HELLO MUNDI! ya se, me extrañaron porque yo si :P bueno aqui os traigo el capitulo nuevo... sin mas esperas... 3...2...1!
La mañana después de tan glorioso dia era mejor y divertido.
Kagome estaba extasiada por sus obsequios y bajo viendo a su madre preparar el desayuno familiar completo con una ensalada de frutas.
"buenos días Kagome" sonrio dejando las tazas de té "hace poco llego el cartero y trajo algo para ti"
"¿para mi?" pregunto sentándose.
"si, es de mi hermana. Te lo deje en el living para que lo veas"
"gracias mamá" sonrio "hace mucho que no se nada de la tia Ellen"
"ya sabes como trabaja, pero te dejo un obsequio todos los años. Debes ser feliz hija" sonrio la madre.
Kagome recordó todos los obsequios que tuvo de su tia, la hermana mayor de su madre Hitomi, la tia Ellen. Era una mujer independiente que trabajaba en fotografías que muchas revistas pedían su trabajo. Cada año ella enviaba algo para sus familiares y entre ellos a Sota dándole juegos extranjeros y a Kagome fotos hasta ropas, entre otras cosas.
Al terminar de desayunar y saludar a su familia, fueron al living para ver su nuevo obsequio. Allí un paquete grande, tenia dos vestimentas, una típica ropa coreana en Joseon-o en naranja y rosa fuerte con su lazo negro con bordado de sakuras plateadas. Era hermoso y venia todo el conjunto, hasta los zapatos, un abanico, peinetas y un espejo bien decorado de mariposa azul. El otro traje era una especie de ropa china de meditación en negro y dorado, aparte un vestido chino de seda en azul y negro con bordados de mariposa, con cortes en ambos lados del cuerpo hasta medio muslo, que venia con un conjunto de zapatos suaves con igual decorado, adornos de pelo y un bolsito.
Aparte ropas que toda adolescente le gustaría, junto a una nota.
"querida Kagome. Feliz cumpleaños numero 16, tu tia te quiere mucho. Ahora estoy fotografiando unos bailes tradicionales de geishas en china y te di unos preciosos vestidos. Tu madre me dijo de tus viajes. Descuida se que es raro, pero yo siempre tengo la mente abierta, tu tia te sigue queriendo, asique te di estos hermoso vestidos, espero te gusten. Besos. Tia Ellen"
Con una gran sonrisa abrazo la nota y vio los detalles de sus ropas. Eran preciosos y se probo el vestido chino de seda, era comodo y con las aberturas en las piernas podía moverse con facilidad, además de ser largo y mas comodo en lugar de su pollera de colegio. Tomo el resto de las ropas y las acomodo notando que cabían en el bolso de cuerpo impermeable que venia en el fondo del paquete. Era perfecto.
"debo darle las gracias a la tia, son preciosos" sonrio Kagome posando con su vestido chino "no se como sabia de las medidas, pero bueno"
La madre de Kagome llego del pasillo con un paquete. "oh, eso me recuerda. Tambien te compramos esto"
"no debían hacerlo" dijo apenada Kagome "me dieron mucho"
"es de los dos y estoy segura que te servirá"
"sabemos que no te adaptas al tiempo pasado y siempre dices que te confunden por su uniforme" dijo el abuelo sonriendo ante el regalo "además, con esto seguro podremos salvar algunos uniformes tuyos"
Con una suave sonrisa y apenada asintió. Sus uniformes de colegio eran fáciles de usar en lugar de llevar ropas, pero sabia que siempre salían manchados de sangre, rotos, embarrados de barro, o aromas de pelea y sangre. Ya su ultimo uniforme llego y fue lavado tres veces para quitarle unas manchas de suciedad además de volverlo a su color blanco.
Sonriendo abrió el paquete y dentro habia un hermoso kimono con toques modernos. Era largo hasta cinco dedos sobre sus rodillas, color negro con decorados de flores de sakura en diferentes rosa, mas en los bordes del kimono y la parte baja de las mangas largas. El obi era rosa con flores y una cinta roja con un cascabel dorado. El interior del kimono era rosa, casi blanco, tambien dejaba ver la parte interior con una pollera con bolados dándole un toque lilita, un gran moño adornaba detrás y delante uno chiquito con adornos de flores. Tenia unas sandalias negras y medias blancas, un abanico de flores y cintas de pelo roja con cascabeles dorados. Era completamente hermoso.
