Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
Los Thunderbirds
Serie de televisión de 1965-1966 hecha usando marionetas. Consistía en un equipo llamado Rescate Internacional que tenía cohetes y equipo de la era espacial que usaban para ir por ahí salvando gente como solo las marionetas con cuerdas bastante evidentes pueden hacer.
YouTube: ¡Thunderbirds! Entrada
Capítulo 6 – Los Thunderbirds (1)
Viernes por la noche no podía llegar lo bastante rápido para Bella. Estaba desesperada por ver a Edward de nuevo, porque desde que había estado con él, su vida real la había mordido con fuerza. James había asumido la tarea de poner en orden las finanzas de Bella. Seguía dejando ideas de inversiones en su escritorio, y dos veces tuvo que evitar que le concertara una cita con un asesor financiero.
Todos los días después del trabajo, Bella había tenido que visitar a Charlie. Tenía que asegurarse que recibiera la atención adicional que necesitaba por el momento. Había una interminable afluente de formas que tenía que llenar, y su compañía de seguros no estaba devolviendo sus llamadas.
Rose le estaba enviando lo que parecían ser las noticias de cada hora con relación a Emmett. Bella ya sabía que Em era un amor, pero escuchar sobre todos los lindos textos que le enviaba a Rose estaba empezando a fastidiarla. Su primera cita había sido como algo salido de los cuarentas según dijo Rose. Em la había llevado a cenar a buen restaurante y luego la llevó a bailar a un pequeño club de jazz. Bella todavía no estaba convencida de que el señor Montaña de Carne pudiera moverse como Fred Astaire.
Todo lo que Bella quería era sentir la libertad que había experimentado en los brazos de Edward. Le hizo olvidar el drama de su vida real y le permitió escapar. No solo quería sentir esa libertad una vez más sino también la forma en que su cuerpo respondió al de él. Aun cuando el sexo había sido veloz, la energía pura y necesidad que poseía fue la sensación más intensa que había experimentado en su vida. Edward no necesitaba de toda la noche para encenderla en llamas—solo quince minutos y era completamente suya.
Bella no le había mencionado a Rose de su placer vespertino. En primer lugar, no quería escuchar el "Te lo dije" de Rose relacionado con lo bueno que era el sexo, pero tampoco estaba segura de que pudiera contarle sobre la habilidad de Edward. Bella le había prometido que mantendría su secreto a salvo y sabía que Rose esperaría que Bella tuviera respuestas ya que ella y Edward habían estado juntos íntimamente. Afortunadamente, Rose había estado demasiado preocupada con Em como para preguntarle a Bella cómo le había ido. Bella hizo una nota mental de consultar con Edward sobre qué exactamente podría decir.
Esa noche, Rose tuvo que asistir a un evento del trabajo en Soho con sus clientes más importantes. Fue así como Bella terminó esperando sola en la creciente línea afuera de SER.
"Hola, pequeña B, sabes que ya no tienes que esperar en la línea, ¿verdad?" Le dijo Em con seriedad. "No puedo hacer mucho por ti, pero puedo meterte en seguida."
"Me siento mal saltándome la línea," admitió Bella.
"Tú eres exactamente lo contrario de mi Rosie," dijo Em. No estaba criticando, solo diciendo la verdad. Esa era la forma de ser de Emmett. Decía las cosas como las veía, incluyendo a la mujer de la que Bella sospechaba se estaba enamorando perdidamente.
"Sí, los opuestos se atraen, o eso dicen. Supongo que eso también aplica a los amigos." Bella notó que Em tenía una pequeña etiqueta pegada a su pecho. Una etiqueta negra con letras blancas que decían Penélope.
"¿Penélope?" Preguntó Bella, sonriendo y tratando de recordar a todas las Penélopes famosas que podía de películas y programas de televisión.
"Ese soy yo," dijo bromeando.
"¿Glamour?"
"Nop." Em le guiñó un ojo y le abrió la puerta. "Lo averiguarás. Sé que lo harás. Rose nunca los adivina," le dijo, un poco decepcionado.
A Bella le encantaba que esa fuera la temática del Bar SER. Ya que había miles de lugares en Nueva York a dónde ir por bebidas, los bares necesitaban algo que los hiciera destacar, y este era exactamente el estilo de Bella. No le llamaba la atención los destellos de neón, bares con iluminación oculta y locos códigos de vestuario. Odiaba la pretenciosidad de todo eso, pero en SER, estaba aprendiendo que podía ser solo ella misma.
