Al día siguiente Ranma se levantó y se dirigió a la cocina de la consulta del doctor Tofu para desayunar. Estaba contento, después de saber que Akane podría regresar en una semana, se moría de ganas de verla, aunque no sabía cómo reaccionaría al encontrársela de nuevo, estaba nervioso, parecía un niño a punto de empezar la escuela, pero eran unos nervios agradables. Al entrar por la puerta vio a Ono preparando té en la encimera, y cuando giró sus ojos hacia la mesa dio un grito del impacto que recibió. Shampoo estaba allí sentada, y al verlo corrió a abrazarlo.
-Airen por fin despertar, ¿dónde haber estado?
- Sha-Shampoo… ¿cómo me has encontrado?
- Yo seguirte el otro día, tú volver de casa vieja y fea.
- Vaya… bueno, ¿y qué quieres?
- Yo no saber nada de ti en meses, estar muy preocupada.
- Si solo nos hemos visto tres veces… La primera en China cuando te derroté como chica, la segunda cuando me seguiste hasta Japón y te derroté como chico, y la tercera hace meses cuando te dije que no me casaría contigo.
- Pero yo cumplir leyes amazonas, yo querer a Ranma y yo casarme con él.
- Lo siento Shampoo, pero no podrá ser… Ranma ya tiene novia – dijo el doctor sorbiendo un poco de té mientras el joven de la trenza giraba lentamente su cabeza confundido y desconcertado hasta encontrarse con los ojos del médico, que sonriendo le guiñó para darle a entender que le siguiera el rollo. La amazona levantó una ceja y los miró desconfiada.
- Yo no creer… ¿dónde estar ella?
- Mmm no está aquí… está lejos, de viaje – dijo el pelinegro nervioso.
- No ser esa Akane que llamar ayer, ¿verdad?
- ¡Precisamente! – dijo Tofu contento, esto iba bien.
- ¿Qué? – gritó Ranma sobresaltado.
- Oh vamos, no tengas vergüenza chico, no hace falta que siga siendo un secreto, pronto ella será tu prometida – Ranma abrió los ojos y la mandíbula como nunca, podían entrar aviones en su boca si se lo proponía. Se moría de vergüenza solo de pensar en que Akane podría ser su novia…
- Yo no, no… - empezó a mover las manos como un loco intentando negarlo todo, pero Tofu le hizo una mueca para que entendiera que era la única manera de librarse de la loca de Shampoo – eh, sí, es mi no-no-novia.
- ¡Ja! Pues tener voz de fea. Esto no quedar así, yo encontrarla y ganar a Airen de nuevo, ella no poder con una amazona – la china salió enfadad pero segura de que ganaría cuando se enfrentara a la novia del pelinegro la derrotaría y volvería a ser su prometida oficial.
Ranma suspiró aliviado y se sentó recostando su cuerpo contra el respaldo, pensando que se había quitado un gran peso de encima. Empezó a pensar cómo sería su relación con Akane si realmente estuvieran juntos y no pudo evitar sonreír, algo que Tofu vio. Se alegró mucho por el muchacho y por la joven Tendo, sabía que ella sentía gran aprecio por este chico testarudo y confiado y si él podía, ayudaría a que ambos acabaran juntos.
Tras desayunar, decidieron seguir practicando para encontrar la manera exacta de retener la vitalidad de Ranma, tenían ya localizado el punto de fuga, ahora quedaba conocer cómo taponarlo. Primero probaron una especie de tirita, pero aunque era eficaz un rato, él no podía depender de algo así de por vida, podía caerse o mojarse y entonces esta solución desaparecería. Aun así el chico de la trenza estaba muy animado, por fin podía entrenar y su musculatura y color de piel regresaron a la normalidad. Se notaba ágil, fuerte y vivaz y tenía muchísimas ganas de enseñárselo a Akane, que a fin de cuentas, era a quien debía agradecerle todo.
…..
Esa misma tarde en Kyoto Akane estaba tomando un helado con sus hermanas, esperaban ansiosas a su padre, quien se encontraba hablando con los doctores para confirmarles si su esposa estaba reaccionando positivamente al tratamiento y si podrían regresar con ella a casa esa misma semana. Ni Nabiki ni Kasumi habían pasado por alto el buen humor de la menor de las Tendo, sabían que además de la mejora de la matriarca de la casa, ella sonreía porque posiblemente pronto vería a Ranma.
