Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
Top Gun: Película de 1986 protagonizada por Tom Cruise, Val Kilmer y Anthony Edwards que puso de moda el voleibol de hombres el en la playa. Oh, y creo que fueron responsables de que toda una generación se convirtiera en piloto.
Capítulo 18 – Top Gun
Tan pronto como Bella desapareció en el cuarto frío, dos manos calientes la agarraron por la cintura. Bella gimió cuando la boca de Edward devoró sus hombros desnudos y su cuello. La atrajo hacia él, y podía sentir su erección detrás de ella.
"Oh Dios, por favor. Necesito esto," le dijo.
Las manos de Edward tomaron sus senos mientras continuaba chupando la delicada piel debajo de su oreja.
"¿Cómo lo quieres?" Murmuró.
Edward sabía que Bella siempre tenía una idea específica cuando se trataba de sexo. Comprendió que probablemente la mayoría de las mujeres la tenía, pero sus hombres simplemente no lo sabían.
"De pie… contra el vodka," dijo Bella, señalando la torre de cajas de vodka frente a ella.
"Joder, sí."
Dándole la vuelta, Edward la levantó y ella envolvió sus piernas alrededor de su cintura con impaciencia para ayudar a soportar su peso. Cuando sus dedos descubrieron el encaje en la parte superior de sus medias, bajó la vista y gimió con fuerza.
"Más tarde vas a quedarte con estás puestas cuando finalmente te quite esto," le dijo, subiendo más su vestido.
El ritmo rápido y frenético que Bella y Edward por fin habían dejado atrás en las últimas semanas, estaba de vuelta. Su piel ardía con intensos deseos carnales. El sonido del cierre de él fue seguido por dos gemidos de éxtasis.
"Estás jodidamente mojada," le dijo contra su cuello.
"Cierra la boca y bésame," demandó Bella, atrayendo sus labios a los de ella. Él sabía a vodka. Eso envió un escalofrío por su espalda.
Lo que sintió al estar dentro de Bella una vez más en el aire frío, le trajo a Edward recuerdos de su segunda vez juntos. Pensar en esa noche no le ayudó. Incrementó sus estocadas, incapaz de controlarse, y rogó que ella se corriera con él. Esto iba a ser rápido. Iba a perder el control en cuestión de minutos con ella tan caliente y mojada. Al sentir que se ceñía a él, Edward echó su cabeza hacia atrás. Su rostro estaba fruncido por el esfuerzo de contener su orgasmo.
"Por favor…" Le suplicó mientras la penetraba profundo y con fuerza. A Bella le gustaba escuchar a Edward cuando estaba cerca y saber que era por ella. Se aferró a sus hombros con firmeza y lo vio luchar contra su deseo porque estaba desesperado por complacerla. Bella soltó uno de sus hombros y deslizó su mano entre ellos. La fricción adicional, además de verlo morder su labio, fue suficiente para Bella, y con una última estocada y un gruñido, los dos llegaron juntos al clímax.
"¡Mierda!" Exclamó Edward. La sostuvo, deseando que sus piernas no cedieran bajo su peso todavía.
"¿Podemos comprar uno de estos?" Dijo Bella, señalando el traje.
La breve carcajada que se le escapó a él provocó que sus piernas se doblaran, forzándolo a dejarla en el suelo.
"Wow," dijo ella, sintiendo sus pies de nuevo. "Oh, ¿dónde está mi otro zapato?" Bella bajó la vista para ver un pie cubierto por la media—sin zapato. Ni siquiera recordaba que se le hubiese salido.
Edward se encogió de hombros mientras le sonreía y trataba de arreglar su cabello desordenado, su corbata de moño colgaba deshecha alrededor de su cuello—se veía excelente y bien follado.
Eso mantendrá a las perras a raya…
Y me salvará de iniciar una pelea de bar si esas chicas no dejan de follarlo con los ojos…
…
La mañana siguiente, Bella despertó para descubrir que le había llegado su periodo.
Bueno, al menos eso explica mis deseos de derribar de un golpe a esas perras de bar…
Está bien, tal vez perras es un poco duro…
Probablemente son chicas absolutamente simpáticas, estoy segura…
Siempre y cuando no intenten nada con mi hombre, entonces, todo está bien…
Hormonas sangrientas…
Edward despertó horriblemente sobresaltado. Se sentó de golpe y miró alrededor de la habitación en confusión. Después, pareció inspeccionar a Bella de la cabeza a los pies.
Centrándose en ella, preguntó, "Nena, ¿estás bien? Um… vi… um… ¿sangre? ¿Te cortaste?" Parpadeó, tratando de despertar y entender la imagen en su cerebro.
¡Oh, joder NO!
Genial.
Bella se concentró en el primer color que vino a su mente.
"No te preocupes por eso. Estoy bien. Vuelve a dormir," le dijo, bastante avergonzada.
"Pero… ¿estás sangrando? ¿Por qué estoy pensando eso?"
Joder.
No.
Esto es una mierda, de muchas formas…
No puedo creer que voy a tener que decir esto…
"Me llegó mi periodo."
"Oh." Edward pensó en ello un segundo antes de arrugar su rostro. "¿Podrías tal vez pensar en un color diferente?"
Mierda…
¿Por qué elegí el rojo?
Negro…
Negro… piensa en el negro.
Al menos va a combinar con mi humor…
Edward se acercó y la besó con una sonrisa.
