Esté amor se ha convertido en obsesión…
El Juego de la Princesa.
Capítulo 4.
La chica sonrió mirando a Hao, sabía que tarde o temprano llegaría a ella por sí solo.
Seguramente él sentía lo mismo que ella.
Ahora serían felices los dos solos, y nadie se atrevería a separarlos, de eso ella misma se encargaría.
Tomo la mano del chico con una sonrisa, quería enseñarle todo lo que había aprendido por él.
Todo lo que se había esforzado por el amor que sentía hacía Hao. Todo había valido la pena, no se arrepentía de nada gracias a ello estaba ahí con ella el hombre que amaba.
-Dime que hiciste_ El chico la ve fríamente.
-Shhhh_ La chica camina hasta él y posa sus dedos en los labios de él sentándose en su regazo_ Eso no importa ahora, lo importante es que estamos juntos.
Hao estaba asqueado, pero si quería verla pagar debía seguirle el juego.
-Te enseñaré algo_ La peli-plata camino hasta su armario buscando una ropa_ Siéntate ponte cómodo y cierra los ojos.
El chico obedeció tratando de calmarse, debía hacerla confesar a como diera lugar, luego de eso Anna estaría feliz, con la persona que ella decidiera.
Tomo la silla frente al escritorio sentándose y cerrando sus ojos.
Jeanne sonrió mirando la hiedra con espina, ella tomo en su mano y esta comenzó a hacer un traje.
La hiedra subió por sus piernas, se enredó en su intimidad dejando poco a la imaginación, una de las espinas se entierra en su intimidad, la chica contiene el gemido mientras ve que la hiedra se divide en dos cruzándose en su vientre, subiendo hasta sus pechos donde comienza a enrollar en ellos clavando el final en el interior de sus pechos.
Varias de sus extremidades afectadas comienzan a sangrar.
-Puedes abrir los ojos_ Dice sentándose en la cama frente a él con una sonrisa.
Hao la mira sin expresión alguna, sentía asco de solo verla, pero debía disimular al menos hasta que confesará, ante todo en la pensión ella era la niña buena, si él dijera todo lo que sabía nadie le creería.
No tenía suficientes pruebas, pero una confesión sería suficiente.
-Veme_ La chica sonríe captando su atención.
No quería que el pensará en nada más que no fuera ella, lo amaba y él debía amarla a ella.
Una hiedra con espinas comienza a enredarse en sus piernas, mientras las espinas que tiene en la entrepierna se vuelven más grandes hundiendo se más en su interior.
La sangre comienza a caer en la cama mientras gime un poco con una sonrisa.
Hao miraba fijamente a la mujer, la odiaba más que nada en este mundo, odiaba ver todo lo que estaba viendo, solo lo hacía por Anna. Para que ella estuviera bien.
Un grito sale de sus labios mientras la enredadera de las piernas comienza a presionar sus músculos fuertemente.
Del armario salen más hiedras tomando sus brazos dejándola a merced del chico, Jeanne se arquea gimiendo un poco más sintiendo como sus heridas comienzan a curarla.
La hiedra de las manos comienza a ajustarse más enredando sus dedos, le gustaba lo que sentía, todo ese dolor le encantaba.
Amaba estar en este tipo de situación, y más con Hao de expectante. Sonrió sintiendo como algunos huesos de sus brazos se partían.
Varios gemidos salían de sus labios todos de placer, quería mucho más.
Una hiedra se le metió por la boca comenzando a aplastar algunos órganos desde adentro mientras las espinas salían al exterior desde su cuerpo.
Se sentía muy bien todo eso pero sentía que necesitaba más. Muchos órganos comenzaban a sanarse, mientras la hiedra de sus pechos aplastaba sin piedad donde estaban posados, la punta de ambas hiedras de su pecho se entrelazaron en su interior, para luego salir de un tirón destrozando sus pechos y manchando la pared frente de ella de sangre.
Miro de reojo a su izquierda, aún estaba ahí viéndola a ella, eso significaba que le estaba gustando debía esforzarse más por él.
Todo debía ser perfecto, tenía que dar lo mejor de ella.
La hiedra de sus piernas subió con rapidez introduciéndose en su vagina mientras salía toda llena de sangre por la boca.
Sus ojos brillaban con la luz de luna, estaba extasiada. Se sentía por primera vez completa.
La hiedra de sus brazos se deslizo rozando su piel con la espinas, dejando un camino carmesí hasta su vientre.
Ambas puntas estaban listas muy cerca de las caderas, a la ves entraron en mismo lugar saliendo a los lados de la columna, donde comenzaron a hacer un Zip Zap alrededor de la columna.
Llegando hasta la nuca donde se ataron en una especie de lazo.
Los ojos de Hao estaban desteñidos, nunca en su vida había conocido alguien tan loca, suicida y masoquista como la chica frente a él.
Sabía que esa hiedra era la que la protegía en la doncella de hierro, y por eso no había muerto aún.
Mientras ella les ordenaba que la lastimaran, la hiedra la curaba a la vez.
Impidiéndole la muerte una y otra vez.
Cerró su puño enojado, debía alejar a esa chiquilla de Anna, no quería que le hiciera el mismo daño que ella se estaba haciendo.
Matarla ya no era una opción, no mataría a nadie más por la rubia, si quería estar a su lado debía hacer pagar a los responsables sin matarlos.
En una situación como esta la tortura no era una opción.
OoOoOoOoO
Anna miraba las estrellas fijamente, aun le dolían algunas heridas, pero aun así debía ir a la pensión.
Debía proteger a Hao de su verdugo, de la culpable de que ella estuviera así, en esa situación.
Sintiéndose por primera vez una damisela en apuros, pero eso acabaría hoy.
Tomó una ropa de manera tranquila, la haría pagar y no dejaría que a Hao le pasará nada.
OoOoOoOoO
El chico giro una vez más en su cama, no podía dormir mientras Hao siguiera suelto.
Se puso de pie comenzando a caminar hacía el cuarto del chico, todo esto se acabaría esta noche.
Sus ojos se abrieron al descubrir que no estaba, el peor de sus temores eran realidad ahora.
Corrió hasta el cuarto de su doncella, si alguien odiaba Hao era a su santa Jeanne, ella era su objetivo.
OoOoOoOoO
La hiedra de la espalda comenzó a moverse desde el interior hacía abajo rasgando toda la espalda hasta las caderas.
-Dime Jeanne tú le hiciste eso a Ryu_ Cerro sus puños tratando de calmarse_ Y a Anna.
La chica sonrió liberándose de la hiedra.
-Así es y todo fue por ti Amado mío_ La chica se arrodillo frente a él.
La puerta se abrió estrepitosamente, ambos miraron a la persona que acababa de entrar.
Ya las piezas estaban colocadas, y no había marcha atrás, el juego estaba llegando a su fin de una uh otra manera.
Continuará…
Este es el penúltimo capítulo espero que les gustará, espero que no allá sido muy fuerte, o muy suave.
Respondiendo Reviews:
Mia Asakura12: Gracias a ti por comentar, ya se acerca la final, espero que disfrutes este capítulo, y que no allá sido muy suave.
Jeanne Potter: Todo tiene su fin, y el de mi historia está a frete, gracias por tu comentario, espero que tengas suerte encontrando otro gore.
Nos leemos luego.
Sovereignty-Perfection-Doll.
