POKESECUNDARIA PLUS

La Mocosa (Parte 2)

Drapion pensó rápido. No tenía ni idea de que decir, hasta que se le ocurrió tratar de explicarle a Kana que no podía quererla de ese modo debido a la diferencia de edades. No era como si la estuviera rechazando, sino era más bien culpar al destino. Además, no se le ocurría nada más, nunca había tratado con niños, ahora tampoco desearía hacerlo.

- Kana – dijo Drapion dudando.

- Señor Drapion – respondió la pequeña con la cara completamente roja y apenada.

- debes entender que entre tú y yo hay una enorme diferencia de edad, tu deberías enamorarte de niños de tu salón, y yo de chicas de mi edad, si tuvieras mi edad quizá podría quererte de esa forma – trató de explicar Drapion.

- Pero señor Drapion, mi papá es 5 años mayor que mi mamá, nosotros también podríamos casarnos – dijo Kana con algo más de valor.

Drapion tuvo que aguantarse las ganas de golpearse la cara. No imaginaba que el marido de su maestra le llevara tantos años de diferencia, aquello era malo.

- Kana, si yo me casara contigo la policía me llevaría – trató de explicarle Drapion.

- ¿por qué? – cuestionó Kana algo inconforme.

- Porque mírate, podrías ser mi… – Drapion iba a decir hija, pero no, aún era muy joven para eso, y no debía meterle ideas erróneas en la cabeza a aquella niña – mi hermana menor.

- ¿entonces no me quiere? – preguntó Kana llorosa, pues entendía así las excusas.

- No Kana, yo te quiero, pero como podría querer a mi hermanita menor, así es como te quiero – dijo Drapion de la desesperación.

- ¿Cómo una hermanita menor? – Dudó Kana algo más calmada – yo no tengo hermanos, pero siempre quise un hermano mayor.

- Entonces yo seré tu hermano mayor – proclamo Drapion pensando que había encontrado la salida fácil a su problema.

Kana sonrió y se arrojó a abrazar a Drapion.

- Estoy tan feliz de que sea mi hermano – celebró la pequeña.

- Ahora vamos donde tu mamá, ella debe estar preocupada – dijo Drapion contento de haber arreglado su problema, pero de nuevo Kana no se le despegaba. Drapion entonces cargo a Kana y se la llevo en hombros hacia la sala de profesores, donde efectivamente la maestra Kangaskan enloquecía buscando a su hija.

Tras el almuerzo y poder alejarse de Kana, no la volvió a ver el resto del día. Drapion se fue a casa algo más tranquilo a suerte el asunto de Kana distrajo a sus amigos, y la presencia de las chicas había ayudado a evitar que hicieran chistes sobre aquello. Aunque seguro luego el otaku de Glyscor comenzaría a burlarse de "su Loli", pero si Mawile seguía cerca, "Glysc" no podría hacer nada. Claro que camino a casa, Drapion se ponía a pensar en que no le molestaría si una chica dulce y linda le dijera "mi amor" o "cariño", incluso aceptaría si esa chica acortara su nombre a "Drap", con tal de por fin tener una novia que lo quisiera. Claro que los requisitos fundamentales de esa chica, eran no ser más de un año menor que él, ser linda y dulce, y ser capaz de darse cuenta de que el podía ser un buen novio.

- Sí, porque puedo ser mejor que Glyscor, incluso mejor que Nidorino – murmuraba solo mientras caminaba por la calle, luego cerro los ojos un rato para sacar algo de pecho y mostrarse orgulloso y decidido. Lo hacía para darse ánimos – además todavía yo soy un buen chico, no como Gyarados o Sharpedo, ellos solo conseguirán a una loca salvaje de novia, o algo así – se dijo antes de abrir los ojos.

Y para su desgracia cuando los abrió se encontró con que Gyarados estaba a unos metros de él, iba en su misma dirección, pero estaba lo suficientemente lejos como para no haber oído nada, pero lo que inquietaba a Drapion, era con quien estaba. Pues Gyarados a plena vista de todos, avanzaba con Milotic, la chica más linda de toda la escuela, era imposible no reconocerla a pesar de estar de espalda. Milotic iba acurrucada de manera tierna contra Gyarados. Drapion no escuchaba lo que se decían, pero de pronto, Milotic beso suavemente en la mejilla a Gyarados. No había duda, estaban saliendo.

