Ranma cargó a la señora en brazos y buscó dónde colocarla para ayudarla en su situación. Akane no tardó en descubrir quién era, y el joven lo corroboró, sin duda se trataba de su madre. Sólo hacía falta comparar la fotografía que tenían con la realidad, aunque los años habían pasado y unas cuantas arrugas adornaban su cara, esas preciosas facciones seguían siendo hermosas. Su pelo, recogido de igual manera en un moño extrañamente aún no mostraba canas, seguramente ella no era tan mayor como su padre, o eso, o se conservaba extremadamente bien. No le costó a la pareja encontrar el hogar de los Saotome, un vecino que pasó por allí, al ver a Nodoka en brazos de un joven los guio hasta el lugar.

La puerta estaba abierta, posiblemente la madre de Ranma había visto toda la escena con Akane desde el balcón y por eso había salido para ayudar a la chica, sin dejar si quiera la residencia cerrada. Se adentraron y la recostaron en el suelo con unos cojines. Seguía desmayada, todavía no sabían por qué, seguramente ella también lo había reconocido y la emoción había sido demasiada. Mientras Akane abanicaba a la mujer, el joven empezó a ponerse nervioso. Las dudas comenzaron a recorrer su ser, ¿y si ahora que lo había visto prefería no haberse reencontrado con él? Habían pasado muchos años y sabía que le había pedido a su padre que hiciera de él un hombre entre hombres, tras deshacerse de su maldición volvía a sentirse completo, masculino 100%, pero ¿le convertía eso en un hombre hecho y derecho? ¿Qué más podía hacer él para que ella estuviera orgullosa? Encima lo había encontrado en una situación comprometida con Akane, encima de ella nada más y nada menos, genial, ahora parecerá un pervertido acosador de muchachas jóvenes. No paraba de mover su pierna de arriba abajo, se encontraba sentado en la mesa del comedor, y no reparó ni en mirar a su alrededor, estaba tan asustado (sí, Ranma Saotome asustado por casi primera vez en su vida) que no se había parado ni a observar el que un día fue su hogar.

Akane lo miraba de reojo, vio que él estaba muy alterado y decidió acercarse para tranquilizarlo, suavemente colocó su mano derecha encima de la pierna temblorosa de Ranma, que pareció reaccionar de golpe y frenó su espasmódico movimiento.

-Todo irá bien Ranma, ella está bien, se habrá desmayado de la emoción al haberte visto - apretó tiernamente su agarre y él le respondió rodeando su mano con la suya.

-Gracias – susurró algo sonrojado.

- ¿Por qué no vas a ver tu casa? No creo que a ella le importe… me quedaré a su lado por si despierta – él la miró y asintió, igual le iría bien pasearse un poco.

Primero decidió salir al patio trasero para airearse y calmarse, en ese momento agradeció enormemente tener a Akane a su lado, gracias a ella podría manejar todo un poco mejor, como mínimo ella trataba de animarlo y no se le daba nada mal. Ojalá hubiera estado con él en tantas otras ocasiones, pero no podía volver al pasado, así que lo único que podía pensar era en que a partir de ahora no se alejaría de ella, nunca. "¿¡Nunca!? ¿En qué estás pensando Saotome? ¿Significa eso que quiero compartir mi vida con ella…? ¡Ja! ¿Quién querría compartir nada con una chica tan poco femenina… Argh a quién quiero engañar, es guapa, lista, divertida, amable… ¡Basta! Concéntrate en lo que has venido a hacer aquí, a ver a tu madre, a explicarle el por qué de tu ausencia… mmm ups, no he pensado detenidamente en qué decirle. Bueno, todo irá como tenga que ir, lo importante es que he venido a verla ¿no? Debería estar feliz ya con eso…" Ranma se autoconvencía mientras mantenía un monólogo consigo mismo. Rápidamente un recuerdo inundó su memoria. Él se encontraba tendido en su cama, tenía miedo del monstruo que dormía dentro del armario, uno feo y peludo, con grandes colmillos y pequeños cuernos. Esa noche había visto una película de miedo escondido debajo de la mesa sin que sus padres lo supieran. La oscuridad se apoderaba de su cuarto y solo había una escapatoria posible… "¡MAMÁ!" gritó un pequeño Ranma haciendo eco en toda la casa. El instinto maternal sacudió de repente a la mujer que sabía que su niño la necesitaba "¿qué sucede cariño?" Dijo ella maternal "no puedo dormir, ¿me cuentas un cuento?" ella asintió y se estiró a su lado abrazándolo por la espalda y contándole un cuento donde le decía que los monstruos no eran malos y que los hombres no debían tener miedo, ni de ellos ni de nada, nunca.

