Y como esto no puede faltar: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la autora de esta genial historia es FoxxyJ, yo solo la traduzco.

Y me acompaña de nuevo mi querida Beta y amiga Erica Castelo, gracias por tu ayuda y apoyo con las traducciones. ¡Eres la mejor!


La Prometida:

Nueva versión en 1985 de la película La Novia de Frankenstein protagonizada por Sting, y estuvo tan mala como suena.

La Novia de Frankenstein:

Película original en blanco y negro de 1935 sobre el doctor creándole a su monstruo una pareja.


Capítulo 25 – La Novia de Frankenstein

Dos meses después…

Edward estaba sentado contra una roca con Bella entre sus piernas estiradas. Sus músculos estaban adoloridos por escalar y también por sus recurrentes actividades en la recámara por los últimos siete días. El silencio a su alrededor era casi escalofriante mientras miraban las antiguas ruinas de Machu Picchu.

El sol proyectaba sombras angulares que se movían al empezar su lento descenso en el cielo crepuscular mientras ellos se quedaban ahí, preguntándose sobre la misteriosa gente que había diseñado una ciudad tan grandiosa en la cima del mundo hace tanto tiempo.

"Es increíble, ¿verdad?" Bella declaró otra vez. Había dicho lo mismo todos los días que se sentaron en ese mismo lugar y observaron lo que quedaba de la gran civilización de los Incas.

Perú había sido el sueño de ella durante mucho tiempo, así que como sorpresa para su luna de miel, Edward se la había llevado y convirtió otro de sus sueños en una realidad.

Después de anunciar su compromiso, ambos decidieron que no tenían por qué esperar y querían casarse tan pronto como fuera posible. Apenas dos meses después, el trece de agosto, Bella caminó hacia el altar de la vieja iglesia de madera localizada en una tranquila esquina de Isla de Margarita.

Zafrina había hecho arreglos para que un ministro llevara a cabo la ceremonia íntima, y como era un viejo amigo suyo, no cuestionó el que se necesitaran dos pares de nombres. Los nombres en sus pasaportes totalmente nuevos eran los nombres que también aparecían en el certificado oficial de matrimonio, pero los nombres que intercambiaron durante los votos no lo eran. Pero, al estilo único de Zafrina, el hombre no hizo más que levantar una ceja mientras unía a la muy enamorada pareja en santo matrimonio.

La recepción de bodas consistió principalmente en la pandilla de La Choza del Amor—Edward, Bella, Jasper, Alice, Charlie, Zafrina y Emmett. Rose había volado para otro corto viaje porque no era posible que se perdiera de ver a su amiga echarse el lazo, y le daba una excusa para pasar un poco más de tiempo con Emmett. Ella todavía no había decidido qué hacer en cuanto al futuro. Carlisle, que ahora también pasaba su tiempo equitativamente entre su consultorio médico en la ciudad y el bar tropical, no se habría perdido ver a la pareja que le recordaba tanto a él y Esme declarar su amor al mundo. Debía haber pasado todo el mes de agosto en Nueva York pero despejó su agitada agenda de cirugías para ir unos días a celebrar con su familia.

Un puñado de nuevos amigos también llenaron la pequeña iglesia—la vecina de Charlie, la pareja que maneja el pequeño restaurante de pescado, y varios de los primos de Zafrina que ayudaban tras bastidores en el bar. Incluso el pequeño Godzilla fue testigo de su matrimonio desde su posición en lo alto del hombro de la chaqueta de Emmett. Rosalie insistió en sentarse al otro lado de él, tan lejos del vibrantemente y colorido reptil como fuera posible, ya que todavía no había sucumbido a sus extraños encantos. Em había jurado que pronto caería, pero Rose no estaba convencida al ver a la escamosa criatura con una mezcla a partes iguales de disgusto y… curiosidad.

"Deberíamos volver," dijo Edward, a pesar de que no quería irse. Esta sería su última visita al lugar primitivo porque el día siguiente se dirigían a las Cascadas de Iguazú en la frontera entre Argentina y Brasil.

"¿Podemos regresar?"

Él sonrió. "¿Qué te parece si celebramos nuestro aniversario en este preciso lugar?" Se inclinó hacia adelante para besar su cuello.

Bella se retorció en sus brazos, sus ojos amplios por la emoción. "¿Lo dices en serio? ¿De verdad?"

"Sí, chica hermosa. Es una cita."

