Perdón por la tardanza en actualizar pero he estado más de 4 días con una gripe horrible y una fiebre espantosa :( Para compensarlo regreso con el capítulo más largo que he hecho hasta el momento... las cosas empiezan a coger forma. Nuevamente gracias a todos los que seguís esta historia, espero que el cap sea de vuestro agrado. Un abrazo enorme y os animo a dejar reviews, que siempre alegran a una!

...

Esta vez estaba dispuesto a confesarle todo lo que sentía por ella. No había ninguna duda, era la mujer de su vida. Esa sonrisa que quitaba todas las penas, esa mirada pura y cristalina, ese pelo azulado tan fino y liso. Tenía un carácter único, de eso no había duda, tan dulce y amable con todo el mundo, sin dejar a un lado su temperamento y mal genio cuando lo creía necesario. Pero no podía dejar de preguntarse si ella lo vería como algo más que un amigo, o si eso era todo a lo que él podía aspirar. No era momento de acobardarse, no ahora que había decidido dar este paso, uno muy difícil para él. Se sinceraría con Akane. Antes, pero, tenía que encontrarla. "Arashiyama" leyó "Ah, este es el famoso bosque de bambú de Kyoto. Entonces tiraré por esa dirección, no sé cómo he llegado hasta aquí".

-"Esta rama de bambú la he visto ya cuatro veces… creo que estoy dando vueltas sobre el mismo sitio"… comentaba en voz alta para sí mismo.

-"¿Pero qué haces tú aquí? ¡Qué casualidad!"

-"Ak-Aka-Akane…"

-"¡Cuánto tiempo Ryoga-kun!" la peliazul lo abrazó de forma amigable, hacía unos tres meses que no veía a su buen amigo "¿estás entrenando en Kyoto?"

-"Sí, bueno más o menos, aunque ya tenía pensado volver, quería hablar contigo" dijo jugando con sus dedos mirando al suelo sonrojado.

-"Yo también quería hablar contigo, han pasado algunas cosas, ¿quieres que nos sentemos y nos contemos cómo nos ha ido este tiempo?" El chico asintió, pero antes de empezar a conversar le dio un souvenir que había comprado en Osaka, era un mochi de té verde que desgraciadamente ya había caducado, Ryoga llevaba perdido cuatro semanas. Ella lo aceptó aunque evitó comérselo porque no tenía muy buena pinta.

Tras un rato charlando, Akane tuvo ocasión de contarle todo lo que había ocurrido con su madre, las pruebas, el ingreso, el traslado… Su rutina desde ese día… todo. El chico sintió mucha pena porque no había podido ayudar a su amiga en un momento tan difícil.

-"Lo siento mucho, ojalá hubiera podido estar a tu lado …"

-"No te preocupes, no lo sabías, igualmente eres un buen amigo Ryoga" scrash una parte del corazoncito de Ryoga se empezó a quebrar, ella había dicho amigo… "además, conocí a un chico en el hospital" criicc las grietas de su corazón empezaban a engrandarse, había otro "me ayudó mucho estos días, es un gran muchacho" splaf los añicos del corazón del de la bandana se esparcieron por el suelo.

-"¿En-entonces tú y él, bueno, estáis juntos?" No quería saber la respuesta, pero debía.

-"¡No! De hecho hace dos semanas que no sé nada de él, y bueno, no sé si volveré a verlo…" dijo muy apenada.

-"Tranquila Akane, seguro que os volvéis a encontrar, dudo que alguien se pueda olvidar de ti".

-"Gracias, eres el mejor Ryoga" su sonrisa debilitó al chico de los colmillos, que se odiaba por ser tan buena persona y no poder ver a Akane triste. "Tendría que haberle dicho que no se preocupe, que ya me tiene a mí, para qué quiere a otro… seguro que es un blandengue, feo, que ha echado una hechizo a mi dulce Akane, si lo veo lo retaré y morderá el polvo"

-"Jajajaja" empezó a reír en voz alta mientras divagaba en sus pensamientos.

-"¿Estás bien?" dijo ella sorprendida, aunque ya estaba acostumbrada a las tonterías de su amigo, a veces tenía reacciones un tanto extrañas.

-"Eh, ah, sí, perdona me acordé de un chiste" dijo rascándose la cabeza.

