Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
Capítulo 17 – 007
Cuatro semanas después, Bella se encontró en unas vacaciones forzadas. James odiaba que su personal acumulara demasiados días libres, y Bella se había cansado de su acoso, así que se tomó una semana de vacaciones.
Edward no cabía de contento ante la idea y le preguntó si creía que pudiera soportar pasar una semana completa a su lado— veinticuatro horas, siete días de la semana.
Cuando le preguntó, Bella percibió que había algo más detrás de lo que había dicho. Se preguntó si él veía esto como algún tipo de prueba, pero no le importó porque ella no quería nada más que acompañarlo por una semana completa sin que su trabajo o compromisos diurnos se interpusieran entre ellos.
"Oye, ¿qué, por todos los cielos, estás haciendo?"
Bella se sobresaltó ante el sonido de él acercándose detrás de ella. Había estado perdida en su mágico mundo de los libros. Era jueves, justo antes del almuerzo, y Edward había bajado al bar a pagar una entrega de alcohol. Al tener un momento para ella, a Bella al fin se le había dado la oportunidad de examinar una porción de la biblioteca de Edward.
Las torres de libros apiladas a lo largo del muro con ventanas habían estado tentando a Bella. Había pasado mucho tiempo sola en el departamento de Edward mientras él trabajaba, pero por lo general solo se metía a la cama porque siempre se quedaba en el bar más tiempo del que planeaba.
Bella estaba sentada en el suelo rodeada por los libros de Edward. Recordaba vagamente a qué pila pertenecía cada uno, pero en el momento que empezó a mirarlos, se dejó llevar, y pronto estaban todos regados a su alrededor sobre el piso pulido.
Bella levantó la vista para ver a Edward de pie con las manos en sus caderas, mirando el enorme desastre.
"¿Qué estás haciendo?" Repitió.
Bella sabía que no estaba molesto, pero ahora que la habían atrapado, se sintió algo culpable por hurgar sus cosas de esa forma.
"Echando un vistazo a lo que estás leyendo."
"Y, ¿haciendo un desastre?"
¿Así o más TOC?
"Los devolveré a su lugar. Es solo que no puedo descifrar tu orden de clasificación," le dijo, mirando al desastre a su alrededor. "No están por autores, fechas, títulos, género o siquiera editorial," le dijo, desconcertada.
Tenías a Shakespeare con Paulo Coelho.
¿Cómo se relacionan?
Y, autografías mezcladas con ciencia ficción.
¿Eh?
Edward se echó a reír. Mini B estaba en modalidad detective tratando de deducir su sistema.
"No están en ningún orden," dijo ella, frustrada. "Pero, eso no es algo que tú harías."
"B, están en mi orden."
"¿Qué orden?"
"Bueno, estaban en mi orden." Levantó su mano y empezó a contar con sus dedos. "Mis favoritos que leo repetida y regularmente, mis favoritos que nunca volveré a leer de nuevo pero no puedo deshacerme de ellos, nuevos autores que nunca he leído, nuevos libros de autores que he leído, nuevos libros que son parte de una serie que inicié, y libros que voy a regalar."
¡Oh!
¡Mierda!
Su expresión real era perfectamente idéntica a la de mini B, haciendo imposible el que Edward se molestara con ella.
"¿Ves? Mi orden."
"Mmm… sí, ahora me doy cuenta," le dijo, mirando fijamente a las casi cuatro docenas de libros desplegados en un círculo por todo el suelo.
Edward decidió que era el momento de tomarle el pelo para variar.
"Voy a suspender los favores sexuales hasta que los pongas en su lugar correctamente."
¿Qué?
Dame veinte minutos.
Y, entonces tu trasero será mío.
Edward se acercó a su rincón acojinado en la ventana y se subió. Cogió su novela actual y miró por la ventana hacia abajo a la concurrida calle de Manhattan. Intentó leer pero no podía evitar el observar el proceso de pensamiento de Bella.
Estaba tratando de recordar visualmente qué libros había visto en sus seis torres. Estaba sorprendido por todos los que podía ver en su mente. Tenía una muy buena memoria a corto plazo. En seguida, estaba usando su conocimiento de autores y series para ordenar esos. La pila que le estaba dando más problemas eran los libros con los que no se iba a quedar. Si hubiese sabido lo que era antes de desarmarlo, hubiese podido descifrar un patrón y sus preferencias de lectura.
¡Oh mierda!
Jodi Picoult.
¿Qué hombre lee eso?
Tal vez ese es de los que va a regalar.
Pero sus historias son tan cautivadoras.
¿Tal vez nuevo?
Voy ponerlo como nuevo…
Pero…
Edward le sonrió. Estaba perdida en su frenética clasificación. Todavía se estaba acostumbrando a la calidez que llenaba su pecho simplemente al tenerla cerca. Carlisle la había llamado una vez su luz guía, y mientras Edward podía ver que era cierto, ella era más como su pequeño milagro—su inesperada pequeña novia de la que estaba completamente asombrado y pasaría toda su vida tratando de sentirse como si la mereciera.
Está bien, estoy segura que los viejos favoritos están correctamente…
Pero… Jodi… mmmm…
Si me pierdo de algo de acción por Jodi jodida Picoult…
¿Por qué en el cielo la estás leyendo?
Mmmm…
Esta vez, Edward no pudo contener su risa. "Sucede que leo una amplia y variada selección de libros."
"No jodas." Ahora estaba mordiendo su lengua y frunciendo el ceño a los últimos siete libros.
Los Juegos del Hambre realmente la tenían perpleja. Quería añadirlos a los favoritos para releer porque es dónde ella los pondría, pero tal vez él todavía no terminaba la serie.
¿Cómo es posible que no hayas leído el último libro tan pronto lo compraste?
El problema era que estaba segura que eran de pilas diferentes.
"Wow, de verdad lees de todo," esta vez le dijo con asombro.
"Es mucho más fácil sentarme aquí en paz con un libro que tratar de lidiar con lo que está allá afuera," le dijo, mirando otra vez por la ventana. "Es también como me eduqué después de dejar la escuela."
