Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
Capítulo 8 – Cóctel.
Alice colocó dos sustanciosos Reubens en la barra en frente de Edward y Jasper. El viaje a Katz Deli al este de Houston siempre valía la pena el esfuerzo. Los chicos preferían tener un almuerzo decente los viernes y sábados porque a menudo no tenían tiempo para cenar si estaba terriblemente concurrido.
"Así que, ¿cuándo vas a ver a Bella de nuevo?" Preguntó Alice, sentándose en un banco de la barra frente a su hermano.
"Probablemente no," dijo entre bocados.
"Por supuesto que vas a verla de nuevo. Esa chica fue hecha para ti, Edward."
"¡Alice!" Le advirtió.
"¿Qué? No puedes resistirte a esto. Ya lo he visto."
"¿Qué has visto exactamente?" Preguntó de forma escéptica.
"Te estás enamorando de ella, Edward. Entre más pronto lo admitas, más fácil será todo esto."
"Eso es una mierda. No lo estoy. Yo decido, y he decidido que terminamos," gritó, arrojando su sándwich a medio comer sobre la envoltura cuando se evaporó su apetito.
Jasper miró a su chica, tratando de advertirle que lo dejara en paz. Él ya había enfrentado un estallido de Edward por mencionarle a Bella.
"Edward, puedes negar esto si quieres, pero los dos sabemos que no es así como funciona. Las decisiones del corazón siempre superan a las decisiones de la mente. Sabes que tengo razón," dijo Alice con un aire de confidencia. "Bella va a ser tu novia porque tu corazón la desea, así que empieza a disfrutar esto."
"Me importa una mierda lo que desee mi corazón," dijo furioso. "No es mi novia y nunca lo será." El dragón de ojos verdes y respiración de fuego había despertado.
"Como sea," le dijo, a sabiendas que lo estaba provocando más.
"Mantente fuera de mi vida, y preocúpate de la tuya para variar," rugió.
"Mi vida es perfecta, Edward," le replicó.
"¿Sí? Bueno, no lo será cuando Jasper averigüe que ya no estás tomando tus anticonceptivos."
La sangre dejó el rostro de Alice.
Jasper se congeló a media mordida y se quedó mirando a los dos hermanos. "¿Alice?" Logró decir.
"Sí, escuchaste bien, J. Alice ha 'decidido' tener un bebé. Es una lástima que no te haya informado de tu futuro de la misma manera en que está tan ansiosa de informarme del mío." Edward arrojó su sándwich a medio comer en la basura y salió furioso por la puerta de atrás. El personal de medio tiempo se desaparecieron de la vista ya que estaba arrasando con todo y con todos a su paso.
…
Bella no esperaba ver a Em en la puerta a las 4 p.m. Se había tomado su tiempo para llegar al bar para darse la oportunidad de calmarse.
"Empezaste temprano…" Le echó un vistazo al nombre en el en el distintivo "…Kamikaze."
"Trato de comenzar temprano las noches de los viernes, sábado y domingo, pero no siempre funciona," dijo Em. "No tenía otro lugar dónde estar hoy. Rosie todavía está en el trabajo." Sonrió, viéndose verdaderamente feliz. Bella deseaba estar así de feliz en el trabajo todos los días. Trató de sonreírle en respuesta.
"¿Estás bien, pequeña B?" Él agarró su codo. "No te ves muy bien."
"Estoy bien. Solo recibí unas malas noticias," explicó. "Necesito una bebida."
"Bueno, estoy aquí para dar consejo sincero, proteger de molestos borrachos, y dar abrazos gratis."
"Gracias, Em… um… Kamikaze." Se acercó, y él se tragó su pequeña figura con su enorme cuerpo, abrazándola por un momento.
Edward estaba ocupado hablando con un tipo con un uniforme de repartidor cuando Bella cruzaba el vacío bar. Se sentó en el extremo opuesto en un banco desocupado y esperó. Él llevaba una camiseta negra con la palabra Desarmador (1) al frente con letras blancas en negrita.
Gracias a Dios, está aquí.
Lo necesito hoy.
Hoy necesito un abrazo.
Pobre Charlie… malditas cuentas de la casa de retiro…
Edward parecía estresado. Bella escuchó al tipo mencionar descuentos y órdenes al por mayor. Debía ser uno de los proveedores de licor. Edward agarró un portapapeles y pasó su dedo por una larga lista. Estaba frunciendo el ceño.
