Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.
Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!
Capítulo 21 – Identidades ocultas
"¡Em, da la puta vuelta! ¡Ahora!" Rugió Edward.
"No puedo hacerlo, mi amigo. Carlisle lo tiene cubierto," Em respondió con calma.
"¡Pendejadas! Él no sabe de lo que ellos son capaces. Tengo que protegerla."
"Lo estás haciendo. Al apegarte al plan, lo estás haciendo, amigo. Confía en nosotros. B es como una hija para ese hombre. ¿De verdad crees que simplemente se las va a entregar?" Em preguntó mientras serpenteaba a través del tráfico nocturno.
"Pero, puedo ayudar. Es a mí a quien quieren," dijo Edward, inclinándose tanto hacia adelante que se sentía como si estuviese sentado adelante con Em y Rose.
"Bueno, no pueden tenerte. Lo tenemos cubierto. Garrett está preparado para esto. Solo siéntate y deja que tu familia se encargue."
"¡Maldición! Esto es una mierda," gritó Edward otra vez, golpeando la parte de atrás de sus asientos. Sentirse responsable por la situación de su chica era una cosa, pero quedarse sentado y no hacer nada al respecto mientras el enemigo la perseguía era otra.
…
Carlisle había estado esperando a que llegara Jenks formulando un plan y calculando sus probabilidades. Si Carlisle quisiera controlar a Edward, lo haría usando a Isabella. Ese muchacho se sacrificaría por ella en un segundo, y supuso que los agentes ya habían descifrado eso también. Si iban a seguir a alguien, sería a Isabella. Una vez que la controlaran, controlarían a Edward, y eso también les daría a Alice.
Isabella era la clave.
Por lo que Carlisle había descifrado de las conversaciones en susurros con Jenks y Alice, los tres necesitaban dejar la ciudad en una hora. Estos agentes no iban a equivocarse una segunda vez.
Cuando Jenks se había ido con el detective para, con suerte, liberar a Edward, Carlisle había esperado su momento. Justo cuando estaba tratando de idear un plan para distraer al grupo de oficiales que estaban bloqueando la entrada, la suerte brilló para él. Un capitán atravesó el área de recepción cuando regresaba de su descanso para comer y de inmediato empezó a gritar sobre el desperdicio de recursos paseándose por ahí con nada mejor que hacer. Un oficial habló para decir que tenían que asistir a un médico, pero Carlisle intervino antes de que pudiera terminar. Explicó que su paciente estaba casi estable y que no necesitaba ninguna asistencia adicional. Les agradeció profusamente a los oficiales por su tiempo y los despidió eficazmente a todos. El capitán entonces empezó a gritar órdenes, y un momento más tarde, el vestíbulo estaba vacío.
Carlisle, Garrett y Alice agarraron a Isabella y sacaron la camilla a la calle. Una vez afuera, Carlisle dejó que Bella se levantara y la metió en el Mercedes. No perdió tiempo visitando a Em y Jasper en sus coches para contarles los detalles de su escape y sus sospechas sobre el siguiente movimiento de los agentes.
Justo como lo predijo, diez minutos después, Garrett estaba detrás del volante siendo perseguido por un vehículo sin placas.
Ya que Isabella sufría de un "problema letal del corazón," la opción obvia para mantener su farsa era dirigirse al hospital. Carlisle no se atrevió a dirigirse a otro lado por miedo a que los agentes se dieran cuenta que había sido engañados y llamaran por refuerzos de la policía de Nueva York para detenerlos.
Si Garrett fuera obligado a detenerse por cualquier razón, entonces estaban acabados, y Carlisle le habría fallado a su nueva familia.
Garrett condujo lo bastante rápido para que fuera urgente, pero no tan rápido como para darles una causa para detenerlo por arriesgar la seguridad pública. Las calles de la ciudad de Nueva York estaban vacías, pero al menos, a esa hora de la noche, tenía que maniobrar entre el afluente de taxis amarillos.
El chofer detuvo el Mercedes en la zona de ambulancias del hospital. Carlisle se bajó de un salto, dándose a conocer con el personal de urgencias y agarró una silla de ruedas. Notó que el vehículo oscuro se detuvo en la calle, sin poder entrar a esa parte del hospital.
Carlisle sabía que los agentes podían mostrar sus identificaciones y conseguir la entrada si se lo proponían, pero eso los pondría al descubierto. Tenía el presentimiento que ellos preferían pasar desapercibidos y no tener testigos.
Justo como Carlisle había esperado, una ambulancia se detuvo justo detrás de Garrett en el momento que el doctor puso a Isabella en la silla de ruedas. El enorme vehículo de emergencias bloqueó la vista del Mercedes desde la calle, por consiguiente, permitiendo que Garrett se alejara y desapareciera.
Carlisle dio instrucciones al personal de urgencias que permitieran que cualquiera que preguntara por la señorita Swan fuera dirigido a cardiología en el sexto piso.
Entrando en el primer ascensor disponible, Carlisle presionó el botón S y le guiñó el ojo a Isabella.
"Hasta ahora todo va bien, cariño," le dijo, la adrenalina bombeando por sus venas. Bella mordió nerviosa sus uñas. Los siguientes minutos eran críticos. Se preguntó dónde estaba Edward en ese momento e hizo una silenciosa súplica de que estuviera a salvo, y que la intuición de Carlisle fuera correcta.
El sonido del ascensor al llegar al sótano provocó que Bella se sobresaltara porque estaba muy tensa. Carlisle frotó sus hombros por detrás, preparándose para sacarla cuando la enorme puerta se abriera lentamente.
