- ¿No te recuerda a alguien ni un poquititito?
- ¡Ja! Ahora que lo dices se parece un poco a ti.
- Eso es porque esta niña, soy yo – la cara de Ranma iba de la fotografía a Akane, de Akane a la fotografía.
Genma apareció y cogió la foto, la miró con determinación y alzó su mirada hacia la chica.
-Te equivocas muchacha, esta es la prometida de Ranma, Akina Tendo.
- ¡Esta niña soy yo! ¡Akane Tendo! – dijo señalando la foto con furia.
- Un momento ¿mi prometida? – preguntó Ranma flipando.
Genma se llevó una mano a la cabeza y se rascó la sien como si estuviera tratando de recordar.
-Akane Tendo… Akina Tendo… ¿Akane Tendo?... Akuna Tendo… Amm es verdad, ¡era Akane Tendo!
- Entonces… ¿Ranma y yo estamos prometidos? – los dos jóvenes se miraron perplejos.
- Bueno, lo estabais hace mucho tiempo, le prometí a Soun que regresaría con Ranma de su entrenamiento cuando él tuviera 16 años y así poder casaros, pero una cosa llevó a la otra y al final nunca me presenté con mi hijo.
- No, en su lugar fingiste tu muerte y le robaste. Tienes que ir a casa de los Tendo y disculparte con todos, eres una vergüenza viejo. Y luego irás a hablar con mamá, ¿cómo se te ocurrió decirle que su hijo había muerto?
- Ya sabes como es Ranma… era eso o que matara a tu pobre padre.
- ¡Era mejor que te matara! – gritó el de la trenza desesperado.
- Señor Saotome, ¿tiene idea de los problemas en los que nos ha metido? – preguntó Akane fingiendo paciencia.
- Perdonadme chicos, no era mi intención… ha sido bonito el reencuentro Ranma, pero si me disculpáis tengo que irme a…
- ¡Ni pensarlo viejo! Tú te vienes a casa de Akane a pedirle perdón a su familia. No huirás otra vez.
- Pero chico…
- No hay peros que valgan. Por tu culpa su padre no nos dejó… - Ranma se puso colorado al darse cuenta de lo que iba a decir, como hablar de la frustrante situación en la que se encontraron cuando iban a besarse – da igual, ¡que vayas a disculparte! – lo cogió por la solapa de la camisa y lo arrastró hacia la calle, la peliazul los seguía contemplando la escena.
Sin perder más el tiempo los tres se fueron hacia la casa de los Tendo. El de la trenza tiraba de Genma, que rezagado intentaba escaparse a la mínima que podía. Finalmente llegaron a su destino y Akane entró para pedir a sus padres que se dirigieran al dojo. Cuando todos estuvieron allí, Ranma y Genma entraron agachando sus cabezas. Soun se levantó enfadado y su esposa le sujetó el brazo para que dejara hablar al chico.
-Señor Tendo, le dije que solucionaría lo que mi padre hizo y por eso hoy vengo con dos cosas. La primera son los 45000 yenes que él le robó fingiendo su muerte – dijo ofreciéndole un fajo de billetes – y lo segundo es entregarle a este hombre para que haga con él lo que quiera – el joven de la trenza hizo una reverencia y empujó a su padre hacia Soun.
- Genma… Eres la persona que más me ha decepcionado en mi vida. Te traté como a un hermano y me pagaste con la peor moneda. Me traicionaste y estafaste, y no sólo eso sino que rompiste nuestra promesa… - dijo mientras empezaba a soltar unas amargas lágrimas.
- Soun, amigo, no sabes como lamento todo lo que hice… estaba necesitado y actué mal, no sabes como me arrepiento – decía sin dejar de arrodillarse y rogar perdón.
- ¿Sabes por qué estás aquí? – preguntó el del mostacho.
- Mi hijo me obligó a venir.
- ¿Sabes por qué? – repitió Soun.
- ¿Porqué va de héroe por el mundo? – dijo Genma algo confundido.
- No, porque quería demostrar que él era merecedor de salir con mi hija Akane.
