Aquí el segundo capítulo, espero que os guste a todos :) ¡Muchas gracias por leer y especiales gracias a los que os habéis tomado unos minutos para comentar, os lo agradezco!
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Akane se despertó el sábado por la mañana más animada que los días anteriores, su madre parecía que pese a su estado de gravedad estaba más optimista que antes y además se sentía alegre puesto que al fin pudo ver a Ranma y saber que él la había intentado encontrar. Se preguntó qué era lo que tenía que lo retenía ingresado en el hospital, se sentía triste sabiendo que nadie le visitaba y lo comparó con su familia. Sus hermanas, su padre y ella se turnaban para que su madre no estuviera sola casi nunca, y él sin embargo estaba solo 24 horas. Ella quería ayudarlo y hacerle compañía y decidió que cuando visitara a su madre, dedicaría alguna hora a estar con él y conocerle mejor.
Salió de la cama y bajó a desayunar con Nabiki y Kasumi que hablaban amenamente de las mejoras que veían en su madre aunque seguían preocupadas por su situación. La mediana de las Tendo le pidió a Akane que tuviera una cita con Kuno, el hospital les salía caro y necesitaban sacar dinero de donde fuera, así que el joven se prestó a pagar 10000 yenes a cambio de una cita con la peliazul. Ella se negó y Nabiki le dijo que tendría que usar el plan B, vender las fotografías que le había hecho al salir de la ducha. Las expandió encima de la mesa y Akane abrió los ojos de forma exagerada, rápidamente las cogió y arrugó con fuerza mientras Kasumi se tapaba la boca con la mano. Tenía el pelo mojado y se cubría solamente con una pequeña toalla que dejaba al descubierto mucho más de lo que le hubiera gustado, así que para persuadir a su hermana de que no las vendiera aceptó ir a dar un paseo con Kuno el martes por la tarde.
Una vez acabó de desayunar quedó con Yuka para estudiar en la biblioteca, quedaba un mes para los exámenes y tenía que intentar sacar buenas notas pese a su situación actual. Al terminar de leerse todos los apuntes que tenían, las dos amigas se dirigieron a la librería para comprar libretas y bolígrafos para estar preparadas para ese duro mes. Akane no se decidía, libreta pequeña o grande, cuadriculada o lisa, tapa dura o blanda, roja o negra… empezó a inspeccionar todos los rincones del lugar para encontrar la mejor, era muy detallista en estas cosas. Mientras continuaba en la búsqueda la libreta perfecta, divisó una pequeña colección de mangas a la venta, había de varios tipos, algunos títulos le sonaban, otros no y los que conocía eran sobre todo sobre historias de amor. Yuka se acercó a ella y le preguntó:
-"¿Quieres comprarte alguno Akane? He leído que este está muy bien" le señaló uno de los cómics que tenía la portada llena de dibujos de corazones.
-"Bueno… no, no estaba mirando para mí…"
-"¿Entonces para quién?"
-"Es para un chico que he conocido en el hospital. ¡Pero no vayas a pensar mal! Dijo Akane sobresaltada moviendo las manos en forma de negación. "Sólo lo hago porque me siento mal por él, debe aburrirse mucho allí solo" prosiguió en un tono más apagado.
-"Aha, y dime, ¿es guapo este chico?"
-"Ay Yuka, siempre pensando en lo mismo… ¿Acaso es eso importante?"
-"Eso es un sí" comentó divertida su amiga.
-"¿Puedo ayudarles señoritas?" preguntó el dependiente que veía que las chicas no se decidían.
Al final y con la ayuda del dependiente la joven Tendo compró un par de cómics que le recomendó. Al salir de la librería Yuka interrogó a Akane, que contestaba con respuestas cortas de tipo sí y no sonrojada. Al final su amiga tenía tanto interés en conocer al muchacho que le dijo que el lunes iría a visitar a su madre, y que de paso le presentara a Ranma. A ella no le hizo demasiada gracia, tampoco sabía cómo le sentaría a él, pero pensó que esta noche, si hablaban podría comentárselo. Primero, pero, tenía que ver cómo le regalaba el par de libros sin que él sospechara nada raro.
