Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


Los Muppets programa de televisión transmitido de 1976-1981 protagonizado por nuestras marionetas favoritas de Jim Henson. El programa está basado en La Rana René manejando un teatro que parece tener más problemas y caos que actuaciones exitosas. Solo imagínense a los Cullens llegando de sorpresa a un episodio. Hay muchos videos en YouTube para que vean.

Capítulo 4 - Los Muppets

La noche siguiente, Bella se encontró esperando en la línea afuera del Bar SER. Estaba ahí no solo porque Rose quería dar su siguiente movimiento contra Emmett, sino también porque Bella deseaba desesperadamente ver a Edward de nuevo.

La noche anterior, después de que él y Bruce hicieran su espectáculo, en realidad no había tenido otra oportunidad de hablar con él. Había regresado por varios Dick especiales, que eran sorprendentemente suaves al paladar, pero había estado demasiado ajetreado para que Edward y ella hablaran.

Esa noche más temprano, Bella había estado frente al armario lo que sintió como una eternidad. El consejo de Rosalie sobre hacer un esfuerzo resonando en sus oídos. Decidió que quería que Edward la notara, pero lo que a él le gustaría estaba más allá de su comprensión. Su guardarropa realmente necesitaba ayuda. Terminó con unos jeans negros y una blusa de cuello halter. La blusa no era nueva, pero era lo único que tenía que se acercaba a mostrar su figura. Esperaba que le gustara, pero se sentía decaída por el hecho de no poder usar lo que de verdad quería. Nuevamente, el concepto de ser ella misma ocupó su mente. Estaba bien cubierta con su grueso abrigo y bufanda hasta que entró.

"Estoy de acuerdo con la blusa, pero tus zapatos no pegan," le dijo Rose.

Bella bajó la vista y vio sus tenis de color morado oscuro. El contraste entre estos y los relucientes zapatos de tacón apenas visibles de Rosalie era risible.

Dios, tus pies han de estar congelados.

"Un paso a la vez, Rose."

"Solo estoy agradecida que él no pueda ver tus pies desde el otro lado de la barra."

Rose se veía más alta que Bella, incluso mucho más de lo acostumbrado. Bella sospechaba que estaba tratando de verse más alta a fin de atormentar al pobre Emmett.

"Mis dos chicas favoritas," dijo Em con su vozarrón, sonriéndoles con una expresión de genuina felicidad. "Tenía el presentimiento de que vendrían." Les guiñó un ojo.

"¿Y qué te hizo pensar eso?" Le preguntó Rose, mirando a Emmett como si fuera algo asqueroso pegado en su zapato.

Si así es cómo tienes que ser para jugar el juego de las citas, entonces no cuenten conmigo.

Em no pareció afectado por el tono de Rose y sacó una diminuta camiseta color rayo de sol de su bolsillo trasero.

Rose rodó los ojos y extendió su mano para aceptar la camiseta como si le estuviese haciendo un gran favor al portero.

"Lo siento, Rosie. Esta es para la pequeña B."

Bella estaba atónita. "¿Para mí?"

"Sí. Ya verás por qué. Ed… um… el jefe las mandó a hacer especialmente para hoy y me dijo que guardara esta para ti," le dijo, entregándole la camiseta.

Bella la tomó titubeante, sin saber la razón por la que había sido seleccionada. Nunca había ganado nada en su vida, de modo que la experiencia la hacía recelosa, pero eso desapareció rápidamente cuando sostuvo la camiseta.

Estampada al frente de la prenda estaba una imagen a todo color de Gonzo, el Magnífico. Bella se rio con fuerza y abrazó la camiseta a su pecho.

Así que sí puedo ser yo misma.

Estúpida blusa halter.

Gracias a Dios, la puedo cubrir con esto.

"Pensé que te gustaría," sonrió Emmett.

"¿Quién eres tú esta noche, Em? ¿Y por qué no usas camiseta?" Bella preguntó alegremente.

"Sweetums, por supuesto."

Bella se rio otra vez. "Perfecto."

"¿Qué? No lo entiendo," interrumpió una evidentemente molesta Rose.

"Son los Muppets," explicó Bella. Rose seguía viéndose perpleja. "Mi camiseta de anoche. Edward debió haberla notado."

"Genial. Justo lo que necesito, que incite tus elecciones de moda de mierda."

Bella pudo haberse ofendido, pero no iba a permitir que su amiga opacara su emoción.