- Entonces… ¿nuestras escuelas aún pueden unirse?
- Creo que sí Genma, nuestro sueño se hará realidad – dijo Soun abriendo sus brazos para que el calvo lo abrazara. Akane y Ranma se miraron sin entender nada.
- Un momento… ¿me estáis diciendo que ya está? ¿Que todo este rollo de que no quería saber nada más de mi o de mi padre ya no le preocupa más? – preguntó el pelinegro desconcertado.
- Oh el día que vi como casi besas a mi hijita se me fue la cabeza, es mi pequeña sabes, tenía que poner a prueba a mi futuro yerno, y ahora que he recuperado el dinero, que mi amigo está sano y a salvo, y que he visto que eres un hombre de palabra, no veo por qué tengo que seguir enfadado.
La pareja empezó a apretar sus puños y una aura roja empezó a rodearlos. ¿Todo ese tiempo que tan mal lo habían estado pasando había sido para nada? Ranma se había jugado la vida y Akane había cortado con él sin motivo. Se sentían humillados y utilizados, sabían que la familia Saotome era un poco absurda, pero ahora resultaba que la Tendo no se quedaba atrás. Mientras los dos hombres se abrazaban y celebraban esa extraña reunión y algo más que ellos no comprendían decidieron salir disimuladamente del lugar. La única que se dio cuenta fue su madre y ésta le guiñó el ojo dándole consentimiento para que los dos se fueran y hablaran de lo que tuvieran que hablar. Akane cogió la mano de Ranma y lo llevó hasta su habitación, Kasumi los vio pasar, pero se escondió en la cocina y sonrió.
Una vez allí, la peliazul se sentó en la cama y se hizo a un lado para dejarle espacio a Ranma. Los dos estaban nerviosos y ninguno sabía cómo abordar el tema. Muchas cosas habían pasado en tan poco tiempo; habían empezado a salir, su padre se lo había prohibido, ella cortó con él, ella descubrió que se conocían de pequeños, él encontró a su padre y finalmente supieron que en un pasado habían estado prometidos. ¿En qué situación se suponía que estaban ahora? Ambos abrían la boca para empezar a decir algo, pero rápidamente la cerraban dejando escapar palabras que no querían salir.
-Bueno… - dijo ella finalmente.
- Bueno… - continuó él.
- Gracias por devolverle el dinero a mi padre.
- Gracias a ti por salvarme de Happosai.
- ¿Cómo se te ocurre ir allí sólo? Era peligroso.
- Te recuerdo que tú fuiste antes que yo…
- Pero fui con Kuno.
- Oh claro, y ese tipo es tan fuerte como yo. Con él estabas a salvo – dijo irónico el de la trenza.
- No he dicho eso, pero no fui sola.
- Era algo que tenía que hacer por mi mismo de acuerdo… siento que no saliera como quise pero ahora ya está todo solucionado.
Ambos se quedaron en silencio unos minutos intentando calmar sus visibles nervios.
- Ranma… ¿qué opinas de … ya sabes?
- De lo de nuestro pasado comprom…
- Sip - dijo ella sin dejar que terminara la frase.
- Que son tonterías. Nuestros viejos no riegan bien Akane, hacen promesas absurdas, roban, fingen, mienten… no hagas caso de algo como eso.
- Sí, tienes razón. Y… ¿qué hay de nosotros?
- Bueno, sé de alguien que rompió conmigo – dijo él mirando la puerta algo avergonzado.
- ¿Podemos olvidar eso?
- ¿Qué rompiste conmigo? – ella asintió sin mirarlo – Está bien pero entonces creo que me debes algo.
