-¿Tú no tienes boca muchacho?
- Sí, señor Tendo, soy Saotome Ranma. Encantado – el chico hizo una reverencia hacia el hombre.
- ¿Saotome has dicho?
- ¡No! Jajaja, has odio mal, es Sato, Sato Ranma… - dijo rápidamente la madre de Akane empujando a Soun hacia el interior de la casa– anda iros, iros que se hace tarde – los dos jóvenes la miraron extrañados, no entendían nada. Sin embargo empezaron a caminar hasta que la madre de Akane asomó la cabeza por la puerta y gritó - ¡Ranma-kun, recuerda nuestra promesa! – él enrojeció, tragó saliva y asintió.
- ¿Promesa? ¿A qué se refiere Ranma? – preguntó la peliazul levantando la ceja.
- Jajaja a nada, nada… me alegro de que tu madre esté ya bien… en serio.
- Algo tramáis…
- Te digo que no… no seas testaruda.
- Bueno y ¿dónde vamos?
- Akane… quería pedirte algo muy importante para mi… es algo muy serio y que puede cambiar mi vida, así que espero que aceptes… - el corazón de la chica empezó a acelerarse… la mirada de Ranma era profunda y sincera, ¿qué era eso tan importante que tenía que pedirle? No sería…
- Di-dime Ranma…
-Bueno, ya te conté que debido a mi maldición mi padre me prohibió ver a mi madre porque ella quería que me convirtiera en un hombre entre hombres. Aunque he estado pensando mucho sobre esto, y he tenido muchas dudas, creo que ahora es un buen momento para volverla a ver después de 14 años. Ya estoy curado de mi maldición, pero aún me da un poco de cosa cómo pueda reaccionar, y por eso me preguntaba si tú me harías el favor de acompañarme, creo que me serás de gran ayuda, iré más seguro si cuento con tu apoyo – dijo él sonrojado… no estaba acostumbrado a pedir ayuda a nadie, y éste era un gran paso para él. Sabía que con Akane todo sería más fácil, aunque aún le costaba un poco entender el por qué…
- ¡Claro que sí Ranma! Muchas gracias por confiar en mí… que me pidas que te acompañe significa mucho para mí.
- ¿Crees que mi madre estará orgullosa de que yo sea su hijo? – decía él nervioso como un niño pequeño mientras jugaba con sus dedos.
- Por supuesto que sí, para la edad que tienes has pasado muchas cosas… eres muy maduro, bueno, para lo que te interesa, a veces pareces un niño. En fin, que seguro que le encantas…
- Gracias, estoy un poco paranoico, quizás quiera que comita seppuku.
- Tranquilo Ranma, todo irá bien. Por cierto… ayer no tuve tiempo de darte esto, felicidades.
Akane le dio una cajita envuelta en papel de regalo al chico y giró rápidamente la cara para evitar ver su mirada. Él abrió los ojos perplejo y luego se dio cuenta de que se trataba de un regalo de cumpleaños. Al abrirlo descubrió un par de muñequeras de color azul marino donde se podía ver mal bordado algo en color rojo, a juego con la característica camisa china del muchacho. Le costó un rato adivinar de qué se trataba el dibujo plasmado en la tela… dudó y dudó hasta que levantó la mirada para ver a la peliazul que observaba tensamente el suelo en espera de una respuesta.
-Muchas gracias, no tenías por qué… me encanta.
- ¿Te gusta? ¿De verdad? Queda bien el bordado ¿cierto? Me costó mucho…
- Sí, la serpiente y la ardilla son muy monas – comentó él sin dejar de mirar extrañado los "animales". Ella levantó una ceja y lo miró un poco enfadada.
- No hay ni una serpiente ni una ardilla.
- Ah, pues el gusano y la enredadera.
- ¡Son tus iniciales idiota, una R y una S! – dijo ella indignada cruzando los brazos.
- Ahhh, tienes razón, jajaja vaya qué mal se te da bordar.
- Si no te gusta devuélvemelo – dijo extendiendo la mano enojada.
- Ni hablar, es mío, y las pienso llevar siempre – dictaminó él mientras se colocaba las muñequeras – ella sonrió al ver su gesto.
Los dos comenzaron a caminar hacia la residencia Saotome, Ranma recordaba más o menos donde se encontraba, no tenía la dirección exacta pero sabía que si pasaba por delante de su casa la reconocería gracias a una fotografía que su padre le dio años atrás donde aparecían él y su madre en la puerta principal. Se la mostró a Akane para que la señalase en cuanto la viera, pero ella no pudo evitar centrarse en Ranma niño. Le pareció adorable, era casi igual que ahora pero en miniatura, con los mofletes más hinchados y la trencita más pequeña. Ella empezó a hacerle preguntas sobre su infancia, tenía muchas ganas de conocer más cosas sobre él y poder disfrutar de su compañía al aire libre, alejada de cualquier hospital. Era interesante ver lo bien y mal que podían llevarse los dos jóvenes, parecía que se conocieran de hacía muchísimo tiempo, reían y se enfadaban por igual, pero ambas cosas parecían hacerlas con el mismo cariño.
