Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


De verdad quería llamar este capítulo "Cuando la mierda te explota en la cara". Lástima que no hay un programa de televisión o película con ese nombre. Consideren esta mi advertencia para todas las wusspervrs que hay por ahí. Por cierto, les recomiendo vodka.

Star Wars o Genialidad Pura, como me gusta llamarla. 1977 Una película protagonizada por Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford. Si no has escuchado de ella, entonces en realidad no tengo nada que decir.


Capítulo 10 – Cazarrecompensas

"Isabella, tienes dos minutos. Suéltalo," dijo James, sin siquiera molestarse en apartar la mirada de la pantalla de su computadora.

"Me gustaría hablar de mi paquete de beneficios."

"Ve al grano."

"Me gustaría un aumento. Creo que mi trabajo…"

"No," le dijo, interrumpiéndola.

"Pero…"

"Isabella, pedir más dinero no es una forma responsable de resolver tus gastos irresponsables."

"No soy irresponsable."

James se detuvo y levantó la vista desde su escritorio de caoba para verla.

"Es personal, pero tengo muchas cuentas médicas," explicó.

James descansó sus codos sobre su escritorio y unió las puntas de sus dedos. "Siento escuchar eso, pero no. Revisaremos una vez más tu salario al final del año con el resto del personal."

¡Joder!

Apenas estamos en la tercera semana de abril…

Él no puede esperar tanto tiempo…

Oh Charlie…

Está atrapado en su cabeza, y es mi culpa que no pueda recibir tratamiento…

Desde la cena, Bella solo había pensado en una cosa—dónde estaría el miércoles a las seis en punto de la tarde.

El domingo, decidió que Michael era la respuesta a sus súplicas. Él le daría a su padre el cuidado médico que necesitaba y por solo tres horas de su tiempo cada semana a cambio. Era solo sexo, y él no era totalmente repugnante.

Para el lunes, Bella había decido que era un loco bastardo y que el infierno se congelaría antes de que le diera su cuerpo a un completo extraño para hacer lo que le plazca todas las semanas. Puede que estuviera en la quiebra financieramente, pero no estaba tan desesperada, y ella podía cuidar de Charlie sin la ayuda de nadie.

El martes, vacilaba entre las dos decisiones. Su brillante idea de conseguir un aumento de paga había sido aplastada por James, y la había dejado destrozada. Si no aceptaba la oferta de Michael, entonces, ¿cómo iba a ayudar de forma realista a su padre?

Últimamente, Charlie había estado pasando frecuentemente de la lucidez al país de las hadas. Bella nunca sabía qué esperar cuando lo visitaba. Al final, decidió que el destino tomaría la decisión por ella. El estado en el que estuviera Charlie cuando visitara a su padre más tarde ese día tomaría la decisión por ella. Un buen día—mantendría su dignidad y amor propio. Un mal día—haría lo que se necesitara para sanar a su padre—incluyendo a Michael.

Bella escuchó cuidadosamente a medida que se acercaba a la habitación de Charlie. Tenía la esperanza de encontrar la televisión a todo volumen porque por lo general eso señalaba que era él mismo. El silencio era literalmente ensordecedor para ella. Entrando a la habitación, el corazón de Bella cayó a sus pies. La televisión no estaba encendida, ni siquiera una luz lo estaba a medida que el día se convertía en noche por su ventana. Charlie estaba presente físicamente, pero mentalmente ausente. Todavía acostado en su cama, con la camisa de su pijama torcida, su padre yacía con la boca abierta, mirando fijamente a una esquina.

Cuando Bella se acercó, no reconoció su presencia de ninguna forma. Era una extraña invisible para él. Cuando limpió un hilillo de saliva de su barbilla, encerró su orgullo y enfrentó los brutales hechos. Charlie necesitaba cuidados, y los necesitaba ahora.

El miércoles, Bella apenas pudo llegar a la dirección en la tarjeta a las seis en punto. No había sido capaz de mantener ni el desayuno o el almuerzo en su estómago, expulsando su contenido inmediatamente después de haberlo consumido. Bella estaba muy asqueada consigo misma y lo que había decidido hacer. Consideró la serie de eventos que la había conducido a estar desnuda y recogiendo su ropa mientras Michael le sonreía desde su cama deshecha—sus primeras tres horas finalizadas.

Bella había llegado al ordenado departamento y fue conducida directamente a su habitación. Michael llevaba puesta una bata negra de seda y se detuvo junto a una almohada en el suelo a los pies de su cama. Ella se arrodilló y recibió el primer vistazo de su polla sin circuncidar. Afortunadamente, era más pequeña de lo que sus grandes manos la habían llevado a creer. Sin perder tiempo, se corrió rápidamente, usando su boca exactamente como lo necesitaba. Entonces ella se tumbó sobre la cama y él la follo una vez en la posición del misionero y otra como perrito mientras tiraba de su cola de caballo. Su tiempo de recuperación no se acercaba ni un poco al de Edward cuando había visitado la casa de ella ese domingo. Estaba agradecida, porque si Michael tuviera el vigor de Edward, Bella hubiese sido follada más de dos veces en las penosas tres horas.

