Hola lamento la demora aun no tengo PC, pero no me quería quedar más tiempo sin actualizar. Esté capítulo es el epílogo, por cuestiones de consideración (y que olvide todas las torturas que le iba a hacer a Jeanne) en este episodio no la haré sufrir tanto, pero no se saldrá con la suya… Sin más a leer disfruten.
Capítulo 5.
Sus ojos perdieron todo el brillo que tenían, había escuchado absolutamente todo, su amada doncella había confesado haber matado a Ryu. Pero no solo eso sino también haber lastimado a Anna.
En qué clase de monstruo la había convertido ese demonio de fuego.
A tal punto era su obsesión por él, que no le importo llegar a esos extremos. Cuánta sangre era capaz de derramar nombrando un supuesto amor, hacía alguien que no la amaba ni siquiera la quería cerca.
Paso sus manos por el cabello procesando la información obtenida. Hao simplemente lo miraba sin expresión mientras que Jeanne… ¡Su amada doncella! Por la que fuera dado la vida y mucho más estaba arrodillada con lágrimas rodando por sus mejillas.
¿¡Tanto le importaba ese hombre que hasta le había entregado su dignidad!?
No la quería seguir viendo, esa chica no era su amada Jeanne, jamás se rebajaría a tal nivel por una escoria.
-Lyserg_ Escucho su nombre pronunciado por esos pequeños labios_ Y… Yo…
La peli-plata no sabía que decir, estaba entre la espada y la pared, su antiguo sirviente ni siquiera se dignaba a verla, ¿Tan malo era enamorarse de alguien y demostrarle cuanto lo quería? Ella no había hecho nada malo, todo lo hizo por amor, por su amado por alguien más. O eso quería hacerse creer para no sentir la culpa que la carcomía por dentro.
Por si no fuera suficiente con su antiguo sirviente ahí, la cereza del pastel había llegado.
La miro pasar el umbral con la frente en alto, tan recia y calculadora como la recordaba. Sus ojos negros como la noche parecían un iceberg.
Su primera víctima estaba allí, frente a ella. Torturándola con la mirada.
Sus manos tomaron las de Hao, él la protegería, el castaño la comprendía a su lado nadie la dañaría.
Que equivocada estaba… Sin ningún disimuló la alejo de él sin piedad. Sus ojos la miraban enojado.
-Hao, que haces_ A penas y pudo articular las palabras mientras lo veía alejarse más de ella.
Nuevas lágrimas afloraron en sus ojos, amargas lágrimas por el rechazo de su amor, no entendía como después de todo lo que había hecho por el Asakura mayor aún la rechazaba.
Sus ojos intentaron enfocar los de él sin éxito alguno, pues justo al frente de ella estaba la orgullosa rubia. Sin dejarla reaccionar le propino una cachetada a la doncella.
Sus pupilas se dilataron al sentir el dolor en su mejilla derecha, por primera vez en mucho tiempo sentía dolor y no placer. Sus dedos subieron hasta la zona afectada, aun no podía creer lo que había pasado, eran demasiadas cosas para una noche.
-Señorita Anna_ Una ronca voz desvaneció el silencio que reinaba, sin esperar que le dieran un nuevo golpe a Jeanne, se acomodo frente a ella.
Sabía bien que no era su pelea y aunque su doncella lo mereciera no podía dejarla sola y menos en estos momentos.
Anna lo miro desafiante, ese chiquillo era toda una molestia, no podía creer que se atreviera a interponerse en su camino, cuando a ella nadie la defendió, cuando fue cruelmente ultrajada.
Una cálida mano se posesiono sobre su hombro, miro de reojo los ojos de Hao y esa sonrisa que solo era para ella entendiendo las palabras aun no pronunciadas.
Un sollozo escapo de los labios de la peli-plata, debió matarla cuando tuvo la oportunidad, ahora sabía que el castaño la amaba más que nada en este mundo.
-Los dejaremos ir_ Dijo mirando a los dos chicos frente a él algo enojado, quería hacerla sufrir pero sabía que solo ocasionaría más placer en ella_ No quiero verlos cerca de mi o de Anna o se arrepentirán_ Sus ojos echaban fuego literalmente. Estaba aun muy enojado con esa mujer_ Aléjense de la pensión, no me importa que hagan con su asquerosa vida solo aléjense.
Sin esperar alguna afirmación o alguna palabra tomo a la rubia de una mano alejándose de la pareja, gritos comenzaron a escucharse mientras ambos jóvenes se alejaban de esa habitación.
