Y comenzamos otra vez…

Los personajes no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi, en esta historia contaré que fue lo que paso con los personajes después del final del manga y lo ocurrido años después de esto, habrá personajes de la obra Inuyasha para introducción a la historia, pero esta se centrara en Ranma ½. Usare dos tipos de narrador para el presente en primera persona y para el pasado en tercera persona.

Disfrútenlo

Capítulo 4


-¡aaaaahhh! - gritaba Ranma mientras su marimacho trataba de enderezarle la espalda, al parecer esos dos años sin recibir ese tipo de paliza habían desacostumbrado al artista marcial.

-quédate quieto- le jalaba un brazo

-¡ahh!- se le escaparon unas lágrimas del dolor

-eso te pasa por pervertido

- ¿Qué, pervertido yo? pero si hola, quien se paseaba por la casa semidesnuda. Yo ni siquiera sabía que estabas aquí.

- está haciendo mucho calor y creí que estaba sola

- tienes suerte que el maestro Haposai desde hace mucho no se aparece por aquí. ¡aah! - akane agarró los dos brazos y los jalo con fuerza hacia tras.

- llorón. A ver ¿qué tal?- Ranma movió los hombros con facilidad.

- vaya, ya me puedo mover.- se paró

- te lo dije soy la mejor.

- qué bueno que si aprendiste algo y no solo fuiste a andar desnuda por tu apartamento.

- ya vas a empezar- se dio la vuelta pero el chico de la trenza la retuvo agarrándole el antebrazo.

- Akane... - sintió erizarse toda su piel con ese fuerte agarre. Regreso su vista al chico que pronunciaba su nombre, un instante se perdió en el mar de sus ojos, una brisa paso por entre los dos haciendo volar la cabellera obscura de su opresor- tu...- el eco de su voz resonaba por todo su interior- tu… te quedaste chaparra.

Akane con toda su fuerza le metió tremendo pisotón, no sabía que la enojaba más su interrupción de ese momento mágico o que tenía razón, antes su vista llegaba al cuello del muchacho ahora ni siquiera alcanzaba sus hombro. Ranma soltó un grito de dolor

- eso te pasa por grosero- camino con zancadas grandes a la cocina pero hacía falta algo. Ranma llegó al marco de la puerta pero estaba en silencio.

- ¿te sientes bien? no me mal desiste ni nada.

- bueno es que después de hoy ya no te puedo decir pecho plano.- Ranma río de ver cómo a su prometida le salía vapor por los oídos.

- yo... yo tengo que sacar las galletas.- abrió el horno- ¿y de dónde bienes?

- de un torneo en Köbe

- ¿y ganaste?

- ¿te parece que perdí?

- tu siempre de presumido, ¿y que ganaste?

- aparte del título como el mejor en Japón. Dinero.

-¿ha si?

- mucho

- como para saldar tu deuda con Nabiki.

- que dices, esa la liquide hace mucho. Y mira que le debía bastante, lo último que compre con su crédito si estaba caro.

- ¿te refieres a la cadena que me regalaste?

- ¿la de Navidad? No, me refiero a…-metió la pata-… a… a otra cosa, por cierto ¿si la usas?

Akane se dio la vuelta para enseñarle una fina cadena con una pequeña piedra colgando en su cuello - no me la he quitado.

- me alegro.

- Ranma- dijo en un tono más serio- ¿por qué hiciste eso en Navidad?

- bueno estaba cerca de tu universidad y te quería regalar algo.

- no me refiero a eso. Si no, al beso, ¿por qué me besaste?

Ranma quedo en shock con esa pregunta. No tenía los pantalones para decirle que la extrañaba, ese beso y la cadena era para recordarle que ella ya tenía prometido, tenía miedo que Akane se enamorará de alguien más sobre todo porque no quedaron en muy buenos términos cuando la chica partió.

- yo, yo, yo, bueno porque quería - sus mejillas parecían quemar- además somos prometido tarde que temprano tenía que pasar.

- ay pero que "romántico eres"

- Bueno que tú no te quedas atrás- se acercó a ella, vio que adornaba las galletas con mucho esmero aunque no le quedaban muy bien- ¿a quién vas a envenenar?- Akane sólo gruñó - ya dime, no diré nada a la policía.

- como no vi a nadie en casa marqué a kasumi.

- ¿y que te dijo?

