El despertar del demonio.
Capítulo 5. Sueños especiales y oscuros.
Oscuridad, solo eso y nada más, desde aquel trágico incidente que más podrías alguien quien por asares del destino perdió aquel órgano que nos permite ver todo aquello que nos rodea. Por meses así es como se ha sentido Tara, quien tuvo la desdicha de perder uno de sus sentidos más importantes a temprana edad, de la manera más cruel y despiadada, por los cascos, o en este caso las garras de su hermano menor, este acontecimiento la marco permanentemente, ahora vivirá el resto de sus días sin poder ver todo aquello que los demás pueden y ella no, colores, figuras, personas, todos los seres que ella ama, ya no será capaz de verlos nunca, y para terminar de empeorar las cosas, la expectativa de vida de los alicornios y los draconequus es larga. Tendrá que aprender a vivir con esto, pero el problema es que incluso la misma Tara duda lograrlo.
Era una noche como cualquier otra, en la que luego de una breve revisión por parte de las enfermeras y un baño de esponja, esta fue arropada por su padre y llevada a su cama.
-muy bien mi cielo… em…. Ya es de tarde- dice Discord mientras la acomodaba con sumo cuidado en su camita- ¿quieres alguna cosa antes de dormir?-
-no papi- responde la potrilla con seriedad.
-¿segura? ¡Por que mira, fui con Twilight y ella me recomendó este libro de historias!- exclama este enseñándole el libro a su hija olvidándose por un momento el que ella no puede ver, al darse cuenta de esto Discord avergonzado guarda el libro- si quieres… em…. Puedo leértelo-
-no gracias-
-pero si a ti te gustan los cuentos-
-no tengo ganas-
-es…. Está bien…- murmura Discord mientras se guardaba el libro en un bolsillo que salió de la nada- ¿quieres un poco de agua?-
-no papi, estoy bien-
-de… de acuerdo mi vida- dice Discord mientras se agacha para darle un beso de buenas noches a su hija- buenas noches mi cielo-
-buenas noches papi- murmura la potrilla mientras se recostaba e intentaba conciliar el sueño.
Los sueños para Tara, son el único recuerdo de lo que antes tenía, es solo por medio de sus sueños que ella puede volver a ver colores, formas, sus seres queridos, en su mayoría recuerdos y fantasías que se desplazan en sus cálidos sueños, permitiéndole a la potrilla vivir otra vez, jugando en prados de flores o deslizándose en montañas de helado, todo muy colorido y hermoso para una pequeña de 11 años, abecés incluso esta prefería dormir con tal de no seguir en su mundo de oscuridad, a ella le gustaba más sus sueños que su vida actual, un completo escape de la realidad, al mundo de leche y galletas. Sin embargo hoy sus sueños serian diferentes, pues esta luego de deslizarse por la montaña de helado de fresa esta terminaría en lo que tanto temía, una zona de completa oscuridad, al llegar lo primero que paso por la mente de la pequeña es el sentimiento del miedo y el deseo de buscar el camino de regreso, pero por donde volteara solo oscuridad había.
-¡No! ¡No en mis sueños! ¡No!- exclamaba la potrilla mientras se sentaba en el suelo ya rendida, pero en eso, al mirar al suelo, esta nota algo que le llamaría la atención, debajo del piso que ella pisaba, había un contorno amarillo que iluminaba lo que parecía ser un suelo compuesto de varios cuadros, la potrilla da unos pasos y nota como sus cascos iluminaban el suelo que estos pisaban.
-¿Qué es esto?- murmura esta mientras caminaba y es entonces que algo la golpea muy fuerte, pues se había estrellado con algo- aj… pero… aj… mi nariz ¿Qué fue eso?- murmura Tara mientras inconsciente mente hacia brillar su cuerno y en eso este ilumina lo que parecía ser una puerta, sin embargo, esta parecía ser solo el contorno, como si dicha puerta fuera transparente, la potrilla aun algo insegura pero con mucha curiosidad extiende su casco gira la perilla y abre la puerta, es entonces que esta sale y entra a lo que parecía ser un pasillo completamente oscuro, pero aun persistía el efecto de que con cada paso que ella daba el piso a su alrededor se iluminaba por unos breves instantes.