"Está bien. Funcionará," le dijo. "Cuando lleguemos ahí, quiero hacerte una revisión apropiada. No estoy feliz por lo que te hicieron."
Bella asintió, y la sensación de náuseas que se había estado acumulando en su interior disminuyó cuando vio el familiar coche negro esperando frente al ascensor en el estacionamiento del personal.
Una vez dentro, Garrett atravesó el área de estacionamiento subterránea para salir al lado opuesto del hospital. Si uno de los agentes se había quedado en el coche, no podían arriesgarse a que los siguieran otra vez.
La tensión dentro del coche era palpable cuando salieron a la calle. Tres pares de ojos revisaron cada uno de los vehículos que venían remotamente cerca de ellos.
¡Oh, joder gracias!
Está despejado.
Por favor, permite que Edward y Alice estén bien también.
Bella se desplomó en los cómodos asientos de cuero en alivio, y se le escapó una pequeña risita. De hecho, se sintió un poco delirante después de tanto estrés.
…
Las sombras del oscuro edificio de oficinas tenían a Bella nerviosa una vez más. El resto del viaje a través de la ciudad había sido sin incidentes. Carlisle y Bella dejaron a Garrett en el estacionamiento. Esperaría a que con suerte los otros llegaran pronto. Bella siguió a Carlisle de cerca mientras zigzagueaba por los pasillos oscuros y fantasmales. Casi esperaba que alguien saltara y gritara "búú."
Carlisle se detuvo frente a un juego de lustrosas puertas de nogal. Sostenía la llave en su mano pero no parecía encontrar la fuerza para meterla en la cerradura. Bella no era la única atenta a los fantasmas. Esta era la primera vez que él volvía aquí—la oficina de Esme—desde su muerte.
Ya que Carlisle y Esme eran dueños de la oficina, no había tenido razón para apresurarse a desalojarla de las pertenecías de ella y rentar el espacio. Después que ella murió, él hizo que su pequeño equipo finalizara sus últimos diseños antes de cerrar las puertas, encerrando algunas de sus emociones también.
Volver a entrar a su oficina sin vida era enfrentar su muerte desde un ángulo diferente. No era que el doctor no hubiera aceptado su muerte, sino más bien que no quería aceptarla.
A Bella no tenían que decirle lo que estaba pasando en la mente de Carlisle al estar de pie juntos en la oscuridad. Ella había visto a su padre huir de los fantasmas muchas veces, pero se sentía muy orgullosa mientras Carlisle se preparaba a enfrentar uno de los suyos.
Sin pensarlo, puso su mano en la de él y la apretó. La reconfortante caricia pareció anclarlo lo suficientemente al presente para que pudiera deslizar la llave en la cerradura.
El aire de la oficina era viciado y sofocante, y Carlisle suspiró pesadamente cuando estaban parados justo sobre el umbral. Esme no estaba aquí. Su espíritu, su presencia e incluso su aroma floral hace mucho se habían ido.
"Soy un viejo tonto perdidamente enamorado," dijo Carlisle en voz baja, rompiendo el silencio sepulcral.
Bella apretó su mano otra vez.
"No hay tal cosa," le respondió, mirándolo.
Veinte minutos después, el aire acondicionado se encendió, introduciendo aire fresco en la sala de juntas. Carlisle estaba usando Google en su laptop mientras Bella se paseaba de acá para allá.
Deberían estar aquí.
Están atrasados.
Los atraparon.
Estamos jodidos.
Para evitar llamar la atención innecesariamente al edificio usualmente abandonado, habían bajado la luz de las diminutas bombillas alógenas de techo. La luz era solo la suficiente para arreglárselas.
"Isabella, por favor toma asiento. El que te estés paseando no los hará llegar más pronto, y en este momento tu cuerpo no necesita el ejercicio adicional."
Bella se sentó por unos segundos para apaciguarlo pero estaba otra vez de pie dando vueltas por la mesa antes de que él pasara al siguiente sitio web.
La impresora zumbando a la vida repentinamente los hizo sobresaltarse, pero el siguiente sonido provocó que el aire dejara por completo sus pulmones—las puertas principales se acababan de abrir ligeramente.
Carlisle revisó el servicio de su móvil—el servicio estaba perfecto. Se suponía que Garrett le mandaría un mensaje para anunciarles su llegada. Tratando de ser valiente por Isabella, Carlisle se movió sigilosamente hacia las puertas de la sala de juntas y puso su oído pegado a ellas. Justo cuando hizo eso, se escuchó un fuerte golpe y una voz familiar dijo hola desde el otro lado.
"Pastelito, hiciste que me cagara del miedo," dijo el doctor, respirando profundamente y agarrando su pecho.
El que maldijera dejó momentáneamente atónito a Jasper. "No estoy en el trabajo, doc," respondió, agarrando el hombro de Carlisle en saludo.
Carlisle sacudió su cabeza. "Oh, lo siento, Jasper. Los viejos hábitos nunca mueren."
Jasper se hizo a un lado, y Alice entró volando a la sala, directamente a los brazos expectantes de Bella. Los hombres se quedaron ahí, viendo a las chicas mecerse de un lado al otro mientras se abrazaban como si su vida dependiera de ello.
Después de un momento, Bella se apartó.
"¿Dónde está Edward?"
Una expresión de consternación cruzó en el rostro de Alice. "Iba a preguntarte eso."
Los cuatro se quedaron mirando entre ellos, preocupaciones no expresadas llenaron el aire.