Metiéndose a rastras a su propia cama después de haber restregado su piel hasta dejarla en carne viva, Bella al fin dejó que fluyeran las lágrimas.

¿Qué he hecho?

Ahora soy una maldita puta.

Después de todas las caídas que había tenido que vivir en los últimos dos años, nunca se imaginó una como esta. Bella esperaba que esto fuera lo más bajo que se viera forzada a llegar. Sería mejor que Michael no fallara con su parte del trato, pensó Bella, o le cortaría las bolas y se las haría comer frente a todo su personal.

Rose se detuvo frente al escritorio de Bella, las manos en sus caderas.

"¿Por qué me estás evitando?"

Bella se sobresaltó. Había estado tan absorta en las columnas de cifras en su hoja de cálculo que no se dio cuenta cuándo entró Rose.

"¿Cómo demonios entraste?"

"Esa mujer con el cabello gris iba de salida cuando iba a llamar," explicó. "Entonces, ¿por qué me estás evitando?"

"No lo estoy haciendo."

Porque estoy avergonzada.

Porque soy una sucia puta.

"No devuelves mis llamadas, tus mensajes de texto son evasivos en el mejor de los casos, y no fuiste a SER para nada la semana pasada. ¿Qué ocurre?"

"Solo he estado ocupada."

"¿Haciendo qué? Em dijo que tú y Sugar Daddy (1) ya se hablaban de nuevo."

¿Sugar Daddy?

¡Por favor!

Apenas si es mayor que yo…

Nos hablábamos…

Hasta que averigüe lo que he hecho…

Bella había mantenido un perfil bajo desde que había comenzado sus "citas" con Michael. La noche anterior fue su segunda visita, y la única razón por la que volvió fue porque el enfermero había cumplido su parte del trato. El pasado jueves, Bella había visitado a Charlie y lo encontró instalado en la lujosa habitación en el ala este. Estaba sentado felizmente en su silla, viendo a un pajarillo chapoteando en el bebedero de pájaros de su nuevo jardín. Estaba relajado y con buen espíritu. Se había programado tres citas con los médicos, y también se le había dado un corte de pelo.

Cuando Bella vio a su padre y su nuevo entorno, fue capaz de tragar la bilis que su encuentro había dejado en su garganta. Todavía se sentía asqueada por sus acciones, pero el mejor cuidado de su padre le dio la determinación para regresar. Se concentró en el hecho de que solo tenía que ver a Michael hasta que Charlie estuviera bien de nuevo. Oraba por que los médicos lo trataran rápidamente para que ella pudiera recuperar su amor propio.

El de anoche había sido idéntico al primer encuentro. Michael sabía lo que necesitaba, y usaba el cuerpo de Bella para conseguirlo. Ella lo había visto una vez en 'la casa' durante la última semana, y había sido educado y respetuoso. Nunca nadie hubiese sospechado que tenían alguna conexión afuera de los muros de la casa de retiro.

"Sí, Edward y yo somos amigos otra vez. Es solo que he estado ocupada."

El último lugar al que Bella podría ir era a SER. En primer lugar, se sentía avergonzada de lo que estaba haciendo con Michael, y Edward tenía los medios para enterarse de su sucio secreto. La única forma en la que podría continuar acudiendo a sus citas del miércoles por la noche era si nadie sabía lo que había estado haciendo. Su privacidad era la clave. En segundo lugar, sentía como si estuviese engañando a Edward. La lógica le decía que era absurdo porque él le había dejado claro dos veces que nunca sería su novio, pero los sentimientos que Bella tenía por ese hombre la hacían sentir que estaba siendo deshonesta con él, y no le gustaba.

"Bien. Entonces vas a ir a SER conmigo el sábado por la noche."

"Sobre mi cadáver."

A las diez de la mañana del viernes, Bella se encontró en la calle al frente de SER. La última pieza de horrible arte estaba lista para recogerla. Bella había intentado hacer arreglos para que la monstruosidad fuera entregada, pero como James era muy tacaño con el dinero, se negó a pagar los cargos tan exorbitantes. Bella había agradecido a los dioses del arte del tan-feo-que-un-niño-de-cinco-años-lo-haría-mejor que la enorme pintura estuvo lista temprano. El último lugar en el que quería estar era cerca del bar después de que hubiese abierto. De hecho, estar así de cerca la estaba haciendo sudar. No sabía cuál era el "alcance" de Edward, y eso la inquietaba.