En el corto mes desde que Bella había entrado por primera vez al bar, esto era lo más concurrido que lo había visto. La pista de baile estaba llena, y era difícil lograr acercarse un poco a la barra. A través del mar de gente en movimiento, Bella vio primero a Jasper. Llevaba una camiseta amarillo pálido con un extraño logo en su pecho. Estaba parada de puntillas y moviéndose entre la gente para ver mejor. Podía distinguir un globo con una extraña mano blanca, o tal vez un arma encima de él. Después de un momento, él se dio la vuelta, y Bella leyó Virgil a través de sus hombros.
Se rio con fuerza.
Oh, chicos.
¿Dónde está Scott o tal vez Brains?
Son tan graciosos.
Era casi como si Edward hubiese crecido en su casa viendo exactamente los mismos programas que ella.
Edward…
La barra…
Follándome…
Vacío…
Toda la semana, siempre que Bella pensaba en su sexy barman, su mente pensaba de inmediato en sexo. Él era solo sexo, sexo, sexo. Entre más tratara de no pensar en tener sexo con él, más se obsesionaba con ello. Quería tener otra vez sexo con él, y pronto, esa fue la razón por la que se había presentado aquí sola, incapaz de mantenerse alejada por más tiempo. Él había dicho que se asustaría por su habilidad, pero, a decir verdad, la excitaba enormemente. Le encantaba que pudiera ver dentro de su lado sexual sin que ella tuviera que expresar sus deseos.
Edward…
Por detrás.
Permitió que el flujo de clientes que compartían el mismo objetivo que ella la llevaran hacia la barra.
Edward…
En mi sofá.
No lejos de ella un ruidoso joven estaba celebrando en serio, y cuando vio su camiseta marrón con la insignia de Rescate Internacional, entendió por qué. Una noche de alcohol gratis era el sueño de todos los clientes. Él se dio la vuelta y tenía el nombre Brains en su espalda.
Entonces debes de ser Scott.
El número uno. Tú eres mi número uno…
Edward…
Mis tobillos sobre sus hombros.
Bella sintió que no estaba avanzando en lo absoluto. Todos en el lugar parecían estar haciendo fila para una bebida.
Edward…
Haciendo la posición de marzo en el calendario del Kama Sutra de Rose.
¿O era la de abril la que se veía bien?
Mierda… ¿tal vez lo del otro día fue algo de una sola vez?
Oh, por favor, no.
Necesito esto.
Vacío…
Iba a necesitar algo de tiempo para acostumbrarse a mantener su mente en silencio. Su parloteo interno era una parte natural de ella, y esperar sola en una aburrida línea era el momento perfecto para charlar consigo misma.
¿Estoy loca?
¿Otras personas hablan tanto consigo mismas?
Debo preguntarle a Edward.
Oh, Edward…
Cargándome contra la pared.
Cuando Bella al fin posó sus ojos en el sexy barman, notó que su mandíbula estaba fuertemente apretada, y podía ver los músculos tensos de su cuello. Parecía doloroso. Estaba trabajando a un ritmo frenético y sin mirar para nada alrededor. Eso le preocupó porque él siempre la buscaba cada vez que veía su mente.
Oh mierda.
No debía haber venido.
Fue algo de una vez… ¡joder!
En el momento que el pensamiento dejó su mente, el rostro de Edward se levantó de golpe. Se paró en una caja de cerveza o algo detrás de la barra que le diera algo de la altura que necesitaba, su camiseta amarillo pálido con el tonto logo resaltó con la luz del bar.
"Gonzo, al extremo de la barra ahora," gritó.
Los clientes de SER obviamente estaban acostumbrados a incidentes extraños como este. Nadie le prestó atención. Bella sintió que la sangre que había dejado antes su rostro volvía a fluir otra vez.
Oh, gracias a Dios.
Te veré pronto.
Cambió de dirección y se abrió camino entre los cuerpos hacia el otro extremo de la barra. Estaba un poco menos congestionado ahí y le daba una vista clara de Scott.
Dios, eres hermoso.
Ooo, y, tienes puestos mis jeans favoritos.
