Bajaron del coche y Akane sintió como una opresión en su corazón, no había nadie. Giró su cabeza a ambos lados, y nada. Qué tonta había sido, pensó, aunque Kasumi le dijo la hora de llegada, él no se presentó. Pensándolo bien, no tenía por qué hacerlo, no era algo que habían planeado, no es que ella se lo hubiera pedido tampoco, simplemente creía que tras tantos días sin verse… el querría reencontrarse con ella, después de todo él le dijo "Me alegro mucho por tu madre, espero que todo vaya bien y podamos vernos la semana que viene entonces", pero eso fue la última vez que hablaron por teléfono. Tenía ganas de preguntarle mil cosas, de saber cómo le había ido con Tofu… Bajó la mirada al suelo y avanzó junto a su madre, quien le cogió la mano dulcemente y le susurró al oído – tranquila, estoy segura de que tarde o temprano, él vendrá a verte.
Akane daba vueltas sin sentido en su habitación, estaba nerviosa y agitada, después de tantos días en tensión se sentía extraña al no tener nada que hacer más allá de regresar a la rutina normal. Miró a su alrededor y todo estaba tal y como lo había dejado, nada diferente, los libros listos para ser leídos, la ropa planchada en su armario y el uniforme escolar colgado al lado de la puerta. Suspiró aliviada, todo había vuelto a la normalidad. Empezó a desempacar su maleta hasta que su hermana picó a su puerta y la invitó a bajar a cenar puesto que la comida ya estaba lista.
Se sentaron todos juntos alrededor de la mesa y disfrutaron de una tranquila y ansiada cena en familia. Como había añorado los deliciosos platos de Kasumi, su madre por otro lado, bueno, digamos que ella y la señora Tendo no eran las personas más hábiles en la cocina, por suerte tenían a Kasumi que cocinaba como los ángeles. Hablaron y rieron sin parar, comentaron lugares que habían visitado en Kyoto, hablaron del encuentro con el despistado de Ryoga, de lo guapos que eran algunos de los médicos que atendieron a la matriarca, aunque esto a Soun no le hizo mucha gracia, recordaron escenas del pasado y al final de la noche se pusieron todos frente al televisor para ver algo juntos por primera vez en muchos meses. Soun y su mujer querían tener algo de intimidad, así que pronto se despidieron de sus hijas para ir hacia su cuarto.
Las tres hermanas se quedaron conversando un poco, aunque habían llegado en jueves, al día siguiente Akane tenía que ir al instituto, los exámenes finales eran la siguiente semana y no podía perdérselos, era su último año allí. Hablaron también del cumpleaños de la pequeña de la casa, que en breves se convertiría en una mujercita al pasar a ser mayor de edad. Nabiki y Kasumi evitaron hablar de Ranma, no querían enojar o preocupar a su hermanita, sabían que en el fondo ella esperaba verlo allí, y se disgustó al no encontrarse con nadie a su llegada. Finalmente se desearon buenas noches y cada una se fue a su habitación a descansar.
Al llegar allí Akane empezó a prepararlo todo para el día siguiente, tenía ganas de volver a hablar con sus amigas, de estar con sus compañeros y de estudiar, aprender en clase, aburrirse, salir al patio, comer con todos, hacer gimnástica, entrenar con su padre a la vuelta, y para qué engañarse, sobre todo quería ver a Ranma y saber si estaba bien… ¡Ay Ranma! El primer chico que había conseguido que Akane se interesara por él, el primero por el que sentía algo que aún no acababa de descifrar. ¿Amor? No, esa palabra era demasiado grande para ella, quizás amistad… pero no quería verlo con otra, definitivamente había algo más… Ahora tendría tiempo de descubrirlo, si es que volvía a verlo, él no se había dignado a aparecer ese mismo día. Se preocupó mucho por él mientras estuvo en Kyoto, sabía que estaba en buenas manos, Tofu era amigo de la familia desde hacía muchísimos años y si había alguien que consiguiera curar a Ranma este sería Tofu. Le hubiera gustado estar en todo el proceso de curación, y verlo mejorar, pero no había podido ser así… Además, él no había vuelto a llamarla o no la había ido a buscar… No podía dejar de preguntarse si era porque no estaba bien o porque no quería volver a estar con ella… cosa que la enfurecía sobremanera.
-Estúpido, estúpido Ranma… Pues no me importa, que no venga si no quiere ¡ja! Por mí que haga lo que quiera con su vida, y si no vuelvo a verle, pues ya ves tu…
- Vaya, entonces mejor me voy…
- ¡Ranma! – exclamó Akane asustada al ver al chico de la trenza aparecer por su ventana. Estaba colgado boca abajo aguantándose con los pies. Ella corrió hacia él y lo miró desconfiada.