Ranma se giró y cogió una de las manos de Akane, lentamente subió su otro brazo y colocó delicadamente sus dedos en el mentón de la peliazul. Hizo voltear su rostro para que lo mirara, entonces suavemente empezó a acercar sus labios a los de su chica, ella inspiró fuerte y cerró sus ojos nerviosa. Inconscientemente inclinó su cuerpo para facilitarle el camino al de la trenza. Él empezó a dudar de si mismo y la determinación que segundos antes había tenido se esfumaba rápidamente. Akane lo notó porque su mano empezó a sudar y a temblar levemente, pero ella no estaba dispuesta a perderse otra vez su primer beso con Ranma Saotome, no señor, era algo con lo que llevaba demasiado tiempo soñando. Con fiereza y seguridad cogió el cuello de la camisa de Ranma y lo empujó hacia ella para acabar con el espacio que los estaba separando. Él abrió los ojos de la sorpresa y pudo ver como sus pestañas chocaban con las de ella en un increíble encuentro que se elevó a perfecto cuando notó como sus labios rozaban suavemente los de Akane. El sabor de fresas del chicle que anteriormente la joven Tendo había masticado inundó los sentidos del pelinegro que complacido por la experiencia quiso acercarla aún más a él. Con la mano que antes sujetaba dudosa la barbilla de su chica agarró su espalda y la estrechó más hacia él. Sus pechos se encontraron y ella emitió un pequeño gemido lleno de asombro. Ninguno de los dos querían separarse, pero seguir con el simple roce de sus labios empezaba a ser absurdo, así que guiado por un instinto que él no creía tener profundizó con delicadeza ese beso empezando a jugar con sus lenguas de tal manera que ella nunca creyó posible. La mano de Akane buscó la trenza del chico porque parecía que cualquier milímetro que los separara acabaría con ellos, y eso no era posible, necesitaban estar cerca, y la verdad es que querrían seguir así por siempre, diciéndose con esos besos lo que con palabras parecía no sabían expresar. Tantas emociones vividas en tan poco tiempo estaban saliendo en ese preciso instante de una manera tan posesiva y cariñosa que provocaba que ambos tuvieran miedo de desunirse y que eso no volviera a repetirse. Pero el repentino calor de la habitación y la falta de aire hicieron que finalizaran sus caricias con un último beso, tierno, suave, hermoso, dejando simplemente reposar sus labios, notando la calidez que por fin habían encontrado en el otro. Se alejaron y se miraron a los ojos, sintiéndose acalorados y sonrojados, pero notando un brillo especial en su mirada.
Se calmaron un poco y arreglaron sus respectivos cabellos que en aquellos momentos lucían bastante alborotados. Una vez habían terminado de acicalarse, Akane sonrió y todavía sin hablar alzó una de las mangas de la camisa larga de Ranma para comprobar que él seguía llevando las muñequeras que ella le había regalado por su cumpleaños. Apretando sus labios con vergüenza él se quitó una de las muñequeras y se la colocó a ella en su muñeca. Ella levantó la mirada y lo miró confundida.
-Ya sabes… para que todos sepan que yo… y tu… - ella se sintió tan feliz por la pseudo-declaración que saltó a los brazos de Ranma.
Los dos bajaron de la mano por las escaleras, emitiendo pequeñas risitas sin ningún sentido que desde luego provenían de los nervios que ambos acababan de pasar con toda la increíble situación y sobre todo por ese increíble beso. Al llegar al comedor vieron que no había nadie, así que decidieron ir hacia el dojo donde antes los habían dejado a todos.
Al llegar las luces estaban apagadas y todo lo que podían escuchar eran pequeños cuchicheos que evidenciaban que alguien se estaba escondiendo allí. De repente se hizo la luz y un gran "¡sorpresa!" retumbó en sus oídos. Abrieron bien los ojos y vieron a toda su familia, incluida Nodoka quien se había unido a la fiesta, tirando confeti y levantando una pancarta donde se podía leer un "Felicidades Ranma y Akane Saotome". Los dos enrojecieron hasta límites insospechados y entonces Kasumi abrió una botella de champagne distrayendo a los asistentes con el ruido que el tapón hizo al salir disparado. Las madres de ambos corrieron a abrazar a sus hijos que no entendían nada de nada.
-¿Alguien nos puede explicar qué significa todo esto?
- Ranma, mañana te vas a casar con Akane.
- ¡¿Qué voy a qué?!