Llevaba puestos los de color bermellón que traía la primera vez que ella pensó algo sexual sobre él. De hecho, culpaba totalmente a los jeans porque si no se pegaran a su trasero de la forma en que lo hacían, ella nunca hubiera tomado ese indecente camino al que su mente se lanzó esa tarde.
Edward… sin camiseta y descalzo, con solo esos jeans… el cierre abierto…
Bella tragó con fuerza cuando fue sacada de su fantasía por su cercanía. Estaba de pie justo frente a ella y se inclinó de inmediato.
"Joder, me estás matando, Muñeca. Vas a ser responsable de que me corra en los malditos jeans mientras atiendo el bar," gruñó en su oído. El tono era agresivo, pero en lugar de ponerla nerviosa, hizo que quisiera saltar a sus huesos.
Tómame.
Bella nunca se había lanzado a un hombre en su vida. Por lo general, era sexualmente reservada, pero ahora se daba cuenta que era porque nunca antes había estado con un hombre que la hiciera sentirse viva. Rose tenía razón. Los tipos que sus padres habían elegido para ella eran como maniquís animados, no hombres de sangre caliente como el que estaba frente a ella.
"Mierda, eso quiero, pero échale un vistazo al bar."
"Lo siento," le dijo, sintiéndose mal por pedir lo imposible.
"Nunca te disculpes por eso. ¿Me escuchaste? Nunca." Su tono seguía siendo ronco, e hizo que pulso de Bella se acelerara. Apretó sus piernas juntas. Tener a Edward tan cerca, poder oler su colonia, ver sus músculos definidos debajo de su ajustada camiseta y escuchar también el deseo en su voz la estaba llevando al límite. Lo deseaba—ahora.
Ahora… ¿por favor?
Edward la fulminó con la mirada. Para aquellos que lo observaban, les debió parecer furioso, pero no era así. Estaba loco de deseo por ella. La lujuria mental de ella era embriagadora, y estaba desesperado por emborracharse de Bella, y solo de ella. Se preguntó si así era como se sentía el éxtasis—la necesidad básica de follar, y follar duro—adueñándose, apoderándose de ti y volviéndote loco hasta que la satisfaces. Toda su vida se había mantenido alejado de las drogas por miedo a que amplificaran su habilidad. Era un riesgo que nunca estuvo dispuesto a tomar.
Edward miró hacia la barra dónde Virgil estaba sirviendo una docena de chupitos sobre el mostrador. A estas alturas solo le tomaría cinco minutos. Tiró de su cabello, al saber que su descanso era hasta dentro de tres horas. No podía esperar. Ella no podía esperar. No iba a tenerla aquí en la barra así de caliente y sola. Lo volvería loco. Tendría que golpear a todos los tipos que miraran en su dirección con el bate de béisbol que estaba debajo de la barra.
Alice apareció detrás de Jasper y caminó hacia él, sonriendo como una lunática. No le dijo nada a Edward cuando llegó ahí, en vez de eso le dio a Bella la camisa a rayas en blanco y negro de él que había tomado del gancho en la pared.
"Vas a necesitar esto," le dijo a Bella antes de gritarle al mar de clientes esperando. "¿Quién sigue?"
Edward odiaba que su hermana leyera su futuro, pero esta noche hizo felizmente la excepción. Obviamente había decidido que su "descanso" era en ese momento, y Alice había visto su decisión, relevándolo antes de lo planeado.
"Vamos," él le dijo, tirando de Bella hacia la puerta cerca de dónde estaban parados. Los condujo a un área de cocina, donde varios chicos estaban llenado bandejas de vasos vacíos para el lavavajillas industrial. El vapor llenaba el aire cuando abrían la máquina para sacar las bandejas de brillante cristalería recién lavada.
Edward llevó a Bella a la vuelta de una esquina y a través de una extraña entrada que tenía gruesas tiras de plástico pesado colgando por encima. Ella notó la repentina baja de temperatura. Estaba dentro de un refrigerador gigante. Cajas de cerveza y otras bebidas premezcladas estaban en filas más altas que Bella. Edward la ayudó a ponerse su camisa antes de cerrar la pesada puerta.
"Vamos a tener que ser rápidos o joder, te congelarás," le dijo, quitándole totalmente sus jeans.
"No me importa congelarme. Joder es todo lo que importa ahora," ella le respondió.