- ¿Qué haces a estas horas en la habitación de una chica? ¿Me estabas espiando?
- No seas tonta, quién querría espiar a una marimacho como tu… solo vine a mmm… verte.
- Llegué hace mucho rato, por qué venir tan tarde…
- Lo siento, no pude venir antes… pero necesitaba verte hoy para decirte algo muy importante.
- ¿Qué pasa? – dijo curiosa.
- Primero, ¿puedo pasar? Juro que no intentaré nada, pero me duele la cabeza de estar así – La joven asintió y se sonrojó, era el primer chico al que dejaba pasar a su habitación de noche, pero confiaba en él y tenía curiosidad por saber qué tenía que decirle.
- Pasa… - dijo haciéndose a un lado. Él entró y se colocó frente a ella rápidamente.
- ¡Akane, estoy curado! – dijo él sin aguantarse más, deseaba decírselo de una vez por todas y ver cómo reaccionaba ella. Vio que no se movía y decidió proseguir – no he venido hoy antes porque me ha costado bastante conseguirlo… y bueno… aún estoy bastante débil, pensé que te alegrarías por mí, pero… - ella corrió y lo abrazó, rodeó sus brazos por la cintura del chico y apoyó su cabeza en el pecho del muchacho.
Ranma quedó paralizado, y más al notar como su camisa se mojaba por las lágrimas de la peliazul. ¿Por qué lloraba? Seguramente lo había escuchado mal. Él intentó rodearla también con sus brazos, pero lo hizo tan débilmente que ella casi ni lo pudo notar. Él miraba el techo y no sabía bien bien qué hacer, así que primero se percató de que la chica tuviera claro que estaba bien.
-No, no llores Akane… creo que me has entendido mal… estoy bien, Tofu ha ayudado a que me cure, y ahora estoy bien.
- ¡Ya lo sé tonto! Te he entendido a la primera – decía ella sin apartarse apretando su cara contra él. Recordó lo bien que sintió el día que le dijeron que tenía que irse a Kyoto y corrió a la habitación del pelinegro, y lo abrazó, lo abrazó durante mucho rato. Esa sensación reconfortante, esa sensación de estar protegida de todos y de todo volvía a recorrer todo su cuerpo. Ranma por otro lado seguía sin entender por qué lloraba.
- Ah… y eso te da pena… ¿querías que estuviera mal? No sé por qué lloras – comentaba desconcertado, "¿por qué me abraza si está triste porque me he curado? No entiendo a las chicas…" pensaba él.
- Arg, ¿cómo puedes ser tan idiota? Lloro de felicidad, estoy contenta por ti.
- Ah, eso es bueno entonces – en ese momento él sonrió y estrechó el abrazo, hacía mucho que nadie se alegraba por él, y ver que la había hecho feliz al mejorar era una sensación inigualable. Ella se apartó lentamente sin mirarlo, estaba avergonzada por su comportamiento…
- Ra-Ranma… te… te eché de menos… - él abrió los ojos y se ruborizó, aunque no tanto como ella, no sabía qué responder – bueno, quiero decir, has sido un buen amigo y… yo en Kyoto… me hubiera gustado tenerte allí.
- ¿Un buen amigo? – dijo él, no supo por qué pero eso dolió… solo un amigo… pues claro, qué más sino… su cabecita viajaba a mil por hora descubriendo sentimientos que no había experimentado en su vida. ¿Por qué le sentó mal la palabra amigo? No lograba entenderlo.
- Sí claro… ¿no somos amigos Ranma? – dijo ella frunciendo el ceño.
- Ah sí, sí jaja, qué si no… claro, somos amigos – ella le sonrió dulcemente.
- Me alegro muchísimo de que estés bien, de verdad.
- Gracias, yo me alegro por tu madre… se te ve muy feliz. Y gracias por ayudarme con todo esto y hacer que Tofu me apoyara… si no hubiera sido por ti y por él seguiría en el hospital seguramente.
- No hay de qué, bueno… tengo que ir a dormir, mañana vuelvo a la escuela.
- De acuerdo, antes pero, mmm hay algo que quiero hacer mañana por la tarde Akane, si no estás ocupada ¿me acompañarías?
- ¿A dónde? – preguntó ilusionada.
- Es una sorpresa, sólo dime si vendrás.
- Está bien, ¿nos vemos aquí a las seis?
- Hecho. Buenas noches Akane.
