Emma se acurrucó más contra el cálido cuerpo de Regina, intentando alargar unos minutos más el sueño. Se sentía en una burbuja de felicidad, relajada, liviana, sin la erección mañanera que… Abrió los ojos de golpe y de un salto abandonó la cama, despertando a la morena ante tan brusco acto.

-Ooh – Fue lo único que dijo, mirando hacia su entrepierna desnuda. Donde antes había un pene, bueno, ahora había una vagina.

-Wow – Silbó la Reina, delineando sus labios lentamente con la punta de su lengua.

Emma se sintió más tranquila ante la pregunta no formulada. Ya no tenía a swancito pero Regina la seguía deseando. Todo estaba en equilibrio.

-¿Sólo a mí se me pasó rápido este mes? – Cuestionó, volviendo a sentarse en la cama.

-No, a mí también – La besó en los labios – Buen día. ¿Cómo te sentís? ¿Tu cuerpo está diferente?

-Creo que no – Lo meditó unos segundos, pero todo se sentía igual – No, sólo estoy muy feliz, no sé cómo explicarlo, es una sensación en el pecho. Quizás sea este mundo – Se encogió de hombros.

Regina recordó que estaba embarazada y sus ojos se cristalizaron de emoción. Se deshizo de la sabana que aún cubría su cuerpo desnudo y se sentó a ahorcajadas sobre Emma. El gemido les quebró la garganta. Era la primera vez que se sentían, así, siendo ellas realmente. Y les pareció delicioso. La rubia subió su pelvis, frotándose contra la otra. Sus bocas se encontraron rápidamente y sus lenguas se envolvieron en una batalla sin perdedor.

Luego del quinto orgasmo, les pareció que ya era hora de desayunar. La panza de Emma hacía rato que no dejaba de gruñir y por mucho que les gustara amarse, tenían que alimentarse.

Cuando llegaron al comedor se quedaron con la boca abierta al ver tanta comida junta. No había rastros de las dueñas del castillo, pero claramente esa mesa estaba dispuesta para las invitadas.

-Ejem – Se hizo notar la ama de llaves – La Reina Maléfica y la Princesa Aurora salieron y dijeron que disfrutaran de su estancia acá el tiempo que quisieran. Intentarán volver lo antes posible – Y tras una reverencia, salió.

-¿Hay algo mejor que una maratónica noche sexual y un desayuno digno de reyes? – Sonrió feliz la rubia, sentándose y empezando a servirse un poco de todo.

-Qué extraño – Reflexionó – No me gusta que Male se haya ido sola con Aurora – Se sirvió un poco de café, observando atónita a Emma que ya iba por el segundo pedazo de pastel.

-Hermosa, van a estar bien – Le guiñó un ojo – Tenemos el día libre, ¿Querés que vayamos a tu castillo?

-Sí, puede ser – Se encogió de hombros, con la mirada perdida, preocupada.

Emma intentó seguir comiendo, pero no pudo, le estaba cayendo mal todo lo que ingería por el malestar que sabía sentía su enamorada.

-¿Qué tan grave puede ser? Es un dragón, Regina.

-Un dragón contra todo un regimiento, Emma, muy grave puede ser.

-Mirá, dejá de preocuparte y vas a ver que llegan antes de lo que pensas. De todas maneras, no solucionas nada preocupándote. Y te salen arrugas – Le sacó la lengua, molestándola.

-¿Arrugas? Yo no tengo arrugas, Swan. ¡Las cosas que hay que oír!

La rubia sonrió, al menos había conseguido distraerla un rato. Siguió esforzándose y parecía que la morena se olvidaba del tema. Cuando ya no le entraba nada más en el cuerpo, decidieron pasear por el castillo destruido de Regina. Se notaba que el lugar había sido precioso y que la gente había descargado todo su odio en aquellas paredes.

Tomada de su mano, escuchaba como narraba con pasión todas las aventuras vividas en aquellos mejores tiempos. Se preguntó cómo habría sido conocer a esa Regina, sin heridas. ¿Se habrían enamorado de igual manera? Debía admitir que le encantaba su alcaldesa irónica, borde y peleadora. Amaba que le rebatiera todo, sentía que crecía con ella.

-¿Te gustaría volver a vivir acá? – Preguntó, con miedo.

Regina reflexionó largo tiempo.

-Por mucho tiempo creí que sí, pero ahora me doy cuenta de que no. Me acostumbré al nuevo mundo, y me agrada. De hecho, me gustaría mudarnos a una ciudad más grande.

-¿Mudarnos? – Sonrió feliz.

-Mudarnos, Emma Swan, ahora que te tengo, no te suelto nunca más – Le guiñó un ojo, trayéndola contra su cuerpo para besarla con pasión.

Pasaban más de las tres de la madrugada, ni Maléfica ni Aurora habían regresado. Regina no paraba de dar vueltas en la habitación, cada vez más preocupada y enojada, una pésima combinación para la ex Reina Malvada.

La morena se culpaba por haberles dado el consejo de ir a hablar con el Rey Stefan, mirándolo en retrospectiva, le parecía que las había mandado directas a la boca del león. Estaba decidida, apenas saliera el sol, iría a buscarlas. Sin embargo, era difícil, aún con sus poderes. Y ni siquiera quería pensar en el bebe creciendo en su vientre. Esperaría a que todo pasara para contárselo a Emma y rogaba por que no se enojara demasiado.

A las cinco de la mañana se acercó a la rubia, que permanecía despierta a duras penas. Le acarició la cara suavemente, el cabello, el cuello y toda la piel que estaba expuesta. La besó con todo el amor que sentía y se abrazó fuertemente a su cuerpo.

-Emma, me voy a ir. Sola – Apoyó un dedo en sus labios para detener sus palabras – Sé que no estás de acuerdo, pero es por la seguridad de ambas. Jamás estuviste en este mundo y yo voy a estar más preocupada por vos que por todo lo demás. Te prometo volver lo más rápido posible.

Y así, tan rápido como dio su discurso, desapareció en una nube purpura, dejando a la rubia perpleja y creyendo que en algún momento de la noche se habría dormido y estaba teniendo un mal sueño. Pero las horas pasaban y ella no despertaba, por lo cual supuso que esa era la realidad. Regina la había abandonado.

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¿Qué, cómo, cuándo? Parece que nuestra Reina se fue. ¿Qué creen que hará Emma? Sola, en un mundo desconocido y sin poder aparecerse! Tenemos hijo mágico en camino y ya no más swancito. ¿Lo disfrutaron mientras estuvo? Quiero leer opiniones! Y de paso, les dejo mi tumblr por si quieren pasar a ver lo que hago :) valentinabrunoph . tumblr . com :) Nos leemos pronto!