Mientras caminaban y charlaban la peliazul le recomendó que comprara un ramo de flores para su madre, seguro que eso le haría ilusión y ayudaría a calmar la tensión inicial. Se desviaron levemente para encontrar una floristería. Estuvieron discutiendo qué tipo de flor sería la más adecuada para presentarse a una madre tras catorce años de ausencia. Akane decía que rosas sería lo mejor, a todo el mundo le gustan las rosas comentaba la Tendo, Ranma por su lado las consideraba muy poco originales, él era un Saotome y decía que tenían que destacar, además era una ocasión muy especial. Entonces la joven explicó tímidamente que cuando su madre estuvo tan enferma ella le regaló un ramo de tulipanes rojos, ya que para ella era una flor muy especial porque era la que la señora Tendo había escogido para su ramo de novia el día de su boda.
- Entonces creo que los tulipanes blancos serán la mejor opción – el joven de la trenza sonrió a Akane, contento de que ella estuviera allí en un momento como este.
Salieron de la floristería y siguieron su camino hacia la casa, pero no todo iba a ser tan sencillo como imaginaba.
-Nihao airen.
- Hola Shampoo ¿qué haces aquí?
- Yo seguirte, ¿quién ser esta? – comentó la amazona señalando con desgana a la peliazul.
- Hola, me llamo Tendo Akane – dijo educadamente haciendo una reverencia.
- ¡Tú! ¿Tu ser novia de mi airen? No poder creerlo, si tú ser horrible– dijo la china colocando sus brazos en forma de jarra sujetando su cintura para marcar su cuerpo.
- ¿Perdona? ¿Pero quién se cree que es esta? Además, yo no soy la novia de nad… - Ranma rodeó rápidamente a Akane con el brazo derecho agarrándola por el hombro mientras que con la mano izquierda le tapó la boca. Recordó que Tofu le había dicho a Shampoo que efectivamente ella era su novia.
- Jajaja, qué graciosa cariño. Es muy tímida… – se acercó al oído de la chica y le susurró – sígueme el rollo por favor.
Akane lo miró sorprendida y sonrojada, tenerlo tan cerca la había puesto de los nervios. ¿Le había llamado cariño? Ahora tenía que fingir ser la novia de Ranma… o era un sueño o una pesadilla… aún tenía que descifrar cual de las dos cosas era. Ella nunca había tenido un novio formal así que se dejaría guiar por Ranma, aunque esperaba que no tuviera demasiada experiencia… no le gustaría saber que el joven Saotome era un casanovas.
-Si tu ser novia, ¿por qué no ir de la mano?
- Porque justo ahora iba a entregarle este ramo de tulipanes, hoy hace un mes que estamos juntos. ¡Felicidades amor! – dijo Ranma sonrojado entregándole las flores a Akane haciendo gestos muy exagerados. Shampoo los miraba desconfiada.
- Gra-gracias cielo – dijo tímida la Tendo aceptando las flores.
- Bueno tenemos prisa, ¡nos vemos! Vamos Akane – él cogió la mano de la joven y emprendieron el camino de nuevo a una velocidad asombrosa dejando atrás a la china.
Akane estaba casi temblando, pero Ranma también, no se atrevían a mirarse a la cara aunque seguían agarrados de la mano. Los dos empezaron a pensar que se sentían bien, que era reconfortante sentir la mano del otro sujetando la propia. Sin querer, en un acto involuntario, casi como un espasmo, Akane le apretó los dedos y él reaccionó.
-Siento incomodarte así… Shampoo es muy insistente, si no te importa andemos un poco más así hasta que nos haya perdido de vista y ya podré soltarte.
- No… no estoy incómoda… - confesó ella avergonzada, en realidad no quería que la soltara. Él sonrió al escucharla – sólo… tengo curiosidad por saber de qué va todo esto.
- Ah, uhm, bueno, es una larga historia. Resumiendo según una estúpida ley amazona como la gané en una ocasión en un combate, debe casarse conmigo.
- ¿Qué? ¿Es tu prometida?
- Buenos eso cree Shampoo, pero yo no tengo ninguna intención de salir con ella, está chiflada y apenas la conozco.
- Es guapa… - dijo celosa y cabizbaja.
- Eso es verdad, pero eso es lo menos importante en una relación ¿no? Las marimachos también tenéis derecho a ser amadas – comentó él apretándole la mano de manera bromista.
- Sí, tienes razón. Y supongo que los idiotas como tú también – comentó ella, primero enfadada y luego dudando de si lo que acababa de oír era realmente un alago o… mejor ¿una confesión?