¿Quién dijo eso?
¿Qué me está pasando?
No me importa, porque me gusta.
Edward se sentó sobre una tarima de Peroni. A Bella siempre le había gustado esa cerveza, y podía ver que sería su nueva favorita en el futuro. Él desabrochó sus jeans y se liberó.
"Mierda, está frío. Ven aquí. Necesito tu calor."
Bella se puso a horcajadas sobre Edward por segunda vez en la semana. La anticipación de sentirlo deslizarse dentro de ella fue casi demasiada. Él sujetó sus caderas por encima de él solo por un momento.
"Quiero verte," le dijo, sus dedos empezaron a desabrochar su blusita azul. "La última vez estabas pensando cosas terribles sobre tus senos, que no eran lo bastante buenos. Tengo el presentimiento de que van a estar perfectos."
Le tomó un momento a Bella el darse cuenta de lo que estaba hablando Edward. Entonces recordó a la perfecta rubia con el perfecto pecho y su igualmente perfecta seguridad en sí misma. Edward hacía sentir a Bella como una supermodelo sin siquiera intentarlo.
Cerró más su camisa alrededor de ella, dejando solo su pecho expuesto. Su sujetador negro delineaba sus senos, y por esta vez, Bella pensó que no se veían tan mal.
Wow, las chicas lucen bien.
Pruébalas…
Aun cuando Edward no podía ver lo que estaba en la mente de Bella, pensaba lo mismo que ella. Tiró del delgado satín hacia abajo y dejó expuesto su apretado pezón rosado. El aire frío contribuyó a su estado, y él metió su carne caliente dentro de su boca. Bella se arqueó hacia él y guio su cuerpo hacia donde quería estar. Sin esperar más tiempo, lo tomó dentro de ella.
"Joder," los dos gritaron ante la sensación de él entrando a su cuerpo.
Frenético parecía ser el único ritmo para Edward y Bella. Él la penetró y veneró sus senos mientras Bella restregaba sus caderas contra las de él, creando la más deliciosa fricción. La diferencia de temperatura solo intensificaba su urgencia. El frío provocaba un cosquilleo en las piernas desnudas de Bella, pero el calor irradiando de dónde la pareja estaba unida hacía que no le importara. Cuando los labios de Edward se movieron de su seno izquierdo a su derecho, el frío le provocó un cosquilleo en su pezón por un segundo antes de que su boca la distrajera una vez más.
"Maldición, me voy a correr," le dijo.
Bella bajó su mano y se acarició, añadiendo a la fricción. Necesitaba su liberación y no iba a permitir que la dejara atrás. Edward gimió con más fuerza cuando la vio dándose placer. En menos de un minuto, el orgasmo veloz pero ardiente de Bella llevó a Edward con ella hasta la cima.
Una vez más, la pareja se quedó respirando con fuerza, aferrándose al otro en un éxtasis posorgásmico.
…
El martes después del trabajo, Bella se subió al metro hacia el Bajo Lado Este. Charlie había consumido todo el fin de semana de Bella. Estaba teniendo un episodio particularmente malo, preguntándole a ella constantemente por qué su madre ya no quería visitarlo. La estaba agotando emocionalmente, y el bar parecía demasiado lejos para ver a Edward cada noche antes de llegar a casa. Los costos extras del metro estaban aumentando, y en ese momento, ya había estirado su presupuesto más allá de su límite.
Bella sentía que la tensión que se había instalado en sus omoplatos se disipaba al abrir la puerta de SER.
Edward…
Me sentiré mejor tan pronto como lo vea.
Ya casi me siento mejor.
El bar estaba un poco más concurrido que cuando llegó la semana pasada. Recordó cuando llegó temprano por la tarde y el calor encendió sus mejillas al recordar exactamente lo que había pasado en el espacio abierto que estaba atravesando en ese momento.
¿Me pregunto en qué silla estaba sentado?
Ningún barman estaba a la vista, así que tamborileó sus dedos al ritmo de "American Pie" mientras se apoyaba en la barra.
Debe de estar atrás.
En el refrigerador…
Oh joder…
Bella se preguntó si así era como la gente se volvía adicta al sexo. Siempre pensó que era una ridícula adicción—hasta ahora. Edward era como una droga. La droga de una vida que quería vivir. Cuando estaba con él, su trabajo sin salida desaparecía, la salud de su padre era perfecta, y ella trabajaba en una tranquila biblioteca restaurando libros que alguien amó en siglos anteriores. Edward hacía perfecto su mundo.
