La luz que entraba por la ventana provoco el despertar de Akane. La muchacha se talló varias veces los ojos al enderezarse de la cama. Recordó todo lo que sucedió un día anterior, ella había confesado su amor hacia Ranma y hasta lo había besado. Volvió a tallarse los ojos, ese recuerdo estaba tan claro en su mente que no podía tratarse de un sueño, se tapó la cara con las dos manos al sentir su cara ruborizarse, una costumbre que hacia aun no estando en público. Se dejó caer en la cama con un suspiro, otro evento paso por su mente, el pequeño beso de buenas noches que le dio el artista marcial, una sonrisa tonta se dibujó en su rostro. El primer beso que se dieron, por supuesto Ranma consiente, fue en su principio torpe, pero apasionado, el que inicio ella fue una necesidad para sus cuerpos, desde su rencuentro sus espíritus se carcomían al no cumplir ese deseo, cada recoveco de su cuerpo se encendía al recordar cómo se aferraba a sus labios su prometido pero, para ella era más precioso aquel último beso, aquel pequeño rose de labios, esa tierna caricia no era más que un sinónimo de su querer. Se quedo viendo por un tiempo el techo de su habitación, su mente viajaba una y otra vez reviviendo esa escena, "descansa" resonaba la voz de Ranma en su cabeza.- le hare un desayuno especial- se dijo así misma con gran disposición- pero primero tomaré un baño, que bueno que desperté temprano…- sostuvo su reloj de mesa y abrió mucho los ojos cuando se dio cuenta que marcaba las diez de la mañana.- ¡que! No puede ser ya es demasiado tarde- salió corriendo de su habitación pero se detuvo al ver la puerta abierta del cuarto de su hermana, se asomó para ver si por fin había aparecido. En vez encontró a Ranma sentado de cazuela con los brazos cruzados y con la mirada fija en extraño aparato que estaba sobre la cama. El joven sintió la mirada de la chica y volteó su vista al marco de la puerta.
-a, ya despertaste. Que bien- Ranma ya tenía puestas sus ropas chinas color negro, le dio pena a Akane ya que parecía que tenía mucho que despertó y ella seguía con su pijama amarilla.
-buenos días, ¿aún no marca?- el chico negó
-recuerda que es Nabiki, ella hasta en día laboral despierta tarde.
-bueno iré a bañarme- dijo algo cortante, creyó que aquello ultimo era una indirecta y lo dijo para fastidiarla por quedarse dormida.
-si- Ranma ni siquiera noto aquel cambio en su voz.- cuando acabes ve abajo, deje tu desayuno en la cocina.- la chica se ruborizo, cualquier pensamiento de iniciar una pelea fue descartado por esta pequeña oración.
-eee… ste si gracias- atinó a decir. Corrió hacia el baño, se enjuagó primero con agua bien helada para bajarse lo caliente de sus mejillas, después de un rato ingresó a la bañera. Ya en el agua se culpaba de no haberse despertado temprano, no podía creer que durmiera hasta tarde y para colmo el chico tubo que preparar solo el desayuno. En este punto se detuvo un rato, Ranma Saotome, El gran artista marcial Ranma saotome, su idiota prometido Ranma saotome había cocinado para ella, desde cuando Ranma se había convertido en una persona tan gentil.
Vistió un short amarillo y una blusa color azul obscuro. Bajo hacia la cocina y encontró su desayuno, era un poco de arroz, carne y un guiso, se llevó un bocado a la boca, se parecía a la comida de la tía nodoka, al parecer Ranma había heredado su sazón. Llevó la bandeja al comedor y comenzó a comer, poco después bajó Ranma con el extraño teléfono en las manos y lo coloco en la mesa.
-¿te gusto el desayuno?
-sip, muchas gracias,- contesto con una gran sonrisa. Él se puso como tomate al ver esa expresión.
-es una de mis muchas cualidades
-aaahy, tenías que arruinar el momento.- en eso, comenzó a sonar el misterioso teléfono, contestaron.
-buenos días chicos ¿qué tal su noche solos?
-Nabiki déjate de tonterías, ¿qué significa esto? ¿Dónde están todos?
-a aa aaaa, no tan rápido cuñadito, tienen que escuchar las reglas del juego, verán compraron mi silencio muy bien así que si quieren respuestas les costara cada pregunta 5 000 yenes y tendrá que ser en este instante, les explico este teléfono puede hacer transferencias de tarjeta de crédito.