El conductor del taxi insistió en que Bella pagara el cargo antes de que entrara a la galería. Discutió con él, declarando que ya que la iba a llevar de vuelta a la oficina, solo debería de pagar una tarifa, pero él tenía otras ideas. No hace falta decir, que ella no estuvo para nada sorprendida cuando el bastardo se alejó cuando la vio salir de la galería con el enorme lienzo.

¡Mi vida!

¡Es una mierda!

¿Dónde está mi vieja camioneta cuando la necesito?

Bella comenzó a entrar en pánico cuando el tercer taxi se rehusó a llevarla con la pintura. No estaba precisamente segura de que la estúpida cosa cupiera en el taxi, pero al menos quería la oportunidad de intentarlo. Mientras balanceaba el lienzo con una mano al mismo tiempo que le hablaba a otro taxi, Bella estaba segura de haber sentido una atracción familiar. Dándose la vuelta lentamente, vio cuando Edward cruzaba la calle.

No. No. ¡No!

Vacío…

"¿No creí que fueras crítica de arte?" Le dijo, subiendo a la acera.

"Oh, estoy criticando esta mierda, créeme," le respondió.

"¿Necesitas un aventón?"

Chocolate y gatitos…

"Um, estoy bien."

"Bella, ¿cuántos taxis van a pasar frente a ti antes de que aceptes mi oferta?" Incluso tuvo la osadía de sonreírle de forma engreída al decirlo.

Me ha estado observando…

"Sí, te estaba viendo."

¡Mierda!

Vacío…

Edward tomó la pintura de sus manos. Su altura le hacía fácil el cargarla al cruzar la calle. Por más reacia que Bella estuviera de estar cerca de él, sabía que era su mejor opción para conseguir llevar ileso a la oficina el nuevo pedazo de mierda de James. Una vez del otro lado, Bella notó que Edward miró con cuidado hacia arriba y hacia abajo por la calle antes de deslizar su llave en la puerta principal y abrirla para ella.

Se preguntó si tenía alguna reunión o si estaba esperando a que viniera alguien más. Cuando el olor familiar del bar le llegó, sintió que la ansiedad comenzaba a aumentar. Se había prometido a sí misma que no volvería aquí. Sabía que la haría sentir mal, pero estaba sorprendida de que algo tan simple como el olor podía hacer nudos en su estómago.

Necesito tener cuidado…

Vacío…

Bella siguió a Edward al interior del bar oscuro. Él apoyó el lienzo contra la barra en el exacto lugar donde su fantasía se había convertido en realidad y caminó hacia la cocina. Deteniéndose, se volvió hacia ella, su expresión ilegible, pero antes de que Bella pudiera pensar demasiado en ello, él habló.

"Ven conmigo."

Siguiéndolo a través de la cocina y pasando el cuarto frío, Edward avanzó por un estrecho y sombrío pasillo hacia un tramo de escaleras que empezó a subir.

El cuarto frío…

Ese lugar tenía tantos detonantes para ella. Era peligroso.

Edward y el cuarto frío…

Oh Dios, me siento tan avergonzada por lo que hice…

Cuando Bella llegó a la cima de las escaleras, el área se abrió para revelar un enorme e iluminado departamento. Las paredes del este y oeste estaban cubiertas de ventanales, con un metro de separación entre ellos, lo que inundaba la habitación con los rayos del sol. Dos ventanas de la pared este—que miraba hacia la calle—tenían alféizares hundidos. Estos estaban cubiertos de cojines y eran lo bastante grandes para sentarse. Una taza de café caliente y un libro volteado revelaron por qué Edward la había visto. Había estado leyendo en el acogedor rincón bajo el sol.

¿Vive aquí?

Bella miró alrededor de la casa de Edward. Estaba impecablemente limpio y decorado con un toque espacioso, moderno y masculino. El espacio estaba dividido en cuatro partes por cuatro pilares de concreto que sostenían los techos de más de cuatro metros de alto. En la esquina más cercana a su derecha estaba una cama doble con un edredón azul marino metido cuidadosamente debajo del colchón. A lo largo de la pared, apilados debajo de las ventanas, estaban más libros de los que Bella podía soñar en poseer. Quería leer detenidamente los títulos pero no se sentía cómoda. Bella sentía que estaba invadiendo el santuario de Edward.

En la esquina más lejana a su derecha estaba el área de entretenimiento. Dos suaves sofás grises marcaban el límite. Una pantalla plana colgaba del muro del fondo sin ventanas, y una guitarra estaba en una base. Bella notó que podía ver la televisión desde la cama si él quería.

