Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


El Show de los Banana Splits

1968-1970 Serie de televisión protagonizada por tres personajes cómicos de animales (personas con un traje de animal) llamados Fleege—un beagle, Bingo—un gorila, Drooper—un león, y Snorky—un elefante. Todos tocaban instrumentos y hacían locuras juntos. Tenían un sitio web. www[punto]bananasplits[punto]com/

Youtube: The Banana Splits

Tengan cuidado. Su canción se les quedará pegada en la cabeza.


Capítulo 7—El Show de los Banana Splits

El extraordinario intento de Rosalie por hacerla sentir culpable era la razón por la que Bella se encontraba en Williamsburg, justo a las afueras de la ciudad, un domingo por la mañana. Bella había pasado la última semana y media dándole una pobre excusa tras otra a su amiga para no tener que regresar a SER.

No era que Bella no quisiera ver a Edward. Lo deseaba. Sabía que siempre querría ver a Edward. Era como la gravedad—no se podía escapar de él. Los sentimientos que evocaba en Bella empezaban a preocuparla. Le daba un escape de la realidad, pero estaba empezando a darse cuenta que el concepto tenía escrito desastre por todos lados. Bella no podía escapar de su vida.

Una vez más, durante las últimas dos semanas, Charlie había consumido todo su tiempo libre. Bella era todo lo que le quedaba en el mundo, y si ella no cuidaba de él, entonces nadie lo haría. Tuvo que tomar una tarde libre en el trabajo para regresar al banco con más documentos. Pareciera que el gerente de su banco quería evidencia de cada centavo que Bella había tocado en su vida, no digamos el que había gastado.

Bella sabía que si regresaba a SER, terminaría por acostarse con Edward de nuevo. No es que no lo quisiera, sino más bien que sentía que tenía demasiadas cosas en su mente para añadir también a Edward. Él no era solo una aventura para ella. La atracción que sentía era poderosa, y al menos necesitaba tener parte de su vida bajo control antes de ir por más.

Rosalie la había hechizado sacándole todos los detalles de sus encuentros sexuales con Edward la primera vez que almorzaron después de que salió con Carlisle. Bella le contó lo mínimo y nada relacionado con el don de Edward.

Para sorpresa de Bella, Rose fue amable y comprensiva, y no la presionó por más detalles. Sin embargo, la paciencia de su amiga ya se había agotado, e insistió en que Bella asistiera a la parrillada de "Conoce a Mi Hermosa Dama" de Emmett. Em había invitado a sus amigos cercanos, lo que incluía a todo el personal de SER, que no solo era Edward, Jasper y Alice, sino también un chico llamado Riley, que era barback (1), Sam, que era el segundo ser humano más grande que Bella había visto en su vida después de Em, y un par de otros trabajadores temporales cuyos nombre no recordaba.

Bella sintió que se le fue la respiración cuando vio a Edward reclinando en una silla en el pequeño patio detrás del edificio de departamentos. Llevaba gafas de sol, jeans y una sencilla camiseta de cuello v. Lucía como si necesitara dormir más, y Bella estaba sorprendida de descubrir que su cabello tenía un tinte rojizo a la luz del sol.

Es tan hermoso.

Que es ridículo.

Tan pronto como Edward vio a Bella y a Rose acercándose al grupo, se puso de pie y caminó hacia ellas.

Oh Dios, ¿lo beso?

¿Es eso apropiado?

O sea, tuvimos sexo…

Oh mierda…

Edward se detuvo frente a Bella. Por muy bien que se viera con sus gafas, ella no podía ver sus ojos para estimar lo que estaba pensando.

"Iba a hacerlo, pero no lo haré si no quieres que lo haga…" Le dijo él con voz baja.

Por favor.

Me gustaría que me besaras.

Edward le dio tres suaves y prolongados besos en sus labios. Fueron dulces, pero Bella presintió que quería más.

Más tarde.

Si lo deseas…

Edward se enderezó y metió las manos en sus bolsillos.

"Por supuesto que sí. Te he echado de menos."

Bella no sabía cómo responder a eso. Su mente estaba a punto de desatarse con preguntas sobre su relación que sabía que no podía responder. Despejó sus pensamientos.

Vacío…

"¿Todo está bien?"

"Sí, he estado ocupada," le respondió. Su estómago se revolvió. Estar tan cerca de Edward la estaba haciendo perder el control de sus sentidos. Quería saber qué era ella para él, pero tenía miedo de cuál podría ser su respuesta.

"Tu hermosa mente está particularmente callada hoy," le comentó.

"Mmm… yo… estoy bien."

Edward dio un paso atrás alejándose de ella, y Bella casi pudo ver la barrera levantarse entre ellos.