-Nabiki eres una abusiva, que no te da pena- se escuchó una risa del otro lado del teléfono
-creo que evidentemente no.
-en ese caso no tenemos opción, la usare- akane saco su tarjeta de crédito
-no hermanita, no puedes usar la tarjeta que te di, si pagaras con ella estaría estafándome a mí misma. Solo aceptare pagos de la tarjeta de tu prometido.
- nabiki eres una sin vergüenza.
- no, solo hago negocios, es diferente. Así que ya saben si quieren respuesta paguen.
- ¿para qué haces esto hermana? Esto no es nada en comparación de lo que ganas.
-Akane aunque no lo creas no hago esto por dinero, es solo diversión.
- está bien- Ranma saco su tarjeta
-no, estaríamos cayendo en su juego
- pero queremos saber que está pasando ¿o no?
- bueno pero sólo una pregunta.-Ranma coloco su tarjeta de crédito en la ranura y siguió las instrucciones de nabiki
- ok ¿dónde están?
- yo estoy en una playa paradisíaca en los Ángeles Florida.
- ¿qué haces ahí?
- no, otra pregunta otro pago.
- está bien-puso su tarjeta- pero que la pregunta mejor sea ¿con quien estas?
- yo estoy con kuno
-¡que! ¿No estás con papá y los tíos?
- que te dije Akane
- esta será la última- hiso lo mismo - ¿dónde están nuestros padres?
- esa te costará doble, te lo dije compraron muy bien mi silencio
- ¡que!,- los dos chicos ya estaban enojados- de acuerdo
- están en las montañas. Sólo te diré eso no más. Si quieres saber más eso tiene un costo más elevado.- Ranma gruñía, esa Nabiki lo había hecho caer en su juego. Iba a colocar otra vez la tarjeta cuando la mano de Akane lo detuvo.
- Ranma ya es suficiente, creo que no descubriremos donde están y por lo que dice tal vez solo sea un plan de nuestros padres.
-escucha a tu futura esposa Ranma, que lindo desde ahora cuida tu economía. –esto hizo enojar a Ranma
-Tienes razón Akane pero solo hare una pregunta más.- nuevamente hizo el pago.- dime Nabiki y se sincera, si estas en tus vacaciones tanto del trabajo como de la universidad ¿por qué estas con kuno en los Ángeles?- A Akane le sorprendio, ella no le había dado importancia a esto. Hubo un momento de silencio del otro lado de la línea.
-esa información no está a la venta.
-ya te pague, ahora responde.
-Ranma no te conviene hacer este juego.
-pero que dices nabiki si tú eras la que quería jugar.
-yo no negocio con información de mi vida, pero no te preocupes tomaré este dinero para saldar parte de tu cuenta.
-Nabiki deja de decir tonterías yo ya no te debo nada.
-técnicamente no, pero olvidaste comprar mi silencio de tu última adquisición- Ranma palideció al instante- en ese momento no la ofrecí por que creí que actuarias rápido, pero los años han pasado.
-Ranma ¿de qué habla?- el chico comenzó a sudar por todos lados
-que, ¿no quieres negociar? Ah entonces quieres que Akane se entere.
-Nabiki no pagare ni un Yen más- estaba que echaba humo por las orejas de lo enojado que estaba.
-muy bien entonces le diré tu pequeño secreto a mi hermanita, Akane poco antes que te fueras Ranma compro…- con un golpe Ranma aventó el teléfono a la pared y se rompió al impacto. Los dos se acercaron al montón de trozos que hasta hace poco eran el aparato.
-sabes esto te lo cobrara nabiki muy caro- el chico se quedó en silencio mientras ella iba por un pequeño recogedor y un cepillo, se puso en cuclillas para limpiar el desorden- ¿tanto así no quieres que me entere de lo que compraste?- nadie le contesto- Ranma…- volteo hacia atrás, el ya no estaba- ¡grrrr! cobarde, se escapó como siempre, y yo esta mañana creía que ya había madurado.