- tampoco sabe a dónde se fueron todos, en fin me invitó a cenar, supongo que tú también puedes ir,

- y que te hizo la pobre de kasumi para quererla intoxicar con...- Akane metió una galleta a su boca. El azabache abrió mucho sus ojos al sentir el sabor, no lo podía creer - pero ¿cómo? si tú las hiciste.

-¿verdad que están buenas?

Ranma estaba anonadado agarró tres galleta y se sentó en una silla que había ahí,- esto no puede ser verdad- repetía mientras las comía.- aunque el adorno es muy feo.

- eres un grosero- vio un florero que se encontraba en la mesa de la cocina, no pudo resistir, la curiosidad la mataba. Vacío el florero sobre el chico de la trenza.

- ¡oyeee! ¡¿Qué te pasa Akane?!- grito una pelirroja enojada al momento que se paraba de un brinco.

- vaya te sigues transformando, sabes siempre creí que encontrarías la cura.

- la encontré… pero el precio era muy caro.

- ¿¡Qué!? ¿En dónde?

- bueno me enteré que un hechicero en las montañas del norte la tenía, fue un mes después de que te marcharas, Ryoga y yo fuimos a buscarlo...

- un momento, ¿por qué te acompañó Ryoga?

- aaaa, pues - se rasco la cabeza, había metido la pata otra vez- bueno porque es... un buen amigo.

- qué lindo que te apoye tanto

- sí, sí, Ryoga es muy dulce, bueno como te iba diciendo fuimos con el hechicero Kameyama y efectivamente tenía la cura.

- ¿y cuál era el precio?

- bueno la poción tiene un efecto secundario por así decirlo, cualquier maldito de jusenkyo o con una maldición parecida puede tomarla pero todos los recuerdos que tenga él y las personas a su alrededor de su forma maldita desaparecerán. Ósea que todo lo que hice con cuerpo de mujer las recordaré con mi verdadero cuerpo.

- pues yo no le veo lo malo

- recuerda todas las veces que he estado de mujer, ahora imagina me en esas situaciones pero con mi verdadero cuerpo.

- ah ya entendí, sería perder tu orgullo.

- si- suspiro algo decepcionado - pero nos dio esto- del bolsillo de su pantalón sacó un frasco con 5 semillas naranjas.

- ¿qué son?

- son semillas del Guerrero. Hacen que quien los consuma se convierta en hombre, neutraliza la maldición, pero el efecto sólo dura un día y existen muy pocas.

- ¿y por qué no la plantas?

- ya lo hice pero crece muy lento, además que el hechicero Kameyama dice que no es bueno comerlas tan seguido.

- que lastima, y ¿qué paso con Ryoga? Es que hace mucho que no lo veo.

- bueno cuando supimos lo que involucraba la cura se decepcionó bastante, corrió y supongo que se perdió por que ya no regresó y no lo volví a ver.

- vaya sí que se hicieron muy amigos, para que le afectará tanto tu condición.

- jajajaja, si quien lo diría. Creo que será mejor que me vaya a bañar para ir con kasumi camino a la salida pero su marimacho la detuvo.

- oye... Ranko, te quedaste chaparra- comenzó a reírse de la pelirroja.

- "ja- ja- ja, sí que gracioso" boba.


Ranma bajo las escaleras en busca de su prometida, la encontró en el comedor lanzando maldiciones a un pliego de papel y a unas tijeras.

- ¿qué intentas hacer?

- forrar este regalo, pero creo que no debí de comprar este papel, se rompe fácilmente.

- si muy seguramente es el papel. - al parecer la muchacha ni lo escuchó de la dedicación que le daba a la envoltura- y ¿para quién es?

- es para Nanami no pude asistir a su primer cumpleaños pero ya le había comprado su regalo- Nanami era la hija de kasumi y el Dr. tofu. - ¡mira! le compre unos moños.

- Akane, Nanami muy apenas y tiene pelo y esos moños son enormes.

- si pero algún día tendrá el pelo igual de largo que su mamá.

- oye akane, te importaría poner mi nombre contigo en la tarjeta, es que olvide comprarle un regalo.

- eres un pésimo tío. ¿Y yo que gano?

- ya sé, yo forro el regalo y tú dices que ambos lo compramos ¿de acuerdo?

- ¿y quién pidió tu ayuda?

- el pliego de papel

- está bien, tu ganas has eso en lo que yo voy por las galletas- Ranma en pocos segundos forro el regalo.