De repente empezó a llover, Akane recogió al cerdito negro en el que Ryoga se había convertido y empezó a caminar hacia su hotel para proporcionarle agua caliente a su amigo. Durante el camino le explicó todo lo sucedido con Ranma, y como él se había desecho de la maldición de Jusenkyo. Le explicó también las consecuencias que tuvo para el joven de la trenza y que ese era el motivo por el cual estaba hospitalizado. Ryoga entendió al chico, y de algún modo sintió lástima por él. En muchas ocasiones se sentía desesperado por querer deshacerse de su maldición, odiaba convertirse en cerdo. Desde que Akane lo descubrió lo llevaba un poco mejor, fue un shock para ella al inicio, pero lo apoyó en todo siempre. Por eso ella comprendió a Ranma y su deseo por volver a ser normal, porque sabía cómo se sentía Ryoga.

Los primeros meses después de caer en el estanque del cerdo ahogado, el joven de la bandana mintió a Akane, aparecía en casa de la Tendo como cerdito, ella le cogió cariño rápido y lo llamó P-Chan. En ocasiones, había dormido con él, por eso al conocer la verdad se enfadó mucho con Ryoga al pensar en como se había aprovechado de ella. Tardó una semana en perdonarle, pero tras intentar entender la vergüenza que él pasaba y lo mal que se sentía con la maldición decidió apoyarle, después de todo era su amiga.

El muchacho no pudo evitar enamorarse de la peliazul cuando lo trató tan bien después de su viaje a Jusenkyo y descubrir la realidad, pero nunca se había atrevido a confesarle su amor. Había pensado que hoy era el mejor día, pero estaba claro que no, ahora tenía una nueva meta en mente, derrotar a Ranma Saotome y recuperar a Akane.

…..

-"Pruébalo otra vez, en esta ocasión presiona aún más fuerte" dijo Tofu indicándole a Ranma con el dedo una parte de su pecho.

-"¡Ahora, ahora parece que sí!" gritó contento el pelinegro.

-"Volvamos a probarlo, haz 50 flexiones esta vez y luego presiona de nuevo fuertemente" Saotome hizo las flexiones que le había pedido el doctor. Al acabar se notó muy cansado, casi al borde del desmayo, así que rápidamente presionó el punto clave que le había señalado.

-"Doctor, noto como vuelve, noto como frena" gritaba Ranma eufórico.

-"Me alegro, seguiremos luego, voy a atender unos pacientes" Ranma asintió. Sintió que podía llegar a curarse, parecía que Ono después de todo sabía lo que estaba haciendo, tenían que perfeccionarlo y tenían que asegurarse de mantener su vitalidad, por ahora solo habían encontrado el punto de fuga, pero eso a él ya le parecía mucho.

Desde el primer día el pelinegro se instaló en la consulta del doctor Tofu, apenas salía de allí, no quería que nadie le descubriera. Estuvieron hablando durante dos días y leyendo sobre cómo podía mejorar la situación de Ranma, hasta que el médico pensó que si a Ranma se le esfumaba la vitalidad, tenía que salir por algún lugar de su cuerpo. Lo primero que tenían que hacer, pues, era descubrir por dónde. Durante casi 8 días se limitaron a cansar al chico para presionar distintos puntos para ver si alguno frenaba esta pérdida de energía. Lo habían intentado casi todo, y ya estaban a punto de abandonar esta técnica, hasta que encontraron un lugar que parecía ser la fuga de escape. Lo único que tenía que hacer Ranma era presionar ese punto para evitar que su vitalidad se escapara, aunque esto en un combate o en algunas ocasiones no funcionaría, debían encontrar algo más seguro, algo mejor. Debían seguir intentándolo.

Para agradecerle la ayuda a Tofu, el pelinegro colaboraba en las tareas de la consulta, de hecho incluso estaba aprendiendo algo de medicina, ayudaba a cocinar y atendía a algunos pacientes si lo que necesitaban eran vendajes o cosas más sencillas. El doctor estaba contento con su nuevo asistente, era un chico muy aplicado y obediente y aunque era testarudo y algo egocéntrico, se notaba que se preocupaba por los demás. Además desde que llegó él, el número de mujeres que venían a la consulta había aumentado notablemente.

Esa mañana Tofu tenía muchas visitas y el teléfono empezó a sonar.