"Entonces, ¿dónde está la tuya, Sweetums?"

Bella podía darse cuenta que Emmett disfrutaba de que usara su "nombre de trabajo" cuando se dirigía a él.

"Ah, me gusta verme profesional todo vestido de negro. Ya sabes, no quiero que los alborotadores piensen que soy un pelele. Además, es difícil conseguir camisetas de mi talla," le dijo.

De todas las cosas que Bella adoraba de Emmett, le gustaba el hecho de que estaba orgulloso de su trabajo. Lo que veías en Emmett era exactamente lo que recibías. Sin juegos, sin mierdas.

"Es una pena. Tu pecho es lo bastante grande como para que se vea absolutamente genial una camiseta de Sweetums.

Em le sonrió una vez más. "¿Mencioné que eres una de mis favoritas?"

Rose se veía como si tuviera ganas de vomitar, pero Bella disfrutó de que el simple hecho de ser honesta con el corpulento portero estaba funcionando mejor que la jodida mental que Rose estaba utilizando.

Una vez dentro, Bella vistió su camiseta de Gonzo con orgullo y se abrió paso entre los felices parranderos para ver que Muppets habían elegido los chicos.

Los dos bármanes sobresalían con su brillante amarillo. Y Bella estuvo contenta de descubrir a Animal y Beto.

Animal siempre fue mi favorito.

Como si lo llamaran, Animal escaneó el bar en su busca. La encontró fácilmente a través de la multitud en el bar debido a que su camiseta destacaba tanto como la suya.

"Oigan, gente, despejen el camino. Dejen pasar a Gonzo, el Magnífico," le dijo a la multitud. El mar se abrió, y Bella se acercó a la barra.

"¿Te gusta?" Le dijo, sonriendo y tirando de su camiseta para que ella pudiera ver claramente a Animal.

"Me encanta. Gracias por esta," le dijo, señalando su propia camiseta.

"De nada, y me complace saber que soy tu favorito." Bromeó con ella. "El bar está abierto. ¿Qué va a ser?"

"Un Dick especial, por favor. Estuvieron deliciosos," le dijo esperanzada.

"Lo siento, Muñeca, ese especial terminó, pero, ¿puedo ofrecerte un Orgasmo Animal?"

Bella agradeció tener la barra para sostenerse.

Oh Dios, sí.

¡Un orgasmo de Animal, por favor!

¡Mierda!

"Tu tortura es una exquisita clase de dolor, Muñeca. Ruega que no nos encontremos solos esta noche," le dijo, prácticamente gruñéndole.

Bella estaba teniendo problemas para hablar. "Sí… sí, uno de esos suena como lo que necesito," dijo atragantándose.

Esta vez estaba segura que le gruñó antes de volverse para buscar todas las medidas de alcohol que necesitaba.

"Consíganse una habitación," declaró Rose por detrás de ella. "Pero antes de que lo hagan, dame un daiquirí."

Animal regresó y colocó el vaso más alto que Bella había visto en su vida frente a ella. El vaso estaba largo y delgado y media un poco menos de medio metro de alto. Estaba lleno de hielo machacado y un líquido de un vivo color rojo, pero lo que captó la atención de todo el mundo fue el puñado de jellybeans (1) que estaban esparcidos entre el hielo. No se parecía en nada al orgasmo tradicional, pero a Bella no le importaba.

"Oh Dios mío."

"Es lo que por lo general dicen después de uno de mis orgasmos."

Respira… adentro… afuera… adentro…

El codo de Rose trajo a Bella de vuelta de su éxtasis imaginario.

"Um… Animal, ¿le puedes dar a Rose un daiquirí, por favor?"

Animal miró por encima de la cabeza de Bella hacia dónde probablemente podía ver a la más alta Rose detrás de ella.

"Ah-ah, Gilligan. Tuviste tu turno y casi nos dejas secos. Gonzo aquí presente…" Le guiñó un ojo a Bella "… es la única que recibe bebidas gratis."

Bella sabía que Rose no manejaría para nada bien esto. Primero, Em había rechazado sus avances sexuales, y ahora Edward también le estaba diciendo que no. Bella estaba desesperada por disfrutar su noche porque para variar, se sentía sorprendentemente libre, así que tenía que mantener feliz a Rose.

"¿Solo esta vez? ¿Por mí?" Preguntó Bella.

Edward la observó por un minuto, y Bella se imaginó a sí misma suplicando a sus pies.

