Suiza suspira sentado enfrente de Veneciano, ENFADADO. De hecho creo que ya clavó su puñal en la mesa y la atravesó de lado a lado. El italiano tiembla como una hoja.

—¡No me va a volver a ver en su maldita vida, va a morirse de hambre, voy a dejarlo aún más en la maldita miseria! —Suiza sacando su vena italiana.

Italia aprieta los ojos.

—¡Y se va a enterar! ¡Y voy a dejar de protegerle!

—¿No crees que te sentirás aun peor después si haces eso?

—¡Me ha dicho que no al concierto, luego me ha dicho que no a venir, y me ha echado de su casa con England ahí! ¡¿Qué es lo que se cree?!

—Bueno, tú mismo estabas nervioso por ir por si él... te rechazaba.

Suiza bufa y vuelve a sacar el cuchillo para clavarlo en otro lado. Bufa.

—Pero es que no me rechazó. Me besó y me besó bien. Lloró —murmura. Italia se pasa una mano por el pelo, nervioso.

—¿Y por qué te echó?

—Porque vino el imbécil ese de Angleterre, estoy hasta la... Estoy... Harto de ese hijo de la... —bufa, la costumbre de no decir palabrotas con Francia por ahí, que aunque no esté ahora, no las dice.

—Pero si a Inglitherra sólo le interesa Francia.

—¡Y Österreich por lo visto! Llegó ahí diciendo que era él su pareja y que podría acostarse con él mejor que yo... Ni siquiera noto que había llorado.

—¡Entonces tienes que darte aun más prisa!

—Prisa... ¡Tengo que dejarle de hablar para siempre!

—Noooo.

El suizo le mira fijamente, cruzándose de brazos con cara de "venga, te escucho".

—Sí Inglhiterra... es un bestia, Svizzera! ¡Recuerda lo que le hacía a Francia! Tienes que hacerlo tú, eres el que va a hacerlo con más amor y dulzura y si le quitas esto... ¡te arrepentirás para siempre!

El mayor se sonroja y gira la cara.

—Tú hubieras querido que tu primera vez fuera con él. Seguro él quiere lo mismo...

—Yo creo que ya se lo quitó. Él. Creo.

—¿Él?

Angleterre. No sé si él ya... Ya... Ya...

—Oh... —aprieta los ojos.

—A-Aunque yo hubiera pensado que... No —susurra pensando en los besos y en la pregunta de si estaba excitado. Tampoco parecía muy afín con Inglaterra, ni muy cercano.

—¡Tienes que invitarle cuanto antes!

—Invitarle... Para que me diga que no.

—No te va a decir que no, si siempre viene a todos los bailes y a todo lo que le invitáis.

—Nadie le invita a muchas cosas, no tiene ni siquiera ropa apropiada que ponerse. Yo... Le dije que tocará en el concierto, le dije que le regalaría el instrumento... Y dijo que no.

—¿Dijo que no? —eso sí que no se lo esperaba.

Suiza suspira porque de todas las cosas que iba a proponerle ese día, pensaba que esa era la infalible

—Pero si le gusta mucho la música —se le acerca.

—Ya lo sé, si darle un... Violín. Le habría dado un trabajo mejor en vez de ese que TAN MAL se le da.

—Oh... qué pena. Puedo hacer uno para ti, para que se lo regales... conozco a un tipo que los hace muy bonitos.

Suiza se sonroja un poco.

—Se llama Stradivarius, compra en el mercado y siempre viene a hablarme cuando canto esperando que me atiendan en la frutería. Seguro me hará un buen precio si le digo que es para conquistar el amor de una persona amada.

El dueño de la casa se sonroja un poco más con esa descripción, apretando los ojos.

—Veremos... —al no ser no eso es casi, casi, casi un sí. Carraspea cambiando el tema —. ¿Crees de verdad que si le invito venga? No podría invitarle a algo menos...

—¡Nooo, tiene que ser algo social, a donde sólo van los nobles!

—¿Por qué no puede ser invitarle otra vez a que él organice el concierto?

—Porque no debe querer sentirse a tu servicio o algo así.

—Lo está —protesta, haciendo los ojos en blanco.

—Sí, pero no es divertido estar al servicio de alguien.

Poniéndose igualmente nervioso por haber decidido aparentemente que no iba a matarlo de hambre sino, por el contrario, a invitarlo a un concierto.

—Ya, ya... ¿Crees que debería mandarle también algo con que vestirse?

—Sería un bonito regalo, pero no sé si lo acepte. Yo lo haría.

—¿Aceptarlo? ¡Maldita sea, si no tiene nada decente que ponerse! ¿Por qué no iba a aceptarlo?

—Porque podría pensar que lo que le dices es justo eso, que no tiene nada bonito que ponerse.

—Pues es que no lo tiene —se pellizca el Puente de la nariz —. ¿Cómo le invito? ¿Por carta?

