CAPÍTULO 3
–Muy buenas tardes Cygnus–. De la chimenea apareció el rostro avejentado de Albus Dumbledore–. Lamento no haberme anunciado con anterioridad, pero en vista de que no ha respondido a mi carta me he visto en la penosa necesidad de asistir personalmente a su hogar–. Y es que en la carta le preguntaba por Elena–. Además es mi deber como Director, entregar al joven Draco su carta de admisión a Hogwarts en vista de que no ha podido recibirla personalmente–. Claro que no había respondido a su carta, ni siquiera se había dignado a leer el contenido de esta y es que vamos, ese viejo chiflado no le agradaba en lo más mínimo y menos aún al enterarse de que fue participe de la boda de su desterrada hija con aquel sinvergüenza muggle.
–Lamento mucho informarle, Dumbledore, que mi hijo asistirá a Durmstrang–. Ni de loco iba a permitir que su hijo asistiera a Hogwarts donde asistían sangre sucias y traidores a la sangre, suficiente tenía con la deshonra de Andrómeda como para permitir que su único hijo varón terminará igual.
–Entiendo, pero es mi deber y mi responsabilidad hacer entrega de la carta al joven Black. Si su respuesta sigue siendo la misma, no habrá problema, lo único que le pido es que me deje cumplir con mi trabajo.
–Muy bien, Dumbledore. Reuniré a mi familia y abriré la chimenea para que puedas pasar–. Si tener que soportar al vegete por unos minutos bastaba para que dejará de insistir con el colegio, que así fuese. Ya tenía suficiente con Draco reprochándole el por qué sus hermanas si habían asistido a Hogwarts y él tendría que ir a un colegio diferente.
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En la gran sala se encontraban Druella, Cygnus, Narcisa y Draco cuando Albus llego. El patriarca de los Black Rosier se encontraba sentado en un sillón individual tomando una copa de wisky de fuego. Mientras su esposa e hijos se encontraban en otro sillón.
Albus vio a los hijos de Cygnus y pensó que cualquiera que viese a ambos hermanos juntos creería que son mellizos, pero viendo bien se notaban varias diferencias. La primera y más importante, la edad que Narcisa le llevaba a Draco, ambos tenían el cabello rubio y el mismo porte aristocrático heredado de sus padres, sin embargo el joven Black tenía los ojos grises mientras que su hermana los tenía azules.
Druella no entendía por qué tanta insistencia por parte de Dumbledore para que su hijo asistiera a Hogwarts. Era bien sabido que aquel director siempre tenía algo en mente y, que justamente tuviese que ver con su pequeño hijo no le hacía ninguna gracia.
Al lado de Druella se encontraba Draco, quien leía atentamente su carta de admisión a Hogwarts, él no lograba comprender porque sus padres no querían que asistiera a dicho colegio. Su hermana Drómeda le había contado tantas cosas maravillosas de aquel lugar que había pasado años esperando ansioso el asistir.
Desde que su hermana se había casado, las cosas en casa cambiaron demasiado, a él le prohibieron volver a dirigirle la palabra o siquiera tratarla con cortesía. Su hermana mayor había despotricado que merecía morir y ese miedo había llevado a Draco a callar y no apoyar a su hermana.
En sus primeros años de colegio, Bella solía ser una hermana muy buena con él y con su familia, pero desde su cuarto año había cambiado demasiado. Con la llegada de las vacaciones su hermana salía más a menudo, no sabía si era su imaginación pero podría incluso llamarla loca, y vaya que tenía razones para hacerlo.
Aún recordaba cuando tenía 7 años y una tarde mientras jugaba en el jardín la encontró practicando maldiciones sobre un conejo, y el pobre ya estaba muerto; de solo recordarlo se le revolvía el estómago. Nunca había sido capaz de decirlo en voz alta pero se alegraba de que Bella ya no viviera en la mansión.
–Ya has entregado la carta y nuestra decisión sigue siendo la misma, Dumblendore. Nuestro hijo asistirá a Durmstrang. No quiero ser grosero pero, si nos haces el favor de retirarte, tenemos muchas cosas que hacer–. Tras decir aquello, Cygnus, se puso de pie para indicarle la salida.
–Es comprensible que pienses así, Cygnus. Actualmente hay muchos magos y brujas que desean que sus hijos asistan a otros colegios para independizarse más–. Druella lo miró dubitativa, sería acaso que Hogwarts estaba escaso de alumnado y por eso el viejo Dumbledore había insistido tanto en que su hijo se inscribiera.
–¿Qué quiere decir con eso, Dumbledore?–. Cygnus le lanzó una mirada de reproche a su esposa ante tal pregunta, mientras más rápido despidieran de su hogar al viejo director, más tranquilo se sentiría.