"Solo esta vez," dijo finalmente. "Al parecer no puedo decirte que no, y no puedo permitir que supliques."

Bella pudo sentir a Rose físicamente relajarse detrás de ella.

Gracias.

Hiciste mi noche mucho más fácil.

Bella estaba atónita por lo amigables que eran los otros clientes con ella mientras fuera el Muppet honorario. Nunca tuvo que esperar en la fila durante la noche y empezaba a preguntarse si la atención que le estaba dando la población masculina era únicamente porque tenía la camiseta afortunada, o si tal vez uno o dos de ellos de verdad la consideraban atractiva.

En su segundo viaje a la barra, Beto se acercó a ella mientras Animal abría una docena de Coronas.

"Buenas noches, Gonzo," le dijo.

"Buenas noches, Beto."

"¿Hay alguna oportunidad de que me digas tu verdadero nombre?" Le dijo, inclinándose hacia ella por encima de la barra.

"Ninguna," respondió juguetonamente.

"Creo que me debes una."

"¿Cómo así?"

"Porque por ti, tuve que besar a un tipo," le dijo, levantándole las dos cejas.

"Sí, lamento eso."

"¿Tu nombre?"

"Bella," susurró, sus ojos lanzándose hacia Animal. "Solo entre nosotros, ¿verdad?"

"Por supuesto, y es un placer conocerte. Hazme un favor y que no se te ocurran más cosas como esa o mi esposa me matará." La dejó para que esperara a Animal, y Bella sintió una ligera punzada de culpa por no querer que el amable Beto la sirviera.

No quiero un orgasmo de Beto.

Puaj…

Tres orgasmos más tarde, la chica de cabello corto de color negro que Bella había visto relevar a Edward la otra noche se acercó a ella y a Rose.

"Hola, ¿quieres una lectura gratis?" Preguntó.

"Disculpa," dijo Bella.

"Soy El Oráculo. Te haré una lectura si quieres."

La expresión estúpida que le dio Bella le dijo a la joven mujer que no tenía idea de lo que le estaba hablando. El Oráculo explicó que se le podía encontrar aquí cuatro noches a la semana en la cabina que estaba en una esquina del bar para adivinación y lecturas psíquicas.

"No, gracias," dijo Bella con educación, pero eso explicaba el dulce aroma de incienso que permanecía en el bar.

¡Demonios no! Una persona en mi cabeza ya es lo bastante malo.

Oh mierda, debe haber escuchado eso.

"¿Estás segura? Tengo un buen presentimiento sobre ti," dijo El Oráculo, tratando de persuadirla. "Como esta noche llevas la camiseta, es gratis. A todos los demás les cobro."

"No, estoy segura."

"Nunca recibí una lectura gratis cuando use la estúpida camiseta de Gilligan," Rose interrumpió.

"Bien," dijo la mujer bajita, entrecerrándole los ojos a Rose.

Bella pensó que había algo familiar en esos ojos.

"Sígueme, Gilligan," El Oráculo dijo y desapareció entre la multitud.

"No hagas nada que yo no haría," dijo Rose, dejando a Bella.

Bella regresó a su lugar cerca de la rocola. Desde ahí, tenía una vista decente de la mayor parte del bar. Terminando su actual orgasmo, Bella buscó los jellybeans con la pajilla. Notó que un hombre con corte militar, con quien ya había hablado unas cuantas veces de paso, la estaba observando. Bella pensó que era lindo de una forma hosca y se preguntó que poderes ocultos podría tener esta camiseta.

Él desde luego no me notaría en una noche normal.

Estoy segura que es la camiseta. Es la única razón.

Sintiéndose valiente, Bella decidió que podía tener un orgasmo más y se dirigió hacia la barra. Estaba más que alegre pero no le veía nada malo a emborracharse por una vez. Estaba disfrutando de la embriaguez y la atención adicional. Su presupuesto nunca le permitía tanta diversión, así que decidió dejarse llevar. También quería otra oportunidad de hablar con Edward cuando ordenara.

Entre más se emborrachaba Bella, más difícil le era controlar sus pensamientos mientras lo veía moverse detrás de la barra.

Dios, es delicioso.

Igualito a sus cocteles.

Mmmm… orgásmico.

Qué daría por solo uno…

También le gustaba esa mirada oscura en los ojos de Edward cada vez que le servía. Mientras Bella veía a Edward preparar una bebida para la mujer que estaba junto a ella, sintió una mano deslizarse alrededor de su cadera por detrás.