—Sería mejor si fueras a buscarle, ¡Y dile que vaya como tu pareja!

—¡¿I-Ir?!

—Claro, ir a buscarle, con una buena carroza y con flores. Así podrás estar un rato a solas con él antes de venir. A lo mejor la noche antes.

—Pe-Pero... I-Invitarle la noche antes... ¡¿Y con flores?! —es que ya se está poniendo histérico.

—Llegar a su casa la noche antes y pasarla con él y por la mañana volvéis para en la noche estar en el concierto —carita soñadora italiana. Suiza se revuelve.

—Y si esta Angleterre ahí...

—Invítale al concierto también, dile que Francia irá y estará aquí.

—Mmmm... ¿Y si él invita a Österreich antes que yo?

—Haz mandar su invitación la última, que no pueda llegar antes que tú.

—Pero a Österreich no le mando invitación sino la llevo personalmente.

—Sí.

—Y-Y el violín ese que has dicho... ¿Estará para entonces? ¿Le llevo ropa? —es que todo lo quiere ya planeado.

—No lo creo, hacer un buen violín lleva tiempo.

—Vale, vale... No el violín.

—Pero sí debes hacer todo el resto. Escribiré a Francia, le diré que Inglhiterra está interesado en Austria y él mismo irá a buscarlo.

Suiza levanta las cejas con ese plan. Veneciano siempre eres una ayuda infinita para los sajones.

—¿Quieres que vaya contigo?

—Pero, ¿qué vas a hacer... mientras... esperas?

—Mmm... ¿Conocer Vienna?

Suiza le sonríe un poquito.

—Te lo agradezco.

Veneciano sonríe también y se ríe un poco tontamente antes de acercarse y abrazarle. El suizo levanta las cejas pero... Bueno, está acostumbrado. Le hace pat pat.

Suiza se resiste a las flores un poco, súper sonrojado. ¡Dice que Austria fue sin nada por él! ¡Sin nada! *mientras compra flores*.

Pero Austria no habló con Veneciano.

Buen, muy buen punto.

oxOXOxo

Suiza se sienta todo recto en la carroza, nervioso y habiendo sido vestido por Veneciano... Así que incomodo. El italiano mueve los pies arriba y abajo y canturrea lo cual pone bastante nervioso a Suiza... Que saca unos libros de contabilidad no sé de dónde para no perder tanto tiempo en el viaje.

Mientras Austria no es consciente de nada de todo esto.

Así que después del viaje bastante laaaaaargo, Viena al otro lado del mundo...

En casa de Austria no hay nadie, pero alguien les dice que están en los campos. Suiza sonríe un poquito al imaginar a Austria en los campos vacilando en sí ir o no a buscarle. Él iría. De hecho él iría a pie... A buscarle y a retozar en los campos que le encanta...

Él es el señor, él decide si van o no. Sí que van. Con todo y flores. De hecho es que sé exactamente cómo va a intentar encontrarle...

En realidad lo hace sin pensar en lo absoluto, repentinamente suelta un silbido con la musiquilla que le corresponde a Austria que les enseñó su padre cuando eran pequeños.

Y desde luego, Austria le oye, levantando las cejas y dejando un momento de reñir a quién sabe quién. Cierra los libros en los que estaba apuntando cosas sobre las cosechas, guardándolos en las alforjas del caballo y espoleándolo hacia el lugar del silbido.

¿Ven que útil?

Suiza oye al caballo desde bastante a los lejos y espera, sonrojado, en medio del campo en el que se ha parado sabiendo bien que Austria debería venir hasta él. Piensa además en cuanto lo ve que se ve especialmente guapo viniendo así, sobre el caballo, de trabajar del campo.

Austria ha ido nada más por la curiosidad del canto, porque no cree que sea Suiza otra vez. Si la ropa que llevaba antes era poco adecuada, la de ahora... Suiza se toca el sombrero y espera a ver qué hace el austriaco.

Hallo.

Austria detiene al caballo frente a ellos, levantando las cejas y se siente terriblemente sucio, sudado y desaliñado frente a ellos. Es que Suiza dice que se lo tiraría ahí mismo, justo por lo sucio, sudado y desaliñado.

S-Schweiz...

—He venido a hablar contigo —y es que en serio que el sonrojo EXTREMO con lo bien que se ve sudado. Debe oler a Austria concentrado.

—¿De qué? —le mira desde arriba del caballo y luego al niño, reconociendo al italiano en él.

El helvético piensa en hundirle otra vez la nariz en el cuello como la última vez que se vieron... Y se riñe a sí mismo por pensarlo.

—Vi-Vine a... Invitarte al concierto. Podrías bajarte del caballo, por todos los cielos, no es como que necesite romperme el cuello para mirarte.

—Vayamos a... vayamos a mi casa —hace un movimiento adelante y atrás con el caballo por estar tensando demasiado las riendas.