- ¡Estáis todos locos! – gritó la peliazul.
- Cariño, cuando erais pequeños vuestros padres prometieron que os casaríais cuando fuerais mayores para poder seguir con las escuelas y así ser herederos del Tendo dojo y haceros cargo de él. Con todo lo sucedido la promesa se rompió pero hace apenas unos minutos, cuando vimos que os queréis, decidimos tirar adelante con el compromiso. Ahora Akane es tu prometida Ranma – explicó Nodoka con gran normalidad.
- Exacto, mañana mi niña cumplirá los 18 y ya podréis casaros sin problema.
- No voy a casarme con nadie – confesó directa Akane.
- ¿Y quién ha dicho que me casaría contigo? – respondió ofendido Ranma.
- Oh nadie, claro que no te casarías con una marimacho como yo, ¿verdad?
- Ni tú con un idiota como yo ¿no?
- ¿Pero no decíais que este par estaban enamorados? A mi me parece todo lo contrario – decía Nabiki dibujando flyers para la supuesta boda.
- Mamá, ¿podemos hablar? – Akane miró desafiante a su madre, quien asintió y junto con ella salió al jardín y se sentó al lado del estanque koi.
-Hija, sé que quieres a Ranma.
- Mamá eso no tiene nada que ver, ¿una boda? Os habéis vuelto locos. Nos prometisteis antes de que tuviéramos siquiera uso de razón, esto no está bien. Creía que eras alguien con más sentido común – dijo la peliazul algo decepcionada.
- Cariño, sabes que no te obligaré a nada, si no quieres casarte con Ranma lo entiendo, pero he visto en tu mirada como lo quieres, y como él te quiere. Cuando estuve en el hospital me prometió que cuidaría de ti si algo me pasaba, me sentí tan bien sabiendo que te dejaba en sus manos, no podría explicártelo. Una madre siempre sabe lo que es mejor para su hija, y creo que él es el indicado.
- Te lo agradezco mamá, pero creo que todo esto está yendo muy rápido, deja que lo conozca mejor, que disfrutemos de nuestro reciente noviazgo, ya nos han complicado bastante la vida hasta ahora.
- Te entiendo, hablaré con tu padre y el señor Saotome, aunque piensa que ellos no serán tan fáciles de persuadir – finalizó de manera maternal acariciando el pelo de su pequeña.
Las dos entraron en el dojo y tras una conversación muy extensa y exhaustiva con los patriarcas de ambas familias al final se decidió que la boda se pospondría hasta que ellos decidieran casarse, pero que por ahora y para ellos ambos estaban prometidos. Nodoka propuso que lo mejor sería que Ranma se mudara con ella entre semana pero que pasara los fines de semana con los Tendo para que se pudieran conocer mejor y aprendieran lo que la convivencia implicaba. Estuvieron negociando un buen rato y finalmente estos fueron los términos que todos acabaron aceptando. El joven de la trenza se despidió de su novia y de su familia y fue a buscar sus cosas a la consulta del doctor Tofu para llevarlo todo hacia la casa de su madre. Nodoka por su parte partió hacia su hogar seguida por Genma, quien no tenía donde dormir, aunque de su futuro poco se había hablado, la matriarca de los Saotome comentó que tenía que consultarlo esa noche con su catana.
….
Al día siguiente Ranma se dirigió hacia casa de su ¿nueva prometida? y después de un largo abrazo por parte de su futuro suegro por fin subió a la habitación de Akane. Picó a la puerta y ella le abrió, apareció preciosa con su vestido rosa, el que su madre le había regalado un par de semanas antes. Llevaba el pelo recogido con un pequeño clip decorado con una flor de tulipán y unos tacones bajos a juego de color beige, además de un lindo collar pegado al cuello plateado. El chico de la trenza la miró de arriba abajo y se sonrojó al verla tan bonita. Ella sonrió al ver el color carmín apoderarse de las mejillas de su novio y mordiéndose el labio lo abrazó tiernamente rodeándolo con sus brazos por la cintura y colocando su cabeza en el pecho del pelinegro suspiró como una niña enamorada.