"¿Qué?" Le dijo ella con brusquedad.
"Nada, hermosa. Para tu información, no tienes que bloquearme. No me importa. Es algo natural," le dijo.
"Así que, ¿quieres experimentar de primera mano lo que se siente ser una mega perra con síndrome premenstrual que quiere llorar, luego arrancarle la cabeza a alguien… preferentemente la de un hombre… luego comer su peso en chocolate? Y, ¿todo eso antes del desayuno?" Le preguntó, levantándole una ceja.
Por general, Bella tenía un temperamento bastante tranquilo, pero cada tres o cuatro periodos, sus hormonas le mostraban quién estaba realmente a cargo del show. Edward tenía que tratar de pasar desapercibido si sabía lo que le convenía.
"¿Mega perra?" Dijo él con una sonrisa. "Vaya, creo que eso es algo que me gustaría sentir. Tal vez pueda entender mejor a Rosalie." Bromeó.
Bella le dio un fuerte puñetazo en el brazo. "¡Oye! Se ha portado muy bien últimamente, y lo sabes."
Edward levantó su brazo en defensa antes de frotarse donde lo golpeó. Comprendió que tenía que tratarla con cuidado. Poniendo a Bella entre sus brazos, besó su sien. "Solo estoy bromeando. ¿Qué te parece si salgo a buscar comida?"
Eso llamó la atención de Bella y calmó a la bestia rabiosa.
"¿De qué clase de comida estamos hablando?"
"Croissants de chocolate recién horneados, strudels de cereza y un chocolate caliente jumbo."
"¿Con bombones?" Preguntó, viéndose entusiasmada.
"Absol-puta-mente."
De verdad eres mi héroe…
La bestia quedará satisfecha con esa azucarada ofrenda…
Al menos hasta el almuerzo…
…
Lo único bueno del visitante mensual de Bella fue que durmió una noche completa. Levantarse el lunes, cuando Edward estaba en casa durante el día, era lo bastante difícil que al menos le alegraba haber descansado lo suficiente.
Bella arrastró sus pies de regreso al trabajo. Lo único que le gustaba de su trabajo era el día de paga. Se preguntaba, ahora que su vida personal era divertida y liberadora, cuándo seguiría su vida laboral.
James se había quejado cuando Bella pidió el siguiente lunes libre. No tenía razón para estar molesto porque significaba un día menos que le debía, pero de todos modos refunfuñó.
A la hora del almuerzo, Bella se fue unos minutos antes para esperar a Rose en la acera. Se había quedado con algo de las recientes propinas de Edward y decidió comprarle a su amiga el almuerzo, esperando que amortiguara el golpe de haberle ocultado los problemas médicos de su padre durante todo este tiempo.
Las chicas tomaron asiento en Loeb Boathouse en Central Park. A Rose le encantaba comer ahí, pero Bella nunca se había podido permitir acompañarla.
"B, esto es muy dulce de tu parte, pero en realidad no tienes que pagarme el almuerzo," dijo Rose, bebiendo de su agua helada. "Nunca me ha importado comprar una rebanada de pizza de vez en cuando."
Bella sabía que decirle a Rose no iba a ser fácil, de modo que quería hacerlo en un restaurante. Bella había usado la excusa de que le debía a tantos almuerzos a Rose que quería llevarla a algún lugar agradable como recompensa. Esperaba que el buen ambiente ayudara de alguna forma.
"Lo sé, pero tengo el dinero así que pensé que también sería una buena manera de empezar mi semana laboral."
"Sí, ¿cómo te fue en la semana?"
Bella pasó a explicarle que vivir a tiempo completo con Edward en los últimos diez días había sido perfecto. Se sentía vacía al pensar en volver a su casa esa noche. Edward le había prometido que iba a ir, pero que bajo ninguna circunstancia estaba preparado a quedarse al alcance de su libidinosa vecina de arriba.
"Rose, voy a organizar una fiesta para el cumpleaños de papá, y me gustaría invitarlos a ti y a Em," dijo Bella, tratando de escucharse confiada.
"¿El cumpleaños de tu papá? Oh, bueno… sí, claro. ¿Por qué no? ¿Cómo está él?" Preguntó Rose, un poco confundida por la petición de Bella.
Rose había conocido al padre de Bella cuando recién se mudó a Nueva York después de la muerte de su mamá, pero fue solo de paso. Nunca había compartido una comida con el hombre.
"Sí, bueno… sobre eso…"
Bella empezó la larga historia para explicar la situación exacta de su padre. Rose se quedó callada y solo escuchó hasta que Bella terminó.
"B, ¿por qué no me lo dijiste?" Para el alivio de Bella, Rose no estaba enojada. "Te hubiera ayudado con dinero, tontita. Sabes lo mucho que gano."
Bella no mencionó la parte de Michael porque tenía el presentimiento de que la ira que había presenciado de Edward igualaría a la reacción de Rosalie.
"No lo hubiera aceptado."
"¡Oh Dios mío! Me siento como toda una arpía."
Bella la miró, confundida.
"Nunca te hubiera molestado sobre tu vestuario. Dios, me siento como una perra. Nunca pude entender qué demonios hacías con tu dinero y por qué nunca lo usabas para lucir bien. Por Dios, Bella."
Bella se sintió avergonzada de que Rose se estuviera echando toda la culpa.