—No pensarás ir tú en el caballo y nosotros a pie, ¿o sí? —protesta un poco frunciendo el ceño.

—¿Cómo has llegado hasta aquí?

—En carroza hasta tu casa y luego andando... Pero eso no implica que quiera yo llevarte a ti, que como sigas tirando así las riendas el caballo te va a tirar —le riñe un poco acercándose al caballo.

El austriaco vacila pero suelta un poco las riendas igualmente porque no tiene otro caballo.

—¿Do-Donde está Angleterre? —pregunta tomando él las riendas del caballo y tirando de él hacia la casa... Sí, justo como si Austria fuera el señor y él el peón.

—No lo sé, ¿en England? —levanta las cejas con que haga eso y Veneciano levanta las manos para que Austria le suba al caballo.

—¿Hoy no vendrá a... nada?

—No le estoy esperando —le fulmina un poco con eso y tira de las riendas para detener al caballo y subir al niño.

Suiza protesta un poco y nota a veneciano... Mira a Austria a ver si él va a poder subir al niño. Y en realidad sí que puede, sentándole frente a él. Veneciano se echa un poco sobre el austriaco... porque le echa de menos, pero no lo sabe.

—¿Por qué no subes a Svizzera también? —le propone.

Suiza analiza al caballo y piensa que, en realidad no es tanto el trayecto... Se sonroja cuando Veneciano le lee la mente.

—¿Eh? —Austria vacila y mira al helvético porque piensa que... lo lógico sería que él se bajara y lo dejara montar a él.

—Cabemos los tres y así no tenemos que andar... —sigue Veneciano pensando que necesitan más contacto.

El suizo se sonroja un poco pero... De un buen salto y repentinamente se sube detrás. Austria se tensa por un instante pero... traga saliva y no dice nada, tomando las riendas de nuevo.

Suiza vacila un poco y... Le abraza con suavidad.

—¿Ha-Has pensado ya lo que tenías que pensar?

—Más o menos —le mira de reojo.

—Mmmm... ¿Por qué más o menos?

—Aun creo que England podría tener razón.

—¿En qué? —ojos en blanco.

—Iiih —el gritito de Veneciano con eso.

—Podrías estar viniendo a intentar confundirme para evitar nuestra alianza para derrotar a Frankreich, podría ser todo esto una maniobra.

—También England podría estar usándote para poner celoso a France, porque de hecho eso es lo que hace.

Nein, England no cree que Frankreich vaya a ponerse celoso por verle conmigo.

—Lo cual es idiota de su parte —valora el italiano.

—No creo que debieras creerle a England nada que diga de France —apunta Suiza.

—Es sorprendente el profundo conocimiento que tenéis ambos de él.

—Como el que tú tienes de England.

Nein, de England es de quien hablo, no recuerdo que el haya mencionado conocerte estrechamente... nunca.

Angleterre y yo no nos conocemos de nada. Pero sí que he oído hablar a France más de él que de absolutamente nadie.

—Yo sí le conozco a él directamente y por mí mismo.

Suiza bufa con eso, frunciendo el ceño.

—Ya me dejó claro eso el otro día, que son pareja y lo mucho que te satisface.

Austria pone los ojos en blanco y no responde. Veneciano aprieta los ojos porque esto así es un desastre. Suiza se tensa y, de hecho, le suelta separándose de él arriba del caballo y pensando que es un absoluto IMBÉCIL a por haber venido hasta aquí con FLORES.

—Te estamos haciendo un violín —suelta Veneciano.

Was? Nein! —niega desesperadamente Suiza, a quien en este momento ya terrible le parece haber venido...

Was? —pregunta Austria también sin esperar eso tal como estaba yendo la conversación.

—Sí, uno muy bonito y caro... sin pedirte nada a cambio. Si eso no te demuestra que esto no tiene nada que ver con Francia es que no sabes nada.

—¡Veneciano! —protesta Suiza.

—¡Es la verdad! ¡Tienes que convencerle de que no tiene nada que ver con Francia y que le quieres sin malas intenciones!

Suiza casi se cae del caballo con esa frase de quererle. Austria levanta más las cejas, precisamente con lo mismo y se sonroja un poco.

—¡No le digas eso! No ves que él ya... Que Ang... Que yo... ¡¿Que no quiere tocar música?! —chilla histérico y súper sonrojado porque ya bastante ridículo es haber venido después de la vez pasada como para además soltarle una declaración de amor.

—Pero es que... Austria, él te quiere, de verdad, no está intentando engañarte y si no le crees... ¡Es que tienes que darle la oportunidad de demostrártelo!

—No he dicho que... no he dicho que no vaya a dársela —susurra Austria.

Si Austria no estuviera en medio... Suiza ya le hubiera tapado la boca a Veneciano.

—Deja de decir esas co... —el el helvético se calla al oír a Austria.