"es… es muy hermoso ¡gracias mamá, abuelo!" grito abrazando a su familia.
"de nada querida, sabia que te gustaría" dijo la madre abrazando a su hija.
"de nada mi linda nietecita" sonrio el abuelo. Ya habia sabido que seria buen recibido asi estaría comodo en el otro mundo. "¿no debias comprar las provisiones?"
"uff… cierto… bueno, debo ir."
Con una gran sonrisa y mas feliz saco fotos del momento feliz y se preparo para la gran compra.
El dia era hermoso, el sol brillaba y los animos de la joven miko eran mas que agradables mientras tarareaba la música de Lady Gaga-Judas y acariciaba su collar. Lento sus pensamientos fueron a lo que dijo su abuelo y centro sus recuerdos del sueño. Si lo que dijo era verdad, entonces era alguien que la haría feliz y amaría mucho. Pero ella solo amaba a Inuyasha y eso lento la confundia. ¿Debía ir a verlo y confirmar, o debería esperar y rogar que su amado la quiera? Muchas preguntas rondaron en la mente de Kagome hasta que llego al supermercado familiar.
Tomo unos dulces para Shippo y Rin, medicina moderna, cosas para rellenar su botiquín de primeros auxilios, entre ellos vendas e hilos cuando las heridas eran muy profundas. Tambien paso por algunos alimentos de larga duración, y cosas para asearse que no dañarían el ecosistema del pasado. Unas cosas femeninas para Sango y ella. Tambien medina contra el veneno para Miroku. Comida animal para Kirara y algun que otro youkai pequeño. Algunas comidas y frutos secos y para el final, una gran dotación de ramen de diferentes sabores y tamaños.
"todo lo que uno hace para calmar a Inuyasha" susurro dejando caer los potes de ramen "los que venden ramen me deben amar de tanto comprarlo"
Paso todo el carrito de compras y paso por una librería. Rápido pensó en Shippo que era pequeño pero tenia edad para aprender y compro unos libros infantiles y educativos tanto para su Shippo como para Rin y que se los lleve. Alguna ropita para la lluvia y un juguete para que se divierta. Unos cuadernos, pinceles y pintura para Miroku y haga los sutras.
Al terminar todo volvió a casa con una sonrisa mientras las personas se preguntaban como una joven como ella podía llevar tantas bolsas que harian caer a alguien fuerte. Sin dejar de sonreir y tararear Kagome subio los escalones de la eternidad del templo y saludo al abuelo y hermanito.
"aun siguo diciéndome como lo haces" dijo Sota metiendo las bolsas de los niños.
"camino mucho por todo Japon feudal Sota"
"pero son pesados" dijo arrastrando otra bolsa "pesan mucho. ¿Entrara todo en la mochila amarilla?"
"bueno, siempre me entro. Es como jugar al tetrix" sonrio al ver la risa de su hermanito "¿me ayudas?"
"claro, esto será divertido"
Rellenando y doblando todas las compras, la tarde paso para Sota y Kagome, jugando e imaginando como seria el tetrix con sus compras. Un juego de pijamas en un costado, su botiquín de primeros auxilios en otro lado. La comida embalaba en bolsas impermeables por si acaso. Los regalos en otro extremo. Los objetos de aseo entre las ropas. Y para el final llevaria sus nuevas ropas.
"y… ¡es todo!" bufo Sota aplastando la mochila y cerrando el broche "uff! No crei que entraría mas"
"espero no haber olvidado nada"
"esperemos que no hermanita, no creo que entraría nada mas" dijo mirando la inmensa bolsa amarilla "tengo miedo que explote"
"esperemos que no" susurro imaginando como la bolsa explotaría y llovería las proviciones.
"¿es tarde, te quedaras a cenar?"
"claro, tengo hoy y mañana debo volver."
Vio como Sota bajaba su vista a sus manos y sus nervios eran notados "¿estas bien Sota?"