No puede estar ni la mitad de estresado que lo que estoy yo.
Solo lo necesito.
Él hace que todo esté bien.
A Charlie le agradaría Edward.
A Charlie le agrada todo el mundo.
Pobre papá…
La licuadora zumbó a la vida asustando a Bella. No había notado a Jasper, o Harvey Wallbanger como decía su camiseta. Bella se preguntó para quién era el cóctel ya que ella era la única ahí, o si solo estaba experimentando. Jasper era el rey de los cócteles en SER, y cócteles parecía ser el tema. Edward no había reconocido su presencia de ninguna forma y estaba preguntando algo del inventario que sostenía.
Solo está ocupado.
Seguramente no sigue molesto por lo de la otra noche.
Está inusualmente tranquilo.
Me alegra. Lo necesito para mí sola por un rato.
Alice salió por la puerta de la cocina y pasó junto a Bella.
"Hola Alice."
"Hola," respondió en voz baja.
Ha estado llorando.
No soy la única que se ve hecha un desastre.
"¿Estás bien?" Preguntó Bella.
Wow, tal vez todos están teniendo un mal día.
Me pregunto si es por la luna llena…
Necesito una cerveza.
Peroni… Edward… cuarto frío…
"Oh, ya sabes," respondió Alice. No se detuvo para charlar sino que continuó caminando para tomar el cóctel que Jasper acababa de servir en un vaso con forma de globo. Bella notó que Jasper le dio a Alice una mirada dura cuando ella aceptó su bebida. Ella salió de detrás de la barra, aparentemente sin darse cuenta de ello, y empezó a acondicionar su cabina del Oráculo.
Oh, eso se ve delicioso.
Me preguntó cuánto dinero tengo…
Empezó a buscar en las profundidades de su enorme bolso.
Ese billete de veinte debe de estar aquí…
Dinero…
Nunca es suficiente…
Tan jodidamente malo…
No me importa porque estaré con Edward pronto.
El repartidor señaló tres lugares para que Edward firmara. Edward sacudió su cabeza y abrió una pequeña caja de metal con llave. Comenzó a contar fajos de billetes. Estaba pagando la cuenta.
Usa todavía efectivo… wow, eso es anticuado.
Edward le entregó la gran suma al tipo, y él le entregó un gran paquete de posavasos de cartón, estrechó la mano de Edward y recogió sus cosas. Edward sonrió, pero se veía forzada.
Espero que esté bien.
Desearía que pudiéramos desaparecer juntos…
Solo nosotros dos…
"Por amor de Dios, quieres dejar de hacer eso," siseó de pronto. "Joder, es como un asalto pictórico."
Bella casi se muere del susto. No había notado a Edward acercarse a ella porque había estado rebuscando en su bolso en busca de su pequeño monedero. Se le quedó mirando, completamente sorprendida.
¿Asalto pictórico?
Creí que amaba mi mente.
"¡Basta! Deja de pensar en mí. No amo nada o a nadie. No soy ese tipo de hombre. No soy tu puto novio. No soy alguien en quien puedas apoyarte. No lo soy. He tratado de decírtelo. ¿Me escuchaste? Maldita sea, ¿me estás escuchando ahora?"
Edward odiaba lo que estaba a punto de hacer. Alice tenía razón, pero también estaba muy equivocada. Sí, le interesaba Bella, pero eso no hacía posible el concepto de que Bella fuera su novia. Sí, amaba su mente y su espíritu, y solo Bella lo había hecho sentir como un hombre honesto cuando estaban juntos. Nunca lo hizo sentir como una atracción secundaria de circo, pero lo que estaba por hacer era lo mejor. Era lo mejor para ella. Se merecía un tipo normal que la sacara a pasear y le diera el mundo, no a alguien que tenía miedo de las sombras y se ocultaba de la vida o tal vez terminaría en un segmento de fenómenos descubiertos en CNN.
"Por qué hoy todo el mundo cree que sabe qué es lo mejor para mí, ¿eh?" Dijo, mirando alrededor. "Todos ustedes, solo déjenme en paz de una puta vez."
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas mientras lo miraba como si fuera una momia en descomposición levantándose de una tumba específicamente para perseguirla.
No lo dice en serio.
Se preocupa por mí.
No voy a dejarlo.
Nos necesitamos el uno al otro.