Drapion se quedó paralizado, sentía un agujero en el pecho, y ganas de llorar. Ver aquello destrozaba sus pobres esperanzas cimentadas sobre mentiras, y lo deprimían. Drapion se quedó parado ahí unos minutos, hasta que Milotic y Gyarados hubiesen desaparecido. Luego regreso a casa.

Cuando Drapion llego, fue al refrigerador, y sacó un almuerzo congelado, lo puso en el microondas, y se quedó mirando como aquella caja de conservas daba vueltas. Era bastante deprimente ver que todo el mundo conseguía una chica dulce excepto él, pero llegar a una casa vacía a comer solo, empeoraba las cosas. Drapion sabía que en esa casa ya no había lugar para mujeres, su madre no regresaría, y claro su padre se pasaba todo el día en el trabajo, así que Drapion solo encendió el televisor para apartar el silencio e intentar calmarse.

Más tarde Drapion hacia su tarea, pero estaba aburrido así que entro al Pokebook un rato. Y sorpresa, de nuevo una publicación que solo alteraría ya el débil estado emocional de Drapion. A alguien le había parecido gracioso postear una foto de Drapion, mientras era abrazado por Kana, en un grupo llamado "Hot News Secundaria Pokemon". Era un grupo mayormente dedicado a los chismes, y obviamente si Drapion estaba ahí era porque le daba pereza salirse de ese grupo. La foto había sido tomada mientras él caminaba a la sala de profesores con Kana en los brazos. Claro que inmediatamente se fijó en quien público y la foto, y el pokemon que lo había hecho era nada más y nada menos que Mawile, la nueva novia de Glyscor.

Drapion era incapaz de creer aquello. Mawile siempre le parecio tan amable y linda, era imposible. Entonces recién presto atención al título de la foto "No se debe juzgar por las apariencias, y esta es la prueba irrefutable". Pero Drapion prefirió creer que alguien había publicado la foto haciéndose pasar por Mawile, o algo así.

Para ese punto Drapion no tenía ni ganas de leer los comentarios, pero quizá por masoquismo, o quizá por morbo, lo hizo de todas formas. Algunos eran los típicos comentarios burlones y los memes inoportunos y algo estúpidos que por diversión la gente agrega a sus comentarios. Drapion no podía culparlos por esto, de todos modos también él lo había hecho en alguna oportunidad. Pero varias personas de hecho apoyaban aquello, defendiendo la idea del título, de que Drapion en realidad no era solo el tosco chico brabucón que todos conocían. Al final los comentarios no eran tan malos, pero seguía siendo molesto.

De nuevo Drapion se fue a la cama con malos ánimos, claro que esta vez se fue a dormir temprano debido a que estaba cansado por aquel día lleno de problemas y malos ratos. Al despertar a la mañana siguiente aquel martes, Drapion se sentía algo más tranquilo, claro que aun así no sentía que ese fuera a ser su mejor día.

En la escuela, Drapion rápidamente noto que los pokemons que normalmente lo ignoraban, se daban el tiempo para mirarlo, claro producto de la foto del día anterior. Drapion avanzo rápido esperando poder evitar aquello lo más posible, al menos hasta que el asunto quedara olvidado. Y de camino a clases, una pequeña criatura término cruzándose en su camino, y a suerte, no era Kana.

- Drapion de verdad lo siento por lo de la foto – de repente le dijo Mawile la cual parecía muy apenada.

Drapion fue tomado desprevenido. Al inicio pensó en decir algo como "Entonces ¡sí fuiste tú!", pero, se dio cuenta a tiempo de que eso sonaba tonto.

- ¿Por qué lo hiciste? – reclamo Drapion, cuestionándose si estaba siendo muy rudo.

- Ayer cuando fuiste a dejar a Kana con su mamá, Glyscor hizo un comentario algo feo acerca de ti y de Kana, y me retire de la mesa porque me molesto mucho, estaba yendo al cuarto piso para buscar a Joya, pero termine encontrándote y me pareció muy tierno, y no sé, siempre te considere, bueno, no muy educado y me parecías brusco, pero al parecer te comprendiste con Kana y me pareció una buena idea publicar esa foto – se explicó Mawile algo frustrada – que tarada soy, me olvide que los chicos de secundaria son inmaduros.

- tranquila, no tuviste mala intención, podrías decir que es Photoshop, y aquí no pasó nada – bromeó Drapion, le causaba algo de simpatía que Mawile se sintiera mal por aquello; realmente no podía culparla, tuvo la mejor de las intenciones, a pesar de que no todo saliera bien.

