Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


Capítulo 16 – Equipo Labios Dulces

El miércoles por la noche, Bella llegó al bar SER más tarde de lo acostumbrado, ya que había pasado varias horas en 'la casa' con Charlie. Las sesiones de terapia de su padre se estaban haciendo cada vez más intensas porque se quedaba más tiempo en el presente. Eso significaba que los psiquiatras estaban empezando a abordar algunas de las razones primordiales que llevaron a desarrollar su trastorno de personalidad en primer lugar.

Como resultado, algunas tardes, Bella encontraba que tenía que quedarse con su papá más tiempo del acostumbrado para apoyarlo durante este duro periodo. A menudo él tenía preguntas para ella de las que necesitaba desesperadamente la respuesta, sobre todo al sentirse responsable de la muerte de su madre. Charlie le preguntaba qué recordaba del tiempo antes del ataque al corazón de Renee y varias semanas después.

Bella sentía que estaba poniendo a prueba su propia realidad, tratando de determinar si los médicos estaban en lo correcto cuando repetidamente le decían que no había sido su culpa.

Por lo general, Bella estaba física y mentalmente agotada después de esas visitas, que fue el porqué llegó a ocupar una cabina vacía contra la pared lateral de SER.

Hola cariño, aquí estoy.

Muy cansada.

Charlie volvió a tener terapia esta noche.

Bella deseaba cada vez más compartir el don de Edward. Le encantaba comunicarse con él mentalmente y deseaba también poder escuchar sus respuestas. Le haría mucho más fácil el esperarlo en las noches concurridas.

A Bella no le importaba pasar las tardes en SER. Era la única forma en que la pareja podía verse durante la semana debido a sus horarios opuestos. Bella había empezado a adaptarse a su horario hasta tarde y deseaba que su trabajo no demandara que empezara tan malditamente temprano.

Si pudiera tener un horario de once a siete.

Eso sería genial.

Oh… en realidad, no.

Nunca vería a Charlie.

Bella se quedó ahí, viendo a los clientes felices. Las noches de los miércoles no eran tan agitadas como las de los viernes y sábados.

Hola, Labios Dulces…

Edward le indicó con el dedo índice que quería que fuera a la barra. No estaba segura, pero él no se veía muy feliz.

No puedo.

Voy a perder la cabina si me muevo.

Edward sacudió su cabeza y le indicó de nuevo que fuera con él.

No, estoy muy cansada para sentarme en la barra.

Cuando tengas un momento, ¿podrías traerme una coca de cereza, por favor?

Tratando de animarse un poco, Bella trató de pensar en algo feliz y libre de estrés. El recuerdo de sorprender a Edward anoche por primera vez en su vida vino a su mente. Se sentía muy orgullosa. Su propia familia nunca se había tomado el tiempo de aprender sobre su don, pero ella ya había aprendido mucho en el poco tiempo en que han estado juntos.

La noche anterior, después de que Edward la hubiese follado concienzudamente, ella despejó su mente, pensó en el color rojo y le dijo que le tenía un regalo. Él se había burlado diciendo que era imposible y su ceño empezó a fruncirse cuando todo lo que pudo leer en ella fue un lienzo en blanco de color rojo.

Bella había salido desnuda de la cama y se acercó a su bolsa, sacando la pequeña caja blanca. Entregándosela, le informó que le había comprado una cosita en su viaje de compras.

Edward se había visto completamente sorprendido. Bella pudo darse cuenta que no podía creer el hecho de que hubiese podido hacerlo sin que él lo leyera en su mente. Agarró la caja como si pudiera explotar y le quitó la tapa. Bella había esperado que estuviera más entusiasmado. No esperaba que estuviera tan renuente e inseguro.

Retirando el papel de seda negro, Edward descubrió un bóxer de seda de Animal. Se le quedó mirando un par de segundos antes de que apareciera la más linda de las sonrisas.

"¿En serio? ¿Es para mí?" Preguntó, sosteniéndolo en su mano. "Bella..."

Estaba sin palabras.

Nunca en sus treinta años, Edward Masen había recibido un presente que no supiera que venía. Nunca—hasta que llegó Bella.

"Cariño, no puedo creerlo."

Ahora Bella estaba insegura si en realidad le gustaban o no.

"Cariño, joder, me encanta. Es solo que…"

"¿Estás sorprendido?"

Se rio entre dientes. "No sé qué decir… esto se siente… muy extraño."

"Es cómo nos sentimos el resto de nosotros todo el tiempo—ciegos."

"Sí, supongo que sí." Edward se acercó y la besó con fuerza. "Eres la criatura más increíble y exquisita que he encontrado en mi vida. Jamás creí que alguna vez recibiría un presente que no supiera que venía." Levantó su bóxer de nuevo y sacudió su cabeza con incredulidad.

