Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


Capítulo 2—La Isla de Gilligan

Nota de traductora: Los comentarios en negrita arriba de cada capítulo son comentarios de la autora explicando el tema del capítulo, los programas en que se basan. Yo solo los traduje.

La Isla de Gilligan:

Programa de televisión de 1964—67 sobre siete hombres y una mujer que naufragaron en una isla tropical. Échale un vistazo en YouTube.

Bella nunca había estado tan aliviada que su jefe estuviese fuera de la ciudad. Se sentó detrás de su escritorio y bebió su tercera taza de café negro caliente. Apenas había pegado el ojo, y su agotamiento mental poco a poco le estaba pasando factura. Durante toda la noche, había permanecido despierta repasando el mierdero mental que había sido su tarde anterior.

Simplemente no es posible.

No puede leer mentes.

Bella había salido del bar como un gato con la cola en llamas después que él pronunció esas tres palabritas.

De darte tu orgasmo.

¿Qué demonios?

Había corrido por la calle poniendo mucha distancia entre ella y ese escalofriante hombre mientras esperaba a que llegara la grúa.

Simplemente no es posible.

El intercomunicador en su oficina sonó, sacando a Bella de sus pensamientos.

"Craigslea y Asociados. ¿En qué puedo ayudarlo?"

"Soy yo, Rose. Ábreme, B."

"Oh, gracias a Dios."

Bella presionó el botón para dejar entrar a su amiga. Era un almuerzo como terapia de emergencia, y Bella nunca había estado más agradecida con su amiga que cuando Rose dijo que estaba libre para almorzar. Agarrando su bolso, Bella encontró a Rose en el pasillo, y se fueron de inmediato.

"¿Qué demonios te pasa?" Rose le preguntó a Bella mientras caminaban hacia Central Park como si hubiese un simulacro de incendio.

"Te explicaré cuando lleguemos allí. Me estoy volviendo loca, Rose."

"Dime algo que no sepa, ¿pero qué te tiene tan molesta?"

"No me creerás cuando te lo cuente," respondió Bella, tirando de Rose hacia el otro lado de la calle entre los coches que esperaban. Bella nunca rompía las reglas, incluyendo el cruzar imprudentemente una calle concurrida de Manhattan. Ahora Rose tenía curiosidad.

….

Edward fumaba mientras se paseaba de un lado al otro del callejón detrás del bar. Los ojos de Jasper nunca lo dejaron durante todo ese tiempo.

"Quiero decir, en serio, hombre. Todos estuvimos de acuerdo," dijo Jasper, todavía enojado.

"Lo sé. ¿Está bien? Lo sé," respondió Edward, deteniendo su vuelta solo para hablar. Estaba igual de molesto consigo mismo como lo estaban Alice y Jasper.

"¿Y ahora qué?"

"Mira, sé que estás molesto, pero no tienes idea cómo fue."

"Oh, vamos, Edward. Toda tu vida has mirado en las mentes de la gente."

"Nunca en una como esta. J, ella piensa en HD jodido Tecnicolor. Hablo en serio, hombre. No se parece a nada de lo que haya visto en mi vida. Su mente funciona diferente a la de los demás," trató de explicar.

Jasper estaba sentado en el concreto sucio entre dos enormes contenedores de reciclaje llenos de envases vacíos mientras observaba a su mejor amigo. Tuvo que admitir que nunca había visto a Edward así de alterado—jamás.

"Sí, pero no sabes nada de ella, y le dijiste algo vital sobre ti. Eso es peligroso," señaló Jasper.

"¿Hablas en serio? ¿No sé nada sobre ella? Esas son pendejadas. En los diez minutos que estuvo aquí, aprendí tanta mierda de ella que me asusta. Con la forma en que piensa, es como si me estuviera hablando directamente a mí." Edward empezó a contar lo que sabía sobre ella con sus dedos. "Se siente sola. Tiene un jefe que no le agrada y que tiene una obsesión extraña con las obras de arte realmente feas. Algo pasa con sus padres porque cuando piensa en ellos se pone triste, pero es más que solo tristeza. Fue a la universidad. Tiene una camioneta que no funciona, pero que ama de todos modos. Tiene miedo de sí misma, y quién le gustaría ser, o más bien, decepcionar a otros con quién quiere ser. Tiene problemas financieros que se han complicado por algo. Tiene un lado sexual muy pervertido que ni siquiera yo puedo ignorar, y está desesperada por besarme." Dijo lo último con una sonrisa.

Jasper no parecía impresionado. Sacudía su cabeza en desaprobación.

"Todo eso en diez minutos, J. Siento como si la conociera."

Jasper negó de nuevo, "No me importa. Ese fue un gran riesgo, Edward. Predecir las bebidas de la gente es una cosa, pero lo que hiciste fue otra. El no decirle a la gente fue tu idea. Tú y Alice estuvieron de acuerdo. Recuerda que ustedes vienen como un conjunto. No se trata solo de ti, Edward. No te olvides de eso," dijo Jasper, poniéndose de pie.

Edward se vio angustiado cuando su mente registró las palabras. "Jazz, mierda. ¡LO SÉ! Lo sé mejor que nadie, créeme. Pero… joder… ella es… no lo sé." Edward le dio una buena calada a su cigarro.

Jasper lo palmeó en el hombro antes de encaminarse hacia la pesada puerta trasera que estaba abierta con una caja de leche vacía. Tocó con su dedo la pintura descascarada cuando habló. "Ni siquiera sabes su nombre, o si volverá."

"Volverá, J. Lo sé. Sino vuelve por otra cosa, lo hará para devolver mis monedas. Me lo prometió, y ella mantiene su palabra."