Ambos iban en silencio hasta que llegaron al barrio donde supuestamente vivía la madre de Ranma. Empezaron a comparar las casas del vecindario con la de la fotografía, y aunque todas tenían alguna similitud ninguna era exactamente igual. El chico se sentó algo decepcionado en un cubo que había en la calle, intentaba hacer memoria para ver si conseguía recordar la calle donde creció, pero nada. De repente Akane se lo quedó mirando sonriendo, y empezó a acercarse hasta él, le estaba regalando una sonrisa increíble mientras ponía una cara que no sabría describir, era entre tierna y dulce. Un momento, se estaba acercando demasiado, él abrió los ojos desconcertado ¿qué estaba haciendo? ¿Iba a besarlo? Tenía su cara a pocos centímetros de la suya. No, no, no podía ser, así, ¿sin más? Quizás se había tomado muy en serio esto de fingir ser su novia, no es que a él le importara… Pero no tenía sentido, y todo empezó a ser aún más raro; ella levantó su mano y empezó a decirle "guapo, ven, ven, ¿quieres que te dé mimos?" el corazón de Ranma latía a mil por hora, claro que quería mimos, ¿quién no? Pero no podía crear ninguna frase coherente, solo fijó su mirada sobre los labios de la muchacha, que en ese instante se le hicieron muy apetecibles.
-¡Ranma! ¿Te gustan los gatitos? Este es monísimo. Lo llamaré Cat-chan – dijo señalando el hombro del chico.
- ¿Eh? ¿Qué? – Estaba tan concentrado que no se había percatado de que un gatito se había colocado en su hombro derecho. Giró levemente la cabeza y cuando lo vio empezó a gritar como un loco - ¡Ga-ga-gato!
Del susto pegó un salto y acabó encima de Akane, estaba temblando y no parecía atender a razón alguna. Del peso del chico ella tropezó con una piedra y ambos cayeron de espaldas al suelo, quedando ella debajo y el estirado encima de ella. En un rápido movimiento él la agarró por la cintura con una mano y por el cuello con la otra para evitar que se hiciera daño. A lo lejos podían observarse dos cuerpos tendidos en el suelo, estirados y abrazados, ambos con la cara sonrojada por la comprometida situación. Akane respiraba agitadamente, todo había pasado muy rápido y no entendía nada, ¿podía ser que el gran Ranma Saotome tuviera miedo de los gatos? Él levantó la mirada y se la quedó mirando un momento para cerciorarse de que estaba bien.
-¿Te has hecho daño?
- No, no… es sólo que no me lo esperaba… ¿te asustan los gatos?
- Bueno, sí, pero todo tiene una explicación…
- Jajaja no me lo puedo creer. El gran Ranma Saotome, asustado de un minino – seguía riendo sin parar Akane, que parecía haberse acostumbrado a la cercanía del muchacho.
- Ja, ja, ja, ríete todo lo que quieras, solo demuestras lo poco femenina que eres. Y yo preocupado por ti… Quédate aquí, me voy – dijo indignado, Akane vio que se había pasado y había abusado de un tema que avergonzaba a Ranma, se sintió un poco mal y agachó la cabeza.
El joven de la trenza se apartó de Akane y se levantó lentamente hasta que noto algo afilado y puntiagudo contra su cuello. Se giró lentamente y pudo ver el filo de una katana, que amenazaba con acabar con su vida. Tragó saliva fuertemente.
-Joven, espero que no estuvieras molestando a esta chica – dijo una mujer apuntando al de la trenza con su espada.
- Eh, no, no señora, yo solo, esto, me caí y… - decía Ranma nervioso moviendo los brazos.
- Señora, no me estaba molestando, solo nos caímos y bueno terminamos así – dijo Akane levantándose avergonzada y colocándose al lado de esa curiosa mujer.
- No está bien que hagan esas cosas en público, aunque sean novios – dijo escondiendo la katana en su funda.
- ¡No, no somos nada! – Gritaron a la vez. La mujer miró con desaprobación a la "pareja" hasta que algunos detalles llamaron su atención. Primero examinó la trenza del chico, después sus ojos y finalmente apuntó su mirada hacia sus nuevas muñequeras.
-Erre, ese… - pronunció ella con melancolía casi en un susurro - ¿cómo…cómo te llamas joven?
- Saotome Ranma señora – pronunció él haciendo una reverencia. La mujer abrió los ojos y éstos se cristalizaron, se sintió un poco mareada y de repente se desmayó. Ranma utilizó sus rápidos movimientos para atraparla y evitar que cayera, al hacerlo un pañuelo se deslizó hacia al suelo. Akane lo recogió y en él leyó las iniciales N.S.
CONITNUARÁ
...
¿Qué os ha parecido este episodio? Yo me lo he pasado muy bien escribiéndolo :P
Siento si tardo un poco en actualizar, pero cuando subo un capítulo lo reviso y reviso y tardo un pelín en creer que está ya bien para ser leído :)
¡Abrazos!