Bella sonrió para sí misma ante el recuerdo. Un detalle tan simple de su parte le había dado a Edward una experiencia que el resto de nosotros da por sentado.

Varios minutos más tarde, Edward apareció a su lado, sin verse impresionado.

"Hola, cariño, ¿dónde está mi coca de cereza?"

Edward se inclinó y la besó suavemente en los labios, permaneciendo solo el tiempo suficiente para convertirlo de cortés a ardiente. Bella parpadeó, tratando de no pensar en dónde más le gustaría que la besara.

"En la barra," le dijo, irguiéndose.

"¿Por qué no la trajiste?"

"No te vas a sentar aquí," le dijo un tono que decía 'no discutas conmigo'.

"Te tengo noticias, Labios Dulces, pero me voy a quedar aquí," le dijo, señalándose a sí misma en la cabina.

"No por mucho tiempo."

¡Edward!

"¡Bella!" Le dijo, poniendo las manos en sus caderas e imitando a la imagen de mini B en su cabeza. A Edward le encantaba ver a mini B en su mente, y ella se estaba poniendo firme.

Bella contuvo su sonrisa. Se dio cuenta de lo que Edward estaba haciendo con esa posición y luego se sintió tonta por actuar como una niña petulante en su propia mente.

Edward miró por encima de su hombro para checar cómo estaba manejando Jasper la barra sin él.

"Vamos. Tengo que volver allá, y no puedo concentrarme contigo sentada aquí toda la noche sola."

"No seas ridículo." Bella encontraba difícil sonar dura cuando lo miraba hacia arriba desde su asiento. Parecía sobrepasarla.

"No lo soy. No me gusta que te sientes aquí lejos de mí."

"El bar es perfectamente seguro," ella le respondió.

"Dile eso a Emmett," le replicó.

Oh, entonces de eso se trata.

Edward se le quedó mirando. Sabía que estaba actuando como un cavernícola, pero no le importaba. Nada iba a pasarle a su chica bajo su cuidado – jamás.

"Solo complace a tu sobreprotector, molesto, paranoico y dominante novio por esta vez."

"Bueno, cuando lo pones de esa forma, haces difícil que una chica se rehúse," le dijo, sonriendo y tratando de mejorar su humor.

Bella sabía que Edward estaba siendo un tontito, pero inconscientemente, todos se preguntaban si el tipo que apuñaló a Emmett sería tan estúpido como para intentar algo más. Bella sabía que en el constante mar de gente en movimiento, alguien podría estar sobre ella en un instante, y probablemente Edward no tendría tiempo de hacer algo al respecto, asumiendo que siquiera lo viera venir.

Los porteros estaban en alerta, pero los nuevos nunca lo habían visto. Si llevaba manga larga y cubría su codo tatuado, fácilmente lo podrían dejar entrar.

Suspirando, Bella le tendió su mano a Edward. Él sonrió en triunfo mientras la ayudaba a ponerse de pie, lo que le ganó un codazo en las costillas.

"Cuidado, señor. No ganaste esto," le dijo ella.

"Hiciste feliz a tu novio y posiblemente acabas de salvar a ese tipo por allá de que le rompan la nariz," Edward dijo antes de atraer a Bella en un beso ardiente.

Cuando su mente registró las palabras, ella se echó hacia atrás.

"¿Qué tipo?"

"Ese que ha estado tratando de encontrar el valor para hablarte."

"¿Quién?" Le preguntó, mirando alrededor de él hacia la gente sentada en las mesas.

"¿Importa?" Le dijo él frunciendo el ceño.

"Demonios, sí. Los chicos nunca me echan el vistazo," le dijo, todavía escaneando las mesas. Edward la echó para atrás para que en lugar de eso lo mirara a él.

"Pendejadas. Piensan en ti más de lo que crees. Créeme. ¡Lo sé!"

Edward se estaba poniendo celoso mientras Bella trataba una vez más de echar un vistazo disimuladamente hacia las mesas. A Bella le encantaba cuando se ponía algo posesivo. Nada la hacía sentir más deseada que Edward en modo hombre celoso y protector.

"De modo que, ¿la verdadera razón por la que me quieres en la barra es para repeler a las masas?" Preguntó a juego.

"Es un bono adicional, sí, pero estoy preocupado de que ese hijo de puta se presente." Edward miró rápidamente alrededor hacia la multitud.

"Entonces, déjame entender esto. ¿No puedes soportar ver que los tipos coqueteen conmigo, pero yo tengo que sentarme en la barra y presenciarlo durante toda la noche?"

Bella le estaba tomando el pelo a Edward a propósito. Podía ver por la posición de sus hombros que estaba tenso, y quería que se relajara un poco.

Edward le rodó sus ojos antes de empujarla hacia la barra.

"Eso es diferente, y lo sabes."

"Ahora es mi turno de decir que son pendejadas."