La esquina a la izquierda alojaba la cocina. Una encimera de acero inoxidable la dividía del resto de la habitación. Un enorme tazón de fruta estaba en un extremo, pero además de los habituales electrodomésticos, estaba vacía. En la última esquina a la derecha de Bella estaba un gimnasio—una caminadora, pesas, una bicicleta de diez velocidades y máquina de remos en línea.

No puedo creer que hasta ahora me entero de esto.

Dormí con él… varias veces…

Lo llevé a mi casa.

Bella no sabía qué decir. El departamento estaba tan pulcro que casi era clínico. Nunca había visto un lugar que en realidad estuviera habitado que luciera tan arreglado y organizado. Casi esperaba que saliera el fotógrafo de una revista y empezara a tomar fotos.

Me siento como una intrusa.

Edward se le acercó, y a Bella le fue difícil hacer contacto visual con él. Más información personal sobre Edward no era lo que necesitaba en este momento. El estar aquí no la estaba haciendo sentir mejor; estaba teniendo el efecto exactamente contrario en ella.

"Bella," dijo en voz baja. "No estás invadiendo. Debí haberte traído aquí… ya sabes… esas noches que nosotros… en el bar. Lo siento. No tienes por qué sentirte avergonzada. Yo soy quien debe sentirse avergonzado por tratarte tan mal."

No…

No puedo soportar que seas amable…

No ahora… no después de…

No lo merezco…

Soy una puta…

En el segundo que la idea se registró en la mente de Bella, entró en pánico. Estiró su mano y agarró con fuerza el antebrazo de Edward. El pavor se dibujó en sus rasgos cuando se dio cuenta lo que acababa de proyectar—ella a gatas, con las caderas de Michael envistiendo en ella al mismo tiempo que ella trataba de no vomitar, con lágrimas cayendo silenciosamente de sus ojos.

Oh mierda.

El pensamiento había estado en su mente por una milésima de segundo, pero la expresión de horror en el rostro de Edward le dijo que lo había visto.

"Suéltame," le dijo, con una fiereza encendida en sus ojos. Se veía incapaz de formar una frase completa, ya que quiso hablar varias veces pero no lo hizo.

Bella podía sentir esas jodidas lágrimas acumulándose en sus ojos. En un segundo o dos, Edward lo deduciría y estaría tan asqueado como ella lo estaba de sí misma. Nunca la vería de la misma forma. Su sueño secreto de recuperarlo se haría añicos.

El rostro de Edward estaba lleno de una furia salvaje al arrancar su brazo de su agarre.

"¿Quién demonios te hizo eso? Dime," le gritó. "Dime, y lo voy a cazar como a un perro."

Michael…

¿Cazarlo?

"¡No! No lo culpes a él. Es mi culpa," le suplicó.

"¿Tu culpa?" Edward rugió. Se dio la vuelta y se alejó de Bella. Su ira era tan sofocante que tenía que calmarse. Caminó hacia el borde de su cocina y otra vez de vuelta, sus manos abriéndose y cerrándose, empuñándolas a sus costados mientras se movía.

No tenía opción…

Edward se detuvo frente a ella después de su segunda vuelta.

"Bella," le dijo con voz más suave, pero la desesperación podía escucharse en su tono. "Cuando una mujer es atacada, nunca, jamás es su culpa."

"No fui atacada."

"Pero… vi a ese tipo fo… haciéndote eso, y estabas llorando. Bella, no querías eso. Lo vi," le dijo, preocupado, su voz elevándose una vez más. "No puedes mentirme."

"No estoy mintiendo, pero creo que me malinterpretaste," le dijo, las lágrimas cayendo por sus mejillas. "No quiero que lo sepas."

"Bella, me estoy volviendo loco. Si él te lastimó… por favor. Tienes que decírmelo."

"Prométeme que no te enojarás."

"No voy a prometerte nada. Yo decidiré si ese tipo está en problemas o no," le dijo, su voz elevándose de nuevo aún más.

"Edward, por favor. Mi papá depende de mí."

Edward apenas podía contener su frustración. "Por todos los cielos, ¿qué tiene que ver tu papá con esto? Bella, por favor." Tenía su cabello en dos puños. "Dime," demandó.

La reacción de Edward a lo que había alcanzado a ver estaba asustando a Bella. No quería que rastreara a Michael y pusiera en peligro el futuro del cuidado de su padre. No había follado a Michael dos veces y se había sentido tan baja solo para que ahora se arruinara.

"Espero que no me odies. Lo siento."

Bella cerró sus ojos y abrió su mente.

Charlie bajo el mínimo cuidado…

Mi préstamo rechazado…

La proposición indecente de Michael…

Miércoles… solo tres horas…

De vuelta a la seguridad de mi casa pero asqueada…

La nueva habitación de Charlie y las citas con los médicos… todo pagado.