Mientras esbozaba una pequeña sonrisa y con esa imagen en mente decidió subir las escaleras para dirigirse hacia su antigua habitación, ese olor impregnado en toda la casa le era familiar, lo reconocía a la perfección, olía a hogar, a su hogar. Recordó donde estaba su cuarto, al fondo del pasillo a la derecha, era pequeño pero tenía una gran ventana por donde solía ver salir el Sol, pensó que igual lo habían cambiado y allí ya no encontraría nada, pero al abrir la puerta su sorpresa fue mayúscula. Su cara era la representación exacta del horror, el panorama que allí había encontrado lo había dejado sumamente aturdido.

En el comedor, Akane seguía abanicando a Nodoka que lentamente pareció volver en sí. Poco a poco se incorporó y sentó con la ayuda de la peliazul. Al centrarse y ver que estaba en su casa empezó a girar la cabeza en busca de algo, al no encontrarlo suspiró aliviada, fue entonces cuando centró su mirada en la chica y le sonrió.

-Muchas gracias joven, no sé qué hubiera hecho sin usted.

- ¿Está bien?

- Sí, tranquila – entonces se acercó a ella y le susurró – sólo que a veces creo que veo fantasmas.

- ¿Cómo dice? – preguntó entre asustada y curiosa la Tendo.

- Nada, nada. Es que me pareció ver un fantasma, eso es todo.

En ese mismo instante Ranma bajó las escaleras y se dirigió hacia el comedor. Él tenía la cara blanca, estaba tan pálido como una sábana nueva. Le hubiera encantado poder gritar del susto al ver lo que su habitación escondía, pero no pudo. Igual que en aquellas pesadillas donde el asesino te acecha y tú quieres huir y chillar, pero ni tus pies ni tus cuerdas vocales tienen previsto obedecerte y permaneces quieto y en silencio.

Cuando el joven de la trenza apareció ante los ojos de las dos mujeres, una de ellas, la mayor, exclamó "¡Fantasma!", y tras esa palabra volvió a desmayarse. Akane que la tenía más cerca reaccionó rápido y la sujetó para evitar que se golpeara. Ranma corrió hacia ella también, afligido porque ahora ya sabía porque su madre de desvanecía cuando lo veía. Con miedo pero decidido le acarició el pelo a su madre, tenerla tan cerca era raro, sentía un cariño inexplicable hacia esa mujer, aunque no creía conocerla de nada, tenía recuerdos suyos, algunos más claros otros más vagos, pero no sabría decir, por ejemplo, ni su color preferido ni su comida favorita. Akane miraba la escena enternecida, se alegraba de que Ranma hubiera encontrado a su madre, una señora un tanto extraña, pero ya lo dicen, de tal palo tal astilla…

El joven giró su mirada hacia la peliazul y le sonrió apenado, ella le devolvió el gesto algo preocupada.

-Estás muy pálido…

- Mamá no se ha desmayado porque soy feo…

- ¿Era eso lo que te preocupaba?

- ¡Claro! Imagínate no ver a tu hijo en años y descubrir que de mayor es feo… - dijo serio aunque en realidad bromeaba para facilitarse el mal trago. Ella roló los ojos divertida.

- Si no se ha desmayado por tu fealdad, que podría ser, ¿por qué ha sido?