"Bella, lo siento. Mira, no debía haber asumido," dijo secamente, mirando por encima de su cabeza a la distancia.

"No, he estado ocupada. Honestamente. Es solo que no estaba segura si querías que volviera, o cuando debería, ¿ya sabes?" Le dijo, sintiéndose como si estuviera de nuevo en el instituto y sin idea alguna del sexo opuesto. "Tengo muchas cosas en mi mente, y bueno… es algo personal." Bella odiaba cómo se había vuelto de incómodas las cosas entre ellos y quería solucionarlo.

"¿Estás segura que eso es todo? Entiendo si no quieres pasar tiempo conmigo." Su voz sonó baja y triste.

Lo juro.

También te he echado de menos.

Me encanta cómo me haces sentir.

En el momento que admitió eso, sintió cómo su propio cuerpo se relajaba, y para su alivio, el lenguaje corporal de él también se transformó.

"Bueno, los dos sabemos cómo asegurar tu privacidad," le dijo, su sonrisa engreída favorita empezando a aparecer.

Edward tomó titubeante la mano de Bella y la condujo de vuelta a su tumbona. Sentándose, la puso a través de su regazo al mismo tiempo que se recostaba y se ponía cómodo. Cogiendo su Peroni, le pasó la botella a ella.

La última vez que vi Peroni…

Vacío…

No, no tengo qué censurarme estando sentada aquí.

Bella le sonrió antes de tomar un largo trago de la cerveza y se contoneó en su regazo, poniéndose cómoda. Las manos de Edward estaban en constante movimiento. Nunca la tocó en algún lugar embarazoso, pero se deslizaban por la parte superior de sus muslos, deliciosamente cerca de donde Bella realmente las quería. Sus circuitos constantes la tenían en alerta máxima.

Alice vino a sentarse en el césped junto a la pareja. Conversaron y rieron viendo a Jazz y Em pelear por el codiciado título del rey de las parrilladas.

Edward y Bella permanecieron juntos todo el tiempo. Él consumió cuatro cervezas y ni una sola vez le ofreció a Bella traer una para ella sola, pasándole mejor la suya después de cada sorbo. Bella estaba sorprendida por lo íntimo que era ese gesto y cómo estaba despertando a la pervertida dentro de ella.

Comenzó a retorcerse y contonearse en su regazo, mientras su mente pensaba más en lo mucho que extrañaba su cuerpo. A Bella le pareció una novedad tener qué responder todas las preguntas de Edward en voz alta. Todos los temas fueron ligeros y nada demasiado personal, pero Bella estaba impresionada de que ya estuviese acostumbrada a que él indagara en su mente por sus respuestas, y le sorprendió lo mucho que le gustaba eso.

Bella observó la boca de Edward acariciar la orilla de su botella de cerveza. Mientras tomaba dos grandes tragos, estudió los músculos en su cuello cuando tragó.

"¿Estás bien?" Le preguntó él.

"Necesito ir al baño," le dijo, levantándose de su regazo.

En seguida, su mente los imaginó a ambos en el pequeño baño al estilo de los setenta, besándose entre el inodoro y el lavamanos como adolescentes cachondos.

Bella no necesitó darse la vuelta cuando entró al edificio para saber que Edward venía pisándole los talones. Podía sentir la chispa entre ellos encenderse incluso a la distancia.

"Oh Dios, echaba de menos esto," gimió Bella cuando Edward restregó sus caderas entre sus piernas. Había enganchado una de las piernas de ella a su cintura y la tenía presionada contra la pared del baño. Bella agarró el lavamanos para sostenerse.

"¿Quieres salir de aquí? Tengo que estar en el trabajo a las dos," le dijo él, tomando delicadamente su seno a través de su delgada camiseta.

"Sí."

Edward llevó a Bella de regreso a su departamento en Queens en su viejo Jeep, declarando que estaba más cerca que su casa. La idea de dónde estaba su casa dejó en seguida la mente de ella cuando vio su cuerpo desnudo por primera vez—en su recámara, en total privacidad, en una cama. Bella descubrió que su necesidad de follar desesperadamente rápido no era por haber estado antes en público. Era simplemente por cómo eran ellos. Era el único ritmo que al parecer conocían, porque sin importar lo cerca que estuvieran del otro, nunca era suficiente. La belleza del sexo veloz e intenso les permitió hacerlo tres veces antes de que Bella se quedara profundamente dormida como una masa sudorosa sobre el pecho de Edward.