Akane llegó al dojo, cenó sola y se dirigió hacia el hospital donde se encontró con sus hermanas que ya salían de la habitación.
-"Ya nos vamos Akane-chan, te he dejado unas galletas en la mesita de noche de mamá por si tienes hambre"
-"Muchas gracias onee-chan, os acompaño abajo" las tres hermanas se encontraban bajando las escaleras hablando de cómo había pasado su madre la tarde hasta que alguien que subía apresuradamente los escalones chocó contra Akane provocando que casi cayera al suelo.
-"¡Oh perdona! No miraba por donde iba y…" dijo el chico sujetando por la cintura a la peliazul para evitar que cayera.
-"¡Pero es que no miras por dónde vas!" empezó a gritar ella enfadada hasta que se dio cuenta de que quien la estaba aguantando era el chico de la trenza. "¿Ra-Ranma? Ya suéltame pervertido"
-"Oi Akane no te reconocí, perdona, ahm… ¿ya te vas? Creí que llegarías ahora…" dijo él sonrojado separándose de ella y rascándose la nuca con la mano derecha mirando al suelo.
-"Sólo acompañaba a mis hermanas a la salida" dijo algo colorada, sus hermanas no pasarían esto por alto.
-"¿No nos presentas a tu novio Akane?" dijo Nabiki guiñándole el ojo a su hermana pequeña.
-"¡NO SOMOS NADA!" gritaron los dos a la vez, se miraron con los puños cerrados y giraron sus caras hacia el lado opuesto.
-"Hola, soy Saotome, Ranma" dijo él haciendo una reverencia a las chicas".
-"¿Saotome… de qué me suena ese nombre?" pensó en voz alta "encantada Ranma, yo soy Kasumi la hermana mayor de Akane-chan y ella es Nabiki, la mediana. Ya nos íbamos, que tengáis buena noche" ella empezó a adelantarse pero Nabiki se quedó atrás, con el dedo índice le hizo seña a Ranma para que se acercara a ella, él dudoso le hizo caso.
-"Ranma-kun, si quieres fotos de Akane, solo tienes que decírmelo, son 500 yens"
-"¿Fo-fotos de Akane, para qué querría yo fotos de alguien como ella…?" dijo él la mar de confundido.
-"Sí mira, estas son de Akane entrenando y estas de la du…" no pudo terminar de enseñarle las fotos al chico ya que la peliazul se las arrebató rápidamente y se las guardó en el bolsillo. Al ver lo enfadada que estaba, Nabiki se retiró con una sonrisa gritándole a Ranma que ya harían negocios otro día. El pobre chico no entendía nada y miró extrañado a Akane, quien sonrojada e indignada empezó a subir las escaleras.
-"Ey Akane, ¡espera!"
-"¿Dónde ibas corriendo así? Podrías haber lastimado a alguien"
-"Ya, lo siento… vi que ya eran las 21:05h y pensé que ya habías llegado, y bueno, pues subía a ver si te encontraba" Akane se volteó incrédula a mirarle a los ojos.
-"¿Venías a verme a mí?" le dijo sonriendo.
-"Sí…" él miró al suelo notando el calor en sus mejillas, así que se perdió la gran sonrisa que sus palabras provocaron en Akane.
-"Nos vemos a las 23h en el jardín si te parece bien, primero quiero estar un rato con mi madre" ella le sonrió y él asintió contento.