- Ella cree que estoy muerto. Hay un altar en mi antigua habitación con una fotografía mía.

- Pero… ¿por qué pensaría eso?

- No lo sé, pero creo que es mejor que yo no esté cuando ella despierte, explícale que estoy vivo y bien, y cuando lo haya entendido, saldré – la chica asintió y Ranma se fue quedando escondido detrás de la pared.

Cuando Nodoka regresó al mundo real, sólo vio a Akane a su lado y volvió a suspirar aliviada, todo había sido un sueño, pensó. Pero cuando la peliazul creyó que la mujer estaba lista para escuchar la realidad, le contó que Ranma no estaba muerto, que seguía vivo, que estaba bien y que era un buen chico. Nodoka no pudo evitarlo, las lágrimas de felicidad y confusión aparecieron en su rostro. No había sido una visión, había visto a su hijo, un hombre alto, guapo, con unos ojos azul intenso indescriptibles, no podía creérselo. Fue entonces cuando él decidió entrar de nuevo.

Se quedó de pie mirándola, no sabía bien bien qué hacer, así que permaneció quieto esperando a que ella hiciera algo. La mujer se levantó y con los ojos vidriosos lo abrazó durante un largo minuto. Akane se levantó y miró a Ranma, que tímidamente, como un niño pequeño correspondía al abrazo, entendió que era un momento íntimo para ambos y no quería ser un estorbo, así que cogió sus cosas para irse, pero el de la trenza ladeó levemente la cabeza en forma de negación dándole a entender que no quería que se fuera. Finalmente los tres se sentaron alrededor de la mesa.

-Me alegro tanto de que estés vivo, no sabes cuánto.

- Mamá, ¿por qué creías que había muerto?

- Desde que os fuisteis tu padre me mandaba cartas explicando cómo os iba el entreno, a veces incluso me mandaba algún dibujo hecho por ti. Los primeros años las cartas eran frecuentes, una al mes o cada dos, pero con el paso del tiempo cada vez eran menos. La última que recibí fue justo antes de vuestro viaje hacia Jusentro o algo así, un lugar en China donde tu padre me dijo que daría por finalizado tu entrenamiento entonces me ilusioné y lo preparé todo para tu regreso. Estaba segura de que por fin tu padre había hecho de ti un hombre hecho y derecho. Sin embargo nunca llegasteis. Esperé y esperé, hasta que al cabo de unos meses recibí esta carta:

Querida Nodoka,

No tengo palabras para describirte lo triste que estoy por tener que darte esta noticia, pero nuestro hijo murió entrenando como un hombre hace apenas unos días. Lo convertí en el ser más fuerte del mundo como te prometí, pero en medio de un combate contra un demonio, pisó aceite, resbaló, cayó de espaldas, justo en ese instante un rayo travesó el suelo y creó un terremoto. Ranma se escurrió entre las grietas de la tierra, cayendo en un gran agujero donde un dragón vivía. Nunca más lo volvimos a ver.

Entiende que no puedo regresar a casa sin él, así que es posible que no volvamos a vernos. Siempre estarás en mi corazón, y seguro que en el de nuestro hijo también.

Siempre tuyo,

G.S.

Ranma y Akane tenían una gota de sudor escurriéndose por su sien, ¿quién en su sano juicio se inventaría una muerte tan patética e increíble como esa? Y peor aún ¿quién en su sano juicio se lo creería? La peliazul entendió un poco mejor el comportamiento general de Ranma, con unos padres locos como los suyos, bastante decente había salido el chico.

Él se rascó la cabeza, primero asimilando las palabras de su madre, luego empezando a sentir la rabia y el odio crecer dentro de sí:

-Yo mato al viejo, te juro que cuando lo vea lo mato.

- Ranma no te preocupes, no será necesario…

- ¿No me digas que tú ya los has matado?

- Lamentablemente no. Él, parece que falleció hace unas semanas…

- ¿Qué? – gritó el chico sorprendido.

