Desde que lo vio con Shampoo esa tarde Akane esperó impaciente el día en el que Ranma se acercara a ella para darle una explicación, para que intentara solucionar las cosas o para que simplemente le mostrara un mínimo interés en ella. Pero nada. Un día regresando del instituto decidió pasar por el restaurante donde lo vio con la china, y lamentablemente, comprobó que él volvía a estar allí. Así que a medida que los días pasaban, su furia iba en aumento. Llevaba la cuenta exacta, 10 días desde que su padre los separó, 10 días sin saber de él. Maldito Saotome, empezaba a pensar que su padre quizás no estaba tan equivocado, quizás el joven de la trenza era un mentiroso y un cobarde como su progenitor. "Qué familia más rara" pensaba ella, un hombre que se lleva a su hijo a entrenar por el mundo y luego finge su propia muerte para ganar dinero y una mujer que permite que la separen de su bebé simplemente para que lo conviertan en el chico más fuerte y varonil posible. No cabía duda de que todos estaban para entrar en el manicomio, ¿por qué Ranma tenía que ser distinto? Él era descarado, creído, ególatra, estúpido, fuerte, guapo, protector, divertido, amable… No, no, debía dejar esas preocupaciones de lado, los exámenes llegaban en dos días y su cumpleaños también. Debía concentrarse en eso y olvidarse de ese estúpido que no se dignó a visitarla ni una sola vez. Ni una. Ni media. Cero.
Ranma, por su parte, iba de un lado para otro sin descanso. No había tenido tiempo ni de visitar a su madre y mucho menos de hablar con Akane, no es que no quisiera, es que su padre se lo había prohibido y él no quería que ella tuviera problemas. Sin embargo la echaba de menos, no podía negar que tener novia y no poder estar con ella o abrazarla era una mierda. Y pensar en besarla ya era todo un reto, si ni siquiera una sola vez lo habían probado. Se había decidido, esa misma tarde iría a buscar a su chica a la salida del instituto, podría saludarla casualmente, como si por casualidad pasara por allí, tenía miedo de que ella estuviera algo enfadada puesto que no se habían visto en días y él sabía que ella lo había ido a buscar a la consulta del doctor Tofu. Pero él era un hombre de palabra y no podía faltarle así el respeto al señor Tendo, hasta que él no consiguiera lo que se había propuesto no volvería a ver adrede a Akane sin su aprobación. Pero si se encontraban por la calle como quien no quiere la cosa, entonces no estaba defraudando a nadie ¿no? Pero qué difícil era todo. Para conseguir el perdón del padre de su novia había trazado dos planes; el primero iba viento en popa, le quedaba poco para poder darlo por terminado, el segundo en cambio… iba a ser un poco más complicado aunque se olía que pronto lo lograría también.
A las cinco de la tarde corrió hacia el Furinkan y se escondió encima de uno de los árboles que dan al interior de la escuela. Vio pasar muchos alumnos y empezó a impacientarse hasta que una dulce y conocida voz hizo que se fijara en un grupo de chicas que avanzaba hacia la salida. Se trataban de Akane, Yuka y otra chica a la que Ranma aún no había conocido. Las tres hablaban de manera animada, aunque la peliazul no irradiaba esa sonrisa que a él tanto le gustaba ver. Parecía un poco decaída, y si era por su culpa no podía permitir que esto continuara así.
Ellas avanzaban por la calle y Ranma iba detrás saltando de tejado en tejado esperando que su novia se quedara sola. Al girar tres esquinas, Yuka y la otra chica se despidieron y el joven Saotome aprovechó para bajar corriendo y cruzarse con ella. Ella lo vio, pero decidió girarle la cara, si se creía que lo tenía tan fácil con ella lo llevaba claro. Siguió andando sin hacerle caso alguno y él la perseguía un tanto nervioso. Susurraba flojito su nombre para no llamar la atención pero ella lo ignoraba, así que no tuvo más remedio que coger a Akane en brazos y de un salto llevarla hasta uno de los árboles que había cerca.