- No creo que eso sirva – respondió Mawile ofreciendo una sonrisa culposa – bueno, nos vemos, me voy a clases, buena suerte, y de verdad lo siento – se volvió a disculpar.

- Descuida, con suerte todos olvidaran el asunto a fin de mes – comentó Drapion, intentando devolverle la sonrisa a Mawile.

Esta se fue, y desapareció entre una multitud de pokemons más altos que ella. Drapion entonces se giró en dirección a su clase, y se volvió a topar con alguien, pero aunque también fuera alguien de tipo acero, sin duda era alguien más intimidante que Mawile.

- ¿Qué fue eso? – de repente le cuestionó Bisharp a Drapion.

- ella solo se estaba disculpando por publicar esa foto mía en Pokebook, estaba arrepentida y quise ser simpático – se explicó Drapion tranquilo, aunque con malos ánimos.

Bisharp suspiro como frustrado, y luego emprendió el camino, Drapion lo siguió. Entonces Bisharp bajo la cabeza.

- Aquí entre nos, no creo que Mawile y Glyscor vayan a durar más de un mes juntos – comentó Bisharp con cierto desdén.

- Yo no sé de esas cosas, pero ¿no es malo hablar de eso a espaldas de Glyscor? – cuestionó Drapion.

- Glyscor ya sabe lo que pienso, se lo dije antes de que se le declarara a Mawile – se explicó este.

- ¿Entonces qué debemos hacer? – dudó Drapion.

- Para empezar no formar amistades con Mawile, sino créeme que va ser muy incómodo, y esperar a que esos dos se den cuenta de que no van juntos ni con pegamento – advirtió Bisharp, entonces Drapion cayó en cuenta de porque su amigo lo había interrogado tras hablar con Mawile.

- Oye Bisharp, tu sabes mucho de relaciones, de hecho has sido el consejero de Nidorino desde hace años – señalo Drapion algo torpemente.

- ¿Y? – cuestionó Bisharp algo disgustado por la observación.

- bueno ¿podrías ayudarme a gustarle a las chicas? – pidió Drapion.

Bisharp rodó los ojos.

- Escucha, eres mi amigo, pero no es que me guste hacer de doctor corazón, y preferiría no meterme a ser Celestino – se negó Bisharp.

- Al menos dime ¿Por qué no les gusto a las chicas? – casi suplico el tipo veneno siniestro.

- No es que no le gustes a las chicas, Liepard y Mightyena quizá saldrían contigo si las invitas, incluso Deina, no hagas caso a los rumores que dicen que está enamorada de mí – le recomendó Bisharp aun irritado con el curso de la conversación.

- Liepard es roñosa, has visto como incluso te dice "Cariñito" aunque vaya a insultarte; Mightyena está loca, oí que mordió en la garganta al último chico con el que salió, además se le van a caer las orejas si se pone un par de aretes más – decía Drapion, pues obviamente era incapaz de verse en una relación con estas chicas.

- Oye tu querías perforarte las mandíbulas, y además ya tienes un tatuaje – le dijo Bisharp perdiendo un poco la paciencia.

- pero no me gusta eso en una chica, además Deina no es mejor, se agarra a golpes con otras chicas, incluso con chicos, luego vas a decirme que invite a salir a Seadra – reclamó Drapion.

- Pues no estaría mal que lo intentes, está en el club de teatro ¿Qué tan mala puede ser? – trató de rebatir Bisharp cansado de que Drapion no se dirá cuenta de que en realidad no era un chico sin opciones, y que dejara de victimizarse.

- No lo entiendes ninguna de ellas es para mí, no me gustan las locas, solo quiero a una chica linda y normal – trató de explicarse Drapion sintiéndose poco comprendido por su amigo.

- Las chicas lindas y normales no salen con chicos como nosotros – rebatió Bisharp, quizá algo cruel.

- ¿Y Nidorina y Mawile? – cuestionó Drapion.

Bisharp entonces se golpeó la cara.

- ¿Glyscor te parece rudo o intimidante? – dijo de pronto Bisharp.

Drapion no respondió, pues era cierto, Glyscor quizá era un amigo suyo, pero era más burlón o inmaduro que "malo".

- y lo mismo aplica a Nidorino – dijo Bisharp mientras Drapion procesaba aquello.