"si… solo no te hagas daño hermanita"
Sintió alegría y suave abrazo a su hermano. "nunca Sota, siempre volveré"
0000….
Un Inuyasha mas que molesto y gruñon abrió las puertas de la cocina donde la familia Higurashi desayunaba alegre, entre risas y charlas del dia pasado.
"¡Kagome!"
"amigo orejas de perro"
"Inuyasha"
"buenos días joven Inuyasha"
"hola Inuyasha, buenos días" saludo Kagome luego de su madre y bebiendo su té "¿qué haces tan temprano?"
"se supone que llegarías ayer" gruño cruzándose de brazos.
"no, se supone que tendría mas de dos días de reposo Inuyasha" interiormente tenia ganas de golpearlo pero había tenido unos lindos días "iba a ir luego de desayunar"
"entonces apresúrate, los fragmentos no se buscan solos"
"joven Inuyasha, quieres desayunar con nosotros" sonrió Hitomi al hanyu. "mientras Kagome, querida, ve a alistarte luego de terminar tu desayuno"
"ya termine" dijo devorando su ultimo panqueque "iré arriba y bajare todo. Ya vuelvo Inuyasha"
"keh!"
Estaba feliz de que habia llegado, pero molesta de arruinar su desayuno familiar. Pero ella misma sabia que debía hacer todo rápido. La perla que tenia y que ahora estaba destruida por su culpa dejándola como única capas de encontrarlas y evitar que el mal reine el mundo.
Con un gran suspiro bajo con su uniforme viejo y ya gastado y con la gran mochila amarilla que viajo con ella desde siempre. Cuando la vio asintió y tomando la mochila pesada como si no fuera nada salieron luego de despedirse de la familia Higurashi.
0000….
Ya del otro lado del pozo, Sango, Miroku y Shippo esperaban a Inuyasha y Kagome volver. Habían intentado detener al hanyu de traerla apenas salio el sol, pero habían fallado miserablemente.
"ya están aquí" dijo Shippo revotando de alegría.
"hola chicos" saludo Kagome saliendo del pozo, seguido por Inuyasha dejando la bolsa amarilla cerca "¿como están?"
"estamos bien señorita, es un placer volverla a ver"
"bienvenida amiga" saludo Sango abrazando a la miko "te extrañe mucho. Feliz cumpleaños"
"gracias Sango" sonrio y sintió a Kirara frotar su mejilla con su pierna mostrando una simple flor blanca "a ti también Kirara" sonrio tomando la flor.
"yo también te traje un regalo" dijo Shippo sacando de sus vestimentas un papel y mostrando un dibujo de quien supone era Kagome "me salió idéntico"
Sonrió y abrazo al kitsune "es hermoso Shippo-chan, gracias"
"este es de mi parte señorita Kagome"
Miroku le entrego un par de sutras que retenían reiki y serian buenas para las luchas. "gracias, es muy útil"
Sonrio ante los regalos de sus amigos y de reojo miro a Inuyasha quien seguía con su cara molesta. Por dentro esperaba que le diera algun obsequio por su cumpleaños, pero la esperanza murió cuando se molesto al sentirse visto y sin esperar decidio emprender el viaje.
Suspiro suave y con una sonrisa asintió al grupo para emprender y buscar los fragmentos.
La caminata fue larga, en ocasiones molesta, pero en otras tranquila, bueno lo mas tranquilo que uno puede conseguir con un niño imperativo, un monje pervertido y un hanyu con mucho temperamento.
"¡ya deja de molestar enano!" grito Inuyasha.
"¡monje pervertido!" grito sango acompañado de una bofetada al monje pervertido.
"¡Kagome, Inuyasha me esta gritando!" lloro Shippo.
"pero Sanguito, mi mano esta maldita" sonrió inocente el monje. Nadie le creía.
Kagome solo puso suspirar por dentro y sonreir. Era lo mas parecido a tranquilidad que tendrían por el momento.