-¡Pero qué haces! – gritó ella intentando deshacerse del agarre del muchacho.
- Esto… hola Akane – susurró él dejándola con cuidado encima de unas de las ramas. Sep, estaba enfadada.
- Ranma… - dijo seria alejándose de él y colocando bien su falda.
- Cuanto tiempo eh… - dijo cabizbajo bromeando y rascándose la cabeza.
- Vaya, parece que te acuerdas de mi – continuó claramente cabreada.
- Nunca he dejado de hacerlo, simplemente, con todo lo de tu padre preferí alejarme un poco para que no tuvieras problemas.
- Te fuiste sin decirme nada… y no he sabido de ti en días.
- Te dije que volvería a por ti...
- Te fui a buscar a la casa de Tofu sensei y a la de tu madre… y no estabas allí. ¿Dónde has estado estos días? – dijo ella seria cruzándose de brazos esperando que él fuera sincero.
- Mmmm verás, he estado llevando a cabo un plan para que tu padre entienda que merezco salir contigo – ¿así que no iba a contarle lo de Shampoo? pensó ella.
- ¿Es que a caso estamos saliendo?
- Bueno… no lo sé… ¿lo estamos? – preguntó confundido.
- Desde que te "declaraste" no te he vuelto a ver… y yo te he estado echando de menos como una idiota y tú… tú no has perdido el tiempo… yendo a…- se calló puesto que no quería ser tan obvia.
- ¿Qué se supone que significa eso?
Al ver que él no tenía previsto confesarle que estuvo con la joven china, pensó que debía tomar la decisión correcta, aquella que la ayudara a mantener sus estudios y hacer que se centrara en lo que debía.
- Ranma – habló calmada intentando sonar coherente – por ahora creo que es mejor que seamos solo amigos. Después de todo lo de mi madre, de regresar al instituto, de los problemas con mi padre. Creo que me irá bien estar un poco tranquila, dejar que todo vuelva a la normalidad – finalizó apenada.
- No quieres… ¿estás rompiendo conmigo? – los ojos de Ranma se agrandaron y sus cejas se arrugaron mostrando un claro gesto de disgusto.
- No hay nada que romper, porque nada llegó a existir Ranma –siguió ella. Iba a cogerle la mano para que él entendiera que todo eso se le estaba haciendo un mundo, pero él apartó el brazo enojado.
- Está bien, como quieras. Quién querría estar contigo; eres una niña malcriada. No hay quién te entienda.
- Bien, aléjate de esta niñata y vete con una mujer más femenina, corre.
- ¡Estás loca!
- ¡Y tú eres un insensible! – ella soltó un largo suspiro donde se podía ver su pesadumbre – por ahora, volvamos sólo a ser amigos, por favor.
- Si es lo que quieres, es lo que seremos.
Un silencio incómodo se instaló entre ambos, así que Ranma decidió coger de nuevo a Akane en brazos y bajarla del árbol. La soltó con suma delicadeza sobre el suelo a pesar de su enorme enfado y tristeza, se miraron un momento a los ojos despidiéndose en silencio, no queriendo apartar sus miradas sabiendo que eso podía ser un adiós. Finalmente sin decirse nada más los dos cogieron caminos separados para regresar a sus cosas.
El joven Saotome no podía creer lo que acababa de suceder, Akane rompiendo con él, sin motivo alguno. ¿Pudiera ser que nunca estuvo realmente interesada en él? Quizás había ido todo demasiado rápido, quizás debió dejarle un tiempo para calmar su situación. Seguramente él no debía haber actuado así y entender que ella necesitaba espacio, pero cuando empezaban una discusión los dos ardían y su carácter explosivo los hacía estallar. Sin embargo él la quería, y él era un hombre de palabra, le demostraría al señor Tendo que era merecedor de su hija, aunque ella no le quisiera. Decidido volvió al Neko Hanten donde Shampoo lo esperaba. No podía llegar tarde.