"Muñeca," dijo Jasper. "Que agradable sorpresa."
¿Por qué está él aquí?
Es el día libre de Pastelito.
"Oh, hola, Pastelito." Al parecer estas eran sus camisetas favoritas o tal vez las que usaban durante la semana. Poco a poco Bella se daba cuenta que no sabía mucho de Labios Dulces o Pastelito. "¿Está Labios Dulces?" Preguntó titubeante.
Mierda, no sé nada sobre este tipo.
¿Qué estoy haciendo?
Bella podía sentir que la realidad tocaba a su puerta, pero ella la atrancó para tratar de mantenerla cerrada por un poco más de tiempo.
Jasper frunció el ceño ligeramente. "No, rotamos los días libres para que cada dos semanas tengamos dos seguidos," explicó.
Vio como Bella se desinfló frente a él. Se sintió como si hubiera detenido el viento que impulsaba sus velas, pero lo que él no sabía fue que de pronto la atormentó la culpa. Debería estar de camino a la casa, para reconfortar a su padre. No debería estar en el bar con la esperanza de ver a un tipo que apenas conocía para una follada rápida.
Soy la peor hija del mundo.
"¿Por qué no lo llamas? Averiguas dónde está," sugirió Jasper. Aunque quisiera dejar que Bella viera a Edward, no podía decidir qué haría su amigo en su día libre. Esa decisión era de Edward.
¿Llamarlo?
No me ha dado su número.
Demonios, ni siquiera sé su apellido.
La humillación de Bella dolió como una bofetada en la mejilla. Jasper asumió que Edward le había dado a Bella una forma de contactarlo. Obviamente, Edward había dado a otras chicas su número, o su amigo no hubiese sugerido tal cosa. Bella recordó que cada vez que dejaba SER, Edward simplemente le pedía que regresara. Ella lo buscaría, y lo hizo, y él lo sabía.
¡Oye! Basta.
Nunca le has pedido que te busque.
Controla tu mierda. Es Charlie el que te está haciendo sentir así, no Edward.
Bella se dio cuenta de la mirada de preocupación de Jasper. "¿Qué tal si me sirves una coca?" Le preguntó. Empezó a buscar monedas en su bolso y rogando encontrar suficiente.
"¿No quieres de cereza hoy?" Le preguntó, sonriendo.
No, Edward me hace cocas de cereza.
"No, solo de la normal, por favor."
"Oye, es cortesía de la casa. Deja de buscar en esa cosa. Me preocupa que te caigas dentro," dijo Jasper, mirando el enorme bolso como si fuera una trampa mortal.
Bella sacó un banco y se sentó. Se sentía triste y sola una vez más, la ausencia de su fantástico amante hacía que sintiera más pesada la situación. Debería irse y visitar a Charlie, pero no estaba segura de tener la fuerza para hacerlo esa tarde. Bella estaba desarrollando sentimientos por un hombre que casi no conocía, y eso la asustaba.
¿Qué está mal conmigo?
El sonido de un hombre soplándose la nariz hizo que Bella mirara a su derecha en la barra. Un caballero rubio se secaba las lágrimas de los ojos con un pañuelo de seda. Un vaso de hielo estaba frente a él, y Bella notó que sus hombros subían y bajaban.
Está llorando.
Oh no.
Jasper se le acercó y llenó su vaso de líquido ámbar. No dijo nada o aceptó dinero, solo regresó con Bella como si fuera perfectamente normal.
Normal tiene un nuevo significado por aquí.
"¿Él está bien?" Dijo Bella bajito.
Jasper observó al hombre por un momento. "Espero que algún día lo esté."
Los dos se quedaron viéndolo sollozar casi en silencio. Las lágrimas corriendo por sus mejillas y cayendo a su regazo. La tristeza emanaba a oleadas de él a medida que dejaba salir su angustia.
Jasper estaba sorprendido por la expresión de consternación de Bella.
"Carlisle viene aquí regularmente. Otros bares no le dan tanto alcohol como nosotros. Le permitimos olvidar."
"¿Olvidar?"
