Buenas noches, en verdad no sé cómo agradecer a todos sus comentarios, la verdad me emociona mucho el saber que la historia es de su agrado. Como pudieron ver no soy ninguna gran escritora pero la luchita se le hace jajajajajaja

Saludos a todos y gracias por sus reviews.

Ahora sí, disfruten el capítulo. Nos leemos abajo ;)

CAPÍTULO 2

Después de dos semanas de vivir con la familia Dumont, Hermione había aprendido varias cosas:

Su madre se llamaba Elena Bridget Dumont, de soltera Schleswig Puckle. La familia de su madre era considerada traidores sangre pura debido a que sus bisabuelos habían congeniado con muggles en su época. Ella era originaria de Inglaterra, y hablando de sus bisabuelos paternos, estos resultaron ser nada más y nada menos que la antigua princesa del Reino Unido, Helena Augusta Victoria Saxe Coburg y Christian de Schleswig Holstein. De su familia materna solo logró averiguar que habían muerto cuando su madre era una recién nacida y había sido criada por sus padrinos Cygnus II y Violetta Black. De ahí que conociera a Dorea, Marius, Cassiopeia y Pollux, y como era de suponerse a Walburga Black, pues era sobrina de los mencionados. De hecho se había enterado de que a su madre quisieron comprometerla con Alphard Black (un hombre de edad muy avanzada para su madre), pero en ese entonces su madre ya había conocido a su padre y este le pidió que escaparan juntos a Francia, ya que sus padrinos no aceptarían tan compromiso. Desde entonces su madre no había tenido contacto con ellos salvo con Walburga, la cual le escribía ocasionalmente.

Hermione realmente se había empeñado en conocer la familia de su madre cuando esta le mencionó el apellido Puckle, pues en su época, su madre Jean nunca quería hablar del tema y decía que al casarse con su padre había perdido contacto con sus abuelos.

Su padre por otro lado era Anthony Bastien Dumont Delacour, primogénito de una de las últimas familias sangre pura de Francia, su primer antepasado conocido era Costwold de Stinchcombe y su difunta prima Claudie Delacour había contraído nupcias con Abraxas Malfoy.

Su hermana mayor era Jean y asistía a Beauxbatons desde hace dos años, era una bruja muy hábil en el quidditch, adivinación y en cuidado de las criaturas mágicas, pero muy mala en pociones y defensa contra las artes oscuras.

Su hermano menor Alexander estudiaba en casa por medio de tutores privados al igual que ella, ambos eran muy buenos en oclumancia y defensa personal, pues sus padres personalmente les daban clases de esas últimas, ya que, hasta donde tenía entendido, hace año y medio habían intentado secuestrarlos, debido a la gran fortuna que sus padres poseían. Y a diferencia de ella su hermano era muy bueno en vuelo.

Con el pasar de los días convivió mucho con 'Alex' como solía llamarle y se dio cuenta de cuanto le hubiese encantado tener un hermano. A Harry lo había llegado a considerar como el hermano que nunca tuvo, pero no era lo mismo, no sabía como explicar aquello, simplemente se sentía bien… se sentía correcto.

También había logrado averiguar por medio de Pinky sobre los Malfoy. Aquella elfina había dicho que vivían en Londres y desde la muerte de su esposa Claudie Malfoy, el Señor Abraxas se había encerrado en su mansión, mientras que su hijo Lucius estaba por cursar su cuarto año en Hogwarts y pertenecía a la casa de Slytherin, al igual que estaba comprometido con Narcisa Black, la más pequeña de la familia Black.

En esos momentos lo que más le preocupaba a la castaña era que no había rastros de Draco, por lo que temía hubiesen sido lanzados a diferentes realidades o tiempos.

Y vaya que le preocupaba saber en donde se encontraba, pues con cada día que pasaba se sentía más a gusto con su actual vida. Muchas veces se encontró ante lagunas mentales de su vida como Hermione Granger, y ante esto, decidió escribir un diario para no olvidar nada, el cual mantenía oculto en una de sus capas de gala.