-¿Nerviosa hermanita?
- ¡Claro! Espero que hoy nos den por fin la buena noticia.
- No, no me refería a eso. Hablo de Ranma-kun, ¿nerviosa por verle de nuevo?
- ¿Eh? Qué cosas dices, ya casi no e acordaba de él – sus dos hermanas voltearon la cabeza y se dieron una mirada cómplice y sonrieron de lado, qué cabezona era… - además, ayer cuando lo llamé una chica cogió el teléfono, quien sabe, quizás es su novia.
- No creo que Ranma-kun tenga novia Akane-chan, piensa que estuvo cuatro meses en el hospital y nunca recibió visita alguna – comentó sabia como siempre Kasumi.
- Sí… es verdad, pero… no sé, me parece sospechoso – dijo cabizbaja.
- Los celos no te sientan bien… ¿dónde está la Akane que peleaba con todos los chicos? Aunque es agradable comprobar que tienes sentimientos.
- ¿Yo celosa? Por favor…
- Ya basta, Nabiki sé menos cínica y más comprensiva con tu hermana y tu Akane deja de negar lo obvio – soltó la mayor a modo de reproche. Las otras dos callaron y asintieron asustadas.
Soun llegó corriendo con una enorme sonrisa en la boca, en cuatro días podrían regresar a Tokio con su madre, quien había asimilado el nuevo tratamiento de maravilla y se estaba recuperando de manera rápida y satisfactoria.
Todos juntos se dirigieron hacia el hospital para celebrarlo con la señora Tendo, que estaba que no cabía en sí de alegría, tras meses pensando que quizás no saldría de esta, por fin le habían comunicado que podría volver a tener la vida normal de antes, que podría disfrutar de su marido y de sus hijas y que, aunque debía tomar una medicina de forma diaria podría entrenar si lo deseaba. Al llegar a su cuarto sus tres hijas se lanzaron sobre ella y la abrazaron muy fuerte, a Akane y Kasumi les saltaron unas cuantas lágrimas de felicidad, mientras que Soun lloraba a moco tendido desesperado. Debían esperar cuatro días para regresar para acabar de suministrarle la dosis necesaria para asegurar la cura completa de la mujer.
Kasumi salió al pasillo para llamar a Tofu y hacerle saber que regresarían antes de tiempo y agradecerle su ayuda al conseguir que ese equipo de doctores de Kyoto hubiera salvado a su madre.
-Consulta del Doctor Tofu, ¿diga?
- Hola, Tendo Kasumi al habla, ¿está el doctor?
- Hola Kasumi-san, soy Ranma. Ono está atendiendo una visita, quieres que le deje algún recado.
- Sí por favor, dile que en cuatro días regresaremos a casa, mi madre está mucho mejor y quería agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros.
- Me alegro mucho, son grandes noticias. ¿Entonces estaréis aquí en cuatro días? – él no pudo esconder su alegría.
- Sí, cogeremos el tren que llega a la estación de Nerima el jueves a las ocho de la tarde – Kasumi respondió a Ranma sin que él preguntara, sabía que el chico iría a ver a su hermana.
- Ah, de acuerdo, se lo diré también a Tofu. Gracias por llamar.
- A ti, le daré recuerdos de tu parte a Akane.
- Gra-gracias…
El joven Saotome corrió hasta la consulta del doctor, abrió la puerta sin pensar y le gritó a Tofu: "tenemos menos de cuatro días para encontrar la solución a mi problema" él salió corriendo hacia el patio donde comenzó a hacer flexiones, mientras que Tofu se quedó perplejo auscultando a una señora mayor que miró con buenos ojos al joven, y le pidió que si la próxima vez que lo visitara lo podía atender "ese joven esbelto y musculoso".
Cuando acabó de visitar a todos los pacientes, se fue con Ranma para intentar averiguar qué es lo que le pasaba, no era normal verlo tan contento, aunque había notado una gran mejora en su humor y actitud, que de repente se pusiera a saltar de alegría de esa manera era raro. Aunque si sus sospechas eran ciertas, la causante de todo ese alboroto solo podía ser Akane. Vio de lejos como el muchacho hacia flexiones y luego se presionaba utilizando unas hierbas que él mismo le había facilitado, sonrió al ver las interminables ganas del chico, su energía era de envidiar y no pudo evitar esbozar una sonrisa, aunque el muchacho era un rato presumido e impertinente le había cogido cariño y le deseaba todo lo mejor.