"El móvil de Em está muerto," les informó Jasper. "¿Te sabes el número de Rosie?"
Bella sacudió su cabeza despacio, mordiendo su labio. Estos días nunca memorizaba el número de nadie porque su iPhone hacía su vida mucho más fácil—eso hasta que se lo quitaron.
Jasper trató de tranquilizar a todos. "No se preocupen. Es probable que Em se esté tomando su papel de inspector ardilla demasiado en serio. Dudo que puedas rastrear su Jeep incluso desde el aire."
Sin querer desperdiciar el precioso tiempo preocupándose por algo que no podían cambiar, Carlisle llevó a Jasper a la computadora y empezó a discutir su siguiente movimiento.
Jasper estaba impresionado por la forma en que funcionaba la mente de Carlisle, al inspeccionar el plan del doctor.
"Creo que erró su profesión, doc. El espionaje se le da."
Tanto Alice como Bella le dieron miradas severas. Era demasiado pronto para bromas de espías.
Para ocuparse en algo, Alice hizo té negro—ya que era lo único que no había expirado en la cocina—para todos ellos. Sabía sorprendentemente bien, en especial dado que no habían comido o bebido nada en casi doce horas.
El reloj de Jasper pitó a la hora, sonando más como una sentencia de muerte.
Medianoche.
¡Joder!
¿Dónde está él?
Alice agarró la mano de Bella. Podía ver las decisiones de su amiga pasando velozmente por su mente en rápida sucesión. Bella no sabía qué hacer para ayudar a Edward. Se sentía inútil… perdida… y sola, a pesar de la presencia de sus amigos.
Carlisle iba a hablar pero titubeó. No quería ser él quién rompiera su corazón, pero ya no podían esperar. Alice le asintió, tratando de alentarlo a hablar. Nadie había hablado de las exactas habilidades extraordinarias que la hermana de Edward tenía, pero Carlisle sabía que no había sido llevada para interrogación por nada. Recordó que había sido electrocutada cuando eran niños y se preguntó si era exactamente como Edward.
"Isabella, ya no podemos esperar," dijo Carlisle.
Bella lo miró como si estuviera loco.
¿Qué?
¿Qué, por todos los cielos, significa eso?
"¿Por qué?"
"Porque tenemos que sacarte a Alice y a ti de aquí esta noche."
"No voy a irme dejando a Edward."
"Sé que no lo deseas, pero él quería que te protegiera, y eso es exactamente lo que voy a hacer," Carlisle le informó. Estaba recordando esa noche en SER y con cuanta seriedad le había pedido Edward al doctor que cuidara de ella si algo le sucediera a él. Carlisle siempre se sintió en deuda con los chicos por permitirle llorar la muerte de su ser querido en sus propios términos en su bar. Esta era una forma en que podría pagar esa deuda.
Las lágrimas se acumularon en los ojos de Bella, e incluso en la luz tenue, Carlisle podía ver la angustia y el dolor que le habían causado sus palabras. Se preguntó si Esme hubiera querido que la dejara en su momento más difícil y si él hubiese podido hacerlo. ¿Hubiera seguido la petición de su amada, o hubiera hecho lo que podía para tratar de salvarla?
"Cariño, todo lo que a él le importaba era mantenerte protegida. Si ellos lo tienen, pondré a Jenks en ello en la mañana. Pero, por favor. Déjame llevarte a ti y a Alice a un lugar seguro. Entre menos ventaja tengan sobre él, será mejor."
Bella odiaba estar de acuerdo con la lógica de Carlisle. Sabía que ella sería lo único que quebraría a Edward si los agentes conseguían atraparla, pero la idea de huir y dejarlo para 'Dios sabe qué' en sus manos la hacía sentir como la más grande cobarde del planeta. Ella no lo merecía si salía corriendo al primer indicio de problemas. Había visto el terror en sus ojos cuando entró en la sala, y Edward sabía que estaba jodido ahora que la tenían para usarla contra él. Lo vio luchar consigo mismo sobre qué hacer—decirles lo que querían o luchar por su chica y su hermana. Si Bella se quedaba y volvía a ser atrapada por los agentes, entonces su sacrifico hubiera sido para nada. La lógica le decía que escuchara a Carlisle, pero su corazón le decía que se quedara y luchara por su hombre.
"Está bien," le dijo casi demasiado bajo para que ellos le escucharan antes de estallar en lágrimas y cubrir su rostro con sus manos.
Alice, Jasper y Carlisle compartieron miradas preocupadas.
"Tiene treinta minutos, y entonces tenemos que irnos," añadió Carlisle, sacudiendo su cabeza a lo blando que era. Sabía en lo más profundo de su ser que nunca hubiese tenido la fortaleza de abandonar a Esme, y que si lo hubiera hecho, lo hubiese matado el hacerlo.
Bella asintió en comprensión y logró darle una leve sonrisa, pero no pudo detener el flujo de las lágrimas. Algo había salido mal. Debían haber estado aquí hace mucho.
"Chicas, ¿por qué no usan los servicios?" Sugirió Jasper. Tenían un largo viaje frente a ellos, y entre menos se detuvieran, mejor. "Tenemos que estar listos para irnos."
Alice levantó a una Bella todavía sollozando de su silla y fueron a asearse. Afortunadamente para ellas, a Esme le gustaba consentirse y a su personal y tenía una variedad de productos L'Occitane para rostro, manos y cuerpo en los baños. Estaban algo viejos, pero los celestiales aromas hicieron una diferencia cuando las dos chicas se sentían como si hubiera corrido una maratón para llegar aquí.
