Akane veía la sortija que brillaba en su mano izquierda. Al fin su torpe prometido se lo había pedido… bueno le había puesto la sortija y luego desaparecido, pero sabiendo que se trata de ranma se puede decir que es una gran proeza, solo falta que ella le dijera que sí, pero que demonios si ya habían aceptado casarse con él una vez y solo porque dijo que la amaba, como no iba a aceptar esta vez. Escuchó que alguien toco a la puerta.
-hola Akane- era Kasumi con Nanami en brazos (dormida como siempre) y una carriola al lado con una gran pañalera en ella, la castaña vio la cara de confusión de su hermana- ¿pasa algo? ¿Es un mal momento?
-no para nada hermana- compuso su sonrisa- estaba por lavar los trastes- le estiró las manos para que le diera a nanami, kasumi se la pasó.
- se quedó dormida en el camino.- akane la tapo con la cobijita con la mano izquierda, haciendo que su hermana fijara su vista en el anillo.- Akane…
-¿qué paso?
-¿segura no les molesta cuidar de Nanami? ¿No tienen cosas que hacer?
-¿cosas que hacer? Jaja de que hablas kasumi, por supuesto que la podemos cuidar.
- ¿y Ranma?- la peli azul recordó que su prometido estaba desaparecido.
-bueno él… está… en la bañera- la castaña parpadeo varias veces al relacionar esa respuesta con el cabello que aún seguía mojado de su hermana.
-Akane, si tienes alguna duda, de lo que sea, que no te de pena por favor.- "de seguro está inquieta por dejarme a la bebé" pensó Akane.
- sí, no te preocupes hermana, te llamare si algo pasa.- por primera vez Kasumi no era la inocente de la conversación.
Akane se encontraba en la sala de estar, tomando un poco de té, Nanami seguía dormida, había acomodado un futon en el piso para recostar a la bebé. Ranma no había aparecido y no había señales que apareciera de nuevo. Vio su sortija en la mano izquierda y suspiro.
-¡oye Ranma!-dijo a los vientos.- ¡ya aparécete quieres! Si es por lo de la sortija… ¡no te asustes ni que te fuera a decir que no!- nadie respondió- ja, cobarde.- escuchó un ruido que provenía de un costado, Nanami ya había despertado y se había sentado por si sola.- que irónico, mejor tú te despertaste antes de que apareciera el poco hombre de tu tío.- Nanami le extendió los brazos para que la cargara.-ven Nanami-chan vamos a quitar la ropa.
Nanami jugaba con su peluche de panda sobre una manta en el pasto, mientras Akane terminaba de doblar la ropa, al término se quedó jugando con su pequeña sobrina sobre el pasto, la bebe reía a carcajadas por las caras graciosas que le hacia su tía, sin previo aviso la bebé se calló hacia atrás completamente dormida y con un globito de moco en su nariz. La chica solo rio de ver que su sobrina era tan perezosa. La cargó y la llevó hacia adentro colocándola en el futon, agarró un libro que le regalo el Dr. Tofu y lo comenzó a leer, total, su prometido estaba desaparecido y Nanami en un profundo sueño. La temperatura subió y akane no tubo de otra que prender el viejo ventilador, media hora después ya estaba agarrando a mazasos el pobre ventilador por que no funcionaba.
-estúpido calor-gruño, se secó el sudor con el antebrazo- ja y yo que quería ir por unos helados…
-helelo, helelo- Akane se sorprendió a ver a su pequeña sobrina despertar de la nada diciendo efusivamente que quería un helado.
-vaya, te han de gustar mucho los helados para que te despertaras.- la cargó- supongo que no se nos debe de arruinar la salida solo porque ¡el tonto de tu tío está jugando a las escondidas! ¡ESUCHASTE ESO SAOTOME! ¡NO ESTAS INVITADO! ¡NI TU, NI RANKO! Será una tarde de chicas tendo.
-helelo, helelo.
Akane puso a Nanami en su carriola y se colgó la gran pañalera. Camino hacia el centro de la ciudad, recordaba cuando asistía a la preparatoria y el camino que siempre tomaba con su prometido. Quien diría que tendría que esperar a cumplir los 21 años para que se le declarara… bueno lo del anillo fue lo más parecido a una declaración.