Akane termino de recoger y lavo los trastes de su desayuno, al no ver rastro de Ranma decidió lavar la ropa sucia que traía de su universidad, no había desempacado desde que llego, al ir por la maleta a su habitación por curiosidad entró al cuarto de Ranma para ver si se escondía ahí, pero no, la habitación estaba vacía. Desde que Kasumi se había casado su habitación pasó a ser de los Saotome, dejando el cuarto de huéspedes solo para Ranma. No había cambiado en nada, seguía teniendo el pequeño florero en la ventana y las cajoneras a un costado de la entrada, salvo por los trofeos que se arrumbaban en una esquina del cuarto, era igual a como ella la vio antes de partir. En medio de la habitación estaba las dos mochilas que el muchacho usaba para llevarse al torneo. Akane lo pensó un momento, aunque estaba enojada porque Ranma le estaba ocultando y evitaba el tema de la manera más inmadura él había cocinado el desayuno, con su desaparición tal vez le sería imposible pagarle preparando la comida entonces lo menos que podía hacer era lavarle su equipaje. Llevo la vianda y se sentó en el suelo a sacar la ropa sucia de las mochilas, le dio gracia al darse cuenta que el chico usaba el mismo tipo de bóxer que cuando tenía 16 años, en la segunda caja encontró una pequeña caja negra le daba mucha curiosidad Ranma no era el tipo de personas que cargara cosas en cajas, ni siquiera guardaba la ropa usada doblada. La tentación era mucha, ¿qué podía guardar en esa caja que no era mayor a la palma de una mano?...
-entonces mi mamá la sostuvo y… - una toalla calló arriba de la cabeza de Sakura.
-Ya es tu turno gorila.- era Ryu ya con el pelo y ojos azules, llevaba un bóxer rojo con cuadros blancos y una camiseta blanca, se estaba amarrando la coleta apoyado en el marco de la habitación.
-que no me digas así.
-como sea, mamá te espera para tomar el baño.- Sakura le saco la lengua y volteo a verme.
-ahora vuelvo, te termino de contar al rato.
-de que hablas loca, ¿no sabes qué hora son?, ya es muy tarde.
-mmm tienes razón- se llevó la mano a la barbilla como si estuviera pensando, después estampo su puño en su otra palma como si hubiera llegado a una conclusión- mamá- grito- ¿puedo quedarme esta noche a dormir en la habitación de sota?- me sobresalte, no creí que fuera a decir eso, como se le ocurre, que no ve que todos los hombres de la casa con excepción de su abuelo me quieren matar.
-ja, estás loca si crees que papá lo va a permitir.- Sakura le dirigió una risa algo malévola que provoco que su hermano pusiera cara de susto- Mamá- el también grito- yo dormiré con ellos.
-bueno si ese es el caso… no veo el por qué no.- contesto la señora Saotome
-¡yaho!- dio un pequeño grito de victoria y se paró- muchas gracias hermanito.- se fue brincando por el pasillo hacia el baño, yo veía como se marchaba con una pequeña gota de sudor en mi frente. De repente sentí que con una mano me jalaban a dentro de la habitación. Caí de espada en el suelo. Ryu cerró la puerta lentamente y dirigió una mirada asesina hacia a mí, parecía la cara de un demonio.
-escucha me mocoso- por fin hablo- no sé qué pretendas con mi hermana pero de una vez te aviso que la tendrás muy difícil- parecía que salía fuego de su boca cada vez que hablaba.
-no…- atiné a decir- solo somos amigos.
-¡amigos mis polainas!- ahora su lengua parecía de serpiente, los ojos se le enrojecieron y su cabello volaba con una brisa que no sé de dónde demonios salía- ¡crees que no he visto como la observas!- tenía un aspecto que daba miedo, no sabía que fuera tan celoso.- ja, si "solo amigos", - bajo su tono de voz y su aspecto regresó a uno más normal- te estaré vigilando niño, pero te advierto que si le haces daño te olvidas de tu cara de bobo, entendiste- afirme con la cabeza.- eso espero.- dio la vuelta para salir.
-Ryu.- volteo rápidamente, parecía que había invocado algún demonio.- este… ¿Por qué…? ¿Por qué te ofreciste en estar en el cuarto con nosotros?
- ¿¡querías que los dejara soloooos?!- le empezaron otra vez a volar los cabellos y desprendía un aura roja que llenaba toda la habitación.
- no, no- yo agitaba las manos- no lo mal interpretes… pregunto por qué te ofreciste si era obvio que tus padres no lo permitirían.- al escuchar esto se calmó.
-conozco a mi hermana y sé que aunque no le dieran permiso se escabulliría a tu habitación. Prefiero cuidarlos de cerca que espiar desde la ventana.- Dijo tranquilamente- ¿eso era todo?- respondí con la cabeza- bien iré por mi futon.