Lento sus dedos acariciaron la piedra oculta bajo sus ropas y sintió su calidez ya caliente por su propio cuerpo, pero tambien desprendía su propia calidez y se preguntó si era porque era Inuyasha su otra mitad, su otra alma que viviría feliz. Ella quería ser feliz como toda mujer. Buscaba el amor aventurero como toda adolescente que quería mas en la vida, bueno, ella tenia mas en la vida saltando de peligro en peligro en el pasado y viajando por el tiempo, que en ocasiones le confundían, pero lo principal era que buscaba el amor y felicidad.
Habia visto a sus padres ser felices, habia visto la sonrisa de su madre nunca esfumarse y solo florecer mas cuando su padre la abrazaba y estaba en casa, sano y salvo, y vivo. Y ella anhelaba ese amor, incluso de niña lo quería, quería ser una buena esposa.
Sueño que quería y ahora buscaba su otra mitad. Intento recordar el sueño, bosque, lugar con flores, una casa o algo similar de lejos y eso era todo. Pero no se daría por vencida, no era algo de ella, pero tambien habia algo que la tenia ligeramente confundida.
¿Si Inuyasha era su otra mitad, él tambien sentiría esa conexión o no? Esa duda la siguió durante horas hasta que era momento de buscar un lugar para acampar para la noche.
Sin embargo el pedido no fue posible, cuando al acercarse hacia un rio, un youkai pescado salio y exigió sus fragmentos.
"¡Kagome, corre!" Grito Sango.
Negando a ser débil se alejo unos pasos y saco los sutras que le dio Miroku, centro su reiki en ellos lanzándolos para lastimar al youkai. Este gruño de dolor y la miro desde su gran altura de 7 metros, grande y escurridizo, con un vivo color rojo y franjas violetas, mientras sus ojos eran blancos y tenia grandes colmillos.
"te amatare y comeré los fragmentos" gruño con voz ronca y comenzó a atacar.
Estaba sorprendida y algo dentro de ella le ordeno comenzar a correr lejos a todo dar, mientras aun sostenía su mochila.
Por un momento el grupo se congelo al ver lo rápido que era Kagome en huir dejando una estela de tierra a su paso con Shippo aferrado a su mochila.
"¿tendrá fragmentos en sus piernas como Kouga?" pensó Sango divertida y volvió a atacar.
0000...
El paisaje parecía esfumarse mientras sus pulmones parecían querer quemarse de tanto correr, sentía un hormigueo en las piernas, indicándole que estaba cansada, pero su reiki, su propio poder parecía no dejarla detenerse.
Shippo mientras tanto cerraba los ojos al chocar contra el viento y aferrarse a la mochila y no caer. Estaba sorprendido de la velocidad que tenia Kagome y lo pesado que era el equipaje, hasta que se detuvieron.
"eso… eso… fue… muy… no doy mas" dijo entre respiraciones y caer sobre el césped fresco y la noche llegando.
"Kagome… ¿estas bien?"
"yo… necesito… respirar… uff! No doy mas"
El pequeño kitsune vio a la miko acostada y cansada. El cielo indicaba que habia corrido durante un buen tiempo y los olores decían que estaban lejos del peligro. Asintiendo abrió el bolso amarillo hasta la botella de agua y unos dulces que sabia que eran buenos para recuperarse. Le entrego la bebida y la vio comer unos caramelos hasta que le sonrio.
"ya estoy mejor Shippo-chan, gracias"
"de nada" sonrio sintiéndose útil "¿pero donde estamos?"
"te soy sincera, no lo se." Miro el claro donde los arboles ocultaban la luna "sentia que algo me tiraba por aquí"
"oh… ¿entonces qué hacemos?"
Kagome tampoco sabía que hacer, estaba en conflicto consigo misma. Primero porque se sintió débil e inútil de haber huido de la pelea, solo usando unos sutras y correr como si su vida dependiera de ello; aunque lo fuera. Y segundo porque cuando se asusto sintió su propia energía, su poder espiritual explotar dentro de ella y dejando a su cuerpo correr donde quisiera, hasta llegar allí.
Entre la tristeza de ser inútil y la sensación de atracción hacia ese punto la joven miko se perdió el rastro de youki que se acercaba, pero Shippo no.
Olfateo el aire lento hasta que reconoció ese aroma y temblando se aferró a las piernas de la miko que lo cuidaba.