Llego a la tienda de helados y se sentó en una mesa que estaba externa al local, leyó la carta que se encontraba en la mesa. Pasó un momento y pensó que era algo extraño que nadie se le acercara a tomar su orden, se paró para observar por el ventanal de la heladería. Dos hombres vestidos de negro con capucha salieron corriendo de la tienda, era más que obvio de que se trataba de unos ladrones. Se dirigían hacia ella, extendió sus brazos para impedirles el paso. El primero ni siquiera se detuvo al correr, cuando llego a la peli azul con todo el afán de empujarla, la chica le respondió con un puñetazo en la cara y con una patada lo estrelló a la pared de un costado. El otro, al ver sorprendido como esa joven era de cuidado, sacó una navaja de sus bolsillos y se dejó ir contra akane. Esquivó todos los intentos del hombre por lastimarla y con una patada alta desarmó a su contrincante y barriéndose en el piso lo hizo caer. El primer hombre llegó por detrás de ella y la capturo con sus brazos, akane le metió un codazo y agachándose lo aventó al piso, estaba a punto de sacarlo de batalla cuando el ruido de la carriola moviéndose le llamó la atención, el segundo hombre ya se había reincorporado y peor aún se estaba llevando el carrito con su pequeña sobrina dentro.
-¡no! ¡nanami!- alcanzó a gritar antes de sentir un golpe en la nuca y que su vista se nublara.
Su nombre retumbaba en su cabeza, seguido del eco de una sirena.
-¿akane, me oyes?- su vista aunque seguía borrosa, reconoció unos ojos azueles que la veían preocupados.- akane, por favor…- abrió los ojos
-ran…ma- estaba sentada en la acera recargada a un poste de agua, ya había oscurecido y se escuchaba un gran alboroto, Ranma frente de ella sosteniéndola de los hombros, una ola de recuerdos le llegó de repente.- ¡nanami! ¿¡Donde esta!?- se intentó reincorporar pero ranma la detuvo por los hombros.
-tranquila, ella está bien, se quedó dormida mientras paso el accidente.
-¿¡qué!? ¡Pero donde esta quiero verla!
-no se preocupe señora, aquí está su bebe- dijo un paramédico que sostenía a nanami y se la entregaba a akane- ya la revise y no sufrió ningún altercado.
La chica tomo a su sobrina con las dos mano y la reviso sin tomarle importancia a lo que el joven decía, nanami con una carita de recién despertada le sonrió a su tía. Akane la apretó fuertemente a su pecho, dejando escapar tremendos lagrimones.
-akane, ¿qué tienes? ¿Te ocurre algo?
-¿señora, le duele algo? Permítame revisarla. Akane sin dejar de da abrazar a nanami y llorar negó con la cabeza.
-es que tenía mucho miedo- dijo con la voz entrecortada.
-¿está seguro que no quiere que la revise?- le preguntó en voz baja el paramédico a Ranma.
-sí, no te preocupes, ella es muy fuerte, la ha pasado peor en otras ocasiones.
-entonces me retiro.- Ranma le dio las gracias y se dirigió a su prometida, le puso una manta por los hombros y se sentó cerca de ella para luego abrazarla por los hombros aunque la chica no respondía a él y seguía intentando calmarse con nanami en brazos.
Akane se encontraba adentro del local, sentada en una mesa con nanami sobre su regazo comiendo un helado, Ya había oscurecido. Los dueños de la tienda les había agradecido a ambos por interrumpir el asalto, si no fuera por ellos los maleantes hubieran escapado con el botín y su negocio se hubiera ido a la ruina, es por eso que en agradecimiento les dieron una cortesía de por vida en todo lo que consumiera, cosa que a akane no importo mucho en esos momento. Veía algo absorta la ventana, en ella se visualizaba su prometido, dando su testimonio de cómo ocurrieron los hechos a dos oficiales, ella no quiso ser partícipe de eso, dejo a Ranma encargándose de todo el asunto. Dejo esa escena para concentrarse en su sobrina, la pequeña no tenía ni idea de lo que pasaba a su alrededor, solo comía de una manera efusiva su nieve.
-¿Cómo te encuentras?- su prometido llegó a su lado y se sentó enfrente de ella
-bien.- dijo con una sonrisa forzada.
- me alegro. –sabía que ocurría algo con ella. Pero decidió no preguntarle en ese momento, solo tomo la mano que tenía sobre la mesa, Akane no le tomo mucha importancia esta acción.