La peliazul sin embargo regresó lentamente hacia su casa secándose las lágrimas que traicioneras escapaban de sus ojos. Había sido duro tener que romper con él. No era su intención inicial, no quería hacerlo, pero entre la acalorada discusión y al ver que no le contaba lo de Shampoo, se desmoronó. Nunca hubiera imaginado que ver a Ranma en "brazos" de otra sería tan terrible, si ella había ignorado a los chicos toda su vida, a qué venía ahora esa exageración. Las dudas regresaban a la cabecita de Akane, que no dejaba de preguntarse si había cometido el peor error de su vida. Como mínimo parecía que habían "terminado bien", que pese a todo seguirían siendo amigos. No se perdonaría nunca no volverle a ver, lo había dejado hacía apenas 10 minutos y ya se arrepentía. Pensó que quizás fue lo mejor para los dos, quizás aún no se sentía preparada para una relación así con él si no sabía ni cómo controlar sus celos, quizás seguía siendo esa niña inmadura que no sabe qué quiere.
….
Al día siguiente la muchacha de pelo azulado asistió con desgana a clase. Los hechos del día anterior le pasaban factura y su tristeza empezaba a hacerse palpable en sus ojeras. Y la cosa no iba a mejor, debía correr hacia casa para prepararse para el examen del día siguiente, pero caminando por las calles que la llevaban de regreso al dojo se encontró con la última persona a la que quería ver en ese instante.
-Anda, por fin encontrar a chica fea que robarme Airen.
- Hola a ti también Champú – dijo Akane con sorna.
- Ser Shampoo idiota. ¿Dónde esconder a Ranma?
- Eso deberías saberlo tu. Se ha dedicado a pasar los días contigo, no conmigo.
- Los celos sentarte muy mal, estar más arrugada de lo que deberías para ser tan joven.
- Lo que tú digas, déjame en paz quieres – la amazona sacó sus bombines y le impidió el paso a Akane.
- ¿Tú estar sorda o qué pasa? ¿Dónde estar Ranma?
- ¡Que no lo sé! ¿Pero no ha estado contigo?
- Ranma trabajar para mí cada día desde hacer 10 días, él decir que tener que pagar una deuda para hacer feliz a alguien. Pero esta mañana yo no verle más y nosotros tener mucho trabajo en el restaurante – Akane abrió los ojos de par en par y empezó a correr sin despedirse de la pobre amazona que la miraba atónita.
"Idiota, idiota, idiota, cómo he podido ser tan idiota. Estúpidos celos, ¿desde cuándo soy tan celosa? Ranma estaba haciendo esto por mi, para pagarle a mi padre… no si tendrá razón al decir que soy una niñata malcriada. ¡Idiota!" pensaba Akane mientras corría despavorida hacía la consulta del doctor Tofu. El día anterior ella había discutido con él y lo habían dejado, pudiera ser que esto estuviera relacionado con su desaparición. O peor, pensó en la posibilidad de que Ranma volviera a sentirse mal, quizás se había vuelto a desmayar si había hecho un esfuerzo demasiado grande trabajando estos días. Deseaba con todas sus fuerzas que el joven de la trenza estuviera simplemente descansando o que se hubiera quedado dormido o que un gato estuviera en la puerta de la consulta haciendo guardia para que él no pudiera salir de allí. Tal era su deseo de que él estuviera bien que sin parar de correr empezó a autosugestionarse diciendo cosas como: si giro la esquina y veo un pájaro es que Ranma está sano, si chuto esta piedra y da contra la pared no le ha pasado nada… Y así hasta que finalmente llegó a su destino. Olvidó los modales que le enseñaron en casa y sin anunciar su llegada ni quitarse los zapatos fue abriendo todas las puertas del edificio hasta dar con Ono en su despacho, quien nervioso removía algunos papeles antiguos esparcidos encima de su mesa.