Oh, cariño…
"Está bien. Mi vida podría ser mucho peor. Y, ahora que estás aquí convirtiendo el orden en un caos, me dará algo que hacer."
Lo que me gustaría hacer…
"No hasta que los pongas correctamente," le dijo, guiñándole un ojo.
Oh, ¿en serio?
Podría tomar el asunto en mis propias manos entonces…
Puedes ver si quieres…
"¡Bella!" Le advirtió, sus jeans poniéndose apretados. Todavía le sorprendía lo rápido que podía cambiar de un tema inocente a uno tan indecente como para caerse muerto, y a él le encantaba esa mierda. Sabía, sin lugar a dudas, que nunca se cansaría de estar en su mente. Nunca.
Bella colocó el último libro en la torre y los miró por un minuto.
Listo.
Edward se puso a gatas y miró detenidamente a las pilas de libros puestas al revés. Señalando tres de las torres, le informó que había seis libros fuera de lugar.
¡Mierda!
¿Cuáles…?
Carajo… podría terminar dejándolas peor.
Edward se volvió a sentar y disfrutó observándola tratar de comprenderlo. Ya lo conocía muy bien, y eso era evidente con solo los libros que tenía mal puestos.
"De verdad amas los libros, ¿no es así?"
"Sí," dijo con un suspiro. "Antes de conocerte, estar rodeada de libros era el único momento en que podía ser yo misma."
Bella se imaginó sentada frente a un escritorio alto y bien iluminado con un tomo antiguo abierto mientras examinaba con cuidado las páginas que se deshacían con pinzas y guantes blancos.
Edward la miró con curiosidad. "¿Qué te gustaría ser?"
Ella sonrió. "Ah, esa es la pregunta, ¿verdad? ¿Qué ser? Si pudiera solo ser yo misma… sería una restauradora de libros."
"¿Te refieres a conservar libros?"
"Sí, me convertiría en una conservadora profesional y aprendería a reencuadernar y restaurar volúmenes antiguos."
Edward podía ver a Bella sentada en las entrañas de algún viejo y empolvado museo, feliz como una lombriz mientras trabajaba en volver a la vida un viejo tomo olvidado.
"¿Por qué no lo has hecho?"
"Es muy difícil encontrar trabajo, o más bien, un trabajo con una paga decente. Aunque puedo ofrecerme de voluntaria en una biblioteca, pero ahora es difícil encontrar el tiempo. Solía hacerlo cuando estaba en la universidad, pero no es fácil convertir un hobby en un trabajo pagado. Algún día."
Por supuesto que Edward sabía lo que se sentía estar atrapado con solo sus sueños para salir de la cama todos los días. Esperaba que un día pudiera ayudar a Bella a encontrar su trabajo soñado.
Muy bien… ¿qué tal ahora?
Él miró de nuevo. "Está peor."
"¿Qué?"
Entonces, solo dime cuáles están mal.
"No, no, no, tienes que trabajar por mi amor, cariño."
"Oh, por favor, anoche estuviste feliz de darlo gratuitamente," le respondió ella.
Veinticinco minutos más tarde, al fin los tenía de vuelta en el orden correcto. Jodi era, de hecho, una nueva autora, y Bella estaba atónita de que Edward todavía no supiera cómo terminaban Los Juegos del Hambre.
"Vas a leer este después," le dijo, sosteniendo el último libro de la serie.
Él le sonrió y regresó a su novela. Bella se levantó y agarró un libro de su bolsa. Habían tenido una semana ocupada hasta ahora, al pasar mucho tiempo con Charlie. Incluso visitaron a Alice y Jasper en su casa, aunque a Edward no le agradaba mucho. Sus vecinos más cercanos, que se habían mudado recientemente, eran todos pensadores visuales. Parecían ser gente bastante amable, pero Edward no deseaba particularmente compartir el día a día en la vida de una familia moderna americana, y a las adolescentes definitivamente las evitaba a toda costa. Temían y se preocupaban por las cosas más triviales, y eso era suficiente para hacerlo que bebiera demasiado—un riesgo que tenía que evitar como dueño de un bar.
Hoy era el primer día que podían simplemente pasarlo juntos. Bella estaba frente al rincón de la ventana junto a Edward.
"Hazme lugar, ¿quieres?" Le pidió.
"¿Para qué?"
"Quiero leer."
Él parecía confundido. "Acuéstate en la cama. No quiero saber lo que vas a leer."
"Pero quiero sentarme contigo."
"No hay suficiente lugar. Solo acuéstate."
Bella sonrió. Él no lo había pensado bien. El rincón de la ventana era de hecho lo bastante grande para dos. Estaría un poco calientito, pero si entrelazaban sus piernas cabrían. Se tocarían.
"Es-tá bien," le dijo con un tono más agudo de lo normal. Edward la miró, preguntándose de qué se estaba perdiendo, pero la mente de ella era un lienzo color verde manzana pálido.
"¿Qué estás tramando?" Le preguntó, sospechoso.
"Nada. Solo voy a leer mi libro," le dijo, sosteniéndolo en el aire mientras subía a la cama y empezaba a hacer una cómoda montaña de almohadas.
Poniéndose cómoda en la cama, abrió su libro y su mente. Se imaginó al enorme hermano medio desnudo y con cicatrices… Z se aterrorizó. Había demasiado de ella contra él y no sabía qué tenía que hacer. Quería empujarla lejos. La quería más cerca. Quería… Oh, dios. Quería montarla. Quería tomarla. Quería follarla.
El instinto era tan fuerte que se vio así mismo llevándolo a cabo: dándole vuelta sobre el estómago, levantando sus caderas de la cama, alzándose tras ella. Se imaginó poniéndolo dentro de ella y empujando con sus caderas—
"¡Joder! ¿Qué estás leyendo?" Exclamó Edward. Arrojó su libro y se bajó de un salto del rincón de la ventana. Se subió a la cama junto a Bella pero se aseguró de no tocarla.
Ella lo miró por encima de su libro, tratando de fingir inocencia, pero la sonrisa que tiró de sus labios era seguro que la delataría así que la ocultó detrás de su libro.
"¿Eh? ¿Qué?" Le preguntó con tanta inocencia como le fue posible.