Bella despertó sola enredada en las sábanas de su cama. La puesta de sol proyectaba largas sombras en su habitación, mientras yacía contemplando su siguiente movimiento. No había tenido el valor suficiente para mencionar la idea de intercambiar números de teléfono. Ahora se regañó a sí misma porque todo lo que quería hacer era llamarlo para escuchar su voz o enviarle un mensaje. Sabía que se estaba sintiendo insegura de nuevo, y eso no era por culpa de Edward en lo absoluto. Solo quería tener la capacidad de contactarlo—de localizarlo y hacer que respondiera.

Sin su número de móvil, la dejó sintiéndose más y más como una amiga con beneficios. Eso la entristeció, porque sabía a ciencia cierta después de su mañana juntos que quería más, y todo lo que Edward le había ofrecido siempre era su amistad. Incluso había brindado por el concepto en SER.

Quiero ser su chica.

Bella sintió lágrimas picando en sus ojos cuando calculó que no podría verlo hasta el miércoles. Esta semana fue el turno de él para un largo fin de semana, y en su condición actual en realidad no tenía la energía para ir a SER sola esta noche. El reconocerlo solo incrementó sus sentimientos de vacío y soledad. Si estar con Edward era un éxtasis intenso y adictivo, entonces el estar sin él significaba un estado depresivo de frío y soledad.

Para el miércoles por la tarde, las emociones de Bella habían completado varios ciclos del rango sentimental. Pasó de depresiva a encabronada, a felizmente extasiada, y volvía a empezar. Se enojó consigo misma por dejar que un virtual extraño le afectara tanto en solo seis semanas. Nunca antes había estado así de impresentable o emocional, y se preguntó si estaba relacionado con la ausencia de su propio equipo de asistencia emocional. Su mamá ya no estaba, y Charlie muy raras veces estaba lo bastante lúcido para ser de algún apoyo para ella.

Sentada frente a su escritorio, con su ratón sobre el botón de apagado, Bella estaba en un éxtasis por Edward. Estaría en su presencia dentro de poco, y la anticipación la estaba matando. Rogó que el bar estuviera tranquilo y mentalmente chocó los cinco consigo misma por su elección de ropa interior.

"¿Bingo?" Repitió Bella, dando golpecitos con su dedo en su barbilla. No había nadie más esperando así que se tomó un momento para conversar con Em. "¿Bingo? ¿Puedes darme una pista?"

"Soy un gorila," dijo Em, con una brillante sonrisa.

"¡No te creo!" Bella gritó, sus ojos iluminándose al recordarlo. "No puede ser. Entonces, ¿voy a ordenar mis bebidas con Fleegle, Drooper o Snorky?"

"Wow, eres buena, pequeña B. Ve a averiguarlo," le dijo, abriéndole la puerta.

"¿Quién elige los temas?"

"A ver si adivinas. Dice que ayuda cuando el bar está a reventar. Es más fácil cuando todos están pensando lo mismo. Así que les da algo en qué centrarse, además le gusta ver sus recuerdos de la niñez."

"¿Por qué?"

"Por lo general son seguros."

Oh pobre Edward.

No puedo imaginarme el ver todos esos pensamientos.

Todas las cosas terribles que la gente piensa y hace.

El humor de Bella se alivianó en el momento en que recordó las locas travesuras de los Banana Splits. Regresó a su previo estado de éxtasis cuando alcanzó a ver a Edward usando su camiseta blanca de Fleegle con la foto a color enorme del tonto beagle en su pecho.

Bella se fue directamente al extremo del bar a esperar. Estaba más concurrido de lo que esperaba, pero disfrutaba de ver a Edward, y él parecía estar de buen humor.

Los Banana Splits hacen sonreír a todo el mundo.

Esa camiseta se ve un poco pequeña…

Me gusta…

Me gusta más saber lo que hay debajo…

Edward miró al extremo de la barra y le guiñó un ojo a Bella. Tenía la habilidad de hacerla sentir como una adolescente cachonda y desmayándose. Sacando su monedero, Bella estaba emocionada por ordenar una bebida para variar. Había encontrado veinte dólares en un viejo bolso de mano y lo había guardado para darse un gusto.

Me gustaría una Caipiriña (2)

Me preguntó si tendrán Cachaza (3)

Tendrá que ser vodka…

El corazón de Bella revoloteó en su pecho. Edward arrojó su cabeza hacia atrás y se rio de algo que había dicho una mujer a la que estaba atendiendo. Edward sonreía mucho, pero su risa era rara. El verlo feliz contribuía aún más al buen humor de Bella. Se maravillaba de la habilidad de él para calmar su espíritu. Necesitaba esto; su vida era demasiado pesada por el momento.

Edward comenzó a aplastar rodajas de lima y hielo en un vaso. Bella trató de no tener pensamientos indecentes viendo los trabajados músculos de su brazo moverse.