-¡Akane! – gritó sorprendido Tofu mientras se levantaba de la silla y la veía entrar sin aliento.
- ¿Dónde… está… Ranma? ¡Dígame que está aquí! – preguntó nerviosa la peliazul recomponiéndose.
- Se ha ido esta mañana, ayer descubrió donde está su padre escondido y dijo que tenía que dar con él para solucionar lo vuestro.
- Uf… menos mal, está bien – suspiró aliviada cayendo agotada de la carrera encima de la silla.
- Akane, Ranma está en peligro. Está muy débil, estos días ha hecho un sobreesfuerzo inhumano trabajando demasiadas horas y el lugar donde se dirige supone una amenaza para él. Descubrí en este pergamino que él no está del todo curado, que necesita algo que yo no sé donde encontrar.
- No entiendo, Ranma estaba curado… - dijo preocupada.
- Su padre está escondido en la casa del viejo que le echó el hechizo, he estado leyendo sobre la técnica que usó con él toda la mañana, si Ranma se acerca a él, ese hombre puede intentar activar el drenaje de vitalidad que intentó hacerle en el pasado consiguiendo que su energía finalmente se traslade a su cuerpo.
- No puede ser, entonces ¿puede regresar al estado en el que estaba cuando lo conocí?
- Peor, puede que ese hombre succione toda la vida del chico estando débil como está. Hay la posibilidad de que el viejo no sepa nada de esto y no intente nada… pero debo avisar a Ranma.
- Voy a por él, sé donde vive ese maldito ermitaño, fui con Kuno no hace mucho.
- Akane es peligroso deja que vaya contigo – Tofu se giró para coger su chaqueta pero al voltear ya no había nadie enfrente suyo.
La joven Tendo corrió por las calles de Nerima dirigiéndose hacia la mugrienta casa de Happosai. Agotada acabó cogiendo un taxi para poder llegar con mayor rapidez. La puerta estaba rota y abierta, así que con máximo cuidado se adentró por el oscuro pasillo. Era incluso más siniestro de lo que recordaba. Las paredes tenían moho y el olor a humedad era inaguantable. Decorando las paredes había todo tipo de ropa interior femenina, sostenes, braguitas, panties… Los muebles brillaban por su ausencia, y tan sólo algunas revistas porno hacían su papel como alfombras. Andando de puntitas por el asco que el lugar le transmitía oyó finalmente un ruido en una de las habitaciones y con cautela se asomó para ver qué sucedía. Distinguió a Happosai sentado en una esquina y a Ranma de pie al otro lado.
- Chico te he dicho que lo siento, ¿qué más quieres?
- ¿Que qué más quiero? Estuve cuatro meses en un hospital de mierda pensando que cada día podía morir, o lo que es peor aún, pensando que morir era mejor que vivir como lo hacía. Lo que quiero es venganza.
- Oh pero Ranma, mira a este pobre anciano, cof cof, yo sólo lo hice sin saber que saldría mal.
- Quieres decir que tú no sabías que mi energía no vendría hacia ti ¿no? Eres tan inútil que intentas robarme mi vitalidad y ni siquiera te sale bien.
- ¿Cómo sabes tu eso? ¡Ah! La preciosidad de pelo azul que vino ese día te lo contó. Ojalá fuera sostén para sujetar ese par de…
- No sigas esa frase, no menciones a Akane en tu vida maldito viejo – Ranma corrió hacia él y lo agarró por el cuello.
- Oh, el frío Ranma Saotome se nos ha enamorado.
- Eso no es asunto tuyo. ¿Dónde está mi padre? – amenazó el joven.
- ¿Tu padre? ¿Genma es tu padre? ¡Claaaro! Los dos os apellidáis igual. Como no caí antes… ¿Cómo sabes que está aquí.
- Me encontré a un grupo de chicas asustadas delante de un onsen, todas decían que un panda y un enano las espiaron y robaron toda su ropa interior, no fue muy difícil atar cabos.