"¡Bella!" Edward le dijo con su tono amonestador preferido, tenía una pizca de diversión mezclado con sexo y advertencia. Esa voz le provocaba cosas que no podía controlar, y encontraba que era una dulce tortura cuando lo usaba con ella en el bar.
"Sabes que acabo de ver eso," le dijo, viendo la cubierta negra. "¿Qué estás leyendo?"
"Creí que no querías saber lo que estaba leyendo."
"Bueno, ahora sí."
Bella tenía la completa atención de Edward. Le encantaba que no podía resistirse a su mente, sobre todo cuando estaba pensando en sexo.
"Es sobre vampiros."
"Pensé que los libros de vampiros se supone que dieran miedo," le dijo.
"Los libros de vampiros que los hombres leen probablemente dan miedo, pero los libros de vampiros que leen las mujeres… no tanto… en realidad son más sensuales."
Edward inspeccionó el libro, sin tocar a Bella, y notó que estaba bastante desgastado.
"¿Uno de tus favoritos?"
"Sip."
"¿Tiene más sexo?"
"Sip."
"Genial."
Se estiró junto a ella con las manos detrás de su cabeza, todavía con cuidado de no tener contacto con su cuerpo de ninguna forma.
"Bríncate ese pedacito y sigue leyendo," le dijo con una sonrisa. "Tengo ganas de ver algo de porno."
…
Ese día más tarde, Bella se encontró sentada frente a la barra usando una sudadera con el cierre hasta arriba. No estaba haciendo frío, pero era la única cosa que tenía para cubrir las marcas de mordidas en su cuello. Edward había disfrutado de la Hermandad de los Vampiros más de lo que Bella hubiese imaginado. El libro estaba ahora encima de la pila de sus "favoritos que leo repetida y regularmente".
Le pidió que leyera todas las escenas de sexo, y luego las leyeron juntos de nuevo. Después, él se convirtió en su vampiro personal e insistió en recrear cada escena, incluyendo las partes donde los vampiros se alimentaban de sus amantes. Por supuesto, nunca le sacó sangre, pero portaba un par de chupetones muy apasionados—que odiaba admitirlo, pero había disfrutado totalmente al recibirlos—y estaba demasiado avergonzada para mostrárselos a Alice o Jasper.
"Linda sudadera," le dijo Jasper, entrando al bar con Alice detrás de él.
Bella intentó no pensar en por qué la estaba usando porque sabía que se sonrojaría otra vez. Edward vino a su rescate como el galante novio que era.
"¿Qué te gustaría usar mañana por la noche?" Le preguntó, distrayendo a su amigo.
Jasper se detuvo cerca de la registradora y lo pensó por unos minutos. "No hemos usado las de Laverne y Shirley hace algún tiempo."
Laverne y Shirley…
Bella no podía borrar la sonrisa de su rostro.
¿Quién es quién?
"¿No es obvio?" Edward le dijo con una sonrisa. "Soy un moreno después de todo."
"Entonces, ¿eso es un sí?" Preguntó Jasper.
"Sip, las sacaré más tarde. ¿Y el sábado?"
"Creo que necesitan algo nuevo," añadió Alice. "¿Por qué no dejan que Bella decida?"
Los chicos se miraron el uno al otro y luego a una Bella con apariencia bastante sorprendida. "¿Bueno?" Le preguntaron juntos.
"Um, claro. Wow, ¿en serio?" Dijo, con una brillante sonrisa.
Bella pensó en todos los locos temas que había visto en el bar hasta ahora. Sabía que Edward tenía cajas y cajas de camisetas arriba, y se preguntó si se le podría ocurrir algo nuevo.
Por alguna razón, quería pensar en eso en privado. Quería elegir un tema que le quedara a los chicos sin ofenderlos. Tomando una respiración profunda, se concentró en un deslumbrante tono de morado y empezó a pensar las opciones en su mente.
"Oye, deja de hacer eso," dijo Edward, arrojándole un puñado de tapas de botella de cerveza del reciclado.
Bella se agachó pero aún le dieron unos cuantos de los diminutos misiles.
"Quiero ver tu selección."
"No, te lo diré cuando haya decidido," le dijo, concentrándose una vez más en el lienzo morado.
"Oh—Dios—mío," dijo Alice conmocionada, mirando de Bella a su hermano y de vuelta. "No puedes verla. Acaba de decidir bloquearte. Oh Dios mío. ¿Cómo?"
Bella estaba sorprendida de que Edward no hubiese compartido ya con su hermana su descubrimiento. Bella sabía que odiaba cuando lo bloqueaba, que era la razón por la que lo hacía con moderación, y para ser realmente honestos, a ella le encantaba tenerlo circulando por su mente. Alice estaba intrigada. Rodeó la barra y se sentó en el banco junto a Bella, lista para que se le permitiera conocer los poderes secretos que Bella había descubierto.
Edward gimió. Eso significaba otra persona bloqueándolo a voluntad. La mente de Alice no era para nada como la de Bella, pero el par había aprendido a comunicarse con el otro al crecer. Estar en la mente de Alice era como estar en casa—también le ayudaba a Edward a calmarse pero ni de cerca al grado en que lo hacían los pensamientos de Bella.
Bella le explicó a Alice cómo aprendió a meditar y enfocarse en los colores del arcoíris, y luego cómo empezaba a pensar mientras imaginaba un color. Alice intentó la técnica un par de veces, pero Edward se negó a decirle si tuvo éxito o no. Alice visualizó un rosa brillante y pensó en convencer a Bella de pintarse su cabello de rubio. Sabía que si Edward hubiera visto eso no hubiese podido controlarse, porque adoraba su cabellera caoba, sobre todo cuando caía contra la piel blanca como la leche de su espalda.
Él no dijo una palabra, pero su sutil mueca lo delató.
"¡Aja! Lo sabía. Lo hice, ¿verdad?" Alice prácticamente gritó. Se paró en el reposapiés del banco y levantó sus manos al aire por encima de su cabeza en señal de victoria.
Edward se quedó callado.
"¡Bella, Bella, Bella! Eres increíble," dijo emocionada.