El rugido que dejó los pulmones de Edward la asustó. Le dio la espalda y se movió frenéticamente de izquierda a derecha. Bella pensó que se había vuelto loco hasta que comprendió que estaba buscando algo qué destruir. Pero el orden en sus pertenencias lo dejó sin nada a la mano.

"¡JODER! Ese hijo de perra," gritó con todas sus fuerzas. "¿Está usando a tu padre enfermo para correrse? Pendejo hijo de puta."

Oh Dios, los vecinos…

Bella no sabía qué hacer para calmarlo. Se quedó inmóvil, viendo su aflicción mientras rujía más maldiciones.

Además, ¿por qué le importa tanto?

Él se giró, sus ojos iracundos la miraron. "¿Por qué me importa? ¿Crees que no me importas?" Le escupió, la indignación evidente y su ira todavía ardiendo.

"No es como si estuviéramos saliendo. Soy libre de ver a quién quiera," le dijo en defensa.

"Pero, tú no quieres esto… puedo verlo." Estaba señalando sus sienes como un demente.

"Quiero el tratamiento de mi padre," le gritó en respuesta.

"¡Te está usando! ¡Mierda! Eso debería ser ilegal."

Bella no tenía respuesta a su comentario porque ella también creía que ese jefe de enfermeros estaba abusando de su posición. Por más mal que se sintiera por lo que estaba haciendo, le estaba dando a su padre lo que necesitaba, y la forma en que Edward la estaba juzgando la estaba haciendo enojar.

"¿Por qué no me pediste ayuda?" Le dijo con un volumen normal.

"¿Qué?" Ella gritó, su ira aumentando. "¿Estás hablando en serio? La noche que te busqué por ayuda, me rechazaste. Todo lo que quería era que me escucharas, y me gritaste y humillaste frente a Alice y Jasper."

"Si hubiese sabido que estabas considerando esta locura, hubiese cerrado el puñetero bar," le gritó en respuesta. "Tienes que detener esto."

"¿Y enviar a mi padre de vuelta a su prisión mental? ¡Olvídalo!"

"Entonces, ¿eliges a ese tipo Michael? ¿Vas a dejarlo que te folle felizmente cada semana?"

"Sí, eso es lo que voy a hacer," le dijo con un chillido.

"¡Bien!"

"¡Bien!"

"JAMÁS lo traigas a mi bar," gritó Edward.

Bella iba a gritarle en respuesta pero su comentario la desarmó. Bella miró su salvaje rostro con sus ojos tristes y solitarios.

"No te preocupes," le dijo, apenas más fuerte que un susurro. "Eso nunca sucederá. Él tampoco quiere salir conmigo, solo follarme. Eso es todo lo que quieren de mí."

Cuando el significado de las palabras de Bella lo golpeó, la sangre dejó su rostro. Edward corrió hacia la encimera de acero y se inclinó hacia el fregadero. Su cuerpo convulsionó dos veces, pero no vomitó. Cuando estuvo seguro que el contenido de su estómago estaba a salvo, se enderezó, usando la encimera como apoyo.

"Oh Dios mío. Sí, soy el diablo. No soy mejor que ese pendejo," se dijo a sí mismo.

La lucha de Bella la había dejado, y comenzó a llorar otra vez.

Solo quiero que mi papá esté bien y tener alguien que me ame…

¿Es eso demasiado pedir?

Edward regresó con ella, su derrota reflejando la de ella.

"Bella, lo s-siento. Nunca fue mi intención hacerte sentir así. Sé que probablemente no me creas, pero te mereces algo mejor que yo… y mucho mejor que él." Edward parecía un fantasma de lo que era antes. El tono bajo de su voz era casi inquietante después de su partida de gritos.

Cogiendo sus llaves, continuó casi demasiado bajo para que Bella lo oyera. "También siento haberte gritado. Vamos, te llevaré de regreso a tu oficina." La muralla se estaba levantando frente a sus propios ojos, y no había una maldita cosa que ella pudiera hacer al respecto.

Bella hubiese creído más su disculpa si él hubiera podido mirarla a los ojos cuando lo dijo. El hecho de que no pudiera mirarla en lo absoluto le confirmó que en realidad pensaba que era una puta.

El viaje en coche al centro fue en silencio con la excepción de Bella sorbiéndose la nariz. Trató de calmarse antes de que tuviera que enfrentar su oficina, pero su discusión estaba muy fresca en su mente. Sentada junto a Edward, con su cuerpo todavía haciendo que el de ella hormigueara mientras él miraba hacia el frente como si ni siquiera estuviese ahí, fue una tortura. La peor parte era que no sabía lo que estaba pensando, mientras él podía ver todos sus pensamientos. Se sentía muy mal para siquiera tratar de controlarlos. La mayor parte del viaje, lo pasó pensando en su papá. Estaba haciendo esto por él. Se justificaba para sí misma—y el hombre que no podía evitar echar un vistazo a su mente—que había una verdadera razón para sus acciones. Pronto, su padre estaría bien de nuevo, y su vida volvería a la normalidad. Se mudaría de vuelta con ella, y ella terminaría con este infierno viviente en que se había convertido su vida.