Cuando llegaron al extremo de la barra, Edward la envolvió con su cuerpo por detrás, atrayéndola contra su pecho. Besó la piel debajo de su oreja.

"Muñeca, tú sabes que cuando soy amable con las clientas, me dejan buena propina. Cuando me dejan una buena propina, eso significa más dinero para que tú gastes," razonó con ella.

Después del éxito de la expedición por ropa interior de Bella, Edward había insistido en darle regularmente dinero de sus propinas para gastar.

"Y, cuando te compras ropa interior nueva, los dos sabemos cómo termina eso." Edward mordió suavemente el cuello de Bella y frotó su creciente erección contra su trasero, recordándole sus encuentros nocturnos previos.

Él deseaba poder ver lo que estaba pensando, pero por otra parte, no necesitaba nada visual que aumentaría su excitación.

"Coquetea, Labios Dulces. Coquetea," le dijo con una sonrisa descarada.

Edward colocó el banco de Bella y la ayudó a subirse antes de besar su frente.

"Gracias. Me hace sentir mucho mejor el tenerte cerca. Puedo respirar de nuevo," le dijo, frotando su pecho.

Bella se sentía verdaderamente amada por su atento hombre. Edward tenía una forma especial de hacerla sentir como si fuera la única mujer sobre la tierra, a pesar de que muchas mujeres mucho más hermosas—en opinión de Bella—probarían suerte al tratar de seducirlo mientras él trabajaba.

Un momento después, una coca de cereza se deslizó por la barra con un guiño y su sonrisa favorita.

Gracias.

Oh, cerezas extra. ¿Esa es mi recompensa por ser una buena chica?

Edward estaba sonriendo con ganas mientras le servía al siguiente cliente, pero Bella sabía que todo era por ella.

El dulce golpe de azúcar era exactamente lo que necesitaba.

Pobre papá…

Está mucho mejor…

Pero todavía hay mucho por avanzar…

Bella continuó pensando en el progreso de su padre y cómo la hacía sentir. No era fácil revivir lo que antecedió a la muerte de su madre o el tiempo justo después de eso. Bella difícilmente había reconocido a su propio padre cuando volvió a su casa a organizar el funeral. Solo habían sido dos días, pero en ese tiempo, Charlie se veía viejo y canoso. No era que su pelo hubiese cambiado de color, más bien que su rostro había perdido toda la vida—como si alguien que no supiera cómo usar apropiadamente el photoshop, hubiese echado a perder sus niveles de contraste.

Bella sabía que siempre estaría en deuda con Carlisle Cullen y se preguntó cómo le pagas a alguien por devolverle la vida a las personas—no solo la vida de Charlie—sino también la suya.

Un par de chicas particularmente lindas llamaron la atención de Bella cuando Edward empezó a atenderlas. En lugar de su engreída sonrisa de barman, Bella podía ver el pliegue apenas visible en su frente. Se dio cuenta que sus pensamientos habían sido melancólicos y agobiantes y en seguida se arrepintió de trasmitirle su actual estado de ánimo.

Lo siento.

Voy a bloquearte por un rato para poder pensar en papá.

Los ojos de Edward se dispararon hacia ella, y al instante se vio molesto. Dejando las bebidas de las chicas medio preparadas, se acercó a ella.

"Por favor, no hagas eso," le suplicó. "No eres tú."

"¿Estás seguro?"

"Te necesito, por favor."

"¿Debería pensar en algo feliz?"

Sacudió su cabeza y continuó con las bebidas. No quería forzar a Bella a pensar en cosas para entretenerlo. Simplemente, el estar dentro de su cabeza era un santuario para él, incluso si ella estaba estresada.

Bueno, si no soy yo, entonces, ¿son esas chicas?

El gesto negativo de la cabeza de Edward fue sutil, cuando le respondió a Bella.

Bueno, deja de fruncirles el ceño.

¡Quiero mi propina!

Bella se imaginó probándose otro conjunto de ropa interior con un personaje de dibujos animados para tratar de animar a Edward.

Logró sonreírle a las chicas al tomar su dinero, pero no le llegó a sus ojos.

Desde que Bella había estado viniendo a SER, Edward y Jasper tenían dibujada una línea invisible a mitad de la barra. No era una regla, pero por lo general Edward servía su extremo y viceversa. Si estaban muy ocupados, uno de los chicos cruzaba la línea, pero normalmente se quedaban en sus respectivos lugares. Ya que los dos chicos eran bien parecidos, las chicas gravitaban hacia el extremo de la barra que pertenecía a su barman favorito.

Edward le sirvió a dos más personas, intentando verse más feliz. Bella había permitido que su mente se acallara inconscientemente mientras lo observaba, preocupada por lo que lo estaba molestando. Se veía como alguien que sufría de una migraña y se veía forzado a salir al sol del mediodía. Notó que seguía mirando hacia el extremo de Jasper.