- Señora Saotome, no me diga que recibió otra carta…

- Sí, me la mandó un tal S.P., de hecho me la entregó en persona un panda. Aquí podéis verla.

Señora Nodoka,

Me apena comunicarle que su guapo y fuerte marido Genma Saotome ha fallecido en un país lejano salvando a toda la población de la amenaza de un meteorito. Es por eso que él murió como lo que siempre fue, un gran hombre y un héroe ejemplar. Si quiere honrar su memoria por favor, dele al panda dinero para una recolecta que estamos haciendo para construir un monumento en su honor.

Cordialmente,

S.P.

Akane cayó de espaldas y Ranma apretó los puños con fuerza… su padre no tenía vergüenza alguna. Él le contó a Nodoka que todo era mentira, que él seguía vivo y que el tal S.P. (Señor Panda) era un "amigo" de Genma, que no había habido meteorito y que seguramente querría el dinero del "monumento" para comprar algo de sushi. La furia creció entonces en el cuerpo de Nodoka, agarró su catana con fuerza y la empuñó velozmente asustando a la pareja de jóvenes, que tuvieron que apartarse para no ser decapitados. Entre los dos la calmaron y empezaron a conversar un poco, tenían que ponerse al día de muchas cosas.

-Perdona no te he preguntado tu nombre aún.

- Me llamo Tendo Akane, señora, mucho gusto.

- ¿Tendo…? ¿Y cómo decís que os conocisteis los dos?

- Bueno, mi madre estaba enferma en el hospital, Ranma estaba allí también y nos conocimos de casualidad… él me ayudó mucho a llevar mejor toda la enfermedad de mamá… - dijo sonrojada admitiendo su gratitud.

- ¿Hospital? ¿Ranma qué te pasó? – preguntó congojada Nodoka, el chico miró a Akane de reojo con los ojos entrecerrados, menuda boquita la de la Tendo, pensó.

- Nada mamá, me torcí un tobillo y tuve que estar en el hospital unos días – si se creyó lo de su padre, se creerá esto fijo.

- Vaya, ¿bueno y ya saben tus padres que tienes novio, Akane?

- No entiendo señora, no tengo novio… - dijo ella extrañada, Ranma la miró receloso, ¿de qué novio hablaba?

- Sí hombre, mi hijo… no seáis tímidos, que os he pillado antes.

- Pero mamá, no es lo que piensas… - refutó él avergonzado.

- No claro, has visto el gatito de tu hombro, te ha dado miedo, has saltado como una chica y has caído justo encima de Akane-chan – dijo ella irónica mientras Ranma empezaba a sudar - eso no es varonil hijo. No pasa nada por querer a tu chica y demostrárselo, eso hacen los hombres, y más a tu edad, es solo que mejor no hacerlo en público.

- ¡No es eso!

- No me digas que no te interesan las chicas… yo quiero nietos Ranma… Y Akane me gusta, espero que ella sea tu novia o… - amenazó agarrando la catana.

- Bueeno mamá, no podemos mentirte, estamos saliendo, sí – él se acercó a la muchacha y la rodeó por el hombro con el brazo riendo mientras se rascaba la cabeza con la mano que le quedaba libre. Era mejor que pensara eso que perder su preciosa cabeza. Akane levantó la ceja y li miró pensando que era un cobarde…

- Entonces, ¿lo sabe tu familia Akane-chan?

- Bueno, mmm, ellos conocen a Ranma, pero no creo que sepan nada de nuestra nueva relación – dijo insegura mirando hacia el suelo.

Y así pasaron la tarde hablando, sobre el duro entrenamiento de Ranma con su padre, de las ciudades que visitaron, de Akane, de su familia, de su infancia y un sinfín de cosas. La conversación no sólo sirvió a Nodoka para conocer mejor a su hijo y "futura nuera" sino que también fue muy útil para la joven pareja que se moría de ganas por saber más el uno del otro. El Sol amenazaba con esconderse pronto, y por eso decidieron que era hora de ir yendo para casa, por ahora el joven de la trenza iría a la consulta del doctor Tofu, donde encantado ayudaba a diario, aunque su madre le propuso regresar a su hogar cuando él quisiera.