"No necesito a nadie. Fuiste una follada divertida, pero no estoy aquí para hacer el papel de novio. No soy de los que 'conoce a los padres'—jamás lo seré," dijo con una mueca de desdén. "Y, mucho menos a putos inválidos. Las casas para ancianos no son lo mío."
Los pulmones de Bella se cerraron. Su garganta se contrajo, y su corazón se detuvo por completo. No podía respirar. No podía concentrarse. No podía sentir nada más que la herida abierta que acababa de infringirle. Edward le había dado dónde más le dolía. Charlie era el talón de Aquiles de Bella. Nunca había mencionado a su padre y se había esforzado tanto por mantenerlo lejos de sus pensamientos cuando estaba en SER. La regla número uno era dejar tus problemas en la puerta, y Bella siempre había realmente intentado hacer eso. Pero, aquí estaba, frente al único ser humano sobre la faz de la tierra que pensó la apoyaría en su peor día desde que su madre había muerto, y le dio una patada en el estómago.
Mucho menos a putos inválidos…
Inválidos…
Solo respira…
Tú puedes respirar…
Oh Dios mío, voy a vomitar…
Bella salió corriendo hacia el baño de damas pero no llegó a tiempo. Vomitó el contenido de su estómago en la entrada del baño. Lo que la salvó fue que nadie la vio. Enderezándose, se recargó en la pared y limpió su boca con su brazo. Agradeció al cielo que por esta vez no hubiese llorado cuando se sentía mal. No iba a darle la satisfacción de ver sus lágrimas. No se merecía sus lágrimas.
Bella esperaba verse bajo control cuando cruzó la vacía pista de baile. Sentía sus rodillas como si fueran de gelatina, y no sentía sus pies en absoluto. Jasper y Alice la miraban por detrás de la barra. Reunió sus fuerzas. La fortaleza que Renee siempre le había dicho que tenía muy dentro de ella.
Vacío…
"Wallbanger, ¿podrías por favor darme un vaso de agua?"
Jasper se puso en acción como si hubiera sido electrocutado. La mano de ella solo tembló una vez cuando llevó el vaso a su boca. Pesaba casi media tonelada. Forzando al fluido a bajar por su garganta, Bella se volvió hacia Edward.
"Si no quieres ser mi novio, entonces, ¿qué es lo que quieres?" Le preguntó, orgullosa de que su voz sonara con tanta fuerza.
"Estar solo," le dijo con una expresión desafiante en sus ojos.
"No parecía que quisieras estar solo cuando te metiste a mi cama." Lo miró a los ojos.
"Te estaba dando lo que tú querías. Querías que te follara."
"Sí, admito que así fue. Pero, nunca quise que me hicieran sentir tan estúpida y barata. He tenido algunas citas malas, pero nadie me ha tratado como tú."
Bella abrió su mente y bombardeó a Edward con su doloroso pasado en citas. Pensó en todas las penosas citas que había experimentado a través de los años. Pensó en cómo accedió constantemente a salir con chicos con los que no tenía ninguna conexión solo para hacer feliz a sus padres. Pensó en las interminables citas para cenar aburridas donde quería apuñalarse con el tenedor a fin de tener una excusa para irse. Pensó en los chicos llenos de acné pidiendo un beso de buenas noches y luego tratando succionar la mitad de rostro. Pensó en el frío sexo con cretinos que no les importó si ella se corría o no.
Edward cerró sus ojos con fuerza y se agarró el puente de su nariz. Estrelló su puño en la barra de madera, haciendo repiquetear una bandeja de vasos limpios. Bella despejó su mente. Captó la idea.
Cuando al fin la miró, Bella se giró para marcharse pero lo dejó con una última serie de imágenes. Pensó en lo feliz que se había sentido cada vez que él le prestó atención. Pensó en su hermosa sonrisa torcida y cómo despertaba pequeñas mariposas en su estómago cada vez que la veía. Pensó en cómo—por primera vez en la historia—un hombre además de su padre la hizo creer que era hermosa. Pensó en lo libre y viva que se sentía cuando estaban juntos, y que por primera vez en su vida, había podido simplemente ser ella misma.
Solo ser yo misma…
Pero, no soy suficiente…
Él de verdad es un desarmador porque sin duda me desarmó por completo.
…
Para cuando Jasper y Emmett pudieron sujetarlo, Edward había tirado cuatro bandejas llenas de vasos de la barra, esparciendo vidrio roto por todas partes. Gritó, aulló y luchó como un toro embravecido desplomándose al fin sobre los vidrios, sin importarle si cortaban su carne.