–Veo que aún no han sido informados, señora.
–Será mejor que te expliques, Dumbledore. Que no tenemos todo el tiempo del mundo.
–Paciencia mi estimado Cygnus, ese es una virtud con la que debería contar–. Antes de que siquiera le respondiera Cygnus, Albus continúo–. Creí que al estar su hija Narcisa comprometida con el hijo del señor Abraxas Malfoy–. La mencionada lo miró fijamente–. Estarían enterados de que una pequeña brujita, familiar por parte de su esposa, viviría de ahora en adelante hasta concluir sus estudios en su mansión. Su nombre es Hermione Alöis Dumont Schleswig.
Mientras decía aquello, Albus miró al pequeño Draco intentando leer su mente. Draco sin duda se sentía extraño ante la mención de aquel nombre, no tenía idea del porque siendo que nunca en su vida lo había oído. Recordaba claramente el apellido Schleswig pues su padre le contó en más de una ocasión sobre la ahijada de sus padres, la cual murió a manos de muggles tras huir de casa. De ahí su rencor hacia los no magos.
Cygnus sin duda estaba indignado, eso era falso, la pequeña Elena no pudo haber tenido hijos, ella estaba muerta. Y era la última con el apellido Schleswig, por lo que no podría estar hablando de alguien más.
Aún recordaba a su pequeña Elena, aquella niña era muy querida por él, cuando fue llevada a su hogar rápidamente se ganó su corazón, para él fue una hermana más. Durante la boda del viejo Abraxas, ella conoció a Anthony Dumont, primo de Claudie Delacour y a escondidas mantuvieron una relación amorosa hasta que Walburga los descubrió. Después de una pelea entre sus padres y Elena, esta había huido. Esa fue la última vez que vieron a Elena Bridget Schleswig viva. Días después Walburga llego con malas noticias y aunque quisieron asistir al funeral, esta dijo que Dumont la había echado y había dicho que no quería a nadie de la familia cerca de él, ni de la tumba de la difunta Elena.
–¡ESO ES IMPOSIBLE!, ¡ELENA ESTA MUERTA!–. No cabía de la cólera, como se atrevía ese maldito amante de los muggles a jugar con algo así.
–Cálmese Cygnus, le puedo asegurar que la señora Dumont está viva. Yo personalmente la he visto la semana pasada al llevar la carta de su pequeña hija. No tendría por qué jugar con algo como esto–. Necesitaba hablar con su hermana cuanto antes, esa vil y rastrera serpiente se enteraría. Pero tendría que ir con calma, aún no sabía porque Walburga les había mentido durante tantos años–. Será mejor que me retire.
–Director–. Hablo Cygnus, sin duda alguna la información que le había proporcionado Dumbledore había ocasionado que cambiara de parecer–. Espero cuide de Draco durante su estadía en Hogwarts–. Con un asentimiento de cabeza, Albus se retiró de la mansión por medio de la chimenea, mientras veía la clara sonrisa del joven Black ante tal mención.
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Cuando Albus se encontraba en su despacho no podía creer todo lo que había descubierto. Sin duda alguna necesitaba hablar cuanto antes con la pequeña de la familia Dumont. Hubiese sido más fácil hablar con el joven Black, pero al intentar ver sus recuerdos se encontró ante varias lagunas mentales y lo único que logro ver con claridad fue su persona con unos años más encima mientras moría en la torre de astronomía. Sin duda una experiencia escalofriante el saber cómo moriría.
Una mujer entrada en años atravesó su despacho vistiendo una larga túnica negra a juego con un puntiagudo sombrero del mismo color.
–Albus–. El mencionado dirigió su mirada hacia su gran amiga–. En tu ausencia me han informado los señores Dumont, que sus hijas llegarán al atardecer a la mansión Malfoy.
–¿Hijas?–. La mujer asintió–. Entiendo, gracias Minerva. Puedes retirarte.
Minerva conocía de años a Albus y sabía cuándo algo le inquietaba, sin embargo, decidió esperar a que fuese el mismo quien le contará. Por lo que se limitó a asentir y salir.
–Así que la joven Jean también asistirá a Hogwarts, vaya sorpresa. Creo que tendré que hacer una visita a un viejo amigo, Fawkes. Algo me dice que él puede saber qué clase de giratiempos han usado para llegar tan lejos en el tiempo.
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Hermione y Jean se dirigían a la plataforma 9 ¾ en compañía de Lucius y Abraxas Malfoy el señor Malfoy resulto no ser tan malo, al contrario era muy respetuoso y amigable con ellas. Aunque por otro lado, su hijo, Lucius, en el transcurso de los pocos días que llevaban viviendo ahí, se había ganado el odio y repulsión por parte de ambas, especialmente de Jean, lo cual Hermione aún no entendía.