El tipo veneno siniestro se quedó tieso un rato analizando las duras palabra de su amigo sin encontrar donde se suponía que estaba el consejo. No entendía ¿Por qué un amigo suyo sería tan cruel? Y ahora que lo pensaba ¿Qué lo diferenciaba de llegar a ser como Glyscor o Nidorino? Y ¿desde cuándo había una diferencia? Y ahora que lo pensaba; quizá si había un sentido

- ¡Hermano! – de repente dijo la voz de Kana saliendo de la nada, y acto seguido Drapion encontró a la pequeña abrazando su pata.

- Hola Kana – la saludó muy sorprendido.

Todos los que pasaban por el pasillo fueron advertidos por el casi grito de Kana, y por lo tanto ahora todos miraban a Drapion.

- Hermano, date prisa sino vas a llegar tarde a clases – lo apuró Kana jalándolo de la pata como sí esforzándose pudiera lograr algo.

Drapion avanzo para evitar que Kana hiciera más escándalo.

- Oye Kana – de pronto dijo Drapion mientras veía que aun caminando las miradas no se iban – ¿qué no eras una niña tímida? – le cuestionó Drapion pues actuaba muy diferente, respecto al día anterior.

- Ayer estaba tímida porque creí que debía tener cuidado, porque ah… – y ahí volvió esa timidez nerviosa – bueno, ayer fue mi héroe, pero ya que es mi hermano, puedo tener más confianza – dijo Kana recuperando el tonó alegre y calmado.

- Entiendo – dijo Drapion forzándose a sonreír mientras veían como los pokemons a su alrededor comenzaban a murmurar cosas – y ¿por qué me llevas a clases? – dudó Drapion.

- Porque no puedo permitir a que mi hermano no vaya a clases, mi mamá me contó que has faltado a algunas de sus clases por evadirte de la escuela, eso no está bien – dijo Kana segura, casi autoritaria, aunque era difícil de tomar enserio dado lo pequeña que era.

Y aun con esas Drapion no tuvo más opción que hacerle caso a su nueva "Hermanita" la cual lo llevó hasta su clase, y luego se despidió de él con un abrazo. Drapion ahora se arrepentía de haberle dicho aquello a Kana, pues con aquello, sumado a lo de la foto, seguro terminaría perdiendo el respeto de medio mundo. Drapion no hablo con nadie durante la clase, ni siquiera con Bisharp, pues habían estado discutiendo previamente. Drapion solo quería que ese día acabara.

Para el final de la clase. Drapion salió de la clase solo, y avanzo solo esperando que Kana estuviese con su mamá, y esperando a que la escenita de la mañana fuera olvidada lo más rápido posible. Entonces Drapion vio que la maestra Kangaskan se le acercaba. Aquello lo lleno de pánico, pero no tenía más opción que escuchar lo que la maestra tuviera que decirle.

- Drapion – lo llamó la maestra Kangaskan.

- ¿Si, Profesora? – dudo Drapion.

- ¿recordaste contactarte con Sliggo, para la asignación del viernes? – preguntó la maestra.

- Lo iba ahora mismo – mintió Drapion, se había olvidado de eso.

- bien, no te olvides de esa asignación, y por cierto gracias por cuidar a Kana, aunque no crei que se te diera ese tipo de trabajo – dijo la maestra con cierto tono de desconfianza.

- La verdad no estoy muy seguro de porque le agrado a Kana – confesó Drapion.

- De cualquier modo, espero que no te metas en problemas, y que mi niña este bien, nos vemos Drapion – dijo la maestra de tipo normal entes de marcharse, en un tono que recordaba algo a una amenaza.

Drapion dejó escapar el aliento cuando la maestra se retiró. Algo le decía que no solo había ido a recordarle lo de la asignación, aunque igual, debía aprovechar el cambio de hora para buscar a Sliggo y asegurarse de quedar para el trabajo, aunque esto tampoco le entusiasmaba.

La verdad era que se sentía algo tonto buscando entre la multitud a la que por obligación era su compañera, sobre todo después del incidente la mañana. Drapion, solo sabía que debía estar en el segundo piso de la escuela, debido a que en ese piso se daban casi todas las clases de los alumnos mayores. Claro que se sorprendió de encontrarla relativamente rápido. Ahí estaba Sliggo sola mirando la pizarra de anuncios del segundo piso.

- disculpa, Sliggo – llamó Drapion muy incómodo.

- ¿Sí? – dudo la tipo dragón bastante incomoda, al parecer Drapion la tomó de sorpresa.

- Ayer no viniste a clases y… – dudó – la profesora Kangaskan termino poniéndote como mi pareja para la asignación de esta semana.