Al llegar junto a él escuchó con atención todo lo que Kasumi le había explicado durante la llamada, qué gran noticia, él también volvería a ver a su amada, aquella a quien aunque no se atrevía a confesarle su amor le quitaba el aliento.
-Quiero estar recuperado del todo antes de que Akane regrese, ¿te imaginas qué cara pondrá si se entera de que lo hemos logrado? – Decía el joven muy entusiasmado, el doctor asintió – creo que… ya sé cómo podemos conseguirlo, no será fácil y no le va a gustar, pero, creo que es la única opción. ¿Está dispuesto a ayudarme pase lo que pase?
- Antes de decirte que sí, necesito saber de qué se trata.
- Creo que para que la fuga desaparezca, primero debemos acabar con mi vitalidad. Debemos forzarme al máximo hasta que mi energía quede reducida a cero, hasta que no tenga más vitalidad, una vez esté… casi muerto, la fuga dejará de ser una fuga ya que no tendrá nada que eliminar. Usted tendrá que revivirme rápidamente una vez esto suceda.
- Ranma esto es una locura, ¿estás insinuando que quieres dejarte morir y que luego yo tengo que resucitarte? Es un sinsentido. ¿Y si no funciona?
- Déjeme terminar, para asegurarnos puede hacerme un punto de sutura justo en ese lugar, no creo que sea necesario, pero con una sutura nos aseguraremos de que realmente no vuelva a perder la vitalidad.
- Ya probamos lo de la sutura Ranma… no funcionó.
- Por qué no había eliminado del todo mi energía… hemos estado leyendo sobre esto doctor, sabe que puede funcionar…
- Podría ser, pero es muy arriesgado.
- No me importa, asumo la responsabilidad y las consecuencias, además confío en usted, sé que sabrá como reanimarme.
- Si te pasa algo Ranma, ¿qué le diré yo a Akane?
- ¿Por qué mete a Akane en esto?
- Porque es obvio que lo haces por ella… deja de ser tan idiota como para negarlo… puede que engañes a otros per a mí no, yo también… también sé lo que es que te guste alguien – Ranma se puso colorado, ¿de verdad era tan obvio que ella le gustaba? Nunca antes le había gustado una chica así que no entendía si eso que sentía realmente era algo parecido a "amor". Aun así eso implicaría que él tenía una debilidad y el gran Ranma Saotome no podía permitir que alguien supiera eso.
- Dejemos las cosas claras, sí lo hago por ella, pero no porqué me guste, sino porque fue ella quien le pidió que me ayudara, sería descortés que le hubiera hecho perder el tiempo después de todo lo que hemos avanzado…
- Lo que tú digas… Y bien, ¿cuándo quieres que lo probemos?
- Mañana por la mañana – dijo Ranma firme.
…
Al día siguiente Akane despertó y fue a ver a su madre mientras sus hermanas se quedaban con Soun calculando el coste de todo lo que habían pagado hasta ese día. Llegó a la habitación y se sentó a su lado. La mujer le cogió la mano a su hija y se la estrechó, se sentía tan feliz de saber que podría verla crecer y madurar, sentar la cabeza, casarse, tener hijos, cuidar de sus nietos. Además empezó a imaginarse todas esas escenas en su cabeza, y lo curioso es que en todas ellas aparecía el joven Saotome al lado de Akane. Él le había prometido que la cuidaría, y estaba segura de que era el más idóneo para ella.
Aunque aún le costaba un poco por lo débil que estaba, se levantó y cogió el monedero que tenía en uno de los cajones, se acercó de nuevo a su hija y le tendió un billete de 5000 yenes.
-Toma, sé que no lo has pasado muy bien últimamente, y creo que mereces alguna recompensa por lo fuerte y positiva que has sido este tiempo. Quiero que salgas a comprarte un vestido precioso, cumplirás los dieciocho en dos semanas, y quiero que empieces a ver lo hermosa que eres.
- Mamá, muchas gracias pero no puedo aceptarlo.
- No seas absurda, claro que puedes, es mi regalo por adelantado. Además estoy segura de que hay alguien que querrá verte preciosa cuando regreses.