Akane y Ranma caminaban uno al lado del otro, estuvieron comentando lo amable y agradable que era Nodoka, y lo desastre y descabellado que era Genma. Ambos disfrutaban de su compañía, y en realidad no querían tener que despedirse, habían esperado estar juntos por mucho tiempo y el día, a pesar de haber tenido muchos obstáculos y entretenimiento se les había pasado volando.

-Vaya Ranma, qué vida más agitada has tenido…

- Bueno, qué puedo decir, hay muchas cosas que cambiaría.

- ¿Cómo qué?

- No haber visto a mi madre en tantos años por ejemplo… o no haber tenido un amigo de verdad, siempre en mi vida he tenido gente de paso, nadie estable.

- Ahora me tienes a mí – dijo Akane de repente.

- Mmm sí, supongo.

- ¿Supones? – dijo molesta.

- Bueno, no me extrañaría que no quisieras volver a verme después de lo de Shampoo, mi padre, mi madre, lo del gato…

- ¡Ja! ¿Bromeas? Todo eso hace la vida más emocionante. Aunque me debes una, tener una novia te saldrá caro – dijo ella bromista mientras él la miraba frunciendo el labio.

- No me digas que eres de esas chicas que chantajea a sus novios…

- ¡No! Pero ahora me tendrás que devolver el favor de alguna manera.

Justo en ese instante Kuno apareció frente a ellos, no se había percatado de la presencia de Akane hasta que estuvo francamente cerca. Ella roló los ojos, lo último que necesitaba ahora era tener que lidiar con ese lunático. Ranma vio que la chica se tensaba ante la presencia de ese chico que corría hacia ellos con una espada de madera entre las manos.

-¿Quién es?

- Kuno, el pesado con el que tuve una cita… no me va a dejar nunca en paz.

- Vaya parece que te devolveré el favor antes de lo que creía – dijo él seguro mientras ella lo miraba confundida.

- Dulce Tendo, qué honor y privilegio encontrarte aquí y ahora, ¿quieres que te acompañe a casa? – gritó emocionado Tatewaki.

- No será necesario – contestó firme el de la trenza.

- ¿Ah no? ¿Y quién se lo va a prohibir? Un mequetrefe como tú no puede estar con una damisela como Akane. ¿Quién eres y porque te muestras tan familiar con ella?

- Soy Saotome Ranma, el novio de Akane – comentó mientras le cogía la mano a la peliazul que quedó sorprendida, Kuno era de su mismo instituto, si se lo ocurría abrir la boca el rumor correría por todos lados, llegando incluso a Nabiki y peor aún a Yuka. Aunque la idea de tener al pelinegro como novio era algo que en realidad deseaba, aún tenían algunas cosas que resolver, la primera en realidad era descubrir si él quería algo también con ella…

- ¡Ja! No creas que voy a creerme que es tu novia, Akane Tendo nunca se ha dejado seducir por nadie, es una tigresa feroz a la que algún día haré mía.

- Kuno-sempai, lo siento pero es verdad, Ranma y yo estamos saliendo, si nos disculpas tenemos prisa – A Kuno se le cayó la espada al suelo al oír la confesión de Akane, y al quedar estático no pudo sino ver como su amada pasaba a su lado de la mano de otro.

Siguieron su camino soltándose la mano, no porque les molestara estar tan juntos, sino todo lo contrario, empezaban a sentirse demasiado cómodos con esa cercanía. Estuvieron un rato en silencio, cada uno pensando en sus cosas, disfrutando de la compañía del otro sin siquiera tener que hablar. Hasta que Ranma se animó a bromear.

- Vaya, pues parece que ya no te debo ningún favor.

- Claro que sí, yo he fingido ser tu novia delante de tu madre y de la china loca, eso son dos personas, tu sólo con Kuno.