"A Esme. Su querida Esme murió hace tres meses. Ella era su sol, su razón para levantarse todos los días, y la perdió. Lo dejamos simplemente ser, pero me preocupa que no le está ayudando," dijo Jasper un poco más fuerte que un susurro.
"Debe haberla amado."
"Dicen que un amor como ese nunca muere. Por lo que he visto, es capaz de matar a la pobre alma que quedó atrás."
Bella entendía el amor de esa magnitud. Ella había sido un testigo silencioso de esa clase de amor toda su vida.
Ese pobre hombre.
Lo comprendo.
Bajándose de su banco, Bella se acercó a él. Sin decir nada, le dio unos golpecitos en el hombro y cuando él la miró con ojos rojos que hicieron que se le retorciera el estómago, le abrió los brazos como ofrenda. Carlisle cayó en ellos y abrazó con fuerza a la pequeña mujer. La amabilidad de Bella hacia un completo extraño pareció abrir aún más las compuertas de sus emociones, y comenzó a llorar a grito abierto por el dolor contra su hombro.
A Bella no le importó que la otra docena de clientes ahora se le quedara mirando. Todo lo que le importaba era la tristeza que sentía, y sabía que el agujero en su propio pecho igualaba al de este pobre hombre.
Lo meció con gentileza de aquí para allá hasta que los sollozos cesaron, y al fin él se calmó en sus brazos. Cuando Carlisle la soltó y se enderezó de nuevo en su asiento, todo el bar dio un suspiro de alivio. Bella no se había dado cuenta que también estaba llorando hasta que él le dio un pañuelo de seda limpio que sacó del interior de su chaqueta.
"Oh, gracias," le dijo ella, un poco avergonzada.
"No, gracias a usted. Creo que mi Esme la envió."
Bella se le quedó mirando, y consiguió darle una débil sonrisa. "Siempre me envía ayuda cuando más la necesito," explicó. "Soy Carlisle. Carlisle Cullen."
"Isabella Swan."
Jasper nunca había tenido tantos deseos de abrazar a alguien como los tenía de agarrar a Bella por la cintura y darle vueltas por la pista de baile. De verdad le agradaba Carlisle, y ver a esta asombrosa joven con un corazón tan grande para consolar a un extraño, lo hacía sentir orgulloso de conocerla. Edward era un suertudo hijo de puta.
Bella y Carlisle se sentaron juntos frente a la barra. Ella escuchó sus historias sobre su alma gemela perdida y frotaba su espalda o tomaba su mano cuando el dolor era demasiado. Una hora más tarde, Carlisle le seguía contando a Bella sobre la vida que perdió. Había dejado de tomar alcohol, y por eso ella estaba agradecida.
"Creo que necesitamos comer," anunció Carlisle. "Me sentiría honrado si me acompaña, señorita Swan. Lo menos que puedo hacer es pagarle la cena."
Bella se sentía divida. Por supuesto que no iba a meterse en el coche con él detrás del volante, y era un completo extraño, pero parecía estar tan solo como ella se sentía algunas noches que no pudo soportar la idea de que cenara solo.
Solo ser…
"Mi chofer nos recogerá y la llevará a casa después," aclaró Carlisle. "Quiero llevarla al restaurante favorito de Esme. No he podido regresar ahí desde que la perdí, pero creo que esta noche es el momento de enfrentar ese demonio."
Su declaración tomó la decisión por ella. Agitaron su mano despidiéndose de Jasper, y Bella recordó que no recibió dinero alguno del afligido viudo durante toda la noche.
Debe tener una cuenta en el bar.
El chofer de Carlisle, Garrett, los llevó a Le Bernardin en la calle 51. Carlisle le aseguró a Bella que su atuendo del trabajo era más que apropiado, y ella se relajó cuando el maitre derramó una discreta lágrima después de recibir a Carlisle como si fuera un hijo perdido hace mucho tiempo. Esme tenía una reservación mensual permanente. Carlisle no había sido capaz de cancelar ese arreglo, de modo que por los últimos meses había enviado amigos en su lugar ya que él no podía encontrar las fuerzas para acudir sin ella.
Bella se sentía contenta de haber dicho que sí a la cena. Los mariscos se deshacían en su boca, y no sabía que el postre podía venir en forma de arte. Decidió que la estúpida obsesión del James por el arte moderno era un completo desperdicio porque al menos este arte te daba pequeños orgasmos después de que terminaras de apreciar su belleza.