Oh cielos…

Atendió a otros dos clientes antes de acercarse a ella. Colocó la preparación de lima aplastada sobre la barra frente a ella, añadiéndole una pajilla corta.

"Oh, ¿para mí?" Le dijo, abriendo su monedero.

Debí haber sabido que lo sabrías.

"Me ofende que dudes de mi ética de barman," dijo con solemnidad, pero el brillo en su mirada le dijo a Bella que estaba jugando con ella.

"¿Qué?"

"Estoy sumamente ofendido de saber que creías que usaría vodka y lo llamaría un Caipirinha."

Bella le sonrió, el cálido fuego propagándose por su cuerpo. Le entregó el billete.

"Eso no sirve aquí," le dijo, señalando su dinero.

Por favor, déjame pagar.

Acercándose, dijo de forma que solo ella pudiera escuchar. "Oh, la pagarás, Muñeca. Me lo cobraré contigo más tarde."

Que Dios me ayude.

No puedo esperar…

Bella decidió acampar en la barra en lugar de su lugar acostumbrado cerca de la rocola. Esta vez quería una vista clara mientras trataba de controlar sus pensamientos.

Me pregunto a qué hora cierran los miércoles…

Dios, espero que no sea demasiado tarde…

Deseo tanto sentirlo otra vez dentro de mí…

Joder…

Sí, exactamente eso es lo que quiero…

Edward logró informarle a Bella que le gustaba el rumbo que estaban tomando sus pensamientos, pero estaba demasiado ocupado para de verdad hablar con ella. Más adelante en la barra, una mujer de mediana edad se acercó a Edward y le entregó un cilindro dorado. Bella apenas se dio cuenta de la mujer junto a ella diciéndole a un tipo "asegúrate de grabar esto", porque siempre terminaba hipnotizada presenciando la forma en que Edward veía dentro de la mente de otras personas. Bella nunca podía descifrar con solo ver a alguien si tenía una mente visual o no. Era un interesante concepto cómo funcionaba la mente de otras personas, y cómo lo que ella consideraba normal—ella misma—tal vez era algo inusual.

Edward hizo su rutina de echarle un vistazo a la mujer antes de adivinar su bebida. En efecto, acertó, y dejó a la mujer claramente patidifusa. Pagó alegremente, y el siguiente cliente tomó su lugar.

"Mierda, ¿grabaste eso?" La mujer junto a Bella dijo emocionada.

"La luz es una mierda, pero podemos entrevistarlo adecuadamente más tarde," respondió el hombre.

¿Qué?

¿Grabar?

¿Entrevistar a quién?

Bella se volvió y vio la pequeña cámara digital de mano que el tipo tenía sobre la barra.

¿Está grabando a Edward adivinando las bebidas?

¿Por qué?

El sonido de vidrio rompiéndose hizo que Bella mirara de nuevo en dirección a Edward. Estaba maldiciendo mientras empezaba a limpiar el desastre. Se veía como la mierda, pero no estaba mirando a Bella. Estaba mirando a la pareja junto a ella.

"Guárdala," la mujer le dijo al hombre. "Vamos a entrevistar a algunos clientes y ver qué podemos descubrir." Se alejaron de la barra y se dirigieron a la masa de personas de pie en la pista de baile.

Edward se acercó a ella y le preguntó con voz baja, todavía viéndose como si hubiese probado ácido. "¿Qué fue todo eso?"

Bella estaba un poco sorprendida por su tono molesto.

"¿Qué dijeron?" Demandó.

"Um, ella te grabó adivinando la bebida y ahora están entrevistando personas… estoy segura que sobre ti y… lo que haces," le dijo dudosa.

"¡Joder! ¡Joder!" Se alejó furioso y agarró a Jasper por el codo antes de hablarle al oído.

Bella se sintió mareada.

¿Qué significa eso?

¿Por qué no leyó los pensamientos de ella?

Tal vez no puede…

Alice salió de pronto de la parte de atrás y se unió a los chicos. Bella supuso que debió haber usado su "habilidad" y le estaba diciendo a Edward lo que sabía. Los tres se veían como si hubieran visto un fantasma, y Bella comenzó a preocuparse sobre lo que eso significaba exactamente. Alice salió hacia la multitud. Estaba lo bastante tranquilo para que Bella pudiera monitorear sus movimientos. Alice se fue a parar cerca de la pareja que estaba entrevistando a una chica que Bella pensó que se le hacía familiar.

Bella se alejó de la barra para ver mejor el rostro de la chica.

Oh mierda, es la chica de los bombones.

