Salió sonriente de la tienda, se había probado el vestido rosa y le quedaba como anillo al dedo. Se veía perfecta, espectacular, se sentía bien consigo misma y le encantaba como un simple trapito la había alegrado tanto, pero sabía que no era solo eso. En pocos días regresaría a su vida normal, su madre volvería a casa y podrían hacer todas las cosas que ella ya añoraba, como comer con todos, hablar sobre cómo les había ido el día, entrenar en el dojo, ir a la escuela y estudiar con sus amigas e incluso cocinar con Kasumi si ésta se lo permitía. Todo igual que antes, excepto… Ranma. ¿Qué pasaría con él una vez todo se calmara y ella regresara a su rutina? ¿Seguirían viéndose? Ella se propuso ayudarlo en su problema, esperaba que Tofu se hubiera encargado de ello, pero si no, estaba dispuesta a hacer todo lo posible para apoyarlo, y más ahora ya que no tenía que ir al hospital y tendría mucho más tiempo.
Llegó al hotel con la bolsa y esa inmensa sonrisa, entró en la habitación que compartía con sus hermanas tarareando una canción, dejó su compra encima del tocador y se estiró bocabajo encima de la cama. Hundió su cara en la almohada y suspiró como si quisiera quitarse de encima la poca tristeza que le quedaba. No quería ni podía ocultarlo más, creía que estaba enamorada. Ahora que no tenía más preocupaciones, que se sentía bien por sentirse bien, sin remordimientos, ni pena por el estado de su madre pudo ver que todo en lo que pensaba era Ranma. Se preguntaba si estaba bien, qué estaría haciendo, con quién, si se encontraba mejor, quién era la chica que escuchó por teléfono… no podía creerse que todo girara alrededor de ese chico. Corrió hacia el espejo del baño y observó su rostro, como su madre le había dicho, en dos semanas tendría dieciocho años, sus facciones ya no eran las de esa niña que solo vivía para entrenar, eran las de una chica más madura, con otras ansiedades en mente. Se preguntó si algo de maquillaje le quedaría bien, y aunque no había nadie en la habitación, cogió disimulada y lentamente el neceser de su hermana mayor para ponerse un poco de rímel. Nunca lo había hecho antes, abrió el potecito y miró con detenimiento la tinta incrustada en el pincel de la punta, dudó un poco sobre su funcionamiento, aunque rápidamente supo cómo usarlo. Le daba cierto miedo acercar ese objeto tanto a su ojo, así que tras tres intentos, por fin consiguió su cometido. Al aplicarlo sobre sus pestañas le hizo cosquillas y parpadeó fuerte, tan fuerte que provocó que en milésimas de segundo pareciera un panda. Abrió los ojos para mirarse bien, y abochornada buscó una toallita para limpiarse, aunque lo único que consiguió fue esparcir aún más las manchas negras. Justo entonces la puerta empezó a abrirse. Se apresuró a guardarlo todo con cautela, pero no tuvo tiempo de limpiarse mejor y al verla, sus hermanas empezaron a reír, Nabiki a carcajadas, Kasumi lo disimulaba mejor. Ella se enfadó al ver su reacción y sonrojada cerró la puerta del baño con fuerza.
-Vamos Akane, no te enojes, si querías trabajar en un zoo sólo tenías que decirlo – gritó Nabiki desde el otro lado de la pared.
- ¡Cállate! – Vociferó la joven frotando su rostro con fuerza con la toallita.
- Akane-chan, si quieres, puedo enseñarte a maquillar. Ya verás que es muy sencillo.
La menor de las Tendo salió mirando el suelo avergonzada, en algunos aspectos aún era una niña aunque quisiera dejar de serlo. Se dirigió hacia su hermana mayor y le ofreció el neceser.