-me pregunto ¿sí?- murmura esta mientras hacía brillar su cuerno y así notaba como se iluminaba una pequeña parte del pasillo, es entonces que algo pasa por la mente de la pequeña y dispara una pequeña bola de energía por el pasillo, y mientras esta se deslizaba iluminaba el contorno de varios cuadros y las paredes del pasillo hasta que finalmente se apaga. La pequeña Tara se mostró bastante intrigada ante esto y luego miro el suelo, la pequeña sonríe y empieza a correr en línea recta, justo por donde paso su estela de luz, mirando como el piso que ella dejaba atrás se iluminaba e incluso tardaba un poco en desvanecerse dejando tras de si unas huellas de luz que la potrilla dejaba tras de sí, al casi llegar esta dispara otra ráfaga de luz y sigue corriendo, usando esa pequeña ráfaga de luz para continuar y así asegurarse de no chocar. Ella quizás pudo mejor crear una bola de energía y usarla para iluminarle su camino, pero le gustaba que hubieras un poco de emoción en este juego, por eso botaba por crear pequeñas ráfagas de luz que ella sabía se desvanecerían pronto. Ante todo esto la potrilla no podía evitar dar fuertes alaridos de alegría mientras corría en todas direcciones, sin embargo, pronto se detendría al ver algo que llamaría su atención, no muy lejos de ella, pudo divisar un punto rojo escarlata a lo lejos, la potrilla estaba muy intrigada y curiosa por lo que decide acercarse con algo de cautela.
Tara pasa por una serie de pasillos, esta vez yendo mucho más sigilosa mente por estos, para que en caso de encontrarse con algo, más allá del miedo que cualquiera sentiría, la potrilla sentía gran intriga y emoción, para ella esto era una aventura, ver que es aquella luz roja.
-¡detente!- se escucha, la potrilla se detiene por unos instantes, pero luego continua, esta vez dando pasos más lentos. La pequeña se acerca un poco más y en eso empieza a divisar que no era una luz roja, sino dos, una gigantesca luz roja y también una pequeña luz azul, y al acercarse más, esta decidiría no continuar más, pese a haber barias barreras transparentes de por medio, está ya pudo distinguir las figuras de luz, ahora, su dulce sueño se convertía en una pesadilla al ver a un gigantesco demonio cornudo echo de luz roja escarlata siendo sometido por una serie de cadenas de luz azul aparentemente creadas por la segunda figura la cual poseía la forma de un lobo azul con destellos rosados, aun cuando pareciera que el lobo tenia sometido al gigantesco demonio de luz roja, la sola figura de ambos era suficiente para aterrar a la pequeña yegua, quien no tardo en implorar por su mami y su papi, esto causo que los dos entes la voltearan a ver, sus solas figuras aterraban a la pequeña, y aún más cuando el demonio rojo empezó a romper las cadenas y empezó a erguirse, ante esto la pequeña no lo resiste más y corre dando un fuerte y desgarrador grito tras de si, siguió corriendo y corriendo hasta que esta tropieza y cae por lo que parecería ser un abismo, la potrilla da un fuerte grito mientras caía.
De repente las luces desaparecen, ella había despertado de súbito, mostrándose bastante agitada, en eso nota que algo la sostenía pero ella no sabía que pudiera ser, y eso la asustaba mucho al punto de que empezó a respirar frenéticamente.
-tranquila… tranquila, estas bien-
-pa… ¿papi?-
-¿Cómo llegaste hasta aquí?-
-¿eh? ¿No estoy en mi cuarto?- pregunta con intriga.
-no… es el vestíbulo… casi caías del segundo piso-
-¿todo fue un sueño?- murmura la potrilla mientras titilaba del miedo.
-acaso…. ¿Es sonámbula?- pensaba Discord mientras abrazaba a su hija con fuerza, y esta inmediatamente se aferró a él con fuerza.
2 días después el atardecer llega en el imperio de cristal, el cielo nocturno empieza a cubrir toda Equestria, sin embargo pronto se hará presente algo que inquietara a más de algún poni, y pues ahora el cielo nocturno, aquel alguna vez estrellado y hermoso como un velo echo de la más fina y tersa tela de ceda, ahora no era más que un espacio escaso, donde apenas se asomaba una diminuta estrella a lo lejos, y para terminar con una luna nueva, haciendo de esta noche una de las más oscuras desde el despertar de Luna en el último día del verano hacía ya varios años. Esta prominente oscuridad provocaba cierta incertidumbre e incluso algo de miedo ante tal entorno oscuro y triste. Para otros sin embargo que conocían mejor la situación, esto era una clara señal que reflejaba lo que la princesa de la noche debe estar pasando, si bien Luna se encuentra fuera del imperio, no es difícil suponer para sus conocidos y familiares cercanos que en su mayoría ahora sienten pena por ella.