"Oh, él es increíble," Bella escuchó que dijo entusiasmada. "Obviamente puede leer la mente o es un psíquico o algo así. Yo quería bombones, o sea, esa no es una bebida común, y sin embargo, él lo descifró," dijo hacia la pequeña cámara.

"¿Siempre las adivina correctamente?"

"Oh, a veces no. Pero, son más las que adivina que las que no. Es un milagro. Podría ser tan famoso, y es tan sexy, ¿no cree?"

Demonios.

Cierra la puta boca, perra.

Alice se acercó a Bella sigilosamente. Le dio un codazo, y sus ojos se encontraron antes de que Alice desapareciera detrás de la puerta de los baños. Bella la siguió.

Alice se estaba paseando de un lado al otro en el pequeño espacio afuera de las puertas de los baños.

"Tenemos que detener esto. Va a usar este descubrimiento como su gran oportunidad para conseguir un espacio y cubrir noticias en la hora de mayor audiencia," dijo Alice, más para sí misma que para Bella. "Maldición. Va a exponerlo."

"¿Qué hay de malo en eso?" Preguntó Bella. "Te ves muy asustada."

Alice dejo de pasearse. "No lo entiendes. No comprendes. Nadie puede encontrarnos, Bella. Nadie. Es demasiado peligroso si la gente sabe la verdad."

¿Peligroso?

¿No está exagerando un poco?

"Bella, tenemos que detener esto. Si te interesa Edward siquiera un poco, me ayudarás a terminar esto," Alice le suplicó.

Al regresar al bar, Alice se acercó a la pareja entrevistando a otro cliente que no podía decir si era cierto o no que el "lindo barman" tuviera un don. La mujer se estaba impacientando porque nadie parecía conocer su verdadero nombre.

"Hola, trabajo aquí, y a Fleegle le gustaría una entrevista privada contigo afuera en la parte de atrás si tienes tiempo," dijo Alice.

"Bueno, al fin, alguien que puede decirme su nombre," la mujer respondió.

"Él te lo dirá, estoy segura. En unos diez minutos espera afuera en la calle, y te llevaré a la parte de atrás," añadió Alice.

La pareja se dirigió a la salida, y Bella esperó hasta que estuvieron en la calle antes de acercarse a ellos. Esperaba que Em entendiera lo que estaba pasando cuando la escuchara.

"Oigan, es un montón de mierda," dijo Bella.

El tipo encendió la cámara y la acercó a su rostro.

"¿Qué me puedes contar?" Preguntó la mujer, usando su mejor voz de reportera de noticias.

"He estado bebiendo aquí por años, y él es un timador. Solo adivina los de la gente que son clientes regulares aquí, y todo el personal del bar está al tanto, y le informan lo que la gente está bebiendo."

"Entonces, ¿dices que no tiene habilidades psíquicas?"

"Me temo que no. Quedarías como una tonta si informas algo diferente. Usa su apariencia para hacer creer a las mujeres que puede leer sus mentes. Es algo desagradable, en realidad."

Joder, me siento muy mal al decir esto.

Espero que esté mintiendo como si fuera cierto.

Por favor, cree esa mierda.

"Nunca ha adivinado la mía correctamente, y ahora no me atiende si le entrego un cilindro dorado." Bella vio a Alice salir del callejón. "Solo pensé que deberían saber eso. Probablemente va a decirles lo talentoso que es para que traigan más éxito al bar," añadió Bella antes de volver hacia la puerta.

Alice llevó a la pareja por el callejón oscuro para encontrar a Edward fumando afuera de la puerta trasera.

"Hola," les dijo. "¿Entiendo que están aquí por mis habilidades psíquicas?"

"Soy Clarisse Harrison de…"

"Mira, en verdad no me importa de dónde eres. Si guardas la cámara, iré directamente al grano," le dijo. "Pero, no grabado."

La pareja tuvieron una silenciosa discusión antes de que el hombre apagara la cámara y la guardara en su mochila.

"No puedo leer la mente. No soy psíquico. Solo he estado sirviendo cervezas toda mi vida y he aprendido a ser observador. La gente son criaturas de hábitos, y con los ebrios es fácil de adivinar." Apagó su cigarrillo y encendió otro.

"Pero vi que adivinaste la bebida de esa mujer."

"¿Por qué no le preguntas a Cindy cuál es su bebida favorita?" Le dijo, con un tono arrogante. "Te dirá que es un Bellini porque lo bebe todo el tiempo. La gente quiere creer en el sueño y fingirá ignorancia a fin de hacerlo."

Clarisse se quedó callada y contempló lo que le acababan de decir.