Alice fue la única que lo movió, declarando que había visto las decisiones de dos mujeres bajando en este momento por la calle para entrar al bar en menos de un minuto.
Esta no era la forma de iniciar una demandante noche de viernes en el Bar SER, y todos ellos lo sabían.
…
Bella miró fijamente su reflejo en el espejo del baño. Sus ojos estaban rojos e hinchados, y se veía diez años mayor. Bella había llorado la mayor parte de la noche antes de quedarse profundamente dormida por puro agotamiento. Lloró porque al fin su corazón tenía una razón para latir, pero esa razón acababa de botarla. Lloró por Edward, porque quería estar ahí para él, pero la estaba alejando, y lloró por Charlie.
Se preguntó en qué estado estaría hoy cuando llegara a la casa. Renee había muerto de un repentino ataque al corazón hace dieciocho meses. Su madre había estado sola en su casa y se desplomó en el piso de la cocina. Los médicos le dijeron a Bella que Renee probablemente hubiese muerto aun si alguien la hubiera encontrado antes, pero Charlie no estaba convencido. Charlie y Renee habían discutido esa mañana—un incidente raro para la pareja generalmente compatible—y Charlie había ahogado sus penas en una botella de escocés hasta las primeras horas del día siguiente, lo que significa que llegó a casa a la escena de una pesadilla.
Los padres de Bella eran la perfecta pareja casada en su mente. Se amaban y respetaban el uno al otro muchísimo. Nunca peleaban—bueno, nunca frente a su pequeña, y vivían una vida feliz. Charlie adoraba a su esposa y constantemente le contaba a quien estuviese dispuesto a escuchar cómo el amor de una buena mujer pondría a cualquier hombre en el camino correcto.
Bella había crecido en una casa promedio en un pequeño pueblo en Pennsylvania. Charlie era un agente de bienes raíces y Renee una esposa y ama de casa. Los Swan hicieron todo en su poder para darle a Bella lo mejor que pudieron, y lo habían hecho con éxito hasta que el mercado de bienes raíces entró en crisis. Charlie hizo varias malas inversiones durante los años, y cuando la economía empeoró, perdió los pocos ahorros que tenía para el retiro. Bella sabía que sus preocupaciones financieras fueron lo que provocó la discusión. Renee quería conseguir un trabajo, pero Charlie tomó eso como una muestra de su fracaso—el no ser capaz de proveer para su hermosa esposa.
La muerte inesperada de Renee había sido difícil para todos, pero el corazón roto de Charlie y su inmensa culpa habían llevado a los Swan por un rumbo que nadie podría haberse imaginado. Bella había intentado visitar a su padre tan a menudo como podía en los meses siguientes. El viaje desde la ciudad de Nueva York no era tan lejos, pero ella estaba combatiendo sus propios demonios por la pena. Seis meses después de la muerte de Renee, Bella se vio obligada a mudar a Charlie a Nueva York para vivir con ella. Él se había desmoronado por completo. No podía funcionar y se había convertido en un hombre que Bella ni siquiera reconocía. Su negocio estaba cerca de la bancarrota, y la casa familiar quedó deshabitada en un moribundo mercado de bienes raíces.
Bella había llevado a su padre con un médico tras otro, de hospital a hospital. Su diagnóstico había sido un costoso proceso ya que Charlie había fallado en mantener su seguro médico durante los tiempos difíciles en su negocio, de modo que eso dejó a Bella batallando para pagar su tratamiento. Finalmente, le habían informado a Bella que Charlie era un caso del tipo de uno en un millón. La muerte de Renee había provocado que se manifestara un trastorno extremo de personalidad múltiple debido a un trastorno de estrés postraumático complejo. Estos casos eran raros y por lo general no tan extremos como los síntomas que presentaba ahora Charlie. Los médicos estaban fascinados por su habilidad de protegerse a sí mismo del trauma de la muerte de Renee con la aparición de una nueva personalidad que aparentaba ser una persona de la tercera edad que sufría de demencia. En resumen, Bella se quedó con un padre que tenía poca o nada de memoria y que necesitaba del cuidado completo de una casa de retiro. En sus días buenos, era la triste carcasa del hombre con el que se crío, y en sus días malos, era un alma perdida que se quedaba mirando a la pared y no la reconocía.