En su intento por permanecer sin ser descubiertos durante toda su joven vida, Alice y Edward nunca se tomaron el tiempo para disfrutar del lado divertido de la vida. Edward no podía recordar la última vez que había estado de vacaciones. Eso entristeció a Bella, como siempre lo hacía cuando se enteraba de las cosas que ella daba por sentado y Edward se había perdido, cuando él le dijo que era la primera vez que se había alejado de Alice desde que huyeron juntos como adolescentes. En la ciudad de Nueva York, habían estado a solo un corto viaje de distancia el uno del otro, pero dejar el país era algo completamente diferente.

Alice también había estado extrañamente inquieta cuando su recepción de bodas se acercaba a su final y su hermanito se preparaba para irse. A decir verdad, todos ellos, incluyendo a Carlisle, estaban nerviosos con la idea de que se dirigían al aeropuerto internacional y usarían sus pasaportes solo por segunda vez. Jenks les había asegurado a todos que no había nada en su "radar" sobre el grupo desaparecido y que si se metían en algún problema, él subiría al siguiente vuelo para rescatarlos.

De modo que al estar sentado en el fresco aire de montaña, viendo uno de los más grandes misterios del mundo antiguo, Edward se sentía completo, feliz y libre por primera vez en su vida adulta. El pasar por la aduana de ambos aeropuertos lo hizo sudar más de lo acostumbrado, pero con su habilidad, había visto que los oficiales de aduana que se encontraron no habían notado nada en la pareja. Estaban a salvo, y justo como Jenks prometió, completamente fuera del radar estos días.

La euforia resultante de ese descubrimiento había iniciado su luna de miel en un éxtasis emocional. Bella se sentía aliviada que su nuevo esposo al fin era capaz de vivir sin miedo, y Edward estaba eufórico por su nueva familia ya que Isla de Margarita de verdad sería su hogar. Después de años de tratar de nunca atarse emocionalmente a un lugar, tenía un hogar. Un hogar que solo tendrían que dejar si decidían que estaban cansados de sus hermosas puestas de sol, sus heladas margaritas de mango y su fría brisa de mar.

"Te voy a tomar la palabra, Labios Dulces."

A la mención de su apodo, Edward la agarró y la atrajo a su pecho. Tomó sus senos con sus manos a través de su camisa con rudeza y atacó su cuello mientras ella se retorcía para liberarse… sin muchas ganas.

Sentados en una tranquila esquina encima de las ruinas, parcialmente ocultos por un muro de roca derruido, estaban fuera del paso de la mayoría de los otros turistas. Más tarde en el día siempre estaba más tranquilo, como ellos habían descubierto en sus muchas visitas, pero a Edward no le importaba. Quería tocar a su esposa, y no le importaba quién lo viera hacerlo.

"Quédate quieta," le ordenó.

Bella soltó una risita. "No."

Trató de darse la vuelta para poder atacar la boca de él con la suya, pero él no se lo permitió.

"Yo… quiero…" Gruñó, todavía tratando de zafarse "… besarte."

Edward murmuró contra la piel desnuda y ahora ligeramente rosada de su cuello.

"No, es mi día."

"Sé que quieres que lo haga," ella replicó. Podía sentir lo mucho que él la deseaba contra su espalda baja.

"Todavía no," gruñó él, atrapando sus brazos.

Bella dejó de resistirse y se recargó en él, dejando que sus manos subieran por su parte delantera mientras sus labios acariciaban las partes más sensibles de su cuello.

En la recámara, por lo general Bella manejaba las cosas. Su mente obscena, y la adicción de Edward a su exposición de imágenes mentales, lo hacían representar todos los días cada uno de sus caprichos y deseos. Era una rutina en la que habían caído por accidente durante los días en que ella pasaba el tiempo en SER, esperando a que él terminara de trabajar. Sin embargo, durante las primeras veinticuatro horas de su matrimonio, Edward no había podido quitarle las manos de encima a ella. Como resultado, no tenía idea de lo que estaba pensando, y lo dejaba sintiéndose extrañamente excitado por las infinitas posibilidades. Eso era nuevo, y a los dos les gustaba—mucho.

En el segundo día, cuando Bella finalmente tuvo que expresar dónde lo quería, tuvieron que llegar a un acuerdo de luna de miel. Se turnarían para ser el amo de la recámara. En los días de Bella, ella torturaba a Edward con sus pecaminosos planes de sexo e intimidad—por lo general en público para torturarlo aún más. Edward, sin embargo, difícilmente pensaba en ello como una tortura porque ansiaba su deliciosa mente sucia casi como el oxígeno. Entonces, en el día de Edward, los deseos de Bella eran completamente ignorados. Edward le haría todas las travesuras que quisiera, y la parte erótica para ambos era que Bella no sabría qué le esperaba—o más importante dónde—o cuándo o cómo.