"Mira, es un país libre. Puedes informar la mierda que quieras, pero se resume a esto. En esta ciudad, hay miles de bares. A fin de destacarte, necesitas trucos. El mío es usar camisetas estúpidas y afirmar que puedo leer la mente. Es solo un truco. Lo hago para conseguir que las chicas vengan aquí por las noches en lugar de a P.J. O'Brian's. Una vez que logras que las chicas pasen por esa puerta, los chicos las siguen." Edward trató de escucharse lo más frío e insensible posible.

Clarisse soltó una corta carcajada. "Wow, eso fue brutal, pero honesto."

"Como lo veo: si informas que tengo algún súper poder, la popularidad del bar aumentará por un par de semanas, entonces la gente deducirá que es un montón de mierda, y terminaré cerrando porque se correrá la voz de que soy un timador. No quiero ir a la bancarrota, así que te estoy diciendo la verdad." Su tercer cigarrillo tocó el suelo.

Bella podía darse cuenta que Edward estaba nervioso y perturbado cuando regresó a la barra, y siguió así por el resto de la noche. Su risa desapareció totalmente, y apenas logró dar una media sonrisa un par de veces a algunos clientes. También la evitó.

Oye, quiero ordenar una bebida.

No les conté o los traje aquí…

¿Por qué está enojado conmigo?

A Bella no le gustaba el distanciamiento que podía sentir entre ellos, aun cuando él estaba a solo unos metros de distancia. Dos personas más le presentaron cilindros dorados y las dos veces consiguieron una bebida a cuenta de la casa—no las adivinó correctamente—y ella se preguntó si fue a propósito.

No me voy a ir hasta que hable conmigo.

Esto no es por mi culpa.

Edward finalmente se acercó a Bella pero no la vio a los ojos. "Mira, tal vez deberías irte a casa. Tal parece que vamos a terminar tarde," le dijo, limpiando la parte superior de la barra.

No me voy a ir hasta que sepa por qué estás enojado.

Sus ojos se dispararon hacia los suyos. "Porque odio ser un fenómeno de circo," le escupió. "Tal vez eso es lo que te excita, ¿eh?"

Ay.

Eso fue cruel.

Bella comprendió que Edward estaba avergonzado por lo que sucedió. Esta era su primera introducción a la parte negativa de su don. Por más ofendida que se sintiera por su frialdad, quería comportarse como una adulta.

"Voy a sentarme en una cabina hasta que todo el mundo se vaya. Puedes sacarme entonces si quieres, pero todavía no me voy a ir a casa."

"Bueno, tengo dolor de cabeza, así que de lo que estabas pensando antes, ni hablar. No puedo darte lo que quieres."

Wow.

El cretino ha regresado.

"No creía que los hombres tuvieran ese tipo de dolor de cabeza, y eso no es todo lo que quiero," le dijo tan tranquila como pudo.

No llores.

Vacío…

"Sé que no es todo lo que quieres, y lo que te estoy diciendo…" Le dijo con tanto veneno que Bella quería salir corriendo "… es que nunca seré ese hombre. Nunca podré ser lo que quieres, así que, ¿por qué no simplemente te vas?"

Bella se dio la vuelta y, en lugar de irse, se dirigió al otro extremo de la barra. Edward la vio ordenar una coca y unas Pringles (4) de Jasper antes de deslizarse en la última cabina vacía en la pared opuesta. Su mente estaba ilógicamente en blanco lo que solo incrementaba su furia.

Bella se sentó pacientemente y observó a la muchedumbre del miércoles por la noche salir poco a poco.

Mierda, voy a estar exhausta.

Valdrá la pena si él se abre.

Había pasado varias horas sin pensar en nada a propósito, pero al estar sentada sola y con todo lo que había pasado, era muy difícil mantener su silencio mental. Pasó buena parte del tiempo pensando en las elecciones de moda de otros clientes porque supuso que era un tema que seguro no la metería en más problemas.

Cerca de la medianoche, Alice acorraló a Edward detrás de la barra, y Bella podía darse cuenta que estaban discutiendo. Vio al dínamo del tamaño de una pinta (5) ponerse firme contra su iracundo hermano. Finalmente, Edward dejó caer sus hombros y caminó hacia Bella con la mirada baja, su lenguaje corporal gritando derrota.

Deslizándose en la cabina frente a ella, siguió mirando hacia abajo. "Mira, sé que quieres respuestas, pero ahora no estoy en condición de darlas."

"Edward, quiero…"

"NO me llames así aquí," le dijo con brusquedad, su ojos iracundos moviéndose rápidamente hacia los suyos asustados antes de mirar alrededor hacia los pocos ebrios rezagados que se dirigían hacia la puerta. Estaba tenso y nervioso, y estaba empezando a asustar un poco a Bella.

