Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


Los Pitufos

1981-1990 Dibujos animados presentando diminutas criaturas azules viviendo en casas de hongos en el bosque. Los Pitufos tienen una nueva película—toda flamante y digital.

Hay muchos videos en Youtube de la caricatura original.

Advertencia: El capítulo hace una breve mención de violación.


Capítulo 9 – Los Pitufos

Bella se movía nerviosa parada frente a la puerta principal de Em. No podía creer que había permitido que Rose la convenciera de venir a cenar un lunes por la noche. Bella había pasado la mayor parte de su fin de semana con Charlie, y estaba mental y emocionalmente agotada.

Lo primero que Bella vio cuando Rose abrió fue a su amiga rodando los ojos.

"¿Por qué demonios te pusiste eso?" Rose le susurró ferozmente.

Bella se alisó su camiseta de Gonzo.

Porque es lo más nuevo que tengo, y mi otra ropa me hace ver aburrida…

Y, me gusta atormentarme a mí misma…

"Para molestarte."

"Bueno, el karma apesta porque en unos diez segundos, vas a arrepentirte," dijo su amiga.

Rose dio un paso hacia atrás e hizo pasar a Bella al pequeño departamento.

¡Mierda!

Sentado en el sofá de dos plazas, bebiendo una cerveza y usando los temidos jeans bermellón de la perdición, estaba Edward.

La mirada asesina de Bella le dijo a Rosalie qué pensaba exactamente de esta emboscada. Bella trató de respirar normalmente y esperaba que sus mejillas no estuviesen cambiando de color.

No puedo hacer esto…

Inválido…

Dios…

Chocolate y gatitos…

Chocolate y gatitos…

Em apareció y abrazó a Bella con fuerza. "Tampoco estoy contenta contigo," le dije bajito en su oído.

El gigante gentil se veía preocupado cuando la soltó. "Solo quiero que se lleven bien toda la gente que respeto en el mundo."

Edward se puso de pie y se acercó a ella. El verla con la camiseta que había hecho especialmente para ella debilitó su armadura. Quería ponerla entre sus brazos y no dejarla ir.

No lo hagas…

No lo toques…

Bella dio un paso hacia atrás para aumentar la distancia entre ellos. Tenía que mantener su guardia, y ya iba a ser lo bastante difícil en su cansado estado mental el controlar sus pensamientos. De tocarlo ni hablar porque no quería verse tentada. La otra noche en el bar, había estado mentalmente preparada para verlo, pero el ser sorprendida desprevenida la había dejado tambaleándose por el dolor y la incomodidad. Se sentía como una rata en un laberinto.

OMG, eres el diablo.

"Finalmente te das cuenta," le dijo él con una sonrisa irónica.

"Oh, no. No lo quise decir así," dijo con voz suave. Él era simplemente demasiado tentador.

Bella sintió el dolor de las cosas que le había dicho emerger en su cuerpo. No la quería. Solo fue una follada fácil para él. No tenía la fuerza, o la preparación mental para lidiar con él en este momento. Bella se tuvo que forzar a respirar profundo porque había comenzado a respirar superficialmente para evitar el brutal dolor en su pecho.

¡Mierda!

Voy a matar a Rose.

¿A dónde demonios se fueron esos dos de todos modos?

Vacío…

Bella odiaba ver la expresión afligida en el rostro de Edward. No estaba segura de que fuera precisamente justo que se viera herido considerando que él había sido el que la botó, pero lo que sentía por él la hacía querer confortarlo automáticamente.

Soy una tonta.

Joder, soy patética.

"No, estás equivocada, y creo que yo soy responsable de eso," le dijo con seriedad.

"Oh, ¿quieres ser mi novio entonces?"

"Bella," le dijo, la frustración reavivándose al instante. "No puedo."

No, no puede salir conmigo, pero puede follarme.

"No fue mi intención hacerte eso," respondió él.

Oh maldito infierno, ¿tampoco quería follarme?

Oh Dios, soy patética.

¿Una follada de lástima?

Genial.

"¡Detente! Maldición, detente," gruñó. "Déjame explicarte."

Bella deseó que sus ojos no lloraran. Si la otra noche se sentía mal, entonces eso no era nada en comparación a cómo se sentía ahora. Esto estaba empeorando a cada segundo.

"Necesito una bebida."

Sin titubear. Edward le dio su cerveza.

"Necesito mi PROPIA maldita bebida. No la tuya. No soy tuya, ¿recuerdas?" Dijo con brusquedad.

Bella encontraba extrañamente íntimo el acto de compartir las cervezas de Edward, y la idea de beber de donde habían estado sus labios, y el que se quedara sin cerveza para dársela, la sacudió.

"Lo siento, te conseguiré una," le dijo antes de desaparecer por el pasillo.

Un segundo más tarde, le dio una cerveza recién abierta y le señaló el pequeño sofá.

"Por favor, siéntate. Tengo que decirte algo," le imploró.

Bella se sentó tan lejos de Edward como pudo en el espacio tan limitado que tenía. Levantando sus pies, giró su cuerpo de manera que su trasero topó con el reposabrazos y ella quedó frente a Edward. Extendió un pie y lo descansó ligeramente contra el muslo de él.

Contacto.

Estoy a salvo ahora.

Joder gracias.

Bella dio un suspiro de alivio, mientras que Edward veía su pie como si fuera una fuente de maldad. Odiaba que lo dejaran fuera. Había pasado toda su vida sabiendo tanto de la gente que odiaba cuando le negaban la entrada, y la mente de Bella era un mundo tan maravilloso para él que era un castigo mucho peor que fuera ella quien lo dejara fuera.