Sin poder contenerse se aferro al cuerpo de su amada doncella, si fuera por el se la llevará hoy mismo si era posible, pero no quería levantar sospechas, nadie nunca debía saber lo que de verdad pasó esos días en esa pensión.
OoOoOoOoO
Hao acarició la cabellera rubia, se veía tan hermosa y fuerte, había renacido amada, toda su belleza y fuerza había vuelto a ella, podría jurar que hasta se veía mejor ahora.
-Vamos Annita, Fausto nos espera para tu revisión y luego nos iremos lejos de aquí_ Junto sus manos frente de él_ ¿Por qué vendrás conmigo verdad?
Sus negros ojos la miraban buscando respuesta, no la obligaría a irse pero tampoco la dejaría sola.
Su hermano no era capaz de cuidar a la rubia como él lo hacía, ni siquiera había intentado contactar con ella, no la merecía.
La chica asintió disimulando el sonrojo con una fría expresión. Sus ojos estaban fijos en el horizonte sin querer mirarle el rostro al culpable de su renacimiento.
Una suave mano se poso en su mejilla alzándola, haciendo que lo mirara fijamente, su sonrisa adornaba su morena piel mientras sus ojos estaban fijos en los de ella. Sin dejar que se apartara, con sumo cuidado, como si de una muñeca de porcelana se tratará unió sus labios con ella.
Sus labios se movían con calma y amor, no quería asustarla ni ser violento, después de lo que ella había pasado estaba seguro que no le quedaría ganas de que alguien la tratara con rudeza. Sus labios se curvearon en una sonrisa al sentir como le correspondía el beso.
Estaba feliz, todo había terminado bien, o bueno casi todo, aun debía cerciorarse de que la fastidiosa chiquilla se fuera con él peli-verde.
OoOoOoOoO
Aún no entendían el por qué de la partida de Jeanne y Lyserg, pero los apoyaron y dejaron marcharse sin objeción. Yoh miro a su hermano en la cabecera de la mesa, su semblante había sido frío desde que los vio entrar, inclusive se alejo lo más posible de Jeanne.
Lo que más le extraño fue como ella intentaba acercarse a su hermano, mientras Lyserg la alejaba de él y susurraba cosas en su oído. Suspiro un poco, debía ser su imaginación.
Los cuatro chicos subieron la mirada al escuchar la puerta abrirse, frente a sus ojos se encontraba la rubia con un kimono rojo cubriéndole el cuerpo y varios rasguños cicatrizados, no quería que la vieran con lastima, ella era Anna Kyoyama y debían respetarla.
-Annita volviste_ Se levanto con una sonrisa, caminando hacia ella, siendo detenido en seco por la fría mirada que le dedicaba, nunca antes lo había mirado de aquella manera.
-Podemos hablar_ Su voz retumbo todo el comedor.
Hao cerró los ojos sabiendo lo que vendría, tanto los amigos de Yoh como este mismo la miraban algo sorprendidos.
-C… Claro Anna_ Camino algo nervioso junto a ella alejándose lo más posible del comedor.
-Que creen que le quiera decir la amargada_ Las palabras escaparon de la boca de Horo-Horo mientras servía algo de té, más ninguno de sus compañeros respondió, uno porque sabía de que iban a hablar. Y el otro simplemente porque lo veía inevitable
-Cuídala_ Sin esperar que le prestaran más atención de la debida Ren salió del lugar, haciendo aparecer una sonrisa en los labios del castaño, y una nueva pregunta en el peli-azul.
OoOoOoOoO
Todo estaba dicho, solo esperaba que el castaño menor lo tomará bien, le contó absolutamente todo lo que había pasado esos últimos días omitiendo el beso que se había dado con Hao.
No lo amaba pero tampoco quería lastimarlo de esa manera.
Una risita escapo de los labios de él, no podía hacer nada la había perdido sin siquiera luchar. Tomo sus manos entre las suyas depositando un beso en ellas.
-Espero que él te cuide como yo no supe hacerlo_ Sin esperar respuesta y sin poder contenerse más subió hasta su habitación comenzando a dejar salir sus sentimientos.
Ya no había marcha atrás todas las piezas estaban en su sitio, a esta altura ya casi todos sabrían el porqué había venido hasta aquí, tomo sus cosas lista para irse, cuando unos fuertes brazos la abrazaron por la espalda.
Sus ojos se abrieron al sentir como el chico la estrechaba más hacia él, un aroma a loto llego a su nariz, sabía quién estaba detrás de ella. Uno de los únicos individuos en ese lugar que la comprendía.