"¿Cómo es que estás tan calmada?" Bella le preguntó a Alice en el espejo mientras se frotaban cremas relajantes.
"Hace mucho tiempo, hicimos un pacto."
Bella podía darse cuenta que aunque Alice estaba actuando con calma, también estaba a punto de perder su mierda. Era su hermano—el único pariente con vida que la amaba y haría lo que fuera por ella.
"¿Un pacto?"
"Si uno de nosotros tenía una oportunidad de ser libre porque el otro fue atrapado, entonces tendríamos que tomarla y nunca mirar atrás." La voz de Alice carecía de emoción alguna cuando lo dijo. "Teníamos que vivir nuestra vida en libertad a lo máximo para compensar por lo que el otro había perdido." Su voz se quebró en la última palabra, y su rostro se arrugó en la inconfundible muestra de una mujer tratando de no romper en llanto.
Bella se sintió terrible por abrir una grieta en la armadura de Alice. Atrajo a Alice en otro fuerte abrazo. Se sostuvieron muy cerca y muy quietas porque se estaba aferrando a algo más que solo sus cuerpos—se estaban aferrando a la esperanza.
Por favor, ven.
Por favor, cuídate.
Te amo…
Cuando las chicas al fin se separaron, Alice habló en voz baja. "Vamos a hacer esto por Edward. Vamos a ser fuertes."
Bella asintió una vez, y volvieron su atención hacia el espejo y los productos de belleza para probarlos y engañar sus mentes a creer que todo estaría bien.
Un ahogado grito de alegría perturbó el silencio. Alice y Bella se miraron a los ojos en el espejo y se atrevieron a sentir esperanza.
"Ese fue Jasper," susurró Alice.
Cuando comprendieron por qué Jasper podría estar gritando, se dieron la vuelta simultáneamente y corrieron hacia la puerta. Su deseo de volver a la sala de juntas hizo que quedaran atascadas en la puerta cuando una la empujaba y la otra tiraba de ella. Una risita nerviosa escapó de Alice al mismo tiempo que daba un paso atrás y dejaba que Bella tomara la delantera. Alice acababa de ver la decisión de Carlisle de irse en los siguientes cinco minutos ahora que todos estaban aquí.
Bella corrió por el pasillo oscuro hacia la delgada porción de luz que se asomaba por debajo de las puertas de la sala de juntas. Le sorprendía cómo un lugar podría parecer tan siniestro y desolado no hace mucho tiempo, y ahora era un refugio de protección y seguridad.
Abrió la puerta de la sala de juntas a tiempo para ver a Jasper liberar de un abrazo unos familiares hombros anchos.
Edward.
En el instante que el pensamiento llegó a su mente, él se giró y abrió sus brazos para ella. Ella corrió hacia él y saltó. La fuerza de su cuerpo colisionando con el de él causó que las rodillas de Edward se doblaran mientras trataba de cargarla. Él cayó en el suelo acunando en sus brazos al más preciado ser humano que había tenido la alegría de conocer en su vida.
Las lágrimas de Bella brotaron una vez más al aferrarse a él.
Estás a salvo.
Gracias a Dios.
"¿Dónde demonios estabas? Me estado muriendo del miedo," sollozó ella.
Edward se echó hacia atrás y se rio. La adoraba y casi deseaba poder ver la imagen que acompañaba eso en su mente.
"Siento haberte hecho esperar," le dijo antes de besarla con intensidad.
Pronto, el par permitió que el estrés de las últimas trece horas los abandonara por medio de sus labios unidos, lenguas probando, manos explorando y caderas unidas. Un carraspeo no muy discreto los trajo de vuelta a la realidad y cesaron sus actividades amorosas. Bella se sonrojó de un color escarlata cuando se dio cuenta que se había estado restregando a Edward a plena vista de todos después de menos de un minuto de estar de vuelta en sus brazos.
"¿Dónde has estado, hermano?" Alice demandó. Ahora que sabía que estaba fuera de peligro inmediato, podía mangonearlo como siempre. Habría tiempo suficiente para una reunión más emocional más tarde.
Bella se levantó del regazo de Edward y lo ayudó a ponerse de pie. Él mantuvo un brazo colgando sobre sus hombros mientras miraba a Em, que estaba sonriendo como el gato que se comió la crema.
"Creo que voy a dejar que Meteoro les explique," dijo Edward con una sonrisa irónica.
El gentil gigante, que Bella hubiese jurado no era capaz de sonrojarse, se puso púrpura y se meció sobre sus talones cuando todos los ojos estuvieron en él.
"Ah… bueno… puede o no que haya estado involucrada una luz roja," dijo, tratando de lucir inocente.
Jasper sacudió su cabeza al saber el loco al volante que podía ser Emmett. "No lo hiciste."
Edward se rio. "Sip, lo hizo."
"Pero, ¿por qué se tardaron tanto?" Bella preguntó, confundida. No es como si la gente no se pasara la luz roja todas las noches en la ciudad de Nueva York.
"Porque sucede que fue en frente de la única patrulla en kilómetros," dijo Rose, sacudiendo la cabeza al ver a su imposible novio.
"¡No!" Exclamó Carlisle.
"¡Sí!" Edward y Rose respondieron al unísono.
"Estaba nervioso," explicó Emmett en defensa de sus habilidades para manejar. "No estaba seguro si iban tras nosotros o solo estaban haciendo lo suyo."
"¿Así que decidiste que ustedes harían 'lo suyo'?" Preguntó Jasper con una sonrisa.