"Tengo que hacerlo, Edward," susurró en comprensión. "Si quieres que me quede aquí, entonces tienes que darme privacidad. Tengo muchas cosas en mi mente en este momento como para controlarlo."

"No tienes qué controlarlo."

Lo hago porque no quiero que sepas que me estoy enamorando de ti a pesar de lo mucho que me has lastimado.

Maldita sea, me siento tan estúpida, pero no puedo evitarlo…

"Sí, tengo qué hacerlo. Es privado. No quiero que sepas mis problemas, ¿está bien? No es de tu incumbencia. Tú no compartes tus problemas, así que yo tampoco."

"Bella, quiero que compartas conmigo tus preocupaciones. Quiero estar ahí para ti."

¡Joder, esto es increíble!

¿Dónde estaba la otra noche, Dr. Phil?

Bella no respondió, y Edward supo que no le creía.

"Si me quieres fuera de tu cabeza, me parece justo, ¿pero al menos puedo sostener tu mano?"

"No."

Demasiado personal.

Edward tomó un sorbo de su cerveza para darse valor. Esto era nuevo para él porque por lo general nunca le importaba.

"Siento lo que te dije. Yo… Alice dijo… mira, no debí haberte dicho ninguna de esas cosas. Lo siento. Tuve un mal día, y me desquité contigo. No es una excusa, pero quería que supieras que nunca fue mi intención el herirte así. Lo que dije sobre tu padre, en particular, fue cruel e incorrecto. Lo siento."

"Pero, solo hace un momento me recordaste de nuevo que no puedes ser mi novio, así que, ¿cuál es el punto de esto? ¿Por qué te importa?" Preguntó ella, confundida.

"Bella, no soy bueno para ti. Limitaría tu vida. No puedo darte lo que necesitas. Ni siquiera puedo llevarte a una cita como un tipo normal. ¿Sabes lo debilitante que es para mí una calle concurrida de Nueva York? Me vuelve loco. Es muy abrumador. Nunca podría llevarte al cine, o a un juego de béisbol, o joder, incluso salir a cenar casi me mata."

"Pero, ¿qué hay del bar? Quiero decir, algunas noches hay doscientas personas apiñadas ahí."

"Está controlado. La mayoría de ellos están pensando en alcohol, sexo o mis estúpidas camisetas. Puedo soportar eso, pero cuando cientos de mentes están pensando cosas diferentes, es el infierno."

Lo último que Bella quería era sentir simpatía hacia el exasperante hombre que la había hecho pensar más de la vida de lo que jamás lo había hecho. No sabía cómo responder a eso.

"Bella, el punto de esto es que espero poder ser tu amigo. Sé que esa noche viniste al bar a hablar y yo no te lo permití. Quiero estar ahí para ti. Quiero saber qué está pasando con tu papá." Lo que Edward no dijo es que la necesitaba. Necesitaba la forma en que ella lo hacía sentir normal, y era lo bastante egoísta como para mantenerla en su vida solo para recibir eso. Si no podía estar con ella, entonces aún podía admirarla desde lejos.

"¡No te atrevas a hablar de él!" Bella solo se enfureció. "Cómo te atreves. Eso NO es de tu incumbencia. No está a discusión." Charlie era su debilidad, y nunca podría saberlo. Bella protegía a su padre como un dragón vigilaba su botín de oro. El que se disculpara por decir esas cosas era una cosa, pero ella no iba a darle más municiones para lastimarla la próxima vez.

"¿Por qué no sabe Rose?"

Bella estuvo tentada a levantarse del sofá, pero sabía que en el momento en que perdiera el contacto físico con Edward, vería todos los pensamientos que su mente estaba gritado en ese momento.

Aun cuando Edward no podía ver dentro de su mente, no podía confundir el conflicto entre la ira y el dolor dentro de sus ojos. Necesitaba desesperadamente de un amigo, y esperaba en Dios que lo eligiera a él para el trabajo. Si no lo dejaba entrar, entonces podría agradecerle a su jodida habilidad por perderla. Si no hubiese visto lo que estaba pensando el otro día en el bar, no hubiese destrozado su sueño de convertirse en su novia como lo hizo. Era la historia de su vida. Estaba maldito si lo usaba, o maldito si no lo hacía. Nunca podría ganar por su culpa.

"Ese es mi problema. Si eso es todo de lo que quieres hablar, entonces esta conversación terminó."

Edward le dio un momento. "Está bien, entonces, ¿cómo estás tú?"

Bella lo fulminó con la mirada. Preguntarle sobre su padre y preguntarle cómo le iba era lo mismo estos días.

Seguramente, no es tan estúpido.

"El clima está muy agradable, ¿no es así?" Le respondió.

Edward decidió no poner a prueba su suerte y conformarse con lo que podía recibir. Le preguntó sobre Carlisle porque pudo darse cuenta por la forma en que interactuó con él la otra noche que se interesaba por el hombre. Simplemente no podía determinar la conexión del porqué, pero por otro lado, Bella era un alma tan buena que probablemente ayudaría a cualquier persona que tuviera necesidad.

Bella comenzó a relajarse poco a poco. La conexión que sentía cuando tocaba a Edward la calmaba, y eso le hacía difícil el resistir su necesidad de permanecer enojada con él. Le mencionó que Carlisle era un cirujano del corazón, y Edward sorprendentemente pudo hacerla reír de verdad cuando le contó sobre la primera vez que vio en la mente de Carlisle. Él pensaba mayormente en palabras pero a veces dibujaba imágenes impactantes. Todo lo que Edward podía ver eran docenas de corazones humanos tendidos en una mesa de operaciones de acero inoxidable, y había estado convencido que el caballero bien vestido era algún tipo de loco asesino serial. Le tomó una eternidad descifrar que Carlisle estaba recordando fotografías de libros de texto de diferentes casos y diagnosis.