….

El sol se filtró por entre los árboles bajo los cuales las chicas estaban sentadas, haciendo extrañas y misteriosas figuras en el pasto verde. Estaban agradecidas por el calor en este frío día invernal.

"Espera, déjame ver si lo entendí. ¿Él puede leer tu mente?" Dijo Rose, tratando de contener su risa.

"Sí," Bella dijo en voz baja, sintiéndose como una completa tonta mientras se escuchaba a sí misma contarle a Rose de su tarde anterior.

"¿Lee mentes?"

"Eso fue lo que dije, Rose. ¿De qué otra forma explicas el que supiera lo que estaba pensando?" Bella se sonrojó otra vez.

Admitirle a su amiga exactamente qué había pasado por su mente era vergonzoso por decir lo menos, aunque Rose le había chocado los cinco cuando terminó.

"Entonces, ¿a qué hora vamos a presentarnos ahí esta noche?"

"¿Qué?" Bella exclamó. "De ninguna manera."

"Claro que sí. Vamos a regresar. Quiero verlo por mí misma, sobre todo si él es tan atractivo como dices que es."

Bella rodó sus ojos. "Rose, no hay forma de que pueda verlo de nuevo a la cara después de lo que obviamente vio en mi cabeza. Es humillante. Probablemente piensa que soy algún tipo de maniática pervertida."

Rose se echó a reír. "Ah, tierra a Bella, una maniática del sexo es la chica de los sueños de todos los hombres."

"Sí, bueno, entonces lo estaría engañando, ¿no crees?" Replicó Bella.

"Pendejadas. Tal vez este tipo es exactamente lo que necesitas ahora—alguien que te haga sentir viva para variar. O sea, no olvides que él fue quien lo ofreció."

Bella le dio una mordida a su sándwich con esperanza de que Rose se olvidara de la idea de volver ahí. Aunque sentía curiosidad por Labios Dulces y su "habilidad", la asustaba. La forma en que ella actuó y las cosas que él le hizo sentir en esos minutos de verdad la inquietó, sin mencionar lo exasperante que él era.

No es posible solo ser tú. La vida es demasiado complicada.

Sintió que la tristeza la invadía como una pesada nube de lluvia bloqueando el sol.

Simplemente no puedo.

No sé cómo ser yo.

….

Bella estaba tres puertas más allá del bar, recargada contra una tienda abandonada, tratando de respirar.

"Rose, no puedo creer que me obligaras a hacer esto," murmuró.

¿Cómo se supone que lo vea a los ojos después de lo que vio?

"¿Qué? ¿Estás bromeando? Bella, ¿qué 'pero' le puedes poner a este tipo Labios Dulces? En primer lugar, puede leer las mentes. Eso tiene que ser algo de uno en un millón. ¿No tienes curiosidad? En segundo lugar, se ofreció a comerte el coño en público. Ahora, para mí, eso grita 'quédatelo'". Rose le guiñó un ojo a Bella tratando de aligerar el ambiente.

"¡Rose!"

"Además, dijiste que realmente te sentiste atraída a él. Esa tiene que ser la primera vez desde que te conozco. Pasaste demasiados años saliendo con tipos con los que 'deberías' salir porque tus padres pensaron que eran un buen partido. Ahora tienes la oportunidad de salir con alguien que de verdad puede gustarte. No desperdicies esa oportunidad, B."

"No salí solo con tipos con los que pensaba que debería salir. Salí con tipos que me gustaron," Bella refutó.

Rosalie puso sus ojos en blanco. "¿Tengo que darte nombres? Tu madre no tenía idea de quién eras como persona, por eso no me sorprende que sus candidatos fueran terribles."

"Oye, no digas eso. Ella solo trataba de ayudar."

"Bueno, debió haber renunciado hace años a organizarte citas con chicos ridículos. Sus citas te estresaban más que cualquier otra cosa en tu vida. Sin mencionar lo culpable que te sentías por querer romper con ellos. No me gusta hablar mal de los muertos, pero Renee debió dejar tu maldita vida amorosa en paz," dijo Rose, mirando a su amiga con sinceridad.

"Sus intenciones eran buenas, y lo sabes."

"Sí, lo sé, pero ya es hora de que solo seas tú misma, B."

Oh mierda.

Ser yo misma.

¿Por qué es eso tan difícil?

"Bueno, tu discurso motivacional no me está haciendo sentir mejor."

Te extraño, mamá. Sé que solo querías que fuera feliz.

"Lo siento. Está bien, vamos a entrar ahí. Puedes sentarte en alguna parte donde no me estorbes mientras pongo a prueba tu teoría. Si tienes ganas, ordena una bebida. Si no, le devuelves sus monedas, y nos vamos a casa. Sin embargo, voy a divertirme un poco y ver si puede leer mi mente."

Fue el turno de Bella de rodarle los ojos a su amiga. Sabía lo indecente que Rosalie Hale podía ser. Casi sintió lástima de Labios Dulces por un minuto o dos.

Mientras las chicas caminaban hacia el bar, Rose continuó dándole órdenes a Bella sobre su postura, su confianza en sí misma, su falta de un vestuario adecuado, y cómo realmente necesitaba soltarse el cabello por una vez.

Desearía que estuvieses hablando de mi cola de caballo.

No voy a sacar así las tetas.

Y, no voy a follarlo.

Las chicas habían compartido una comida tranquila, de la que Bella apenas si había comido algo, antes de dirigirse al bar. Bella quería que el lugar tuviera muchos clientes, para poder ocultarse entre ellos o sino, sabía que le arrojaría las monedas y saldría corriendo.