- Buenas noches Ranma y muchas gracias por venir – ella lo vio salir por la ventana y no pudo evitar sonreír como una niña pequeña. Se dejó caer encima de la cama, Ranma estaba curado, no podía sentirse más feliz. Y encima habían quedado al día siguiente… definitivamente volvería a verlo.
….
A primera hora de la mañana y como era costumbre, todos los chicos del instituto Furinkan esperaban de nuevo a Akane para conseguir una cita con ella. Del primero del que tuvo que deshacerse fue Kuno, que la persiguió gran parte del día en espera de una segunda cita.
El día pasó rápido para ella, por fin se pudo reunir con sus compañeras y ponerse al día de todo. Les contó sobre el estado de su madre y todos se alegraron enormemente por ella, por fin volvían a ver a esa Akane risueña y activa que había enamorado a gran parte del instituto. También les habló sobre Kyoto y les explicó lo bonito que eran sus paisajes, el camino de la filosofía, Kinkaku-ji, Arashiyama, etc. Durante la hora del almuerzo había comido sola con Yuka y Sayuri, así que tuvo que aguantar el interrogatorio de su mejor amiga que no había olvidado al de la trenza. Les contó poco, no era una chica que hablara abiertamente de sus sentimientos, así que terminó dejando claro que sólo eran buenos amigos, puesto que las otras chicas sólo le preguntaban cosas vergonzosas y románticas. Yuka le pidió permiso a Akane para intentar salir con Ranma, ahora que ella le había contado que estaba recuperado del todo, no podía dejar que ese par de ojos azules anduvieran solos por las calles.
-Vamos Akane, si sois tan buenos amigos como dices conseguirás que salga conmigo.
- Yuka… no, no sé si es buena idea, puede que él no quiera.
- ¿Insinúas que soy fea?
- No, no, es sólo que… bueno igual ya le gusta alguien… - Akane intentaba encontrar alguna excusa, no sabía por qué pero imaginarse a Ranma con Yuka le ponía furiosa. Qué mala amiga era, si Yuka era una chica encantadora… ¿por qué no podía simplemente acceder y hacer feliz a su mejor amiga?
- ¿No lo ves Yuka? Akane-chan está enamorada de Ranma y no quiere compartirlo – dijo Sayuri.
- ¡No es eso! – gritó sonrojada Akane.
- Si es cierto dímelo Akane-chan, yo no quiero interponerme entre vosotros… sólo es que es muy guapo y bueno… parecía agradable, pero si te gusta lo entiendo, me haré a un lado.
- ¡Ja! Cómo me va a gustar ese idiota engreído, esta tarde he quedado con él, arreglaré algo para que os encontréis otro día.
- ¡Genial! Muchas gracias – Yuka abrazó a Akane, que se pegó mentalmente por ser tan sumamente orgullosa y testadura… esto le pasaría factura.
…
Ranma ayudó al doctor toda la mañana, la consulta estaba repleta de pacientes y él ahora disfrutaba haciendo de mano derecha de Tofu. Por la tarde sin embargo decidió entrenar un poco, estaba nervioso… lo que tenía pensado hacer con la joven Tendo era algo muy serio, esa misma tarde su vida podría cambiar, todo podría ir bien o mal… y se sentía inseguro… tener a Akane a su lado en un momento como ese era algo esencial para el muchacho que estaba harto de sentirse solo y hacer todo por su cuenta. Ono vio que Ranma no estaba siendo él mismo ese día, andaba de un lado para otro, se mordía las uñas, comía más de lo normal, ensayaba cosas extrañas delante del espejo, jugaba con su trenza, reía solo… fuera lo que fuera no le había contado nada, así que pensó que era mejor no molestarlo y dejarlo hacer.
A las cuatro empezó a arreglarse, se vistió y peinó más de cinco veces…desde luego se trataba de algo serio…
…
Esa misma tarde un poco más tarde Akane corrió hacia su casa, tenía que ducharse y prepararse para su quedada con Ranma… Se sentía nerviosa también, era la primera vez, a excepción de la noche anterior, que se verían fuera del hospital y podrían actuar como jóvenes normales. Se preguntaba qué tenía pensado hacer el joven de la trenza, le había dicho que era una sorpresa y se moría de ganas por descubrir de qué se trataba.