Hablaron del afligido médico, y luego del bar, antes de que se quedaran callados.

"Bella, sé que piensas que lo que hago es un don, pero está lejos de serlo. No quiero que te veas atrapada en ello y termines como daño colateral. Lo siento, pero esto es lo mejor."

"No entiendo qué significa eso," le dijo, sintiéndose frustrada por sus acertijos.

"Y, exactamente así es como quiero que sea. Si no entiendes, entonces significa que estás a salvo y que nunca te han lastimado de esa forma."

El jueves, cuando Bella entró a la habitación de su padre en la casa, se encontró con una placentera sorpresa. Charlie estaba lúcido, y no solo recordaba quién era ella, sino que además, no estaba malhumoradamente depresivo.

Un Charlie consciente se alternaba entre dos estados. Uno—era él mismo, pero la culpa lo hacía caer en una profunda desesperación que por lo general lo dejaba llorando y meciéndose en su silla. Dos—era su otro yo el que no sabía que Renee había muerto y a menudo no reconocía a su propia carne y sangre. Bella se sentía como si estuviese atrapada entre una piedra y un maldito lugar realmente difícil con estas dos personalidades.

Cuando estaba lúcido, se culpaba por la muerte de su madre, y eso golpeaba a Bella con un penetrante y agudo dolor en su pecho porque sin importar lo que le dijera, siempre se sentía responsable. Cuando estaba perdido en los rincones oscuros de su mente, a Bella le mataba que la mirara con total ignorancia. El que la única familia que te queda te vea como un extraño es como si una mano entrara furtivamente a tu cuerpo, retorciendo tus órganos y sacándote la vida lentamente.

Bella se congeló, sin deseos de detonar un cambio repentino en su padre. Vio como sonreía y negaba a algo que Michael le había dicho sobre los Medias Rojas.

Está hablando de béisbol.

Al fin un buen día.

Charlie preguntó sobre el último juego de los Yankees, y Michael le dio entusiasmado un recuento con lujo de detalles, ya que ninguno de ellos había notado la presencia de Bella. Ella quería llorar lágrimas de pura alegría. Han pasado meses desde que su padre había aparecido. Bella se dio cuenta que todo lo que había hecho estos días era contener las lágrimas, pero por lo general eran lágrimas de tristeza. Se dejó llevar y permitió que dos escaparan de sus ojos mientras observaba a los hombres hablar.

Michael se hizo a un lado para representar el swing del bateador, y su padre la vio.

"Pequeña," dijo con una dulce reverencia.

Bella voló por el espacio entre ellos y abrazó a su padre con fuerza.

Estás aquí.

"Papá," sollozó.

"Oye, todo está bien," le dijo, frotando su espalda.

Bella se irguió y secó sus ojos. Una dosis de su verdadero padre era exactamente lo que necesitaba.

"Mike, me ha estado contando los problemas del equipo," dijo Charlie, sonriéndole al enfermero.

Bella miró del uno al otro con algo de incredulidad. Michael sabía lo monumental que era este momento para Bella porque veía los cambios diarios en su padre. Comprendía sus problemas y había presenciado el anhelo por su padre. Él asintió ligeramente reconociendo el momento.

Bella comenzó a reír, y lo sintió muy liberador.

"Oh, papá, estarías avergonzado," le dijo sobre su equipo favorito.

Los tres hablaron de los juegos recientes, y Bella trató de recordar la última vez que había hecho algo divertido como acudir a un juego. Había pasado mucho tiempo. El estrés de cuidar de su padre había alterado severamente su vida, pero el centrarse en que necesitaba ayudarlo ocultaba el agujero que dejó en su vida social—la mayor parte del tiempo.

"Señorita Swan," dijo Michael, después de un respiro en la conversación sobre juegos. "Me alegra haberla visto hoy. ¿Me preguntaba si le gustaría cenar conmigo?"

Bella se quedó sorprendida. Que la invitaran a cenar era lo último que esperaba escuchar del jefe de enfermeros de su padre.

"Lo siento," dijo conmocionada.

Michael sonrió. "¿Haría feliz a un soltero adicto al trabajo al permitirle llevarla a cenar alguna vez?"

Wow, en verdad no eres mi tipo…

El corazón de Bella cayó a sus pies cuando vio la expresión de aprobación y alegría pura en los rasgos de su padre. La idea hacía feliz a Charlie, y ya que estaba teniendo un buen día, ella no haría nada que pusiera en peligro eso.

"Claro, eso sería estupendo."

Es solo una cena, supongo.

Podría distraerme de cierto barman perturbador…

"Michael, hoy me hiciste un hombre feliz de muchas formas. Mi pequeña necesita un buen hombre. Te doy mi bendición, pero será mejor que cuides de ella."

"Papá," dijo Bella, avergonzada.

No nos vamos a casar.

Caray…

Michael se acercó a Charlie y estrechó su mano. "Señor…" Le dijo, colocando su mano sobre su corazón "… será un placer hacerme cargo de sus necesidades."

Michael se disculpó para retirarse, declarando que tenía otros pacientes que ver pero quería hablar con Bella afuera por un momento.

"Eso es genial. ¿Es muy presuntuoso de mi parte asumir que podrías estar libre el sábado por la noche?"

Él cree que tengo una vida.

¡Ja!

"El sábado suena bien. ¿Puedo preguntarte sobre papá? Qué… quiero decir… hoy es él mismo," declaró, todavía indispuesta a creerlo.