Jasper se acercó a ellos. "De hecho, diría que es una MARAVILLA."
Las dos chicas lo miraron confundidas, pero eso sacó a Edward de su mal humor.
"J, no sé cuántas veces tengo que decírtelo. Simplemente—no eres—gracioso."
Jasper dejó caer los hombros decepcionado. "Pero…"
"J, el humor tiene que ver con el momento, y ellas no saben de las camisetas. Como dije, simplemente no eres gracioso."
Edward pasó junto a su amigo y entró a la cocina para traer las camisetas para esta noche. Eran negras, y le arrojó una a Alice y una a Bella.
"Quisimos honrar a nuestra clientela femenina al estilo DC (1)," les dijo en explicación.
Alice sostuvo la camiseta que Jasper estaría usando, y tenía una enorme imagen a color de Gatúbela al frente.
"Oh, ¿en serio, Jazz? ¿Soy tu Gatúbela?"
Bella sostuvo la camiseta de Edward para revelar una imagen a color de la Mujer Maravilla. Bella miró a Edward con su cabeza inclinada hacia un lado. Él la hacía sentirse tan amada que era surreal.
"Eres increíble, sexy e inteligente. Me ayudas a luchar contra la maldad de este mundo, y cada día me pregunto qué ves en un tipo como yo," le dijo en voz baja.
Bella se subió sobre la barra y se lanzó hacia Edward. La atrapó justo a tiempo y la abrazó a él con fuerza. Cuando al fin la puso en el suelo, Bella rodeó para volver con Alice. Se imaginó con un disfraz de la Mujer Maravilla arrodillada en su cama y le guiñó un ojo a Edward.
Edward se paró en seco, sus ojos momentáneamente amplios, luego le sonrió con suficiencia.
"J, ahora vuelvo. Solo tengo que ir a ordenar algo en internet."
…
Alice y Bella estaban sentadas juntas frente a la barra en silencio. Alice dejó que Bella se concentrara ya que todavía no había dominado el arte de pensar en un color, hablar consigo misma en su mente, y mantener una conversación al mismo tiempo. Bella tenía que pensar en un tema para el sábado por la noche, y tenía que decidirse con el fin de darle tiempo a los chicos para ordenar las nuevas camisetas.
Concentrándose una vez más en el tono de morado, pensó en los X-Men, los Dukes de Hazzard, y los policías en motocicleta de Patrulla Motorizada—botas hasta las rodillas— ¡sí, nene! Incluso pensó en Brigada A, pero ninguno de ellos era el correcto. Quería algo más sofisticado y sexy…
Morado… piensa en morado… concéntrate…
Sexy…
Sofisticado…
Hombres…
Clásico…
Qué seduce a las mujeres…
¡Oh Dios mío… sí!
Alice roció limonada de su boca encima de la barra cuando vio que Bella tomó la decisión. Tanto Edward como Jasper la miraron con el ceño fruncido por hacer un desastre.
"Oh, eso es perfecto. ¡Y, ardiente! Eso es, chica," le echó porras a Bella. "Me encanta."
Bella sonrió con satisfacción por su elección. Estaba feliz.
Edward puso las manos en sus caderas, no estaba contento de no ser el primero en saberlo. Era una sensación muy extraña para él, y la odiaba.
"¿Bueno?" Le dijo, poco impresionado.
Dejó que el color se desvaneciera y visualizó a Jasper y Edward detrás de la barra, con luz tenue, vestidos como Bond… James Bond.
En Esmoquin…
Pueden elegir el nombre de su chica Bond favorita para llevarlo a través de sus hombros.
¿Qué te parece?
Sabes lo ardiente que pensé que te veías con corbata…
Pero un esmoquin… ¡uf!...
Mini B se estaba abanicando con la mano mientras se imaginaba a Edward con esmoquin.
Edward soltó una carcajada. "Hecho. Me gusta. Es nuevo. Y, todo el mundo ha visto o escuchado de él así que será divertido para mí el ver sus recuerdos."
"¡Váyanse a la mierda- todos ustedes!" Exclamó Jasper. Era tan raro que alzara la voz que los sorprendió a los tres. "Nadie les enseñó que es grosero hablar a espaldas de la gente o… o… dentro de sus mentes… excluyendo a otros," les dijo con un bufido, cruzando los brazos sobre su pecho y frunciéndole el ceño a todos.
"Oh, Jasper. Lo siento mucho," le dijo Bella de prisa.
"No te disculpes. Solo es un gran marica," añadió Edward.
"No lo soy. Tú eres el gatito (marica) del BAR SER," Jasper contratacó. "Miau."
A Bella le encantaba cuando los chicos actuaban como chicos, a Edward todavía le perseguía el tema de Alicia en el País de las Maravillas. Todos sospechaban que eran Jake y su grupo, y si Edward atrapaba al culpable, sería hombre muerto.
A Jasper le gustó el tema de 007, y ya que Emmett estaría de vuelta en su puesto el sábado por la noche, supusieron que también rentaría su esmoquin. Al menos eso sí le quedaría.
Edward y Jasper se pusieron sus camisetas nuevas y esa noche se convirtieron en la Mujer Maravilla y Gatúbela. Edward estaba contento de que fuera a J al que le dijeran 'miau' ahora para variar y esperaba que eso terminara con pesadilla del "gatito". Le encantó ver los recuerdos de los clientes del programa de televisión de los setenta protagonizado por Lynda Carter. Era su parte favorita de las camisetas, visitar las películas dentro de las mentes de los clientes, y no estuvo mal que él claramente podía ver a Bella en el papel de la protagonista.
Edward y Jasper pasaron la noche discutiendo películas de Bond mientras trabajaban en el bar. No muy avanzada la noche, los dos habían elegido la película Bond que querían usar. La elección de Edward fue La Espía que me Amó. Bella había soltado unas risitas cuando le dijo que ella era parecida a Anya, las XXX, que pensó igualaban su atrevida mente. Bella dijo que tenía que verla antes del sábado, diciendo que Edward era "el Espía" que, de hecho, la amaba.