- Guapo y listo, es una pena que ya no te transformes en chica… el pelo rojo te quedaba mejor – dijo con una mirada lasciva Happosai recordando su figura femenina.
- ¡Deja ya de decir gilipolleces viejo pervertido!
Ranma estampó a Happosai contra una de las paredes de la habitación, pero el hombre usó la inercia del golpe para empujarse de nuevo hacia Ranma con sus piernas. Rápidamente el joven de la trenza esquivó su ataque y saltó para empezar un asalto con sus puños direccionando sus golpes hacia el viejo. El hombrecillo se movía con gran rapidez, para su avanzada edad su velocidad era asombrosa. Ranma pensó que sabía demasiado de artes marciales para ser el médico/brujo que dijo ser tiempo atrás. Siguieron persiguiéndose por el cuarto un buen rato, lanzando y esquivando patadas y puñetazos. El de la trenza empezaba a preocuparse, necesitaba una técnica que consiguiera acabar con el viejo, pero nada parecía sorprender al hombrecillo, era como si él conociera todos sus trucos. Ranma empezaba a notarse cada vez más cansado y no sabía el por qué, se había esforzado, pero desde luego no había llegado a su límite.
-¿De qué conoces a mi padre? – dijo en un momento de descanso.
- ¿No lo has adivinado aún? Yo fui su maestro. Por eso nada de lo que hagas puede asombrarme.
- ¿Su maestro?
- Ahora me dejas muy triste Ranma… ¿tan poco importante fui para tu padre como para que nunca te hablara de mi? Buaah buaah – hizo un puchero el minihombre.
En un rápido movimiento se acercó a Ranma y le tocó el pecho de manera veloz, fue una corta interacción, pero fue suficiente para que el chico quedara tendido en el suelo.
-Y ahora, el toque final, esta vez no fallaré pequeño Saotome, por fin volveré a tener la vitalidad de un cachorrillo muahaha – anunció maléficamente Happosai a punto de inyectarle un extraño líquido verde al muchacho.
- ¡Apártese de mi novio! – Akane corrió y se colocó encima de Ranma impidiendo que el hombre llegara a tocarlo con la jeringuilla.
- Sweeto eres tú. A pesar de que me gusta ver tu belleza, lárgate bonita, no quiero hacerte daño.
- Nunca, aléjese de Ranma y ni se le ocurra intentar nada con esa inyección.
- Oh pero es para ayudar a un pobre viejo, ¿quieres que sea débil? Cualquier hombre de mi edad querría la vitalidad de este chico. Tan sólo quiero que me dé un poquito de la suya. No tenéis que ser tan egoístas.
Happosai saltó contra el techo y rebotó yendo directo hacia Ranma, Akane no tuvo tiempo de actuar y en menos de dos segundos el hombre ya le había inyectado a Ranma ese asqueroso líquido. El de la trenza se giró de la impresión y pudo ver la silueta de Akane, sorprendido y como pudo se levantó quedando a su lado. Al ver a la chica sonrió contento de que ella hubiera ido a por él, pero el hechizo empezó a hacer efecto y volvió a caer al suelo. Notó como sus fuerzas se disipaban. Otra vez no, se repetía él. Empezó a respirar con dificultad y ella velozmente se sentó de rodillas a su lado cogiéndolo por los brazos. Lo abrazó con todas sus fuerzas.
- Ranma sé fuerte, voy a sacarte de aquí siendo tú mismo otra vez – le susurró al odio. - ¡Deme la cura ahora! – gritó Akane desesperada dirigiéndose a Happosai.
- ¡No! – Dijo el hombre abrazándose así mismo delatando el escondite de la cura.
- No juegue conmigo, sé que la lleva encima… puedo parecer una buena chica, pero como diría Ranma también puedo ser una gran marimacho si me lo propongo.
- ¿Qué hará una niña como tú?
- Esto –la peliazul sacó de su mochila un sujetador de color dorado.