"Quédate. Quieta."

Esa voz grave y controlada como terciopelo la derretía—siempre que la oía.

Edward dobló sus rodillas al mismo tiempo que acercaba a Bella más hacia él. A decir verdad, en realidad no quería que nadie viera esto, pero el riesgo de ser vistos tampoco era suficiente para detenerlo. Sus piernas ocultarían los que sus manos estaban a punto de hacer. Era más probable que los ruidos que sabía que ella haría fueran los que los delataran.

Bella se quedó quieta y se relajó en los brazos de su amante. Cuando Edward sintió que dejó de resistirse, gimió y mordió suavemente su hombro.

"Cuando haces lo que te digo, me hace desearte mucho más," le susurró, sonriendo contra su carne.

La respiración de Bella se detuvo. Podía sentir su pulso acelerarse. Su mente estaba en caos, pero sabía que él no podía ver sus pensamientos mientras sus manos la estaban provocando.

¿Aquí?

¿Qué por todos los cielos?

¿Lo harías?

¿Pero qué?

El misterio le entusiasmaba inmensamente.

"¿Qué estás haciendo?" Se las arregló para decir con un jadeante susurro. Aun cuando su mente tenía dudas, su cuerpo deseaba cualquier placer que él iba a darle.

"Shhh. Levanta una pierna como la mía," le dijo él.

Ella levantó su pierna cubierta por la mezclilla y descanso su rodilla contra la de Edward, su otra pierna todavía estirada. Eso la abrió para él, y los dos lo sabían. Agarrando su muñeca izquierda, él levantó el brazo de ella y lo llevó detrás de su cabeza. Colocándolo en su cuello, le dijo, "Sujétate."

SUJÉTATE…

¡Joder!

Bella no pudo contener el gemido que se le escapó al mismo tiempo que su mente repasaba velozmente todas las posibilidades de lo que su esposo estaba por hacer.

Aunque estaba soleado, habían despertado a un día bastante templado por lo que Bella había usado sus jeans favoritos y una camisa de algodón de cuadros blancos y negros para su caminata. La idea de Edward se había formado más temprano al ver que la brisa ligera llenaba su camisa de manga larga suelta cuando exploraba lo que quedaba de la ciudad. Había espacio en esa blusa para una mano o dos.

"Debes de estar callada," le explicó él. "Quiero que muerdas ese carnoso labio inferior que te gusta tanto para evitar que grites mi nombre cuando te corras."

El cuerpo de Bella se sacudió por el deseo y la necesidad. Edward sintió que se estremecía y sonrió para sí mismo al ver que ella estaba siguiendo su plan. Estaba justo donde necesitaba que estuviera… al límite, mientras estaban sentados en lo que parecía el límite del mundo.

Subiendo su mano izquierda por debajo de la camisa de ella, desabrochó su sujetador, liberando sus senos. Su otra mano se unió, subiendo por sus costillas alcanzando su objetivo. Bella arqueó ligeramente su espalda cuando la agarró, e intentó infructuosamente de reprimir su gemido de placer.

"Dije que estés callada."

¡Oh dios… no la voz sensual!

Voy a correrme tan solo porque me hables así.

Casi como si Edward pudiera leer su mente, preguntó, "¿Qué estás pensando?"

¡Mierda!

Bella exhaló con fuerza. Estaba excitada por el hecho de que la hubiese atrapado pensando algo obsceno.

"Dime," le dijo antes de morder su cuello—está vez con más fuerza.

"Que…" Jadeó, su cuerpo reaccionando a sus caricias más rápido de lo que esperaba porque estaban a la intemperie. Bella estaba avergonzada por lo excitada que eso la hacía sentir. "… que… tú podrías hacer que me corriera únicamente con esa voz."

"Mierda, nena."

Edward no esperaba que le dijera eso. Su hermosa chica sexy lo sorprendió de nuevo. Ahora, su plan de hacer que se corriera parecía absurdo porque lo estaba haciendo desear estar dentro de ella… y no solo con sus dedos.

"No mencioné nada sobre correrse," le dijo para provocarla.