—Ah... —vacila el italiano un instante—. Entonces está todo bien. Veee~

Suiza traga saliva y frunce el ceño porque eso suena a que muy amablemente le dará una oportunidad PERO... ¡¿Qué había de él?! ¡Él estaba con Inglaterra!

—Voy a irme a jugar —decide Italia moviéndose para bajarse del caballo—. No seas muy duro con él, de verdad es muy dulce y te echa de menos... y tus besos le gustaron muchísimo —le asegura a Austria y luego se gira a Suiza—. Ten valor y se fiel a tu corazón, sólo necesitas tu estoicidad y lo logarás todo, ¡estoy seguro porque se ha sonrojado! —se ríe antes de irse corriendo.

—P-Pues nadie ha dicho que yo q-quiera tomar esa o-oportunidad y... Y yo... Tengo que darle a él ta-también la... Was?! Pe-Pero —se calla oyendo a Veneciano y queriendo morirse —. ¡Veneciano!

Austria se sonroja aun más con todo eso y mira al italiano irse corriendo, atónito. Preguntándose sinceramente quién demonios es este niño.

—¡No te vayas muy lejos y te pierdas! —grita Suiza al final para el chico, sólo por no quedarse callado.

Veneciano les saluda con la mano pensando que si con esos empujones no lo logran... a la mierda, no hay nada y que hacerle.

Y... El silencio incómodo. Suiza aún intenta no tocar casi al austriaco, sonrojadísimo… ¡Pero es que no tiene idea de qué decir! Austria carraspea un poco.

—Así que... —empieza, haciendo andar de nuevo al caballo.

—N-No me gustaron tanto —susurra Suiza sobre los besos sonrojándose más porque no sabe ya ni qué ni cómo negar qué cosas con más vehemencia, especialmente porque Austria no ha dicho casi nada positivamente receptivo más allá de lo de la oportunidad —. ¿Desde cuándo estás con England?

—No estoy con England.

Suiza procesa esa información y deja de apretar tanto las piernas contra el caballo para mantenerse separado de Austria quedando suavemente recargado en su espalda. El moreno le mira de reojo y traga saliva con el movimiento.

—Lo dijo para enfadarte, porque sabe que antes éramos amigos... y sabe que tú estabas con Frankreich.

—Tú no lo negaste...

Nein, no lo hice.

—¿Por? Ese día habíamos... Y sabías que me daría a entender que ustedes de verdad...

—No estaba muy seguro de mis sentimientos hacia ti y sigo sin estarlo —responde suavemente, sin mirarle.

Suiza traga saliva. Austria no añade nada y espolea un poco más al caballo. El helvético aprovecha y se acerca un poco más e instintivamente le olisquea.

Austria no se da cuenta, pensando en realidad en todo lo que ha dicho Veneciano sobre Suiza queriéndole... después de haberle hecho sufrir tanto y como realmente merece que le rompa el corazón y recuerda haberlo pensado la otra vez pero después de que le besara se había sentido tan bien otra vez con ello y había llorado tanto que no le habían dado realmente ganas de hacerle nada malo.

Y había estado pensando en ese asunto, esas palabras envenenadas de Inglaterra sobre Suiza intentando seducirle para Francia y destruir la alianza con él y Prusia... en otro momento se hubiera muerto de la risa con eso en la cara del inglés, cuando eran pequeños hubiera estado SEGURO que Suiza era... incapaz de albergar maldad suficiente, pero ahora, después de todo lo que le había hecho por los últimos años sí necesitaba esa demostración.

Suiza piensa que algo debe quererle sin después de esos besos y ese llanto de la vez pasada. Aunque... ¿Y si después de pensárselo se había dado cuenta de que quizás ya no le quería tanto después de no ser, por tantos años, bueno con él? Y si de verdad había extendido por demasiado tiempo está presión sobre él, suficiente como para ahora hacerle dudar. El pánico de la duda le ataca.

—He estado pensando mucho en ti —suelta el rubio.

—¿Sí? Yo... también.

—¿Qué has pensado?

—Un montón de especulaciones, ninguna certera. ¿Y tú?

—He pensado en ti con... Angleterre. He estado valorando tu cara de miedo cuando pensaste que te atacaba...

—¿Y?

—No quiero que me tengas miedo.

—Es difícil cuando llevas años haciéndome daño.

—Llevo años permitiendo que la realidad siga su curso y en vez de ayudarte a salir de ahí he... dejado que vivas las consecuencias de tus propios errores —explica —. No te he atacado una sola vez, de hecho te he protegido.

—Y supongo que planeas seguir igual...

Nein. Pero no quiero hacer lo que intenta Angleterre.

—¿Y qué quieres hacer? —detiene el caballo frente a la casa.

—Quiero que confíes en mí y qu-que... Me-me... Quieras.

Austria le mira de reojo y el helvético se humedece los labios.

—La última vez que me echaste de casa para quedarte con Angleterre...

—La última vez os eché a los dos.

—Yo me fui, Angleterre se quedó.