Dos grupos de personas estaban parados en la acera fumando y riendo. El constante murmullo de personas pasando un buen rato y el ritmo suave de la música podía escucharse cada vez que la puerta se abría. Un gigante portero fornido estaba al frente de la acordonada línea de personas, revisando las identificaciones. Bella miró a los otros clientes y se sorprendió cuando la mezcla no tenía ni pies ni cabeza: viejos, jóvenes, solteros, parejas. Algunas mujeres vestidas para impresionar, otras llevaban zapatos cómodos y nada de maquillaje.

Solo ser. Mmmm…

Me pregunto si toda esta gente está aquí para… solo ser ellos mismos.

El concepto de ser ella misma y hacer lo que quería por una vez en su vida, emocionaba y asustaba a Bella a partes iguales. Las responsabilidades siempre se interponían, y se preguntaba si ahora se ocultaba detrás de ellas como una excusa para prevenir el tener que tomar un riesgo.

Rose empujó a Bella con su codo y le señaló a las dos mujeres esperando en la corta línea frente a ellas. Bella escuchó.

"Él es muy sexy. Dios, debería ser ilegal sonreír así," la mujer más cercana a ellas le dijo a su risueña amiga.

"Y que lo digas. Espero tener una oportunidad de que adivine mi bebida esta noche. La semana pasada estuvo muy lleno. Esta noche quiero una piña colada con bombones sobresaliendo en la cima. Nunca adivinará eso, ¿verdad?"

Las chicas se rieron un poco más mientras Rose le daba a Bella una mirada significativa.

Mierda.

Es verdad.

Él puede leer mentes.

Demonios.

Bella frotó su estómago, deseando que las náuseas se calmaran, al mismo tiempo que Rose le entregaba al portero sus identificaciones.

Rosalie era bellísima y lo sabía. Una de las cosas que Bella amaba de ella era que estaba en completo control de su vida. Ser una rubia explosiva le daba a Rose seguridad, y los hombres siempre estaban comiendo de su mano. Rose sabía lo que quería y qué hacer para conseguirlo, pero al mismo tiempo, tenía un corazón de oro y la amistad de Bella significaba todo para ella.

El portero era mucho más alto que las dos chicas, incluso que Rose con sus piernas sin fin. Bella se preguntó cómo alguien con esa cantidad de músculos podía moverse en realidad.

¡Es una enorme montaña de carne!

"Buenas noches, damas. Bueno, es un placer para el Bar SER el dar la bienvenida a chicas tan hermosas," les dijo, sonriendo.

"¿Ah, sí?" Respondió Rose.

"Lo es…" El portero entrecerró sus ojos para ver sus identificaciones con la poca luz "… señorita Rosalie Hale. Ah, Rose. Un hermoso nombre para una hermosa mujer."

Bella no podía creer la escena frente a ella. Estaba acostumbrada con el paso de los años a ver a tipos arrojarse a los pies de su amiga, pero nunca había escuchado unos piropos tan cursis emitidos con tanta sinceridad. Quería reírse, pero el ver la expresión sincera en su rostro amigable hizo que sintiera algo de lástima por el tipo. Bella sintió que en realidad no era un piropo sino más bien que era de verdad lo que pensaba.

¿Solo está siendo él mismo?

¿Es eso lo que en realidad piensa?

Rose debió haberlo sentido también porque por una vez en su vida se quedó sin palabras y sorprendentemente un toque de color llegó a sus mejillas.

Bella vio cómo el portero se le quedó viendo a Rose a los ojos. No la miraba de arriba abajo o la vio como un objeto de alguna forma. Se veía como si realmente estuviese apreciando su belleza como lo haría con una pintura en una galería. Sonrió otra vez, su sonrisa juvenil parecía fuera de lugar en alguien con un cuerpo que parecía poder matar para ganarse la vida.

"No recuerdo que alguna de ustedes visitara el Bar SER antes. Cada viernes y sábado por la noche, yo…" Señaló hacia sus masivos pectorales con sus dos pulgares "… soy quien escoge al cliente afortunado de SER, y recibe bebidas gratis toda la noche." Sonrió otra vez. "Y, esta noche escojo esta hermosa Rosa." Hizo una reverencia frente a ella como si fuera un gran honor ser el elegido.

"Y, ¿qué tengo que hacer en compensación? Nada es gratis en este mundo," comentó Rose, ahora sospechando de él. Bella reconoció "el aguijón de Rosalie" en su tono.

"Fácil. Usas esto." Sacó una camiseta rosa brillante que había estado colgando de su bolsillo trasero y la sostuvo en su amplio pecho, haciéndola ver más pequeña de lo que era realmente. El color era alarmantemente brillante y tenía la palabra Gilligan en letras negras encima de una foto de Gilligan viendo a la cámara con los ojos viscos.

Bella soltó un resoplido.

¡Imposible, amigo! Ella va a preferir morir a usar ese costal rosado.

Rosalie no estaba impresionada. Cruzó los brazos sobre su pecho, lo que tuvo el efecto de sacar más sus pechos de la blusa que se alcanzaba a ver por debajo de su chaqueta de piel. Para el crédito del portero, sus ojos nunca dejaron su rostro fruncido.

"No te preocupes, hermosa. Vas a hacer que esto se vea tan bien que todas las mujeres que están allá adentro querrán saber dónde pueden comprar una."

Una vez más, habló de una forma tan sincera que Rose, de hecho, cogió la camiseta y la sostuvo contra su cuerpo. Bella estaba anonadada.