Fuera del castillo de cristal, posado en una nube de algodón de azúcar se encontraba Discord, contemplando la noche con un poco de intriga, luego de que la oscuridad fuera tal que no pudiera ver ni la punta de su nariz el draconequus desaparece y reaparece dentro de la habitación de Celestia.
-Discord ¿Cuántas veces tengo que decirte que no entres así?-
-aj ¡¿por favor?! Erres mi esposa- se queja Discord.
-eso no significa que aparezcas de la nada, ¿recuerdas lo del desayuno?-
-sí, sí, sí, casi te ahogas con la cuchara- murmura Discord, pues pese a que esto paso hace varios días, Celestia sigue recordándoselo sin parar, de hecho ya hasta parece que a Celestia le gusta buscar un pretexto para reprenderlo- solo quería hacerte reír- murmura Discord.
-¿Cómo sigue Tara?-
-Apenas voy a ir a verla... pero… en la mañana estaba bien hable con la Doctora Diane, dice que fue solo una pesadilla, y que vigilemos cuando duerma para evitar que pase otro accidente mientras duerma.
-qué bueno que estuviste hay-
-si… nunca fue mi intención separarme mucho-
-Sonámbula je, creo que eso lo saco de ti- comenta Celestia con inexpresividad.
-si lo que digas cariño- murmura Discord mientras se acerca a la ventana y mira la noche oscura y fría con bastante seriedad.
-¿Qué tanto miras?-
-la noche… es muy oscura-
-es luna nueva, es obvio que es oscura- reprocha Celestia.
-¿enserio? (suspiro) esto dejo de ser divertido hace mucho, porque no haces las paces con tu hermana-
-vete-
-¿qué?-
-vete de mi cuarto ahora Discord- murmura Celestia mientras mira a su esposo con una mirada severa que reflejaba gran frialdad. La mirada de Celestia fue tal que el propio draconequus sintió miedo de ella, por lo que este retrocede lentamente mientras que con cada paso que daba se encogía y ya al llegar a la puerta era tan pequeño que paso fácilmente por debajo de esta.
-que infantil- murmura Celestia, es entonces que de repente frente a ella aparece una llamarada y con ello un pergamino se materializa, Celestia lo toma con su magia y mira el sello con indiferencia, el cual lo pudo reconocer solo con la mirada inicial y además de que no sería muy difícil de suponer para cualquiera, pues era una media luna curveada, un claro referente a la princesa de la noche. Es entonces que Celestia hace brillar su cuerno y prende en llamas la carta, no para enviarla, si no para deshacerse de ella rápidamente mientras que con ojos severos veía las cenizas caer, sobre un bote de basura que previamente había colocado para esta acción.
Celestia no quería saber nada de su hermana, su necedad era tal que ni siquiera sabía que es lo que estaba pasando en Manehattan, de hecho, ella estaba incinerando la única información del exterior que se le daba, puesto que son pocos en el imperio de Cristal que saben lo que realmente pasa fuera de aquí, entre los que se incluye la princesa Mi Amore Cadenza, la cual guarda celosa los detalles del reino que lentamente se desmorona.
Discord se encontraba flotando en los aires, aun del tamaño de un ratón, este se encontraba bastante triste, pues sentía que su familia se estaba despedazando y no encontraba como podría ayudar para evitarlo, en más de una ocasión se la pensó en buscar a Luna y hablar con ella, pero aparte de que el no siente deseos de abandonar a su esposa eh hijos en este estado que cada uno sufre, también es porque él sabe que es Celestia la del problema, y que hablar con Luna no cambiaría las cosas, pues es muy obvio que ella quiere demostrar su arrepentimiento ante su hermana, pero mientras Celestia siga con esta actitud las paces no se darán, lo mejor que puede hacer es intentar que se le pase a Celestia el odio que inunda su corazón y tratar de hacerla entender y que entre en razón con respecto a sus sentimientos por su hermana.