- ¿De qué es la asignación? – preguntó Sliggo, la cual ponía un rostro de descontento, no le había gustado recibir la noticia de que Drapion era su compañero.

- Alimentación de crías recién nacidas de acuerdo a tu especie – dijo el tipo veneno recordando – hay que hacer un trabajo escrito para entregar con no sé qué cosas, y hay que preparar una exposición.

- ¿para el viernes? – preguntó Sliggo.

- sí – respondió Drapion viendo que desagradaba a su compañera – te parece si mañana terminamos con esto, no parece que sea mucho y creo que casi todo está en internet – propuso Drapion.

Sliggo miró con displicencia a Drapion, pero no tenía de otra, así que sacó su celular.

- Mañana nos vemos en la biblioteca, hay wi-fi gratis y libros, ¿está bien después de la escuela? – propuso Sliggo.

- por mi bien – dijo Drapion desanimado.

- dame tu número de celular en caso de emergencia – pidió la tipo dragón.

Drapion hizo caso, y en lo que él dictaba su número, su mente pensaba "No es tan bonita, pero parece que yo le doy asco". Tampoco era que Drapion fuera demasiado superficial, de cualquier forma sentía que estaba tocando fondo con ese asunto de tener pareja como para ponerse exigente, pero de verdad le dolía ese desgano y desagrado que Sliggo mostraba hacia él. Esa chica era simpática con sujetos que Drapion consideraba patéticos, y aun así era incapaz de mostrar algo de simpatía por él.

- Nos vemos mañana, no llegues tarde – dijo la tipo dragón, antes de irse.

Para cuando lo hizo sonó el timbre y Drapion corrió hacia su siguiente clase, de nuevo con pensamientos negativos y ese vacío en su corazón.

Para la hora del almuerzo, Drapion caminaba mirando como de repente algunos pokemons lo volvían a señalar. Dado el clima hostil, Drapion prefirió no acercarse a sus amigos. Así que Drapion tomó un desvió por el pasillo que pasaba cerca de las oficinas administrativas, y por lo tanto cerca de la sala de profesores, con el objetivo de salir al patio, donde nadie lo molestaría, y podría calmarse.

Y como era previsible, a pesar de que Drapion no pensó en ello, Kana volvió a cruzarse en su camino.

- Hermano ¿estás bien? Luces triste – se preocupó la pequeña, que por primera vez no se arrojó a abrazar a Drapion.

- Hola Kana – saludó Drapion ya resignado a cargar con la responsabilidad de cuidar a Kana – descuida, estoy bien – le mintió animándose algo artificialmente.

- Hermano – dijo Kana, ahora recobrando viejos hábitos y abrazando las patas de Drapion.

- Tranquila Kana, vamos afuera a comer – propuso Drapion.

Kana entonces asintió repetidamente con bastante ánimo. La mocosa llevaba entre las patas una lonchera, así que era obvio que ella también estaba lista para el almuerzo.

Drapion la condujo a un lugar apartado y sombreado de uno de los jardines, con vista a una de las canchas de deporte. Drapion se dejó caer sobre una de las bancas de cemento, y tuvo que ayudar a Kana a subirse a la banca, porque era obvio que esas bancas habían sido diseñadas para pokemons de más altura. Kana sacó de su lonchera un sándwich envuelto en un servilleta y en celofán, una manzana y una pequeña cantimplora con jugo de alguna fruta. Drapion solo tenía un bocadillo que había comprado en una máquina expendedora.

- ¿Solo vas a comer eso hermano? – cuestionó Kana al ver aquello.

- Eh – dudó Drapion – es suficiente para mí.

- Mi mamá dice que se debe comer bien, frutas, jugos naturales, y comida casera, que la comida procesada no tiene los nutrientes correctos – reprendió Kana con cierto tonó de preocupación.

Drapion desvió la boca.

- eso es verdad para las crías, y también soy un tipo veneno, no me va pasar nada malo por más que coma todo con conservantes artificiales, procesado, y lleno de químicos tóxicos – trató de excusarse Drapion.

- ¡No! – Reprendió Kana con más fuerza – mi hermano tiene que comer bien.

Drapion simplemente no supo que hacer, era cómico ver que un criatura de su tamaño lo estuviera enojando; era muy incómodo pensar que la niña que era su "hermana" desde hacía un día se sintiera en el derecho de hacer tal cosa; pero era lindo que alguien se preocupara por él o por lo que comía.