"Rose, por favor, no te sientas mal. Todo fue mi culpa. Solo quería que él pudiera mantener la cabeza en alto cuando estuviera bien de nuevo. No quería que la gente lo juzgara por tener una crisis emocional, de modo que eso fue lo más fácil. Bueno, al menos, pensé que sería más fácil si no le decía a nadie. Lo lamento. Realmente lo hago."
Las chicas se abrazaron alrededor de la mesa, y todo estaba bien. Rose era una buena amiga, y Bella estaba agradecida de que hubiese comprendido tan rápidamente. Se preguntó una vez más si Emmett era la causa del temperamento más tranquilo de Rose. Bella no se había dado cuenta del gran peso que era en realidad el ocultarle a su amiga lo de su padre.
…
Bella logró alcanzar a uno de los médicos de su padre cuando lo visitó esa tarde.
Estaba guardando sus cosas para terminar el día pero estuvo dispuesto a llevarla a su oficina cuando Bella mencionó su idea para el cumpleaños. Al final, Bella estaba contenta de haber hablado con él antes de que hiciera más planes. 'La casa' tenía una pequeña área familiar que los residentes podían usar para ocasiones especiales. Resultó que la sala ya estaba reservada, pero el médico de Charlie no estaba seguro que una fiesta sorpresa en su honor fuera una buena idea en estos momentos. Sugirió que llevarlo a comer a un buen lugar, donde él no fuera el invitado de honor, era probablemente un mejor plan.
Sentada en el metro a casa, Bella se devanaba el cerebro con su nuevo predicamento. Sonrió para sí misma cuando pensó que en realidad funcionaría mejor de esa forma, ya que la fiesta sería solo para Edward, en lugar de un evento conjunto. Ahora, realmente, sería la primera fiesta sorpresa de cumpleaños de Edward. La parte divertida de su habilidad es que también sería una sorpresa para los otros invitados tanto como lo sería para él. Bella se rio para sí misma al pensar en el concepto, no obstante, sabía que funcionaría.
Vio a Edward sentado en el capó de su Jeep, cuando caminaba hacia su departamento.
Alguien está ansioso…
Antes de cerrar su mente, se repitió a sí misma mientras seguía fuera de su alcance.
La fiesta es para Charlie…
La fiesta es para Charlie…
Charlie…
Charlie…
Charlie…
Mientras Bella desempacaba y lavaba su ropa, Edward preparaba la cena. Prefería mucho más su espaciosa y moderna cocina a la pequeña cocineta de ella pero se las arregló de todos modos. Comentó que lo estaba bloqueando de nuevo mientras comían.
"No tienes que saber sobre cólicos, Edward."
Eso lo calló. La verdad era que Bella estaba tan emocionada por los planes de la fiesta, que simplemente no podía esperar a pensar en ellos. Su periodo no podría haber llegado en mejor momento. Sentía que era mejor ser excesivamente precavida a arriesgarse a meter la pata y mostrarle a Edward lo que en realidad estaba planeando.
Edward le habló por teléfono el martes por la noche para darle las buenas noches. Convenció a Bella de empacar una maleta para pasar el resto de la semana en su casa. Dos noches seguidas sin ella en su cama era más de lo que podía soportar después de una semana juntos. Le explicó que extrañaba su cuerpo, su mente tranquilizadora y su corazón. Bella cedió cuando usó la "la regla de ser" con ella. Le dijo que él solo quería estar a su lado porque ella lo hacía sentir como un hombre—con ella, podía ser él mismo.
A Bella le encantaba el hecho de que Edward quisiera tenerla a su lado cada posible minuto del día. Igualaba su deseo de estar también en su presencia, de modo que alegremente empacó ropa para una semana antes de irse a dormir.
El miércoles, mientras Bella estaba en el trabajo, Edward fue a su departamento a recoger su maleta para que no tuviera que llevarla en el metro al trabajo. Quería que el que se quedara con él fuera lo más fácil posible porque sabía que era algo molesto vivir con lo que llevabas en una maleta. Cada vez que se daba cuenta que había olvidado algo que necesitaba en el pasado, Edward la había visto regañarse a sí misma mentalmente, tratando de hacer mejores listas mentales para cuando empacara para la siguiente vez que se quedara.
Por mucho que tratara de darle espacio, él sabía que seguía siendo demasiado dependiente. El problema era que su mente era tan tranquilizadora para él que simplemente quería estar siempre cerca de ella.
Edward estaba feliz de que todavía disfrutara de estar sentada en el extremo de la barra para él la mayoría de las noches. Le preocupaba que se cansara de ello y no sabía qué podía hacer para prevenirlo.
Tan lejos como había llegado Edward con Bella, una vocecita irritante todavía lo torturaba, repitiéndole que era solo cuestión de tiempo antes de que todo se volviera demasiado para ella, y lo dejara.
Edward se tragó la bilis que ese pensamiento le había dejado en su garganta mientras cargaba la maleta en su Jeep. Bella nunca había bloqueado tanto a Edward. En los últimos días, realmente había sentido su ausencia—su ausencia mental, porque todavía se veían. Ella le decía que solo le estaba ocultando sus problemas hormonales, pero en el fondo, se preguntaba si ella estaba teniendo dudas.
…
Bella respondió al intercomunicador de la recepción, sorprendida de que afuera hubiera un repartidor que la buscaba. Dejándolo entrar, revisó sus correos electrónicos para ver si James le había dicho que esperara algún paquete.
