*DÍA JUNTOS *

"alístense que dentro de unas 4 horas llegara el que los casara.", esa frase resonaba en la cabeza de ambos chicos.

Ryoma no lograba asimilar la idea de casarse en menos de 4 horas, se encontraba listo en su habitación sentado en la cama mirando como obtuso el reloj suplicando mentalmente que el tiempo se detuviera y no avanzara nunca más, pero sabía que eso no iba a suceder así que después de 3 horas decidió bajar para encontrarse con su futura esposa; mientras tanto Sakuno no se encontraba en mejores condiciones, su mente estuvo dando vueltas por todo el asunto de la empresa y su matrimonio con el joven Echizen.

Ambos se encontraban esperando una intervención divina para que el casamentero no llegara, pero no corrieron con esa suerte, luego de 1 hora, ambos se encontraban en su nueva recamara pero ninguno sabia como actuar, y para empeorar la situación ninguno intentaba ablandar la situación.

-Muy bien… que lado quieres para la recamara?-pregunto un inquieto Ryoma

-Pues…pues…me gus-gustaria dormir del lado derecho…si si a ti te parece bien-decía una tímida Sakuno

-Ok me parece bien, deberías usar el baño para ponerte tu pijama, mientras yo me cambio acá

-si eso hare…permiso-pero antes de ello. Ryoma la tomo del brazo jalándola hacia si

-se supone que ahora somos marido y mujer no deberías ocultarme tu rostro al hablar, nos tendremos que acostumbrar a esto, pero te advierto una cosa… no esperes que actúe como una persona cariñosa, esto solo es un acuerdo-decía Ryoma en tono indiferente y frío

-si eso lo se-decía Sakuno a la vez que se zafaba de Ryoma dirigiéndole una mirada de furia por lo anterior dicho

-no me gusta que me miren de esa manera-le decía Ryoma a la vez que le tomaba el rostro entre sus manos y le forzaba a cambiar de expresión-no lo olvides yo no soy una persona expresiva y no creas que no te pondré en tu lugar si es necesario-decía mientras le soltaba el rostro y se daba la vuelta para disponer a cambiarse

Ante lo dicho, Sakuno no pude más que resignarse a cambiar en el baño y dejara a su MARIDO en la habitación para que así ambos se cambiaran con total privacidad. Al salir del baño se encontró con un Ryoma dormido en el lado izquierdo de la cama, Sakuno al acercarse a la cama no pudo evitar ver el rostro de nuestro príncipe y se quedo observándolo hasta quedarse completamente dormida.

Al despertar Ryoma se dio cuenta que su ahora Esposa se encontraba profundamente dormida sobre su pecho y al observarla no podo mas que sonreír acerca de lo tierna y hermosa que se miraba; y para poder observarla mejor se enderezo un poco cuidando de no despertarla. Al poco tiempo, Sakuno se despertó sin darse cuenta que su esposo la miraba y solamente se levanto sin hacer ningún ruido y se dispuso trotar antes de desayunar todavía sin percatarse de que Ryoma observaba cada uno de sus movimientos

Salio a trotar sin percatarse de que Ryoma la seguía, en un momento tropezó y estuvo a punto de caerse pero unos fuertes brazos la atraparon justo antes de que su cara besara el suelo, al darse la vuelta no pudo mas que sonreírle abiertamente a Ryoma agradeciéndole así haberle salvado de la caída.

-Deberías tener mas cuidado al momento de trotar y no deberías salir así sin avisarle a alguien-decía Ryoma de manera de reprimenda

-Lo siento no sabia que debía informar pero porque lo tengo que hacer?-preguntaba Sakuno de forma altiva

-no me hables así-advertía Ryoma, logrando que Sakuno cambiara su postura y expresión facial-y eso se hace para que nadie se preocupe por ti y recuerda que en las calles una chica corre mayor peligro a estas hora, ven vamos a casa, tenemos que desayunar-decía mientras le tomaba de la mano par dirigirse a casa, a lo que ella solo asintió y estrecho aun mas su mano.

Así transcurrió su día, ambos juntos y Ryoma enseñándole la ciudad ya que ella no la conocía; a pesar de todo, Ryoma trataba de ser un poco mas afable con ella para que así el tiempo que deberían pasar juntos fuera tranquilo y sin muchos tropiezos en el camino, aunque de cierta manera a ambos les agradaba hacerse compañía y disfrutar de un tiempo juntos.