-Le deseo lo mejor Doña Anna_ Dejo escapar un ronco susurro de sus labios, no la dejaría ir sin despedirse si quiera_ Espero que Hao sepa lo afortunado que es.
Una sonrisa escapo de los labios de ella, nunca le podía ocultar nada a ese chinito, se soltó de su agarre para mirarlo a los ojos, los cuales se veían opacos.
-Cuídate Ren ya no estaré aquí para hablar contigo_ Su mano acaricio la mejilla de este despidiéndose de él chico, dejándolo solo en su habitación.
Las manos de Hao se entrelazaron con las suyas ya afuera, comenzarían una nueva vida juntos muy lejos de ese lugar que la había hecho sufrir tanto.
OoOoOoOoO
Habían pasado cuatro años desde el incidente con su doncella, nada había vuelto a ser como antes, justo ahora se encontraba en su auto en camino a ver a Jeanne.
Algunos rumores le había informado sobre sus amigos, sabía que Yoh y Anna habían terminado; ella ahora vivía en quien sabe donde con Hao, sabía que estarían muy alejados de la ciudad. El moreno menor se había recompuesto de la partida de su prometida, había vuelto a sonreír.
En lo que respecta a Ryu tuvo una sepultura donde asistieron todos sus amigos, a excepción de él claro, Ren y Horokeu se habían quedado en la pensión, y posiblemente ahí se quedarían por mucho tiempo.
En lo que respecta a él, pues iba a visitar a su doncella cada fin de semana. Su trabajo lo ayudaba a mantenerla en ese lugar. Odiaba dejarla ahí pero era lo mejor para todos.
Bajo del auto adentrándose en los blancos pasillos, sabía el camino de memoria, a veces odiaba venir, pero no la podía dejar sola eso jamás. Tomo algo de aire tomando el valor para verla.
Abrió las persianas revelando unas ventanas de cristal, no podía entrar estaba prohibido en ese estado. Su doncella alguna vez tan o más bella que una diosa ahora estaba atada de los pies y manos con múltiples raspones y hematomas en todo su cuerpo, había olvidado cuantas veces se había hecho daño a sí misma.
Su platino cabello antes sedoso ahora era una sola bola de sangre seca, odiaba verla en ese estado. Un chillido escapo de los labios de ella al verlo, se acerco lo más que las cuerdas se lo permitieron a él con una sonrisa algo retorcida.
-Hao has venido a verme de nuevo_ Su voz sonaba más chillona de lo usual_ Has venido, has venido_ Canturreo algo emocionada.
Esa emoción se evaporo, revelando un rostro horrorizado, tomo varias telas lo único que le dejaban en su "habitación" tirándolas contra las ventanas completamente alterada y gritando a más no poder.
-Aléjate de él es mío_ Grito intentando inútilmente golpear el vidrio con su cara.
El chico cerro el puño odiaba verla así, un hombre joven entro con un traje aplicándole unos calmantes evitando que se hiciera daño.
Sin esperar que le dijeran algo se retiro del lugar, siempre que venía a verla pasaba algo así, pero no podía dejarla sola no en esos momentos. Apretó más sus puños mientras un liquido viscoso salía de ellos no lo soportaría más mucho tiempo, está era la peor tortura para él.
Cuanto más tiempo aguantaría verla en ese estado años… No seguramente ni meses era cuestión de unos días para que el juego diera por acabado.
El juego había terminado, las cartas estaban reveladas, y él había perdido más sin siquiera a ver apostado.
En los juegos puedes ganar o perder, pero cuidado si pierdes más de lo que vas a ganar, arriesgarse no siempre es bueno podrías terminar… Muriendo quizás…
Fin.
Así termina, quise poner aunque sea un beso entre Anna y Hao en este final, creo que me salió más largo de lo que esperaba, pero así me gusto.
Gracias a los que me apoyaron, y doy por terminado esté reto de una manera algo abierto. Pero así se queda.
Cabe resaltar que Hao y Anna están bien muy lejos de Jeanne y sus garras, tal vez haga un one-shot con lo que sería el comienzo de sus vidas juntos como pareja después de haber ganado el juego, pero los review lo dirán.
Quiero agradecer a los que dejaron reviews, la siguieron y la pusieron como su favorita, disculpen de nuevo la demora, y la poca tortura, pero a pesar de todo no quería matarla.
Nos leemos luego.
Sovereignty-Perfection-Doll.