Con el corazón roto, ni siquiera podía definir cómo se sentía Bella. Todavía estaba lidiando con la muerte de su madre mientras veía a su padre desaparecer poco a poco en sí mismo. Los médicos le habían dicho que en casos como este, por lo general, los pacientes siempre han sufrido de extremo abuso como niños. Esto abrió una bóveda de ideas que Bella había sospechado, pero consiguió ignorar al crecer. Su padre nunca, jamás mencionó a sus padres; de hecho, Bella nunca había visto una foto de sus abuelos. Renee nunca le había dado importancia a las preguntas de Bella cuando era muy pequeña, hasta que con el tiempo solo asumió que esa parte de la familia no existía. Charlie también había usado antidepresivos varias veces a través de los años, pero de nuevo, sus padres minimizaron su necesidad por ellos. Bella ahora se daba cuenta del alcance de su encubrimiento, de la extensión de los problemas de sus padres, y posiblemente explicaba por qué él estaba tan obsesionado con darle lo mejor a su única hija, porque nunca nadie había querido eso para su pobre padre. Charlie quiso romper el ciclo de abuso, y el amor que Renee le dio se lo había permitido.
Cuando Bella se dio tiempo para pensar en su situación, quiso meterse a su cama y nunca salir. Había perdido a sus dos padres el día que murió su madre, pero en el momento no había estado consciente de ello. El plan de batalla de Bella y la única razón por la que salía de la cama todos los días era ganar dinero para pagar por el cuidado de su padre, y ese día en que su padre resurgiría de la prisión mental en la que se encerró. Era un círculo vicioso. Para tratar el trastorno de personalidad múltiple, tenían que hacer frente al trastorno del estrés postraumático complejo, pero a fin de tratar eso, Charlie tenía que recordar quién era. Su álter ego de la tercera edad no tenía idea, y por lo tanto, el tratamiento era exhaustivamente lento y costoso.
Inválido…
Inválido…
Bella no tenía la fuerza mental para estar enojada. Quería estarlo, pero estaba demasiado conmocionada y herida para encontrar la lucha dentro de ella.
Al entrar a la casa de retiro, Bella lo hizo con la frente en alto. Le suplicó a su madre que le diera la fuerza para darle a su padre las noticias. Bella había estado pagando los honorarios de la casa de retiro privada durante los últimos seis meses. Antes había aplicado para asistencia médica, pero en ese entonces se había cuestionado si él calificaba para una casa de retiro. En los días buenos de Charlie, era un hombre completamente capacitado sufriendo de una severa depresión, pero en sus días malos, estaba cerca de ser un inválido, por más que odiara admitirlo. Cada vez más a menudo, parecían superar los días malos a los buenos. El salario de Bella solo le permitía un cuidado mínimo—su habitación, comida y atención geriátrica básica. Bella había aplicado para un préstamo de manera que pudiera pagar los cargos adicionales por los especialistas que necesitaba si fuera a recuperarse alguna vez. Ese préstamo había sido rechazado.
Lo defraudé.
Necesita ayuda, y ni siquiera puedo dársela.
Charlie estaba sentado en un sillón acolchado, su escayola sobre unas almohadas. Se había quebrado su brazo una noche muy tarde, tratando de ir al baño sin asistencia. Fue la noche que Edward besó a la rubia.
No pienses en él…
"Hola, papá. ¿Cómo te sientes hoy?" Bella se puso de rodillas de manera que pudiera entrar en la línea de visión de Charlie. "Soy yo, Bella." No la miró. No estaba enfocando en nada en absoluto.
Hoy es un mal día, supongo.
Tal vez eso lo hará más fácil.
"Papá, no conseguí el préstamo—para tu tratamiento. El banco lo rechazó."
¡No llores! Eso solo lo hará sentir mal.
"¿Recuerdas que te estaba diciendo que quería moverte a las instalaciones del ala oeste? Bueno, eso no sucederá por ahora, ¿está bien? Por el momento te quedarás aquí. Hasta… hasta que pueda planear algo."
No le mientas.
No le estoy mintiendo. Voy a resolver esto.
De alguna manera…
"Tal vez cuando estés mejor de tu brazo, y haya pagado por la terapia física y las cosas vuelvan de nuevo a la normalidad, veré qué puedo hacer. ¿De acuerdo? ¿Puedes escucharme papá?"