Jasper se decidió por el clásico de 1973 Vive y Deja Morir. Solitaire, su protagonista femenina, pierde sus habilidades para leer la fortuna después de dormir con Bond. Alice echó su bebida por su nariz por segunda vez, limpiando limonada de su camiseta al mismo tiempo que deseaba que el sexo con Jazz fuera la cura para su "problema".
Bella se quedó sentada con Alice haciendo planes la mayor parte de la noche. El Oráculo no estaba trabajando esa noche, así que las chicas pasaron el tiempo juntas en la cabina de Alice.
Ahora que Bella había decidido el tema, se puso a pensar en cómo pasar sus últimos días de vacaciones, y también en el próximo cumpleaños de Charlie. Su cumpleaños era el próximo lunes, y ya que estaba progresando tanto, Bella decidió que quería poder pasar el día con él. Bella decidió que lunes cuando regresara al trabajo, le pediría a James el siguiente lunes libre, y organizaría una pequeña fiesta para su padre. Le preocupaba que Charlie tal vez no estuviera listo para un evento, ella había dejado su vida a un lado por mucho tiempo y quería empezar a vivirla.
"Esa es una idea genial. ¿Podemos ayudar también a celebrar a Charlie?" Preguntó Alice.
Bella todavía se estaba acostumbrando a que Alice conociera sus decisiones. Bella estaba acostumbrada a que Edward husmeara, pero la habilidad de su hermana era muy diferente.
"Um, sí, claro. ¿De verdad quieres hacerlo?" Bella preguntó, sorprendida de que fueran a "la casa" a una pequeña fiesta.
"Por supuesto, será divertido," dijo Alice. "Nunca puedo planear fiestas porque Jazz insiste en celebrar en el bar con los clientes regulares, y Edward—bueno—es algo difícil el sorprenderlo, y no me dejó que lo celebrara este año."
No es difícil sorprenderlo…
Solo tienes que saber cómo.
Bella se quedó mirando el posavasos de Budweiser sobre la mesa. Cogiéndolo, se concentró en el conocido color verde.
"Piensa en este color," le dijo a Alice.
Alice se concentró y asintió cuando tuvo una pantalla verde dentro de su mente.
He decidido subir y hablar con Alice en privado.
Bella no estaba segura cómo exactamente funcionaba la habilidad de Alice, pero sabía que Alice podía ver cuando se tomaban decisiones. Bella esperaba que Alice las bloqueara de su hermano, aunque no estaba muy segura de precisamente cuánto podía leer Edward de la mente de Alice. Tal vez todo como la suya, pero tal vez solo una parte.
Bella señaló el verde en el posavasos y miró a Alice. Quería que siguiera pensando en el mismo color que Bella, y con suerte Edward no notaría que las dos lo estaban bloqueando.
Bella y Alice fueron al extremo de la barra. Bella esperó por unos minutos, Se estaba concentrando tanto en el color verde que olvidó informarle a Edward que tenía que hablar con él. Rodó los ojos por su estupidez. Esto de la mente era difícil.
Cariño, estoy cansada.
Está algo ruidoso aquí.
Voy arriba.
¿Necesitas algo?
Edward la miró en el momento que le habló con sus pensamientos. Le indicó que lo esperara un momento y terminó de servir una cerveza para su cliente sediento.
"Solo un beso tuyo," le dijo, cuando se paró frente a ella.
Ella se estiró y dejó que sus bocas se tocaran muy suavemente. Sus labios apenas hicieron contacto, y envió un escalofrío por su espalda cuando se separó de él.
Dios, eres el mejor besador…
Podría besarte para siempre…
Edward se acercó y la besó en su frente. No sabía que el amor podría sentirse así. No importaba cuán a menudo Bella y él hacían el amor, nunca era suficiente. La deseaba continuamente. Había tenido la tarde más erótica de todas leyendo el libro de vampiros de Bella, y aun así, menos de ocho horas después, se sentía como si estuviera hambriento de sus caricias. Bella era su milagro, y sabía que nunca creería realmente que de verdad era suya.
"Te amo," le susurró. "Te dejaré dormir."
"No, despiértame si estoy dormida. ¿Por favor?" Le dijo, levantando su mano para tocar su mandíbula con algo de barba. "Mañana podemos dormir hasta tarde."
"Está bien, te veré en un rato."
Bella y Alice atravesaron la cocina y subieron las escaleras. Bella tuvo cuidado de no pensar en nada. Sabía que Edward no podía ver su mente cuando estaba arriba en su departamento. Lo había probado varias noches cuando estaba aburrida y sola esperando a que terminara de trabajar. Tal vez solo era que estaba fuera de su alcance y explicaba el porqué era el lugar perfecto para que él viviera.
Bella llevó a Alice a los sofás de cuero y se dejó caer, permitiendo que su mente se abriera de nuevo.
"Alice, ¿cuándo es el cumpleaños de Edward?"
"Oh, ¿no te lo dijo?"
Bella solo se le quedó viendo a Alice en respuesta.
"El 20 de junio. Lo recuerdo vívidamente este año porque fue un día antes de que te encontrara en "la casa". Recuerdo haber pensado que tú eras su regalo de cumpleaños atrasado. Aunque fue un día tarde, de otra forma me hubiera permitido hacerle una fiesta para variar."
"¿Un día antes? ¿Por qué no me dijo nada?" Bella se veía decepcionada.
"Bella, ha estado tan acostumbrado a vivir solo durante todos estos años que es un gran cambio para él. No te enojes con él. No es como si no quisiera que supieras. Es solo que estaba tan feliz de tenerte de vuelta que lo último en lo iba a pensar era en su estúpido cumpleaños."
"Los cumpleaños no son estúpidos."
"No, lo sé, pero trata de convencer a Edward de eso. Toda su vida, solo han sido una decepción."
"No hace mucho hablamos de que nunca había recibido sorpresas. Alice, tengo el poder de sorprenderlo. Ya lo he hecho. Aun así, desearía que me hubiera dicho de su cumpleaños," le dijo, un poco triste.