-¿cómo se encuentran, gustan algo más?- dijo una señora regordeta con cabello castaño agarrado en un chongo, usaba un mandil color menta y tenía un vendaje en la frente, era la esposa del dueño.
-si estamos bien, muchas gracias.- dijo Ranma.
-¿seguros, de vedad no les puedo traer algo más?
-bueno, fuera de lo que les pedí para llevar (así es, Ranma seguía sintiendo pena por comer helado en público), no, yo estoy bien, muchas gracias.
-¿y para su esposa?- Akane como un reflejo soltó la mano de Ranma, y frunció el ceño, cosa que al artista marcial no le agrado.
-no muchas gracias- contesto solo por cortesía.
-vamos, a su bebé le parece gustar mucho, debe comer, siendo una madre joven necesita algo de energía.- akane se paró abrazando a Nanami.
-Ranma vámonos por favor.- y camino a la salida,- muchas gracias.- dijo al salir.
-¿fue algo que dije?
-no, no fue nada señora, perdone es que está muy cansada de lo que sucedió.- agarró las bolsas de helado que pidió, la pañalera y la carreola.
-cuide mucho a su esposa y muchas gracias otra vez por ayudarnos.
- lo haré muchas gracias.- y salió a alcanzar a Akane.
En el camino reinó el silencio, el único contacto que tuvieron fue cuando Ranma le ofreció la carriola para poner a nanami cuando esta calló rendida de sueño, pero la respuesta que recibió fue un hueco "no, así estoy bien gracias". Al llegar a la cuadra del dojo visualizaron a Kasumi salir de un taxi. Akane salió corriendo hacia ella con nanami en brazos.
-¿Akane que sucede, no me asustes?-dijo al ver a su hermana llorando.
-kasimu, Nanami yo… yo lo siento no la pude defender.
-¿Qué hay con Nanami?- dijo sosteniendo as u hijita y revisándola.
-hubo un asalto en la heladería, Akane detuvo a los ladrones pero ellos intentaron llevarse a Nanami.- dijo Ranma
-si no fuera por ranama- decía con dificultad por su llanto- nanami…nanami
-nanami estaría bien.- interrumpió Kasumi- sé que si Ranma no hubiera estado con ustedes, tú la hubieras recuperado y la traerías a salvo conmigo…
-pe, pero yo… no pude.
-tonterías, no fue tu culpa, al contrario yo agradezco a kami que fueras tú y no yo la que estaba con mi nanami, yo no podría defenderla como tú lo harías. Eres muy fuerte Akane confía más en ti. Y ya deja de llorar.- Akane seso su llanto y limpio su cara, era increíble la forma en la que Akane obedecía a su hermana, era como si de su madre se tratase, Ranma quedo en silencio todo el tiempo, solo ayudo a su cuñada a subir las cosas de la bebé al carro.
-a cierto, falta su muñeco panda.-dijo Akane- en un momento lo traigo.- y entro a la casa.
-Ranma, quiero hablar contigo.
- si Kasumi ¿sucede algo?
- ya se lo que esconden- dijo muy determinada la castaña.
-¿y, qué es exactamente lo que escondemos?- dijo extrañado el peli negro.
- ya no lo ocultes, sé que están casados en secreto.
-¡¿qué?!- casi grito Ranma- ¡¿y de donde sacaste eso?!
-no, no creas que me dijo Akane, a mí no me ha contado nada.- eso lo dijo algo desanimada, yo lo descubrí.
-pe, pe , pero como… por qué….- Ranma no entendía cómo llegó a una conclusión así
- escucha Ranma, entiendo su posición al no querer contarnos, sé que los mayores se han vuelto un estorbo en su relación y respeto su decisión. Solo quiero pedirte que cuides mucho a mi hermanita, sé que ella es muy fuerte y ha madurado mucho estos últimos años, pero sé que te ama mucho así que por favor, no la vayas a lastimar.
-yo nunca la lastimaría, como podría hacerle algo así si la amo…- se tapó la boca, Kasumi sonrió al escuchar la declaración de su cuñado.