"Fue un detonante. La enfermera Claire decidió hacer s'mores (1) para todos los pacientes hoy. Le dio uno a él, y el verdadero Charlie Swan emergió," explicó.

La mano de Bella voló a su boca. "Los s'mores eran las golosinas favoritas de Renee en todo el mundo. Nunca conocí a nadie que comiera tantos como ella."

La alegría de ver a su padre feliz desapareció y fue remplazada por preocupación.

"Oye, está bien," dijo Mike, frotando el brazo de Bella. "Este es un paso verdaderamente importante. Ahora tenemos un detonante positivo para ayudar a los médicos con su tratamiento."

Su jodido tratamiento que no puedo pagar en este momento.

¡Mierda!

"¿Cómo te fue con Bella?" Jasper le preguntó a Edward mientras los dos abastecían el bar antes de abrir.

Su relación con Edward había estado tensa desde que Edward había arrojada la bomba del bebé hace tres semanas. Jasper estaba agradecido de saber lo que tramaba su mujer, pero deseaba que las noticias no vinieran acompañadas de un precio tan alto. Edward y Alice casi no se hablaban, Jasper y Edward se sentían incómodos en el mejor de los casos, y Jasper y Alice apenas estaban dejando de discutir diariamente. Las últimas tres semanas habían sido realmente entretenidas.

Alice le había asegurado a Jasper que no estaba tratando de engañarlo para ser padre. Hacía un tiempo que había estado sintiendo que su cuerpo necesitaba un descanso de la píldora anticonceptiva, así que al terminar su último ciclo, dejó de tomarlas. Planeaba ser cuidadosa y tenía toda la intención de decirle a Jasper, pero al ver que el corazón de Edward al fin se abría a alguien, las noticias importantes se habían escapado de su ocupada mente.

Al principio Jasper no le creyó a Alice y pensó que de verdad estaba tratando de atraparlo en la paternidad. Esa acusación había lastimado profundamente a Alice porque creía que él sabía que ella no era así. Entonces, su orgullo herido causó más discusiones entre la pareja. Ella en realidad lamentaba haber olvidado comentárselo a él, y los condones almacenados debajo del lavabo del baño apoyaban su historia. De hecho, la pareja no había tenido sexo desde que ella dejó de tomar la píldora anticonceptiva, así que eventualmente Jasper se recuperó de la conmoción y la pareja estaba volviendo a la normalidad. El problema era que se habían dicho muchas cosas duras y desagradables entre ellos, y los dos se sentían sensibles y heridos.

Edward se encogió de hombros en respuesta. Todo lo que hizo fue pensar en su hermosa mente y cómo lo había dejado fuera de ella. Sabía que era lo que se merecía, pero esperaba que pudieran ser amigos. Él se sentía humano cuando ella estaba cerca.

"¿Te habla?" Jasper preguntó con cautela.

"Sí, pero está recelosa."

"¿La culpas?" Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera detenerse. Odiaba la censura con la que todos vivían estos días.

"No, no la culpo," dijo con brusquedad. "Y, no empieces con eso de salir con ella, ¿de acuerdo? No va a suceder. Desearía que todos lo entendieran. Así es mejor."

"Solo quiero que seas feliz, y ella te hace feliz."

Edward le asintió a su amigo antes de moverse a abastecer el siguiente refrigerador. No podía discutir. Bella sí lo hacía feliz, pero su felicidad era irrelevante en comparación con su seguridad.

Bella se acercó a Emmett y le dio un puñetazo tan fuerte como pudo en el estómago.

"¡Ay!" Él chilló.

Tú, loca montaña de carne.

"Oye, ¿y eso por qué fue?"

"Por hacerme volver contra mi criterio," dijo con un pronunciado ceño fruncido. Fruncir el ceño no era tan efectivo cuando tenías que mirar tan arriba como Bella tuvo que hacerlo a fin de mirar al portero.

Desde la emboscada sorpresa del lunes por la noche, Em había estado preocupado de que estuviera molesta con él y quería que regresara a SER. Emmett estaba preocupado por la pequeña morena y no estaría feliz hasta ver que ella le sonriera. Sin mencionar que Rose se había estado quejando de acudir sola a SER para ver a Em. También sabía en el fondo que Edward estaba decaído por ella, de modo que supuso que esto haría feliz a todo el mundo. Le mandó varios mensajes de texto durante el día, suplicándole que viniera y le permitiera ver que estaba bien, hasta que ella finalmente cedió y accedió a visitarlo.

"Pequeña B, hice que los dos fueran a mi casa solo porque sé que te preocupas por Edward, y yo estaba realmente preocupado por él," explicó Em. "No volveré a tomarte por sorpresa. Lo prometo. Ustedes dos pueden resolver sus mierdas de ahora en adelante."

Me preocupo por él.

No puedo mantenerme alejada aun cuando esto me lastimará.

"Gracias… ¿Fortachón?" Dijo con una sonrisa.

"Sip, me queda, ¿eh? Rosie ya está adentro."

Era la clientela habitual de un viernes por la noche. Todos estaban ansiosos por empezar el fin de semana y ahogar el estrés de la semana con unas cuantas bebidas alcohólicas. Jasper y Edward estaba vestidos con camisetas de un vivo color azul de Los Pitufos. La de Edward decía Gargamel, y la de Jasper decía Papá.

Que elecciones tan raras.

Una chica que se veía realmente joven portaba orgullosa la camiseta a juego de "Azrael", y Bella estaba a punto de cuestionar las habilidades de Em con las identificaciones hasta que vio el distintivo intermitente con "21 hoy" pegado a su pecho.