En el estado embriagado y relajado de Bella, le tomó un momento darse cuenta de lo que estaba pasando. Podía sentir un cuerpo caliente y duro parado detrás de ella. Bella trató de girarse para ver quién la estaba sujetando. El alcohol no ayudó, y se tropezó, provocando que cayera aún más contra él. Su otro brazo rodeó su cintura para ayudarla a recuperar el equilibrio, pero permaneció ahí una vez que estuvo estable de nuevo.

Bella soltó una risita. Su noche de flirteo con Animal tenía su cuerpo en alerta máxima, y el repentino contacto íntimo de este extraño la excitó.

Oh Dios, quiero sentir más de esto…

"Hola, hermosa, te he estado observando. ¿Quieres bailar conmigo?" Le preguntó muy cerca de su oído.

El sentir su aliento caliente en su cuello hizo que Bella pensara en Labios Dulces y lo mucho que quería sentir esos labios devorando su cuello.

El extraño se acercó más a ella, y Bella vio que era el señor hosco corte militar.

Oh, te sientes bien, chico militar.

Siento ganas de bailar.

"Solo quiero un orgasmo más," le dijo, soltando unas risitas.

"Uh," corte militar gruñó. "No tienes que esperar en la barra por uno de esos."

Bella cayó hacia atrás sobre él.

"Ups."

¿Se está moviendo el suelo?

¿O tal vez el bar se está moviendo?

Wow, me siento extraña.

¿Qué estaba haciendo?

Oh sí, orgasmos…

"Solo soy adicta a los orgasmos de Animal, así que estoy esperando…"

Bella nunca terminó su frase porque Animal estaba ahora frente a ella, y se veía más enojado de lo que nunca antes lo había visto.

"Gonzo," gruñó.

"Hola," le dijo, sonriéndole. Se veía aún mejor si era posible cuando estaba enojado. "Necesito otro orgasssmo."

"Creo que ya tomaste más de los que puedes soportar," le dijo, todavía serio pero con voz más suave.

"Sip, de pronto me siento muy extraña, pero ssse siiennte bien."

"Genial," dijo la voz detrás de ella. "Si el bar no te sirve, entonces puedes bailar conmigo."

Edward se veía letal. Bella sintió que corte militar se alejó un poco de Edward, pero mantuvo su agarre en ella.

"Bebe esto," le dijo, dándole un enorme vaso de agua. "Luego te daré un orgasmo más, Muñeca."

Bella se dio cuenta que en realidad no estaba enojada con ella para variar, e hizo lo que le dijo porque estaba cansada de pelear con él. Para cuando se terminó su agua, Animal había colocado un lindo coctel sobre la barra—aunque una versión ligeramente más pequeña.

Deslizó una moneda de veinticinco por la madera hacia ella. "Ve a elegirme una canción de la rocola," le dijo. "Algo de los sesenta." Le dio una diminuta sonrisa, pero no le llegó a los ojos.

Bella se volvió para hacer lo que le pidió. Estaba emocionada de elegir una canción para Edward. Después de dos pasos, recordó que había dejado su orgasmo sobre la barra. Cuando se dio la vuelta, Animal tenía a corte militar por el cuello de su camiseta y le estaba hablando al oído por encima de la barra. Las venas en el cuello de Animal sobresalían.

Wow, necesita relajarse.

Animal necesita un orgasmo.

Bella volvió a la barra cuando los dos hombres se separaban. Corte militar se fue sin mirarla de nuevo.

"¿Estás bien?" Preguntó Animal.

"Quiero mi orgasmo."

Oh mierda.

"Quiero decir, OLVIDÉ mi orgasmo," gritó para aclararlo y luego se sonrojó con intensidad cuando los clientes que la rodeaban la miraron.

No más alcohol.

Estos son mortales.

Lindos, pero mortales… algo parecido a Animal.

Rose la encontró otra vez, e incluso en el estado de embriaguez de Bella, se dio cuenta que Rose estaba encabronada.

"¿Cómo estuvo?"

"No preguntes. Necesito un trago."

¿Por qué todo el mundo está tan de mal humor esta noche?

Todos necesitan orgasmos.

¡Orgasmos para todo el mundo!

Entre cocteles, Bella convenció a su amiga que le hablara de la lectura. Al parecer, El Oráculo había sido dura y le había dicho las cosas como eran. Había señalado que Rose no era una persona agradable y necesitaba reconsiderar cómo alcanzaba sus logros—particularmente en el departamento de citas.