Me pregunto quién le está transmitiendo imágenes.

Espero que no sean de clasificación x.

Soy la única que tiene permitido hacer eso.

Recuerdos de sus bar-gasmo volvieron a ella. Edward Masen, definitivamente era una distracción, de modo que no podía culpar a otros por tener pensamientos parecidos. Edward le echó un vistazo desde la registradora—con la espalda hacia los clientes—y lentamente—muy lentamente— humedeció su labio inferior con su lengua, luego le levantó una ceja. Estaba tratado de deshacerse de la nube que estaba oscureciendo su humor.

Cielo.

Santo.

¡Eres un provocador!

Bella se dio cuenta que llamar a Edward un provocador era algo así como si el comal le dijera a la olla (1).

Ella comenzó a hacer un striptease en su mente, contenta de que al menos estuviera distraído por ahora. En la realidad, se vería y sentiría como una idiota desnudándose para él, pero en su cabeza, era jodidamente buena en ello—sexy, natural y mucho más flexible. Justo cuando Bella estaba por deslizar de su hombro el segundo tirante de su sujetador—en su mente—Alice estaba a su lado—de verdad, así que su imagen se desvaneció.

"Hola, ¿estás lista para más tarde?" Preguntó Alice.

"Sí. ¿Estás segura que es una buena idea? Quiero decir, ¿no necesita Emmett descansar?"

"Rose dijo que—"

Alice se detuvo a media oración de forma inesperada y se centró en algo detrás de la barra. Bella siguió su mirada, y juntas vieron a Labios Dulces entrar a la zona de Jasper. Se detuvo frente al hombre de mediana edad con un traje, que estaba descansando la cabeza en sus manos.

"Oye, Wallstreet, no estás obedeciendo las reglas," dijo Edward.

El hombre frunció el ceño cuando se fijó en Edward.

"¿Cómo sabes que trabajo en Wall Street?"

"He atendido a bastantes asesores financieros y corredores de bolsa como para identificar uno cuando lo veo," le dijo, señalando el fino traje del hombre.

"¿Qué reglas?"

Edward no tuvo que responder ya que Jake y dos de amigos mujer-hombre estaban cerca. Cuando empezaron a hablar, Wallstreet se giró para mirarlos. Cada uno tomó su turno para leer una regla en voz alta y terminaron con una triple reverencia.

"Gracias, damas," les dijo Edward, aplaudiendo por su actuación.

A Wallstreet parecía no importarle lo que un grupo de drag queens tenía que decir, pero Edward ya sabía eso.

"Será mejor que las escuches. Tienen razón. Si no sigues las reglas, te vas. Así que deja de romper la regla número uno." Cuando dijo eso, cruzó los brazos sobre su pecho y se mantuvo firme. Estaba hablando en serio.

"No importa lo que el tipo haga. Edward ya decidió," Alice susurró en el oído de Bella.

"¿Cuál es su decisión?"

"Echarlo."

Oh, mierda.

Ten cuidado, cariño.

Su mente debe de ser horrible.

Me pregunto que está pensando…

"¿Cómo sabes que no dejé mis preocupaciones en la puerta?"

"¿Alguien más por aquí luce como si se hubiese sentado en un cactus y estuviera tratando de no llorar como un bebé?"

Edward hizo el gesto evidente de mirar alrededor del bar a todos los clientes felices, luego de nuevo a Wallstreet. Jake y compañía hicieron lo mismo para apoyarlo.

"Es un país libre. Puedo pensar lo que quiera."

"Es libre allá afuera, pero aquí dentro, sigues las reglas del bar."

"Eso es jodido."

"¿Te digo yo a ti como manejar las acciones y los bonos?" Edward preguntó, molesto.

El tipo sacudió su cabeza y luego miró a las queens que se estaban acercando. Eran chicos grandes, independientemente de si estaban adornados con lentejuelas y piedras o no.

"Así es, así que no me digas cómo manejar mi bar. O dejas de pensar, o te vas."

Jake empezó a gritar "taxi" con una perturbadora voz con un elevado falsete. Wallstreet miró a Edward, luego a Jasper—que ahora estaba apoyando a su compañero, y luego a las tres queens—que ahora se veían amenazadoras de una forma en la que solo las drag queens podían hacerlo.

Bella se preocupó al ver el punto muerto que estaba frente a ella.

"Y, se va a levantar en tres… dos…" Dijo Alice, sonriendo. "¡Uno!"

Justo en ese momento, Wallstreet se levantó, se terminó su whisky y salió.

Edward agarró la botella de Grey Goose y sirvió cuatro tragos. Cogiendo el suyo, le hizo una seña a Jake.

"Gracias, chicas. Ese es por cuenta de la casa."

Los tres tomaron su trago y chocaron sus bebidas con la de Edward, antes de beberlas al mismo tiempo.