Se trataba de una pieza de lencería perfecta. Un sostén talla 95 con copa C, decorado con un precioso encaje bordado con hilo de oro. Los tirantes tenían piedras preciosas incrustadas que lo hacían brillar a lo lejos y sus hebillas tenían un baño de oro blanco. Akane cogió el sujetador por sus extremidades y amenazó con estirarlo al máximo intentando partirlo en dos.
-¡No, no! Mi tesoro no… - dijo Happosai mientras unas lágrimas asomaban sus ojos.
- Démela y su sostén sobrevivirá.
- ¿Cómo has sabido…?
- Muy fácil, no se tiene que ser Einstein para adivinar que su pasión es la ropa interior. Cuando os encontré aquí, me quedé detrás de la puerta intentando ver cómo podía ser de ayuda hasta que vi en la habitación de enfrente algo brillar entre la oscuridad. Esto estaba colocado en una vitrina, que he roto por cierto, y bueno, el resto es historia.
Happosai dudaba, empezó a escuchar como Akane estiraba más y más el tejido de su querido tesoro, pero no podía permitirse perder su energía por eso. De repente sin esperárselo un panda apareció por detrás y agarró al hombrecillo por la espalda sacudiéndolo con fuerza consiguiendo que le cayera otra jeringuilla en el proceso. Akane corrió hacia allí y la cogió rápidamente.
-¡No te atrevas niña! – gritó Happosai – Genma suéltame, vas a lamentar esto el resto de tu vida.
La joven inyecto con suavidad la cura en Ranma, justo en el mismo sitio donde el viejo lo había hecho. Notó como los músculos del chico se tensaban, pero después su respiración regresó a la normalidad. Al girarse vio como el oso tenía maniatado a Happosai y mientras sostenía una pancarta que decía "Tranquila, Ranma estará bien en unas horas". Ella asintió y se dirigió hacía los dos, cuando tuvo enfrente su objetivo, cogió el sujetador y lo destripó en su cara.
-Esto por decir que quería ser sostén para sujetar mi par de… - soltó los trozos de la pieza al suelo mirándolo con desprecio – señor Panda o mmm señor Saotome, ayúdeme a llevar a Ranma al médico, se lo debe.
Genma asintió y sin gran dificultad cargó a su hijo para dirigirse hacía la consulta de Tofu.
…
Pocas horas más tarde Ranma se levantó de la cama de una de las unidades de Ono un poco dormido pero lleno de energía de nuevo. Miró a su lado y vio a Akane sentada en una silla reposando su cabeza encima de su brazo en el colchón cogiéndole la mano. Sonrió al recordar aquella vez que se desmayó en el hospital y ella se quedó con él a pesar de que su madre también la necesitaba.
- Vaya, esta escena me suena – dijo risueño apretando los dedos de la peliazul.
- ¡Ranma! ¿Cómo estás? – se lanzó a sus brazos y él le correspondió tímido abrazándola también.
- Bien, bien. Gracias a ti. Al final tendré que llamarte mi salvadora – dijo entre risas apretando el agarre.
- Me alegro tanto de que estés por fin curado – dijo separándose de él sonrojada. Él le acarició el pelo.
- ¿Vas a explicarme ya qué diablos te pasó ayer? – preguntó Ranma haciendo referencia a por qué había roto con él el día anterior.
- Pues verás… cuando te fui a buscar te vi en el restaurante, con ella, con Shampoo y los celos… pudieron conmigo – admitió cabizbaja.
- Akane deja que te explique… no es algo de lo que esté orgulloso, pero tienes que entender que lo hice por ti – ella lo miró con atención – arg, pensaste cosas que no eran ¿cierto? – ella asintió apenada – Trabajé a diario más de 14 horas en el restaurante de Shampoo para ganar suficiente dinero y poderle devolver a tu padre lo que mi viejo le robó.