"Kagome…" susurro queriendo su atención "Kagome… algo viene."
Kagome salto y vio a Shippo. "¿eh? Perdóname, estaba distraída"
"que…"
Al poco entre los arboles una figura salio dejando que la luna acaricie su piel.
Ojos fríos y dorados los miraron y una pequeña voz cantarina lo siguió "estrellita, dime, dime que Rin comerá…"
Rin, la pequeña niña salio saltando entre los arboles hasta que se detuvo al ver a su señor detenerse de la nada. Con su gran sonrisa y curiosidad dio otros saltitos como conejo y vio lo que su señor miraba y su sonrisa se extendió "señorita Kagome! Shippo-chan!"
"Rin-chan" saludo Kagome saliendo de su estupefacto de ver a Sesshomaru de todos los youkai que se pudo topar "mira que linda estas."
Sonrio y se acerco "gracias. ¿Puede Rin preguntar porque esta sentada aquí solita?"
"no estoy sola, estoy con Shippo" sonrio a la pequeña niña "me perdi de mi grupo" no decir que huyo "y ahora descansaba un poco. Pero que coincidencia de que nos encontremos. Buenas tardes Sesshomaru"
El lord del oeste, el mas frio y destructivo Daiyoukai de todo Sengoku miro a la miko. No era su idea de toparse con una simple humana que apestaba a su medio hermano, como tampoco era su idea que Rin ya lo mire con esos ojos que pedían algo.
Solo había caminado y buscando un lugar para su grupo, mas su pequeña humana, descansasen y seguir el recorrido en otro momento, pero había algo en particular que lo llevo allí, como si el mismo viento lo condujera justo para ver a la miko sentada, mirando el cielo con sus extraños ojos azules y su cabellera que brillaba en la luna. Muchas veces se pregunto si la miko era de otro mundo, sus ropas no eran aptas para una sacerdotisa, como también la extraña obsesión de su medio hermano por la miko de barro que era idéntica a la miko delante de él.
"¿señor Sesshomaru, puede la señorita Kagome venir con nosotros?"
La pregunta lo saco de sus pensamientos y vio los ojitos grandes de Rin y pedir, lo que supo que pediría.
"no digas eso niña tonta" le grito Jaken. En un acto reflejo Sesshomaru movio su pie y un suave movimiento Jaken salio volando gritando "amo bonito…."
"gol" grito Shippo levantando sus brazos al cielo. Todos lo miraron, hasta el lord del oeste, y bajo sus brazos lento "bueno…"
"tienes razón, fue una gran anotación" sonrio Kagome recordando que le enseño el futbol americano.
"oh! ¿Rin puede saber qué es eso de "gol"?"
"bueno, es un deporte que…"
"vámonos" interrumpió Sesshomaru ya listo para irse.
"ah, vamos señorita" dijo Rin tomando de la mano a Kagome, tomando las palabras de su señor como una afirmacion "el señor Sesshomaru dice que puede venir con nosotros"
Kagome solo pudo sonreir y asentir. No sabia como interpretar las monosílabos de Sesshomaru, el medio hermano de Inuyasha, pero tampoco podía negarle a la sonrisa de Rin, quien no había visto hace casi un mes, cuando se lastimo y la cuido.
Tomando su gran mochila y siendo guiando por Rin, Shippo camino a su lado mirando a todos lados en busca de peligro. A lo lejos estaba Ah-Un esperando a su señor y la pequeña humana, su protegida.
El grupo camino cada uno en sus pensamientos hacia un claro recogiendo manzanas y escuchando un pequeño rio con peces a metros de ellos.
Lento se establecieron entre unos arboles que bloqueaban algunos puntos y veían el cielo lleno de estrellas.
"Rin ira por algo de comer"
"te acompaño" dijo Kagome y Shippo asintió "asi no iras sola"
"¿entonces le dira a Rin que era eso de "gol"?"
"claro, ¿porque no?"
Lento Shippo vio como Kagome le explicaba que era ese extraño deporte y los gestos que hacían, como la anotación y alguien levantaba los brazos y hacia un sonido con un silbato que tenia guardado en sus ropas.