Bella estaba feliz de dejar ser a su mente. El ver a Charlie tan bien había aligerado su carga en lo que se refería a él. Todavía se sentía mal por su situación económica, pero eso no era nada fuera de lo ordinario. El único tema que tenía que monitorear era Edward. Cada que alcanzaba a verlo trabajando en el bar, enviaba disparada a su mente a la alcantarilla. Ese hombre era demasiado sexy para su propio bien. Era su ideal cuando se trataba de apariencia, y encontraba verdaderamente difícil el controlar sus pensamientos. Sin embargo, lo hizo, porque apenas empezaba a sentir que podía venir aquí sin que las cosas estuvieran extrañas entre ellos. En el fondo apreciaba su disculpa y la rama de olivo que le había dado.

Bella sabía que era importante que de nuevo se sintieran cómodos entre ellos considerando lo rápido que se estaban moviendo Em y Rosalie. Ya había conversaciones sobre la pareja mudándose juntos cuando la renta de Rosalie se venciera. Bella tenía que dejar atrás el dolor que sentía, porque no era la culpa de él que no sintiera lo mismo que ella.

Al encontrar a Rose, las chicas se quedaron charlando junto a la rocola por un rato. Vieron a la chica del cumpleaños siendo agasajada con atenciones, sabiendo las dos lo divertido que podía ser el usar la camiseta de la suerte. Cuando disminuyó el afluente de clientes entrando al bar, Rose salió para hacerle compañía a Emmett en el acera, y Bella se dirigió a la barra.

Mantuvo su mente vacía mientras esperaba en la línea. Cuando al fin se despejó un espacio, deseo no haber venido. Gargamel estaba más adelante en la barra y se estaba tomando su tiempo atendiendo a una atractiva chica de cabello color caramelo. Dejó su mano un momento en la de ella cuando le entregó el cambio. Se apoyó en la barra y le dio su característica sonrisa torcida, mientras continuaban conversando. Bella se sintió mareada. Edward estaba coqueteando, y no podía soportar el verlo seguir con su vida. Ella sabía cómo se estaría sintiendo la chica por dentro ya que ella había experimentado la intensidad de su atención. Se quedó ahí, incapaz de desviar la mirada cuando la mujer sacó un lapicero, le dio vuelta al posavasos y escribió algo en él.

Su número…

Su maldito número…

Vacío…

Lo que eso significaba no pasó desapercibido para Bella. Tal vez ella debió haber sido la que diera el primer paso y darle a Edward su número. Tal vez al final no hubiera importado. Sin querer que la extraña sensación de felicidad se tornara amarga, Bella abrió su mente y dejó que él la viera. Deseaba haber superado los celos que jodían con su mente—pero hoy no había sido así. Una cosa era aceptar ser solo su amiga, pero otra completamente diferente el ser madura al respecto.

Se imaginó a Edward afuera en la parte de atrás con su última conquista. Se estaban frotando contra el otro, y cuando Edward iba a besarla, lo recibió el aliento a ajo más asqueroso de la historia de los restaurantes italianos. Al ser el hombre que le daba a la chica lo que quería, persistió contra su mejor criterio y deslizó su lengua a pesar de la peste. A medida que las cosas se ponían cada vez más calientes e intensas entre la amorosa pareja, Bella imaginó a Edward agarrando su blusa y abriéndola con tanto entusiasmo que los botones salieron disparados. Eso dejó al descubierto un par de pequeñísimas tetas arrugadas como una pasa como las que encontrarías en una abuela de ochenta y cinco años.

Los celos que tiñeron sus ojos marrones de verde desaparecieron cuando Edward arrojó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada en medio del bar. La mujer frente a él se vio un poco sorprendida, y Edward recorrió la barra con la vista en busca de la culpable. En el momento que la encontró, Bella le agitó ligeramente su mano con timidez, y él caminó hacia ella—el posavasos con el número escrito completamente olvidado.

"Muñeca," la saludó con una la sonrisa engreída que ahora sabía amaba tanto.

"Gargamel."

Chocolate y gatitos…

"Tal parece que estoy en periodo de prueba," le dijo, tocando su sien con su dedo índice. "¿Me dejaste entrar de nuevo, o vas a torturarme toda la noche?" Le sonrió juguetonamente, y Bella se sintió aliviada de que no estuviese molesto por su asalto mental.

"Había echado de menos el torturarte, ¿sabes?"

Edward comenzó a mezclar una coca de cereza, y con eso hizo que el corazón de Bella se apretara. Si solo las cosas pudieran ser así de simples entre ellos.

"¿Y por qué Gargamel?"

Edward le puso dos cerezas encima de su bebida. "Estaba seguro que lo adivinarías."

Bueno, yo elegiría a Pitufo Filósofo.

"No, Muñeca. Soy el villano."

¡Pura mierda!

Bella pensó a propósito en una enorme montón de humeante y húmeda popó de vaca, esperando hacer reír a Edward. Era el último hombre en el que pensaría como un villano.

Ignorando su dinero, él se apoyó sobre la barra. "Bueno, estoy ansioso por ver como desvistes a otros clientes más tarde. Es bastante revelador lo que ocultan debajo de su apariencia aparentemente normal," dijo con un guiño rápido y se marchó.

Qué cambio…

No puedo creerlo…

Edward se maravilló que Bella fuera la primera persona además de Alice que comprendía el poder que ella tenía en relación a la habilidad de él. La mayoría de las personas asumían que Edward tenía toda la ventaja porque sabía lo que la gente estaba pensando. En algunos sentidos, era cierto, pero no era así de simple. Con una poderosa imagen mental, Edward podría quedar paralizado si era intensa y lo bastante entretenida, y solo Bella había usado su "visión" como una ventaja.