Solté una gran bocanada de aire cuando por fin se fue, me tire en el piso, de verdad no sé cómo pude aguantar no orinarme del miedo. Después de Sakura y su madre, era mi turno del baño, por suerte me toco compartirlo con el abuelo de Sakura, agradecí que no fuera con el maestro Haposai y sentí más alivio de saber que no había regresado de la pelea que tuvo con el señor Saotome. Toda la ducha hablamos de jugadas de shogi, me alegraba tener un tema en común con un familiar de mi amiga. Al terminar de ponerme el pijama regresé a la habitación de huéspedes. Ahí ya estaban sakura y su hermano, Ryu estaba acostado del lado izquierdo del futon de Sakura y por sus ronquidos diría yo que estaba ya en el séptimo sueño y ella estaba sentada sobre su futon trenzándose el pelo, agradecía muchísimo a kami que ya había regresado a su forma normal, pues con la pijama que tenía no sabría si podía ponerle atención cuando hablara, usaba un pequeño short rosado con huellas de perritos amarillas y un camisón de tirantes azul claro. Me vio de reojo y volteó la cabeza.
-hola sota- me sonrió.
-hola- dije casi como un susurró.
-tranquilo, puedes hablar normal, mi hermano tiene el sueño muy pesado, observa ¡Ryu es un idiota!- dijo casi gritando, su hermano no dejo ni siquiera de roncar, me sonrió de nuevo- lo vez.- deje escapar un suspiro, ¿y se supone que él nos iba a cuidar?, acomode mi futon al lado de ella y me senté arriba de él.- ¿en qué me quede? Ahhh si ya me acorde…
Akane sostuvo la pequeña caja negra entre sus manos y la abrió, encontró un protector para dientes medio mordido, nunca había visto usar algo así a Ranma, supuso que solo lo usaba por reglamento a los combates a los que iba.-por un momento… creí- se dijo para sí misma- Akane eres una boba. Deja de estarte creando ilusiones.- Saco toda la ropa sucia y se fue a lavarla, por un momento pensó hacer lo mismo con la ropa sucia que dejo Nabiki pero al poco tiempo se arrepintió.- todo iba muy bien, si no fuera por su jueguito y lo cobarde que es Ranma. ¡Grrr! ¡¿por qué tienen que ser así las cosas?! ¡Odio que me oculten secretos!- camino lo que le restaba de camino con zancadas grandes.
Tendió la ropa en el patio como de costumbre al terminar escucho unos ruidos de pelea que provenían del Dojo, se acercó a ver, era Ranma traía puesto su Gi y entrenaba. La chica se quedó un buen rato viéndolo mientras él estaba hundido en sus pensamientos "eres un cobarde", se recriminaba, "Nabiki tienen razón ya paso mucho tiempo", "tonto ella ya se confesó, ¿Qué esperas?". Sintió la mirada de la chica que estaba en la entrada del Dojo.
-tranquilo- contestó Akane- no vengo a preguntarte de eso "tan secrete que compraste", ja, ni curiosidad me da, solo quería verte entrenar aquí, hace mucho que no lo hago,- vio con algo de nostalgia el suelo.
-Akane… si quieres puedes entrenar conmigo
-¡aaaaah!- a la chica se le abrieron mucho los ojos y sonrió de oreja a oreja- ¡de verdad, de verdad dejaras que entrene contigo!
-sí, sería bueno para variar pelear con alguien con un buen nivel.
-¡no lo puedo creer!, espera, espera me aquí, ahora vuelvo voy a ponerme mi ropa de entrenamiento no me tardo, no vayas a cambiar de opinión.- y salió corriendo lo más rápido posible. A Ranma le dio mucha ternura, hace mucho no veía a Akane comportarse como una niñita. Ella regreso con su Gi puesto, no había tardado casi nada pero estaba inclinada para recuperar aire de lo rápido que fue a cambiarse.- lista- se endereso, a Ranma casi le sangra la nariz al verla, su traje de entrenamiento estaba flojo y dejaba ver parte de su pecho.- ¿qué te pasa?
-Aaaa… akane- Ranma señalo la parte que tenía abierta.
-¡aaah! No me veas- grito Akane, Ranma que quedo petrificado no quitaba la vista, Akane más de inercia que nada, le soltó un golpe en la cara que lo hizo cae.- lo siento, pero tú no dejabas de verme,- se volteó para arreglarse su traje.
-creo que lo estás haciendo apropósito- dijo Ranma incorporándose.- eres una pervertida.- Akane le tiró un golpe que él pudo esquivar y comenzaron a pelear, bueno algo parecido, akane tiraba golpes y Ranma solo lo esquivaba.