"Bella, él te ama más que a nadie o a nada en el mundo. Eres su universo. Por favor, trata de entender cómo es para nosotros. Es solitario y estamos aislados de los demás, y la única forma de sobrellevarlo es al olvidar cómo funciona la gente normal. Tuve suerte al encontrar a Jazz, pero Edward ha estado solo. Simplemente ya no se expone a decepciones. Por favor, dime que no permitirás que esto te haga sentir mal. Lo destrozaría el pensar que te lastimó," Alice le suplicó.
Bella pensó por un momento en lo que Alice había dicho. Edward había sido tan abierto con ella últimamente. Poco a poco, le había informado a Bella de cada una de las terribles cosas que le han pasado. No estaba avergonzado de contarle sus recuerdos tristes y dolorosos, a pesar de lo difícil que era para él admitirlo, y ella realmente apreciaba que le permitiera entrar, y no era como si hubiera surgido el tema de su cumpleaños. No se lo estaba ocultando intencionalmente. También sabía que ella estaba haciendo una diferencia en su vida y ayudándolo a sanar, pero era un camino largo.
Sé que me adora…
No debería estar enojada…
Pero, que me condenen si se libra de celebrarlo…
"Alice, ¿qué tan buena eres para ocultarle secretos a tu hermano?" Le preguntó entusiasmada.
"¡Oh Dios mío! Bella, esa es una idea increíble."
Oh, cierto. Tan pronto como lo decida, no tengo que decirlo.
Joder, casi eres tan rápida como Edward… algo así.
Esto es extraño, pero genial, pero… definitivamente extraño.
"Entonces, ¿debería decirle a los otros?" Preguntó Bella.
"No. De ninguna manera. Lo captaría de uno de ellos. Solo nos apegaremos a lo de Charlie porque es la verdad," dijo Alice con una sonrisa.
Las chicas se sentaron en el sofá y planearon su sorpresa. Era tan simple que tenía que funcionar, y en once días, Edward Masen recibiría la sorpresa de su vida.
…
La noche del viernes llegó y se fue sin ningún drama. Bella y Edward habían pasado el día rentando esmóquines. A pesar de su día ocupado, lograron darse tiempo para algo de "lectura" antes de que Edward tuviera que abrir el bar.
Bella le contó a Edward sobre el cumpleaños de su padre que se acercaba. Le explicó que quería darle una fiesta sorpresa en "la casa" y esperaba que Edward y toda su nueva familia del bar fueran para ayudar a celebrar. Edward mencionó que eso supondría finalmente contarle a Rose sobre su padre, y Bella concordó en que, ciertamente, era el momento de sincerarse con su amiga. Bella se había sentido muy culpable al ver lo dulce y cariñosa que fue Rose cuando hizo el papel de enfermera para Emmett que se preguntó si ocultárselo a su amiga había sido una equivocación. Al final, decidió que en el momento, había tomado la mejor decisión y esperaba que Rose lo entendiera.
Edward había notado que Bella pensaba mucho en el tono azul cielo, pero ella no le dio importancia, diciéndole que tenía tanto qué organizar para Charlie que no quería inquietarlo mucho con sus estúpidas listas como ya lo había hecho. No tenía sentido el que los dos fueran meticulosos. También estaba ensayando qué decirle a Rose y no quería que él lo presenciara. Bella, de hecho, usó el tiempo para pensar en Rose y las listas para su fiesta, pero la mayor parte la pasó pensando para quién era realmente la fiesta y qué comprar y ordenar que le gustara a Edward. Bella se aseguró de pensar bastante en ellos dos entre sus conjuros de azul para despistarlo.
Ese día más tarde, los chicos vistieron sus camisetas de Laverne y Shirley y abrieron por la noche. Era un grupo de gente de los viernes ligeramente más pequeño, pero uno bastante entretenido y amigable. De vez en cuando, algún cliente borracho comenzaba a cantar el tema principal de la exitosa serie de televisión, y en poco tiempo, todo el bar rodeaba los hombros de un extraño con su brazo y le cantaban a los sonrientes bármanes. Fue una noche divertida y feliz, y Bella la disfrutó totalmente sentada frente a la barra observando la locura.
El sábado por la mañana, Bella le dio el desayuno a Edward en la cama. Caminó de puntillas por el departamento, manteniendo su mente en blanco para poder escabullirse a comprar roscas (2)recién hechas. Regresó también con café caliente. Puso la humeante infusión justo debajo de su nariz y dejó que el aroma le llegara y lo despertara. Él sonrió primero antes de abrirle un ojo, pero casi se cayó de la cama cuando vio el festín para desayunar que ella había puesto en su lado de la cama.
Edward sacudió su cabeza con incredulidad mientras metía la mitad de la rosca en su boca. Su cabello apuntaba hacia los ángulos más extraños, pero Bella no tuvo el valor de controlarlo. Estaba acurrucada debajo de su brazo y casi ronroneaba mientras bebía su café.
Su mundo no podría ser mejor que esto. ¿O sí? Pensó él para sí mismo. Edward había anhelado sentirse amado y cuidado durante toda su vida, y ahora que lo era, casi le causaba dolor físico porque la sensación era muy intensa y extraña para él. Cada vez que se sentía cuidado, en lugar de sentir esa calidez que llenaba su corazón, su pecho se apretaba al pensar en perder repentinamente a Bella y quedarse solo ahora que entendía cómo se sentía realmente el amor. Tomó varias respiraciones para calmarse y la acercó a él al mismo tiempo que pasaba a su segunda rosca.
Esa noche, era la noche Bond. La banda no podía describir lo felices y emocionados que estaban de tener a Emmett de regreso en el BAR SER. Él siguió las órdenes de los médicos y se quedó en casa hasta que estuvo seguro de poder desempeñar todos sus deberes. Emmett se tomaba muy en serio el ser portero, y desde el apuñalamiento, lo veía aún más en serio. Sabía que podía haber vuelto a trabajar antes, pero también era lo bastante realista para saber que de enfrentarse con un parrandero alborotador, sería una carga en lugar de un activo hasta que su herida estuviera completamente sanada.