Rin estaba sorprendida por el extraño "deporte" que hacían y preguntándose de donde salio. En su pueblo miraba a los niños corretear jugando entre ello y algunos con pelotas o muñecas de trapo, pero ella solo podía mirarlos como eran felices sintiendo la tristeza de hace tiempos.
"¿Rin-chan, estas bien?"
La voz de Kagome era suave y Rin vio a la miko de cerca. Se sentia segura cerca de ella, era la única humana que vio y la cuidaba bien. Asintió dándole una sonrisa pero Kagome supo que no estaba bien.
Llegaron nuevamente al claro con unos peces y mirando su mochila decidió que Rin debía comer bien.
"bueno, ahora que estoy, les hare una rica comida" sonrio a los niños que asintieron felices.
Sesshomaru solo veía a la miko decir y hacer cosas, sacando extraños objetos de su equipaje grande y amarillo. Mientras se preguntaba porque su protegida tenia un aroma a tristeza entorno a ella, que siempre olía a naranja dulce y tulipanes.
No le había dicho a la niña que hiciera lo que quisiera en su campamento, pero mientras hiciera feliz a su protegida y parecía alimentarla como si fuera su cachorro, la dejaría. Solo si no la lastimaba y sabría la razón de su tristeza. Era su protegida y la cuidaría.
Kagome sonrio mientras terminaba de cocinar. Un simple plato de arroz con algunas verduras que entro en su mochila de la aldea de Kaede, con el pescado en trocitos y bien condimentado.
El aroma era rico haciendo a los niños aguar la boca y mirando expectantes la cacerola para probar el delicioso platillo, incluso Sesshomaru tenia curiosidad de la extraña comida que haría la miko.
"listo" sonrio victoriosa al ver el arroz perfecto al igual que lo demás. "ahora a comer"
Shippo le tendió su platito de plástico naranja con zorros en él. Era su plato de comida y era feliz de tenerlos.
"ya me olvidaba" sonrio Kagome y fue a su bolso. Sorprendido a los demás de como sus brazos eran tragados por su gran bolso amarillo y sacar sonriente unos paquetes envueltos "aquí Rin, espero te gusten y te sirvan" dijo mirando de reojo a Sesshomaru, quien no dejaba de espiarlos. No quería iniciar la ira del youkai.
Rin confuso abrió el paquete y sonrio feliz. Tomo entre sus manitos un platillo idéntico al de Shippo, pero este tenía muchas flores y tenia sus cubiertos como palillos y una cuchara. "es hermoso, gracias señorita Kagome"
Asintiendo de verla muy feliz tomo su plato y repartió la comida, también saco otro cuenco de toques azules y se lo tendió a Sesshomaru "ten, también debes comer"
"no como comida de humanos" aunque sus sentido del olfato diga que olía muy bien.
"bueno, pero debes comer" insistió dejando el platillo y los cubiertos "te lo dejo aquí."
Los niños probaron e hicieron sonidos de placer a tan rico sabor devorando todo su platillo. Kagome era feliz de sus artes culinarias luego de aprenderlas para vivir en el pasado y no morir de hambre y comer extrañas cosas, mientras de reojo vio a Sesshomaru tomar los palillos y dar un bocado. Miro expectante su veredicto pero su rostro no mostro nada, sin embargo se alegró al ver como daba otro bocado.
Inuyasha nunca era feliz con su comida, siempre criticando que era muy caliente, muy fría, muy condimentada u horrible, lo que dañaba su corazón. Aunque sus amigos siempre alababan sus platillos diciendo que era un cielo en bocados, su corazón y amor esperaba que Inuyasha le alabe de cocinar y no solo calentar el agua y darle ramen.
Pero al ver a Sesshomaru comer su comida le hizo feliz. El saber que el frio Lord no dejo su comida era feliz. Prometiéndose hacer mas comidas ricas, si eso llevaba a ver a Rin pedir otra ración con su megilla con granos de arroz.
La noche paso lento hasta que era momento de dormir. Fue a su mochila, nuevamente sorprendiendo a Rin y Sesshomaru, y extrajo su saco de dormir grande para dos personas, junto a su pijama, entonces lo vio, dentro un regalo que quería dar.