Él continuó. "Si fuera cualquier otro disfrutando de la noche y te viera aquí, me aseguraría de que nunca pagues por una bebida en toda la noche. Y, si a alguien se le sueltan las manos contigo más tarde, me aseguraré de que sea alguien de quien quieras ese tipo de atención."

Oh, eres tan dulce.

En seguida se puso la camiseta rosada por debajo de su caliente chaqueta. Después de un minuto de ajetreo, Rosalie llevaba puesto el modelo rosa brillante, que había anudado justo debajo de su busto de modo que todo lo que podías ver de Gilligan era su tonto sombrero blanco y sus ojos viscos. Como lo había predicho el tipo, sí se veía bien.

Típico. Yo me vería como un payaso, y ella se ve linda.

Rose se paró con sus manos en sus caderas y su pecho hacia adelante, enseñándoles a los dos su nuevo atuendo.

"Justo como dije," comentó. "Esta noche, soy El Profesor. Por cierto, vas a tener que responder a Gilligan para recibir tus bebidas." Abriendo la puerta para las dos, les indicó que entraran. "Que tengan una buena noche. Dejen sus preocupaciones en la puerta conmigo, y solo sean ustedes mismas. Oh, y si alguien se acerca demasiado y no quieren eso, solo avísenme."

¿Solo ser yo misma?

Joder.

¡Tú también, no!

Te aviso que voy a romper las reglas uno y tres.

Cuando las chicas bajaron del último escalón, el mar de clientes moviéndose las tragó. Igual que la ola, los juerguistas iban y venían para acá y para allá mientras las chicas se movían entre ellos. Bella notó que el lugar olía dulce de nuevo, a pesar del gran número de personas apiñadas en el pequeño espacio. Echando un vistazo al área, Bella buscó un punto ventajoso donde pudiera ver a Labios Dulces. Se dirigió hacia el rincón que alojaba la consola, abriéndose camino entre los bailarines dando vueltas. Los cuerpos moviéndose le daban la sensación de protección, pero todavía podía ver lo que estaba pasando detrás de la barra a través del constante movimiento de sus figuras.

"Voy por mi primera bebida gratis. ¿Quieres una?" Rose la llamó por encima del barullo.

Bella negó. Quería concentrarse sin los efectos del alcohol en su cuerpo.

¡Alcohol, demonios no!

Probablemente le saltaría encima si estuviese un poco alegre.

Bella notó que su barman lector de mentes se detuvo por un momento y miró alrededor. Después de un segundo, volvió a trabajar para terminar la bebida que estaba mezclando con diferentes botellas.

"Es él." Le señaló a Rose.

"Bueno, es lindo, pero no es mi tipo. Aunque aun así voy a divertirme." Dejó a Bella apoyándose en la pared y fue por su primera bebida. Bella se dio cuenta que unas cuantas personas se dieron la vuelta y saludaron a "Gilligan" mientras ella se abría camino en el mar para unirse a aquellos que cubrían la barra, uno encima del otro.

Esta noche, los dos, Labios Dulces y Pastelito llevaban unas ajustadas camisetas de color rosa brillante iguales a la de Rosalie. La única diferencia era que la de Labios Dulces tenía la imagen de Ginger en su pecho, y la de Pastelito tenía a la sonriente y con coletas Mary Ann.

Ginger y Mary Ann.

Una vez más, Bella no pude contener la sonrisa que iluminó sus rasgos. Estos chicos eran singulares, eso era seguro. No parecía importarles el ponerse en situaciones embarazosas, o tal vez no pensaban que usar esas camisetas era embarazoso en lo más mínimo.

No les importa lo que la gente piense.

Realmente no les importa.

Dios, desearía que no me importara tanto.

Un pinchazo de celos la atravesó de forma inesperada. No debería estar celosa de la gente que se sentía cómoda consigo misma, pero lo estaba. Quería poder hacer lo que quisiera y al demonio las consecuencias. Su mente acarició la idea de besar a Labios Dulces, o mejor dicho Ginger, y cómo sería.

La cabeza de Ginger se levantó de golpe, y miró hacia el mar de rostros apiñándose a lo largo de la barra. Frunciendo el ceño, sacudió su cabeza y sirvió al siguiente cliente sediento.

Mierda, me escuchó.

Me está buscando.

No, no puede ser.

El corazón de Bella galopó en su pecho. ¿De verdad estaba Ginger buscando su rostro entre la multitud?

¿Por qué demonios frunció el ceño?

No debí haber venido.

Está enojado conmigo por ser tan grosera y luego salir corriendo.

Luchando contra los deseos de irse, Bella escaneó la multitud en busca de Rose. Su amiga la mataría si la abandonaba tan temprano en la noche, particularmente ahora que Rose tenía un abastecimiento gratis de alcohol. No tardó mucho en localizar el rosa chillón de la camiseta. Rose estaba en el bar y en un momento la atendería Ginger. Bella lo observó con atención por cualquier indicio de que pudiera estar captando las obscenas fantasías de Rose. Él se dedicó a preparar bebidas y apoyarse en la barra para hablar con los clientes. Trabajaba con eficiencia, y Bella lo encontró tentadoramente embriagador para contemplar detrás de la barra. No era de extrañar el que tantas mujeres estuvieran aquí.

Probablemente se folla todas las noches a las mujeres que elige.

Otro gesto arrugó su frente, y se preguntó si estaba captando lo que Rose estaba transmitiendo mientras estaba de pie frente a ella. Cuando él notó su camiseta, también se agachó ligeramente, haciéndole una reverencia a Rose y agitando una mano con movimientos exagerados como si ella fuera una reina del viejo mundo. Le tomó un momento llamar la atención de Mary Ann y señaló a Rose. Mary Ann agachó la cabeza en su dirección y luego continuó surtiendo su orden de bebidas.