-Fe-felicidades Akane – dijo él colocando su mano en la cabeza de la peliazul.
- ¡Te has acordado!
- Claro, qué clase de novio sería si no lo hiciera.
- Creí que con todo el lío de estos días te habrías olvidado.
- Qué va, además he preparado algo. Vamos.
- Pero mañana vuelvo a tener exámenes.
- Oh señora empollona sé que aprobarás, ¿Cómo te han ido hoy?
- Bueno bien…
- Prometo traerte temprano para que puedas estudiar, en un par de horas volvemos.
- Está bien – dijo confiada.
Cogió a la chica en brazos y saliendo por la ventana travesó parte de la ciudad de Nerima por los tejados. Finalmente llegaron a una feria donde se celebraba un pequeño festival en honor a uno de los templos. Había todo tipo de tenderetes, de comida, de juegos, de amuletos, y también un pequeño apartado con algunas atracciones. Ranma y Akane pasaron la tarde riendo de un lado para otro, cazando pececitos, comiendo nubes de azúcar, intentando ganar peluches.
El Sol empezaba a esconderse detrás de las colinas y Ranma decidió que antes de irse quería subir con Akane a la noria. Una vez sentados en el interior de una de sus cabinas, el de la trenza le dio un pequeño paquete a su chica, quien con cuidado lo abrió emocionada. Se trataba de un par de muñequeras como las que ella le había regalado, pero en éstas podías leer las iniciales A y T. Ella sonrió y cogió una y se la colocó en su muñeca y la otra en la de Ranma. Ambos se miraron y poco a poco se acercaron para darse un corto pero tierno beso en los labios.
-Gracias Ranma, esto significa mucho para mi.
- De-de nada, no hace falta que lo lleves cada día pero cuando entrenes… pues podrás usarlas – ella asintió contenta.
- Ahora que vivirás con nosotros los fines de semana… ¿crees que podrás entrenar conmigo?
- Yo no pego a chicas Akane…
- No te pido que me pegues, sólo que me enseñes tus técnicas.
- En ese caso supongo que podría enseñarte cosas básicas.
- ¿Cosas básicas?
- Oh vamos, no estás a mi nivel, te queda mucho para ser buena como yo.
- ¡No seas tan engreído! – dijo golpeándole la cabeza con el puño.
- Auch, no deberías portarte como una marimacho, así no encontrarás marido.
- No me hace falta, mis padres ya me han encontrado uno, uno idiota además.
- Ja, ja, ja qué graci… - antes de que pudiera continuar Akane se había lanzado a sus brazos y lo había acallado con un pasional beso que Ranma dejó a Ranma sin habla.
- Cuando hablas todo tu encanto se pierde… - dijo ella muy cerca de su boca.
- Si me callas así siempre no me opondré – dijo Ranma respirando con dificultad para luego volver a besar con ansias a su novia.
Por suerte para los dos la noria se movía con gran lentitud y pudieron disfrutar de esas nuevas sensaciones por un largo rato. Los besos y las caricias cada vez se iban perfeccionando más, estaban experimentando y conociendo mejor qué era lo que más le gustaba al otro. A Ranma jugar con el cuello de Akane y a Akane morder el labio de Ranma. Quién les hbiera dicho hacía unas semanas que los dos se encontrarían así, tan felices de pasar las horas el uno junto al otro alejados de cualquier hospital.
-Ehem, ehem, ¿pueden bajar? La vuelta ha terminado – los dos se apartaron y vieron a un chico sonrojado esperando a que ellos salieran de la cabina para dejar subir a los niños que estaban haciendo cola. Entre risas y sonrojos ambos bajaron y fueron hacia casa.