Una vez más sintió que su cuerpo se estremecía, pero esta vez fue casi doloroso por sus palabras.

"Por favor," le suplicó.

Edward pellizcó sus dos pezones y chupó su cuello debajo de su oreja.

"Lo que sea por ti, Muñeca. Lo que sea," le juró.

Su mano derecha dejó su pecho y comenzó a trabajar en sus jeans. Con solo una mano, el botón no cedía, pero él no quería soltar su seno. Movió torpemente el botón, esperando a ver qué tanto esperaría Bella. Si lo ayudaba, entonces él sabría qué tanto deseaba su mano en sus pantalones.

Justo cuando pensó eso, las manos de ella se movieron para ayudar.

"Ah-ah, deja esa en mi cuello," le ordenó.

"Pero—"

"Paciencia."

Bella gimió. Sonrió para sus adentros porque se dio cuenta que estaba entrando en el juego que Edward había planeado para ella. Cómo sabía lo que ella haría cuando la estaba tocando parecía imposible porque él literalmente no podía ver lo que venía, pero la conocía tan bien que estos días no necesitaba poder leer su mente.

Torpemente, usando juntos solo sus manos derechas, desabrocharon sus jeans. Edward abrió el cierre y se deslizó para tocar su humedad. Al sentir su primera caricia, Bella obedeció y mordió su labio mientras agarraba un puñado de su cabello en la base de su cuello.

Edward había planeado tentarla tanto tiempo como fuera posible, pero su palpitante polla solo lo hacía pensar en llevarla de vuelta a su habitación de hotel de manera que pudiera hacerle el amor plenamente. Sin perder tiempo, metió dos dedos dentro de ella y enterró su rostro en su hombro para impedir que saliera su gemido de deseo cuando el cuerpo de ella se contrajo a su alrededor. Estaba muy mojada y lista.

"Quiero una probada," casi gruñó en su oído.

Los ojos de Bella, que se habían cerrado con las placenteras caricias entre sus piernas, se abrieron de golpe.

"¿Qué?" Chilló.

"Me escuchaste. Déjame probarte."

"Pero…"

¿Estás hablando en serio?

Oh…

Dios…

Mío…

Joder…

Edward conocía la forma en que funcionaba la mente de Bella y entendería lo que pedía.

Lo hizo.

Sin decir nada más, bajó su mano sobre la de él. Desde su posición, él vio por encima de su hombro como su mano se unía a la suya dentro de sus jeans.

Edward sacó sus dedos de ella pero mantuvo su mano en posición. Ella empujó dudosa su mano por debajo de la de él y se acarició brevemente una vez.

"Hazlo," le gruñó él.

Bella levantó la vista detrás de ella, mirándolo a los ojos, al mismo tiempo que metía su dedo medio más profundo. El dedo de Edward se unió al suyo, acariciándola juntos.

"Que… me… jodan, eso es malditamente caliente, nena."

Edward no había esperado que la vista de los dos tocándola mientras ella yacía en sus brazos confiando completamente en él fuera tan erótica como lo era. Los ojos de ella, la forma en que mordía su labio, la sensación de su seno desnudo en una mano y ellos juntos muy dentro de ella fue demasiado. Él se restregó contra su espalda.

Después de varias penetraciones profundas, Edward lamió sus labios. Y como si supiera, su chica sacó su mano y la llevó a la boca de él. Edward chupó sus dedos, limpiándolos con su lengua mientras acariciaba su clítoris.

"Oh, Dios mío," gritó Bella, al verlo probándola.

Un segundo después, todo su cuerpo se sacudió dos veces cuando el más delicioso orgasmo atravesó su cuerpo. Bella le sonrió a Edward orgullosa por no proferir ningún sonido.

Tratando de controlar su deseo de desnudarla y tomarla ahora, Edward se concentró en abrochar sus jeans y reacomodar su blusa.

"¿Lo mismo el próximo año?" Le preguntó él, con una gran sonrisa.

"¿Tengo que esperar todo un año?" Ella le respondió en broma.

De vuelta en su hotel, la pareja se sorprendió al encontrar la luz roja de mensajes parpadeando en el teléfono en su buró. Pese a que Bella le dijo que probablemente solo era recepción preguntando si querían algo, Edward no podía ignorar la preocupación de que pudiera ser Alice o Carlisle al coger el teléfono y marcar el número nueve.

Bella vio como frunció ligeramente el ceño antes de colgar el teléfono. Agarrando su móvil, él descubrió que la batería se había descargado.