"No me dejes fuera. Quiero ayudarte," le dijo en voz baja, tratando de permanecer calmada.

Una desagradable mueca de desdén cruzó sus rasgos. "No puedes ayudarme. Esta es una sentencia de por vida. No tienes idea de lo que he pasado," le dijo, todavía molesto, pero su furia se estaba calmando. "Tú… no entiendes cómo es para nosotros."

¿Nosotros? ¿Para Alice?

"Bella." La resistencia de Edward se estaba debilitando. Se veía agotado. "No quiero que salgas lastimada."

Déjame entrar.

"No es así de sencillo. Toda mi vida he aprendido a las malas que no puedo confiar en nadie además de Alice. Cada vez que lo he hecho, me arrepiento, y no quiero arrepentirme de ti. Si algún día esa hermosa mente tuya piensa cosas horribles de mí, me mataría. No podría soportarlo," dijo mirando hacia la mesa, incapaz de mirarla de nuevo.

"No te traicionaría, y nunca podría odiarte."

"Quiero creerte, pero no puedo. La historia siempre se repite. Crecimos siendo considerados unos fenómenos. Nos llamaban 'Locos de—como sea.' No fue agradable de cualquier modo. Trata de explicarle a un niño de cuatro años que no todos pueden ver la mente de la gente, o sus futuros. Trata de imaginar la expresión en el rostro de tu madre cuando se da cuenta de lo que sus hijos pueden hacer, y siente miedo."

"Miedo por ti, seguramente."

"No, miedo de ti," escupió, la ira hirviendo en la superficie.

Oh Dios mío, lo siento.

"No quiero tu lástima. ¡Maldición! ¿Qué si tuve una crianza pobre y una infancia solitaria? ¡Qué jodidos importa! Hay cosas peores, créeme."

"Pero, no tienes por qué estar solo."

"No lo estoy. Tengo a Alice. Ella es la única que lo entiende." Ya no estaba gritando, pero su ira seguía presente.

"Déjame ayudar también."

"No puedes. Estoy harto de tratar de bloquearlo, pero eso no quiere decir que deseo esto. Hace mucho tiempo acepté que no podía hacerlo, después de ser arrastrado de un especialista a un médico, y con putos locos de la medicina vudú. Mi madre estaba desesperada por 'curarnos'. La mayoría no nos creía y nos calificaban a Alice y a mí de mocosos mentirosos en busca de atención, pero esos fueron mejores que los que nos creyeron. Le juraron a mi madre que encontrarían cómo ayudarnos. La idea de ayuda para ella era bloquear nuestra habilidad. La idea de ellos fue tratarnos como conejillos de indias y tratar emplear nuestro poder. Ver si podían controlarlo y recibir los beneficios de su nuevo descubrimiento. Fue repugnante."

Bella quería llorar. Quería llorar por el aterrorizado niñito, cuya madre lo había amado tanto que quiso ayudarlo, pero en lugar de eso, solo la condujo a hombres con batas blancas de laboratorio experimentando en él.

"Nunca nos amó." Su voz sonó fría y dura.

"Por supuesto, ella…"

"¡Basta!" Gritó, fulminándola con la mirada. Bella se sobresaltó por miedo a su repentino arrebato. Edward salió de la cabina viéndose culpable. Se alejó pero solo dio dos pasos antes de darse la vuelta. "Ven. Te llevaré a casa. Es demasiado tarde para estar sola afuera."

Aunque el viaje al Bajo Lado Este de Queens a esas horas de la noche no se llevó tanto tiempo, se sintió como una eternidad. Edward se había encerrado en sí mismo, y Bella sabía que se arrepentía de contarle todo lo que contó. Pasó el viaje asegurándole con su mente que se preocupaba por él, que nunca lo lastimaría, y que esperaría todo el tiempo que fuera necesario para que le creyera.

Tomó como una señal positiva que cuando salió del Jeep no le dijo que no regresara a SER. Había estado pensando que pronto lo vería de nuevo, y él no le dijo que no.

"Lo siento, señorita Swan, pero no puedo aprobar su préstamo personal."

Las palabras hicieron eco en la mente de Bella mientras estaba sentada frente a su escritorio y trataba de terminar los trabajos que James le había dejado antes de que comenzara el fin de semana.

¿Qué voy a hacer?

Charlie… el pobre Charlie.

Las lágrimas se deslizaron en silencio por las mejillas de Bella. Había estado tan segura que aprobarían el préstamo que no había pensado en un plan de respaldo. Bella puso todos sus huevos en la misma canasta, y esa canasta acaba de caer a un precipicio (6).