-¿Por qué solo puedo hacer que los ponis hagan cosas ridículamente divertidas y caóticas y no ridículamente emotivas y sinceras? Aj, todavía recuerdo cuando me sentía todo poderoso con mis poderes del caos, creí que podía controlarlo todo y a todos con solo mi voluntad, pero ahora veo que no- pensaba Discord mientras flotaba en el aire igual que una burbuja en los aires- (suspiro) veré si mañana esta de mejor humor, tengo que hablar con ella muy seriamente con respecto a su hermana-
Discord desaparece y reaparece fuera de una habitación, la cual era de su pequeña hija Tara, Discord toca la puerta- cariño…. Em… soy….-
-pasa….- se escucha la vos sumisa de la pequeña Tara, acto seguido Discord entra y se encuentra las luces apagadas, sin preguntar o anunciarlo las prende, pues no era necesario que lo hiciera por razones más que obvias y tristes, en el centro de la habitación, sobre una pequeña cama, se encontraba la pequeña potrilla alvina, la cual se encontraba con un libro entre los cascos, más sin embargo, este no era un libro común, si no uno echo especialmente para ponis como ella. Discord se acerca lentamente a su hija y con ojos curiosos da un vistazo al libro que la pequeña sostenía.
¿Cómo sigues mi vida?-
-supongo que bien….- murmura la potrilla mientras dejaba a un lado el libro que sostenía entre sus cascos.
-quieres que…. Ejem…. Es hora de dormir…. ¿Quieres que me quede con tigo en caso de que tengas otra pesadilla?-
-no lo sé papi…. No lo sé…. Fue solo un sueño…. ya estoy grande como para que duermas a mi lado-
-esa noche me asustaste mucho cariño- murmura Discord algo inquieto.
-lo se… y lo siento…. No quería….-
-no te preocupes, lo del sonambulismo supongo que lo sacaste de mi jeje… pero… si quieres que…. Bueno, solo llámame ¿sí?-
-está bien papi-
-em…. ¿Qué lees cariño?- pregunta este al no ver más que diminutos puntos entre las hojas, de los cuales la potrilla palmaba con sus pequeños cascos en línea recta para así poder leer su contenido.
-es la poética-
-oh…. ¿y eso que es? ¿Son poemas?-
-em… no papi…. Es como una estructuración del orden de la narrativa teatral, personajes, estructura de secuencias, acción en vivo, un poco de historia del teatro, mención de obras y escritores clásicos, todo-
-¿todo?- pregunta Discord mientras le echa otro vistazo al libro- em…. ¿no crees que es demasiado complejo para ti?-
-ya me leí todos los libros infantiles con este tipo de libros ¿sabías que solo tienen 7 libros de cuentos escritos con este formato y apenas 75 ejemplares de otros libros que tratan sobre temas más complicados o maduros? Se suponía que la biblioteca del imperio de cristal era la que tenía el mayor contenido de todos los libros del mundo- murmura Tara con algo de decepción- solo hay 82 de miles y miles de libros-
-no te preocupes, me encargare de encontrar todos los libros infantiles con puntitos-
-es aburrido…. Sin mis…. ¡No puedo hacer nada….! ¡Solo puedo leer esto… y no hay variedad siquiera….!- exclama con gran frustración.
-oh hija…- dice Discord mientras la abrasaba- tranquila cariño…. Tranquila…..-
-Ahora sé lo que sentía Lúthien-
-¿eh? ¿a qué te refieres cariño?-
-estoy harta de las medicinas, las consultas... ella nunca pudo llorar….. Creo que yo tampoco poder hacerlo más….. Ni siquiera podre llorar- murmura la potrilla con gran melancolía.
-¿quieres llorar?-
-cuando era pequeña… eso me ayudaba…. Me ayudaba a soltar todo… ahora…. No puedo hacer nada…. No puedo….-
-mi vida…. Por favor….. No me gusta verte así- dice Discord dolido.
-¡no puedo hacer ya nada….. No me sirve de nada seguir!-
-Tara... mi princesa...-
-extraño….. Ver tu rostro…. Ver tus juegos y trucos…. Ver a mamá….-
-aún estamos con tigo mi vida…. Nunca te dejaremos…. Siempre estaremos aquí para apoyarte mi vida- murmura Discord mientras, intentando aguantar sus lágrimas, pero esto le era casi imposible, este se agacha y abraza a su hija y acariciaba su crin con cariño y suavidad- perdóname todo es mi culpa- piensa este mientras la tenía entre sus cascos, al poco tiempo este se separa de su hija para que no notara que estaba llorando.
-papi... ¿pasa algo?-
-ejem... no... ¿Quieres que te diga algo?... que…. Me decía una vieja amiga- murmura Discord.
-¿Qué cosa?- pregunta la potrilla con algo de melancolía.