El instante en que Wallstreet se marchó, fue como si le quitaran a Edward un enorme peso de sus hombros. Todavía no era el mismo, pero solo Bella y Alice se dieron cuenta de ello. Se esforzó por disfrutar su noche al bromear con Jasper, Jake y las chicas. Hizo algunos movimientos de la película Cóctel y básicamente coqueteó durante toda la noche.

Aunque era encantador con las damas, siempre se aseguraba de que Bella se sintiera como la número uno. Eso le valió a Bella una serie de miradas furiosas de parte de la clientela femenina, pero por esta vez, no le importó. Se irguió en su asiento, sacó su pecho y le hacía ojitos a su hombre al otro lado de la barra.

A las 10 pm, Pastelito se paró sobre una de las mesas más bajas en medio del bar y anunció la última ronda. Explicó que el BAR SER iba a cerrar temprano esta noche en honor a que el portero más feliz del mundo iba a ser dado de alta del hospital.

Muchos de los regulares habían echado de menos la sonrisa de bienvenida de Emmett y estaban contentos de escuchar que estaba lo bastante bien como para irse a casa.

Edward apagó el último interruptor, y todo el brillante y destellante neón en la ventana desapareció. Bella aún podía ver un tenue eco de los anuncios en su visión a medida que sus ojos se adaptaban a la oscuridad. Sintió que la mano de Edward sujetó la suya, y la condujo hacia su Jeep.

Alice y Jasper se habían ido momentos antes, diciendo que pasarían por suministros de camino a Williamsburg.

Cuando estaban sentados en el coche, Bella se sorprendió cuando Edward tomó sus dos mejillas y la besó con avidez. En seguida sintió su necesidad por ella en la forma de sus labios y lengua vagando por su boca, cuello y mandíbula. Ella podía darse cuenta que para él no era suficiente, y que tampoco podía decidir lo que quería, ya que se desplazaba de un punto erógeno al siguiente. Las manos de Edward empezaron a recorrer el mismo sendero ambiguo sobre su cuerpo—acariciando sus senos, masajeando la piel encima de sus jeans o bajando entre sus piernas—solo para empezar todo el circuito de nuevo.

"¿Edward?"

Había algo extraño en todo ello. Edward se detuvo al instante y se dejó caer en su asiento. Bella le tendió su mano, sin que le gustara la repentina falta de contacto, pero en el último minuto él no la tomó.

"Lo siento." Descansó sus codos sobre el volante y enterró su rostro en sus manos. "Estoy muy jodido. No sé cómo me soportas a veces."

Bella no tenía idea a qué se debía esto, cuando había parecido que estaba de buen humor desde que echó a ese hombre. Acercándose, ella tomó su mano.

"¿Esto es por Wallstreet?"

Incluso con la tenue luz del callejón detrás del bar, Bella podía distinguir su sonrisa tímida. Asintió en confirmación antes de que se le escapara un profundo suspiro que ella no sabía que él estaba conteniendo. Edward se giró en su asiento para mirarla apropiadamente.

"Bella, sabes que te amo, ¿verdad? Te amo tanto que me asusta la mitad del tiempo porque siento como si fuera a joder esto. Pero, ten por seguro que te adoro, y toda esa… esa… mierda en el bar es solo para ganarme la vida de la única forma que conozco."

"¿Qué mierda? Y, por supuesto, sé que me amas. Yo también te amo."

Edward sonrió al escuchar sus palabras, pero no duró.

"El coqueteo. No es real, lo sabes, ¿cierto?"

"Oh, cariño, lo sé. No te preocupes. De todos modos, tú sabes qué chicas hacen que me hierva la sangre, y siempre me haces sentir como si fuera la única chica en el lugar. Confío en ti, Edward."

Bella se acercó y le dio un suave beso.

Él soltó otro suspiro.

"Ese tipo…"

"¿Wallstreet?"

"Está jodido. Son… sus pensamientos… me sentí afín, y permití que me consumieran. Tenía que sacarlo de ahí antes de que lo golpeara," Edward trató de explicar.

Bella recordó que Edward le dijo que a menudo asumía el humor de los pensamientos de las personas como si estuviera viviendo los recuerdos en lugar de solo ver las imágenes. Ella recordó el restaurante.

"¿Cómo te hizo sentir él?"

"Culpable… porque estaba engañando a mi esposa."

Bella comprendió, y sintió una gran tristeza por ese hermoso hombre frente a ella. Edward se había sentido como si la hubiese estado engañando, pero en realidad, los dos sabían que no era cierto.

El nivel de mierda mental que ese concepto representaba era épico.

Bella tocó delicadamente su mejilla.

"Edward, sé que nunca me harías eso. No te disculpes por los errores de ese idiota."

"¿De verdad lo sabes?" Le preguntó, sonando casi desesperado. "¿De verdad sabes que de todas las cosas jodidas que podría hacer, esa nunca sería una de ellas?"