Todos los chicos estaban inquietos y se movían nerviosos con sus esmóquines antes de que abrieran el bar. Bella, Alice y Rose se habían reunido para usar vestidos adecuados para un Bond. Rose tenía una cliente que tenía demasiado dinero como para gastarlo. Era un miembro de la alta sociedad y también le gustaba hacer dietas yo-yo. Eso fue genial para las chicas, porque tenía una serie de vestidos de noche para que eligieran. Estaba feliz de prestarles lo que sea que necesitaran para su noche de diversión 007.
Emmett era el Bond de 1995 en Golden Eye con Xenia Onatopp a través de sus hombros. Las chicas habían cortado brillantes letras doradas y las cocieron con cuidado a la espalda del esmoquin. Rose fue la que seleccionó el personaje de Emmett, ya que le gustaba pensar que tenía muslos asesinos. El hecho de que Bond mató a Onatopp no pareció molestarla en absoluto, ya que prefería ser la chica mala, y Emmett no podía decir "Onatopp" sin soltar una risita, lo que hizo sonreír a todos al escuchar al adorable portero.
Rose eligió un vestido dorado largo y sedoso que dejaba su espalda completamente desnuda. Lo acompañó con una chalina de piel falsa blanca como la nieve para completar su look Bond. También le dio a Emmett una brillante corbata de moño dorada que combinara con ella.
Alice fue con un mini vestido para seguir con el tema de los setenta. Su vestido era de cuello alto, que abrazaba su figura y solo cubría como unos tres centímetros de sus muslos. Era de un verde psicodélico y parecía haber sido hecho para ella.
Bella había seleccionado el primer vestido que tomó porque se enamoró de él al instante. Estaba hecho de terciopelo negro pero bordeado con satín de color rojo sangre. El vestido tenía un cuello halter escotado, dejando al descubierto la mitad de su espalda y era largo hasta el suelo. Tenía una abertura a cada lado que terminaba a medio muslo. Las aberturas mostraban las medias gris transparente que Rose le había dado a Bella. Los ocho centímetros de la parte superior que se aferraban a su muslo estaban cubiertos de delicado encaje y la parte de abajo podía ser vista cuando caminaba.
Bella nunca había usado nada que se le acercara a este vestido, y le sorprendió lo sexy que se sentía cuando al caminar exhibía una mezcla de satín rojo sangre y su pierna cubierta por la media. De verdad se sintió como una chica Bond, particularmente con Alice y Rose dándole ojos ahumados y unos rizos con un caída suave.
Las chicas llegaron al bar como a las 5:30 p.m. Querían adueñarse de una cabina durante la noche, aunque Bella le prometió a Edward que lo visitaría en la barra a menudo.
Bella y Alice dejaron a Rose en la acera con Em. Cuando Bella caminó de la puerta hacia la barra, fue como si el tiempo se hubiera congelado. Edward se quedó inmóvil. Justo le estaba sirviendo a Jake un cóctel en un vaso alto, y cuando posó sus ojos en la visión que era Bella, no pudo pensar en nada más que no fuera ella.
La mitad de la barra notó el estado catatónico de Edward y se giraron para ver a Bella y Alice flotando por el suelo. Bella sonrió y levantó su mano. No hace mucho tiempo, se hubiera concentrado en sus pies, pero Edward había liberado su confianza en sí misma. Jake y su grupo le dieron todo al tema Bond, ya que Alice les había informado de antemano, y también estaban vestidos de gala. Varios de ellos les silbaron a las chicas a medida que se acercaban a ellos en la barra.
"Cierra la boca, chico enamorado," Jake le dijo a Edward.
Edward parpadeó y se sonrojó ligeramente cuando se dio cuenta que su boca se había abierto.
¿Te gusta?
"¡Me encanta!" Dijo con entusiasmo. "Te ves despampanante… y toda mía," dijo con la sonrisa de un loco de amor, casi como si no pudiera creer que fuera cierto.
La sonrisa de Edward desapareció rápidamente cuando fue bombardeado por imágenes de cada uno de los pensadores visuales hombres en el lugar. Bella era ardiente—tan jodidamente ardiente que exudaba sexo—y todos los hombres lo sabían. Edward frunció el ceño y luego fulminó con la mirada a la competición antes de tomar un tono verdoso.
¿Estás bien?
No te ves bien.
No había forma de que pudiera vigilar a Bella y trabajar en la barra con ella vestida así.
"¿Jake?" Graznó, sirviendo lentamente el resto de su cóctel en el vaso. "Tú vas…"
"Ah-ah, ese no es mi nombre y lo sabes," le dijo con voz cantarina.
Edward sonrió. "Betty Boop, necesito tu ayuda."
Bella los observó y su boca se abrió porque estaba segura que Edward le estaba abanicando sus pestañas al joven travesti.
"Lo que sea por algo de tu azúcar, Anya," respondió Betty, levantando su falso escote con las dos manos.
"El próximo viernes por la noche, recibirás la camiseta de la suerte—alcohol gratis toda la noche—pero solo si mantienes a salvo a Muñeca esta noche. Las únicas manos que quiero ver sobre ella son las mías," le dijo con un tono posesivo.
"¡Anya! Estoy bien."
Sus penetrantes ojos verdes se desplazaron rápidamente hacia los suyos.
"Lo estás—demasiado bien, y cada hombre aquí presente lo sabe."
Joder, eres posesivo…
Pero, como que me gusta…
Acabo de ponerme esto y ya quiero quitármelo… contigo.
Edward se sujetó de la barra, pero además de eso, nadie podría haber adivinado lo que estaba sucediendo en la zona sur.
"¿Tenemos un trato, Betty Boop?"
"Demonios sí, amiga."
Betty agarró su cóctel con una mano y le dio su codo a Bella. Ella lo agarró y le sonrió a su joven chaperón.
Esto va a ser divertido.
"Así que, ¿cuál es el especial, Anya?" Bella preguntó, viéndose inocente.
Edward sonrió con suficiencia—había estado esperando que le preguntara.
"Para complacerla esta noche, tenemos un… James Bondage (3)… al estilo 007."
Qué.
Me.
Jodan.
¿Es en honor a la corbata?