Ranma se fue dirección a su habitación, ese lugar donde había vivido ya durante cuatro meses, una habitación donde se sentía encerrado entre cuatro paredes, pero donde hasta ese momento no le había importado estar. De repente, desde que conoció a Akane tuvo ganas de salir, de sentirse libre, de poder verla cuando quisiera. No quería tener que esperar sus visitas programadas, no sabía nada de ella y sin embargo quería conocerlo todo, hoy había descubierto que tenía dos hermanas, ninguna se le asemejaba, la mayor parecía una persona muy tierna y amable y la mediana muy atrevida y avispada, sin embargo aún no sabía qué pensar de Akane. Era malhumorada y tenía mal carácter, eso ya lo había comprobado en el poco tiempo que sabía de su existencia, y aún así sentía el deber, un deseo inexplicable, de protegerla. No quería verla triste, no quería que nada malo le pasara, quería que esa sonrisa que tantos pocos momentos había disfrutado formara parte de su día a día. Pero él tenía tantas cosas por esconder, tantos secretos que no quería revelar. Su estancia en el hospital era algo que tarde o temprano tenía que contarle, no le sería fácil, pero quería confiar en ella. Y si ella llegara a pensar que era raro, o si no creyese una palabra de lo que él tenía que explicar, ¿cómo podría seguir intentando hacerla feliz? Ranma se sentía raro, nunca había pensado tanto en cosas como esta, hasta entonces su vida se había centrado en entrenar y ahora, lo único que quería era ponerse bueno, y ya no por él mismo, sino por ella. ¿Desde cuándo soy así? Pensaba confundido. Se estiró en la cama y cruzó sus brazos detrás de su cabeza, aún quedaban casi dos horas por volverla a ver y ya estaba nervioso. Sabía que fuera había personas preocupadas por él, pero no quería que nadie sintiera lástima del gran Saotome, él era fuerte, era el mejor artista marcial habido y por haber, o como mínimo lo fue. Sentía que era el momento de tomarse en serio su recuperación, había perdido las ganas de seguir luchando contra aquello que lo retenía allí encerrado, pero volvió a encontrar un motivo por el qué luchar. Pero él no sabía afrontar sus sentimientos, no sabía cómo traducirlos en palabras, no entendía como alguien como Akane seguía sintiendo interés en él, un interés puro. Recordó como ella fue corriendo hacia él sonriendo el día anterior, se alegraba de verle y no pudo evitar compararlo con las veces que Shampoo o Ukyo corrían hacia él, de forma demandante, casi obligadas por una imposición que ellas mismas se habían impuesto.
Quería volver a entrenar, a viajar y descubrir nuevas técnicas, a sentirse fuerte y animado, quería volver a ser el Ranma seguro de sí mismo, ese al que nada temía, pero primero quería verla a ella y agradecerle, como pudiera, evitando la vergüenza, que le hubiera abierto los ojos.
Llegaron las 23h casi sin darse cuenta y corrió hacia el jardín donde habían quedado, pero a pocos pasos de la puerta aminoró la velocidad para que ella no notara sus ansias. La vio sentada en el banco y se acercó para colocarse a su lado.
-"¿Quieres?" dijo Akane mostrándole las galletas de Kasumi. Cogió una y la comió.
-"Mmm están riquísimas ¿Las has hecho tú?"
- "No, las hizo Kasumi, ella se encarga de las tareas de casa ahora que mamá está aquí. A mi no se me dan bien esas cosas" dijo algo apagada.
-"Ves cómo te calé rápido, eres una marimacho" dijo él burlándose amigablemente de ella. Ella lo golpeó en el costado.
-"Oye, eso es muy poco femenino"
-"Ya dejaste claro a mi hermana que no era guapa, qué más te da si soy femenina o no"
-"¿Eh?"
-"Le dijiste que para qué querías fotos de alguien como yo"
-"No, no me refería a eso, no mal pienses, eres una mal pensada"
-"Y tu un insensible" los dos se quedaron callados un minuto intentando calmar su enfado y evitar seguir con la absurda disputa.
-"Akane, tu hermana quería venderme una foto tuya, me dijo que entrenando, ¿qué practicas?"
-"Ah, ¡artes marciales!" dijo ella llena de entusiasmo "tenemos un dojo, mi padre es de la Escuela de Combate de estilo libre, y desde pequeña me enseñó sus técnicas, aún no soy muy buena, aunque he derrotado ya a unos cuantos" soltó orgullosa.
-"¡Qué casualidad! Yo también practico las artes marciales de estilo libre, bueno… practicaba…"
-"Ra-Ranma puedo preguntarte por qué estás…" él la interrumpió, aún no quería contarle cómo llegó a estar en el hospital.