"Cariño, lo sé."

Ella lo soltó, rompiendo la conexión.

Lo sé.

Lo prometo.

Te creo.

Bella le creía. Después de la trágica serie de eventos que su padre puso en marcha con su aventura, Bella sabía que Edward nunca sería infiel. La infidelidad había cambiado la vida de Edward y Alice irrevocablemente, y él había pagado el precio de tener conocimiento de las acciones de su padre todos los días desde entonces.

Edward había vivido con la culpa de la aventura de su padre y el suicidio de su madre. Bella sintió el estómago revuelto al saber que Wallstreet había despertado esos sentimientos de Edward en su bar—su santuario del mundo exterior. Edward se veía derrotado y cansado en la oscuridad.

"Por amor de Dios, la próxima vez que suceda, haz que piense cosas felices… con todas mis fuerzas," dijo Bella, a sabiendas que en realidad no tenía sentido.

"Pensar con todas tus fuerzas… ¿eh?" Edward bromeó, los dos tratando de aligerar el ambiente.

"Sí, ya sabes, para poder ahogar a los otros."

Bella deseó poder envolver a Edward en una gigantesca burbuja mental protectora y mantenerlo a salvo del lado negativo de su realidad.

"No sé qué fue lo que hice para merecerte," él le dijo, escuchándose aliviado.

"Solo fuiste tú."

Edward sacudió su cabeza en desacuerdo, como si ser él mismo fuera una maldición.

"Hablo en serio cuando digo que te amo como eres. Necesitas empezar a practicar lo que predicas," le dijo ella. "Solo tienes que ser tú mismo y dejar de resistirte a ello constantemente. Sí, hay aspectos negativos, pero también hay aspectos negativos en ser yo misma. Tienes que ser tú mismo y permitirme ayudarte, porque juntos podemos hacerlo—tú y yo. ¿Me lo prometes?"

Edward asintió de mala gana—sus propias reglas en el bar eran un trago amargo. Fueron formuladas para aliviar su abuso mental. Nunca pensó que él también las seguiría.

"Si sirve de algo, lo siento," le dijo.

"Deja de disculparte. No es tu culpa que otras personas te hagan sentir como te sientes."

"B, reaccioné así porque sentí que yo había estado teniendo una aventura. ¿Puedes imaginarte siquiera cómo sería si Wallstreet estuviera llorando porque su esposa estuviera teniendo una aventura?"

Los ojos de Bella se abrieron como platos al pensar en Edward acusándola de una aventura imaginaria que él probablemente sabría que no es real para empezar, pero sus emociones lo harían sentir como si realmente estuviera pasando.

Oh Dios, eso es jodido.

Bella se sintió impotente al pensar en ese escenario, y Edward pudo verlo.

"Lo sé. Es totalmente jodido. Es lo que he estado tratando de decirte todo este tiempo."

Em estaba recostado en su sofá, rodeando por Rose, Alice y Jasper cuando Edward y Bella llegaron.

"Hola, hermano, pequeña B," Em los saludó.

Estaba sonriendo feliz y parecía él mismo. Lo único que lo delató fue una ligera mueca cuando se hizo hacia adelante para chocar puños con Edward. Bella se acercó para besar su mejilla y le habló mientras todavía estaba cerca de él.

"Em, ¿estás seguro que puedes hacer esto?"

Todos rodaron los ojos porque Bella ya había dado a conocer ampliamente su opinión sobre visitar a Em a las 11 pm en su primera noche fuera del hospital. También había estado bastante alarmada de que Em fuera dado de alta después de solo cuatro días, pero Carlisle le aseguró que ya que no tenía ninguna infección y estaba tomando antibióticos, estaba bien que se fuera a casa a recuperarse.

"He estado esperando este momento desde que Rosie me preguntó," le dijo sinceramente. "Me estaba volviendo loco en ese hospital durmiendo todo el día. Luego estoy despierto toda la noche, aburrido y solo cuando debería estar trabajando afuera de SER."

"Pero…"

"Estoy bien, de verdad," insistió. "Ya que Rosie me tiene a dieta, me alegra la compañía."

"¿Eh?" Bella estaba perdida, y Edward solo sonrió con suficiencia.

"Le preocupa que se me abran las puntadas si nos ponemos en acción," le explicó mientras los otros se reían.

"¡Oh, por el amor de Dios! ¿Cómo puedes pensar siquiera en hacer eso?" Bella dijo preocupada.

"Te dije que ella se preocupaba demasiado," añadió Edward, pasándole a Bella su cerveza para que bebiera.

Edward se sentó en el sofá junto a Em y puso a Bella en su regazo. Ella supuso que después de su despliegue emocional de esta noche él la quería cerca, lo que resultó bien ya que no quedaban sillas extras.

