Disclaimer: Los personajes de Shaman King le pertenecen a Hiroyuki Takei. Este reto fue impuesto porpara el fórum deYo te reto, tú me retas, nosotros nos retamos 02 XDDDDD.
El Juego de la Princesa.
Capítulo 2.
Jeanne camino con tranquilidad a la cocina y miro como todos estaban reunidos en silencio.
Sonrió un poco al recordar lo que había hecho la noche pasada, seguramente habían encontrado el cuerpo de la rubia, claro a ella jamás la vincularían con algo así.
Ante los ojos de todos ella era la dulce y angelical doncella, y jamás haría algo tan horrible, sabía que si alguien la acusaba Lyserg la protegería.
-Pasa algo_ La chica los miro de manera angelical.
-Solo les estaba comentando a mi hermanito y a sus amigos que Anna se fue a Osore como era muy temprano cuando llamaron, no le pudo avisar a Yoh así que me pidió que yo les dijera_ Hao miro a todos los presentes, esperaba ver alguna reacción del culpable.
Jeanne lo miro seria, no se explicaba como Anna podría seguir viva. Esa chica era más fuerte de lo que ella creía.
Ya no le importaba, por la poca luz jamás se enteraría que fue ella.
La próxima víctima no iba a tener la misma suerte, se iba a asegurar que muriera, no podía dejar que nadie la descubriera.
Miró el chico por el cual hacía todo esto, si no fuera por ese Shaman del fuego ella no hubiera hecho nada de esto, no sabía que le hizo ese hombre para tenerla de esta manera.
El peli-verde miro a su doncella fijamente, sabía que algo pasaba con ella, estaba muy rara desde hace unos días, debía ayudarla a ser la misma de siempre.
OoOoOoOoO
Sonrió al ver al ver a entrar a Ren solo al baño, esta era su oportunidad.
Camino hasta su cuarto para llamar a su espíritu acompañante, le dio la orden de que trajera al hombre del baño atado y amordazado.
Este sería su segunda víctima, se sentía ansiosa, quería sentir de nuevo la sangre en sus manos. Cuando su espíritu acompañante llego con su víctima se enojó un poco.
A la persona que le había traído no era otro que Ryu, no sabía cómo había pasado, pero ahora tenía al hombre atado y amordazado en su habitación.
No podía echarse para atrás, tenía que torturarlo y matarlo o sería descubierta. Lo haría sufrir más por atreverse a alejar a su principal objetivo.
Todo era su culpa, debía pagar muy caro. Lo haría sufrir más que a ningún otro por entrometerse entre ella y Ren.
Miro a su espíritu con una sonrisa maliciosa, ordenándole que los llevara a otro lugar, no era tonta no lo mataría allí en su cuarto, debía llevárselo a un lugar más seguro donde sabía que no la culparían.
OoOoOoOoO
Hao miraba a la rubia en la cama, sus pequeñas manos estaban entrelazadas con las de él, como quería ser el su prometido, el que se casará con ella.
Sabía que la rubia sería más feliz con él que con su hermanito.
-No has dormido nada_ Un hombre se acercó a él tendiéndole un poco de café_ Estará bien despertara en unos días, por suerte me la trajiste a tiempo de lo contrario ahora estaría…
-No lo digas_ Hao sentencio tomando el café con su mano libre.
En sus ojos se notaba enojo, rencor e incluso deseos de venganza.
-Jamás creí verte así por Doña Anna, aun no entiendo por qué le ocultas a su prometido su verdadero paradero.
-No tiene derecho_ Dice acariciando la blanca mano de la chica_ Él no estuvo para ella en ese momento, no siente lo mismo que yo siento por ella, Yoh solo la ve como una obligación.
El hombre prefirió callar y dejarlo solo, aun no creía que el Shaman del fuego ahora estaba en su casa.
Jamás imagino ver a la rubia en sus brazos, y menos en ese estado tan deplorable.
Quería contarle a Yoh la verdad, pero había prometido guardar el secreto, ese chico veía a Anna de la misma manera que él ve a Eliza, su amor no podría compararse con el cariño de Yoh.
OoOoOoOoO
Jeanne miro el lugar con una sonrisa, esa agua sería manchada de carmesí, les mostraría a los habitantes de la pensión que debían temer.
Miro a su víctima de pie a su lado, trataba inútilmente de gritar pero la mordaza se lo impedía.
Sabía qué hacer con él, lo torturaría a tal punto que todos temieran ser el próximo ante sus manos.
Miró con una sonrisa su nueva herramienta de tortura, hoy probaría algo nuevos, y estaba emocionada inclusive excitada.
Lo desnudo con rapidez tirándolo y amarrándolo de una rueda. Con cuidado le quito el pañuelo de los ojos, quería que la viera fijamente, quería ver el dolor en su rostro.