- Qué tiquis miquis que eres… creía que los amigos no tenían que devolverse los favores.

- Uy, ahora estoy confundida, ¿soy tu novia o tu amiga?

- Ja ja ja, qué graciosa Akane…

- ¡Akane-san! – gritaba un chico con bandana amarilla a lo lejos. Ranma no podía creerlo, ¿por qué había siempre tantas interrupciones en esta ciudad?

- ¡Hola! – exclamó la peliazul. En ese instante el de la trenza pensó que era momento para devolverle a Akane su último favor. Vio los ojos del muchacho, incluso en la distancia podía ver que sus intenciones con ella no eran las de un simple amigo, así que agarró la mano de su compañera con fuerza y la atrajo hacia él. Ella lo miró extrañada, no le había pedido ayuda, por qué hacía eso, él le devolvió la mirada satisfecho pero al ver que Akane no sonreía sino que lucía confundida y algo extrañada se indignó. Ella le susurró – No será necesario que finjas ser mi novio ahora, él es Ryoga…

- ¡Ah Ryoga! El chico que estaba en la habitación de tu hotel en Kyoto…

- ¡Sí, ese!

- Pues si ya tienes novio no está bien que vayas fingiendo por ahí conmigo.

- ¡No es mi novio! ¿No será que estás celoso?

- ¿Celoso yo? ¿De ti? Por favor…

- Akane-san hola – Ryoga pasó al lado de la "pareja" y sonrió a su querida con gran ilusión.

- ¡Hola Ryoga-kun! Nos vemos – dijo ella pasando de largo y continuando su disputa con Ranma - ¡¿Cómo que no estarías celoso de alguien como yo?! ¿Qué se supone que tengo de malo? – el pobre chico cerdito se quedó con cara de tonto mirando como su amiga iba todavía cogida de la mano de un extraño con el cual parecía discutir del mismo modo en el que lo haría una pareja.

Finalmente y una vez terminada su absurda pelea, llegaron a casa de los Tendo, ya era casi de noche, y estarían esperando a la menor de la familia para cenar, posiblemente su padre más enfadado de lo que le gustaría, pero por un día que llegaba tarde esperaba que no hiciera ningún drama, además se lo merecía. Ambos se quedaron de pie delante de la puerta, sin saber cómo despedirse y con unas ganas terribles de volver a quedar, pronto, de hecho mañana si fuera posible. Se miraban y sonreían nerviosos, parecía que Ranma iba a empezar a hablar, pero callaba de golpe, lo mismo hacía Akane, que se mordía el labio en busca de las palabras adecuadas. Al final fue ella quien se animó, pero lo que dijo fue totalmente lo contrario de lo que quería.

-Mañana, a la salida del instituto, ¿querrías ir tú con Yuka a tomar algo? – dijo ella mirando al suelo apenada. Una promesa era una promesa, y no podía hacerle el feo a su amiga.

- ¡Sí! – Dijo entusiasmado hasta procesar bien la información - ¿Eh? ¿Yuka?

- Sí, mi amiga…la que vino al hospital, bueno, me pidió si podía decirte que quiere volver a verte…

- ¿A ti no te importa?

- ¿Cómo?

- Si te da igual… - comentó él sonrojado observando sus pies.

- Bueno, no me da igual, mmm, pero ella me lo pidió y…

- Preferiría quedar contigo, la verdad – dijo levantando la mirada para ver sus ojos firmemente – bueno, si quieres claro, mmm, quizás podemos ir los tres a tomar algo.

- Genial Ranma, sí, me encantaría – fue imposible disimular su sonrisa al escuchar sus palabras.

- Mejor así, si mi madre me viera con otra y no contigo pensaría mal, y eso… - él intentó disimular, pero habían quedado claras sus intenciones.

Akane se acercó a él y tímidamente le dio un beso en la mejilla para despedirse, él simplemente movió la mano como un tonto mientras un potente color rojo se apoderaba de su cara.