Nein, England se marchó unos minutos más tarde —se baja del caballo. Suiza sonríe un poquito con ello y se baja también.

—B-Bueno, ese día decidí saliendo de aquí subirte la cuota mensual y presionarte hasta que murieras de hambre.

—Qué bonito —responde tan sarcástico, yendo a dejar el caballo en el establo él mismo.

Suiza levanta las cejas al notarlo volviendo a pensar que el que Austria de verdad tenga que hacer él mismo estas cosas es... Quizás un poco injusto. Camina con él igualmente.

Lo que pasa es que Wolf se ha quedado con los campesinos y nos explica el galo dramas. Siii.

—Pero un poco después, con la cabeza más fría... pensé que aún si no quieres estar co-conmigo, deberías plantearte otras opciones que no sean la guerra, o aliarte con England.

—Así que... ¿no puedo estar contigo e ir a la guerra contra Frankreich?

—Ese escenario no me lo he planteado —susurra mirándole de reojo.

—Deberías hacerlo, probaría que tus intenciones no tienen que ver con Frankreich.

—Yo no quiero irme a la guerra, ni contra France ni contra ti. Es cara y no me parece imprescindible en este momento.

—No he dicho que vengas a la guerra, sólo que no me detengas con un ultimátum o espiándome.

—Es que sí quiero detenerte de ir a la guerra, pero no con un ultimátum y no espiándote. De hecho desearía que entendieras que esta guerra no va a sacarte de la pobreza, muy probablemente va a diezmar más lo que tienes.

—Entonces no voy a estar contigo —así de fácil. Suiza traga saliva con lo tajante de ello.

—¿Por qué? Vas a meterte en un conflicto personal.

—Porque no voy a detener esto por ti de ningún modo.

—Estaría contigo aún si te fueras a la guerra con él aunque temo que voy a ir ahí a recogerte a pedazos —se rasca la frente y mira al suelo.

—Entonces no queda otra opción —sonríe un poco.

—Es que eso quería hablar contigo el otro día y... Espera, was?

—Voy a... asearme un poco, ¿de acuerdo? Entra y... sírvete lo que quieras.

El suizo le sigue mirando con las cejas levantadas sin estar seguro de haber entendido lo que ha querido decir. Austria HUYE discretamente hacia el aseo.

Suiza entra a la casa y va a servirse una pequeña copita de... Aguardiente, pensando que es dulce. Puedes servirte un par, de hecho puede que necesites comer en algún momento hasta que vuelva a salir... tal vez tendrías tiempo de hacer un par de quesos.

Ugh, con lo que odia esperarte. Puede que cuando bajes ya te haya arreglado las patas de una de las sillas que estaba floja o algo así. Austria se lava a consciencia porque odia oler a sudor y a campo y hasta se pone perfume que no sé de dónde ha sacado.

Suiza suspira nostálgicamente. Puede que sea francés.

No, no, si la nostalgia es porque se ha quitado la capa sudorosa que le había gustado. Lo del perfume... Para las cantidades que usa Francia este puede que no le maree.

Se viste con la misma ropa que llevaba en la otra ocasión porque no ha podido conseguir ropa nueva distinta y es el mejor traje que tiene. Suiza busca desesperadamente algo que hacer... Termina sólo por pasear de un lado a otro como animal enjaulado haciendo toda clase de rechinidos en el suelo.

Que, desde luego, Austria oye

—¿Sucede algo? —pregunta desde el cuarto.

—¡Ah! ¡Aún vives! Baja ya, ¡¿qué tanto haces?! —protesta un poco más agresivamente de lo que debería por los nervios.

—Estoy medio desnudo —quién sabe porque esa elección concreta de palabras.

—¿A-A-Aún?

Ja.

Suiza traga saliva y sin pensar suelta un...

—¿Puedo subir?

Was? —nadie se imagina la expresión que debe tener.

El rubio no contesta, tapándose la cara y sentándose en la escalera, riñéndose a sí mismo por torpe.

—Sube.

Suiza se quita las manos de la cara y se sonroja un montón aunque rápidamente se pone de pie, muy nervioso, y sube las escaleras, casi tropezando en uno de los escalones. Desde luego, nunca había estado en la parte de arriba de la casa, así que mira todo con interés.

—¿D-Dónde...? —pregunta.

Austria le silba el tono adecuado como ha hecho él antes. Esto hace a Suiza sonreír incluso un poco infantilmente, yendo hacia allá. El músico está en leotardos, arreglándose el puño del camisón súper grande que se usaba en esos tiempos.

Suiza se sonroja un poco igual cuando le encuentra pero la habitación... la habitación es mil años distinta con lo que ve abajo, el catre es de madera cruda sin decoración, la colcha de lana es blanca y sobria y solo hay un baúl, un armario y un pequeño aseo que consiste en una palangana y un espejo para poder afeitarse. Y bastante le incomoda la austeridad de lo que hay al austriaco.