Al llegar allí, la matriarca de los Tendo vio como Ranma acompañaba a Akane a la puerta y le invitó a cenar con ellos ya que era el cumpleaños de su hija y lo más normal era que lo celebrara con su prometida y toda la familia. Le dijo que además podría quedarse a dormir y estrenar la habitación de invitados ya que a partir de ahora sería la suya. Él accedió. Akane fue a estudiar y él decidió entrenar en el dojo que se suponía algún día heredaría. Le hizo muchísima ilusión entrenar allí, era como un sueño hecho realidad. Estando en el hospital desechó cualquier posibilidad de seguir peleando y conociendo nuevas técnicas, pero parecía que ahora podría llegar a ser el gran artista marcial que siempre quiso ser. Después de un agotador entreno le preguntó a Kasumi y con su permiso fue a tomar un baño. Se relajó y empezó a pensar en como había cambiado su vida desde que conoció a su novia. Cuando él creía que su vida ya no merecía la pena ella lo animó a salir del hospital y mejorar, y ahora ya no sólo estaba curado, sino que además vivía con su madre y se había vengado de Happosai. Y por si todo eso fuera poco, estaba saliendo con su salvadora. Sonrió complacido al ver que todo iba bien, sabiendo que desde ahora lucharía para que todo fuera a mejor. Empezó a salir de la bañera cuando vio como se abría la puerta y Akane aparecía desnuda tapándose solamente con una pequeña toalla que apenas cubría sus partes. Él quedó estático y mudo, ella quedó igual. Cuando reaccionó salió poco a poco del baño y una vez detrás de la puerta gritó con todas sus fuerzas. Ranma se vistió rápido y la siguió.
-¡Akane espera!
- ¡Aléjate pervertido!
- ¿A quién llamas pervertido?
- ¡Tú miraste todo mi cuerpo, pervertido!
- Espera, si fuiste tú la que entró en el baño.
- Es distinto cuando una chica ve a un chico.
- Pero no niegues que tú también has echado un buen vistazo a mi cuerpo. Además yo estoy mejor que tú.
Ella se sonrojó y los dos giraron sus ojos para ver a toda la familia mirándolos con una sonrisa en la cara.
-¿Qué? – gritaron a la vez.
- Sois la pareja perfecta – dijo la madre de Akane.
La cena pasó sin más, comieron pastel y cantaron el cumpleaños feliz. La peliazul regresó a su habitación para estudiar un poco más. Antes de ir a dormir Ranma pasó por la habitación de su chica y algo tímido picó para disculparse. Ella no le abrió así que decidió ir hacia la ventana y entrar desde allí. La vio sentada en su escritorio estudiando con el ceño fruncido, golpeó el cristal suavemente y ella levantó la mirada y extrañada le abrió.
-¿Qué quieres?
- Vengo a disculparme… - dijo jugando con sus dedos.
- No hay nada por qué disculparse…
- Sí, porque antes te mentí.
- ¿Ah, si? ¿En qué?
- Sí te miré en el baño… y no creo que estés mejor que yo… - dijo sonrojado.
- ¡Pervertido! –gritó ella roja como un tomate lanzándole un libro a la cara.
- No hay quien te entienda marimacho.
- Te dije que hablas demasiado… y cuando hablas solo empeoras las cosas.
- ¿Vas a acallarme ya o qué? – Akane sonrió y se acercó a él lentamente. Colocó sus manos detrás del cuello de Ranma y le dio un tierno y duradero beso en los labios que hizo derretir al de la trenza. La cogió con ambos brazos de la cintura y la sentó encima del escritorio, donde siguieron besándose un buen rato. Repasando mentalmente todo lo que habían vivido y entregándose por completo al momento, los dos pensaron que ahora ya no había nada ni nadie que les impidiera seguir con ese romance que tanto trabajo les había costado disfrutar.
FIN
…
Oh sí, por fin lo terminé… Gracias a todos por seguir y apoyar esta historia. Espero que el final os haya gustado J
Puede que me retire unos días, llevo 8 capítulos de una nueva historia, una comedia sin mucho sentido que me apetecía escribir siguiendo el final del manga, pero aún no sé si lo publicaré por aquí, depende de cómo avance la historia.
¡De nuevo gracias a todos por estar siempre ahí apoyando a los que escribimos por amor a Ranma! ¡Abrazos enormes per tots!