-"Cógelo por favor Ranma ahora no puedo" gritó el médico desde una de sus salas.

-"¿Diga?" respondió el pelingro.

-"¡¿Ranma?!"

-"Eh no, no, soy el doctor Tofu, estoy algo afónico ahum, ahum" Ranma empezó a fingir que tosía mientras se maldecía por no haber pensado que la que llamaba podía ser Akane, después de todo su empeño por esconderlo, él mismo se despistó.

-"No me tomes el pelo…"

-"Akane, vamos, yo no te mentiría. ¿Cómo estás?"

-"Bien gracias, solo quería pedirle si podía ir a ver cómo está nuestra casa"

-"Sí, claro…"

-"También quería comentarle que si se encuentra a Ranma le diga de mi parte que es un egoísta, un insensible, un estúpido y sobre todo que es muy muy feo"

-"¡Oye! Yo no soy ninguna de esas cosas" gritó él enfadado.

-"Lo sabía, me habéis mentido, ¡eres un idiota!"

-"Y tu una estúpida, ¿a quién se le ocurre visitar a ese viejo?"

-"Perdón por querer ayudarte" dijo Akane con voz irónica.

-"¡No tenías por qué ayudarme, soy yo quien debería protegerte no al revés!" un silencio incómodo siguió esta afirmación.

-"Ranma… ¿por qué me mintió el doctor Tofu?"

-"Yo se lo pedí, no quería que supieras que estoy aquí…"

-"Ah, lo, lo siento, no sabía que no querías saber nada más de mí… ¿si quieres pásame con el doctor y ya está" Akane no pudo evitarlo, notó una lágrima caer por su mejilla al pensar que Ranma no quería verla nunca más.

-"No es eso… no, no malinterpretes… Dios ¿por qué eres tan mal pensada?"

-"¡Insensible!"

-"No quería preocuparte ¿vale? No quería que te hicieras falsas esperanzas y que luego no mejorara, ya tienes suficiente con todo lo de tu madre, y no quería ponerte más triste"

-"¿Estabas preocupado por mi?"

-"Bueno… esto… sí… ¿Pasa algo?" reconoció Ranma avergonzado.

-"Gracias" dijo ella sonriendo "por cierto, felicidades"

-"Cómo… ¿cómo lo has sabido?"

-"Llamé al hospital para preguntar por ti… y me comentaron que te habías ido porque ya eras mayor de edad y no podían retenerte"

-"Entonces tu también estabas preocupada por mi…" soltó él orgulloso. Ella no respondió. "¿Cómo está tu madre?"

-"Sigue igual… ya no sé qué pensar… ella está animada, y se ve positiva, pero tantas pruebas y todo… espero que pronto encuentren ya la cura definitiva, se está alargando todo mucho"

-"Tranquila Akane, estas cosas tardan un tiempo, pero seguro que todo sale bien al final, tu madre es una mujer fuerte. Por cierto, crees… ¿crees que volveremos a vern…" Ryoga que se encontraba en el hotel de Akane, salió del baño y la llamó por su nombre interrumpiendo a Ranma a quien no le hizo ninguna gracia escuchar una voz masculina en la habitación de Akane.

-"¡Oh! Veo que estás acompañada" dijo Ranma celoso.

-"Sí, estoy con Ryoga-kun un amigo mío, nos hemos encontrado aquí en Kyoto y bueno…"

-"Me alegro" la interrumpió Ranma "tengo que ir a ayudar a Tofu, le diré que vaya a ver cómo está vuestra casa"

-"¿Estás celoso?"

-"¿Yo? ¡Ja! Ya hablaremos Akane"

-"Está bien… puedo…¿puedo volver a llamarte aquí?"

-"Ah, uhm, sí claro, adiós" dijo él sonrojado, le encantó la idea de que Akane quisiera volver a hablar con él.

Ella colgó el teléfono y se giró hacia el chico de la bandana.

-"Era él Ryoga-kun, tenías razón no se había olvidado de mí, simplemente no quería preocuparme" le dijo a su amigo con un brillo en su mirada. El chico empezó a deprimirse, de nuevo.

-"Ah, ves, te lo dije" comentó desganado maldiciendo mentalmente a este tal Ranma Saotome.