El niño de los alpes lo nota casi inmediatamente, todo es (tan austero como su casita en las montañas) tan... pobre. Tan diferente a lo que aparenta abajo que le escuece bastante. Esperaba al menos una colcha de brocado, quizás vieja, pero más decente... o una cama un poco más grande al menos con dintel... Y más muebles. Aprieta los labios sintiéndose culpable por cobrarle dinero que a él o le hace ninguna diferencia, pero no dice nada acercándose a Austria.

—No deberías estar viendo todo esto.

Suiza traga saliva y se encoge de hombros negando con la cabeza.

—No hay nada de malo en ello, es una casa... —murmura pero por alguna razón se le humedecen un poquito los ojos sin saber cómo es que van a arreglar esto de una manera sutil que no ofenda a nadie —. De hecho me... me...

—Muy distinta a la tuya, ciertamente.

—Un poco —suelta el aire sin saber bien qué decir —. M-Me recuerda a nuestra casa de niños.

Austria le fulmina un poco.

—Probablemente dormiré mejor aquí que en un cuarto con un cuadro de un rey tamaño natural que me espía... —susurra acercándose a él. El moreno levanta las cejas por el concepto "dormir aquí" —. Sí, es escalofriante... —levanta las manos para ponérselas en la cintura y vacila un poco, pero... Lo hace.

—¿Por qué... no quitarlo entonces?

—A-Algunos cambios me ponen nervioso... —se encoge de hombros —. Ö-Österreich...

Was? —le mira a los ojos.

—Has dicho que... E-Estamos juntos, ¿verdad?

—¿Tú quieres?

—Sí que quiero.

—Entonces intentémoslo a ver qué pasa —asiente.

—Aunque no se aún cómo van a funcionar ciertas cosas... —traga saliva y recuerda... —. Te he traído flores.

—¿Cómo quieres que funcionen?

—¿Si te digo una cosa no te enfadas? —pregunta abrazándole un poco mejor de la cintura. Austria aprieta los ojos con eso pensando que vaya forma de empezar —. Iba a traerte un traje nuevo, pero Veneciano pensó que podría ofenderte.

El menor le mira de reojo.

—El sastre está haciéndome uno nuevo —mentira.

—Quiero hacer que todo en tu vida esté mejor, pero no sé cómo hacer para... —levanta las cejas y sonríe un poco —. Puedo pagarlo.

—¿E-En serio? —uy, Suiza. UY.

Alemania empezó así, aunque al menos tú te lo tiras.

No aun.

Ja. De hecho sí... ¡No te ofendas! Pero creo que vas a necesitar unos tres o cuatro.

—¿Ajá?

—Y un par de zapatos... Igual que traería al carpintero y al tapicero aquí a arreglar un poco esto.

—Oh... ya veo —asiente.

—¿No te... molesta? Veneciano me decía que podía herir tu orgullo y... Yo sólo quiero que estés mejor.

—Creo que podré soportarlo.

Suiza sonríe un poquito (y está de acuerdo, vamos, si fuera al revés creo que pensaría lo mismo... cosas gratis = algo soportable.) Y se pone de puntas para darle un beso.

Y Austria se lo devuelve porque venga... Creo que Suiza otra vez se lo come, porque además todo está yendo súper, ¡súper bien! (Y ha tomado una copita.) Pero claro, es que... va a intentar llevárselo a la cama.

Hace una hora estaba desesperado porque todo era un desastre.

¡Ya, hace una hora no estaban juntos!

En el caballo quería matarlo XD

Porque estaba con... Inglaterra.

Suiza se separa del beso a la mitad porque es que tiene como diez mil preguntas que hacerle y cosas que hablar con él.

—¿Qué vas a decirle a Angleterre? ¿Vienes conmigo al concierto mañana? Es mañana... Y él va a estar ahí. Y France. Y todos —tira de él hacia la cama para que se sienten.

—Sí, voy a ir contigo.

—Quizás tú puedas dar el siguiente.

—Insistes con eso...

—Aún no entiendo por qué no has querido participar en este. Es algo que te gusta.

El austriaco aprieta los ojos y le toma las manos. Suiza le deja hacer mirando sus manos porque todo esto implica reconocer el terreno ya conocido pero en parte abandonado.

—¿Las ves? No son las manos de un músico.

Le pasa un dedo por las yemas de los dedos, abriéndole la palma y mirándolas con atención. Y la verdad es que es un dramático, no le pasa nada ni tiene tantos callos.

—Sí que lo son. Son las manos de un músico que trabaja un poco... Bastante poco diría yo —valora al verlas con atención. Le mira de reojo —. Cántame algo.

Austria niega con la cabeza porque odia su voz desde que le ha cambiado.

—Vengaaa, estoy seguro de que cantas aún —le dobla uno a uno cada dedo para revisar sus articulaciones —. ¿Qué tono de voz tienes?

—Me cambió la voz, Schweiz.