- listo sólo falta la tarjeta. ¡Akane! ¡¿Dónde está la tarjeta?!

- se quedó ahí, ya la firme, solo pon tu nombre, y date prisa- Ranma la encontró debajo de la mesa rápidamente anotó su nombre y se dirigió a la salida.


La casa de los tofu se localizaba del otro lado del consultorio del doctor, aunque no era de un tamaño grande a Kasumi le gustaba pues era el hogar de su nueva pequeña familia, a comparación de cuando vivía en el dojo Tendo, en esa casa reinaba la armonía, incluso teniendo una bebé de apenas un año. Pero hoy la castaña se sentía inquieta, le preocupo mucho la segunda llamada que recibió de su hermana al decirle que Ranma y ella se encontraban solos en la casa, para ella no era correcto eso, aunque fueran prometidos. Decidió compartirle a su esposo su preocupación, el médico comprendió y aceptó cuando ella le pidió de favor invitar unas noches a su hermana más chica, pues no sabía cuándo regresarían los mayores.

- se lo diré en privado después de la cena.

Dieron las 7 y los chicos llegaron, los esposos notaron algo raro en ellos, no se insultaban ni peleaban. Incluso Ranma elogió lo bien que ha aprendido Akane en su universidad al curarle de una torcedura que le dio en el viaje "regreso a casa" y Akane sólo río de buena gana cuando Ranma dijo que era testigo viviente de sus galletas.

- la comida estuvo deliciosa Kasumi, debo admitir que aunque mi madre cocine bien siempre extraño tu sazón.

- gracias Ranma, oye Akane quisiera hablar contigo en un momento más.

- claro que si Kasumi, por cierto le tenemos un regalo de cumpleaños a Nanami.

- es de parte de los dos- dijo Ranma

- ¿qué? ¿Ambos lo compraron?

- si- algo forzada Akane- ¡abre lo Kasumi!

- pero creo que debemos esperar a que Nanami despierte.

- bueno, no creo que eso suceda en un buen rato- Nanami era una criatura extraña, era hermosa como la madre tanto físicamente como en la personalidad dulce e inocente, pero tenía la capacidad de dormir por muy largas hora sin importar el lugar ni la situación, incluso para ser una bebé dormía demasiado, esta condición la mantuvo por el resto de su vida, al pricipio se creyó que era una enfermedad pero cuando la niña comenzó a hablar ella manifestaba su deseo de tomar una siesta siempre que podía.

- bueno lo abriremos.- le pasó la carta a su marido sin mirarla y rompió con mucho cuidado la envoltura- ¡awww! son muy lindos, muchas gracias chicos.

- Kasumi- dijo el Dr.- me acompañas un segundo al consultorio por favor.

- por supuesto, chicos les encargamos a Nanami por un momento- los chicos asintieron con la cabeza. En seguida los dos esposos salieron de la habitación.


- que pasó querido.

- ¿no se te ha hecho extraño que se lleven tan bien?

- sí, pero me alegra que ya maduraran.

- Kasumi creo que no debes de invitar a Akane a dormir.

-¿por qué? ¿Te molesta?

-no para nada, sabes que le tengo mucho cariño, pero... mira la tarjeta.

La tarjeta estaba firmada para Nanami con mucho cariño de Akane (que se le hizo absurdo poner su apellido ya que era dirigido a su pequeña sobrina), y Ranma Saotome (al tener un ego tan grande firmaba siempre su nombre completo) y así la tarjeta quedó firmada: Akane y Ranma Saotome, Kasumi quedó algo perpleja.

- pero, ¿por qué Akane puso eso?

- querida creo que ya se lo que está pasando, creo que ellos ya están casados en secreto.

- ¡que! ¿Por qué? crees eso.

- ponte a pensar, se llevan muy bien, como nunca antes, hasta compraron juntos el regalo de nuestra niña, incluso olvidaron no poner juntos los nombres en la tarjeta.

- pero ella no lleva anillo.

- tal vez quieren seguir ocultando su matrimonio.

- ¿pero por qué harían eso?