"Era Carlisle," le explicó. "¿Dónde está tu teléfono? Tenemos que llamarlo."

El resplandor de Bella después de estar al aire libre empezó a desvanecerse.

"¿Qué pasa?"

"Solo dijo que tiene que hablar con nosotros inmediatamente."

Bella agarró su teléfono mientras Edward ponía a cargar el suyo. Él marcó sin molestarse en revisar la diferencia de horario. Cuando su móvil se encendió después de unos minutos, pitó con media docena de mensajes.

Bella empezó a comerse las uñas.

"No te preocupes," él la tranquilizó.

Bella rodó los ojos. "Estamos de luna de miel. Algo tiene que haber pasado si llamó."

Edward revisó las llamadas perdidas en su teléfono. Carlisle. Alice. Jasper. Carlisle.

La llamada se fue al centro de mensajes de Carlisle así que Edward colgó sin dejar uno.

"¿No contestó?" Dijo ella.

Antes de que él pudiera responder, el teléfono de Bella sonó en su mano. Edward respondió en altavoz.

"¿Clark?" Dijo Edward. "Es Aladdin."

"Sí, lo siento, apenas estoy saliendo de post… um… del trabajo." El doctor estaba por decir postoperatorio, pero siempre eran precavidos cuando hablaban por teléfono desde los Estados Unidos. El móvil que Carlisle usaba para hacer estas llamadas especiales no estaba a su nombre, pero ninguno de ellos quería tomar riesgos.

Edward y Bella podían escuchar el murmullo de la ropa de Carlisle ya que sin duda se estaba quitando su uniforme.

"¿Puedes hablar?" Preguntó Edward.

"Sí, estoy solo. ¿Está Mushu contigo?"

"Hola, Clark. ¿Está todo bien?" Dijo Bella, dejándole saber que era una llamada en conferencia.

"Cariño, siento mucho preocuparte. Sí, todo está bien. Bueno… casi. No quería llamar y preocuparlos, pero si vamos a hacer esto, entonces tienes que hacerse mañana ya que Jenks va ir a Chicago a entrevistar a un testigo en protección."

Edward y Bella se miraban el uno al otro, tratando de comprender qué podría haber hecho que el doctor los llamara así. Edward acercó su mano y tomó la de Bella. Los pensamientos y preguntas de ella eran tan fuertes en la cabeza de él que sentía que estaba teniendo problemas para escuchar a Carlisle.

Carlisle pasó a explicarles que ya había consultado con Jasper, Alice, Emmett, Zafrina, e incluso Charlie. Todos los demás habían votado, pero solo necesitaba la opinión final de ellos antes de hiciera algo más.

"Encontré a Betty Boop en UCI (1) el día que regresé. Había sido golpeado hasta casi dejarlo muerto. Hemorragia interna, costillas rotas, fractura de la cuenca de un ojo, un brazo roto, y la lista continúa. Es espantoso lo que le hicieron a ese agradable joven."

Bella y Edward no hubiesen adivinado en un millón de años que el residente drag queen del Bar SER sería la razón por la que Carlisle los llamara en su luna de miel.

Carlisle pasó a explicarles que en los días después de haberlo encontrado, visitó a Betty constantemente y averiguó por uno de sus visitantes regulares, que al fin Carlisle reconoció sin maquillaje como una de las otras queens de SER, que esta no era la primera visita de Betty al hospital desde que el bar había sido cerrado.

Como muchos otros de los regulares en SER, Betty Boop, o Jacob Black como prefiera ahora que lo llamaran, había perdido su refugio donde era libre de ser él mismo ya sea que implicara usar pantalones—o una falda y tacones.

Jake y su grupo habían ido de bar a club, a bar otra vez, tratando de encontrar un lugar donde encajar. A Jake nunca le había gustado ir a bares pensados para "los de su tipo". Le molestaba que no pudiera pasar el tiempo donde quisiera, usando la ropa que quisiera sin sentir el perjuicio de los borrachos de mente estrecha. Después de sus años de libertad y de sentirse bienvenido en el Bar SER, Jake se había rehusado a escapar a la oscuridad y que lo hicieran sentir mal por su vida y hacer lo que lo hacía sentir bien y feliz.

Como resultado, lo habían atormentado y enseñado una lección como si pudieran golpearlo hasta que reprimiera sus tendencias sexuales.

"Ahora es un joven triste y perdido. Se ha dado por vencido, y mis colegas están realmente preocupados de que pudiera hacer algo tonto," dijo Carlisle, hablando rápidamente.