Em sonrió antes de explicar los eventos que condujeron a que les tomara casi dos horas un viaje de solo unos minutos. Cuando la policía los detuvo por pasarse la luz roja, Edward entró en pánico total. La lógica le decía que los oficiales no los estaban siguiendo, pero en su subconsciente, simplemente no podía arriesgarse.
Tan pronto como el Jeep se había detenido, él se bajó de un salto y corrió en la dirección opuesta. El ver a un hombre correr del vehículo hizo que los policías instintivamente alcanzaran sus armas, pero Em los calmó rápidamente al informarles que su amigo sufría del peor caso de diarrea "explosiva" conocida por el hombre, y si no encontraba un baño pronto, sus Levi's serían historia.
Edward se quedó riendo y sacudiendo la cabeza al pensar en la rápida mente del portero. Solo Em diría algo así a un oficial de policía. Sin embargo, fue perfecto porque también explicó el porqué no se había detenido en la luz roja. Em pasó a disculparse por poner su tapizado por encima de la seguridad de la gente y prometió que no lo haría de nuevo.
Para cuando los policías le habían dado la multa y se habían ido, no se veía a Edward por ningún lado.
"Pero, eso aún no lo explica, ¿por qué tardaron tanto?" Inquirió Carlisle.
Em miró otra vez a Edward, quien era ahora el que empezaba a sonrojarse.
"Sí, bueno, eso fue por mi culpa, supongo," comentó Edward.
"¿Supones?" Dijo Em con un tono chillón.
Edward sonrió antes de explicar que, en pánico, simplemente había salido corriendo a toda velocidad. No tenía un destino en mente excepto el mantenerse tan lejos como fuera posible del asiento trasero de un vehículo policial. Debió haber corrido por unos buenos diez minutos antes de que finalmente se le ocurriera— ¿dónde demonios estaba la oficina de Esme?
Em le había contado a Edward en el Jeep que se dirigían a la oficina de Esme, pero no le había dicho dónde estaba exactamente. El Jeep había viajado al norte, sur, este y oeste para evitar que los siguieran, de modo que Edward ni siquiera sabía qué dirección debería tomar. Después de detenerse para recuperar el aliento, decidió regresar a dónde los habían detenido, pero para cuando llegó ahí, los otros se habían ido. Sintiéndose nervioso y vulnerable al estar solo en la calle sin móvil o dinero, Edward quería seguirse moviendo. Sabía que a estas alturas SER estaría bajo vigilancia, pero no sabía a dónde más dirigirse.
Después de otros cuarenta minutos caminando prácticamente en círculos, Edward decidió que el único lugar al que podría regresar era SER. Partió hacia el bar, a pesar de que todos sus sentidos le decían que no.
"Y, gracias al cielo que Rosie me convenció que Edward sería lo bastante tonto como para dirigirse ahí," añadió Em.
La pareja habían dado vueltas por las calles dónde los habían detenido por lo que sintieron como la mitad de la noche. Al fin, después de no tener señales de su amigo, Rose insistió que SER era el único lugar al que Edward iría. A tres cuadras del bar, vieron a Edward tratando de brincar una cerca para cortar camino y entrar al bar por detrás. Había sido pura suerte, o el destino como algunos lo llamarían, que lograron reunirse.
"Así que, después de recogerme, nos dirigimos directamente aquí."
Edward puso a Bella en otro abrazo. No podría describir el alivio de encontrarla sana y salva. Casi se sentía demasiado bien para ser verdad, pero tampoco podía ignorar el dolor abrasador en su pecho por ser la razón de que ella hubiese sufrido para empezar. Él fue la razón por la que ella sintió el cruel sufrimiento de la tortura. Él le había provocado eso, y desde el principio supo que era una posibilidad, pero fue demasiado egoísta como para protegerla. Aun si por algún milagro lo perdonara, nunca podría compensárselo.
No solo la había lastimado al principio tratando de alejarla, sino que también la volvió a lastimar ahora indirectamente. No le había levantado una mano, pero él fue la razón por la que tuvo que soportar el dolor. Si solo hubiera sido lo suficientemente hombre como para apegarse a su plan desde el principio. Había una razón por la que nunca había dejado entrar a alguien.
"Joder, lo siento tanto," susurró contra la cima de su cabeza. "Lo siento mucho."
"Shhh… está bien," respondió ella. "Estamos juntos, y eso es todo lo que importa. De todos modos no fue tu culpa."
"¡No digas eso! Bella, simplemente no lo digas. ¿Cómo podría no ser mi culpa?"
"Edward, tú no me hiciste esto—ellos lo hicieron. ¿De verdad sigues tratando de alejarme?"
"¿Realmente quieres quedarte conmigo… después… después de esa mierda?" Edward se veía miserable mientras las palabras dejaban su boca.
Él no quería que siguiera su consejo porque la amaba, y la necesitaba, pero además, en verdad quería lo que era mejor para ella. Y, si dejarlo era la mejor opción, entonces era lo que ella debería hacer.
"Atención, todos. Solo quiero decir esto una vez." La voz de Carlisle interrumpió la conversación en parejas. Bella nunca logró expresar su respuesta, y le angustiaba a Edward preguntarse si ella finalmente había decidido irse. No la culparía, eso era seguro, y tampoco iba a dejar de tocarla para averiguarlo.
"Edward, Alice, espero que no les importe, pero tuve tiempo para formular un plan."
El doctor miró a los dos hermanos para ver si estaban molestos de que tomara el control.