- Bien Kana, tus ganas, iré a comprar fruta a la cafetería – término rindiéndose Drapion no sin antes reírse un poco.

- oye no te rías – protesto Kana d nuevo agitando sus patitas en el aire.

- Tranquila hermanita, solo que eso me pareció gracioso, solo espérame – dijo Drapion levantándose dándole unos golpecitos suaves a Kana en la cabeza, y con esto la niña se calmó un poco efectivamente.

Drapion fue a la cafetería, de repente se sentía de mejor ánimo, claro que aun así no se sentía listo para encontrarse con sus amigos. Una vez en la cafetería y viendo toda la fruta disponible, su espíritu rebelde afloro, y quizá comería fruta, pero serian bayas venenosas, de todos modos eran más baratas. Drapion luego volvió donde Kana la cual había devorado su manzana y ahora bebía su jugo.

- Ya volví – se anunció Drapion.

- ¿qué fruta es esa? – dudó Kana intentando tomar una.

- son bayas venosas, mejor no te las comas – explico Drapion, siento oportuno para que Kan quitase sus patas.

Kana miró a Drapion con cara de desaprobación.

- ¿qué? Es fruta – se defendió Drapion, riéndose nuevamente.

- ¿de qué te ríes? – cuestionó Kana algo disgustada.

- perdón Kana, es solo que lo que haces es lindo – confesó Drapion.

- ¿es lindo porque soy pequeña? – preguntó Kana algo preocupada.

- No, es lindo porque te preocupas por mí – dijo Drapion, entonces miró la cara de Kana que esperaba su repuesta, y se alegró al escucharlo – no te gusta que te traten de ternurita por ser enana ¿verdad?

Kana asintió esta vez no de manera frenética.

- Todas las chicas grandes siempre quieren cargarme, y las señoras mayores me pellizcan las mejillas, y los chicos mayores no me toman enserio – se explicó la pequeña.

Drapion entonces tuvo cierto sentido de identificación. No era que cuando él era un niño las chicas quisieran cargarlo, pero cuando él era un niño, intentaba ser intimidante y terminaba siendo risible; quería que lo tomaran enserio, pero era tomado como infantil.

- Descuida, al final crecerás, y eres una Kangaskan, serás más alta que la mitad de tus compañeros de clase a mi edad – la alentó Drapion.

- Sí, pero falta mucho – dijo Kana algo desanimada.

- Tranquila, igual vas a crecer durante estos años, créeme, cuando estés en tercero de primaria, las chicas van dejar de querer cargarte – aseguró Drapion.

- ¿y van a tomarme enserio? – preguntó Kana ahora algo más emocionada.

- Algo, con la edad se obtiene respeto – dijo Drapion, ahora que lo pensaba, cuando él era niño, y quería ser tomado en serio, se moría por ser juzgado como un adulto por sus travesuras anarquistas y/o sus actos de violencia, cosas como hacer grafitis con lápices de color y marcadores animando a sus compañeros a revelarse en contra de las "opresivas" leyes del salón de clases, o morder y atacar a os niños más altos del salón buscando ser temido. Cosas que no eran para tomarse enserio, y que realmente en retrospectiva, eran estúpidas.

- Gracias hermano – de repente dijo Kana, que se sentía feliz de haber discutido las cosas que el molestaban con alguien que la escuchaba.

Drapion sintió cierto orgullo de haber apoyado a Kana.

- de nada, somos hermanos, nos ayudamos – respondió para intentar minimizar aquello.

Para cuando Drapion volvió a casa, ya estaba tranquilo. No tendría problemas al día siguiente volviendo a hablar con sus amigos. Y una vez que prendio la computadora y el internet en su celular, se llevó dos grandes sorpresas. Número 1, sus amigos estaban algo preocupados por él y por él debido a que había estado evitándolos, incluso el "Cruel, oscuro e intimidante" de Bisharp le preguntaba si estaba bien. Y número 2, la página de chismes de la secundaria en Pokebook ahora tenía nuevas fotos de él y Kana, y esta vez de diferentes pokemons.

Y esas sensación de alivio y satisfacción de saber que sus amigos se preocupan por él fue opacada por la cantidad de tonterías que ahora se decían en las redes sociales sobre él. De nuevo ese no fue su día, y ahora no tenía tantas esperanzas de que aquello fuera pasar al olvido muy pronto. No había servido comer fuera, alguien igual se las había ingeniado para verlo comiendo con Kana, aunque también debió haberlo imaginado. Y debido a que no se libraría de Kana por el resto de la semana Drapion podía verse en medio de una causa perdida. Y no era que tampoco pudiera alejar a Kana, y era más, por alguna razón no quería hacerlo, quizá él mismo había llegado a creerse aquello del hermano.