-Gracias Kasumi onee-chan… ¿me enseñarías? Solo algo sencillo… quería ver cómo sería con un poco de maquillaje…
- Claro que sí – le sonrió maternalmente y le agarró la mano hasta sentarla en el borde de la cama – cierra los ojos, ya verás que con poco notarás un gran cambio – la más pequeña asintió contenta.
- Akane, ¿quieres que te regale un estuche para tu cumpleaños? Ya queda muy poco… – intervino Nabiki que se sentía un poco mal por haberse reído así de ella.
- ¡Muchas gracias Nabiki! Me haría mucha ilussshh – no pudo terminar la frase porque Kasumi, que estaba intentando ponerle pintalabios le cerró la boca con los dedos.
- Estate quieta si no quieres parecer un payaso, dudo que a Ranma le guste eso – soltó Nabiki indiferente mientras se giraba para coger su bolso y salía hacia la puerta – vuelvo en un rato.
Akane resopló… Quizás Nabiki tenía razón ¿y si no le gustaba a Ranma nada de eso? ¿Y si no le gustaba ella? Tardó tanto en entender sus sentimientos que nunca se paró a pensar que igual él ya tenía a alguien más. Ella recordó una de las primeras conversaciones que tuvieron en el hospital cuando aún no sabía por qué él se encontraba allí:
-Hola Ranma ¿Qué haces aquí?
-No podía dormir, ¿tu?
-Tampoco ¿estás… con alguien?
-Vaya, qué directa Akane, desde luego eres toda una marimacho, pues no, ahora no estoy con ninguna chica, ¿tu?
Sonrió al recordar ese momento, era verdad, Ranma le había dicho que tenía a novia, pero eso no significaba que le gustara ella.
-Ka-Kasumi… ¿Cómo… cómo puedo saber si le gusto a un chico?
- Bueno Akane-chan, cada hombre es un mundo, pero por lo general le gustas si te dice cosas bonitas todo el tiempo, si te llama sin descanso, si intenta acariciarte o abrazarte, … aunque hay otros que tienen una manera muy especial o distinta de demostrarlo.
- Como el Doctor Tofu… - dijo ella en voz baja para que ni su hermana la escuchara recordando lo loco que se volvía cada vez que la mayor de las Tendo aparecía ante él.
Akane se quedó pensando mientras su hermana le aplicaba un poco de sombra de ojos. Repasó mentalmente los puntos mediante los cuales, según Kasumi, podía descubrir si Ranma sentía algo por ella o no. Decirle cosas bonitas, pensó y pensó, ¿marimacho y testaruda pueden considerarse cosas bonitas? NO. Pero también le dijo que tenía una linda sonrisa… aunque seguramente solo lo dijo para animarla. Punto número dos, llamarla por teléfono sin descanso tampoco, de hecho nunca la había llamado, aunque no tenía el número del hotel, bueno, tampoco se lo había preguntado… si hubiera querido podría tenerlo. Bah, pasemos al tercer punto, muestras de afecto, MEC, cero. No, eso tampoco era cierto, el día que supo del traslado de su madre la abrazó durante horas y le acarició el pelo, y cómo olvidar los tranquilizantes besos que le regaló en la frente, aunque eso quizás era algo más protector que romántico. Arg, qué difícil era esto. Ryoga también lo hubiera hecho, pensó, y él es solo un amigo, seguramente lo que Ranma sentía por ella era también algo parecido a una amistad.
-Akane-chan, despierta. ¡Ya estás lista! – Gritó Kasumi mientras su hermana abría los ojos y se daba cuenta de que llevaba rato ensimismada pensando – corre ve a mirarte al espejo.
Se miró tímidamente, era ella aunque distinta. Sus pómulos se veían más acentuados y sus ojos un poco más almendrados, sus labios relucían y se podía apreciar el volumen que el brillo les había otorgado. Se sintió feliz, por fin tenía tiempo para dedicar a cosas tan banales como el maquillaje, claro que los exámenes estaban a la vuelta de la esquina, pero ahora veía que eso no era lo más importante en la vida, si no disfrutar de aquellos que te rodean y del día a día. Aunque no por eso dejaría de intentar ser la mejor y primera de su clase… hay cosas que nunca cambian.