Bella tuvo una noche fantástica, lo que la sorprendió, porque estar en el mismo lugar que Edward solo la dejaba confundida—lo deseaba pero sabía que no podía tenerlo, pero era lo bastante egoísta como para aceptar cualquier patética atención platónica que le diera.

Amigos es mejor que enemigos, ¿verdad?

Me gusta que me hagan sufrir.

Habló con Papá Pitufo y El Oráculo, y por primera vez en siglos, de verdad había disfrutado de la compañía de Rosalie. Em estaba teniendo un efecto increíble en ella porque su hostil amiga al fin se estaba ablandando. Alrededor de la medianoche, cuando Bella estaba considerando el irse a casa, los problemas comenzaron. El bar estaba más tranquilo, y Edward y Jasper estaban bromeando con el joven travesti. Bella había estado observando a Edward, porque en su opinión, no había nada más hermoso que su sonrisa sincera.

A media oración, su mano de repente agarró su frente cubriendo sus ojos y se bamboleó sobre sus pies. Jasper lo sostuvo, y cuando abrió sus ojos se veía pálido. Recorriendo con la vista la pista de baile, Edward buscó algo que había visto, y por la expresión de repulsión en su rostro, no había sido bonito. Bella siguió su mirada y vio a la joven cumpleañera balanceándose sola al ritmo de Black Eyed Peas mientras otros clientes alrededor observaban su seductora exhibición.

Le siguió una conversación intensa, Alice se acercó y trajeron a Riley al grupo desde la parte de atrás.

¿Qué demonios pasa?

Edward escuchó la pregunta de Bella, y sus ojos se encontraron. Él sacudió su cabeza.

¿Necesitas mi ayuda?

Negó otra vez.

¿Espero aquí?

Su gesto afirmativo confirmó que tenía que quedarse ahí, y la seriedad de su lenguaje corporal pegó sus pies al suelo.

Edward cubrió sus ojos con sus manos y se quedó quieto. Bella se preguntó si así estaba tratando de concentrarse en una persona o imagen en particular. Después de otra breve conversación, se envió a Riley a traer a Em y Sam del frente del bar. Riley comenzó a trabajar en la barra ya que varios clientes necesitaban otros tragos mientras los cuatro hombres estaban enfrascados en su conversación.

Bella se sentía intranquila. Algo no estaba bien.

Edward agarró su frente de nuevo, haciendo una mueca de dolor, y Bella miró hacia la pista de baile, tratando de encontrar la clave. La cumpleañera tenía sus manos juntas por encima de su cabeza y se estaba moviendo como una seductora con un ritmo lento.

Mierda, nunca podría mover mis caderas así.

Bella observó que ella tenía la atención de todos los machos de sangre caliente a la vista.

Oh no…

Edward comenzó a hacer gestos hacia su codo izquierdo, y luego todos ellos se centraron en la pista de baile una vez más. Bella vio a los cuatro hombres y Alice empezar a ejecutar su plan. Alice y Jasper atravesaron la pista de baile hacia la extremadamente embriagada chica de veintiún años. Al mismo tiempo, Sam, Em y Edward se quedaron juntos en la pared más cercana a la pista de baile, permaneciendo en alerta.

Jasper colocó su brazo alrededor de los hombros de la chica, y ella se emocionó visiblemente, sonriéndole como una tonta al guapo barman. Después de una corta conversación, los tres se dirigieron a la salida. Bella estaba confundida por ese movimiento hasta que vio a un hombre de mediana edad moviéndose para seguirlos. Em y Sam le saltaron encima, tacleando por detrás. Aun cuando los dos porteros eran gigantes, el delgado hombre les dio una impresionante pelea. Era evidente que no era la primera vez que había estado en problemas. Jasper y Alice dejaron el bar con la chica, y Bella alcanzó a oír la palabra "taxi" cuando pasaron cerca.

Los porteros pusieron al hombre de pie, y Edward despejó el camino para conducirlos afuera por la parte de atrás del bar. Bella jadeó cuando vio el tatuaje de una telaraña en el codo del hombre mientras lo sacaban a la fuerza. Los clientes atónitos se quedaron mirando horrorizados por lo que acababa de ocurrir hasta que Jasper y Alice regresaron. Alice encendió la rocola mientras Jasper subió a la barra de un salto y comenzó a servir tragos de tequila directamente en las bocas abiertas debajo de él. Su truco funcionó, y el bar volvió mágicamente a la normalidad, el altercado olvidado.

Después de lo que pareció una eternidad, Edward regresó al bar con una Bella que esperaba. Leyendo la preocupación en su mente, le informó que él la llevaría a casa después de cerrar porque no quería que estuviera sola en las calles.

Sentada en el oscuro Jeep, Bella deseaba poder ver mejor sus rasgos.

"¿Puedes pensar en algo feliz por un minuto?" Le suplicó.

Ella hizo lo que le pidió, eligiendo la imagen más usada desde que se conocieron.

Apenas podía ver una sonrisa aliviada comenzar a relajar su rostro. "No sé por qué piensas tan a menudo en chocolate y gatitos, pero es una linda imagen. Esos gatos son tiernos. Me distraen."

Bella sonrió. "A mí también me distraen." Esperó, dándole la imagen de dos esponjosos gatitos enredados en estambre de un rojo brillante.

"¿Edward?"

Suspiró. "Ese hombre— es un cabrón loco y sádico," le dijo. "Esa joven, Azrael—era su siguiente víctima."

"¿Víctima?"

"Es un violador, Bella, y encima de eso, uno brutal. Lo que vi era horripilante. Estaba planeando seguirla a la salida, llevarla a su casa y encadenarla en su sótano mientras la violaba y golpeaba."