No me importa lo que merezco…

Te quiero, Edward…

Pero, quiero que me quieras…

Se sintió mal de pensar en sus sentimientos por Edwad, considerando que estaba durmiendo con otro hombre, pero si esta era la última vez que vería a Edward, entonces quería que supiera la verdad. Estaba harta de tratar de enterrar cómo se sentía. Solo quería ser ella misma después de todo. La única reacción que recibió fueron sus dedos apretando el volante.

Edward se detuvo a dos puertas de la manzana de su oficina.

"Mira, estaba hablando en serio. No soy bueno para ti, así que saca de tu mente esa idea de nosotros." No la miró mientras decía eso.

Bella sabía que estaba pensando en Michael y estaba asqueado de ella. Hubiese apostado sus ahorros en ello—no que tuviera muchos estos días.

"Entonces, ¿seguimos siendo amigos?" Ella preguntó titubeante.

Él se quedó mirando hacia el frente por unos minutos. El silencio se sintió como una sentencia de muerte.

"No lo sé," finalmente respondió.

Su duda fue como si un cuchillo la abriera por la mitad. Después de todas las cosas despreciables que él le había hecho, ella siempre lo había apoyado. Ahora que era ella quién pedía su amistad, ¿de verdad iba a abandonarla?

"Eres un maldito hipócrita, ¿lo sabías?" Le dijo furiosa. "Usas tu extraña y jodida habilidad para robar los secretos de las personas, y luego cuando no puedes con ellos, las abandonas. Bueno, nunca te hubiese dicho lo que estaba pasando entre Michael y yo. Hubiera sido mi sucio secreto, pero lo robaste. ¿Cuántos sucios secretos tienes, Edward… Edward como-jodidos-sea-que-te-apellides? ¿Eh?"

Edward miró por la ventanilla, al lado opuesto de ella. Tenía razón. Ella no sabía nada de él.

"Eres un jodido fenómeno, y maldigo el día que entré en esa estúpida pocilga de bar por unas monedas y posé mis ojos en ti."

Bella bajó de un salto del Jeep y cerró de un portazo.

Treinta minutos más tarde, después que botó la estúpida pintura en la sala de conferencias, se sentó en un inodoro cerrado e incrementó el río de lágrimas que ya había llorado.

¿Qué fue lo que hice?

Lo llamé fenómeno…

Le prometí que nunca lo haría…

Es un fenómeno, pero me lastimó… de nuevo. ¡Otra vez!

Lo más bajo que había llegado en su vida y que Bella pensó que nunca pasaría más de eso acababa de llegar al cielo. Esto era peor—mucho peor—y no había una maldita cosa que pudiera hacer al respecto.

¡Joder!

Bella no durmió en toda la noche. Dio vueltas y vueltas, pensando en lo mucho que sus palabras debieron haber lastimado a Edward. Le había confiado su secreto, y su secreto era mucho más grande que cualquiera de los de ella, y lo lastimó con lo que sabía. Lo único que Bella nunca había sido—era mala. Si era honesta y seguía la regla de ser ella misma, entonces no debió haberle dicho eso. Un orgullo herido era un arma peligrosa.

Esperando lo más que pudo para que fuera una hora razonable, Bella llamó a Rose.

"Voy a ir a SER contigo esta noche."

"Oh, gracias al cielo. Estoy harta de estar ahí sola. Parezco desesperada, y eso no se ve muy bien en mí."

Muy al estilo Rose, estaba muy ensimismada como para preguntarse por el repentino cambio de su amiga. Como siempre, Bella se sintió agradecida porque la salvó de la vergonzosa explicación y el sermón subsiguiente.

De pie afuera de SER en un concurrido sábado por la noche, Rose negó al ver la elección de ropa de Bella.

¿Es el día de la marmota (2) o algo así?

¡Supéralo Rose!...

Bella se había llevado mucho tiempo eligiendo su camiseta para esta noche. Sabía que a Edward le encantaba dejar mensajes en su selección de temas, así que se le ocurrió que podría recurrir a ese lado de él. Su camiseta color pastel tenía una enorme imagen sonriente de un oso color durazno con dos margaritas entrelazadas en su barriguita.

Amigo Oso…

Por favor, deja que sea mi amigo otra vez…

De todas las cosas hirientes que se habían dicho el uno al otro desde que se conocieron, Bella sentía que llamar a Edward un fenómeno fue un golpe bajo. Estuvo mal, y no podría ser capaz de descansar tranquila hasta que se disculpara con él por sus crueles insultos. No significaba que no estuviera enojada por las cosas que le dijo a ella, pero viendo el panorama completo, ella tendía a estar de acuerdo con él respecto a que era indigna, así que, ¿cómo podría estar de verdad enojada con él?