"Carlisle, nos salvaste el cuello a todos," declaró Alice. "Solo estamos agradecidos por lo que sea que puedas hacer… pero, vas a estar en su lista negra si sigues ayudándonos."
"No me importa. Nadie toca a mi…" Titubeó.
Edward encontró la mirada triste de Carlisle y le dio un gesto afirmativo de su cabeza. "Sí, Carlisle, lo somos," le dijo en voz baja.
"Gracias." Carlisle le asintió rápidamente en respuesta antes de continuar. "Nadie toca a mi familia y se sale con la suya."
Alice y Bella le dieron una amplia sonrisa a Carlisle. El que quisiera protegerlos, como solo la familia lo haría, hacía que se sintieran a salvo.
"¿Oigan? Yo todavía tengo papás. ¿Significa que no puedo ser parte de su familia?" Emmett preguntó con una expresión triste.
"Para nada, Em. Tú eres un miembro crucial del equipo," Carlisle dijo con honestidad. "De modo que, si quieres ser parte del adoptivo clan Cullen, entonces adelante."
El rostro de Emmett se iluminó como un centro comercial en Navidad. "Genial, hermano," le dijo, tendiéndole su puño a Jasper, que estaba parado junto a él. Luego, Em saludó a cada uno de sus nuevos "hermanos" en el círculo con un gesto de su cabeza o un guiño, pero su sonrisa desapareció cuando llegó con Rose. "¡Tú! ¡Tú no eres mi hermana!" Le dijo, provocando la risa de los otros. "Solo para dejarlo claro, ¿está bien?"
Jasper empujó a Emmett por el hombro. "Eres un idiota."
"Hablando de idiotas," interrumpió Edward. "¿Qué estabas pensando exactamente cuándo te fuiste de la estación de policía?"
"¿Eh?" Preguntó Em.
"Estabas pensando en lo que solo puedo suponer era una drag queen cuando dejaste la estación. ¿Cómo, por todos los cielos, iba Jake a sacarnos de ahí?"
"No era una drag queen—estaba tratando de decirte que iba a conseguirte un abogado," explicó Em.
"¿Cómo demonios se parece a un abogado esa estúpida figura de palitos tuya?" Edward siempre tenía curiosidad por descifrar los patrones de pensamiento de la gente.
"Bueno, sabía que no podía mostrarte un abogado ya que solo son hombres con trajes, así que pensé en un juez y esperé que hicieras la conexión."
Edward empezó a reírse. "Mierda, ¿eso era un juez? Sí, ahora puedo verlo… o algo así." La peluca y la toga de juez fácilmente podría malinterpretarse como un hombre travesti con las imágenes exageradamente simples de Em.
"Muy bien, ustedes dos, cierren la boca, y dejen que Carlisle hable," ordenó Jasper.
"Gracias, Jasper. Entonces, vamos a seguir siendo tres grupos. Los líderes de equipo son Jasper, Em y yo."
Edward frunció el ceño. El estrés del día lo había dejado tan agotado mental y emocionalmente, que estaba teniendo problemas para captar las imágenes del doctor. Los pensamientos de Carlisle siempre habían sido una mezcla de visuales y no visuales. Tendía a ser más visual cuando era más emocional. Por lo que antes, Edward había tenido una clara imagen de "familia". Por el momento, estaba en modalidad cirujano en jefe, por lo que sus imágenes eran confusas en el mejor de los casos.
A Edward no le importaba porque la única mente en la que quería estar era la de Bella. Había dejado de tocarla para vigilar sus pensamientos con atención para ver si decidía que esto era demasiado y le decía que se fuera a la mierda. Hasta ahora solo estaba agradecida que todos estaban juntos y que de nuevo tenía una familia adecuada que la apoyara. Echaba de menos esa sensación con Charlie enfermo durante tanto tiempo.
"Los líderes de equipo también son los conductores," continuó Carlisle.
"No estoy en el equipo de Em," anunció Edward.
El anuncio tomó desprevenido a Carlisle, y se quedó callado por un momento procesando el significado de las palabras de Edward. Alice suspiró.
"En serio, Edward, para alguien que tiene un don, a veces eres muy estúpido. Como si él fuera a separarte de tu chica. Ahora, cierra la boca y escucha," dijo Alice con su tono de hermana mayor.
"Vamos a necesitar nombres en clave, así que podríamos empezar con eso," dijo Carlisle.
Cuando Carlisle tuvo la idea, se sintió un poco ridículo, pero si la agencia que los estaba buscando era seria, podrían empezar a intervenir las líneas telefónicas. Cuando anunció su idea, le sorprendió que ninguno de ellos lo cuestionó o lo hizo sentir tonto, y entonces, lo comprendió. Edward y Jasper han usado nombres en clave por años en el bar. Todas las noches, un nuevo nombre en clave haría que los clientes olvidaran que siquiera conocían a su barman.
Siguiendo el círculo a partir del doctor, todos hablaron uno por uno.
"Yo soy Hong Kong Phooey," dijo Jasper con un golpe de karate. "Si alguien se acerca otra vez a Alice, moriré peleando."
"Elastigirl," dijo Alice. "De Los Increíbles," le explicó a Garrett, que se acababa de unir a ellos. "Porque va a ser difícil salir de aquí."
"Aladdin," dijo Edward. Jasper levantó sus cejas al escuchar la elección de Edward. En su mente, Jasper se imaginó al personaje de Disney con los pantalones de genio más esponjados jamás hechos en un brillante color rosa. Edward se veía ridículo usándolos.