El chico la miro sorprendido, jamás imagino que detrás de esa fachada de niña buena se encontraba una lunática. Trataba de liberarse pero las cuerdas le hacían imposible eso.
La chica tomó un martillo con clavos muy grandes y oxidados, una sonrisa siniestra se hizo presente en su rostro, no pretendía matarlo con este juguete, así que debía ser muy cuidadosa para que no se le acabara la diversión tan pronto.
Al ver esto Ryu deseo escapar no quería morir, no de esta forma y menos si haber cumplido su sueño.
-Tranquilo no dolerá_ Jeanne acaricio su rostro con una sonrisa_ Además será divertido.
La peli plata alzo el martillo para luego dejarlo caer con fuerza sobre el estómago de Ryu, salpicando el agua y las paredes del líquido rojo.
Los clavos se hundieron en el abdomen de este, quien abrió los ojos y trataba de gritar sin poder hacerlo por la mordaza. Veía como la chica movía el martillo de manera rápida para que le doliera más.
Al subir de nuevo el martillo, gran parte de la piel del hombre se quedó en los clavos oxidados, Su cuerpo sentía un gran dolor, se retorcía a más no poder tratando de liberarse.
Ella sonreía aún más mirando como trataba de liberarse sin éxito alguno. Con sumo cuidado lamio los clavos llenos de pellejos, No sabía tan deliciosa como la de la rubia pero debía conformarse.
Camino hasta la parte superior de él con una sonrisa, ya había probado su sangre pero era muy poca, necesitaba más para hacer de ese baño una obra de arte.
Dejo caer el martillo, esperaba que él se diera cuenta de que los clavos habían crecido. La pared se manchó aún más, la sangre de Ryu salía de su boca, la miraba con desprecio, había clavado esa cosa en órganos internos.
No sabía cómo había pasado, esos clavos eran pequeños, y ahora se encontraban en su interior moviéndose al compás que Jeanne marcaba. Deseaba que esa niñita terminara con su juego y que lo mate de una vez.
Desde su posición actual Jeanne jalo el martillo hacía ella, desgarrando todo lo que estaba en su paso, la mordaza se había roto, no le importaba si gritaba, ya Shamash se había encargado de que nadie oyera lo que ahí pasaba.
Varios gritos desgarradores salían de la boca ahora descuartizada del hombre.
-Shhhh_ Susurro levemente_ Aun no eh terminado no seas escandaloso.
No daba escuchaba, después de hacerle todo eso aún le pedía que guardara silencio.
-Estás loca_ Pudo hablar totalmente adolorido.
-Pudimos haber jugado más_ Se expresó molesta_ Tu lo pediste.
Las cuerdas se soltaron y varias hiedras con espinas rodearon su muñeca y tobillos llevándolo al interior de la doncella de hierro donde se hallaban muchos clavos.
Se arqueo al sentir como se clavaban a su espalda y lo dejaban imposibilitado para moverse, La doncella aún estaba abierta esperando las órdenes de la fría mujer.
-Mátalo_ Susurro con una sonrisa.
Ryu vio la puerta cerrarse con rapidez, muchos clavos se clavaron en su cuerpo, sus gritos impregnaron toda la habitación, Sentía un dolor insoportable en todo su cuerpo, pero más en su miembro que ahora se encontraba penetrado por un clavo algo grueso, estaba perdido, aun no sabía cómo había soportado tanto hasta ahora, con una mirada al oscuro lugar decidió cerrar los ojos dándole la cruda bienvenida a la muerte.
La chica sonrió viendo como la doncella de hierro abría su puerta y dejaba caer el cuerpo en las termas, todos los clavos incluyendo el más importante se escondieron y dejaron en su lugar su hiedra.
Tomó sus cosas no sin antes percatarse de que de verdad estuviera muerto, y claro que nada la conduciría a ella después de todo quien dudaría de un ángel como ella.
Continuará…
Gracias por leer.
Ah el primer mecanismo de tortura que fue usado era; La rueda de la muerte, por lo general se usa un martillo corriente pero yo quise agregarle algo más. Nunca nadie muere con este mecanismo puesto que el verdugo no utilizaban toda su fuerza para no causarles la muerte, al final eran abandonados para que los pájaros se comieran su cuerpo aún vivo.
El segundo fue la doncella de hierro que costa de varios clavos en su interior, los más importantes se encuentran donde están los órganos y la intimidad masculina para causarle más dolor, si los clavos eran puestos en extremidades como brazos y piernas la victima podría durar días vivos, pero al final moriría al abrir las puertas por desgarramiento.
Iseki Higuatari: Para mí fue muy suave gracias por tu comentario me ayuda mucho.
Jannet Potter: No consideró que el anterior estuvo muy fuerte, pero todos tienen conceptos diferentes y respeto eso.
Román Mellado: Gracias por tu comentario, aquí está la continuación espero que te siga gustando.
Nos leemos luego.
Sovereignty-Perfection-Doll.