-"¿Cómo está tu madre?" ella entendió rápido que no quería seguir con el tema, así que le sonrió y comenzó a hablar mientras cogía una de las galletas de su hermana.
-"Creo que está mejor, aunque los médicos siguen sin darnos muchas pistas, creo que no quieren arriesgarse a equivocarse. Pero te hice caso Ranma, me mantendré positiva por ella, desde que hablamos he estado más animada e intento hacer todo lo posible para que ella me vea sonreír… yo, yo… quería darte las gracias y bueno… toma" sacó rápidamente de una bolsa los dos cómics que le había comprado y se los tiró avergonzada hacia sus piernas. Él la miró un momento, se alegró enormemente de saber que la había ayudado y luego dirigió su mirada hacia su regazo. Cogió los dos cómics y los miró sorprendido.
-"Muchas gracias Akane, no tenías por qué, yo solo te dije lo que creía de verdad. Me alegra haber sido de ayuda. En realidad yo… yo… también quería agradecerte, bueno…" se quedó pensando cómo podía decirle algo así si no sabía qué tenía que agradecerle exactamente… ¿Gracias por aparecer en mi vida? ¿Gracias por sonreír? ¿Gracias por hablarme? Todo le parecía absurdo y cursi. "Gracias por los cómics" acabó diciendo rindiéndose ante sí mismo.
-"No hay de qué. Y dime, ¿qué técnicas dominas?"
Continuaron hablando de artes marciales durante una hora. La gran pasión de los dos jóvenes parecía incrementar en cada frase, cuando uno explicaba alguna anécdota relacionada con alguna de sus técnicas el otro respondía intentando adivinar cómo contrarrestarla. Ranma le contó lo bien que dominaba el Kachu Tenshin Amaguriken o el Hiryu Shoten Ha, sin embargo prefirió guardarse para más adelante, si lo creía necesario, su fatídica experiencia que le llevó a conocer el Neko Ken.
Cuando Akane vio el reloj se sobresaltó, ella no podía olvidar que iba al hospital a ver a su madre y no a estar con Ranma, aunque le doliera muchísimo tener que dejarle solo de nuevo. Se levantó rápidamente y cogió la bolsa que llevaba con ella para girarse lentamente y mirar a Ranma, que la estaba observando con un gran brillo en los ojos, notaba que la charla sobre artes marciales había animado al chico y eso la contentó enormemente.
-"Ranma mira qué tarde es, tengo que ir con mi madre y tú deberías ir a descansar, no creo que a los enfermeros les haga gracia que estés por aquí a estas horas"
-"Tranquila Akane, para ellos ya estoy durmiendo desde hace rato, he usado otra de mis técnicas para que crean que Ranma Saotome está dormido desde las 22h" le dijo con una sonrisa triunfal.
-"Bueno señor Saotome, yo ya me voy, ¿nos… nos veremos el lunes?"
-"¿A qué hora te levantarás? ¿Crees que podemos vernos hoy por la mañana?" preguntó él con esperanzas de seguir con esta conversación que tantos recuerdos le había traído de sus entrenamientos. Ya había olvidado lo bien que las artes marciales le hacían sentir, y de nuevo gracias a ella, consiguió tener unas ganas infernales de volver a vivir.
-"No sé… mi padre viene a hacer el relevo sobre las 8h de la mañana, así que creo que hasta pasado mañana no podremos vernos. Por cierto, el lunes vendrá mi mejor amiga a ver a mi madre, espero que no te importe si te la presento"
-"Ah, por mi bien, me da igual. Buenas noches Akane" Ranma se giró hacia la puerta del jardín algo enojado, no solo le había dicho que no podían verse el domingo por la mañana si no que además el lunes vendría con una amiga, seguramente una chica aburrida con la que tendría que compartir la atención de Akane.
-"Ranma, lo siento…" dijo ella agarrándolo de la camisa para que frenara, ante su sorpresa él se volteó y le sonrió algo sonrojado por la acción de la chica.
-"No pasa nada, nos vemos el lunes"
...
Continuará...
¿Qué pasará con Yuka y Ranma, se llevarán bien? ¿Y la cita de Akane con Kuno, se llevará a cabo?