Edward rodó los ojos al ver la imagen antes de explicar su elección. "Vamos a necesitar una puta alfombra voladora para salir de este maldito desastre."
Bella era la siguiente. Se veía un poco tímida cuando hizo su elección.
"Mushu de Mulan." Bella no iba a mencionar que siempre pensó en sí misma, por alguna loca razón, como el último dragón solitario y que Edward era su caballero. Si dragones y caballeros hubieran hecho equipo en aquellos tiempos, hubieran sido fuerzas invencibles aunque tenían el poder de destruirse por completo el uno al otro, pensó. Ahora, el que fuera pequeño parecía mucho más apropiado.
"Voy a estar protegida por mis escamas de dragón, pero soy lo bastante pequeña como para pasar de contrabando en el bolsillo de alguien," explicó.
Edward vio los pensamientos que mantuvo escondidos de los otros. Antes la había visto pensar en dragones, pero ahora al fin tenía sentido. Él se acercó y besó la cima de su cabeza. Una vez más, se vio atrapado entre tocarla y estar atento a sus pensamientos.
"No estoy seguro de tener todo ese honor, pero te protegeré hasta la muerte," le dijo él bajito.
Estás equivocado.
Solo un hombre con honor no habría utilizado su don para ganancia personal.
Tú ERES mi caballero.
Pero… no quiero ser una princesa.
¡Soy tu dragón!
Edward se rio. Se sentía aliviado de que estuviera en tan buen estado de ánimo después de su dura experiencia, pero estaba consciente de que todos los estaban mirando.
"Está decidido. Eres mi pequeño dragón de bolsillo," le dijo, tocando la punta de su nariz con su dedo.
Era el turno de Garrett. Se quedó con una expresión en blanco. "Ah… ah… ¿Nemo?" Preguntó.
Cuando nadie señaló algún problema con su elección, se encogió de hombros. "Mi niño puede prácticamente recitar todo la película."
"She-Ra," dijo Rose, guiñándole un ojo a Em.
"Esa es mi chica."
"Cierra el pico, Em. No queremos saber sobre tus manías en la cama," dijo Jasper.
Edward hizo una mueca.
Entonces, con el vozarrón más profundo que pudo conseguir, Emmett anunció. "Soy el Fantasma."
Se paró con el pecho hacia afuera, con sus manos en sus caderas mientras giraba su torso por la cintura de izquierda a derecha repetidamente.
Bella soltó una risita. "¿Godzilla no?"
Em frunció el ceño, indeciso entre los dos personajes. Ella lo conocía muy bien. A Emmett le gustaría la fuerza bruta que Godzilla representaba.
"El Fantasma es más adecuado para tu tarea, Em," añadió Carlisle, realmente interesado en elegir los personajes. Podía ver por qué Edward y Jasper se divertían tanto con los temas del bar.
"Genial. El fantasma que camina," confirmó Em.
Por último, era el turno de Carlisle. "¿Qué tal Mr. Magoo?"
El rotundo y unánime "no" de todo del grupo hizo que Carlisle frunciera el ceño.
"¿Por qué no?"
"Porque es el personaje de caricatura menos sexy de la historia," respondió Edward.
"Tal vez te sientes viejo, pero todavía lo tienes," explicó Jasper.
Carlisle parecía horrorizado ante la idea de que lo siguieran viendo sexy.
Edward se rio entre dientes. "Es cierto, pa. He visto lo que las mujeres en el bar les gustaría hacerte."
"Te lo dije," añadió Garrett. "Las enfermeras nunca son así de amistosas."
Jasper y Edward se miraron el uno al otro. Jasper estaba pasando de una imagen a otra en rápida sucesión como unas diapositivas.
"Eso es," dijo Edward.
"Vas a ser Clark Kent, doc," Jasper le informó guiñándole un ojo. "Solo que rubio."
Carlisle comenzó a protestar que ni siquiera se acercaba a estar a la altura de las habilidades de Clark pero pronto se convenció cuando Bella señaló que únicamente Superman podría haberlos sacado de ese calabozo en una solo pieza.
Con sus identidades ocultas determinadas, Clark explicó que El Fantasma y She-Ra llevarían a Nemo a secuestrar a Charlie.
"Espera," interrumpió Emmett. "Charlie puede ser Birdman."
Bella rodó los ojos. "Eso es muy original, Kit."
"Swan—bird (1)," comenzó a explicar.
"¡Lo entendemos!" Todos gritaron.
Emmett solo se encogió de hombros y sonrió. Estaba feliz, y nada de lo que pudieran decir cambiaría eso.
Carlisle continuó explicando que Nemo iría por Birdman y se lo llevaría de vuelta al Jeep. El Fantasma los dejaría en un hotel cualquiera en el que se quedarían hasta que Clark hiciera contacto.
Hong Kong Phooey y Elastigirl seguirían a Clark, Aladdin y Mushu. Juntos, los dos coches viajarían al yate de 45 pies de Clark anclado en Los Hamptons, y zarparían para dejar los Estados Unidos tan pronto como fuera posible.
"¡No!" Edward interrumpió. "No. No. Definitivamente no."
Todos los ojos estaban en él para que explicara su repentino estallido.
"No voy a condenar a Bella a una vida fugitiva. Olvídenlo."
En el momento en que habló, se armó el alboroto. Al parecer todos tenían una opinión al respecto. La única opinión que importaba para Edward era la de Bella.
Oye, termina con eso.
No me estás condenando a nada.
No voy a dejarte.
Y, definitivamente, no voy a volver a nuestro departamento… ¡jamás!