Cuando los ojos de Emmett se posaron en Rosalie, su rostro se iluminó como un árbol de Navidad. Cualquier extraño podría creer que el hombre no la había visto en una eternidad, cuando en realidad solo había sido desde el almuerzo. La levantó en sus brazos y la besó profundamente en los labios. Al volverla a bajar, de pronto notó a Bella. Le estaba sonriendo a la íntima pareja y al ver la felicidad y orgullo que Em irradiaba cuando veía a su hermosa rosa. Los rasgos de él desmerecieron cuando la miró a los ojos.

"¿Cómo estás, Boba Fett?" Preguntó Bella.

"Ah… oh, pequeña B," le dijo, sacudiendo su cabeza, el dolor claramente dibujado en todos sus rasgos. "No puedo hacer esto."

Emmett abrió la puerta y desapareció dentro del bar, dejando a unas confundidas Rose y Bella en la acera con una larga línea de impacientes clientes detrás de ellas. Un momento después, reapareció con Sam, y el más pequeño de los dos porteros gigantes tomó el puesto de Em en el control de entrada.

"Buenas noches, señoritas," dijo Sam, pretendiendo que no las conocía. "¿Puedo ver sus identificaciones?"

Rose trató de ver por detrás de su corpulenta figura hacia su novio para preguntarle qué demonios estaba pasando, pero Em le estaba dando la espalda a las chicas, recargado en la ventana de vidrio, su cabeza agachada. Su lenguaje corporal expresaba que no estaba feliz, y eso era bastante decir del alegre portero que nada parecía molestarlo.

"Sam, joder, sabes perfectamente quiénes somos," dijo Rose con brusquedad. Ella era una VIP, después de todo.

"Su identificación, por favor," persistió.

Bella tenía un mal presentimiento y le entregó su licencia de conducir.

Sam estudió la información como si la estuviera memorizando para un examen.

"Señorita Isabella Swan, me temo que esta noche no puedo permitirle la entrada," le informó con una expresión ilegible.

"¿Qué?"

"¿Qué demonios acabas de decir?" Dijo Rose, más fuerte de lo que a Bella le hubiese gustado.

"La gerencia me ha informado que a la señorita Swan se le ha prohibido la entrada al BAR SER. No puedo dejarla entrar."

Oh Dios… él me odia.

Bella descansó su mano en el brazo de Rose antes de que su amiga explotara e hiciera una escena.

"Sam, sé que no me conoces muy bien, pero realmente necesito hablar con ah… no estoy segura de cuál sea el nombre de su camiseta esta noche, pero sabes a quién me refiero. Por favor."

"Greedo nos dio instrucciones estrictas de que no deseaba verla en el local."

No voy a llorar…

Mantente calmada…

Rose trató de pasar empujando a Sam para llegar a Em, que en su opinión tenía algunas explicaciones qué dar, pero Sam intervino.

"Señorita, o se despide de su amiga y entra, o se va a casa, porque ningún portero le dará la entrada aquí esta noche. ¿Me entendió?" Le dijo.

Bella estaba muy al tanto de todos los ojos curiosos de los otros clientes esperando haciendo agujeros en su espalda. Edward le había dicho fuerte y claro lo que sentía de su última conversación. La única oportunidad que Bella tenía era esperar que pudiera ver su mensaje en respuesta.

Saliendo de la línea, se acercó a Em con Rose pisándole los talones. Rodeándolo para mirarlo a los ojos, Bella trató de sonreír.

"Está bien, Boba. Todo esto es mi culpa." Reconfortó al gentil gigante al frotar su brazo.

Em frunció el ceño y no se veía menos molesto por sus palabras.

"Bella, ¿en serio no estarás aceptando esta mierda?" Le preguntó Rose, horrorizada por la debilidad de carácter de su amiga y la ausencia de genitales masculinos de su novio.

"Rose, estoy siendo castigada. La cagué."

"Oh, ¿y expulsarte es un comportamiento adulto aceptable por que tuvieron una discusión?"

"Rose, no estás ayudando. Solo déjalo, por favor. Y, tampoco culpes a Em."

Rosalie caminó por la calle alejándose un poco del par, sus zapatos de tacón repiqueteaban en el duro pavimento. Estaba lista para golpear a alguien y no quería que fuera su novio. Pensó que si golpeaba a Sam, también le sería prohibida la entrada al bar, y eso haría simplemente imposible el que viera a Emmett en sus noches de trabajo. Apoyó su cadera contra el capó de un coche oscuro para darse un tiempo para recuperar la compostura. Si Bella no iba a exigir sus derechos, entonces, ¿por qué iba a Rose a romperse una uña por ello?