Al día siguiente Drapion llegó a la escuela y como lo esperaba, los demás lo miraban. Avanzo con cara de pocos amigos yendo hacia su clase con muchos mirando hacia él, claro que por el sentimiento de humillación no los miraba con cuidado. Y de nuevo alguien se interpuso en su camino, pero esta vez no era una hembra pequeña y adorable o un amigo. Era alguien que parado con una actitud burlescamente cruel quería aprovechar un chisme de redes sociales para intentar hacerse el más fuerte.

No era raro que los chicos terminaran peleando buscado demostrar su fuerza mediante peleas, hasta cierto punto eso marcaba cierto status entre los pokemons "poderosos" y todos los demás, y esto no solo daba cabida a que los reyes de la escuela fueran de las especies más fuertes, sino incentivaba a los demás a buscar ganar con estrategias y a perfeccionarse mediante entrenamiento. Claro que todo aquello mediante batallas pokemons en lugares adecuados, con un profesor como referí, prohibiendo golpes bajos y demás. Y aquellos que querían hacerse pasar de fuertes, como era natural, recurrían a peleas no oficiales, batallas sucias y violentas, donde las mordidas bajas y los arañazos que terminaba sacando sangre eran comunes. Drapion lamentablemente había caído en ese mundillo, lleno de idiotas que casi caían en la denominación de delincuentes. Aquello que mediante la agresión y la intimidación se ganaban el "respeto" de los demás.

- Así que el gran Drapion ahora es una nana – de pronto se burló de él Cacturne en centro del pasillo, cortándole el paso, obviamente había planeado aquello.

- ¿Qué quieres? – cuestionó Drapion furioso, notando que a su alrededor ya se había formado una pequeña multitud curiosa, pero variada en actitudes con respecto al espectáculo se formaba.

- No te hagas el rudo, todos ya vimos que tienes vocación de niñera – dijo Cacturne, era demasiado obvio que buscaba provocarlo.

Cacturne era otro de los alumnos de la escuela que estaba involucrado en lo de las peleas sucias, y Drapion lo había vencido en un par de ocasiones, y de hecho podía entender lo que el sujeto con cara de espantapájaros siniestro hacía, pues una derrota en una pelea sucia significaba no solo debilidad, sino humillación. Pero aun a pesar de esto Drapion no iba a poder hacer nada. Pues si bien no era un delincuente, meterse en esas peleas le había hecho daño, no solo con sus padre o a su reputación en la escuela, sino con la posibilidad de ser expulsado, su matriculas estaba condicionada a su comportamiento. Y ahí recordó algo que no venía mucho al caso, pero recordaba, que de entre todos sus amigos, Nidorino por Nidorina, nunca había aceptado participar en esas batallas; y Glyscor no lo había hecho por cobarde. En cambio Bisharp y él tenían las matriculas condicionadas por haber sido descubiertos. Ellos habían cruzado la línea entre un chico con tendencias rebeldes, a chicos con tendencias delincuenciales.

- Vamos Drapion ¿no vas a decir nada? – Cacturne de nuevo siguió hurgando a Drapion – Tu y esa niña a solas juntos ¡Oh! Eso no es de niñeras, ¿acaso es tu pequeña novia? Maldito Degenerado – ahora sí se estaba pasando del límite.

Drapion reaccionó por instinto. Tomó a Cacturne de los hombros, y lo empujo contra la pared con mucha fuerza.

- No te atrevas a decir ni una palara más – amenazó Drapion dispuesto a dejar a su adversario respirando por un tubo.

- ¡Drapion detente! – de repente lo llamó Bisharp.

Drapion espabiló y soltó a Cacturne, este término en el suelo adolorido y quejándose. Drapion le dio la espalda no estando listo para ver que los pokemons a su alrededor lo miraban con expresiones variadas, algunos con el típico horror y desprecio que individuos más decentes que él eran capaces de profesarle, otras miradas parecían algo más comprensivas, mientras otras eran expresiones que de algún modo le daban animo o lo felicitaban. Y de pronto una pequeña se escurrió entre las patas de la multitud.