- puede que le quieran dar una lección a tu padre y tío. Por meterse en sus vidas, y eso explicaría por qué están juntos en el dojo, por más que tus familiares los quieran unir no creo que hayan pensado dejarlos solos esperando que por fin pase algo- "se equivoca"

- tienes razón mi padre y mi tío no llegarían a tanto- "si llegaron"- y la tía nodoka no lo hubiera permitido- "si lo permitió"- pero Akane no me ha dicho nada…- a Kasumi se le cortaba la voz al pensar que su pequeña hermana no le tenía la confianza.

-tranquila, querida- la abrazo- te lo dirá en su momento.

El Dr. y su esposa despidieron a la pareja en la puerta. Después de terminar de comer las galletas y que por fin Nanami despertara por unos minutos.

-hermana de que querías hablar conmigo

-¡oh! Es cierto- recordó que el motivo de esa platica era para invitarla a quedar en su casa, pero si las sospechas de su marido eran ciertas, no quería interferir en sus planes, pero se le ocurrió algo para decirle a su hermana.- espérame en un minuto vuelvo.- se metió de nuevo a su casa y regreso con un libro en sus manos.- ten para ti. Son recetas mías, creo que te ha ido bien con las de mamá, estas me las han pasado vecinas, algunas las invente y otras son de recortes de revistas, todas son muy buenas. Te lo regalo.

- Kasumi pero esto es tuyo.

-No importa, yo ya me las sé de memoria, creo que te servirán más a ti que estas iniciando una nueva etapa.- hizo un pequeño guiño a Ranma, al cual dejo perplejo con esa acción, mientras Akane ojeaba el pequeño libro sin percatarse de la situación.


Caminaron al dojo en silencio, Akane no dejaba de ver su nuevo libro de cocina, Ranma solo disfrutaba el momento, le recordaba aquellos tiempos en los que caminaban juntos a la escuela furinkan. Pero algo lo perturbaba y era la última frase que dijo la hermana mayor de su prometida.

-a que se habrá querido referir Kasumi con la nueva etapa que empiezas,- soltó, ya no lo podía aguantar más- no creo que sea la universidad.

- tal vez se refiere al termino de mis estudios, solo me falta poco menos de un año para acabarlos.

-no lo creo, entonces por qué me guiño el ojo a mí. Creo que esta confabulada con nuestros padres, lo que nos faltaba que ahora hasta Kasumi nos presione de con el compromiso.

-¡Callate!- grito Akane muy alterada, su mirada estaba en el suelo, sus puños temblaban de lo fuerte que los apretaba- ¡Kasumi no es así, no metas a mi hermana por tu falta de decisión!- comenzó a correr.

Ranma la siguió lo más rápido que pudo por las calles, y en la esquina del dojo la interceptó.

-¡oye! ¡¿Qué te pasa?, fue un simple comentario!

-¿¡qué me pasa?! ¿¡Qué te pasa a ti!?- miro fijamente a sus ojos- siempre haces lo mismo, me ilusionas y luego… - su mirada decayó al igual que su voz-…cuando por fin haces algo significativo, lo niegas o me lastimas… como paso en la boda- unas lágrimas caían de sus mejillas- incluso cuando por fin lo di todo por perdido y me dispuse a empezar… tu llegas sin avisar con un regalo y me besas. ¡No quieres estar conmigo, pero no me dejas hacer mi vida! , ¡Ya no quiero este juego!, ya no… quiero.

-Akane... ¡eres una boba!- grito Ranma, ahora él estaba furioso.- tu no lo entiendes, no entiendes nada. Si me he retractado es por… porque es lo mejor para nosotros, no significa que vaya a romper el compromiso ni mucho menos que no me vaya a casar, es solo que no estábamos preparados, y aunque lo he negado, yo - se acercó a ella y la tomo por los hombros- Yo Ranma Saotome yo siempre… te he… - un rayo cayó cerca de ahí y con él le siguió una lluvia, el trueno opaco las palabras de Ranma he hizo que Akane se encogiera del susto, cuando se recuperó y abrió los ojos logro ver a una pelirroja completamente empapada observando con tristeza su cuerpo cambiado.- yo… olvídalo no lo puedo hacer de esta forma... Entremos a la casa.

-¿qué?, ¿solo por qué te convertiste en chica?

-para ti es fácil decirlo, ¡es otra cosa que no entiendes!

-no, ¡ahora tú eres el que no entiende!, que no vez que a mí no me importa eso, sé que eres tú y así… ¡así te amo tonto!