El corazón de Bella se detuvo por un momento cuando admiró la impresionante sonrisa que Ginger le dio a Rose al entregarle su enorme cóctel.

Joder, es muy hermoso.

Un momento después, Rose estaba parada con Bella bebiendo su cóctel con sabor a fruta.

"Bueno, si me "escuchó", definitivamente no reaccionó, y con lo que estaba pensando, debió haberlo hecho," le dijo.

"¿Estabas pensando claramente?" Bella preguntó, un poco preocupada.

"Sí, seguía repitiéndolo en mi cabeza." Le encogió sus hombros a Bella.

"Pero… eso… quiero decir," Bella tartamudeó.

¡Mierda! ¿Soy yo?

¿Imaginé todo esto?

Siempre supe que algo malo pasaba conmigo.

"Rose, me crees, ¿verdad?"

Bella se sintió mareada. Rose miró de ella hacia el misterioso barman y de regreso.

"Haz la prueba. Piensa en tu bar—gasmo y veremos qué pasa," sugirió, su cóctel medio vacío.

Bella tragó, cerrando sus ojos e imaginó la escena de ella sentada en la barra con Labios Dulces—o Ginger—devorándola.

Un fuerte estruendo de vidrio rompiéndose hizo eco por encima del ruido. El sonido provocó que los ojos se Bella se abrieran de golpe. Ginger estaba estupefacto detrás de la barra. Una expresión de sorpresa cruzó momentáneamente por su rostro, antes de que maldijera en voz alta por el desastre a sus pies. Todo el bar le gritó y le silbó. Tratando de recuperarse, hizo una reverencia y le sonrió a todos. El barman rubio le dio una escoba antes de darle una palmada en la espalda. Bella se dio cuenta del silencioso intercambio entre ellos cuando se miraron a los ojos. Mary Ann se tomó un momento para echar un vistazo a la gente.

¡Mierda! ¡Joder! ¡Maldición!

¡Puede escucharme!

Y, otra vez acaba de ver de lo que es capaz mi sucia mente.

Maldita sea.

Cuando Bella por fin miró a Rose, ella le estaba sonriendo como una lunática.

"Bueno, bueno, supongo que escuchó eso fuerte y claro," bromeó, echándose a reír.

"No es gracioso."

"Demonios sí, lo es. Vas a tener que enfrentarlo, ¿sabes? Así que deberías dejar de postergarlo. Sabe que estás aquí," le dijo, bebiendo en su pajilla. "Y, querrás disculparte porque por lo que escuché, se le cayó un estante de vasos."

Lo siento. Lo siento. Lo siento.

Bella se imaginó estar a los pies de Ginger, aferrándose a sus piernas, suplicando su perdón mientras él la fulminaba con la mirada. Agarró la bebida de Rosalie y le dio un largo trago antes de apartarse de la pared y dirigirse a la multitud, con dos monedas apretadas con fuerza en su sudorosa palma.

Bella se sentía pequeña e insignificante mientras esperaba que él la viera al extremo del bar. El lugar estaba en pleno festejo; en el momento que un cliente era servido su lugar era tomado por otro. Bella esperó pacientemente, repitiendo en su cabeza.

Lo siento. Lo siento tanto. Perdóname.

Yo pagaré los daños. Es solo que lo lamento mucho.

Mary Ann pasó por donde Bella estaba parada, regresando de alguna parte detrás del bar. Llevaba una nueva bandeja de vasos. Miró por segunda vez cuando sus ojos la vieron.

"Buenas noches, Muñeca," le dijo con un guiño rápido.

¿Muñeca? Tú también, no.

¿Hablaron de mí?

Oh mierda.

Mary Ann le dio un codazo a Ginger cuando pasó a su lado y le indicó con su cabeza donde estaba Bella. Poniendo la bandeja de vasos sobre la encimera, se dirigió a su extremo de la barra y llamó para la siguiente orden.

Bella se sintió como si hubiese sido electrocutada. Ginger colocó el dinero en la caja registradora y le entregó el cambio al cliente, sus ojos nunca dejaron los de Bella mientras hacía eso. Desvió la mirada brevemente para colocar unas rodajas de lima en los cuellos de dos cervezas antes de colocarlas sobre la barra. Dándose la vuelta, caminó lentamente hacia ella.

Lo siento.

Cuando se acercó, la sonrisa de suficiencia estaba de vuelta, y ella suspiró de alivio. Él se paró con sus manos en sus caderas, sacudiendo su cabeza y conteniendo otra sonrisa.

"Me debes," al fin habló.

No parece enojado. Lo siento.

"Lo sé." Bella extendió su palma con las monedas visibles.

"No estoy hablando de las monedas, Muñeca."

"Lo sé," le dijo, retirando su mano con la estúpida y raquítica ofrenda.

¿Cómo voy a pagar por eso?

Justo lo que necesitaba—otra deuda.

Lo siento.

Su rostro se puso más serio. "Deja de disculparte y no te avergüences."

Bella no pensó que fuera posible sentirse peor de cómo ya se sentía cuando entró aquí antes pero su sucia mente provocando que rompiera cosas la llenó de culpa. Bella estaba empezando a reconocer cuándo era el petulante y arrogante barman, y cuándo era el auténtico tipo decente.

"Voy a hacerte pagar por esos vasos…" la miró como un halcón "… pero no con dinero."

Oh Dios mío.