- eso no lo dudo, solo prométeme que la cuidaras y que no serás una distracción en sus estudios, sé que de recién casados solo piensas en hacer… otro tipo de actividades- la castaña tubo un leve sonrojo, el cual fue superado por el semblante rojo de Ranma- así que por favor piensa en su bienestar y en todo lo que ha tenido que pasar para seguir estudiando,- Ranma solo asintió con la cabeza, seguía que echaba vapor. - perfecto con eso me basta, y no te preocupes no diré nada a nadie. A, Ranma otro favor, no le digas a Akane que sé, prefiero que ella me lo diga cuando esté preparada.
-aquí está su muñeco -llego Akane- ¿Cuándo esté preparada para qué?
-para otras recetas pequeña akane.-dijo una sonriente Kasumi.
-me esforzaré hermana.
-muy bien, bueno ya es hora de irme, muchas gracias a ambos por cuidad de nanami.
Después de despedir a Kasumi ambos jóvenes ingresaron a la casa, Ranma se fue casi corriendo a su habitación para poder controlar su tono de rostro antes que su prometida lo viera y le tuviera que contar la vergonzosa platica que tuvo con la castaña. Bajó las escaleras al sentirse más tranquilo y en camino a la cocina por el botín de nieve que habían conseguido.
-Akane voy a sacar nieve- ya traía un envase y una cuchara en la boca- ¿quieres un poco… - se asomó a la sala, ahí vio a su prometida en el piso abrazando sus rodillas y llorando.- ¿Akane? ¿akane que tienes? ¿Te lastimaste?- se acercó asustado hacia ella, no le respondía.- por favor no me asustes así.
-no es eso.- dijo sin levantar la cabeza.
-entonces ¿qué es?- la chica extendió su mano derecha y abrió su puño, en medio estaba la sortija que le había regalado, se la estaba devolviendo. A Ranma casi se le va el alma, el tomo la sortija y Akane regreso su brazo a sus piernas.- con que era eso, solo no quieres ser mi esposa…- dijo con la voz entrecortada.
-no es que no quiera.- dijo levantando la cabeza.
-entonces ¿Qué?
-no seré una buena esposa para ti
-de que estas hablando.
- ¡¿Qué no ves lo que sucedió hoy?! Yo ni siquiera me acorde que nanami estaba conmigo, la puse en peligro por una tontería. No seré buena, ni como esposa ni como madre, muy apenas puedo cocinar dos que tres platillos y cuidarme yo sola. Lo más seguro es que tú quieras tener hijos… y yo no seré una buena madre para ellos.
-¿Akane me amas?-interrumpió, Akane parpadeo por la pregunta- contéstame.
-sí, ya te lo había dicho.
-entonces vuélvete a poner la sortija.
-pero…
-ya no seas terca, que te pongas la sortija.- Akane lo obedeció. -escucha Akane, no hay otra mujer en todo el maldito mundo con la que quisiera compartir mi vida, y de los dos creo que yo sería el suertudo si tu fueras la madre de mis hijos, así que ya no me espantes ni digas tonterías de esa forma.
-pero…
-pero nada, cállate y di aaaa- lo dijo extendiéndole una cucharada de nieve, Akane lo imito.- mejor disfrutemos el momento, de esos problemas nos encargaremos después- hizo un movimiento con su mano- Además no sé de qué te preocupas, para nanami hoy fue como navidad. Como estaba dormida ni siquiera se percató del asalto y cuando despertó le dieron un cono de nieve más grande que ella. Viste como le brillaron los ojos cuando vio su helado.- akane rio- yo creía que no dormiría en un buen tiempo.
- la subestimaste jajaja.
-lo se jajaja. ¿Mejor?
-sip, pero… oye Ranma ¿te puedo preguntar algo? ¿Cómo llegaste tan rápido a los helados, qué no estabas aquí en la casa? O acaso ¿me estabas siguiendo?
-yo, yo,- comenzó a tartamudear, al recordar como la estuvo siguiendo por tejados hasta la heladería.- no es que te estaba siguiendo o algo así- movía los ojos de un lado al otro.- solo tenía curiosidad a donde ibas.
-jajaja ay, Ranma Saotome sigues siendo el pervertido celoso de siempre.
-¡no soy un pervertido y no soy celoso!
-claro que si solo, que ahora eres MI pervertido y celoso prometido.
-oye, desde que te conozco soy tu prometido.
-pero ahora es legal.- le mostro su mano.