-veras….. Tu sabes que no siempre fui el…. El… el…. Mmmmmmmmmm ¡esposo de tu madre! ¡si! ¡Eso! Bueno… em…. Me estoy desviando…. Em… mira cariño lo que quiero decirte, es algo que me decía Flu….. Una amiga, ella decía que abecés cuando una puerta se cierra otra se abre…. Y también me decía que si te sientes solo, busca la amistad y deja que su luz te envuelva... creo... creo que tiene algo de verdad, la amistad es como el amor, el amor que yo siento por ti, por tu madre... Tu hermano... mientras... nos tengamos el uno al otro... todo... habrá... em... el mundo no será tan oscuro-
-no había pensado en eso…. Gracias…. Pero…. ¿Qué puerta se abrirá?-
-em no lo sé... eso creo que tendrás que descubrirlo tu cariño, pero no te preocupes, no estarás sola, aun cuando tu mundo sea de oscuridad deja que nuestro amor te iluminen- dice Discord mientras le daba un beso en la frente a su hija, y en eso la potrilla levanta sus cascos y empieza a tocar el rostro de Discord para poder así sentirlo.
-te amo papi- murmura la potrilla mientras con su casco limpiaba las lágrimas del rostro de Discord.
-yo te amo más, mi pedacito de nube, mi niña-
-¡no me importa lo que diga mami, tu eres el mejor papi de todos!- exclama la potrilla con alegría.
-gracias mi cielo- dice Discord mientras le daba un beso en la mejilla y ayudaba a la potrilla a cobijarse, y ya cuando estaba a punto de irse este se detiene y mira algo confundido a su hija- ¿Qué dice tu madre sobre mí?-
-nada jijiji- responde la potrilla entre risitas mientras se tapaba el rostro con las cobijas.
-pequeña traviesa- murmura Discord con una sonrisa mientras que con su cola apagaba la luz para luego desaparecer dejando descansar en paz a su hijita, pero en eso se escucha.
-¡papi!-
-¡¿SI?!- exclama Discord asomándose.
-em… pu… ¿puedo dormir con tigo esta noche?- pregunta con timidez, ante esto Discord sonríe con una ligera sonrisa.
-claro hija, claro-
-¿puedes leerme también un cuento? Por favor-
Manehattan era un completo desorden, las calles eran muy peligrosas, infestadas de manifestantes furiosos y fuera de control, ponis destrozados y furiosos que buscaban que se ajusticiara y pagara se los responsables, pues hoy 7 de Mayo es cuando se cumplió una semana luego de la desgracia que casi acabaría con la cordura de los habitantes de esta ciudad, 173 potrillos entre los que se encontraban muchos bebes y menores de 5 años fueron desaparecidos la misma tarde del 30 de Abril. Se buscaron a los niños día y noche, y no se ha encontrado ni un solo rastro de ellos, desde padres desolados hasta ponis con una severa necesidad de ver castigado a (o los) responsable(s) sin embargo se teme ya que es demasiado tarde para encontrar a los niños con vida.
La desaparición de todos estos niños provocó un fuerte desequilibrio en la mentalidad de los ponis de Manehattan, una mescla de miedo, cólera y alta furia se hacía sentir en casi todos los habitantes, esto era muy peligroso para cualquiera que intentara molestarlos, almas resentidas con sed de venganza seria lo único que verías por donde fueras. Unas pocas familias que no cayeron víctimas de la anarquía que ahora era como un virus en el aire decidieron mejor dejar la ciudad por el bien de los suyos, no era seguro salir de noche, ni siquiera durante el día ya, pues aquel secuestrador no era el mayor de los problemas de Manehattan, ya no lo es, ahora son los propios habitantes los que causan desorden y el caos por todas partes.
Luna se encontraba acorralada, esta no sabía qué hacer, y aun cuando esta intento ponerse en contacto con su hermana, esta nunca llego a responder sus cartas, Luna estaba sola, completamente sola, solo ella podría parar la anarquía y calmar los espíritus destructivos de los ponis. Recluida en un apartamento de lujo y resguardada por muchos de los mejores guardias para su protección, se encontraba la princesa, esta se mostraba bastante cansada y exhausta, sus ojos se mostraban enrojecidos y con grandes bolsas a lo largo de sus mejillas, su piel también había palidecido un poco dado a la falta de sueño y alimento, desde que desaparecieron los niños, la princesa no ha descansado ni lo más mínimo, siempre buscaba algo que hacer, si no era estar con los investigadores, entonces merodeando los callejones marcados acompañada de una pequeña patrulla para su protección, sin embargo hoy mismo la princesa de la noche fue sacada del caso, por bien personal, pues todos llegaron a la conclusión de que ella debía descansar. Pese a estar en su habitación desde hace horas, esta no se ha acercado a la cama, ahora se encontraba sentada revisando una serie de informes y fotografías de los casos anteriores, intentando (con la actual poca capacidad de su cerebro dado al cansancio) encontrar la identidad de aquellos ponis, seres o monstruos que se llevan a los niños. Luna revisaba una fotografía tras otra, mientras veía únicamente una taza de café solo para mantenerse despierta, pues no consumía nada más que eso.
