Empatía
Pensar en todo lo que perdió, lo que pudo ser… aun dolía un poco, era como una pequeña molestia que se clava en el pecho, y con cada respiración le oprime el corazón. Su hermosa sonrisa de niña, que hace tanto vio por última vez, la gracia de sus movimientos, tan elegantes que siempre la hacían resaltar aun cuando estuviera dando una paliza. Era como una princesa, más bien una diosa...
Era chistoso pensar así, sus absurdas ideas en ocasiones le excedían. Al final siempre fue un soñador, solo eso.
Y si alguna vez le hubieran dicho que todo terminaría así, entonces ¿se lo habría tomado más en serio? ¿Habría luchado un poco, dejado los prejuicios atrás? No importaba unos cuantos años, si ella era muy niña y él ya no tanto, ¿que importaba?
Es verdad, las diferencias sociales. Era ridículo pero cierto, Byakuya jamás lo habría permitido.
Además que nunca lo intentó. Lo que daría por cambiar las cosas, ella tenía razón, le hubiera ahorrado tanto...
Pero no tenía caso lamentarse ya, lo que pasó es pasado, lo sabía. Y a pesar de todo lo que vivieron juntos y lo difícil de esos años tratando de reconstruir los daños que él dejó, no lo odiaba. Porque de no ser por Ichigo quizás la hubiera perdido por completo. Y lo mejor que podía hacer era buscar la manera de arreglar todo el desastre en el que esos dos convirtieron su relación, lograr que Rukia dejara el orgullo e intentar unir lo que quedara de ellos.
Hasta Ichigo lo comprendía. Ahora mismo luchaba por ella, cerca de diez años ya y él a la primera señal se levantaba en armas contra el mundo, incluso contra ella y su estúpida rectitud.
Era un poco admirable su idiotez, debía reconocerlo. Siempre fue un insensato, y aún ahora con casi treinta años volvía a ser aquel chiquillo impetuoso que se creía capaz de lograr todo solo con su fuerza de voluntad.
Lo comprendía perfectamente, él haría lo mismo si supiera que había una oportunidad, por pequeña que fuera. Solo que él no tenía esa voluntad, ni esa idiotez, quizás eso es lo que le gustaba tanto a ella…
Quería ayudarlos, pero no había mucho por hacer. Y en estos casos es mejor no intervenir.
Al menos no demasiado.
Hola otra vez.
Este capitulo es la posición de Renji que para mi siempre será así, un verdadero amigo que cuida y apoya, aún cuando deba jugar contra sus propios deseos. Ese alguien siempre presente a pesar de las dificultades y diferencias.
Y no se asusten por el tiempo, 30 años son la plenitud de la vida...
El próximo capitulo tendrá de nuevo saltos temporales, ajustándose a el tiempo de este. O mejor no me hagan caso igual creo que algo se entiende.
Creo que estoy divagando