….
Tofu había estado pendiente de Ranma toda la noche y el día anterior, el chico ni se movió ni dio señales de empeoramiento en dos días, por ahora el reposo lo había mantenido estable y sus constantes no habían variado, ni para bien ni para mal. Le preocupaba que se quedara así durante mucho tiempo, puesto que el suero no era suficiente para mantenerlo con vida si no se despertaba y recuperaba un poco su energía. Sin embargo, no podía desatender su consulta otro día, si no tendría demasiadas pérdidas, así que lamentándolo mucho tuvo que separarse del joven para atender a sus pacientes, se organizó la agenda de tal manera que pudiera observarlo cada media hora.
Ranma se encontraba estirado en la cama, estaba como dormido, pero podía percibir lo que sucedía a su alrededor, si el doctor estaba a su lado notaba su presencia, sabía si era de día o de noche, pero no podía abrir los ojos, no podía moverse. No sentía hambre o sed, simplemente estaba. Lo curioso es que no todo lo que veía era oscuridad, no es que estuviera soñando, es que su cabeza divagaba entre pensamientos alternos, involuntarios. A ratos todo lo que podía ver era niebla, como si un paisaje estuviera recubierto por una blanca neblina que impidiera la visualización de cualquier cosa que se encontrara más lejos de cinco centímetros. En otras ocasiones veía recuerdos, escenas de su pasado, el entrenamiento con su padre, el día que cayó en Jusenkyo, el día que conoció a Akane… pero sobre todo había una imagen recurrente, el techo del hospital en el que estuvo cuatro meses "viviendo". Esa pared blanca con una mancha en forma de cerezo no desaparecía de su cerebro. No podía permitir que eso volviera a ocurrir, que tuviera que permanecer quieto de nuevo, estático ante la vida dejando pasar maravillosos momentos pendientes de suceder. Quería practicar, quería entrenar y llegar a ser el mejor artista marcial, ahora se lo había propuesto, se lo debía a sí mismo, se lo debía a Akane. Y no sólo quería demostrar de lo que era capaz en cuanto a artes marciales se refiere, también quería empezar a disfrutar de la compañía de más personas. Desde pequeño sus relaciones sociales se centraron básicamente en su padre, y no es que fuera un gran referente para nadie, de hecho era el peor modelo a seguir para cualquier persona, así que la ineptitud de Ranma frente a otras personas era fácil de perdonar. Desde que la joven Tendo se interesó por él y le ayudó, sintió ganas de conocerla mejor, de hacer cosas con ella, de entrenar con ella y pasar más tiempo juntos, pero no solo eso, con Tofu descubrió lo que era confiar en alguien, sentir lo que es tener algo parecido a un hermano. Se sentía agradecido por el apoyo que ambos le habían brindado y quería devolverles el favor estando allí para ellos cuando lo necesitaran, así que debía seguir intentando mejorar y salir de esa especie de limbo en el que parecía estar.
Se concentró al máximo para intentar abrir los ojos, pero sentía como si los párpados le pesaran más de cien kilos, pero eso era normal, después de todo había perdido toda su energía y vitalidad, estaba tan débil como un bebé.
Tofu volvió al cabo de una media hora para ver cómo se encontraba el joven, y se percató de que tenía los párpados apretados, no estaban relajados como cuando lo había dejado, entonces entendió que el chico se estaba esforzando.
-¡Vamos Ranma, sé que puedes! Esfuérzate un poco más, no sé si me oyes, pero tienes que intentar moverte cuanto antes… o esto irá a peor… - comentó el doctor apenado, esperaba que todo hubiera ido más rápido, que la recuperación hubiera avanzado mucho más.