- 173 niños…. Por qué… es lo que no entiendo…. A este paso…. No puedo dormirme…. No puedo….- murmuraba esta mientras entrecerraba los ojos y con su magia levitaba una tasa que contenía café caliente y cuando estaba a punto de beberlo, dado a su ahora falta de percepción de distancia esta derrama el café bañando su mejilla y su pecho con café ardiente, Luna da un alarido de dolor y suelta la tasa provocando que esta se rompiera se y derramara el resto del café en el suelo.
-no puedes continuar así- escuchaba ella en su mente, mas Luna no se inmuta ni mucho menos altera al escuchar estas palabras, pues fácilmente se podría suponer que era ella misma diciéndoselo o quizás que su cabeza ya está demasiado confundida por todo lo que ha pasado.
Tras un par de minutos el ardor que Luna sentía por derramarse el café encima se había desvanecido casi por completo, aun cuando esto de verdad la despertó en su momento nuevamente Luna estaba tomando una postura somnolienta y cansada. Luego de limpiar ella misma el desastre que provocó sin querer tumba una lámpara de un buro, seguido del mismo buro al intentar evitar que la lámpara se callera, cada vez los movimientos de Luna eran más torpes, necesitaba dormir, necesitaba comer, pero esta no podía hacerlo.
-pero que tonta…. (Bostezo) no puedo hacer nada bien- suspira Luna mientras se tambaleaba hasta un espejo encontrado en una pared, para lo que la princesa se mira a sí misma, notando el como ahora se veía, consumida y desaliñada.
-estoy segura que conozco a una unicornio que criticaría mi estado fuertemente-
Luna se dirige tambaleándose lentamente hasta el baño, casi tropezando al llegar al piso de azulejos, pero logra sostenerse de la pared apenas segundos de resbalar.
-creo que me rindo…. No puedo continuar más así… solo me duchare rápido para poder descansar fresca... al menos dormiré un par de horas...- pensaba Luna mientras preparaba la bañera-… espero poder dormir esta vez…. En paz- otra de las razones por las que Luna tampoco deseaba dormir es que en sus sueños revivía lo que pudo ser la tortura de los niños, pese a ser la princesa de la noche y los sueños, ella misma no es capaz de combatir sus pesadillas aun cuando estas son tan fuertes y ligadas con sus sentimientos más oscuros y melancólicos, aquella culpa que ella sentía al no poder haber salvado a todos esos potrillos, no poder hacer nada para evitar el secuestro de los otros 173, hacen que su mentalidad se debilite, y las pesadillas que ella desarrolla se fortalezcan y sea incapaz de combatirlas tal y como lo hacía con los sueños de los potrillos, siendo que el verdadero enemigo de Luna es ella misma.
El agua empieza a correr a lo largo de la bañera, llenando se está poco a poco, con agua clara y caliente con un poco de vapor brotando de esta, y resonando un fuerte sonido del agua cayendo con fuerza el cual resonaba fuertemente en los oídos de Luna mientras esta aun pese a esta molestia no hacía más que ver el agua correr por la bañera, hasta que finalmente esta se llena lo suficiente, Luna cierra el grifo y con algo de torpeza se adentra a la bañera, Luna se encontraba tan cansada que ni siquiera se dio cuenta que se introdujo en la bañera con todo y sus zapatillas, corona y demás accesorios que traía consigo. La princesa de la noche empezó tomando un estropajo para tallarse el cuerpo, sin embargo esta pronto no tardaría en mostrarse cansada por esto, por lo que decidió solo acomodarse en la bañera, para intentar descansar y relajarse con el agua, pues ya hacía tiempo que Luna no tenía un solo momento de paz y tranquilidad, y aunque aún le corroía la culpa, el cansancio resulto ser más fuerte.
Luna se encontraba sumergida de cuerpo entero, solo con parte de su rostro asomándose en la superficie para respirar, y con su larga crin flotando y moviéndose lentamente según la corriente de la bañera, siendo este ya un perfecto como para por fin reposar- había olvidado lo bien que se sienten los baños calientes- suspira Luna con una ligera sonrisa.