Alice y Rose entraron a la cocina para preparar su banquete de medianoche, y Edward aprovechó la oportunidad para hablar con su buen amigo. El que Em fuera apuñalado había abierto una grieta en la burbuja de seguridad de Edward. Por años, él y Alice habían estado viviendo bien y permanecieron fuera del radar. Ahora, él se sentía vulnerable, combinado con su nuevo vínculo emocional con Bella, a quién tenía proteger con fiereza.

"¿Cómo te sientes, hombre?" Preguntó Edward.

"Casi como nuevo."

"¿Hay algo que pueda hacer por ti?"

"Rosie lo tiene todo cubierto. Y, no tienes que seguir pagándome," le dijo, frunciéndole el ceño a su jefe. "Soy solo un eventual."

"Pendejadas. No vas a discutir también por la cuenta del hospital, espero."

"¿Qué?"

"Está pagada, y ni una palabra más."

"Pendejadas," exclamó Emmett. Esto era nuevo para él. Iba a tener que hablar con Rosalie más tarde, porque cuando ella dijo que estaba "bajo control", él pensó que solo iba a tener que pagarle a ella.

"Em, no discutas. Soy la maldita razón por la que estuviste ahí en primer lugar." Las emociones de Edward estaban a flor de piel. Bella deseaba no estar en su regazo para poder intentar mantenerlo calmado.

"Ya hablamos de eso, Edward. No fue tu culpa. No te culpo."

"Debí haber sido yo," murmuró Edward.

Jasper, que estaba sentado en el sillón frente al sofá, sacudió su cabeza en frustración.

"Hombre, déjalo ya. Si tú o Alice hubiesen podido verlo, lo hubieran detenido. Solo porque no lo viste venir no significa que fue tu culpa," Jasper razonó.

Edward no tenía respuesta para la lógica de Jasper.

"¿Alguna noticia de los policías?" Edward le preguntó a Em.

"No, todavía no ha ido a su casa. No creen que ahora lo haga."

"Hijo de puta," gruñó Edward. Sus dedos aferrándose a las presillas de los jeans de Bella. Sujetó su precioso cargamento, y Bella supo que seguía preocupado de que el tipo tratara de hacer algo más en el bar.

Alice y Rose regresaron con platos de nachos bañados con queso—petición de Emmett después de la comida correosa del hospital. Bella notó que Rose estaba vestida extremadamente casual para tener a amigos de visita. Se preguntó si era solo por la hora o si Emmett la estaba contagiando.

"Oh, Rosie, te superaste," anunció Em.

"Son solo nachos, Em," respondió Rose, rodando sus ojos.

"Sí, pero son tus nachos, y nadie los hace tan buenos como tú, cielo."

Bella soltó una risita a la expresión de éxtasis que iluminó el rostro de Em cuando Rose puso la porción más grande en su regazo. Alice les dio un plato para compartir a Edward y Bella, al saber que su hermano amaba alimentar a su chica.

Al principio, a Alice le preocupaba que su hermano había estado solo por tanto tiempo que estaría muy arraigado a sus costumbres como para recibir a Bella en su departamento perfectamente pulcro. Le alegró estar equivocada cuando vio lo mucho que él adoraba cuidar de ella y trataba de darle todo lo que necesitaba. Nada requería demasiado esfuerzo cuando se trataba de Bella. El ver esto también puso triste a Alice por los años que había pasado solo con nadie a quién cuidar, pero ahora que Bella estaba aquí ya no pensaba en eso.

"No funcionará," dijo ella, mirándolo a él con esa mirada furiosa de una hermana mayor.

"No te metas," le respondió él antes de atiborrar su boca de la ricura de los nachos.

"¡Ni lo pienses! No voy a arriesgarme a que te metas en problemas. ¿No crees que los policías estén vigilando su casa?"

La pregunta de Alice captó la atención de todos.

"¿Alice?" Jasper preguntó cuándo ella le entregó su comida.

"Mi querido hermano ha decidido hacer el papel de vigilante."

La habitación estalló con todos diciéndole a Edward—al mismo tiempo y más fuerte que el otro—la idea tan estúpida y peligrosa que era. Por unos diez minutos, él expuso sus razones antes de que al fin prometiera dejarlo así. Em había amenazado con seguirlo día y noche para evitar que se acercara a la casa de ese hijo de puta a menos que accediera a olvidarse del asunto.

Un poco después de la medianoche, Edward y Bella se fueron. Los otros iban a jugar póker con bolsas de Reese's Pieces (2) en juego.

Bella sentía que muy apenas reconocía su departamento. Había estado ahí tan pocas veces estos días que insistió en que viajaran a Queens en vez de regresar a la ciudad. Edward había accedido a regañadientes, después de que ella prometiera llevar suficiente ropa como para una semana completa en su casa.