A pesar de que la compañía del señor Malfoy era muy grata, la verdad Hermione estaba feliz de irse de aquella mansión, los primeros días fueron una tortura para ella ya que siempre se despertaba con pesadillas en donde era torturada por Bellatrix Lestrange.
–De haber pasado un día más en la mansión te juro que habría cometido asesinato–. Mencionó Jean, la cual estaba roja de coraje–. No puedo creer que existan personas tan arrogantes, petulantes, hijos de papi que se creen el último mago del planeta–. Si supieras, pensó Hermione, pues ella bien podría mencionar a un jodido hurón botador que se creía la última maravilla del universo y al cual le soltaría una sarta de maldiciones por idiota.
–Vamos Jean, que no ha sido tan malo–. Ante la mirada de odio que mando su hermana, Hermione decidió cambiar de conversación–. Dime, ¿ya pensaste en que casa quieres ser sorteada?
–No sé, Mione. Por un lado me encantaría estar en Gryffindor, ya sabes su escudo es muy parecido al de la familia, pero por otro lado, considero que mi casa será Ravenclaw–. Y no lo dudaba. Jean era muy inteligente–. Y tú, Mione. ¿En qué casa te gustaría estar?
La verdad Hermione llevaba un tiempo pensando en cual casa sería mejor estar, muchas veces se había planteado muy seriamente ir a Slytherin para estar más cerca de los seguidores de Voldemort y conocer cuáles serían sus planes.
Antes de que pudiese contestar, una chica alta y rubia de ojos azules y piel pálida se acercó a ellas.
–Hola. Mi nombre es Narcisa Black, prometida de Lucius Malfoy. ¿Ustedes son..?
–Mi nombre es Jean y ella es mi hermana Hermione, un placer. No sabía que Lucius estaba prometido–. Dijo Jean sin dudar y es que vaya que aquel narcisista mago era un Don Juan, mira que intentar conquistarla mientras el condenado patán estaba comprometido con una hermosa bruja.
Hermione podía ver claramente la sorpresa de su hermana y sólo ahí había caído en cuenta de que ella no estaba al tanto de aquello. Estuvo a punto de hablar cuando una cara conocida apareció en su campo de visión. No había duda, ese que tomaba lugar a lado de Narcisa era Draco Malfoy. Tal vez su cabellera rubia platinada ahora fuese solo rubia, pero desde luego que era él.
–Vaya, encontraste a unas lindas brujitas, hermana.
–Draco…
Hermione creyó que nadie la había oído, pero la sonrisa arrogante de Draco al saberse conocido le dijo todo lo contrario. Esperen un momento, ¿hermana?
–Draco, te presento a las hermanas Dumont. Jean y Hermione. Este pequeño de aquí es mi hermano.
–Mucho gusto–. Y mientras decía aquello, no le quitó ni un momento la vista de encima a Hermione, la cual ante tal intensidad de mirada no pudo hacer más que sonrojarse.
En ese momento se escuchó el tren, por lo que todos se dirigieron hacia él. Sin que nadie más lo viera, Draco se acercó a Hermione y le susurró al oído.
–Bonitas manzanas–. Y se marchó de ahí tras giñarle el ojo y lanzarle una de sus sonrisas que utilizaba con sus conquistas. Que como lo sabía Hermione, no había que ser un genio, para saberlo. Cualquiera que hubiese conocido a Malfoy sabía perfectamente cómo eran sus métodos de conquista.
Un momento, ¿conquista?… el jodido Draco Malfoy (ahora Black), elitista sangre pura estaba intentando ligar con ella.
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Nuevamente hola a todos, he respondido a todos sus comentarios y a los que no he podido debido a que no tienen cuenta les contestaré desde aquí.
aileed tienes mucha razón al pensar que Hermione tuvo un antepasado no muy lejano que era mago, también desde aquí aclaro, esto NO es una realidad alternativa, o por lo menos los sucesos hasta antes de que Hermione llegará a ese año. La razón por la cual su madre le mintió espero la descubran pronto ;)
BETHYBLACK con el pasar de los capítulos sabrás quien es esa voz misteriosa que le hablo a Hermione en el primer capítulo y porque es que se puede convertir en dementor. También lo sé, no me imagino del todo a Elena viviendo con los Black, eh de admitir que planeaba ponerla con los Longbottom pero al final lo creí mejor para la historia. Otra cosa en la que has acertado es que el primer antepasado de los Dumont: Stinchcomber es hermano del primer antepasado de los Potter, coincidencia? no lo creo jajaja y para concluir, doblemente correcto, has acertado en cuanto a que Draco es hermano de Dromeda, Bella y Cissy respectivamente.
Lorena lamento desilusionarte con el encuentro de Draco y Hermione, pero igual espero te haya gustado.