-ayúdennos- escucho ella en un tono tan poco audible que por unos instantes creyó que se trataba de su imaginación, pero entonces se vuelve a escuchar- ¡AYUDENNOS!- ANTE ESTO Luna inmediatamente se levanta y mira en todas direcciones.
-¡no fue mi imaginación!…. ¿oh si? Ese último grito se escuchó tan real… y tan cerca….- murmura Luna con bastante intriga mientras buscaba con la mirada a sus alrededores- ¡¿Quién esta hay?!- exige Luna.
-¡POR FAVOR AYÚDENNOS! ¡ESTAMOS AQUÍ! ¡YO QUIERO A MI MAMI! ¡POR FAVOR!-
-esas voces…. Ahora se oyen más claro… ¡son los niños!- piensa Luna con sobresalto- ¡donde están! ¡¿Dónde están?! ¡Niños!- exclama con fuerza.
¡Aquí abajo! ¡Aquí en los drenajes! ¡POR FAVOR PRINCESA LUNA! ¡SÁLVENOS!-
Es entonces que Luna se da cuenta de donde vienen los sonidos, esta mira incrédula en dirección al grifo de su bañera, era por medio de este por donde salían los llantos y suplicas de los potrillos, pidiéndole ayuda y sollozando como si estuvieran atrapados en una especie de cueva. Luna estaba incrédula, no sabía si esto era verdad, u otra mala jugada de su mente, pero esto ya era demasiado.
-¡por favor ayúdenos! ¡Estamos en las tuberías! ¡EN LAS TUBERÍAS!-
-jeje los encontré- se escucha una voz demoniaca.
-¡Nooooo! ¡NOOOOOOOO! ¡AUXILIO!- se escuchan una serie de gritos desgarradores que harían temblar hasta al semental más valiente, gritos de niños y niñas de todas las edades llorando, gritando y suplicando por sus vidas.
-¡NIÑOS!- Exclama Luna mientras corría hasta el grifo- ¡Niños, niños! ¡¿Me escuchan?! ¡No se preocupen! No se preocupen ¡iré por ustedes!-
Nuevamente el grifo empieza agitarse violentamente, Luna apenas empieza a retroceder un tanto sobresaltada mirando como bruscamente el grifo del agua empieza a agitarse con tal fuerza que parecería que en cualquier momento la tubería estallaría, es entonces que de repente por si solo la manija del grifo empieza a dar vueltas, sin que nada intervenga, mientras la llave se abría lentamente el grifo dejaba de agitarse, sin embargo el agua no salía, hasta que finalmente se abre completamente el grifo deja de moverse.- ¡POR FAVOR SÁLVENOS!- y tras un último grito de tortura y terror, el grifo empieza a soltar una ráfaga de sangre en lugar de agua, la cual baña por completo a Luna, esta entre una mescla de pánico y exaltación como acción más obvia esta estaba a punto de salir del baño y correr en busca de sus soldados, pero cuando estaba a punto de salir de la bañera, ahora con las aguas ya enrojecidas, esta se da cuenta de que algo la estaba tomando de la cola, Luna mira algo temerosa en las aguas de sangre, intentando tirar para salir, pero en eso está ve a través de la escasa claridad del agua lo que parecía ser un casco de un potro, Luna inmediatamente reacciona e introduce sus cascos en el agua y de esta saca un pequeño cadáver desollado. Luna da un grito inicial ante esto, pero en eso esta no duda en tomar el potrillo y colocarlo contra su pecho y llorar.
-perdóname- murmura Luna con cólera mientras sostenía al pequeño cuerpo entre sus cascos- perdónenme todos...-
-no cumpliste con tu promesa- escucha Luna y está tragando saliva mira al potro que sostenía entre sus cascos- nos falló a todos-
-pero…. Co…. Co….. – murmuraba la princesa bastante impactada e incrédula. Mientras miraba como el cadáver empezaba a mover la cabeza lentamente y miraba a Luna fijamente a los ojos, o al menos eso pretendía pues el cadáver no tenía ojos en sus cuencas.
-AHORA LE TOCA A USTED- se escucha una multitud de niños y de repente de entre las aguas enrojecidas de la bañera surgen docenas de pequeños cuerpos sin piel los cuales apresan a Luna y la arrastran de vuelta a la bañera de sangre, Luna intento resistirse, pero eran muchos potros los que la apresaban, y según parece también eran mucho más fuertes de lo que aparentaban, intento usar sus poderes, pero por alguna razón estos no surtían ningún efecto, por último intento gritar por ayuda, pero en eso se da cuenta de que había perdido su voz. Luna no pudo evitar ser arrastrada de vuelta en la tina de sangre, esta intentaba aun así seguir luchando, pero esto solo provocaba que la poca carne que cubría el cuerpo de los potros se callera rebelando parte de sus esqueletos, de los cuales brotaba un siniestro brillo escarlata.