Nada...
Eso es extraño…
Varios minutos más tarde, un enorme ramo de flores mixtas de colores brillantes avanzaba hacia su escritorio. El ramo era tan grande que de verdad no podía ver al hombre que lo cargaba hasta que lo puso sobre su escritorio, su cabeza apareciendo sobre las resplandecientes flores.
"Entrega para la señorita Swan."
¿Para mí?
¿Qué?
"Um… sí. ¡Wow!" Dijo ella, admirando los lirios, tulipanes, gerberas, rosas y otras flores exóticas que ni siquiera podía nombrar.
"Alguien la estima mucho," dijo el repartidor, entregándole un recibo para firmar.
Bella esperó a que el hombre se fuera antes de abrir la tarjeta.
Por más deslumbrantes que sean estas flores, ni siquiera se comparan a la radiante belleza de tu mente. Sanaste mis heridas. Me amaste cuando no lo merecía. Me complementas.
Con todo mi amor, Edward.
No…
Yo soy quién no te merece…
Bella agarró su móvil para mandarle un mensaje de texto.
No, soy yo quién no te merece. Me diste un mundo con el que solo había soñado. Te amo con todo mi corazón y mi mente.
Y, siempre lo haré. xB
El miércoles, cuando Bella entró a SER sin hacer ruido después de visitar a Charlie, abrió su mente y dejó que su increíble novio la disfrutara. Lo imaginó recargado contra las cajas de alcohol en el infame cuarto frío, mientras ella estaba arrodillada frente a él, venerando su polla con su boca en gratitud por su sorpresa floral.
Edward, que no la había visto venir, roció su trago de Peroni en un costado del rostro de Jasper en shock por sus sorprendentes imágenes.
¡Ups!...
Bella caminó hacia la barra y se quedó ahí, mordiéndose el labio. No quería reírse, pero la expresión de asco en el rostro de Jasper, combinado con la expresión de asombro con los ojos amplios en el de Edward, fue gracioso.
Edward cogió una servilleta y titubeante intentó secar el rostro de Jasper pero su furioso colega lo empujó. Jasper se volvió despacio y miró a Edward con una mirada que decía 'qué demonios te pasa'. Edward, a su vez, miró hacia Bella y la señaló.
"Ella me hizo hacerlo," le dijo inocentemente.
El ceño fruncido de Jasper se suavizó cuando vio a Bella. Simplemente no podía estar enojado con ella porque le había dado propósito a la vida de Edward, y por eso, siempre le estaría agradecido.
"Bella," le dijo, metiendo la servilleta en su oído.
"Lo siento, Iceman," dijo Bella, una vez más conteniendo los deseos de sonreír.
"Por lo que veo, estás torturando de nuevo a mi copiloto."
"Hago lo que puedo," le respondió.
Fue el turno de Edward de mirarla con el ceño fruncido, pero no se veía para nada amenazador cuando lo acompañaba con esa sonrisa engreída.
"Uno de estos días te vas a meter en problemas, señorita," le dijo Edward.
"Una chica puede soñar."
Edward tomó un trago de cerveza antes de colocar la botella en la barra frente a ella. Bella aceptó su oferta con una sonrisa y mantuvo contacto visual con él mientras acariciaba el borde y luego el cuello de la botella con su boca— de forma lenta, lánguida y seductoramente.
Edward le sacudió su cabeza, murmurando un suave "mierda" antes de volver su rostro hacia la pared de botellas. Bella sonrió para sí misma cuando se acomodó en sus jeans mientras le daba la espalda al público.
Soy tu dueña…
Y, me encanta…
Edward se dio la vuelta. "Lo eres, Muñeca. Lo eres. Y, no tienes por qué agradecerme. Es cierto lo que escribí."
Bella se sentó y permitió que la calidez que era Edward se extendiera por su cuerpo.
Sin querer ponerse demasiado serio, Edward le guiñó un ojo antes de agarrar los Ray Ban de piloto del cuello de su camiseta y ponérselos.
¡Oh!
Que…
Me...
Jodan…
¡Maverick!
Edward sabía exactamente lo que estaba haciendo cuando se quedó sonriéndole a Bella con sus gafas. Había visto la reacción de otras mujeres en el bar durante toda la noche. Las gafas eran un éxito, y estaba dispuesto a usarlas con su atrevida novia.
Los clientes esperando pusieron a Edward de vuelta a trabajar. Bella se rio con fuerza cuando Maverick y Iceman se paraban uno a lado del otro frente a la registradora, cobrando las órdenes.
La parte de atrás de la camiseta azul marino de Iceman decía "Él es mi copiloto" con letras rojas en negrita.
En la de Maverick, decía, "¡Pendejadas! Él es MI copiloto."
…
El lunes por la mañana, Bella despertó temprano y se escabulló a la planta baja. Una vez que estuvo afuera, llamó a Alice, hablando apenas un poco más fuerte que un susurro entre los contenedores de basura porque Edward le había dicho una vez que escuchó a unos muchachos justo afuera de la puerta trasera.
"Alice, todo está listo."
"Bella, me alegra tanto que no voy a verlo hasta que esté en el restaurante. Ha sido muy difícil bloquearlo estos últimos días. De verdad no sé cómo lo haces," le dijo Alice, sorprendida por el control mental de Bella.