"¿Qué? ¡No!" Bella jadeó.

"¿Qué estás sugiriendo, Clark?" Preguntó Edward.

"Sé que estoy pidiendo mucho, pero él necesita un santuario. Necesita un hogar y una familia porque sus compañeros prácticamente lo han abandonado. Dicen que va a conseguir que los maten a todos si no acepta las cosas como son."

"¿Quieres reubicarlo?" Preguntó Edward.

"Sí."

"¿Qué ha visto ella?" Edward y Carlisle eran buenos con las conversaciones crípticas.

"Que está bien. Él se recupera y se convierte en un vibrante y leal miembro del equipo," dijo Carlisle, pensando en lo que Alice le dijo.

Edward sabía que Jake siempre se había sentido agradecido con él y Jasper por darle un lugar en el que se sintiera en casa. También sabía que aunque Jake nunca creyó completamente que Edward leía las mentes, tampoco había desechado la idea como algo totalmente absurdo. Solo aceptaba a Edward, o Labios Dulces como lo conocía, sin cuestionarlo. Jake realmente seguía las reglas de SER y nunca juzgaba a nadie basado en sus diferencias. Solo vivía y dejaba vivir, que era en parte la razón por la que Edward le había dado tanto alcohol gratis con el paso de los años. Siempre le había agradado Jake porque su aceptación de todos a su alrededor hacía que Edward casi se sintiera normal.

"Tenemos mucho que perder, Clark," le dijo.

"Lo sé. Jenks dice que va a amenazarlo con una desagradable muerte si se le ocurre decir algo. Y Zafrina dice que será alimento para peces si se pasa de la raya. Recuerda que él no sabe nada de los Hombres de Negro para empezar, por lo que de todos modos no sabría a quién decirle. Se le convierte en un socio financiero y le decimos que el pasaporte es para fines fiscales—que es para evadir los impuestos. Pero finalmente, la decisión es suya."

Bella y Edward se miraron el uno al otro. Su tarde totalmente en el olvido como resultado del giro inesperado de los acontecimientos.

Edward soltó a Bella y esperó a ver sus pensamientos.

Si Alice ve un buen futuro, entonces hazlo.

Él siempre cuidó muy bien de mí.

Siempre te apoyó en el bar si las cosas se ponían difíciles.

Emmett ha estado pidiendo ayuda en la puerta. Es demasiado para él solo.

Confío en él.

Zafrina y Jenks no permitirían que nada nos pasara… ¡jamás!

"Nuestro voto es sí," dijo Edward.

"Entonces, es unánime. Gracias. Los veré cuando él esté lo bastante bien para viajar."

El resto de su luna de miel fue un borrón de amor, felicidad y alegría. Confiaban en su familia y no pensaron más en el asunto de Jacob.

Tres semanas más tarde, lo primero que Bella hizo cuando entró corriendo a La Choza fue "abrazar" a Godzilla—tanto como se puede abrazar a un lagarto. Él parecía feliz de verla y lo demostró al levantar en el aire su pata derecha delantera para que ella pudiera frotar más de su parte inferior y su cuello. Charlie solo se detuvo a darle un beso encima de su cabeza al pasar junto a ella, limpiando la barra del bar. Emmett la había abrazado con fuerza por cinco minutos ininterrumpidos, y Bella se dio cuenta lo mucho que había extrañado el enorme portero fornido tomarle el pelo todos los días. Em y ella pasaban juntos la mayor parte del tiempo cuando no estaban de turno en La Choza. Estos días de verdad eran como hermanos.

Jasper solo le había asentido a Edward y Bella antes de arrojarles a cada uno la camiseta del día—el Monstruo de Frankenstein para Edward y Eva para su nueva novia.

Bella se sorprendió cuando levantó la suya porque las camisetas de Jasper y Emmett mostraban imágenes de los personajes de caricatura de Tim Burton a través de sus pechos. Se preguntó cuánto tiempo durarían los temas de boda porque antes de su verdadera boda habían pasado por varios—Siete Novias para Siete Hermanos, La Princesa Prometida (2) porque era la favorita de Bella de todos los tiempos, y El Chico Ideal (3).

"Excelente," dijo Edward, sonriendo con suficiencia al ver sus camisetas.

"¡Jasper! Eso no es gracioso." Bella sacudió su cabeza al pensar en los chicos.