-¡es su turno de jugar!- exclaman los cadáveres al unísono y empezaban a cantar en base a esta misma frase una y otra vez con un tono bastante infantil, como una canción que se cantaría en un campamento.
¡Es su turno de jugar! ¡Es su turno de jugar!
¡Princesa bonita! ¡Es su turno si, ya es su turno!
¡Princesa preciosa! ¡Es su turno de dar la cara y su corazón por nosotros!
¡Princesa sabrosa la esperamos ya! ¡Abajo en los túneles de la ciudad!
Cantaban y repetían una y otra vez los potrillos mientras tras una larga lucha aparentemente en vano, Luna termino hundiéndose en las aguas rojas, adentrándose a la oscuridad eterna, tirada por los cuerpos esqueléticos de los que alguna vez fueron los niños que intento rescatar y ahora buscaban su venganza sobre de ella. Mientras más cerca del fondo se encontraba, la luz de la superficie parecía algo tan lejano como el final del túnel, cada vez, ese único resplandor que iluminaba su vista entre la oscuridad eterna se desvanecía, al punto de que no importaría si tuviera los ojos abiertos o cerrados, solo vería oscuridad, fría y desoladas tinieblas.
-¡PREPÁRATE! NO HAY VIDA EN LA OSCURIDAD, SOLO MUERTE- se escucha en forma de eco mientras Luna era sumergida en las profundidades de la oscuridad, y ya en determinada profundidad se alcanzó a divisar lo que parecía ser el fondo, al principio parecía ser un arrecife, pero al estar más cerca se daría cuenta de la horrida verdad, pues lo que ella creyó eran corales y rocas, al estar más cerca se daría cuenta de que se trataban de cadáveres deformes de infinidad de criaturas, apiladas unas sobre otras en un vasto terreno que pareciera, no tendría fin.
-TE VEO LUNA- se escucha tras de ella, y de entre una pila de cadáveres surge una gigantesca serpiente rosada que intenta arremeter contra Luna, esta última cierra con fuerza los ojos eh intenta protegerse con sus cascos, pero antes de que la serpiente la devorase de un bocado esta abre los ojos de golpe mientras vomitaba agua. Seguido de eso empieza a toser frenéticamente mientras se encontraba en los suelos, mostrándose bastante desorientada y en primera instancia no era capaz de distinguir a su alrededor más allá de su nariz, solo veía unas luces bastante fuertes que la enceguecían y una sombra un tanto borrosa que no dejaba de murmurar barias cosas que Luna no alcanzaba a distinguir.
-¡Luna!- dice la vos, ahora ella podía entender lo que esta decía, sin embargo aún le tomaría un momento para poder saber de quien se trataba.
-¡Luna! ¡Gracias al cielo! ¡Gracias al cielo! ¡Luna! ¡No me asustes así! ¡no vuelvas a asustarme!- exclamaba un poni blanco que desesperado no dejaba de abrazar a Luna mientras hacía todo lo posible por contener sus lágrimas.
-¿Ender? ¿Eres tú?- murmura Luna con algo de dificultad mientras nuevamente tosía y vomitaba un poco de agua.
-¡¿Cómo pudiste atreverte?!- exclama el unicornio con melancolía.
-¿a qué? ¿Qué? No entiendo ¿Qué hice?- murmura Luna un tanto confundida.
-¡¿Por qué intentaste suicidarte?!-
-yo no….- murmura Luna mientras intentaba levantarse, pero aún estaba muy débil- ¡la sangre!-
-¿Qué sangre?-
-¡LA SANGRE!- exclama Luna mientras de un brinco un tanto torpe se ponía en cuatro cascos, pero en eso está estuvo a punto de resbalar, pero por suerte estuvo su esposo presente para sostenerla y evitar que esta callera, es entonces que Luna mira bastante inquieta hacia su tina, la cual para sorpresa de ella, solo estaba repleta de agua mezclada con un poco de jabón y espuma, solo eso y nada más.
-Luna…. Ya dime que es lo que te pasó….- dice Ender preocupado- ¡por qué te encontré hay dentro! Creí que….-
-creo…. Creo que me quede dormida en la tina-