-¡oye! No es justo dijiste que por fin entrenaríamos juntos, y ni siquiera haces el intento de golpearme.
-Akane sabes que yo nunca peleare a golpes contigo. Y si estamos entrenando, a mí me sirve para mejorar mis reflejos y a ti para aumentar de velocidad en tus golpes.
-¡eso no es justo!, yo quería una pelea de verdad.
-bueno te parece si hacemos esto. Tu objetivo será golpearme si lo logras tu ganas, yo solo esquivare tus golpes y tratare de derribarte, obviamente si lo hago, yo gano. ¿Qué dices?
-bueno… supongo que es un avance, de acuerdo.
Siguieron con la pelea, al principio Ranma no usaba toda su fuerza ni velocidad pues de Akane se trataba, pero después al ver lo ágil que se había vuelto Akane aumento de velocidad. Así pasaron mucho rato, horas y horas, ninguno de los dos cedía, Akane estuvo a punto de caer en varias ocasiones pero alcanzaba a librarla reincorporándose con una voltereta. Ranma barrió los pies de Akane, ahora si era imposible que la chica no cayera con ese movimiento, hablo muy rápido pues sintió una patada en su mejilla, ambos cayeron al piso Akane arriba de Ranma, ambos se miraron y comenzaron a reír, después de todo ese tiempo termino la pelea en un empate. El tiempo se había pasado volando, ni siquiera se dieron cuenta de cuando comenzó a llover. Se tumbaron un rato descansando viendo la lluvia caer. Akane se secaba el sudor de la cara con una toalla mientras Ranma tomaba un poco de agua.
-Ranma… gracias por dejarme entrenar contigo- le sonrió, esa sonrisa lo desarmaba.
-bueno… yo- se sonrojo- no es nada te dije al inicio que quería pelear con alguien con mayor nivel. En los torneos me toca con puro confiado.
-debes de extrañar pelear con Ryoga.
-si, a veces extraño a ese cerdo. Pero tú no lo haces mal, haz mejorado, eres más rápida.
-¿tú crees?
-sí, me atrevería a decir que has practicado la técnica de las castañas ¿verdad?
-eh yo- ahora ella estaba ruborizada.- si aunque todavía no la domino.
-seguramente pronto lo harás.- Akane seguía roja, cambio su vista otra vez a la lluvia.
-Ranma, ¿te puedo preguntar algo?,- Ranma palideció- no, no es sobre lo que crees, es algo que me dijiste ayer, dijiste que te retractabas porque era lo mejor ¿Qué significa?- Ranma se paró en silencio y camino para apoyarse en la entrada del Doyo. Su veía la lluvia como si fuera lo más interesante.
-está bien te lo diré, escucha con atención que no lo quiero repetir dos veces, -"bueno no creo poder tener las agallas para repetirlo" pensó -… tú ya sabes que sentimientos tengo hacia ti y serias una completa boba si a estas alturas de la vida lo dudaras… ¿Cuándo lo comencé a sentir? No lo sé, supongo que se dio con el paso en el que te trataba. Lo que si me consta es que… nuestros padres son unos idiotas. – Akane se fue para atrás, esperaba otra cosa.- si no fuera por ese par- gruño Ranma- la verdad es que si dependiera de ellos tu y yo nos hubiéramos casado a la semana que llegué a tu casa… éramos tan jóvenes. Si no confesaba nada era por la presión de ellos. Éramos demasiado jóvenes nos faltaba mucho por vivir, si no me hubiera retractado el día de la boda fallida, lo más seguro es que ya estuviéramos casados, tal vez ya hasta tendríamos un hijo, -se sonrojo tan solo de pensarlo- no me mal interpretes tal vez sería lindo pero, discutiríamos de todo, tu solo te harías cargo de la casa y yo intentaría revivir el Dojo… y bueno tu no estudiarías en la universidad.-Akane abrió los ojos, ya sabía para donde se dirigía todo esto-… Recuerdo el día que te llego la carta. Estabas tan emocionada, no podía quitarte eso que lograste con todo tu esfuerzo. Ese día hablé con mi mamá para que amenazara a nuestros padres si interferían que fueras a la Universidad. Tenía pensado hablar contigo claro y explicarte mi punto de vista pero… me acobarde como siempre y termine diciéndote algo idiota que te lastimo como siempre. Lo sé a veces puedo ser un completo idiota. – escucho un suspiro, volteó y encontró a Akane llorando- ¿qué pasa dije algo malo?,- se sentó enfrente de ella. Akane lo abrazo del cuello lanzándose a él.