El chico reconoció la voz del médico, podía escucharlo, lo oía muy lejos, pero presentía que estaba muy cerca. Tenía que hacerle ver que lo estaba intentando, que no estaba en coma, que era consciente de todo. Finalmente consiguió levantar, muy lenta y brevemente, el dedo meñique de su mano derecha. Ranma rezó para que su amigo lo hubiera visto, fue algo muy rápido y no sabía ni cómo lo había logrado, al no estar seguro que poderlo repetir, solo esperó alguna reacción por parte de Tofu.
-¡Genial Ranma! Sigue así, tu concéntrate en que Akane llega mañana, tenemos más de un día para que lo consigas – pensó que eso sería aliciente suficiente para que el pelinegro no se rindiera y siguiera intentándolo con todas sus fuerzas.
…..
El día siguiente toda la familia Tendo se dirigía feliz hacia la estación de tren de Kyoto, por fin regresaban a su casa, a su vida. Las tres hijas iban revoloteando al lado de su madre, no podían creer que por fin hubiera llegado ese día, Soun pobre iba un poco más atrasado arrastrando las maletas de todas las mujeres de su hogar, aunque lo hacía sonriendo pensando en la suerte que habían tenido. Era media tarde, el tren tenía previsto llegar a Nerima a las ocho de la noche, así que se pasaron el trayecto conversando y jugando a tonterías como el "Veo, veo" o "El ahorcado". Lo disimulaba muy bien, pero la menor de todos estaba nerviosa, miraba de reojo la bolsa con su nuevo vestido, dudó sobre si tenía que habérselo puesto entonces por si alguien la iba a ver a su llegada, pero Kasumi le dijo que no sería cómodo llevarlo puesto en el tren tanto rato, además se arrugaría.
Pasadas unas cuantas horas bajaron del tren, ella miró por todos lados a ver si reconocía alguna cara que la buscara, pero no fue así, se desanimó un poco, pero pensó que igual la esperaría en su casa, ahora él ya sabía donde vivía. Cogieron un taxi y en menos de media hora ya estaban llegando a su hogar, a medida que se acercaban Akane se ponía más nerviosa, no pensó en lo que le diría si volvía a verlo, cómo debía reaccionar o qué pensaría su padre si lo viera allí, el pobre Soun no sabía de la existencia de este muchacho… seguro que lo interrogaría y la avergonzaría llorando como una madalena diciendo tonterías como "este tipo quiere robarme a mi niña pequeña", roló los ojos pero sonrió, de algún modo adoraba a ese hombre.
Bajaron del coche y Akane sintió como una opresión en su corazón, no había nadie. Giró su cabeza a ambos lados, y nada. Qué tonta había sido, pensó, aunque Kasumi le dijo la hora de llegada, él no se presentó. Pensándolo bien, no tenía por qué hacerlo, no era algo que habían planeado, no es que ella se lo hubiera pedido tampoco, simplemente creía que tras tantos días sin verse… el querría reencontrarse con ella, después de todo él le dijo "Me alegro mucho por tu madre, espero que todo vaya bien y podamos vernos la semana que viene entonces", pero eso fue la última vez que hablaron por teléfono. Tenía ganas de preguntarle mil cosas, de saber cómo le había ido con Tofu… Bajó la mirada al suelo y avanzó junto a su madre, quien le cogió la mano dulcemente y le susurró al oído – tranquila, estoy segura de que tarde o temprano, él vendrá a verte.
CONTINUARÁ
...
Aquí va nuevo episodio! Me he inspirado y lo publico recién salido del horno, espero que os guste. Hoy no tengo tiempo, pero en el próximo capítulo prometo responder a todas las reviews, que como siempre, me han animado un montonazo. Por ahora, graciaas a todos los que lo leéis y seguís, y ya sabéis que cualquier crítica (o halago, también son bien recibidos ;)) son de agradecer. Un abrazo y muy buen fin de semana!