Ya que era tarde, los dos comenzaron a prepararse para dormir. Se pararon uno a un lado del otro en el baño, cepillando sus dientes juntos.

"Oh, Cristo, no," exclamó Edward, escupiendo en el lavabo.

"¿Qué?"

"Puaj…" Dijo él, arrugando su nariz. "¿Sabías que la mujer de arriba le gusta un tipo que es estrella de cine e ídolo adolescente? Tiene al menos la mitad de su edad."

"¿Puedes ver la mente de la señora Cope?"

"Desafortunadamente."

Bella sonrió. "Wow. Eso es asombroso," le dijo, mirando hacia el techo.

"Difícilmente. Es repugnante."

"Oh, es inofensivo. ¿Es un crimen soñar?"

"Lo es si tengo que verlo," murmuró.

Cayendo en la cama, Edward acarició el cuello de Bella con su nariz. Sabía que ella necesitaba descansar, pero todavía sentía que tenía que compensarla, gracias a Wallstreet. Necesitaba hacerle el amor a su novia, con ternura y despacio, para que ella pudiera sentir lo mucho que la adoraba. Necesitaba reconectarse con ella para borrar la culpa que quedaba. Cuando deslizó su mano debajo de su camiseta de Gonzo, se sintió agradecido cuando ella no lo detuvo. Bella entendía a Edward mejor que nadie y gustosamente lo dejó salirse con la suya.

Una hora más tarde, justo cuando Bella empezaba a quedarse dormida, Edward salió disparado de la cama como si hubiera un incendio.

"¿Qué?" Dijo Bella, imitando su acción y levantándose también de un salto. Miró la cama en busca de arañas peludas u otras criaturas peligrosas.

"Nos vamos," le informó él mientras se ponía sus jeans.

"¿Qué? Son las dos y diez," le dijo, confundida.

"Vístete. Nos vamos a mi casa dónde es seguro."

Bella se le quedó mirando, mientras Edward recogía de prisa su ropa regada. Le arrojó todas las cosas que le pertenecían a ella.

"Vamos. Muévete," le ordenó.

"Edward, ¿qué está pasando?"

"Ella está… ella está… oh Dios…"

"Dilo de una vez."

"Está buscando su vibrador," le dijo, asqueado.

"¿Quién?"

Edward señaló al techo al mismo tiempo que se sentaba en la cama para atarse sus botas.

Bella trató de no reírse de él porque se veía que no estaba de humor. Sin decir nada, estaba impresionada que la señora Cope se hiciera cargo de sus momentos felices.

Wow, así se hace, amiga.

"Aaagghh," gimió Edward, levantándose una vez más de un salto de la cama como si lo hubiesen electrocutado. "¡Deja de hacer eso! Jesús, Bella, tus visiones de ella… ella… haciendo eso… son mucho peor."

Lo siento.

Bella no lo sentía en realidad, pero sabía que ahora no era el momento de burlarse de él.

"¡Apúrate!" Le gritó. "Acaba de recordar dónde lo dejó, y voy a necesitar terapia si tengo que ver eso."


(1) El comal le dijo a la olla - Se aplica a la persona que critica los defectos de otros siendo que tiene los mismos defectos.

(2) Reese's Pieces – Caramelos de mantequilla de cacahuate elaborados por Hershey exclusivamente para el mercado de América del Norte, son esferas achatadas con cubiertas de caramelo.


Jajajajajaja pobre Labios Dulces, va a quedar traumado si llega a ver a la señora Cope usando su vibrador. ¿Y a qué les suena esa referencia de una mujer mayor obsesionada con un ídolo adolescente? No soy mayor pero me sentí identificada jajajajajaja. Soy una cougar lol, ¡Amo a Rob! ¿Y qué les pareció lo que sucedió con Wallstreet, qué hubiese pasado si fuera su esposa la que lo estuviera engañando? Pobre Bella si fuera así. ¿Qué parte les gustó del capítulo? Me encantaría que me lo dijeran, saben que leo sus reviews, y me fascinan saber lo que piensan de la historia.

Gracias a: SummerLove20, aliceforever85, Antonia, shamyx, Lunita Black27, Laura Katherine, Cathaysa, Gabriela Cullen, Prisgpe, patymdn, Diana, 1999, liduvina, Inma, Marttha Cullen Dollanganger, Manligrez, Maryfer VC, ginnicullenswan, Hanna D.L, Adriu, freedom2604, Gabs Frape, Brenda Cullenn, Verdejade469, cary, Ericastelo, paosierra, Wawis Cullen, JeniZuluCullenM, Shikara65, YessyVL13, xelatwi, Mony Grey, Yoliki, Tata XOXO, rosy canul, Pam Malfoy Black, lizdayanna, Jade HSos, Sully YM, Merce, Tsuruga Lia1412, blankitapia, Bertlin, becky granchester, glow0718, Mafer, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.