Imágenes de él cobrándose con su cuerpo y ella disfrutándolo inundaron su mente. Cuando lo vio mordiéndose el labio y mirándola como si fuera la cena, aclaró su mente.

¡Detente!

¡Él pudo haber visto eso!

¡Mierda!

"Vas a matarme, Muñeca. Matarme," le dijo, sonriéndole con suficiencia una vez más.

Su momento terminó cuando la joven de pie junto a Bella habló.

"Ginger, la semana pasada estaba demasiado concurrido para que adivinaras mi bebida," le dijo, entregándole un pequeño cilindro dorado.

Ginger hizo girar el cilindro en el aire y lo atrapó de nuevo, guiñándole un ojo a la chica. La sonrisa engreída estaba en su apogeo—concentrado en su trabajo.

"Bueno, hagámoslo entonces. ¿Ya escribiste tu orden?"

"Sí." La chica soltó unas risitas.

"Muy bien, aquí vamos."

Edward se centró en la joven frente a él. Parecía estar echándole el ojo, admirando cada detalle. En algún momento, incluso agarró el borde de la barra y se subió para mirarla por completo.

¿Qué? ¿Le está revisando sus zapatos?

Su sonrisa confiada decayó y una pequeña arruga apareció entre sus cejas.

"¿Estás segura de haber decidido?" Preguntó.

"Oh, sí, la decidí la semana pasada."

"Wow, esta podría ser una bebida gratis que se acerca, porque estoy teniendo problemas. Sé que es un cóctel, pero hay algo que no puedo descifrar," declaró con seriedad. Su largo dedo dando golpecitos en su barbilla.

Bella lo estaba estudiando pero miró a la mujer a su lado.

Oh Dios mío, sé lo que quiere.

Reconoció a la chica que Rose y ella habían escuchado sin querer mientras esperaban en la línea de afuera. Bella sonrió porque sabía qué bebida planeaba ordenar esta chica.

Quiere una piña colada con bombones.

"Umm," dijo Ginger, todavía pensando.

Bella les estaba lanzando dagas con los ojos.

¡Mírame!

¿Por qué no me puedes escuchar ahora?

Su ceño se frunció aún más y sus ojos se movieron rápidamente hacia los de Bella.

¡Gracias a Dios! PIÑA COLADA con bombones.

Una expresión de confusión pasó por el rostro de Ginger, y Bella asintió discretamente hacia la chica junto a ella. Preocupada de que él todavía no entendiera, le indicó con los ojos a la chica mientras imaginaba el bonito cóctel.

"Tal parece que me gané una gratis," dijo la chica, pero sonó un poco decepcionada.

"No tan rápido," la corrigió Ginger. "Sé lo que quieres. Solo no estoy seguro que tengamos suficientes bombones en la cocina."

Los chillidos ensordecedores que emitieron las dos chicas convencieron a Bella de que todos los perros en un radio de más de tres kilómetros estarían aullando a la luna.

"Oh Dios mío. No puedo creerlo," la chica chilló.

Ginger le guiñó un ojo a Bella. "Déjame ir a checar en la parte de atrás."

La reacción de la chica había confirmado que la bebida en la que Bella estaba pensando, ciertamente era para la chica de pie a su lado. Edward se preguntó cómo en el cielo sabía ella lo que esta extraña quería.

Un momento más tarde, volvió con un tarro de esponjosos bombones rosados en la mano.

"Entonces, ¿una piña colada acompañada con bombones?" Confirmó.

Las chicas suspiraron al unísono, y Bella juró que casi podía sentir sus corazones queriéndose salir de sus pechos.

¡Oh, por amor de Dios! Tranquilícense, mujeres.

Sí, como si yo estuviera tan controlada cuando usa sus encantos conmigo.

Pero espera… no pudo escucharla.

"Sí, es exactamente eso. Eres asombroso," la chica dijo emocionada.

Bella quería vomitar. Ginger la miró con los ojos entrecerrados antes de darse la vuelta para comenzar a preparar el cóctel. Comprendió que él había seguido su monólogo interno.

¡Maldita sea! Tengo que ser más cuidadosa.

No pienses nada.

¡No pienses nada!

Ginger de pronto se rio con fuerza mientras encendía la licuadora. Fascinadas por su gracia detrás de la barra, las tres mujeres estaban hipnotizadas. Se agachó y sacó un tubo transparente de rebanadas de piña del último estante del refrigerador.

¡Dios, deja de tentarme con ese trasero!

¡Basta!

Colocando su hermosa creación sobre la barra, Ginger cogió el cilindro dorado y lo abrió. Desdoblando el pedacito de papel, confirmó la orden de bebida.

"Lo siento, corazón, vas a tener que pagar por esta," le dijo con una sonrisa satisfecha.

La chica dejó un billete de veinte sobre el mostrador. "Quédate con el cambio, Ginger," le dijo con un suspiro.

Ginger se movió para pararse frente a Bella. Se le quedó mirando por un segundo o dos antes de lamerse los labios lentamente.

Mmm… besar esos… DETENTE.

Sonriendo, él le dijo, "No debería provocarte después de que me ayudaras. Supongo que te debo una bebida."

"Lo dudo. En la cuenta de quién le debe a quién, definitivamente tú llevas la delantera."

"Aun así, déjame invitarte una bebida."

Bella pensó en una enorme coca de cereza. Estaba sedienta por los nervios de antes.

"¿En serio? ¿Nada de alcohol esta noche?" Él le preguntó, sacando su labio inferior en decepción.

Bella negó y vio como puso un chorro de jarabe de cereza y una poco de granadina sobre hielo y lo llenó con coca. Lo decoró con dos brillantes cerezas y lo deslizó por la barra hacia ella.