-"De hecho, creo que se ha puesto celoso cuando te ha escuchado, jaja, te imaginas, celoso de ti como si tu y yo estuviéramos juntos"

-"jajaja tu y yo juntos dices, jajaja, bueno, pues, jaja, no sé…¿como novios? Qué tonterías" balbuceaba él rojo como un tomate moviendo sus dedos de forma nerviosa, sin embargo la joven Tendo estaba tan contenta por saber al fin del chico de la trenza que no le prestaba demasiada atención a su amigo.

….

Al colgar Ranma le comentó al doctor Tofu que Akane le había pedido que fuera a comprobar el estado su casa, así que el joven médico le dijo al de la trenza que lo acompañara. Anduvieron poco, su consulta no estaba a más de 15 minutos de la residencia Tendo. Por el camino estuvieron callados, el muchacho no quería ser descubierto por nadie, así que llevaba una bufanda y una gorra para que nadie lo viera. Llegaron al lugar y Ranma no pudo evitar quedar boquiabierto, era una casa grande, con un patio con un pequeño estanque y ¡un dojo! El mismo que le había comentado la peliazul. Mientras Tofu entraba por el comedor para cerciorarse de que todo estuviera en orden, el pelinegro entró en el dojo, se veía simple, demostraba que los Tendo eran una familia humilde, pero le pareció magnífico, tener un lugar donde entrenar cada día le parecía mágico y maravilloso. No pudo evitar hacer unas cuantas katas, ahora ya sabía donde presionar si se notaba agotado así que sin sobrepasarse podía controlar el estado de su vitalidad.

Al cabo de un rato, viendo que el doctor no salía de la casa decidió entrar. No vio a nadie en el comedor ni en la cocina, así que empezó a subir las escaleras. En una de las puertas del pasillo vio colgado un letrero con forma de pato donde se leía Akane, y no pudo evitar entrar, tenía curiosidad por saber cómo sería su habitación. Era pequeña, no muy decorada ni con demasiados toques femeninos, rió para sí mismo pensando que su cuarto era como Akane. Había muchos libros encima del escritorio, se notaba que era una chica aplicada. Él ojeaba entusiasmado las hojas donde se enseñaba matemáticas y lengua, hacía mucho que no estudiaba y de algún modo lo echaba de menos. Se sorprendió al ver un papel colocado entre dos páginas a modo de punto de libro, se trataba del papelito que ella arrugó el día que se conocieron, el papel que consiguió que entablaran esta ¿amistad?¿relación? Ranma se sonrojó al ver que lo había guardado, ¿sería importante para ella? Se sorprendió al verse en su habitación, mirando sus cosas, se sentía conectado a ella, desde que la conoció casi todo estaba relacionado con Akane… ¿Seguiría siendo así mucho tiempo? Rápidamente salió de sus pensamientos cuando escuchó ruido provenir de otra de las habitaciones, parecía que Tofu estaba hablando con alguien, ¿quién podría haber más en la casa? Salió corriendo para allí y se encontró a Ono conversando con una fotografía, con las gafas empañadas y envolviéndose la cabeza con un guante que había encontrado.

-"¿Qué está haciendo doctor?"

-"Oh, Ranma, Kasumi-san, aquí, yo… jajaja, le estaba contando que su guante me queda perfecto" el pelinegro empezó a reír.

-"¡No sabía que le gustaba la hermana de Akane!"

-"¡SHHTT! te puede oír…"

-"Pero doctor, esto es solo una foto, Kasumi-san está en Kyoto" Ranma cogió la fotografía sin dejar de desternillarse y la observó, en ella aparecían las tres hermanas, todas sonrientes abrazando a su madre, pero sus ojos se centraron en la mirada de Akane, parecía tan feliz. Se preguntaba si alguna vez podría verla así. "Tofu sensei, ¿usted cree que la señora Tendo se curará?" ya recompuesto y algo avergonzado le respondió.

-"Espero que sí Ranma, hace muchos años que conozco a la familia, y puedo asegurarte que es una mujer muy fuerte. Lamentablemente yo no pude ayudarles en esta ocasión, así que espero que el equipo de Kyoto encuentre la solución. Allí hay un par de chicos que estudiaron conmigo y estoy seguro de que harán todo lo que puedan por ella".

…..