Nunca le gustarían las bromas que hacían parecer a Edward un fenómeno porque no lo era, e incluso después de todo lo que él había mejorado, ella sabía que algunos días todavía se sentía como uno.

Alice se acercó y se quedó frente a ella, esperando expectante. Cuando Bella no dijo nada, ella se puso de lado. Bella se quedó atónita cuando por fin notó que ahora había una pequeña pancita visible en su esbelto estómago. En el cumpleaños de Edward, Jasper y Alice habían anunciado al grupo sus noticias especiales. Fue un gran día para Edward—primero, él había accedido a convertirse en un esposo y luego se enteró que también iba a ser tío. Fue más de lo que jamás había esperado.

Bella agarró a su amiga y la abrazó con fuerza, sacando unas cuantas lágrimas de una emocional Alice antes de que Zafrina se metiera a compartir el abrazo.

Después de abrazar a su hermana, Edward se fue a la parte de atrás a cambiarse.

"Así que J, ¿qué ha pasado?" Edward preguntó, saliendo de la cocina con su nueva camiseta. La portaba con orgullo. Las macabras letras verdes sobresalían en contraste con la tela negra de la camiseta.

"Tengo que admitir—ha sido extraño sin ti, hombre. No vuelvas a casarte tan de prisa porque te extrañé," le dijo Jasper a Edward en voz baja.

"Jake llegó ayer." Siguió poniendo al tanto a su amigo de lo que había pasado en su ausencia. "Él y Carlisle condujeron a Caracas desde México. Deberían estar aquí más tarde."

"¿Cómo está él?"

"Destrozado. Es extraño no ver su sonriente rostro feliz."

Edward vio las imágenes de Jake y Carlisle llegando exhaustos de su largo viaje. A Carlisle nunca le gustó arriesgarse a volar directo de modo que cada vez cambiaba su modo de transporte para llegar a la isla. De verdad equivocó su camino en el espionaje. El joven con él se veía destrozado.

Esa noche más tarde, Charlie y Carlisle trajeron a Jake al bar. Estaba casi irreconocible con su rostro aún maltratado y amoratado y su brazo con una escayola. Esa no fue la parte que más le conmocionó a Bella. Fue el hecho de que estaba vestido con jeans de hombre y camisa manga larga y sin una pizca de maquillaje o producto para el cabello.

"¿Betty?" Le preguntó al acercarse dudosa.

"Ahora es solo Jake. Yo… Yo… ya no soy eso," dijo bajito.

"¡Pendejadas!" Declaró Edward, dándole una palmada en la espalda. "Siempre fuiste bueno para seguir las reglas, y ahora que vas a ser copropietario, será mejor que no empieces a romperlas." Vio al joven con una mirada cómplice.

Jacob desvió la mirada, una lágrima formándose en su ojo. Quería creer que de nuevo podía ser solo él mismo… pero había dolido demasiado la última vez que lo intentó.

"No lo sé, hombre. Aunque me da gusto verte. No puede agradecerles a todos lo suficiente por ayudarme. El Doc me salvó."

"Bueno, yo lo sé. Vas a recuperar tu pasión por la vida, y si no, haremos que Emmett te sujete y te maquille," lo amenazó Edward. "Sin importar lo pesada que tenías la mano con el delineador, no querrás que Emmett lo haga por ti, eso es seguro."

Sus palabras le ganaron y al resto del grupo la más pequeña de las sonrisas de parte del hombre herido frente a ellos.

"Tenemos una vacante para una anfitriona con unos espectaculares tacones altos," dijo Jasper, continuando con el ánimo de Edward. "El trabajo tiene tu nombre en él, Betty."

Edward podía ver el tormento dentro de la mente del joven. Quería ser él mismo pero estaba marcado por las brutales golpizas, y Edward podía identificarse con él mejor de lo que creía en la batalla que se libraba en su interior por simplemente ser él mismo. Jacob había pensado en terminar con todo pero ahora estaba agradecido que el destino lo había llevado a Carlisle en su momento de necesidad.

Zafrina se abrió pasó y se presentó con su fulgor habitual.

"Soy Zafrina." Se acercó a él y puso un brazo alrededor de sus hombros. Su estatura provocó que estuviera al nivel de sus ojos cuando continuó. "Y te encantará mi primo Laurent. Él cree que no lo sé, pero se prueba mis zapatos cuando piensa que no lo estoy viendo. Quiero que sea él mismo, y sé que podrás mostrarle cómo con cariño y apoyo."