"Entonces, ¿tú vas a ir por el pastel?"
"Sip. Una vez que pasemos por él, Jazz lo sabrá."
"Está bien. Edward tampoco lo verá hasta el restaurante, y él puede bloquear fácilmente a Edward de todos modos. Puedes decirle a Rose y a Em cuando lleguen, porque Edward no puede ver a Rose y las imágenes de Em son borrosas."
"Lo haré. Oh, Dios, estoy muy emocionada."
Bella podía imaginarse a Alice moviéndose nerviosa por la emoción mientras hablaba.
Bella se metió de nuevo en la cama junto a Edward, todavía dormido sobre su estómago. Se aseguró de descansar su mano delicadamente sobre su hombro desnudo de manera que pudiera recostarse junto a él y repasar su lista en su cabeza.
La única persona que no sabría que la fiesta era en verdad para Edward era Carlisle. Simplemente, Bella no podía arriesgarse a que él lo pensara, aun cuando sabía que probablemente no vería a Edward hasta que estuviera ahí. La sorpresa de verdad lo valía. No importaba que su cumpleaños hubiera sido hace casi nueve semanas—todo lo que importaba era permitirle sentir lo que las demás personas tienen una vez en su vida.
…
"Feliz cumpleaños, papá," dijo Bella, lanzándose hacia su padre. Edward se quedó sonriendo detrás de ella, sosteniendo el pequeño pastel de cumpleaños con velas encendidas.
"Oh, Bells, no tenías que hacerlo," le dijo su padre, sonriendo al ver a Edward por encima de su hombro. Ella todavía estaba colgada de su cuello.
Buscando en su enorme bolso, Bella sacó un presente cuidadosamente envuelto. Ella estaba un poco aprensiva por su regalo, pero Carlisle le había asegurado que llegaba en un buen momento.
Bella se sentó en el reposabrazos del sillón de cuero reclinable de Charlie mientras él abría su regalo. Dentro estaba un foto álbum que había hecho documentando la vida de Charlie. Comenzaba con fotos de boda en blanco y negro y terminaba con una foto reciente de Edward y Bella.
Lágrimas brotaron de los ojos de Charlie y Bella mientras juntos le daban vuelta a las páginas. El álbum estaba lleno de Renee, y la esperanza de que su padre se enfocara en todos los momentos felices que había compartido con su esposa, en lugar de pensar en que no estaba ahí ahora.
Para cuando llegaron a la última página, Edward se dio cuenta que también se le habían escapado unas cuantas lágrimas. Para él, ver la combinación de los recuerdos mentales de la feliz familia fue demasiado para asimilarlo. Era tan diferente a su infancia, pero eso le alegraba por el bien de Bella. No hubiese querido que ella experimentara lo que él vivió.
Viendo a Edward abrumado también por la emoción, Bella fue y se paró junto a su silla. Rodeó sus hombros con su brazo de forma protectora para al menos moderar el pictórico viaje al pasado.
Después del pastel, Bella y Edward llevaron a Charlie a su primer día de excursión desde que se mudó. Afortunadamente, el sol había decidido brillar en el día, lo que hizo perfecto su viaje a los jardines de cristal del Instituto Rusk. Charlie se paseó despacio por los más de 500 metros cuadrados de conservatorio, inspeccionando de cerca la plétora de plantas con Bella y Edward detrás de él tomados de la mano. Por lo general, en público Bella trata de no tocar a Edward, pero los jardines en lunes no estaban muy concurridos y Edward tenía la seguridad de la exploración floral de Charlie en la que concentrarse si se acercaba demasiado a alguien con pensamientos particularmente inquietantes.
Bella estaba emocionada al ver el genuino éxtasis que llenaba a su padre. El Instituto Rusk usaba los jardines como instalaciones para rehabilitación. Pacientes que sufrían desde problemas del corazón a trauma e incluso demencia usaban los jardines para terapia. Carlisle, por supuesto, había usado sus contactos médicos para conseguirle un lugar a Charlie en el programa para pacientes psiquiátricos por la tarde.
Charlie estaba sentado en una banca con una docena de otros hombres y mujeres y reprodujo su propio jardín en miniatura para llevar a casa.
"Se ve de nuevo como mi papá," dijo Bella mientras la pareja lo observaban sentados.
Edward pasó sus dedos por el largo cabello de Bella en un movimiento rítmico.
"Se ve con vida una vez más," concordó Edward. Él había encontrado un experimento interesante en observar el progreso mental de Charlie. El ver las diferentes fases por las que pasó fue como echar un vistazo a un manual médico. Sin embargo, Edward estaba agradecido por su progreso, porque Charlie estaba pasando cada vez menos tiempo en su estado depresivo, por consiguiente, hacía de las visitas de Edward mucho menos agotadoras emocionalmente.
Como a las 5:30 p.m., dejaron la calle 34 Este y se dirigieron al restaurante. Bella estaba agradecida de que Edward estuviera dispuesto a tomar su mano porque estaba demasiado emocionada para controlar sus pensamientos.
"Charlie, te gusta la comida japonesa, ¿verdad?" Edward verificó. Edward estaba ansioso por ir al restaurante que Bella había elegido, porque no podía comer fuera muy a menudo, pero estaba convencido de que era la mejor elección para su papá.