Al día siguiente por la mañana todos se dirigieron al hospital para ver a la señora Tendo, era hora de hablar con los doctores y visitar a la matriarca. Al llegar estuvieron conversando primero un poco con la mujer, que parecía encontrarse notablemente mejor, aunque seguían sin saber como avanzaba su caso puesto que los médicos no se atrevían a decir demasiado, sin embargo ese mismo día un poco más tarde les habían citado para comentarles algo nuevo. Todos fueron saliendo poco a poco de la habitación, pero su madre le pidió a Akane que se quedara un momento a solas con ella.

-"¿Cómo está?"

-"¿Cómo está…quién?"

-"Ranma-kun, has hablado con él ¿verdad?"

-"Mamá… ¿cómo lo sabes?" gritó sorprendida.

-"Oh Akane querida, finges muy mal… tu mirada ha cambiado, estás más alegre que otros días, está claro que has hablado con él…" dijo su madre sonriendo pícara.

-"Está bien, está con el doctor Tofu… parece que por fin ha decidido intentar curarse… me alegro por él… pero no pienses nada raro mamá…" decía la joven cada vez más roja.

-"Yo no pienso nada… sólo me alegra verte contenta, y también me alegro por Ranma-kun, es un buen chico, espero que os veáis pronto. Anda corre con los demás a ver qué tienen que deciros" su hija asintió y salió por la puerta. La madre respiró aliviada y soltó una pequeña carcajada al recordar el rubor de su hija, se parecía a ella en muchos aspectos y le recordaba su juventud.

Se reunieron con el equipo de médicos que estaban investigando el caso de esta rara enfermedad y les dieron agradables noticias. La madre de Akane estaba reaccionando positivamente al tratamiento, tal y cómo lo veían ahora, las posibilidades de recuperación habían aumentado del 50% al 65% así que por el momento seguirían intentándolo para ver si todo iba a mejor y no había una recaída, en cuyo caso podrían volver a casa en una semana.

Esa misma noche decidieron salir las tres hermanas y Soun a celebrar esa buena noticia y de paso comprar algo para su madre. Al regresar al hotel Akane estaba nerviosa, había alguien a quien quería contarle todo lo sucedido, pero no sabía si era imprudente volverle a llamar. Habían hablado el día anterior e igual parecía desesperada.

-"Akane-chan, creo que a Ranma-kun le gustaría saber cómo está mamá" sonrió dulcemente Kasumi cuando acompañó a su hermana a su habitación dándole ánimos, como si le hubiera leído la mente. La peliazul sonrió y asintió. Corrió a su cama para llamar desde el teléfono que tenía en su mesita.

-"Aiya, ¿quién ser?" descolgó una voz aguda femenina.

-"Hola… Tendo Akane al teléfono, ¿podría hablar con el doctor Tofu?"

-"Tofu estar con airen, ¿querer dejar recado?"

-"¿¡Airen?!" Akane quedó perpleja, de fondo escuchó una voz que rápidamente reconoció "¿Sha-Shampoo qué haces aquí? Oh, no, dame el teléfono" cogió el teléfono velozmente Ranma.

-"¿Diga?"

-"Hola Ranma, solo quería comentarte que mi madre está mejor, y que si todo va bien volveremos a casa en una semana… pero veo que estás ocupado"

-"No, no es lo que crees Akane, créeme por favor" Shampoo cogió a Ranma del brazo "¿Quién ser esta Akane? Shampoo echar de menos a Ranma, ¿dónde haber estado?" El doctor Tofu entró a la sala y vio la mirada de Ranma que le pedía a gritos ayuda, así que amablemente cogió a la china por el brazo y se la llevó fuera diciéndole que lo sentía pero que la consulta estaba cerrada.

-"Ranma… no tienes por qué darme explicaciones"

-"Pero…pero… quiero dártelas… es una larga historia, así que si quieres cuando nos veamos te la puedo contar" dijo él confiado aunque algo asustado por la reacción que podría tener Akane.

-"Está bien…" ella se alegró al descubrir que él planeaba volverla a ver.

-"Me alegro mucho por tu madre, espero que todo vaya bien y podamos vernos la semana que viene entonces" dijo aliviado.

-"Sí, bueno, que descanses Ranma"

-"Buenas noches Akane"

Por hoy él ya podía ir a dormir contento con estas buenas noticias, mañana ya vería cómo tratar con la loca de Shampoo.