Bella sintió que estaba recibiendo una versión bastante editada y se le estaba haciendo realmente difícil el no reírse porque tendía a estar de acuerdo con ella.

"Voy a bailar," dijo Bella, al darse por vencida en pescar los obstinados caramelitos de su vaso vacío.

Son unos cabroncitos resbalosos.

"Voy a estar en la barra," le dijo Rose.

Acercándose al señor corte militar, que estaba de pie al borde de la jadeante aglomeración, Bella preguntó, "¿Ya estás listo para ese baile?"

Él la miró como si estuviera loca.

"No lo creo. Me gusta mi cara como está."

"¿Eh?"

"Tu novio me dijo que la jodería si te tocaba de nuevo, o siquiera pensaba en tocarte, así que creo que paso de ese baile."

¿Mi qué?

No…

¡Cómo se atreve!

Mi novio, ¿eh?

No puedo creer que haya hablado por mí.

Tan rápido como un guiño, la embriaguez de Bella desapareció y fue remplazada por furia. Se abrió paso hacia el extremo despejado de la barra.

No tenía derecho.

No le pertenezco.

El delirio alcohólico tal vez se desvaneció, pero le dio el valor que por lo general no poseía, y marchó furiosa hacia la parte de atrás de la barra, hacia Animal.

"Oye, necesito decirte algo," le dijo, apoyándose en la encimera inferior de la barra.

"No tienes permitido estar aquí. Espera allá," le dijo, señalando el extremo de la barra, para nada contento.

Retrocediendo hasta el extremo de la barra, Bella esperó. Entre más tiempo esperaba, más se molestaba. No le respondía ninguna de sus preguntas sobre sus habilidades, pero hablaba por ella, ahuyentando a posibles parejas de baile.

¡Cómo se atreve!

Encabronados parecía ser el tema de la noche, y Edward se estaba apegando a ese tema cuando se acercó a ella.

"¿Qué? Estoy trabajando y no estoy a tu completa disposición."

"No te quiero a mi completa disposición, y desde luego no quiero que amenaces a mis parejas de baile," explotó.

"Él no solo quería bailar."

"¿Y? Tal vez yo tampoco quería solo bailar."

"Lo que él estaba pensando no era agradable," dijo furioso.

"Oh, entonces ahora puedes leer mentes, pero cuando te pregunté, te hiciste el tonto."

Así que no solo es mi mente después de todo.

"Baja la voz," le dijo enojado al oído. "Mira, no tengo tiempo para esto, pero tenía la impresión de que me deseabas…"

Bella lo interrumpió. "Nunca he dicho que te deseaba, así que sal de una puta vez de mi cerebro. Y, antes de que te molestes en ofrecerlo de nuevo, NO quiero besarte. Estoy harta de tus estúpidos juegos."

"Bien. Aquí hay muchas mujeres que sí. Entonces, supongo que dejaré de perder mi tiempo. Pero, que quede claro que no soy el único aquí que está jugando juegos."

"No estoy jugando contigo," le dijo, horrorizada.

"¿Cuál es tu nombre, entonces?" Le preguntó, levantándole una ceja.

"Agh, como si fuera a decírtelo ahora."

"Como quieras, Muñeca," le dijo antes de girarse sobre sus talones y volver a trabajar.

Bella estaba que echaba humo. Lo había hecho de nuevo. La había hecho enojar tanto que podría escupir. Antes de que pudiera alejarse de la barra, Rose estaba a su lado con una cerveza nueva.

"Nos vamos," Bella le dijo.

"Acabo de pedir esta," se quejó Rose. "Dime lo que pasó mientras me la termino, y luego nos iremos."

Bella intentó no mirar a Animal, pero sus ojos seguían regresando a él. Una vez más, él trataba de ocultar su enojo pero esta vez estaba ignorando a Bella en el extremo de la barra. Ella comenzó a contarle a Rose lo que había pasado cuando vio a una bonita mujer rubia dándole a él un cilindro dorado. La mujer era muy atractiva y se veía tan emocionada como la primera chica que Bella había visto dándole el cilindro a Edward.