"Me gusta lo que sea que no esté preparado en esa cocina de hospital. ¿No saben que la sal es natural?" Dijo él, todavía murmurando sobre "elecciones saludables."
Como era de esperarse, cuando los tres llegaron a Ninja Nueva York en la calle Hudson, fueron recibidos por un silencioso ninja vestido de negro. La expresión en el rostro de Charlie era divertidísima mientras seguía al arma letal viviente a una sala privada que Bella había reservado. Bella se aferró con fuerza a la mano de Edward en anticipación al grupo gritando "sorpresa".
El ninja señaló una puerta abierta en una tranquila esquina del Castillo Ninja. Charlie entró, seguido de Bella. Cuando Edward atravesó la puerta, todo el mundo volvió a la vida, gritando, "¡Sorpresa, Edward! ¡Feliz cumpleaños atrasado!"
Bella podía ver la aturdida expresión de confusión en el rostro de Edward. Alice había colgado un enorme cartel que decía Feliz Cumpleaños, Hermano. Edward parpadeó, mirando a Charlie, luego a sus amigos y finalmente a Bella. Ella le sonrió y soltó su mano, abriendo su mente para explicar su engaño.
Es para ti…
No para Charlie…
Feliz Cumpleaños…
Así es como se siente una fiesta de cumpleaños sorpresa…
"Mierda," murmuró Edward al mismo tiempo que una sonrisa tímida iluminó su sorprendido rostro. "¿Para mí?"
La única otra persona que se veía tan confundida como Edward era Carlisle.
"Claro. Ahora mi regalo tiene mucho más sentido," anunció el doctor, riéndose y los otros estuvieron de acuerdo.
Bella le había dado a cada persona presente una lista de cosas para comprar para Edward. Simplemente, en el momento no sabían que los regalos eran en realidad para Edward.
Charlie miró a Edward. "Nunca me dijiste que también era tu cumpleaños."
Alice se acercó a Charlie y se presentó. Le mostró su asiento y le explicó el engaño—sin mencionar ciertos detalles.
Edward envolvió a Bella con su cuerpo, muy abrumado por su increíble regalo para él.
"Gracias. Gracias. Gracias," repitió en su oído. "Nunca nadie se había tomado tantas molestias por mí. No puedo creerlo."
La pareja compartió un momento de tranquilidad mientras Alice le presentaba a Charlie al grupo.
"Te lo mereces."
"Las sorpresas se sienten… bien," dijo, sonriendo.
"Me alegra tanto que no hayas captado ninguna pista. Fue difícil el bloquearte."
Edward lucía como si todas sus Navidades hubiesen llegado a la vez. "Es por esto que me estabas bloqueando, ¿verdad?" Soltó un profundo suspiro.
Bella asintió, una sonrisa tímida en sus labios.
"Oh, gracias a Cristo," dijo con otro enorme suspiro, su mano sobre su corazón. "Pensé…"
Edward se acercó y besó a Bella, pero su felicidad de pronto se había empañado. Sus demonios y la culpa nunca estaban muy por debajo de la superficie, y había sido un día emocional, pero agradable.
"¿Qué pensaste?"
Repentinamente se veía tan perdido y solo, sus ojos moviéndose de ella al suelo y de vuelta.
"Que estabas teniendo dudas," le dijo con una voz apenas audible.
"¿De qué?"
Edward se irguió y la miró, y Bella pensó que su corazón se iba a partir en dos. Se veía tan angustiado que también la estaba lastimando a ella físicamente.
"De mí."
¡Oh, demonios no!
Nunca quise preocuparte, hermoso…
"Edward," murmuró ella, cuando el dolor de sus palabras perforó su corazón. "Era cierto lo que escribí en ese mensaje. Siempre te amaré. No podría dejarte incluso si quisiera hacerlo."
La sigilosa entrada de dos ninjas llevando las bebidas los llevaron de vuelta a las festividades. Edward la abrazó una vez más, y cuando levantó la vista, Bella podía ver que se estaba concentrando en la felicidad en la sala y no en su desconfianza en sí mismo.
Tomando sus asientos en medio de la larga mesa, todos vieron cómo los ninjas entregaron sus bebidas entre patadas altas y otros trucos casi imposibles. En el centro de la mesa estaba una pila de pequeñas cajas individuales envueltas. Edward agarró una y empezó a desenvolverla con el entusiasmo de un niño de cinco años, porque por primera vez en su vida, no tenía idea de lo que estaba recibiendo.
Riendo, sostuvo los DVD de Mis Queridos Monstruos, Los Muppets, La Isla de Gilligan y El Show de los Banana Splits. Bella había descubierto que a la colección de DVD de Edward le faltaban muchos programas retro, y considerando lo mucho que le gustaban, era una vergüenza. A Em se le había dado la tarea de proveer varias películas clásicas de James Bond, pero al acostumbrado estilo Em, se superó. Rastreó una edición limitada, 40 discos de colección que venían empaquetadas en un maletín Bond. Todos los hombres estuvieron de acuerdo en que una noche de películas 007 estaba en orden pronto.
Cuando terminó, Bella le entregó un paquete diminuto de su bolsillo.
No es mucho…
Ella seguía sin tener mucho dinero para gastar, y ahorrar para la fiesta fue todo lo que su presupuesto le permitió, incluyendo incluso el dinero de las propinas de Edward. Ella quería darle algo más personal que un DVD.