Bella sintió que las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Por mucho que odiara cuando Charlie estaba destrozado por el dolor pero consciente de sí mismo, el verlo así, cuando no sabía lo que estaba pasando, siempre era mucho más difícil. Bella frotó su mano buena, todavía de rodillas sobre el piso frío de linóleo, y continuó contándole su nuevo plan.
"Disculpe, señorita Swan," una voz masculina dijo desde la entrada. "Traigo el almuerzo de Charlie. ¿Le gustaría que yo lo alimente?"
"Oh, hola, Michael, um… no, solo déjalo ahí. Yo me haré cargo."
"Disculpe por escuchar lo que no me incumbe pero, ¿ya no se va a trasladar a su papá?" Preguntó. El enfermero rubio estaba a mitad de sus treinta, Bella supuso. A menudo estaba de guardia los fines de semana y siempre tenía una sonrisa para Bella. Michael raras veces entregaba los almuerzos, ya que parecía ser algún tipo de jefe. Bella nunca había prestado mucha atención a quién era quién aquí porque el personal del lugar iba y venía. Se preguntó si hoy estaban cortos de personal.
Falta de personal significa menos cuidados para mi padre.
"Sí," dijo Bella, conteniendo las lágrimas con más fuerza que nunca. "Solo se tomará un poco más de tiempo de lo que pensé. Se quedará aquí por ahora."
"Esa es una maldita lástima. Una esquina realmente excelente con una enorme ventana va a estar disponible ahí muy pronto. Les había pedido que la guardaran para Charlie ya que le encanta ver los jardines."
Oh, no me digas eso.
"Eso es muy amable de tu parte, Michael, pero no creo que pueda tomarla. Las cosas están un poco… bueno, es difícil por el momento." Lo último que Bella necesitaba es que la casa sospechara de su capacidad de pagar mensualmente. "Le informaré cuando decidamos moverlo."
"Señorita Swan, quiero que sepa que si hay algo que pueda hacer para ayudar, con mucho gusto lo haré."
Bella desplazó la bandeja de la comida frente a su padre. Charlie odiaba los sándwiches de pollo, pero el hombre que estaba hoy sentado frente a ella tomó un bocado sin titubear— a su yo de la mediana edad obviamente no le importaba mucho. Un momento después, la miró.
"¿Papá?"
"¿Tu madre no ha venido a visitarme esta semana?" Declaró con un tono un poco amargo.
Un día realmente malo.
"No. No, no vino." Dijo Bella con un suspiro. "Me envió en su lugar porque ha estado ocupada."
…
El martes por la noche, diez días después, Bella se encontró parada afuera de SER.
Tú puedes hacer esto.
Sí, él estará ahí, pero no estás aquí para verlo.
Hay un hombre ahí dentro que te necesita.
Antes de que Bella entrara al bar, encerró cada pizca de sus emociones detrás de una pared de piedra gruesa y fría. No iba a permitir que nadie dentro del bar—bueno, una persona—viera lo emocionalmente destrozada que había estado por sus palabras. Ella era una sobreviviente, y si no podía soportar que un estúpido chico sexy no quisiera salir con ella, entonces su vida iba a ser más difícil de lo que imaginó alguna vez.
Por mucho que Bella quisiera caminar erguida, sus ojos buscaban el suelo mientras se dirigía hacia la barra. Supo el exacto momento en que Edward la vio porque podía sentir la atracción en el aire. El fuego y el hormigueo que siempre existió entre ellos seguía vivo y en buenas condiciones. La rocola estaba tocando una canción triste de amor, y Bella supo de inmediato que vino en la noche correcta.
Sentado frente a la barra y pidiendo que se lo llenaran de nuevo, estaba Carlisle Cullen, y por lo que se veía, estaba en de camino a ponerse ahogado de borracho—de nuevo.
Bella se vio forzada a levantar la vista cuando se detuvo a un lado de Carlisle, y Labios Dulces estaba frente a ella, a punto de servirle a Carlisle su siguiente trago. Edward se veía más cansado de lo que Bella recordaba haberlo visto alguna vez. También se veía como el caprichoso caballo salvaje que recordaba de la vez que se conocieron. Estaba nervioso.
¿Por qué tenía que usar hoy esa camiseta?
Bella se preocupaba mucho por Edward, y lamentaba la posición en que lo habían puesto sus habilidades. Él no pidió ese don, sin embargo, había regido su vida. Había tenido momentos en que quería lastimarlo ya que sus crueles palabras la habían lastimado a ella, pero no se atrevía a hacerlo. Así no era ella, y por estos últimos meses, todo lo que había intentado hacer era ser ella misma.