-Akane…- Ranma no lo podía creer, aunque desde hace mucho sospechaba que la peli azul tenia esos sentimientos por él, le sorprendió la forma tan intensa con la que se lo dijo. Él había admitidos sus sentimientos hacia ella hace ya más de 3 años pero, su prometida nunca se había confesado.

-te amo con todo y que a veces eres un engreído, ¡te amo!, ¡te amaría aunque tu forma maldita fuera una salamandra!, ¡¿te quedo claro?!

-pero entiende que yo- se miró las manos- no… estoy completo.

-y dale con lo mismo- aventó a la pequeña pelirroja a la pared y la beso.


Del otro lado de la cuadra estaba escondida una limosina color negro, dentro estaba el antiguo capitán del equipo de kendo, Kuno Tateguaki y Sasuke su fiel sirviente.

-¿Cuánto más esperaremos?- comento Kuno.

-espero que no mucho ya comenzó a llover, si la señorita Nabiki Tendo no se da prisa se mojara más- dijo el ninja, viendo a la ventana que daba a la entrada del dojo.- mire señor son la señorita Akane y la pelirroja. Parece que pelean.

-¿qué? ¿Por qué estarán juntas Akane y cabellos de fuego?, pobrecillas seguramente ya se enteraron que he elegí a Nabiki como única ama y señora de mi corazón. Pero ya no peleen por mi dulces niñas ninguna es la culpable, yo soy el causante de su sufrimiento.

-Señor…

-¿Qué pasa Sasuke? ¿Siguen peleando por mí?

-No…- el sirviente se ruborizo- se están besando.

-¡¿qué!? Tan grande es su dolor que están confundidas ¡ooh! Cruel destino has que rectifiquen su camino esas dos pobres almas.- lloraba a mares- ¿Sasuke? ¿Lo siguen haciendo?

-así es- el sirviente no se despegaba de la ventana.

-deja me ver.

Nabiki salió del dojo rápidamente a donde se encontraba la limosina, no quería que ni ella ni su preciado equipaje se mojaran.

-¿qué están viendo?- pregunto al ver embobados a su novio y a Sasuke en la ventana. Al no obtener respuesta se acercó para verlo ella misma, quedo con la boca abierta.- pero… se están comiendo a besos.


Ese beso le recordó mucho al que se dieron en navidad, sentía que el tiempo se detenía y flotaba por las nubes. Estaba en un sueño del que no quería despertar cuando, el recuerdo de que ella había iniciado aquello la hizo ruborizarse y separarse de su prometido.

-y-ya…- tartamudeo la joven mientras evadía la mirada de pena- ¿te quedo, cclar-ro?

-creo que si- dijo un ruborizado Ranma que le acariciaba la mejilla.

Escucharon el ruido de uno neumáticos, los chicos vieron una limosina salir de un arbusto a toda velocidad para perderse en las calles.

-esa parecía ser la limosina de Kuno.

-a la mejor llegó Nabiki.

Entraron rápido a la casa llamando a la castaña, todo estaba obscuro, el único rastro que había era una tetera en la estufa, cosa que Nabiki había dejado como regalo a su cuñado al escuchar la lluvia. Ranma hizo buen uso de ella regresando a ser hombre. Buscaron en toda la planta baja pero no había nadie. Llegaron a la parte de arriba y se dividieron para buscar en las habitaciones.

-Ranma ven- lo llamaba de la habitación de Nabiki- mira- había una maleta en el piso. Al abrirla encontraron ropa hecha bolas – mira el closet.- faltaba la mayoría de su ropa.

-parece que llego, dejo su equipaje y se llevó uno nuevo.

- ¿Qué es eso?- la chica señalo un objeto que estaba en medio de la cama. Parecía un teléfono, pero tenía algo extraño en un extremo, era un agujero como una máquina para cobrar con tarjeta. Tenía una pequeña nota, "les marco en la mañana".

-¿qué es lo que está pasando aquí? Tu que pien… ¿Akane?- la chica ya no estaba. La encontró en medio del pasillo

-¿A dónde vas?

-a mi cuarto, creo que no sabremos nada por hoy.

-¿quieres que hablemos … de lo ….

-no, ya tuve suficiente, mañana con más calma.- la chica le sonrió, se dio la vuelta y al llegar a su puerta escucho su nombre.

-Akane ...

-¿Qué sucede?- el chico se acercó a ella y le planto un corto beso en los labios.

- que descanses.

Continuara…