Bella sabía que le estaba sonriendo como una lunática, y no quería que su intercambio terminara. Tenía demasiadas preguntas sin responder, pero el bar estaba lleno a toda su capacidad y otros clientes estaban esperando su turno.

"¿Tienes algún descanso?" Le preguntó.

"Te estás muriendo por tenerme a solas, ¿eh?"

Bella se arrepintió del preguntar al instante.

Bastardo descarado.

No voy a besarte.

"Oh, lo harás," le respondió con seguridad. "Sí, tendré un descanso en una hora. Cuando veas que me voy, ve con Emmett… Quiero decir, El Profesor, y te mostrará la parte de atrás."

Así que la montaña de carne tiene un nombre…

Los pensamientos de Bella fueron interrumpidos cuando vio la expresión en el rostro de Ginger. Era como si hubiese comido algo desagradable.

"¿Qué pasa?" Le preguntó.

"Nada. Te veré como en una hora."

En los siguientes sesenta y tres minutos, Bella vio a Rosalie, o Gilligan como solo respondía ahora, beberse un cóctel gratis tras otro. Bella sugirió a intervalos regulares que su alegre amiga en realidad, debería beber un poco de agua, pero fue rechazada con un gesto de su mano e insultos como "aguafiestas" y "desabrida". Bella no podía recordar la última vez que había visto a Rose así de borracha. Estaba bailando libremente con cualquier participante dispuesto y tenía varios nuevos "amigos", no el comportamiento usual que Bella acostumbraba ver cuando iban a clubes.

Bella vio cómo una mujer bajita con cabello corto se acercó a Ginger por detrás de la barra. Le hizo un gesto con su cabeza, y él se agachó para hablarle al oído. A Bella le pareció algo íntimo, y se preguntó quién era esta mujer para él. Después de un momento, él desapareció. Bella lo tomó como su señal para ir a buscar a Emmett, pero le preocupaba dejar sola a Rose en su estado actual. Saliendo al aire frío, tocó al enorme portero en la espalda mientras se volvía a poner su abrigo.

"Hola," le dijo, dándose la vuelta.

"Hola, um, Ginger me dijo que tú podrías mostrarme el camino hacia la parte de atrás."

"¿En serio?" La montaña de carne la miró por un momento como si estuviera por decir algo, pero luego cambió de opinión.

"¿Está bien?" Le preguntó. Bella había sido educada para nunca ser impertinente.

"Sí, lo siento. Es solo que me tomó por sorpresa." Él comenzó a caminar hacia una entrada que corría a un costado del edificio. Bella lo siguió, sintiéndose fuera de lugar entrando a un callejón oscuro en la ciudad con un extraño.

Papá me mataría.

Debo de estar loca.

Solo relájate. Él parece dulce.

Al dar la vuelta a la esquina, Bella vio a Ginger salir por la puerta trasera. Ahora llevaba una sudadera negra, pero la capucha estaba abajo. Pateó una caja de leche en la entrada para mantenerla abierta. Había una sola luz fluorescente en la pared encima de la puerta. Proyectaba unas extrañas sombras alrededor del abarrotado espacio. Enormes contenedores, pilas de tarimas de entrega vacías y cajas de cartón ensuciaban el área.

Wow, que romántico.

Basta. No hay nada romántico aquí.

Nada de besos. ¡Ninguno!

Em golpeó su puño contra el de Ginger. "Su dama, señor."

Cuando regresaba por el callejón, Bella lo llamó, "Oye, ¿podrías, por favor, cuidar a Rose por mí? Está bastante pasada de copas."

"Será un placer." Sonrió.

Dios, es enorme.

Bella se dio la vuelta y vio a Ginger recargado contra la pared. Un pie descansando en el enladrillado mientras encendía un cigarrillo e inhalaba profundamente.

¿Ahora, qué?

No pensaste en esto, ¿verdad, genio?

¡Voy a sonar como una loca!

¡Tal vez estoy loca!

Era difícil distinguir sus rasgos a la distancia con la penumbra, pero estaba segura que estaba tratando de no sonreír. Bella se sentía nerviosa bajo su mirada. De hecho, deseaba que la molesta sonrisa engreída volviera. Tan pronto como pensó en eso y volvió. Continuó sonriéndola de forma engreída, al mismo tiempo que le indicaba con su dedo índice que se acercara.

Oh mierda.

Cerca = peligro.

"¿Por qué no te acercas para que no tengamos que gritar?"

"Bueno, en realidad no tengo nada que hablar, en absoluto," le respondió, sintiéndose valiente. Había algo en su presencia que hacía que perdiera la cordura. Por lo general, nunca era así de franca, pero cuando estaba cerca de él, súbitamente tenía el coraje de un león.

"¿Qué quieres decir con eso, muñeca?"

"Deja de llamarme así."

"Dime tu nombre entonces."

"Dime tu nombre."

Durante su corto intercambio, Bella se había acercado. No pudo contenerse de imitar su posición contra la pared junto a él. Había una extraña atracción proveniente de él que encontraba muy difícil de resistir. Quería dejarse llevar por ella, pero al mismo tiempo, también sentía el extraño impulso de luchar contra ella.

"Es Ginger," le dijo.

¿Estás tratando de molestarme a propósito?

"Pensé que era Labios Dulces."

"Es el que quieras que sea," le dijo, mirándola como si fuera comestible.

Oh, por favor.