Bella no podía respirar, y él se veía tan pálido como la nieve matutina.

"¿Qué?"

"Gracias a Dios que no piensa como tú lo haces, o no hubiese podido soportarlo. Sus imágenes eran en blanco y negro y como los viejos rollos de películas, pero sus intenciones eran fuertes y claras."

"¿Dónde está él ahora?"

"Lo dejamos ir. No había nada más que pudiéramos hacer." Edward odiaba esa parte de su cáncer. Odiaba la sensación de inutilidad por no ser capaz de poner a salvo a la sociedad de esos locos psicópatas que deambulaban por las calles desenfrenados. Él sabía de lo que eran capaces; sabía lo que hacían para divertirse. "Sam y Em lo amenazaron y le dijeron que nunca volviera."

"Oh Dios mío, la salvaste."

"Solo tú verías eso como algo positivo, Bella," le dijo, sacudiendo su cabeza.

"Edward, deberías estar orgulloso de lo que hiciste esta noche."

"Bella, lo dejé ir. Claro, la salvé, ¿pero qué hay de mañana por la noche cuando esté de nuevo al acecho? ¿Qué pasará entonces? Lo vi brutalizar el cuerpo de esa chica con tanta claridad. Ha hecho esto antes. No fue algo de una sola vez, y maldita sea, solo lo dejé irse. Debí haberle dado una puta paliza," Edward se desahogó.

Estirando su mano, tomó la de Bella cuando se quedaron en silencio. No quería ver su mente procesando lo que le había dicho. No quería ser la razón de que esas depravadas imágenes entraran en su mente.

"Para que lo sepas, tú no eres el villano." Le dijo ella bajito, tratando de no concentrarse en sus dedos acariciándola.

"Lo sería si él hubiese pensando así de ti. Lo habría matado con mis propias manos si pensaba en hacerte eso a ti." El dolor era evidente en la voz de Edward, y Bella supo que hablaba en completamente en serio.

"Sé que crees que soy un cretino que no se preocupa por ti, pero juro que es por tu propio bien. Siempre veré a ese hombre en mi mente. Las imágenes se convierten en algo personal, Bella. No es como ver televisión donde tú puedes cambiar de canal y no sentir el dolor del sufrimiento que estabas viendo. Siempre me preguntaré cuántas mujeres ha atacado. Me preguntaré cuántas de ellas sobrevivieron."

Edward delineó la forma de los dedos de Bella. Necesitaba su toque más que nunca, y ella también lo sabía. Bella sintió que la conexión que existía entre ellos se encendía. La energía pura y la necesidad nunca habían desaparecido. Sintió que la herida se abría una vez más al saber que él nunca sería lo que ella ansiaba, y Bella sabía ahora que no solo ansiaba a Edward, sino también a su corazón. Verlo coquetear esta noche había sido difícil hasta que hizo una broma de ello, pero odiaba pensar en cómo se hubiese sentido si besaba a esa chica, como la había besado a ella.

Edward se volvió hacia Bella y acarició su rostro. Se movió hacia ella, sus ojos en sus labios. El corazón de Bella casi dejó de latir cuando vio que se lamió su labio inferior. Ella cerró sus ojos sin querer saber lo que estaba por pasar. Si la besaba, ella nunca podría negarse. Se pondría a horcajadas sobre sus caderas en un segundo. Sintió su cálido aliento en su mejilla cuando descansó su frente contra la suya.

"Dime que podemos ser amigos," murmuró.

Bella sintió que su corazón se rompía una vez más. No iba a besarla. Besarla, cuando había dejado claro que no la deseaba, lo haría un villano, y ella sabía que no era un tipo malo. Era un tipo bueno. Su estúpido corazón esperaba lo imposible, llevándola a pensar que él cambiaría de opinión. Bella comprendió que Edward necesitaba saber que no la había perdido a ella y a su hermosa mente como amiga.

"Siempre," le susurró en respuesta, el dolor desgarrando su corazón.

Puedo hacerlo…

Bella se hizo la silenciosa promesa. Sin importar lo que sintiera por Edward, siempre estaría ahí para él. Él le mostró lo cruel que podía ser su vida, y si ella no podía soportar un poco de incomodidad a fin de estar ahí cuando la necesitara, entonces no era la mujer fuerte que su madre había criado. Sin importar que, estaría a su lado, apoyándolo de cualquier forma que él aceptara, todos los días. Ese era el sacrificio de Bella para su amigo.

¿Por qué me siento culpable?

Edward no me desea así.

Soy una mujer adulta y soltera.

Es solo una cena.

Hizo sonreír a Charlie.

Bella estaba sentada frente a Michael en un elegante restaurante. Estaba agradecida de haber usado el vestido negro y no elegir el look más casual que prefería. No estaba interesada en Michael de esa forma, pero quería mantener las apariencias por el bien de la asistencia médica de su padre. No quería que la casa dudara de su habilidad de pagar las cuentas. Conversaron cortésmente mientras esperaban su comida pero comieron casi en silencio cuando llegó. Bella estaba consciente de la forma en que la miraba Michael mientras él limpiaba su plato. No estaba segura, pero sentía como si estuviese buscando algo, y la hizo sentir extraña.

Después de cenar, Michael ordenó dos coñacs, a pesar de las protestas de Bella de que no necesitaba más alcohol. Con una sonrisa ladina en su rostro, Michael estudió a Bella mientras hacía girar el líquido ámbar en su copa.

"Isabella," le dijo. "Tengo el presentimiento de que tú y yo tenemos el potencial para hacer un gran equipo. De darnos lo que ambos deseamos."