-¡soy una boba!, enserio creí que no me querías- Ranma le acariciaba la cabeza.- perdón.
-tranquila-la enderezo y limpio una lagrima que le escurría con la mano- solo deja de llorar, suficiente tenemos con el agua de esta lluvia. –Akane puso cara de espanto.
-¡Ranma!- lo agarró de los hombros- ¡la ropa!- y salió corriendo del Dojo.- Ranma la siguió hasta donde estaba tendida la ropa de ambos, estaba completamente empapada y algunas se habían volado con el viento a un charco de lodo- ¡no! ¡Ya estaba limpia!
-no imposta- dijo Ranma ya transformado en mujer- mañana la lavaremos juntos.- ambos se dedicaron a recoger la ropa mojada y la extendieron en el pasillo, entraron a la cocina y pusieron agua a calentar, de repente sonó que tocaron la puerta.
-iré a abrir –dijo la chica. Ranma se quedó en la cocina esperando a que calentara el agua, de pronto escucho- ¡Ukyo!- se le heló la piel, ¿qué hacía aquí? , en su mente paso la posibilidad de que atacara a Akane, inmediatamente se lazo el agua de la tetera, que apenas había alcanzado una temperatura media, y corrió a la entrada.
Efectivamente se trataba de Ukyo, pero no estaba sola, la acompañaba Ryoga. Akane estaba sorprendida no había visto a ninguno de los dos desde que se marchó de Nerima y ahora se encontraban en la entrada de su casa diciendo que tenían Okonomiyakis para cenar todos, Pero más sorprendido estaba Ranma, no se explicaba, por qué Ryoga venia mojado de la lluvia con su apariencia normal. Los invitaron a pasar al comedor y salieron a la cocina con la excusa de llevar platos.
-Ranma, no te parece algo extraño- musitó Akane en la cocina.
-claro- contesto Ranma- está completamente empapado
-¡ah! Ranma por favor estoy hablando enserio, ¿estarán juntos o algo así?
-no lo sé, tendremos que preguntarles.
La cena transcurrió en silencio, se estaba volviendo un poco tenso el ambiente, Akane no lo soportaba más, si no lo preguntaba Ranma ella lo haría, puso las dos manos sobre la mesa.
-lo siento, la curiosidad me mata.- dijo un poco apenada- ustedes… ¿están… junto, como pareja?
-Akane me alegra que por fin preguntaras- dijo Ukyu parándose- no sabía cuánto tiempo podía mantener la boca callada.
-¿¡qué!? ¿Entonces es cierto? ¿Pero… cuándo?
-vamos Ran-chan, yo no te esperaría eternamente y digamos que para mí Ryoga es más lindo que tú.- al chico de la pañoleta le brillaba el colmillo que se asomaba de sus labios, se sentía tan orgulloso de cómo se expresaba de él.- pero mejor que les cuente él.
-pero tú lo haces mejor bomboncito.
-claro que no mi cielo, has lo tú.
-¡Ryoga!- grito Ranma- quieres contar la maldita historia de una vez.
-está bien, amargado- las luz se atenuó y un relector alumbro la cara de Ryoga que quien sabe de dónde demonios había sacado un micrófono.- todo comenzó cuando yo recorría los caminos de nuestra hermosa nación…
-muy seguramente estabas perdido- dijo Ranma.
-¡callate!, como iba diciendo… era una tarde de invierno, estaba nevando y parecería que esa tormenta no cesaría, la nieve hizo que mi percepción del lugar se hiciera borrosa…
-vamos Ryoga no culpes a la nieve por ser tan distraído.
-¡ya deja de interrumpir!- le lanzó un pan a la boca-… mi vista se nubló y caí por un acantilado, lo último que recuerdo es que de alguna manera me arrastre a lo que parecía un camino. Entonces fue cuando mi hermosa Ukyo apareció. Ella me encontró mal herido, me sostuvo entre sus brazos y me llevo cargando al pueblo más cercano, si no fuera por ella, no podría estarles contando esto ahora mismo.
-vaya Ukyo- dijo Akane- sí que eres fuerte, mira que para cargar a Ryoga todo el trayecto.
-este… si jajaja, pues con quien crees que tratas Akane, yo soy una cocinera de primera. Tengo fuerza de sobra.
-¿y qué sucedió después?
Tarde bastante para actualizar es por eso que subiré dos capítulos, espero que les agraden. Muchas gracias por leerlo.