Soy todo lo que tiene, y soy una maldita inútil.

Una jodida fracasada…

Lo siento, papi.

Devastada ni siquiera podía definir cómo se sentía. Bella se dobló, agarrando su estómago cuando la realización de que Charlie nunca iba a recibir el cuidado que necesitaba la destrozó físicamente. Su corazón dolía, su estómago estaba revuelto y sus pulmones ardían.

Joder, ¿qué voy a hacer?

"¿Bella? ¿Estás bien?" Dijo la voz preocupada de su colega. Annie caminó hacia el escritorio de Bella balanceando su café, un pedazo de pastel y seis archivos de clientes en una mano y dos montones de papel para copiado en la otra. "Te ves como si fueras a desmayarte."

"Me duele," fue todo lo que Bella logró decir.

"Por todos los cielos, ve a casa."

"No puedo. Tengo mucho qué hacer de las cosas de James para el lunes," dijo sollozando, enderezándose un poco en su asiento.

"Eso es absurdo. Estás enferma. Dámelo, y yo me haré cargo de James el lunes."

Echaron a Bella de la oficina a las 3:07 pm. Necesitaba recuperarse antes de que pudiera ver a su papá. Esperaría hasta su visita mañana para darle las malas noticias. El problema era que no quería ir a casa. Quería contarle a alguien. Necesitaba que alguien la escuchara.

Pensó primero en Rosalie, pero no le había dicho a Rose sobre la situación de su padre para empezar. Era personal, demasiado privado, y no quería que lo juzgara a él su frecuentemente hostil amiga. Entre más lo pensaba, realmente no quería hablar de ello porque no había nada que decir. Quería un hombro en el que apoyarse y un abrazo. Quería un amigo que le dijera que todo estaría bien.

Necesito un amigo…

Necesito a Edward…


(1) El propósito de Barback es ayudar a los Bartenders de acuerdo con los procedimientos operativos estándares, establecidos.

(2) La caipiriña (en portugués caipirinha) es un cóctel de Brasil, consistente en cachaza, lima, azúcar y hielo.

(3) La cachaza (en portugués, cachaça, llamada pinga, branquinha, caxaca, caxa o chacha) es una bebida alcohólica destilada de Brasil. Se obtiene como producto de la destilación del jugo de la caña de azúcar fermentado.

(4) Pringles es una marca de aperitivo con forma de patata frita. Está compuesto por patata deshidratada, almidón de trigo y harinas (patata, maíz y arroz) mezcladas con aceite vegetal.

(5) Pinta es una unidad de volumen inglesa en el sistema imperial y los Estados Unidos. Lo que equivale más o menos a un tarro de cerveza.

(6) Frase que significa que hay que evaluar todas las opciones para obtener un beneficio y reducir las posibilidades de que ocurra algo inesperado.


Uy, ahora había muchas notas O.o

Ahora, creo que este capítulo fue muy revelador. Aprendimos ya que ha hecho a Edward cómo es, aunque ahora odiemos su actitud de cabrón, y lo odiaremos más, hay que tener en mente que ha sufrido mucho desde pequeño por su "don", por lo visto incluso con su madre. Muchas expresaron su descontento con la relación tan superficial que llevan, pero considerando lo que hay en la vida de cada uno y lo poco que se conocen, ¿no creen que es 'normal'? La atracción está, y es fuerte, pero ambos tienen mucho equipaje. Todavía hay mucho que aprender, y veremos si Bella está dispuesta a aguantar ese maltrato y si luchará por llegar a Edward. ¿Y qué me dicen de esto último? Ya vieron también que clase de problemas tiene Bella. ¿Qué creen ustedes que pasará con estos dos? ¿Llegarán a confiar en el otro y apoyarse en él? Espero sus teorías y comentarios. Recuerden que sus palabras siempre me animan, les agradezco todos los comentarios que han dado de este fic, pero me encantaría ver a algunas más que sé que leen este fic. No olviden que un gracias no cuesta nada.

Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: Paulina, Srher Evans, Gabriela Cullen, YessyVL13, liduvina, Marttha Cullen Dollanganger, labluegirl94, SummerLove20, tulgarita, Antonia, AndreCullen, lagie, Laura Katherine, Wawis Cullen, PEYCI CULLEN, nnuma76, xelatwi, mechi, freedom2604, Pam Malfoy Black, lizdayanna, Lizzy-0401, .10, Dess Cullen, glow0718, Jade HSos, JeniZuluCullenM, Roxy Sanchez, Tata XOXO, Mafer, Diablillo07, patymdn, Manligrez, Sully YM, Ericastelo, Yoliki y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.