Él tomó una respiración profunda que pareció calmarlo considerablemente antes de agarrar el cilindro, e igual como la primera vez, le dio una voltereta en el aire y lo atrapó de nuevo. Le sonrió a la mujer de forma engreída y cerró los ojos. Bella estaba embelesada. Deseaba tanto entender lo que Edward hacía que buscaba pistas mientras sacaba la bebida de la cabeza de la rubia. Le habló a la mujer y debe haber adivinado correctamente porque hubo chillidos y algunos brincos. Ni siquiera Bella pudo ignorar sus abundantes tetas saliéndose de su blusa.

¡Buen Dios!

Deja de hacer eso.

Edward alcanzó una botella en la repisa superior y sirvió una generosa cantidad de líquido claro sobre hielo en un vaso corto. Lo colocó en la encimera y luego miró hacia Bella. Cuando sus ojos se encontraron, la fulminó con la mirada antes de inclinarse y colocar sus labios en los de la bonita rubia.

Joder.

No.

Mierda.

Le dije que no me importaba.

La rubia reaccionó con entusiasmo y agarró un puñado de su cabello para asegurar su boca en la de ella. Respondió al beso con total abandono y lo hizo más profundo.

Fue como si el tiempo se detuviera. Bella se dio cuenta del dolor físico en su pecho al verlo besando a otra mujer—no solo cualquier mujer, sino una hermosa rubia que no podía ser más contraria a ella.

El teléfono de Bella sonando en su bolsillo trasero fue la única razón por la que pudo apartar sus ojos de ese horrible espectáculo frente a ella. Sacándolo, se preguntó quién le hablaría tan tarde. Cuando vio las palabras LA CASA parpadeando en la pantalla, casi se muere.

Bella corrió hacia los baños—una tarea mucho más difícil de hacer dado que el alcohol todavía seguía en su sistema. El ruido de la música y de los clientes vitoreando a Animal era demasiado fuerte para que pudiera escuchar a quien llamaba. Empujó la puerta cerca de la rocola para pasar y contestó. No había forma de que estas fueran buenas noticias.

Un minuto más tarde, regresó con Rose, con dos lágrimas bajando por sus mejillas.

"Tengo que irme," se sorbió la nariz.

Bella notó que Animal todavía besaba a la rubia.

"Espero que no estés llorando por él," dijo Rose.

"No, tengo que irme."

Lo último que vio Bella antes de desaparecer en la multitud fue el rostro de Animal. Se apartó de la rubia y le sonrió a la alentadora multitud antes de mirar a Bella. Su sonrisa desapareció en el momento que vio su rostro marcado por las lágrimas. Su expresión de angustia fue más de lo que Bella pudo soportar. ¿Por qué se sentía mal? Se preguntó. Despejando su mente, cuadró los hombros y se marchó.

La regla era solo ser, y si él quería besar a esa rubia, entonces Bella Swan no lo detendría.


(1) Jellybeans - la verdad es que no hay un nombre en español para estos dulcitos, son parecidos a las gomitas o gominolas, pero su textura es diferente porque son duros. Son caramelitos de colores :)


Pues sí, empieza el drama. Como les dije antes, aunque la autora maneja mucho el humor en el fic, notarán que el fic no está marcado con la categoría de humor. Habrá drama, pero como le dije a una de mis lectoras, y es algo que mi beta sabe muy bien también, yo no leo fics o libros con demasiado drama o sin HEA (Final feliz) Así que agárrense bien que empieza nuestro viaje. Espero que hayan disfrutado del capi y me puedan decir que fue lo que más les gustó o lo que odiaron más. ¿Qué les pareció lo que hizo Edward? Y cómo habían preguntado algunas, espero hayan captado que sí, Alice también tiene su don de ver el futuro. Jasper no, es un ser humano común y corriente :P

Muchas gracias por seguir correspondiendo con sus reviews, como siempre, saber que disfrutan del fic me alegra como no tienen idea. Gracias: xelatwi, Manligrez, lagie, Gabriela Cullen, Lunita Black27, Marttha Cullen Dollanganger, YessyVL13, Paulina, Laura Katherine, Niky, JeniZuluCullenM, Antonia, Sully YM, Diablillo07, freckles03, Shikara65, Wawis Cullen, La cruda verdad, Sylvana OCast, paosierra, Roxy Sanchez, Arlette Cullen Swan, glow0718, rosy canul, Yoliki, esme575, Tsuruga Lia1412, Lia Masen, mechi, freedom2604, anybella, patymdn, Adriu, SummerLove20, Pam Malfoy Black, , labluegirl94, Hanna D.L, Tata XOXO, Bertlin, Ericastelo, EmmaBe, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.