-que rápido cambias de parecer futura señora saotome, hace unos momentos estabas casi por regalarme a la loca de kodashi.
-oye no te odio tanto, además pensándolo bien no me conviene para nada dejarte ir, mucho menor con la cortesía de por vida en helados que te acaban de dar.
-aaaa, con que solo me quieres por los helados.
-y por que más te querría bobo, por ser el "heredero del combate libre"- rieron
-¡oh por kami! nuestros padres se volverán locos con la noticia – quedaron ambos en silencio
-Ranma yo no quiero otra boda de locos- dijo preocupada.- será un desastre si ellos la organizan. ¿Qué haremos?-los chicos comenzaron a pensar en todas las maneras para que sus padres (y todo mundo) tomaran la noticia con calma y que hubiera ningún herido en el proceso, pensaron todas las posibilidades pero siempre existía la posibilidad de que o alguien estuviera amenazado, o que un hechizo o poción fueran participes del evento.
-es inútil, aunque hiciéramos lo que fuera, nadie nos asegura que se convertirá en un circo- dijo enojado Ranma atacando el bote de helado a cucharasos- sahbesh,-trago la enorme bola de nieve que tenía en la boca- deberíamos casarnos en secreto, total Kasumi ya piensa eso.
-¡¿QUÉ?!- grito Akane escupiendo su helado en la cara de Ranma.
-oye, si no lo querías mejor me hubieras dicho para yo comerlo- dijo limpiándose.
-¡ups! lo siento, pero ¿qué fue lo que dijiste de Kasumi?
- eso, no sé qué mosco le pico a tu hermana, pero ella está completamente segura que estamos casados y que no queremos decir nada para molestar a los viejos.
-ahora que lo mencionas. No me he quitado la sortija, tal vez por eso piensa que estamos casados. La pobrecilla a de creer que no le tengo confianza para contarle.
-pues no sé, pero incluso me prometió no decir nada hasta que estuviéramos preparados.
-que ocurrencias las de Kasumi, te imaginas "tú y yo casándonos a escondidas porque nuestros padres nos harían la vida miserable si se enteran de nuestro amor", como en las novelas.
-bueno sería más práctico y tranquilo.
-oye ¿qué estas insinuando?
-nada solo digo que no tendríamos presiones ni nada por el estilo.
-mmm… pues ahora que lo pienso, no habría sorpresas ni batallas en medio de la ceremonia.
-ni invitados reclamando derechos extraños.- se quedaron pensando un rato, y se miraron a los ojos.
-¿enserio lo estamos tomando como opción?
- Akane… Vamos a casarnos…
-Y así fue como mis padres consiguieron la cortesía de por vida con la heladería del centro.
-¿qué? ¿Es enserio?- dije algo fastidiado
-si es verdad, nos daban helados gratis, hasta que el idiota de Ryu estrello el ventanal de la tienda en una batalla con Ryoushi, incluso él ya está vetado de esa zona.
-no hablo de eso- suspiré- es solo que pensé que me contarías como se casaron tus padres.
-aaaa, bueno mamá acepto la loca idea de papá, y con él dinero que había ganado en el último combate se fueron a casarse a Hawái. tenemos un álbum de eso.- se acercó al librero para sacarlo.-mira.- el álbum estaba lleno de fotos con sus dos padres en el viaje, desde el aeropuerto hasta la boda.
-¿quién es él?- señalé una foto en la que aparecía un hombre muy extraño. En la foto aparecía la madre de Sakura con un vestido de playa blanco, siendo cargada por el señor saotome que usaba una guayabera blanca y pantaloncillos negros corriendo tras un señor con peinado de palmera y unas tijeras en la mano.
-no lo sé, no recuerdo haber lo visto.
-aaaay que sola se siente la casa sin tu padre- dijo la señora saotome entrando a la sala- ¿qué es lo que ven?
-las fotos de su viaje a Hawái mamá, oye ¿tú sabes quién es ese señor?- señalo la foto.
-aaa pero si es el director, bueno tu no lo conoces pero él es el papá de tu tío kuno. Él solía ser el director de la preparatoria a la que acudíamos, al retirarse se mudó a Hawái y se convirtió en juez. Jajaja a tu padre casi le da un infarto cuando se enteró que el oficiaría nuestra boda.
-¿y por qué en la foto lo sigue con unas tijeras?