"¿Kagome, me contaras un cuento?"
"Rin también quiere escuchar"
Mirando a ambos niños y sus doble ojitos rio suave y asintió buscando en su mochila en libro de cuentos infantiles.
"bueno, acomódense que es hora de dormir" ordeno y Rin con Shippo se acomodaron en el saco de dormir de Kagome, aun habia espacio para ella. "bueno… veamos… hoy toca… Cenicienta"
El lord Sesshomaru vio a la miko de reojo mientras extendía su youki para espantar a los youkai de su protegida. El extraño cuento de una humana que fue tratada como esclavo por su familia era extraño, mas cuando una extraña "hada madrina" llego para darle ropas y joyas indicándole ir a un baile donde el príncipe estaría, al final del cuento la extraña mujer huiría lejos dejando atrás una zapatilla de cristal y se preguntó como alguien podía correr con esos artefactos que mostro la miko en su cuento y para que al final el príncipe buscar a la doncella de entre todas y ser felices.
"¿señorita Kagome, usted se perdió, eso significa que perdió su zapatilla de cristal y el príncipe vendrá?" pregunto somnolienta Rin, ya apunto de dormirse, Shippo apenas también despierto.
Kagome solo rio en voz baja. Ella corrió, pero no dejo una zapatilla para que su príncipe llegue, aunque no era mal ya que de niña también pensó así y dejaba en su lugar unas flores, pero nadie vino a ella.
"no lo creo Rin, ahora duerman. Dulces sueños"
"dulces sueños Kagome" bostezo Shippo y se durmió.
"dulce sueños señorita Kagome. Buenas noches señor Sesshomaru" dijo Rin y se durmió.
Kagome solo sonrio y se acomodó mirando el cielo.
"extraño cuento miko"
"me llamo Kagome. Y es un lindo cuento" dijo mirando al lord que veía las llamas de la fogata. "a todo niño le gusta"
"hm."
Solo se quedaron asi, en silencio escuchando la naturaleza y la respiración de los niños. En silencio Kagome se preguntó cómo era que se sentía tranquila entorno a Sesshomaru, quien despreciaba a Inuyasha y su primer encuentro era matarla con su acido.
Al final lo que parecieron horas, Kagome decidió que era momento de hacer algo.
El Lord vio a la miko con su extraña vestimenta de pantalón azul y camisa de igual color con flores azules claras escarbar en esa extraña mochila y por dentro se preguntó como era que cabía todo dentro. Vio a la miko extraer algo mediano y sonriéndole suave, casi tímido lo que hizo levantar una ceja en modo de pregunta.
"era mi cumpleaños, y cuando lo compre pensé que te gustaría"
"no me interesan las cosas de humanos"
"estoy seguro que esto te gustara" sonrio esperando ser triunfal. Rompió el envoltorio con cuidado y le tendió la botella de whisky que compro, cuando lo vio tuvo el pensamiento que el lord mas frio le gustaría. "es Whisky, y es una buena bebida, casi como el sake, aunque el sabor no me gusto mucho"
Rio recordando en su cumpleaños a su abuelo darle un poco de sakey festejar su edad. Había sido extraño el sabor, pero lo tomo para ver la sonrisa de su abuelo y su madre.
Pero cuando había visto la botella en la tienda y su dinero de su cumpleaños rápido pensó en el Daiyoukai Sesshomaru, como ofrenda de paz.
Mirando la extraña botella con el líquido ámbar tuvo curiosidad sobre la miko. Su sonrisa no se fue, sino era suave, pero parecía claramente nerviosa. No quería nada que ver con los objetos de los apestosos humanos que huelen a tierra y sudor, pero nunca había escuchado el nombre de la extraña bebida. Y mas extraño era que la miko había dicho que lo compro especialmente para él.
Lento su mano fue hacia la botella y la examino, el vidrio era transparente con detalles mismos y un papel incrustado con letras extrañas, el liquido parecía albar que nunca vio en otros licores y tenia un aroma a papel y lavanda rodeándolo, calculando que era lo que contenía la bolsa amarilla.