Bella se estaba molestando por sus tácticas de evasión. Tenía preguntas para las que quería respuestas, y el que la eludiera estaba acabando con la poca paciencia que tenía. Necesitaba saber si volverse loca debería ser añadido a su lista de problemas actuales. Él había terminado su cigarrillo y se giró hacia ella, apoyando su hombro contra la pared. Agachándose una vez más, invadió su espacio personal.

Oh por Dios, esos labios se están acercando.

Besarlo sería delicioso. Lo sé.

Joder, tengo tantas ganas de besarlo.

Bella intentó evitar centrarse en su boca, pero al mirarlo a los ojos hizo que el no pensar en sexo fuera aún más difícil. Tenía la mirada más intensa, y la hizo sentir desnuda. Cuando se sentía desnuda, pensaba en sexo, y el ciclo de tratar de no pensar en sexo con este hermoso hombre comenzaba de nuevo.

Oh mierda.

"Dime tu nombre," dijo cerca de su oído. "No puedo besarte a menos que sepa tu nombre."

¡Oh joder, joder!

Controla tu mierda, Swan.

"No me vas a besar," le dijo, la confusión aclarándose lo suficiente en su mente para alejarse de su boca que avanzaba. Bella miró al desorden alrededor. Su mirada la estaba haciendo perder su determinación. A esta distancia su cuerpo estaba muy consciente de él junto a ella. Podía sentir el calor de su cuerpo y oler lo que quedaba del cigarrillo, lo que solo la hizo pensar en su boca nuevamente.

Él la miró furioso, acercándose. "Bueno, deja de pensar en besarme si no quieres que lo haga," le dijo con brusquedad.

El repentino cambio en su tono la tomó por sorpresa.

¿Qué de—?

No me grites.

Puedo pensar lo que se me dé la gana, gracias.

Bella se preguntó de dónde salió este tipo. ¿Cómo se atrevía a molestarse cuando era él el que estaba husmeando en su cabeza sin ser invitado? Bella se apartó de la pared y lo miró. Iba a mantenerse firme. Ya no iba a hacer que se sintiera fuera de control.

"Salte de mi cabeza si no te gusta," le espetó en respuesta.

"No sé de qué estás hablando." Su mirada fue dura y no mostró ninguna emoción.

Edward estaba arrepentido en su interior por dejarle saber de forma tan obvia que había estado viendo sus pensamientos en el bar. Jasper iba a sacarle las bolas cuando se enterara.

"Oh, puras pendejadas."

Él tomó una respiración profunda y tomó un segundo cigarrillo.

"Dime tu nombre, por favor," le imploró a ella.

¿Qué demonios te importa de todos modos?

"Es señora Howell," respondió, sonriéndole con suficiencia. Bella imaginó a este glorioso dios del sexo estrellando sus labios con la esposa del canoso millonario (1).

"Oh, Dios, ¡joder! Detén eso," siseó, al mismo tiempo que agarraba el puente de su nariz, viéndose como si estuviera sufriendo.

Bella se asustó por su arrebato pero se relajó cuando se dio cuenta que había visto su imagen de él besuqueándose con alguien de la tercera edad.

Oh, ¿por qué no pensé en esto antes?

¿Quieres hacerte el petulante, chico?

Bueno, píllate esto.

"Dime tu nombre," insistió, cruzando los brazos sobre su pecho.

"No."

"Bien."

Centró cada partícula de su ser en imaginar a a Ginger— el barman, no a Ginger, la pelirroja estrella de cine— y a la señora Howell llegar a cada una de las bases entre unas hojas de palmera en la arena.

"¡Jesucristo! Ya basta," rugió, apartándose de ella como si se hubiese acercado demasiado a algún mortífero campo de fuerza.

Bella continuó pensando en el joven hombre y la persona de la tercera edad restregándose furiosamente.

"Maldición, es Edward. ¿Está bien? Es Edward."


(1) La Señora Howell es otro personaje de la Isla de Gilligan, es una señora mayor esposa de un millonario. Si quieren una imagen del personaje, pueden verlo en mi grupo en Facebook 'The World of AlePattz", el link está en mi perfil.


Bueno, ya descubrieron un poco más de nuestro barman lector de mentes, y como ya se dieron cuenta Bella encontró una manera muy particular de doblegarlo jajajaja. Veremos hasta que grado le funciona. Espero que les haya gustado el capi y me digan que les pareció y me cuenten sus teorías. Por ejemplo: ¿Por qué creen que estaba tan enojado Jasper con Edward por dejar que Bella descubriera su don? ¿Entendieron que hay de especial en la mente de Bella que atrae tanto a Edward? Espero que como siempre, me dejen saber qué tanto están disfrutando de la historia.

Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: Marie Edwards, Sarai GN, kitty, Lady Etain Engel, SummerLove20, Arlette Cullen Swan, Pam Malfoy Black, xelatwi, Gabriela Cullen, Marlencullen, Marta Salazar, Tahirizhita grey pattz, jgav28, Laura Katherine, Paulina, Sully YM, Adriu, Antonia, patymdn, YessyVL13, Krom, anybella, freedom2604, Bertlin, Wawis Cullen, AriiPattinson, dushakis, Merce, Kimm, maribel, Tata XOXO, ginnicullenswan, lagie, bbluelilas, ValeH1996, Sei, Manligrez, tulgarita, Ana, glow0718, LulyPeralta, Roxy Sanchez, Shikara65, rosy canul, Ericastelo, Mafer, EmmaBe, amogv, Tsuruga Lia1412 y algunos anónimos. Gracias por acompañarme en esta nueva traducción y por animarme a seguir con sus palabras. No sé todavía los días de actualización, estoy descansando un poco de ritmo que tenía con Sear. Pero sí será seguido ;) Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.