…
Jasper se quedó viendo a su amigo negar sus verdaderos sentimientos. Cuando Jasper le contó a Edward de la visita de Bella al bar, vio pasar un breve destello de vida por detrás de los ojos de su amigo. El momento pasó tan rápido que Jasper casi no estaba seguro de haber visto algo en absoluto.
"Entonces, ¿te llamó?"
"No," respondió Edward, sin dejar de cortar limas.
"¿En serio? Parecía decepcionada de que no estuvieras aquí."
Edward se encogió de hombros como si no fuera gran cosa.
Jasper conocía muy bien a su amigo. "Tiene tu número, ¿verdad?"
Edward colocó las limas en el refrigerador y comenzó a cortar otras decoraciones para sus famosos cócteles.
"Oh, vamos," dijo un exasperado Jasper. "Alice me dijo que desinfectara todas las superficies de por aquí dos veces, ¿y ni siquiera le has dado tu número?"
"No es lo que crees."
"Sí, chicas como Bella solo quieren rápidas folladas en refrigeradores. En realidad no quieren hablar, o salir, o demonios, incluso hacerlo en una cama. Solo les gusta el sexo en la nevera."
Edward quería golpear a Jasper. Por supuesto que quería invitar a Bella a salir y mimarla. El alivio que sintió cuando regresó a él fue inmenso. Cuando captó las imágenes de su mente, y eran de ella y él en posiciones que Edward ni siquiera sabía que eran posibles, le había agradecido al Dios en el que trataba de no creer con todas sus fuerzas. Ella no había corrido por su vida. Regresó y no estaba cuestionando sus trucos mentales de Jedi. Solo lo deseaba por él, no por lo que podía hacer o el dinero que potencialmente podía ganar.
En el momento que dudó de sí misma y pensó que él no quería que volviera al bar, entró en pánico y la llamó, rogando que no fuera a desaparecer. Bella había regresado por él. Nadie jamás regresaba por él. Había visto que su hermosa Bella tenía problemas de autoestima. Luchaba contra ellos con todas sus fuerzas, pero de vez en cuando la superaban.
"¿Qué quieres de mí, Jasper?" Edward le devolvió la mirada. "Está bien, lo admito. Me gusta esta chica, pero no quiero que me odie, y lo hará si salimos juntos."
"Claro. Y mantenerla a distancia logrará que te quiera. Me avisas cuando la rutina de 'trátalas mal, para que sigan interesadas' te funcione con Bella," le dijo, pasando junto a su amigo con indignación.
Isabella Swan se merecía algo mejor, y si Edward Masen no podía resolver eso, o no era lo bastante hombre como para dárselo, entonces se merecía pasar toda su vida solo.
(1) Los guardianes del espacio.
Por lo visto, Edward va a ser difícil de convencer. Pero bueno, al menos sus temores son válidos, toda una vida solo alejando a la gente porque lo han tratado como un fenómeno, no es fácil de olvidar. Esperemos que no haga sufrir mucho a Bella. Algunas se quedaron con la duda de qué le había pasado a Bella en el capítulo 4, ¿ahora lo entienden? Algunas notaron que su papá estaba enfermo, y sí, por lo que leímos en el capi de hoy su salud no es muy buena y sus problemas de dinero también se derivan de eso. ¿Qué creen que estaría dispuesta a hacer Bella para ayudar a su padre? Les dejo eso para que lo piensen.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: Paulina, liduvina, Marie Edwards, lizdayanna, Marttha Cullen Dollanganger, SummerLove20, labluegirl94, Shikara65, patymdn, Antonia, Lunita Black27, lagie, Wawis Cullen, YessyVL13, Yoliki, freedom2604, nnuma76, mechi, Jade HSos, Sei, SkyC, PEYCI CULLEN, Pam Malfoy Black, Sully YM, .10, xelatwi, Hanna D.L, Tata XOXO, paosierra, Rosibel, Sol.43, Manligrez, Roxy Sanchez, glow0718, blankitapia, Dess Cullen, Ericastelo, gaby9387, tulgarita, Bertlin, Gabriela Cullen, Diablillo07, Mafer, EmmaBe. Saludos y nos leemos en el próximo capi.