Decidió ponerse el vestido rosa que se había comprado con el dinero que su madre le regaló, se miró y remiró en el espejo, luego se peinó y tal y como le había enseñado su hermana mayor, aplicó un poco de rimmel para alargar sus espesas pestañas. Nabiki entró un momento para pedirle prestada una camisa, y cuando vio a la pequeña de las Tendo tan "arreglada" tratándose de ella, esbozó una sonrisa ya que adivinó para quien se vestía así. Sin embargo no dijo nada, por ahora, prefería guardarse las palabras para cuando ambos estuvieran juntos, sería más divertido hacerla rabiar frente al chico. Cuando ya había terminado de peinarse, Akane bajó al comedor para esperar a Ranma, y fue entonces cuando cayó en que si él iba a su casa, todos lo verían, incluso su padre y empezarían a hacer preguntas vergonzosas e innecesarias. "Mierda, mierda… será mejor que lo espere fuera y así no me verá nadie salir con él… además mamá no es tonta, sabrá que si he quedado con Ranma hoy, tuvimos que hablar ayer a la fuerza… y cualquiera le dice que entró a mi habitación en medio de la noche, nos mataría". La joven empezó a salir sigilosamente del comedor para dirigirse hacia la puerta, cuando estaba a punto de cruzarla, Nabiki la frenó.
-¿Dónde vas hermanita?
- A pasear un rato…
- ¿Tan guapa? Nunca te habías maquillado para salir por el barrio.
- Bueno, ya te dije que quería empezar a hacerlo… pronto ya tendré 18.
- Tienes razón, bueno, dale recuerdos a Ranma-kun.
- Eso haré – al pronunciar las palabras Akane cerró los ojos fuertemente mostrando fastidio, ella sola se había delatado, seguro que más tarde le pediría dinero para guardarle el secreto…
Finalmente pudo salir, decidió esperar a Ranma en la esquina de su casa, sus padres y Kasumi no estaban, habían ido de compras así que si el chico no llegaba muy tarde podrían irse sin levantar sospechas. De los nervios empezó a chutar piedrecitas que se encontraban en su camino hasta que escuchó al joven de la trenza que llegaba saltando por los tejados.
-¡Hola Akane!
- Ranma, corre vámonos – dijo ella apresurándose dejándolo atrás.
- ¿Qué prisa tienes? Qué poco femenina, ni saludar pued… – cuando ella se giró a mirarlo él se calló de repente, no había observado el vestido que llevaba, y lucía realmente hermosa. Empezó a sonrojarse y apartó la mirada.
- ¡Hola Ranma! – dijo ella fingiendo su voz y poniendo una ultra dulce con ironía - ¿Contento? …Oye, ¿qué te pasa?
- Na-nada, es solo que… bueno… estás muy gua-gua-guapa – consiguió decir por fin. Ella notó como sus mejillas se coloreaban y tan sólo acertó decir un tímido gracias.
- Akane… ¿Quién es este? – Soun que llegaba por detrás miraba con desagrado esa escena…
- Cariño este es Ranma, lo conocimos en el hospital de Nerima… él y Akane si hicieron amigos entonces y supongo que él la ha venido a ver ¿verdad?
- Eh sí, mamá. Papá vamos a ir a dar una vuelta para que le explique todo lo de Kyoto, si te parece bien.
-¿Tú no tienes boca muchacho?
- Sí, señor Tendo, soy Saotome Ranma. Encantado – el chico hizo una reverencia hacia el hombre.
- ¿Saotome has dicho?
- ¡No! Jajaja, has odio mal, es Sato, Sato Ranma… - dijo rápidamente la madre de Akane empujando a Soun hacia el interior de la casa– anda iros, iros que se hace tarde – los dos jóvenes la miraron extrañados, no entendían nada. Sin embargo empezaron a caminar hasta que la madre de Akane asomó la cabeza por la puerta y gritó - ¡Ranma-kun, recuerda nuestra promesa! – él enrojeció, tragó saliva y asintió.
- ¿Promesa? ¿A qué se refiere Ranma? – preguntó la peliazul levantando la ceja.
- Jajaja a nada, nada… me alegro de que tu madre esté ya bien… en serio.
- Algo tramáis…
- Te digo que no… no seas testaruda.
- Bueno y ¿dónde vamos?
- Akane… quería pedirte algo muy importante para mi… es algo muy serio y que puede cambiar mi vida, así que espero que aceptes… - el corazón de la chica empezó a acelerarse… la mirada de Ranma era profunda y sincera, ¿qué era eso tan importante que tenía que pedirle? No sería…
- Di-dime Ranma…
CONTINUARÁ
….
¿Qué será eso que querré decirle Ranma a Akane? ¿Qué le pasa a la madre de Akane? ¿Está realmente Ranma curado del todo?...
¡Qué ilusión me ha hecho releer toda la historia de nuevo y ponerme a escribir este nuevo capítulo! Intentaré publicar bastante seguido este fic ya que tengo un par de semanas con bastante tiempo libre. Como siempre, gracias por esperar las actualizaciones, por leer y por comentar… ¡Abrazos!