Entonces, ¿simplemente vas a dejarme aquí para que los esquive yo sola?
"¡Joder no!" Edward pasó la mano por su cabello. "Nunca te dejaría desprotegida."
Los otros se dieron cuenta que se estaban comunicando en privado y se quedaron callados para escuchar. Ahora que Bella no tenía que tratar de gritar por encima del escándalo, habló en voz alta.
"Y, ¿cuánto tiempo planeas quedarte fuera de sus garras en la ciudad?"
"Bueno… tendríamos que dejar Nueva York."
"Así que, ¿dejar Nueva York está bien, pero el país está fuera de discusión?"
"Bella, sé razonable. Es demasiado pedir de ti. Demasiado." Edward se veía tan mal al pensar en alejar a Bella de sus raíces que ella encontraba difícil el permanecer severa con él.
"Bueno, si vamos a empezar de nuevo, entonces, ¿por qué no empezar dónde no tendríamos que mirar por encima de nuestros hombros? Resulta que mi asignatura secundaria de español en la universidad puede sernos útil después de todo."
Te amo, Edward.
Somos tú y yo…
Juntos…
Por siempre…
Y, no importa dónde.
Edward la puso entre sus brazos. La abrazó con fuerza y una vez más se maravilló al pensar en lo que había hecho para merecerla. No se había dado cuenta que su corazón había estado dolido al pensar en lo que iba a pasar con ellos. Ahora que ella le aseguró que se quedaría con él, el dolor cesó.
Carlisle le dio a la pareja un momento antes de continuar. Bella se dio la vuelta en los brazos de Edward, y él descansó su barbilla encima de su cabeza. Dejó caer un brazo por encima del hombro de ella y sujetó su otra mano que rodeaba su cintura. Era como un cinturón de seguridad humano. Su necesidad de tocarla al fin se apoderó de él después de ver el compromiso que ella tenía de quedarse con él.
"La primera tarea antes de que nos separemos es conseguir móviles prepago," añadió el doctor. Había pensado en todo.
"Necesito ir por mi dinero," declaró Edward. Por segunda vez en unos minutos, todos los ojos estaban en él.
"Yo también," añadió Alice.
"¿Qué dinero?" Preguntó Carlisle.
Edward explicó que tenía dinero de emergencia en SER porque nunca había podido abrir una cuenta de banco. Inicialmente, Carlisle dijo que deberían olvidarlo hasta que Edward explicó cómo Alice y él sabía lo difícil que era comenzar de nuevo sin nada. Por esa razón, se les ocurrió la idea de guardar dinero la última vez que se mudaron.
Cuando llegaron a la ciudad de Nueva York, habían guardado hasta que tenían apartado veinticinco mil cada uno de manera que si tenían que reubicarse de nuevo, podrían hacerlo confortablemente. Se decidió entonces que Em se presentaría a trabajar el martes como estaba programado y ver si podía entrar para sacar lo ahorrado.
"Así que, ¿dónde está, hermano?" Em preguntó, emocionado al tener una oportunidad de ser realmente el fantasma que camina.
"Vas a necesitar un martillo y una barreta," dijo Edward.
"¡Amigo, genial! Voy a poder romper mierda a propósito. Alice, ¿dónde está el tuyo?"
"En mi armario. Hay seis cajas grandes de Tampax en el fondo. Las de arriba están llenas de… bueno… tampones, pero el resto tiene mi dinero dentro."
"De hecho, cariño, solo hay cuatro," dijo Jasper. "Agarré dos por si acaso." Palmeó su mochila. "Ahora tenemos dinero para viajar."
"T-T-Tam..." Em tartamudeó, viéndose horrorizado. "¡De ninguna jodida manera! No voy a tocar esa mierda."
Los colectivos ojos en blanco le dijeron a Em cómo exactamente se sentía el grupo, pero Edward dio su opinión, sonando incrédulo.
"Y, es a mí a quién llaman marica."
(1) Swan es 'cisne' como saben un ave, que en inglés se pronuncia 'bird', por eso Emmett usa el personaje de Birdman o "Hombre pájaro" para identificar a Charlie.
Bueno, no se han de quejar, tres capis seguido. Ahora, ¿ya están más tranquilas? Ya vieron que al menos por ahora, están a salvo. Todavía falta que logren salir de la ciudad, y de acuerdo a los planes de Carlisle, del país. ¿Creen que volvamos a ver a los hombres de negro? Ya lo veremos, pero al menos los hermanos no están solos, tienen a toda su familia ayudándolos :) ¿Qué fue lo que más les gustó del capi? ¿Qué les gustaría ver en los últimos capítulos? Como siempre, estaré esperando sus comentarios y recuerden que un gracias no cuesta nada, esto lo hacemos por ustedes.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: YessyVL13, Cathaysa, Maryfer VC, cary, LeidaJim, Srher Evans, patymdn, Mss. Brightside, Meli, DenniChavez, Antonia, Brenda Cullenn, Lunita Black27, Roxy Sanchez, lagie, Shikara65, Labluegirl Mellark, Majin, Yoliki, Angel twilighter, Manligrez, CarolinaYDM, kitty, injoa, Jazmin Li, niyus1205, dushakis, AriiPattinson, bbluelilas, tulgarita, , EmmaBe, Diablillo07, Tata XOXO, freedom2604, Sei, ginnicullenswan, rosy canul, Vanina Cantamutto, Bertlin, lizdayanna, Sully YM, Mafer, Pam Malfoy Black y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente capítulo.