-bueno es que digamos que no le agradaba que Ranma llevara el pelo largo- lo dijo de lo más natural posible, con razón no querían que nadie acudiera a su boda.
-mira esa foto fue cuando fuimos en canoa a un riachuelo pequeño, y en esta otra foto visitamos la cueva de Nahuku y esa es cuando fuimos al centro de la ciudad. Aaaaa y en esa playa- se tapó la boca con la mano y se puso más roja qué yo en todo lo que iba del día.
-¿en esa playa que mamá?
-ahí, encontré un lindo pececito, jaja, pero que torpe olvide algo en la cocina jaja, ustedes sigan…- y desapareció por la puerta de la cocina.
- mmm que lastima que el pecesito no haya salido en la foto.- dijo mi inocente amiga y no evite que se me escurriera una gota de sudor.
-¿y cuando regresaron del viaje ya les dijeron a tus abuelos?
-no para nada, siguieron manteniéndolo en secreto.
-¿ha sí? ¿Y hasta cuando les dijeron?
-poco antes de que naciera mi hermano…
Después de su boda y luna de miel los chicos no regresaron juntos al dojo, Ranma dejó a akane en su departamento y él fue a dar la cara, se encontró con una cuartada chusca que había inventado su ahora legal cuñada que no sabía mentir muy bien, la narración era que Akane había sido raptada por un hombre con cara de cerdo y tenazas de cangrejo, al cual le salían tentáculos en la espalda y escupía veneno, a Ranma no le quedo de otra que seguir con esa loca historia.
Así pasó oculto el primer año de matrimonio. Los patriarcas estaban muy asustados, su ultimo y según ellos infalible plan no había surtido efecto, de hecho había empeorado las cosas ahora ninguno de los dos herederos ponía un pie en la casa, ambos dando escusas de torneos y de no tener tiempo. Lo cierto es que Ranma gradualmente se mudó al departamento de su linda esposa, incluso comenzó a pagarle la renta a su cuñada Nabiki con un porcentaje de interés para que se callara la boca y no dijera nada de su nuevo estado civil. No fue hasta que Akane terminó la Universidad que los padres vieron una luz, ella ya no necesitaba seguir en Osaka y se mudaría al dojo, entonces decidieron repetir el plan he irse de vacaciones por unos meses sin decir nada.
Akane y Ranma agradecieron que los viejos los dejaran solos en la casa, que mejor noticia que una segunda luna de miel en la casa donde se conocieron y fantasearon muchas veces el uno con el otro. Y es así que continua la narración con nuestra pareja favorita en altas horas de la noche en el baño, sip leyeron bien, en el baño, pero no te confundas querido lector, al menos este capítulo no tendrá esas escenas , ya veremos luego, lo que en realidad estaba pasando era…
-Akane, creo que otra vez voy a bww- alcanzó a decir Ranma entrando corriendo al baño y abrazando el inodoro, el chico traía puesta su pijama (bueno su bóxer y camisa).
-Ranma, otra vez…- dijo una muy preocupada Akane que entraba al baño, traía puesto un pequeño camisón amarillo. Se acercó a agarrarle la trenza a su esposo para que no se llenara de vomito.- ¿te encuentras bien?
-sí, creo…- se limpió la boca- creo que eso fue todbwwwwww- y otra vez regresó el estómago.
-Ranma esto ya no me está gustando, con esta es la quita vez que vomitas en esta semana.- dijo mientras le sobaba la espalda.
-creo que fueron tus tartas de berenjena.- dijo reincorporándose un poco
-oye no culpes a mis tartas, sabían deliciosas te las acabaste todas.
-tal vez ese es el nuevo poder de tu toxina, con buen sabor, pero igual de letales… bwwww
-agradece que no te pego porque estas malo, pero ya hablando enserio, mañana visitaremos al doctor tofu, tu nunca te enfermas y mucho menos pierdes el apetito como desde hace dos días… ¿ya acabaste?
- sí creo que ahora si
- te ayudo a parar.
-no, no es necesario,- Ranma se paró pero perdió el equilibrio, Akane lo alcanzó a agarrar
-tonto, no te quieras hacer el fuerte, ven te ayudare.
