Nuestro Abismo Emocional

Por fin la había encontrado.

Le siguió el rastro como un cazador busca su presa, como un desquiciado que ha perdido su mayor tesoro. Y cuando la vio con ese chico su corazón se detuvo un instante. ¿Quién demonios era ese niño?
No lo soportaba, y verla tan alegre como si nada en casa de un desconocido, asistiendo a una escuela pública como si ella fuera una chica común, disfrutando su juventud. No lo habría podido imaginar.

Pero tenía poco tiempo, Byakuya fue claro "búscala y tráela de regreso". Aunque no era tan sencillo, necesitaba una estrategia. No podía entrar en casa de extraños y «secuestrarla», porque estaba claro que por las buenas no iba a ser. Rukia podía aparentar ser una niña frágil y delicada, pero se defendía como un demonio. Y su arma mortal era el engaño. Manipulaba a los incautos con su teatro de chica indefensa y pudorosa.

Planeó enfrentarla cuando estuviera sola, pero el chico no la dejaba un minuto. Maldita suerte, estaba en problemas.

Finalmente al cuarto día su oportunidad llegó.
Estaba anocheciendo, caminaba tan distraída que le pasó al lado sin reconocerlo. Eso lo sorprendió, pero sobre todo le dolió.

¿Era tan poca cosa para ella que no reconocía su presencia? ¡Pero que estupidez! No había tiempo para cursilerías.

-Kuchiki Rukia.

Su vos clara e imponente resonó por la calle, su nombre dicho así por él sonaba como una advertencia, o un reclamo. Ella se detuvo de golpe. Con clara sorpresa y nerviosismo en sus movimientos se giró para mirarlo. Sus ojos no lo podían creer. La descubrieron, y enviaron por ella.

-Renji.
-El único.

Le dio una sonrisa, una que no le había visto antes. Era malvada, siniestra, y a ella no le gustó. Una ligera mueca fue suficiente para que él comprendiera.

-¿Tan poco te entusiasma mi presencia? ¿Así me recibes después de un año? Sí que has cambiado, Rukia, lo veo en tus ojos.
-¿Y qué esperabas? ¡Renji regresaste por mi, te extrañé tanto! ¡Bésame ahora que no está mi hermano!
-Deja el sarcasmo. Aunque lo del beso estaría bien.
-No voy a volver.
-Eso no es opcional. Vienes conmigo de cualquier manera. Me importa muy poco si quieres o no.
-Te crees muy rudo, no te ha hecho bien trabajar con él. Pero olvidas que no puedes obligarme, se defenderme y sabes cómo lo hago.
-No veo a alguien por aquí, no va a funcionar. Además tengo otras maneras de hacerte cooperar.
-¡Rukia!
-Ichigo... No deberías estar aquí.
-¿Quién es el niño?
-No soy un niño

Byakuya observó todo desde la esquina. De no estar ahí para intervenir esos dos idiotas se habrían matado, o Renji estaría en la cárcel por agresión a un menor. Al menos le ahorró una golpiza.

Y el susodicho resultó ser bastante "complicado" a falta de apelativos menos hirientes. ¿En qué estaba pensando su hermana al relacionarse con un chico así? ¿Es que no se daba cuenta? ¿O era parte de su plan para irritarlo? Al menos él estaba ahí para controlar la situación y llevarse a Rukia.

Cuatro meses y dos semanas. Le permitió el capricho suficiente tiempo para que regresara por su cuenta. Y la muy ingenua pensó que podría burlarlo.

No la comprendía. Simplemente era de esas cosas que se alejan de la razón, esas que a él no le interesa conocer.

Talvez fue su error al intentar protegerla el mantener una distancia emocional, ésa fría cordialidad entre ambos. Pero ya era tarde para cambiar, así eran ellos y así seguirían. La dejó marcharse para que aprendiera una lección, para permitirle descubrir el mundo a su manera, y que al hacerlo volviera a casa humildemente y con voluntad reforzada para asumir la vida, tal como él lo hizo.

Que comprendiera que en la vida no hay amigos, que se camina solo y se muere solo. Por eso la apartó de Renji, pero aun así ella no lo entendió. Solo aumentó la tristeza en su interior, que después desencadenó en su huida de casa y confinamiento en ese pueblo perdido.
Y este otro niño en verdad lograba desconcertarle. Era irritante, molesto. Por él Rukia no había vuelto. Por él había cambiado su obediente comportamiento de joven madura por el de una niña rebelde que se encapricha y se niega a razonar. Maldito fuera él y su estúpido padre por entrometerse donde no les llaman.


Este es más larguito y necesario porque es el principio de la historia. No puedo evitar la similitud con el manga porque no sé, me gusta así.

Gracias por el tiempo.