- ¿No hablarás de Kuno? – dijo frunciendo el ceño.
- jajaja, ¡no hombre! Anda, ve al centro comercial y busca algo bonito, no aceptaré que regreses con cualquier trapo ¿me oyes?
- Sí mamá, ¡muchas gracias! – dijo contenta abrazándola.
Salió rumbo a la zona comercial mirando todos los escaparates. Era verdad, en nada tendría dieciocho años, ya no podía vestir como una niña desaliñada, tenía que empezar a fijarse en la ropa, en el pelo… no porqué la sociedad lo impusiera, sino porque ya tenía ganas de sentirse más mayor, más mujer. Se detuvo frente un maniquí que llevaba un vestido rosa palo con escote de barco y una falda holgada que llegaba por encima de las rodillas. Tenía un lazo en la cintura que acentuaba el cuerpo femenino e iba acompañado por una rebequita delgada de manga larga de un tono un poco más fuerte. Mientras lo observaba pensó "¿le gustaría verme con un vestido como este a Ranma? Creo que es demasiado rosa para él" de repente se vio reflejada en el cristal sonriendo como una niña a la que acaban de regalarle una piruleta, se sonrojó al darse cuenta de lo que había pensado. ¿Quería realmente arreglarse para el chico de la trenza? Ella quería convencerse de lo contrario, pero su mente no dejaba de recordarle que sí.
…
Ese día la consulta del doctor Tofu permaneció cerrada, tenían que estar cien por cien involucrados en el plan de Ranma, nada podía fallar o sería fatídico. El médico preparó la sala con todos los elementos necesarios para llevar a cabo una rápida reanimación. Había llegado el momento, el joven de la trenza llevaba más de una hora entrenando en el patio de la consulta, dando patadas, haciendo flexiones, corriendo, saltando, haciendo todo el ejercicio que podía para agotarse. Empezó a sentirse mal, a ver borroso y de repente cuando creyó que iba a desmayarse por falta de energía, Ono le lanzó un cubo de agua fría para que espabilara. Su función era conseguir que toda la vitalidad de Ranma desapareciera, y para ello tenía que evitar que se desmayara, tenía que llevarlo al límite. Pasada media hora, el chico ya no pudo más y Tofu tampoco pudo hacer nada para despertarlo. Corrió con él en brazos hasta el interior de la sala donde, antes de reanimarlo, le suturó el punto de fuga, y después prosiguió con la maniobra de reanimación. El pulso de Ranma era casi nulo, y Tofu se asustó mucho, pero con calma al final consiguió que se estabilizaran y entonces lo llevó a la cama para que reposara. Sin embargo no estaba seguro de que el joven se recuperara del todo, agotar toda su energía, debilitarlo al extremo podría haberle pasado factura y podría tener algún problema al despertar, si lograba despertarse. Él lo vigilaría día y noche para asegurarse de su bienestar, y todo lo que podía pensar era que habían hecho lo correcto. Deseaba con todas sus fuerzas que en un par de días se recuperase del todo para que llegara a tiempo de ver a Akane.
CONTINUARÁ
….
PERDÓN, PERDÓN y PERDÓN por la tardanza en actualizar, me quedé algo estancada, pero gracias a los comentarios me llené de ganas para seguir con la historia, y la verdad es que me gusta mucho hacia donde se dirige J Gracias especiales a SOSA 07, ¡que me ha animado un montón!
juancarlosnunezespinal: continuada :)
Sosa07: Como siempre gracias, gracias a ti seguí con la historia :)
netokastillo: gracias por tu comentario, espero que siga gustándote!
AbiTaisho: Gracias!
Akanita: Muchísimas gracias Akanita ^^
nancyricoleon: sip, Shampoo ha aparecido ahora y desaparecido de momento, pero seguro que volverá a dar más problemas! Gracias por tu comment
DaniRashell: jajaja qué sería de la serie de Ranma sin Shampoo, a mi tampoco me gusta, pero es un personaje clave!
Sav21: Jajaja me encanta que odieis a Shampoo!
kioh chapter: la madre de Akane ya está totalmente recuperada, ahora a ver qué tal avanza Ranma :( Gracias por comentar!
Espero que os guste el capítulo, ¡abrazos para todos!