…..

La siguiente tarde Yuka y Akane salieron juntas de clase hablando sobre cómo había ido el día y sobre lo raro que fue que Kuno no se presentara esa mañana a la "batalla" que cada mañana vivía la peliazul. Ella prefirió no decirle el motivo, pero la verdad es que se sentía aliviada de que Tatewaki la dejara en paz. Como era de esperar las preguntas sobre Saotome no tardaron en llegar.

-¿Entonces crees que tengo alguna posibilidad con él?

-Lo siento Yuka, creo que a él le gusta una chica de procedencia china…

- ¿En serio? Joder… bueno con lo guapo que es era raro que no tuviera alguna chica ya.

Ranma, que las esperaba detrás de la puerta principal no pudo evitar escuchar la conversación entre las amigas, y no pudo esconder su sonrisa. La tarde pasó rápido para los tres jóvenes, y para Yuka fue más que obvio que Akane sentía algo más por el chico que una simple amistad. Nunca la había visto hablar así con nadie, ilusionada, contenta, reía sin parar, y su mirada brillaba. No podía culparla, de hecho se alegraba por ella, y más al percatarse de que el sentimiento era recíproco. Amablemente, se hizo a un lado y temprano se excusó para dejarlos solos.

Los dos se quedaron sentados en uno de los bancos del parque. Él estaba nervioso, necesitaba saber en qué situación estaban. El día anterior se había dado cuenta realmente de sus sentimientos hacia la chica, y el haber escuchado su conversación con Yuka le hizo pensar que quizás ella también sentía algo por él.

-Akane, ¿somos amigos?

- Mh, sí claro.

- Me refiero, ¿somos sólo amigos?

- Bueno ah, mmm, ¿a qué viene esta pregunta?

- Te escuché hablando con Yuka, le dijiste que a mí me gusta Shampoo y sabes que no es verdad – ella abrió los ojos y se ruborizó a más no poder.

- Eh, esto, sí, bueno, lo hice porque me pareció que ella no te interesaba de esa manera y no quería lastimarla.

- Ah, pensé que igual lo habías hecho porque no querías que yo saliera con otra chica.

- Eso… quizás…, también es verdad – dijo apoyando sus codos contra las rodillas y escondiendo su cara entre las manos.

- Yo… tampoco quiero verte con otro chico – comentó él flojito aunque ella pudo escucharlo.

- ¿De verdad? – él asintió sin mirarla.

- Entonces… Mmm ¿sí somos más que amigos?

- Por mí, estaría bien… De hecho creo que ya hay más gente que cree que somos novios que amigos – le dijo intentando calmar la tensión del momento. Él se rio por el comentario.

- Mi madre estará contenta.

- Bueno, ya lo está, recuerda que para ella ya soy tu novia.

Ambos se quedaron mirando sonriendo, los dos eran inexpertos en el terreno pareja, aunque no eran tontos, sabían qué era lo que venía a continuación. Ella se mojó los labios y juntó sus manos dejándolas en su regazo. El corazón del muchacho latía a mil por hora. Empezó a girarse levemente hacia Akane, levantó sus dos brazos y los colocó en los hombros de la chica, que cerró los ojos y trató de calmar su agitada respiración. Él se acercó a ella tembloroso pero decidido, inclinó su cabeza levemente hacia la derecha para empezar a guiar sus labios hacia la boca ahora entreabierta de la peliazul. Ella levantó sus manos y las posó en el pecho de su ahora novio. Estando a tan sólo unos milímetros de rozar piel con piel…

-¡¿Akane?!

- ¡Papá!

CONTINUARÁ!

El próximo capítulo será el último, sé que he tardado en actualizar, pero quería que este capítulo fuera completo… ¿Os ha gustado? ¿Qué creéis qué pasará?

ABRAZOS y como siempre gracias por las reviews, los ánimos y todo el apoyo, si queréis seguir comentando, os responderé en el siguiente cap J ¡Buen fin de semana!