- Trabajar para Shampoo tampoco era tan malo, ¿por qué dices que no estás orgulloso?
- Esto… mmm… para ganar más dinero, digamos que a veces me disfrazaba.
- ¿Te disfrazabas?
- Siendo chica tienes mejores propinas ehem – dijo sonrojado desviando su mirada.
- Ranma, estabas haciendo todo esto por mi, y yo, yo pensé que me habías engañado con ella – dijo tapándose la cara avergonzada.
- Bueno, hay algo de bueno en eso, cuando estás celosa, estás más guapa – dijo cogiéndole ambas manos para poder verle el rostro mientras sus mejillas se teñían de color carmín.
- Esto, ahm, yo… puede que yo el otro día hiciera algo de lo que tampoco estoy muy orgullosa – él la miró curioso – cuando fui a casa de tu madre me enseñó un álbum de fotografías de cuando eras pequeño y en la última hoja había una foto que acabé robando…
- ¿¡Le robaste a mi madre!?
- Es esta… ¿te suena?
Akane sacó la fotografía donde aparecían los dos de pequeños, ella besándole tiernamente la mejilla y él haciendo el símbolo de victoria con los dedos. Ranma la miró y una suave sonrisa se dibujó en su rostro. Luego se puso colorado y finalmente clavó sus ojos en la chica.
-Sí me suena, y no te enfades por lo que te diré pero esta niña, fue, bueno, fue mi primer amor.
- ¿En serio? ¿Qué quieres decir? – dijo ella intentando disimular sus mejillas coloradas.
- Bueno, me la presentó mi viejo el día que nos fuimos a entrenar creo… ella vino con su padre aunque no recuerdo demasiado de lo que pasó, sé que lo pasamos muy bien y bueno, pensé que a pesar de ser un poco marimacho era muy bo-bonita. No me atreví a hablar mucho con ella y no la volví a ver nunca más, pero sé que durante un tiempo no dejé de preguntarle por ella a mi padre y él me decía que no temiera, que en un futuro nos reencontraríamos. Y la verdad es que hasta hoy no he sabido nada.
- ¿No te recuerda a alguien ni un poquititito?
- ¡Ja! Ahora que lo dices se parece un poco a ti.
- Eso es porque esta niña, soy yo – la cara de Ranma iba de la fotografía a Akane, de Akane a la fotografía.
Genma apareció y cogió la foto, la miró con determinación y alzó su mirada hacia la chica.
-Te equivocas muchacha, esta es la prometida de Ranma, Akina Tendo.
- ¡Esta niña soy yo! ¡Akane Tendo! – dijo señalando la foto con furia.
- Un momento ¿mi prometida? – preguntó Ranma flipando.
Genma se llevó una mano a la cabeza y se rascó la sien como si estuviera tratando de recordar.
-Akane Tendo… Akina Tendo… ¿Akane Tendo?... Akuna Tendo… Amm es verdad, ¡era Akane Tendo!
…..
CONTINUARÁ
…..
Vale, perdón, no tengo excusa alguna, simplemente me atasqué. He escrito este capítulo dios sabe cuántas veces… entre que se borró el original en verano y que no estaba contenta nunca con lo escrito se me ha pasado el tiempo. Pero finalmente me ha convencido y creo que está listo para que disfrutéis leyéndolo. Iba a publicarlo todo en este capítulo y que fuera el final, pero creo que será mejor dividirlo en dos again porque en este ya ha sucedido suficiente cosa. No queda demasiado en realidad, así que el siguiente será corto, pero cerrará definitivamente la historia.
Siento si ha pasado tanto tiempo que tenéis que releer parte de la historia para recordarla, pero pensad que si os gustó en su día, supongo que no supondrá un esfuerzo demasiado grande volverla a leer :P
¡Gracias a todos por la paciencia, por los comentarios, por los follows, por los favorites, por leer mis historias! ¡por todo! sois geniales. Sin más espero que os guste.
¡ABRAZOS ENORMES! :)