—Como a todos. Aún así no creo que hayas dejado de cantar.

—He dejado de cantar para la gente...

—Bueno, yo soy Schweiz, no soy "la gente".

—También he dejado de cantar para ti... desde hace más aun.

Suiza traga saliva con eso y le aprieta un poco la mano.

—Lo hacías todo el tiempo —susurra.

—Ya lo sé, pero ahora no sirve —y hace todo el drama que no ha podido hacer aun con nadie porque hace muy poco, hasta se deja caer en la cama de espaldas y se tapa la cara con las manos. Suiza se acuesta a su lado y le abraza, hundiéndole la mano en el pelo. Posición básica.

—No creo que no sirva, sólo es diferente.

—No sé cómo usarla ahora, no suena como antes...

—¿Y cómo suena? Debe sonar mucho más grave.

Ja...

—Hay muchos hombres con voz grave que cantan bien.

—Ya lo sé. Pero yo no puedo —tan dramático, no le preguntes porqué.

—¿Por qué no puedes?

—Tengo que trabajar —o sea... mátalo para que no sufra. Suiza parpadea con eso y hace un poco los ojos en blanco.

Österreich... Ni que trabajaras tanto —protesta un poco haciéndole un cariño en el pelo.

—Sí que trabajo tanto.

—A ver, cuéntame cómo es un día normal para ti...

—Es... muy duro y no todos los días hago lo mismo.

—¿Qué hiciste ayer?

—Ayer no se vale —si serás cínico.

—¿Por?

—Porque era domingo.

—Ayer no fue domingo, Österreich.

—Bueno, igual tuve que ir a la iglesia y ese órgano suena taaaan mal —más drama.

—Creo que podríamos pedirle a Veneciano que te ayude un poco con eso. Él es bueno con los instrumentos... Aun así, ¿ves?

—Yo también soy bueno con ellos —la fulminación, de nuevo.

Suiza sonríe un poco igualmente con la fulminación. Lo siento pero es que todo el drama...

—Sabes... Creo que... —suspira —. Creo que deberías de trabajar en algo más afín a tus habilidades.

—¿Cómo qué?

—Quizás podría alguien encargarse de tus libros mientras tú te dedicas a hacer... Cosas con música.

—Necesitaría un subordinado para eso... —se pronuncia subordinado, se escribe Veneciano.

Pobre niño XD Sacro Imperio también le vale.

—Alguien a quien le guste llevar libros y hacer cuentas...

—Como tú.

—Yo administro todas tus tierras, y tú me pagas más dinero. No voy a ser tu subordinado, Österreich.

—No voy a ganar dinero con la música, Schweiz la música es algo en lo que se invierte dinero y se consigue...

—Pero tienes muchas tierras y las usas bastante... Mal.

—Hagamos algo... toma todas mis tierras y todo mi dinero. No dejes que nunca me falte nada y... puedes hacer lo que quieras con el resto.

Así es como fundamos el primer Imperio Alpino.

—¿Qué hay de ti y tu guerra contra France? ¿Y tus alianzas con Preussen y Angleterre?

—La boda tendrá que esperar a después de eso.

Suiza parpadea un poco más y se sonroja sin estar seguro.

—Bo-Boda... ¿Nuestra?

—Desde luego, no voy a otorgarte poder sobre todo sin que haya un contrato vinculante de por medio.

El mayor sonríe una sonrisa rara y nerviosa con el corazón acelerado. Le hace una caricia igual.

—¿Por qué no antes de una guerra?

—Porque quiero hacer esto y no quiero que te inmiscuyas... además, no me parece mal que haya un tiempo de noviazgo antes —estamos muy galos en esta historia. Por lo visto Veneciano es el que nos saca lo sajón.

—¿Y si te mueres en la guerra? Voy a tener que... Voy a tener que ir a cuidarte a la guerra, Österreich.

—No es lo mismo que tomar la decisión.

—¿Cual decisión?

—La de ir a la guerra, eso es inapelable.

—¿Podríamos analizarlo? Algún día has... ¿Algún día has visto a England y a Angleterre hacer el amor?

—No, pero no vas a hacerme cambiar de opinión y más vale que dejes de intentarlo o sí pensaré que vienes a causa de Frankreich.

Suiza aprieta los ojos porque sí que quisiera que cambiara de opinión.

—De hecho creo que France está esperando una guerra.

—Hace bien.

—No le subestimes a él y a Spagne, Österreich.

—Tú no subestimes a England y Preussen.

—¿Y Preussen? ¿De verdad? ¿Desde cuándo se llevan bien? No le soportabas de pequeños.

—Es amable conmigo ahora —ahora que ya no eres una amenaza de nada.

—¿Y el bebé?

—No le veo mucho...

Angleterre no va a estar muy contento de que estemos juntos y va a seguirte comiendo la cabeza con que soy un peligro.