¿Desear?

¿Qué demonios?

"Voy a ser directo contigo, y espero que estemos en la misma sintonía, de otra forma esto podría ser un poco embarazoso," continuó. "Eres despampanante. Realmente lo eres, y me gustaría pasar más tiempo contigo—íntimamente."

"Ah, um…"

"Espera. Necesitas escuchar mi proposición antes de tomar cualquier decisión. Sé que no estás interesada en mí."

¿Cómo demonios sabes eso?

Eres agradable, pero no eres Edward…

¿A quién estoy engañando? No tengo a un "Edward".

Los ojos de Bella se abrieron de pronto por un segundo antes de que pudiera recuperar el control de sus rasgos.

"Yo… ah… tú eres…" Comenzó a tartamudear.

Él levantó un dedo para silenciarla. "No quiero ser tu novio, Isabella, pero me gustaría llegar a un acuerdo. Puedo darle a tu padre los cuidados que necesita."

El estómago de Bella se revolvió.

¿A dónde demonios va con esto?

¿Por qué diablos nadie quiere ser mi novio?

No me gusta esto ni un poco.

"¿El cuidado que él necesita?"

"Esa habitación en la esquina del ala oeste," confirmó Michael.

"Pero, no puedo pagarla ahora," dijo Bella, a sabiendas que su rostro estaba más pálido de lo normal.

"Hay otras formas de pagar además del dinero, Isabella. Formas que ese increíble cuerpo tuyo puede pagar."

Joder.

Joder.

Oh Dios.

Por favor, que no sea eso lo que está sugiriendo.

Bella tomó un trago de coñac. Dio la bienvenida al ardor como una forma de asegurarse que no estaba atrapada en una absurda pesadilla. Esto estaba pasando de verdad. Realmente estaba sentada en un encantador restaurante, recibiendo una proposición totalmente indecorosa, pero una que podía ser la respuesta a las necesidades de su padre.

"Por favor, ten presente que no me voy a ofender si me rechazas. Lo comprendo. Pero, este es el trato." Deslizó por la mesa una pequeña tarjeta blanca con nada más que una dirección impresa con una prolija letra en negrita. Tengo una vacante en mi agenda un miércoles. Es una vacante que me gustaría mucho que tú llenaras. Ve a esa dirección el miércoles a las seis en punto. Chupa mi polla, luego déjame follarte de la forma que quiera hasta las nueve en punto. El jueves, cuando visites a Charlie, estará instalado en su nueva habitación en la esquina con vista al jardín. Así de simple." Michael terminó su coñac y la observó.

Hijo de perra...

Una vacante en un miércoles…

¿Tienes a otras?

Chupar su polla. ¡Follarlo!

El cerebro de Bella trataba de procesar todo lo que había escuchado. Tenía que decir algo pero no tenía idea de dónde comenzar. Su shock la estaba dejando sin habla mientras su mente daba vueltas.

"Qué… um… cómo…"

Michael le sonrió; estaba complacido de que no le hubiese arrojado el coñac en la cara. Eso ya le ha pasado antes. Sus suposiciones sobre su amor por su padre y su posición financiera habían sido las correctas. Él amaba su trabajo.

"Bella, no me respondas ahora. Tú decides si te presentas el miércoles o no. Si cada semana vas y me das lo que necesito, Charlie se queda en el ala oeste. Es una simple transacción de negocios entre dos adultos dispuestos, complacientes y con suerte sexualmente satisfechos."

Michael le hizo una señal al camarero para pedir la cuenta. Su proposición estaba sobre la mesa, y dependía de Bella si decidía que era la respuesta a su crisis financiera.

Acompañándola al taxi, le abrió la puerta como un perfecto caballero. Cómo podía engañar las apariencias, pensó Bella.

"Le daré tus saludos a tu padre mañana, cuando finalmente llegue a esa ala."


(1) S'mores - Un s'more es un postre tradicional de Estados Unidos y Canadá, que se consume habitualmente en fogatas nocturnas como las de los exploradores (Boy Scouts o Girl Scouts) y que consiste en un malvavisco tostado y una capa de chocolate entre dos trozos de galleta Graham.


Bueno, hay que tomarlo por el lado amable. Supongo que ya pueden perdonar a Edward porque ya encontraron a alguien más a quien odiar e insultar :P ¿Qué les gustaría hacerle a Michael? ¿Creen que Bella acepte su propuesta? Muchas de ustedes estaban enojadas con Edward, y con razón, ¿creen que Bella lo perdonó demasiado fácil? Supongo que hay diferentes opiniones sobre el tema y me encantaría leerlas, así que espero ansiosa sus comentarios.

Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: paosierra, Sully YM, Maryfer VC, Marttha Cullen Dollanganger, liduvina, Marta Salazar, soledadcullen, labluegirl94, bitha-granger, Gabriela Cullen, lagie, Lunita Black27, Rosibel, Kath's cats, Diablillo07, Marie, AndreCullen, Jazmin Li, bbluelilas, JeniZuluCullenM, YessyVL13, Tsuruga Lia1412, verdejade469, tulgarita, AriiPattinson, PEYCI CULLEN, freedom2604, Sei, blankitapia, Arlette Cullen Swan, Dess Cullen, Wawis Cullen, Hanna D.L, lizdayanna, Mafer, Ericastelo, Jade HSos, Roxy Sanchez, Yoliki, Manligrez, NNuma, xelatwi, Bertlin, rosy canul, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, DenniChavez, jovipattinson y algunos anónimos. Gracias por responder como lo hicieron, recuerden que su respuesta me anima a continuar con la tarea de traducción y tratar de sacar los capis lo más rápido posible ;)