-Mione, estás lista-. Pregunto Jean desde la puerta de su cuarto, la cual en esos momentos llevaba consigo un hermoso vestido color verde esmeralda y el cabello suelto. Por encima llevaba una hermosa túnica negra.

-Si, Jean. Enseguida bajo-. Dijo mirándola a través del espejo de su buro. Ella llevaba un vestido color palo de rosa con una túnica café oscura.

-¿Estás segura de querer ir a Hogwarts?, sabes que serías muy bienvenida en Beauxbatons-. La verdad es que Jean deseaba que su hermana asistiera a Beauxbatons con ella. Le extrañaba demasiado cuando debía asistir al colegio, y después de que Hermione hubiera sido atacada por aquellos muggles, sentía la necesidad de protegerla.

Aún recordaba como aquel día que sus padres cedieron a que fuese a Hogwarts ella intentó que lo reconsideraran. Hermione andaba rara desde ese día, y sus padres le habían dicho que era por el trauma que vivió.

Aquel día en que su pequeña hermana decidió huir de casa fue el peor día de su vida. Mione había sido descubierta por unos muggles que se dedicaban a la explotación de menores, no habían querido darle detalles sobre eso, pero claramente se hacía una idea. Esos desgraciados muggles la tuvieron durante dos días y cuándo habían querido abusar de ella sexualmente, Hermione había liberado magia muy intensa. Los muggles le temieron e intentaron matarla, de no haber sido por los aurores que habían percibido su explosión de magia su pequeña hermana habría muerto.

Después de eso (y tras estar un día inconsciente), Mione no había recordado nada y el medimago de la familia había dicho que era lo mejor, le hicieron creer que había huido de casa (lo cual era cierto), pero que la habían encontrado a las pocas horas en el mundo muggle y ella lo creyó.

Ahora tenía miedo de no volverla a ver. No podía explicar aquello, pero desde hace unos días sentía como si de un momento a otro fuera a desaparecer.

-Si. Estoy segura, es lo que más deseo. No tienes por qué preocuparte Jean, nos podremos ver en navidad y enviar cartas cuando queramos, no es como si me fuese olvidar de ustedes, de mí familia-. Jean estaba a punto de hablar cuando su madre les interrumpió.

-Hijas. Nuestro invitado ha llegado-. Menciono Elena. Había decidido subir a ver porque sus hijas tardaban tanto. Ella personalmente se había dado cuenta lo sobreprotectora que se había vuelto Jean con Mione desde que había vuelto del mundo muggle y le dolía de todo corazón ver a su hija mayor triste por la pronta partida de Mione-. Antes de bajar, Jean querida. Quiero que consideres el asistir a Hogwarts con Mione-. Ante la sorpresa de sus hijas prefirió continuar antes de ser interrumpida, y es que Jean y Mione no podían creerlo, estaban seguras de que su padre no había sido considerado en aquella posibilidad-. Será tu decisión, Jean. Ahora andado, no es propio de una señorita hacer esperar a los caballeros.

-Disculpen la tardanza, caballeros-. En la sala se encontraba su marido, Alexander y Albus Dumblendor-. Niñas, saluden.

-Muy buenos días señor. Es un placer conocerlo-. Jean hiso una pequeña reverencia.

-El placer es todo mío señorita, y usted debe ser la pequeña Hermione-. Dijo mientras veía a la oji verde-. Será un verdadero honor tenerla con nosotros. Por lo que me han comentado sus progenitores, es una brujita muy brillante.

Desde que habían entrado a la sala Hermione no había podido articular palabra. Sin duda ese era Albus Dumblendor, su antiguo director. El verlo vivo delante de ella le hacia sentirse mejor. Confiaba ciegamente en él y estaba dispuesta a contarle todo cuanto pudiera sobre los últimos acontecimientos.