—Yo lidiaré con eso. Estate tranquilo —movimiento de mano. Suiza arruga la nariz no muy convencido.

—A France tampoco creo que le haga tanta gracia. Va a intentar que haga exactamente lo que Angleterre teme.

—Tú vas a tener que lidiar con ello.

—A decirle que no sé nada aunque lo sepa —aprieta los ojos y confiesa —. Miento muy mal y eso me preocupa.

—No tienes porqué mentirle —le sonríe.

—Ah, ¿no? ¿Quieres que le diga que sí, pretenden irse a la guerra y pelear?

—No tienes por qué hablarle siquiera.

—Eso parece muy fácil... Va a venir mañana mismo a cuestionarme.

—Pero tú estarás conmigo.

—Va a esperar un momento a que vayas al baño o irá a media noche.

—Entonces tendrás que estar conmigo todo el tiempo.

—¿Vas a venirte a vivir a Berna? —pregunta sonriendo.

Ja, podría...

—¿De-De verdad? —levanta las cejas sorprendido.

Nein?

Ja, claro que puedes —anda, pídele más cosas que hoy está regalado. Austria sonríe.

—Aunque debo advertirte que no vamos a hacer ninguna guarrería hasta después de la boda. Como dios manda.

—Que no... W-Was? —Suiza se sonroja y levanta las cejas.

Nein, nada de eso que estás pensando.

—Oh... Pe-Pero... —se revuelve un poco más sonrojado —. ¡Sí quieres hacer una guerra antes y todo!

Ja. Y vas a tener que esperar. Ya sé que Frankreich... lo hacías como conejos, pero yo soy una persona decente.

—¡No hacíamos nada como conejos! —protesta apretando los ojos —. ¿De menos puedo dormir contigo?

Ja, eso sí.

—Pero pueden pasar un par de años... No es como que vaya a quitarte la virtud.

—Sí, pueden pasar.

—¿Y nada de nada de nada en dos años? —esto es culpa de Francia.

—¿No crees que puedas soportarlo? —sonríe.

—Probablemente... Nein! Es que es mucho tiempo.

—¿Cuándo te has vuelto tan pervertido? —eso es maligno a propósito.

—¡No soy pervertido! Sólo es que... —protesta sonrojado, apretando los ojos y sintiéndose súper pervertido.

—Eres un pervertido.

—¡No! ¡No lo soy! Sólo el sexo es parte de la vida de una pareja y... Y...

—Aja?

—Entonces tú no lo has hecho con Angleterre.

Was? —se sonroja.

—Tú no lo has... ¡Hecho aún! —sonríe un poco.

—Ya te he dicho que soy una persona decente —le fulmina. Suiza le abraza y aprieta un poco contra él.

—Yo también soy decente.

Nein, no lo eres...

—¿Por qué?

—¿Porque cometiste pecado haciendo eso fuera del matrimonio —tan digno. El mayor se sonroja.

France... Menos mal que no nos casamos —susurra más para sí que para Austria.

—Bueno...

—¿Y qué sí está permitido antes del matrimonio? ¿Los besos largos? —pregunta dándole un beso en la mejilla.

Ja —decide después de unos segundos.

—Los toqueteos...

—¿Qué toqueteos?

—Pues toqueteos de todo... Así como la vez pasada.

—Ni siquiera deberíamos dormir juntos.

—Pero eso sí, ¿no?

—No lo sé.

—Prometo no hacerte nada que no quieras, sólo es dormir

—En realidad hemos dormido en la misma cama muchísimos años… Pero hace muchísimos más que no lo hacemos.

—¿Y eso qué? Ahora volveremos a dormir juntos y ya —le aprieta. Austria suspira y asiente.

—Vendrás a Berna... —sonríe contento con esa idea dándole otro besito en la mejilla.

El músico asiente también y sonríe y piensa que hace sólo unos días... lo quería muerto y ahora hasta estaban hablando de matrimonio. Sólo era necesario que se metiera un poquito Veneciano entre ellos.

—Pasaremos la noche aquí y mañana prepararemos las cosas que hay que llevarnos. Tendré que mandar a alguien para que se encargue de Wien y el resto de cosas mientras estás conmigo —explica pensando en ello —. ¿Dónde puede dormir Veneciano?

—¿Aquí?

—¿Aquí en la cama con nosotros? Es pequeña...

Nein, nein, aquí en casa. Wolf puede prepararle el otro cuarto.

—Hay otro cuarto, entonces.

Ja, England lo ocupa cuando se queda.

Suiza levanta las cejas.

—Viene... Y se queda. A mí nunca me ofreciste quedarme.

Nein.

—¡Yo también vengo de lejos!

Ja, pero tú no eres mi aliado.

England... ¿Qué te propone?

—¿De qué?

—Esa "alianza". ¿Qué va a darte?

—Dinero, poder, un estatus.

—¿Y va a darte todo eso? Es poco confiable y... Agresivo.


No olvides agradecer a Josita su edición