"Muñeca," dijo él en voz baja.
"Labios Dulces," respondió ella.
Me heriste con lo que dijiste de mi papá.
Pero, lo entiendo. Es difícil vivir con algo así. Debería saberlo.
Sin embargo, me alegra haberte conocido.
Es lindo para una chica soñar, y el que un tipo como tú esté interesado en una chica como yo es exactamente eso.
Solo un sueño.
Edward se veía como si un cuchillo hubiese abierto su abdomen. Quería agarrarla y suplicarle su perdón, pero entonces vio las imágenes en su mente. Cuando vio que no lo odiaba cuando debería, tenía aún más deseos de romper a llorar. Era como si su fuerza hubiera dejado su cuerpo, y hubiese quedado un recipiente vacío. Estaba hueco y solo—justo como le había dicho que quería estar. Solo una mujer tan preciosa por dentro como Bella no lo culparía por ser el cretino que había sido. Desde que ella salió dejándolo con las imágenes en tecnicolor de lo feliz y especial que su atención la hacía sentir, se sintió físicamente enfermo. Las imágenes de sus citas del infierno y el contrastante tiempo que habían pasado juntos se reproducían en un tortuoso bucle en su mente.
"Vamos, Labios Dulces. Un hombre podría morir de sed por aquí," dijo Carlisle, sosteniendo su vaso para la botella que Edward sostenía en el aire, todavía congelado por los ojos oscuros y tristes de Bella.
"¿Qué te parece si tomas tu siguiente bebida en Le Bernardin conmigo?" Bella le dijo a Carlisle. Por la forma en que saltó hacia atrás, casi cayéndose del banco, era obvio que no la había visto llegar. Una sonrisa conmovedora iluminó sus tristes rasgos en seguida.
"Isabella Swan," dijo emocionado. "Te acordaste de mí." Lágrimas empezaron a humedecer sus ojos al mirar a la delicada y joven criatura esperando acompañarlo a cenar con un afecto paternal.
No llores, o lloraré.
No soy tan fuerte estos días.
"¿Cómo podría olvidarte, Carlisle?"
Edward estaba confundido. No entendía cómo Bella y Carlisle tenía una conexión tan personal. Era perfectamente claro al ver su interacción que se conocían el uno al otro y que Bella sabía sobre Esme. ¿Cuándo había pasado eso? ¿Cómo no lo sabía? Entonces cayó en cuenta—ella no había regresado a SER para verlo en absoluto.
Tragó el nudo que tenía en su garganta. No se había dado cuenta que la esperanza había fulgurado en su pecho cuando la vio atravesar la puerta con nada de odio en su corazón. Quería patearse por pensar que una mujer tan inteligente como ella regresaría arrastrándose por más después de la forma en que habían terminado las cosas entre ellos. Tal vez Bella estaba equivocada en cómo se veía a sí misma, pero definitivamente no era una masoquista.
"Labios Dulces, ¿sabías que Esme me envió una luz guía desde el cielo, y su nombre es Isabella Swan?"
Bella se sonrojó y mordió su labio, avergonzada por las amables palabras de Carlisle.
"Ella es una luz guía, Carlisle. Tienes razón."
Desearía ser tu luz, pero no lo soy, ¿verdad?
Lo siento. No es tu culpa. No puedes evitar cómo te sientes. Sé que soy yo.
Vacío…
Edward quería gritar con todas sus fuerzas, "Sí, tú ERES mi faro de esperanza—el destello de luz en mi oscuridad," y "Todo es por MI puta culpa," pero la tristeza en los ojos y mente de ella lo paralizó. Su garganta se secó, y sus pulmones no se llenaron cuando vio cómo se veía ahora a sí misma. El rechazo de Edward hizo que Bella se creyera aún menos merecedora de la atención de un hombre decente. Cuando se dio cuenta de esto fue como si lo golpearan en el estómago. La había dañado; tomó una parte de su delicado espíritu y lo aplastó con su crueldad. Él era el jodido diablo y no tenía ninguna esperanza de redención. Esta delicada alma se había acercado a él voluntariamente y ni una sola vez lo había juzgado. Todo lo que quería era cuidar de él y que él la cuidara, pero en vez de eso, tomó su consuelo y la hirió profundamente como pago.