-Un verdadero placer tenerlo con nosotros, director. No sabe lo emocionada que estoy por asistir a Hogwarts.

Albus no lograba explicar lo que sentía al estar cerca de la castaña, sin duda alguna aquella pequeña brujita le traería grandes sorpresas, estaba seguro de aquello.

-He traído conmigo su carta de admisión-. Cuando Dumbledore entrego la carta, Hermione le hablo a su mente.

"Profesor Dumblendor, necesito hablar a solas con usted. Es algo realmente importante y no tengo a nadie más a quien confiárselo. Lo único que puedo decir por el momento es que mi verdadero nombre es Hermione Jean Granger Puckle y vengo del futuro junto con Draco Lucius Malfoy Black, del cual aún no se nada.

Si no me cree, puedo decirle cosas que la mayoría de magos desconoce de usted como el hecho de que hubo un tiempo en el que aborreció a los muggles y fue justamente cuando era amigo de Grindelwald. Su primer enfrentamiento con este fue por proteger a su hermano, lo cual termino en tragedia tras la muerte de su hermana. Usted es dueño de la varita de saúco desde hace 26 años. Y por si fuera poco, su antiguo alumno Tom Riddle le pidió trabajo para ser maestro de defensa contra las artes oscuras, el cual usted le negó porque sabía que había algo oscuro en él".

-Muchas gracias, director-. Albus estaba realmente intrigado por lo que le había revelado la pequeña bruja. Él se consideraba un mago difícil de impresionar, sin embargo, esto le había dejado mucho en lo que pensar, había ciertas cosas de las cuales muy pocos magos conocían de él. Y que fuera justamente una pequeña quien lo supiera le dejaba mucho de lo que pensar.

-Señor Dumont. Tiene la señorita a donde llegar antes de su partida a Hogwarts.

-Desde luego, he hablado con un familiar lejano y accedió a que nuestra hija viviera con ellos. Su hijo también asiste a Hogwarts. Tal vez lo conozca es el señor Abraxas Malfoy.

-Claro, lamentable su perdida. Espero este bien, el joven Lucius es muy… brillante-. Si había algo que le preocupaba a Albus era justamente que la señorita Dumont viviera con aquel mago, pues su hijo era muy parecido a su ex alumno Tom-. Muy bien. Entonces me retiro señores, señoritas y jovencito. "Enviaré una lechuza cuando este en Londres para reunirnos"-. Aquellas últimas palabras las dijo en la mente de la castaña de cabellos ondulados, la cual sonrió con satisfacción al saber que tendría ayuda de su viejo director-.

Al llegar a su despacho, Albus se puso a revisar su lista de alumnos que cursarían su primer año. Él claramente recordaba el nombre de Draco, pero era muy diferente al que le había dicho la pequeña Dumont.

-Aquí esta. Draco Rigel Black, cuarto hijo del matrimonio Black. Muy interesante, al parecer este año estará lleno de sorpresas Fawkes-. Su fiel compañero asintió, pues desde hace tiempo percibía que algo grande pasaría en ese colegio.

Tal parecía que Albus debía hacer entrega de otra carta personalmente, debía averiguar lo más que pudiese antes de volverse a encontrar con la señorita Dumont, y para buena suerte, el pequeño Draco cumplía 11 años dentro de tres días.

Aún había tiempo para hacer sus averiguaciones pertinentes y conocer quiénes eran en realidad esos viajeros y como es que habían llegado hasta este tiempo.

Y bien, que les ha parecido?

En verdad espero y no se estén perdiendo porque debo decir que me estaba haciendo bolas con tantos antepasados jajajajaja, no lo vieron en el capítulo pero busque como no tienen idea para conectarlos.

Ahora sí, les tengo otra pregunta. ¿Cómo será el reencuentro de Draco y Hermione?, alguien?... espero y me lo dejen en sus comentarios.

De nuevo gracias por tomarse el tiempo de leer el fic. Saludos a todos y nos estamos leyendo pronto.

Bye~