Frenando el Mundo por un Segundo

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Estaba decidido, así que la fue a buscar a aquella casa.

Al llegar ahí notó que las luces estaban apagadas y no se escuchaban ruidos. Esto lo inquietó un poco pero fue capaz de alejar esa sensación, ella estaba ahí, era obvio.
Tocó la puerta, esperó pacientemente y nada.

Había dejado la vergüenza en algún sitio... así que entró por la ventana de su cuarto, le recordó aquella vieja costumbre de ella.
Pero tampoco estaba ahí.

Recorrió la casa, la llamó. Escuchó algunos murmullos y los siguió hasta que la encontró de espaldas sentada en la terraza, distraída mientras escuchaba música. No estaba pensando, sólo se guiaba por lo que sentía.

Y estaba desesperado.

No había tiempo para ellos, pero éste era su momento, lo sabía.
Se acercó despacio y le deslizó una mano por la espalda en una caricia insinuante, mientras pronunciaba su nombre y le daba un fugaz beso en el cuello.
Sorprendida se volteó y cerca estuvo de golpearlo pero su mirada, esos ojos le gritaban algo desde el alma. Y no pudo resistirse, aunque lo hubiera querido él no la dejaría.

-No sabes cuánto he deseado este momento.

-Puedo hacerme una idea

-No, no puedes. Te he besado cada noche desde hace dos años.

-Entonces necesitas ayuda, Kurosaki.

-Sólo tú puedes ayudarme

Luego hablaron, hicieron pequeños planes de un futuro que no sabían si tendrían. Aun así, a pesar de todo, se aferraron a la idea de un después.
Cuando ella se fue por la mañana él no pudo dormir más, se había quedado solo otra vez.

Pero ahora era diferente pues este sería su mayor recuerdo, como única prueba que hubo algo entre los dos, ya que por un segundo el mundo se detuvo para ellos.