Edward la acercó a él al aceptar su regalo. Besó sus labios y le dio una sonrisa de infarto. Nunca se había sentido tan amado en toda su existencia.
"Me va a encantar porque viene de ti," le dijo, sonriendo, y Bella le creyó porque por primera vez se veía muy relajado y feliz.
Rompiendo la envoltura del pequeño paquete, un par de placas de identificación militares de metal cayeron en su mano. Acuñadas en una placa estaban las palabras "Labios Dulces y Muñeca". Él pasó los dedos sobre el relieve del metal de sus nombres mientras le sonreía. Dándole vuelta a la segunda placa, decía, "Para siempre."
Una ligera mueca cruzó por sus rasgos por el repentino dolor en su pecho. Su amor por él era tan grande que a veces, el aceptarlo le producía un dolor físico. Deslizando la cadena por encima de su cabeza, colocó las placas dentro de su camisa, contra su piel. Acercándose, besó su tímida sonrisa.
"Para siempre," le prometió. "Para siempre."
En silencio, los ninjas regresaron con el menú seleccionado por Bella. Charlie continuó viendo con desconfianza e incluso oliendo vacilante los platos que colocaban frente a él.
"¡Papá! Deja de hacer eso," Bella lo reprendió desde el otro lado de la mesa.
Edward se rio al seguir los pensamientos de Charlie sobre veneno y engaño al estilo Agatha Christie (1).
Durante la comida, Edward se recargó en su silla y observó a su familia adoptiva disfrutando. Por primera vez desde que podía recordar, finalmente se sentía que pertenecía y que tenía una familia que se preocupaba por lo que le pasara. Sabía que Alice se molestaría si supiera, pero por mucho tiempo se había sentido como el tercero en discordia con Alice y Jasper. Sabía que ellos no lo veían así, pero él siempre se sintió como un intruso en su pequeña burbuja.
Viendo a Bella riéndose con Emmett, comprendió que, por primera vez, también tenía algo precioso que perder. El pensar en esa dura realidad hizo que tomara una decisión.
Alice levantó la vista cuando estaba en mitad de una oración cuando su mente registró la decisión de su hermano. Ella le asintió para asegurar que Edward había tomado la decisión correcta.
A medida que la fiesta se acercaba a su final, Edward llevó a un lado a Carlisle y le preguntó si le gustaría tomar un trago en SER. El doctor accedió, ya que no estaba programado a trabajar el día siguiente. Se ofreció a llevar a Charlie a 'la casa' antes de reunirse con ellos en el bar.
…
Edward le pidió a Alice que acompañara a Bella arriba. Quería hablar a solas con Carlisle y sabía que Bella se molestaría con él por preocuparse tanto si escuchaba su conversación.
Él fumó bajo la luz tenue de la calle afuera del bar para calmar sus nervios mientras esperaba. En el momento que Carlisle llegó, entraron al vacío bar. Jasper había dejado una botella de grappa (2) Berta Roccanivo y dos vasos sobre la barra, pero había salido discretamente hacia la parte de atrás a organizar algunos papeles para que Edward pudiera estar solo.
Carlisle sintió la aprensión de Edward de inmediato, y le sorprendió, considerando lo feliz y relajado que el joven había estado en el restaurante. Había seguido monitoreando el comportamiento de Edward desde que le surgió la idea de que sufría de ansiedad. Viendo su rodilla rebotar arriba y abajo en el banco y la forma en que seguía evadiendo los ojos de Carlisle provocó que adoptara su modalidad de doctor.
"Hijo, ¿estás bien?"
Los ojos de Edward miraron a Carlisle por un segundo antes de centrarse de nuevo en la bebida que estaba sirviendo para el doctor. Asintió.
"Necesito contarte algo… algo muy personal. ¿Puedo confiar en ti?" Preguntó Edward bajito, entregándole el exquisito líquido dorado al doctor.
Edward realmente no tenía que preguntar, porque ya había visto lo mucho que Carlisle se preocupaba por Bella. Pensaba en ella como una hija, y Edward sabía que Carlisle nunca haría nada que pudiera lastimarla.
"Hijo," le dijo, colocando una mano sobre su corazón. "Ustedes me devolvieron mi vida. Me permitieron llorar la muerte de mi esposa y nunca me juzgaron. Los veo a todos ustedes como mi familia porque sin mi dulce Esme, estoy completamente solo," le dijo con su voz sincera y suave.
Edward entendía lo que era estar solo en este mundo, y lo que estaba tratando de conseguir ahora era asegurar que Bella nunca conociera ese sentimiento si algo le pasara a él.
Agarrando a Carlisle por el hombro, Edward tragó el nudo en su garganta. Odiaba la montaña rusa de emociones que otros podían imponer en él, y después de un día tan intenso, le estaba siendo difícil controlar sus emociones. La tristeza de Carlisle por su pérdida y el alivio que sentía al ser aceptado por todos ellos era demasiado para Edward.
"Carlisle, tú eres el único hombre que me has hecho sentir como un hijo cuando dices eso," admitió.
Los hombres compartieron un silencioso momento de comprensión y bebieron.
Tomando una respiración profunda, Edward volvió a llenar los vasos y comenzó su relato. Carlisle Cullen sería la segunda persona a la que Edward le admitiría su inusual don, y una vez más, sintió que era lo correcto.