Edward asintió al mismo tiempo que mordía su labio. Requirió de todo el autocontrol que tenía el no agarrarla y follarla con ese vestido. Había abierto las compuertas con el nombre de esa bebida, pero no le sorprendió, y ahora iba a pagar el precio—durante toda la noche.
"Oh… eso suena perfecto," lo provocó. "Que el mío sea doble."
Mini B imaginó sus manos y pies atados con firmeza a la cama de Edward mientras él se cernía sobre ella como un hambriento predador.
Edward la fulminó con la mirada, comiéndosela con los ojos mientras Betty se reía entre dientes al ver su intercambio.
Bella, Alice y Rose tuvieron una noche divertida con Betty Boop y sus chicas. Bella estaba contenta de que ahora Alice y Rose se llevaran bien. Cuando Rose y Em comenzaron a salir, Alice solo hablaba con Rose si era necesario. Sin embargo, desde el apuñalamiento, Alice había sido más amigable con la frecuentemente fría amiga de Bella porque era fácil ver lo mucho que le importaba Emmett, particularmente mientras se había estado recuperando.
Bella estaba disfrutando su tercer James Bondage. Desde el principio, Edward había aprendido el sabor de cóctel que Bella prefería. Ahora era un experto en mezclar un nuevo brebaje que ella no sería capaz de resistir. Seguía amando su mente cuando estaba algo borracha porque se volvía tan despreocupada que hacía vibrar su corazón.
Dios, te ves sexy con esmoquin…
Tal vez podamos quedarnos con él…
Puedes usarlo todo el tiempo…
Mi mayordomo personal…
Wow, los mayordomos deben tener acción todo el tiempo con todas esas ricas amas de casa desesperadas…
Bella había vigilado a su hombre toda la noche. Edward con esmoquin era muy difícil de resistir, y Bella no era la única mujer que lo había notado.
¡Retrocede, hermana!
Él es TODO mío…
¿Está mal que quiera marcarte, cariño?
Edward le guiñó un ojo a través de la multitud.
¡Oh, joder!
Dirigiéndose a la barra, Bella trató de controlar su mente. Edward y Jasper estaban teniendo una gran noche y disfrutaban de los cumplidos de sus clientes regulares. Viendo a Edward relajado y riéndose con su amigo era una distracción que Bella no podía ignorar.
Es hora de tu descanso…
Edward la miró, sus ojos oscuros. Subiendo la manga de su chaqueta, revisó su reloj. Bella no podía describir lo que estaba sucediendo dentro de ella al ver a su sofisticado hombre, con su cabello peinado a raya y engominado para que quedara con su traje.
Quiero lamerte… por todas partes…
El agarre de Edward en el vodka falló, pero atrapó velozmente la botella que caía con una ronda de aplausos.
¿James Bondage lo hizo alguna vez en hielo?
Edward vació un muy generoso corto de vodka dentro de la coctelera de plata, mientras la miraba de forma interrogante.
¿Al estilo cuarto frío?
Edward cerró los ojos por un segundo cuando comprendió lo que Bella estaba proponiendo. El bar era una locura, pero ella lo tenía tan tenso que solo tomaría un minuto.
Tú…
Yo…
Cuarto frío…
¡AHORA!
Bella se alejó de la barra y regresó a la cabina. Agarró la chalina de piel de Rose y se abrió camino entre el mar de clientes para salir hacia la parte de atrás. Al caminar entre la multitud, Mini B le envió a Edward un último mensaje.
Y por cierto…
No traigo puesta ropa interior…
El sonido de cristal rompiéndose trajo una sonrisa a su rostro que no podía desaparecer.
James Bondage en el cuarto frío era justo lo que los dos necesitaban.
(1) DC Comics
(2) Roscas – conocidas también como bagel.
(3) Bondage – Bondage (proveniente del término francés e inglés homónimo que significa «esclavitud» o «cautiverio») es una práctica erótica basada en la inmovilización del cuerpo de una persona.
Las ataduras pueden hacerse en una parte del cuerpo o en su totalidad, utilizando cuerdas, cintas, telas, cadenas, esposas o cualquier otro elemento que pueda servir como inmovilizador.
Jajajajaja me encantan estos dos y sus juegos eróticos. Primero un vampiro y ahora 007, vaya que tienen una muy buena vida sexual. La relación entre ellos se va fortaleciendo cada vez más, con Bella interesada en conocer más de su don y usándolo para darle más vida a su relación. Y ahora se acerca una fiesta sorpresa, ¿será que logren ocultarlo de Edward? Ya lo veremos. Y a ustedes, ¿qué les gustó del capítulo? Espero que me lo hagan saber.
Les agradezco que hayan respondido bien al llamado de los reviews y ahora haya algunas otras que agradezcan con sus palabras, espero que continúen así, recuerden que un gracias no cuesta nada y que las autoras originales están al tanto de la respuesta a su historias. Foxxy lo está como se los mostré en el grupo. Ahora espero que las que empezaron a compartir sus opiniones, continúen haciéndolo. Se acercan un poco más de acción en la historia y voy a tratar de tener más cercas los capítulos, pero también dependerá de ustedes.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aime Cullen, Arii Pattinson, bbluelilas, Cathaysa, Claumass, Roxy Sanchez, Laura Katherine, LicetSalvatore, Bertlin, 1999, Gabriela Cullen, Lunita Black27, Prisgpe, Antonia, soledadcullen, lagie, liduvina, lizdayanna, Emily, Brenda Cullenn, paosierra, somas, freedom2604, Tsuruga Lia1412, Merce, Sully YM, xelatwi, cary, nnuma76, , Wawis Cullen, PEYCI CULLEN, patymdn, YessyVL13, injoa, Tata XOXO, Manligrez, alo-star, ginnicullenswan, Adriu, Shikara65, Ericastelo, Mony Grey, glow0718, verdejade469, Yoliki, florecitacullen, rosy canul, Hanna D.L, Mafer, larosaderosas, Pam Malfoy Black y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
PD. Para quienes leyeron 'A Few Tables Away' y amaron a Bookward. La historia está postulada para quede nominada a los premios del grupo FFAD (Fanfiction Addiction) en Facebook a Mejor Fanfic Juvenil. Espero que apoyen con su voto, y gracias de antemano.