- Hermano – sollozó Kana preocupada, de nuevo arrojándose a abrazar a Drapion.

- Kana, tranquila, no pasó nada – Drapion se sintió obligado a decir esto para calmarla.

Kana entonces volvió a abrazar a Drapion. A Drapion no le importo que lo vieran con Kana, la cargo y con ayuda de Bisharp se hizo lugar para apartarse de ahí. Drapion iba con Bisharp y Kana, cuando entonces aparecieron Nidorino y Glyscor. Drapion se vio obligado a explicarles lo que había sucedido.

- …Tranquilo, Cacturne es más boca que amenazas reales – lo alentó Nidorino.

- Creo que hay chistes que debo dejar de hacer – dijo Glyscor nervioso.

- ¿qué chistes? – preguntó Kana.

- Chistes no aptos para lolis – respondió Drapion avergonzado.

- ¿"Lolis"? – dudó la pequeña Kana.

- cuando tengas edad para mirar anime lo entenderás – respondió Drapion riéndose.

Y Nidorino y Bisharp también rieron un poco, la niña que iba entre ellos, estaba doblegando a Glyscor sin esforzarse.

Drapion para ese punto estaba dispuesto a ser el hermano mayor de Kana, de todos modos le había tomado cariño a la mocosa. Y después de eso último no iba preocuparse lo que los demás dijeran. Pues se sentía capaz de hacerles frente, y sus amigos no iban a burlarse; Drapion podía vivir con eso.

Aquel día sin embargo el ambiente para Drapion no fue hostil ni burlesco. Quizá algún ápice de razón afloro en los demás chicos de la secundaria, y todos lograron entender que Drapion solo se había hecho el hermano mayor de una niña pequeña, algo que si bien podía ser algo gracioso de parte de un tipo tan "bruto", en realidad solo demostraba lo que Mawile posteo por primera vez, las apariencias engañaban.

Para el final del día Drapion algo nervioso iba a biblioteca para hacer la tarea con Sliggo. Quizá con todo al final no se sentía tan a tranquilo como creía. Drapion entonces se llevó una grata sorpresa, pues Sliggo si bien lo había tratado con el recelo característico de una chica que le tiene miedo u opina que es un idiota violento, ahora lo esperaba con una actitud más tranquila y con cierto aire de curiosidad como si quisiera preguntarle algo.

- Hola – saludó Drapion algo incómodo, pero intentando disimular.

- Hola Drapion – lo saludó de vuelta la chica - ¿tienes tus apuntes del lunes? – preguntó con algo más de cuidado y menos apatía.

- Sí, aunque mejor consigues los del alguien más, los míos son un desastre, ese día tenía la cabeza en las nubes – confesó Drapion.

- tranquilo, ya me iguale las clases, me refería a todo lo hay que presentar para la asignación – explico la chica – si quieres te ayudo con lo de las lecciones del lunes – se ofreció ella.

- Gracias, eso estaría muy bien – agradeció Drapion no pudiendo evitar conmoverse algo por el gesto.

- bueno, entremos – sugirió la tipo dragón dándole la espalda a Drapion para entrar a la biblioteca.

Drapion entonces sonrió un poco para sí mismo "Gracias Hermanita" pensó mientras avanzaba detrás de Sliggo para hacer la tarea… (y aún nos quedan más historias que contar).

NOTA: Hola a todos, ya sé actualizando después de más de dos semanas, pero lo malo de este plot es que no sabía cómo darle el giró fresco sin que se extendiese demasiado, y creo que en el resultado final eso se nota un poco. Normalmente cuando no podía avanzar en un plot de pokesecundaria, debido a que tenía fechas límite, si no podía avanzar la historia pasaba a otra idea, por eso esto fue un poco desafiante.

Algunos estuvieron preguntándome sobre Arena Roja, pero eso va a tardar un poquito, porque estoy volviéndola a redactar, la iba a subir hace días, y la estaba releyendo para la corrección de la ortografía, y me dio un poco de vergüenza el modo en el que estaba narrada, así que la estoy reescribiendo para que quede bien, seamos honestos, no puedo ser ambiciosa si no puedo redactar bien una historia de fantasía épica, y creo que como mis lectores se merecen que le ponga cuidado.

Como siempre les agradezco su paciencia y que se den un tiempo para seguirme, pronto más noticias y actualizaciones. Por ahora mis horarios estana lgo inestables, pero me gustaría volver a publicar con regularidad. Y nos leemos luego (No se olviden de dejar REVIEW).