El doctor se quedó sentado y escuchó con atención, y además de una veloz mirada de sorpresa, se quedó en silencio y dejó que Edward le explicara su habilidad. Cuando terminó. Carlisle le explicó su alivio de que Edward no estuviera, de hecho, sufriendo de un desorden de ansiedad sin diagnosticar. Y, el hecho de que Carlisle no mirara a Edward con horror o con una expresión que dijera "es un fenómeno" casi provocó que Edward perdiera de nuevo el control.
Carlisle entonces hizo una serie de preguntas inteligentes y probó la habilidad de Edward en su mente.
"Estás pensando en Esme en verano en Central Park," le confirmó Edward.
Carlisle sonrió. "Increíble. Eres realmente increíble."
"Te aseguro que no lo soy, pero esa es una discusión para otro momento. La razón por la que te estoy diciendo esto es que necesito saber que Bella no estará sola."
Edward entonces pasó a explicarle sobre los experimentos científicos y los Hombres de Negro, provocando que Carlisle palideciera por el disgusto y la ira. El doctor comentó lo poco ético que había sido ese médico, y que le debieron haber revocado la licencia. Edward apreciaba su opinión, pero eso ya había quedado en el pasado.
"Edward, tienes mi palabra que, no solo cuidaré de Bella, sino también de ti y Alice. Te lo prometo, si necesitas ayuda, solo pídela."
"Gracias, Carlisle," dijo Edward con voz ahogada, abrumado por sus sentimientos y la genuina preocupación del doctor por él y los que amaba.
El doctor le había enviado una imagen mental muy clara de su promesa a Edward que lo hizo sentir querido—un sentimiento que alguna vez fue algo extraño para él, pero ya no más.
"Ahora puedo estar tranquilo al saber eso."
"Ah, esa chica te adora," dijo Carlisle, bebiendo de su grappa. "Una vez me dijo que tú tenías su corazón—que ya no le pertenecía—y que ella tenía el tuyo latiendo en su pecho."
Edward asintió y sonrió, impaciente ahora por subir con ella. Tenía que darle las gracias por su fiesta sorpresa—repetidamente. "Lo sé. Es cierto. Mi corazón ya no es mío. Es todo suyo—todo suyo."
(1) Agatha Christie – fue una escritora y dramaturga británica especializada en el género policial, por cuyo trabajo tuvo reconocimiento a nivel internacional.
(2) Grappa – es el nombre con el que se conoce en Italia, Argentina, Uruguay y en la Suiza italiana al aguardiente de orujo, licor con graduación alcohólica que varía entre 38 y 60 grados, obtenido por destilación de orujos de uva, es decir las partes sólidas de la vendimia que no tienen aprovechamiento en la previa elaboración del vino.
Awwwww este Edward dio un cambio de 180 grados, ¿no creen? Se ve que Bella lo es todo para él *suspiros*¿Y qué les pareció esto último? ¿Creen que hizo bien en confiarle a Carlisle su secreto? ¿Será que algún día llegue a ser necesaria la ayuda de Carlisle? Sin duda hubo muchas cosas lindas en este capítulo, incluyendo la fiesta sorpresa de cumpleaños. ¿Qué fue lo que más les gustó? Como siempre, esperaré ansiosa sus comentarios, y recuerden que también la autora está al tanto de ellos.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Marttha Cullen Dollanganger, paosierra, Antonia, soledadcullen, Wawis Cullen, Carmenc03, Angel twilighter, Laura Katherine, Majin, Maryfer VC, xelatwi, freedom2604, valeria, kdaniela, Pauliii, tulgarita, YessyVL13, lizdayanna, bbluelilas, Cathaysa, Brenda Cullenn, Lunita Black27, , Bertlin, MicaCullen, AriiPattinson, lagie, , Gabriela Cullen, PEYCI CULLEN, calia19, EmmaBe, Srher Evans, patymdn, Vanina Cantamutto, nnuma76, Pam Malfoy Black, LicetSalvatore, Yoliki, injoa, Roxy Sanchez, rosy canul, Angeles MC, Tata XOXO, labluegirl94, niyus105, ginnicullenswan, Arlette Cullen Swan, Hanna D.L, Karensiux, cary, Johanna bodmer, Dess Cullen, Anastacia T. Crawford, alo-star, Sully YM, glow0718, Roxy Cullen Masen, Mafer, Reva4, Adriu, Aime Cullen, Ericastelo, Manligrez, Day Aguilar, DenniChavez, Camila Pineda, y algunos anónimos. Si vieron su nombre aquí, sabrán que es la respuesta que ustedes hicieron al llamado que hice en mi grupo, y espero que no lo olviden. Las autoras están al tanto de su respuesta y me sentiría orgullosa de que, en este caso FoxxyJ, viera que mis lectoras saben corresponder al tiempo que ella dedicó a crear esta historia, y el que yo dedico a traducirla. Gracias por comprender :)
PD. Esta historia junto con otras de mis traducciones, Blood and Glory, Out of the Mouth of Babes, Two Blue Lines, Sear, Ask y A Few Tables Away fueron postuladas para una nominación en el premio a la mejor traducción en el grupo de Facebook 'Fanfiction Addiction'. Me encantaría que dieran su apoyo con su voto, si no están en el grupo pueden pedirme que las añada, en mi grupo tengo un post fijo en la parte de arriba. Si no están en mi grupo, el link está en mi perfil, pueden solicitar entrar.