Kagome al verlo examinar con su única mano la botella se preguntó muy dentro de ella si estaba molesto e incómodo sin su otro brazo, aquel brazo que perdió cuando se conocieron. Perder una extremidad no seria lindo, y él parecía no notarlo, aunque había visto comer con una sola mano y el plato cerca suyo. Su corazón sintió un leve dolor, molestia y pena al ser parte culpable de perder su brazo izquierdo, el ser responsable de volver a alguien incompleto y causante del dolor.
Un ruido saco de sus pensamientos a Kagome y vio a Sesshomaru logrando abrir la botella y como parecía tomar el aroma. Un aroma fuerte para el Lord del Oeste pero extraño. Kagome rápido saco un vasito de té que usaría y le tendió "¿quieres… probar un poco?"
Ojos dorados la miraron y ojos azules sonrieron tomando la botella y sirviendo una pequeña porción del vaso. Los ojos del frio no dejaron de ver como vertía el líquido y tendérselo, sellando la botella. Tomo entre sus largos dedos el vaso y sintió el calor de los suaves dedos de la miko, no sintió nada, solo lo suaves que eran pese a ser humana y como eran de cálidos.
Lo vio tomar un sorbo del líquido, como si comprobase que no fuera envenenado y se quedo quieta para ver su expresión. Solo cambio cuando sus ojos dorados vieron el vaso como si tuviera una respuesta y termino el resto del vaso.
"hm. Extraña bebida hacen los humanos" dijo y Kagome lo sintió en victoria, pese a no cambiar en tomo monótono.
"es una bebida extranjera, hay muchos diferentes pero creí que este te gustaría" sonrio aliviada de que su obsequio fuera bien recibido "es para ti, ¿te dejo la botella o quieres otro vaso?"
El lord solo vio a la miko sonreír y su postura relajada. Su rostro estoico no cambio y la miko lo tomo como un asentimiento ya que vertió otro poco de la bebida extraña. Era un sabor diferente al sake que bebía al volver al palacio, pero era interesante. Bebió con calma el líquido ámbar mientras la miko guardaba la botella, mirando incierta a su mochila y la carga de Ah-un.
"bueno… lo pondré en la mochila y mañana lo guardare en tus cosas, asi no despierto al dragón" sonrio resolviendo su dilema, no quería despertar a la bestia y que esté la queme con su fuego por error "buenas noches Sesshomaru"
Sin mas se durmió abrazando a los niños y acomodando la bolsa de dormir entre ellos sin notar que los ojos dorados del Lord la seguían en todo movimiento.
La noche fue mas y mas profundo y las estrellas brillaban, todo era calmado incluso para el Lord del Oeste Sesshomaru. El fuego daba suficiente calor para que su protegida y la miko no tuvieran frio, también como el viento suave traía el aroma a naranja dulce de su protegida, un aroma a kitsune y por ultimo un aroma a lirios con bosque en primavera. Sus ojos miraron a la miko dormir y supo que ese aroma venia de ella, con el rastro de humano, pero este era tapado por su aroma, uno que apenas notaba cuando era camuflado por su medio hermano. Su sentido también trajo el aroma a la bebida que aun tenia en mano y como ambos olores se juntaron.
La noche era pacífica y por un momento se preguntó, porque el viento lo trajo a ese lugar. A toparse con la miko.
Bueno! aqui les traje este capitulo! me tomo tres dias hacerlo, no se bien porque pero tarde y me gustaba poner esas cositas!
estos dia de frio me hielan los dedos que es inconodo escribir y frotarse las manos para calentarlas! es frio! *tiemblo y me acurruco en una manta* me gusta el frio, pero no cuando no siento mis extremidades!
como estan por donde viven? frio, calor, nieve (seria genial verlo) o llueve, no se, pero espero que este nuevo capitulo les agrade!
gracias a mis seguidores y los mensajes que me dejan, me hace feliz!
no soy dueña de los personajes de la serie Inuyasha! solo de la pequeña historia que cree :D tambien agradeceria que no me roben la historia y si ven alguna cosa, por favor avisen :D
pd: FELIZ DIA! JAJAJAJAJAJA