Edward tuvo que ocultar su sonrisa. Había visto la predicción más clara que Zafrina había proyectado en su mente hasta ahora.

La Choza estaba a reventar, llena a toda su capacidad. Emmett estaba en la puerta sonriéndole a su nueva compañera—Betty. Betty Boop estaba de vuelta y vestida de gala con los zapatos de tacón más altos que Edward le había visto. Su maquillaje mejorado con la ayuda de Alice y le daba la bienvenida a un grupo de turistas con más extravagancia que Priscilla La Reina del Desierto. El atónito grupo de turistas la siguió alegremente cuando los hizo pasar y les explicó las reglas del bar. En una esquina, el primo de Zafrina y dos de las nuevas queens locales—que se sentían lo bastante seguras de salir y sentirse orgullosas—estaban sentadas en un viejo sofá, bebiendo cócteles y agitando su mano para saludar a su inspiración.

La visión también mostraba a todos los demás. Alice estaba tan grande como una casa pero se negaba a dejar de trabajar. Andaba de aquí para allá provocando que Jasper se preocupara más de lo que ya estaba al pensar en convertirse en padre. Bella estaba surtiendo una orden de bebidas casi con tanta rapidez y fineza que su sexy mentor mientras coqueteaba con él, y Edward podía ver que al fin Bella coincidía perfectamente con la Mini B en su cabeza. Era sexy y segura de sí misma, y la pareja parecía estar incluso aún más enamorada. Charlie le estaba tomando el pelo a un grupo de hombres mayores, que habían sido llevados al bar a fuerza por sus esposas, con cuentos de los que pudo haber sido y no fue. Carlisle estaba sentado en la barra, disfrutando de un buen whiskey cuando le guiñó un ojo a su nueva mujer al otro lado de la habitación. Zafrina estuvo a su lado en un segundo para dejar un beso en sus labios antes de reír y agarrar a sus siguientes clientes—una pobre pareja desprevenida que parecía que casi se morían del miedo por su exuberante presencia.

La visión era buena.

Era precisa, y Edward supo sin lugar a dudas que el miembro más nuevo del clan pertenecía ahí.

El Final Definitivo.


(1) UCI – Unidad de Cuidados Intensivos

(2) Su nombre en inglés es "The Princess Bride" Bride se traduce prometida o novia. Por eso Bella habla de los temas relacionados con bodas. Lo mismo aplica al siguiente título ;)

(3) El Chico Ideal es la película de Adam Sandler de 1998 que en inglés se llamó "The Wedding Singer" o El Cantante de Bodas.


Pues ahora sí, como dice al final del capítulo, este es el final definitivo. No sabemos si hubo bebés, pero al menos sabemos que fueron felices, y por ahí Jasper se los dejó de tarea en el outtake anterior. Muchas gracias por haberme acompañado con esta nueva traducción, pero sobre todo, gracias por corresponder al esfuerzo que tanto mi Beta Eri como yo hacemos por compartir con ustedes estas historias con sus reviews. GRACIAS, a todas ustedes que demuestran su agradecimiento con sus palabras, a las lectoras fantasmas que han dejado su anonimato y ahora dejan sus comentarios regularmente o al menos lo hacen en uno que otro capítulo de la historia. Es por ustedes que seguimos aquí.

Así que, una vez más, como con mis demás traducciones, les pido POR FAVOR, que le dejen un comentario a la autora de esta linda historia, FoxxyJ. Aquí les dejo algunas opciones para que solo copien y peguen, y el link de la historia original lo pueden encontrar en mi perfil o en mi grupo.

1.- A fantastic end for a great story! The bad thing about endings it's we have to say good bye to our dear characters, that's always bittersweet. Thank you so much for allow the Spanish translation of this story! Greetings from (país de origen)

2.- I think I am going to cry. This is one of those stories that you never want it to end. I've loved completely. Thank you so much for give your permission to the translation. Greetings from (País de origen)

3.- This is one of the best stories I've read. Thank you so much for allow the translation to Spanish. You're a great author and I hope I can read more of your writing in the future. Greetings from (País de origen)

(Un secretito: usé algunos de sus reviews del último capítulo (sus palabras) para darles estas opciones, tal vez la reconozcan, si saben algo de inglés)

Recuerden, solo copien y peguen.

PD. Si esta es la primera de mis traducciones que leen, las invito a ver mi perfil para que vean si hay alguna otra que les guste, y que me pongan en alerta de autor porque hay otras que vienen pronto.