Akane lo ayudó a regresar al cuarto que compartían en la ausencia de los más grandes de la casa, lo colocó en la cama para después arroparlo, se sentía muy preocupada por su esposo, toda la semana había vuelto el estómago y su apetito había disminuido bastante, a comparación de lo glotón que era siempre. Comenzó a creer que era su comida, pero todo lo que había preparado ya no hacía daño, algo debió haber se comido, comenzó a hacer memoria de los platillos que cocinó a lo largo de esos días, cuando se dio cuenta de una fecha que se le había pasado por completo.
-¡aaa!- grito de sorpresa Akane, enderezándose de la cama
- ¿Qué sucede?- dijo un modorro Ranma.
-¡Ranma!- con cara de susto- ¡lo olvide, no me ha bajado!- Ranma pestaño varias veces y volvió a acomodarse en la cama. Akane gruño al ser ignorada y le propino un golpe con su martillo que no usaba en mucho tiempo.
-¡auch! ¡Ahora que hice!
-no me estas escuchando.
-si te escuche Akane, sea lo que sea que hayas olvidado abajo puedes ir por eso mañana temprano, ahora déjame dormir.- y se acurrucó de nuevo.
-grrr, ¡tonto, eso no fue lo que dije!- comenzó a pegarle con el mazo una y otra vez, Ranma se enderezó, le detuvo el brazo con una mano y con la otra le arrebató el mazo para luego aventarlo al piso.
-entonces que es eso tan importante- dijo mientras se recostaba boca arriba y se tallaba los ojos.
-creo que estoy embarazada.- Ranma abrió mucho los ojos y de inmediato se enderezó, observándola anonadado.
-estas segura…
-no… no lo estoy solo tengo sospechas… y un retraso
- ¿cuanto?
-casi tres semanas.
-y no me habías dicho nada.
- bueno no le di importancia, no es como que sea la más regular del mundo sabes…
-pero nos hemos estado cuidado- aunque ambos querían tener hijos, estaban disfrutando mucho su vida de recién casados.
-mmmm, ¡ya! El día del Dojo.
-no es cierto, si nos cuidamos.
- no ese día, el otro cuando comenzó a llover.
-aaaaaa ya me acorde,- puso una cara de sonso al acordarse de su hazaña.
- con el retrasó y tus vómitos…
-no entiendo ¿qué tengo que ver yo?
-bueno he escuchado que en muchos casos el padre es el que padece los síntomas…
- un bebe… demonios supongo que ahora no nos quedara de otra y le tendremos que decir a los viejos de nuestro matrimonio.- escucho un sollozo, volteo a ver a su esposa, tenía ambas manos contraídas como puño en su regazo y la cabeza hacia abajo. Estaba llorando. -Akane ¿te duele algo, que pasa?- le agarró la cara.
-¿que acaso no estas feliz? ¿No lo quieres?- dijo soltando tremendos lagrimones. Odiaba verla así, más por su culpa, Su bocota lo había traicionado como hace mucho no lo hacía, se acercó rápido a abrazarla.
-no seas boba Akane, sería el mejor regalo que me podrías dar, a ver, recuerdas lo que te dije el día que te pedí matrimonio.
- dijiste… dijiste que tu serías un suertudo de que fuera la madre de tus hijos…
-exacto… Akane, aunque fuera un abusador como nabiki, o medio zafado como nuestros padres incluso si fuera un pervertido como haposai - akane soltó una risita-lo amare, porque tú serás la madre, y todo lo que provenga de ti… lo amaré más que a mi propia vida… excepto tus pays, a esos no creo ni acostumbrarme.
-¡oye! Ja ja ja- los dos comenzaron a reír.- mírame, que boba soy, ni siquiera estamos seguros de nada y ya estoy llorando como niñita.- se comenzó a secar la cara con su ante brazo
- supongo que ahora ambos no nos salvamos con una visita para con tofu.
-mejor durmamos.
- ¿te sientes mejor?
-si
Los dos se acostaron, pero solo Akane durmió, Ranma se la pasó pensando en el dichoso tema, o más bien asustándose solo, no se sentía prepara para ser padre, volteó a ver a su amada, dormía tan tranquila- solo espero que sea igual de lindo que tu…
Continuara…
Siento no describir todavía la boda y la luna de miel, si lo haré pero mucho más adelante, es una promesa.
Bueno les mando saludos, gracias por leer la historia, comenten que les pareció.
Los dejo, espero actualizar pronto.
adiooos