Se quedó ahí y observó en tormentoso silencio como Carlisle se reajustaba su traje de tres piezas azul marino a rayas, le mostraba su codo y la sacaba del bar.
…
"¿Em?"
"Sí, hombre," le dijo, concentrado en su iPad—esos molestos cerdos iban a caer.
Edward esperó a que su amigo completara su nivel actual, pero la puntería de Em no era muy buena considerando cuánto tiempo pasaba practicando.
"Emmett, ¿puedes dejar eso por un momento?"
Em parecía mortificado. "Lo siento. Solo puedo jugar aquí porque Rosie odia esto." Em cerró la aplicación y dejó su iPad sobre la barra. "¿Qué puedo hacer por ti?"
Edward abrió dos cervezas y rodeó la barra para sentarse junto al corpulento portero. Bebieron en silencio en el bar cerrado mientras Edward decidía qué decir. Desde que vio a Bella con Carlisle, había querido rectificar las cosas. Quería una oportunidad de disculparse por lo que le había hecho a ella, sobre todo porque sabía que había afectado su autoestima. Tenía que resolver eso.
"Necesito tu ayuda."
Em era un hombre paciente, y esperó a que su amigo escupiera lo que sea que tenía en su mente a su tiempo.
"¿Has sabido de Bella?" Edward se tensó esperando la respuesta de Em. Si Em hubiera sido un pitbull, los pelos de su lomo ya estarían de punta.
Em dejó su cerveza en la barra y se volvió para poder ver a Edward.
"No estoy feliz. Tengo que ser honesto. Ella es una cosita dulce, y no debiste haberla tratado de esa forma."
"Lo sé."
"¿En serio? ¿Lo sabes?"
"La jodí."
Em lo observó, y Edward sintió como si estuviera probándolo para ver si decía la verdad.
"Em, quiero rectificar esto. Necesito disculparme."
"¿Para qué me necesitas?"
"No sé exactamente… ¿conseguir su número?" Admitió.
"Hombre, estás jodido. ¿Por qué no tienes su número? Es ardiente, y le gustabas. Durmieron juntos, ¡por el amor de Dios! Estás realmente jodido."
"Lo sé," dijo Edward lentamente. No necesitaba que le recordaran lo cretino que era.
"Sabes dónde vive, ¿verdad? Envíale flores," sugirió Em.
"No quiero ponerme romántico…"
"A las chicas les gusta, hombre."
"Em, basta. No hay futuro aquí. Solo quiero verla para disculparme porque ella tiene la impresión de que no es lo bastante buena para un cretino como yo."
Em se volvió otra vez para ver a Edward.
"¿Ya te dije lo jodido que estás?"
(1) En otros lados se le llama destornillador, a la herramienta, no sé si también a la bebida pero me pareció más adecuado para la traducción usar la versión que se usa en mi país ;)
Sí Em, ¡dile! ¡Dile lo jodido que está! ¿Quién opina lo mismo que Em? Que levante la mano, o mejor, que deje un review jajajaja. Como siempre, ya saben que me encanta leer sus opiniones, aun si son para maldecir a los personajes. Este Edward sí que saca canas verdes. ¿Y qué les pareció la historia de Bella? Para las que se quedaron con la duda de ese día que Bella se fue llorando del bar, ya quedó claro que fue el día que su papá se cayó y se quebró su brazo. Una vida muy difícil la de esta chica, pero como ya vimos, Edward tampoco la ha tenido fácil. ¿Podrán sanarse ambos? Ya lo veremos.
Muchas gracias a quienes me dejaron su review en el capi anterior, bajaron considerablemente y desearía ver a las que iniciaron con esta historia, pero depende de ustedes si quieren compartir conmigo su opinión. Pero si quieren saber más pronto si Bella lo perdona, ya saben que tienen que hacer ;) Por lo pronto, gracias a: Laura Katherine, Shamyx, Paulina, lagie, mechi, Rosibel, Adriu, verdejade469, AriiPattinson, dushakis, YessyVL13, Yoliki, Antonia, SummerLove20, Dess Cullen, Marttha Cullen Dollanganger, Wawis Cullen, patymdn, Gabriela Cullen, freedom2604, xelatwi, Hanna D.L, Jade HSos, blankitapia, PEYCI CULLEN, maribel, Sully YM, Manligrez, nnuma76, Tata XOXO, , lizdayanna, Pam Malfoy Black, Ericastelo, tulgarita, JeniZuluCullenM, Mafer, Bertlin, DannySk y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