"Oye, cariño, mueve tu caliente trasero o lo daré unas nalgadas," un voz extrañamente femenina dijo por una pequeñísima rendija en la ventanilla oscura del coche.

Rose no se había molestado en ver si había alguien dentro del vehículo estacionado. Por un momento pensó tal vez había sido una mujer, considerando que quien sea que estuviera dentro sonó muy parecida a Selma o Patty de Los Simpson, pero algo le dijo que era un hombre.

"En tus sueños, maldito fenómeno," le dijo antes de regresar a la luz cerca del bar. Esa voz le dio escalofríos.

Bella miró a Emmett.

"¿Puedes decirme su alcance, por favor?" Le preguntó bajito.

A Emmett le tomó un momento comprender su pregunta. Nunca había pensado mucho en la habilidad de Edward porque el barman tenía problemas para leer la mente de Emmett. Decía que las imágenes mentales de Emmett consistían en tres cosas—muñecos de palitos mal hechos, muñecos de palitos mal hechos teniendo sexo, y montañas de comida.

"No sé, B. Nunca lo he puesto a prueba," respondió Em con honestidad.

Bella se puso frente a las ventanas de vidrio llenas de publicidad de cerveza y vodka. Colocando ambas manos contra el vidrio en un intento de reducir la brecha que sentía entre ella y Edward, cerró sus ojos.

Edward…

Edward, perdóname…

Lo siento mucho…

No eres un fenómeno…

Eres un hombre hermoso y maravilloso con una mente increíble…

Amo tu talento…

Te echo de menos…

Lo siento…

Aunque, estás equivocado…

No te merezco… y sé que no merezco tu perdón…

No merezco que ningún hombre me ame…

Pero de todos modos te lo pido…

Pero, supongo que este es el adiós…

Bella se irguió y abrazó a Em por la cintura. El portero no sabía dónde poner sus manos considerando que Rose ya estaba cabreada, y no quería ponerla celosa.

"No creo que vaya a volver aquí, Boba. Así que, sí… gracias por todo."

Em se vio aún más incómodo si era posible. "Ah, tengo un mensaje," comenzó a decir. "Pero…"

Bella sabía que no iba a ser bueno. "Solo dímelo. Sé que solo eres el mensajero. Prometo que no voy a dispararte."

"Él dijo que si venías te dijera, que el tema de esta noche es cazarrecompensas, porque al parecer algunas personas harían lo que sea por dinero."


(1) Rose usa el término Sugar Daddy por el nombre con el que conocieron a Edward, en inglés 'Sugarlips' o Labios Dulces. Pero es bastante conocido que el término se usa para los hombres mayores que se consiguen novias jovencitas a quienes mantienen, por eso el comentario de Bella sobre que no es mayor que ella ;)

(2) El día de la marmota o 'Groundhog Day' Es una película protagonizada por Bill Murray donde los acontecimientos de su día en un pueblo pequeño, trasmitiendo la tradición local en la cual una marmota determina cuánto tiempo queda para que termine el invierno, al terminar el día y comenzar el siguiente, extrañamente se repite una y otra vez.


*Sale corriendo y se esconde* *Se asoma agitando un pañuelo blanco* Recuerden que yo soy la mensajera jajajaja. Ya sé, ya sé, Edward fue todo un hdp y Michael, sin palabras. No digan que la autora no les advirtió al inicio del capítulo "Cuando la mierda te explota en la cara" y vaya que explotó. Ahora, ¿será que esto los separará definitivamente? ¿Qué piensan de que Bella hubiese aceptado la propuesta de Michael? Espero ansiosa leer sus reviews con sus opiniones, disfruto mucho de saber que están tan metidas en la historia :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: patymdn, ginnicullenswan, Antonia, shamyx, Maryfer VC, labluegirl94, SummerLove20, tulgarita, YessyVL13, Adriu, Shikara65, Laura Katherine, paosierra, ang3lpop, Didi Quez, Yoliki, Kdaniela, Gabriela Cullen, Jade HSos, gaby9387, AndreCullen, Manligrez, Srher Evans, Dess Cullen, Marttha Cullen Dollanganger, Wawis Cullen, Diablillo07, Sei, lizdayanna, Hanna D.L, verdejade469. Lia Masen, freedom2604, Shanen Krause, Tsuruga Lia1412, AriiPattinson, Marce, Roxy Sanchez, PEYCI CULLEN, Tata XOXO, Sol.43, lagie, dOry-25, glow0718, xelatwi, Bertlin, Mony Grey, Pam Malfoy Black, injoa, rosycanul10, Ericastelo, alo-star, Mafer, bbluelilas. Saludos y nos leemos en el próximo capi.