El despertar del demonio.

Capítulo 8: feliz día de la madre.

Era de noche en el imperio de Cristal, y entre los pasillos se encontraba una devastada Twilight, caminando lentamente entre los pasillos oscuros del castillo, con el único objetivo de llegar a su habitación, la princesa de la armonía se encontraba bastante conmocionada y deprimida, al punto que esta solo quería llegar a casa y desplomarse igual que un tronco, sentía ganas de llorar, pero sabía que su hija Starlight estaba en su habitación con el pequeño de Luna, Twilight solo esperaba que al menos estos dos ya estuviesen dormidos para que lo la vieran llegar con los ojos enrojecidos.

Twilight entra en su habitación lentamente, procurando no hacer ruido con su puerta al entrar, esta no tarda en divisar al pequeño hijo de Luna recostado en su cama y a su hija durmiendo en el sofá, por un instante la tristeza de Twilight se disipo al parecerle tierna la forma en que ambos dormían pacíficamente, ya era muy tarde por lo que la yegua embarazada usando su magia levita ambos potrillos dejando al pequeño bebé en su cuna mientras sale de su habitación con Starlight aun levitando y la lleva hasta su cama donde esta misma la arropa para finalmente dejarla descansar.

-buenas noches mi cielo….- murmura Twilight mientras cerraba la puerta tras ella.

Twilight regresa a su habitación, y luego de echarle un último vistazo al hijo de Luna, esta se tumba en su cama mientras intentaba aguantar sus ganas de llorar.

-buenas noches... Lúthien… buenas noches mi cielo… - murmura Twilight mientras una lagrima rodaba por su mejilla, tras pasar algunos minutos (que para ella parecieron horas dado al caos que se desato en su mente) la princesa de la armonía finalmente queda rendida tras el cansancio que esto significo para ella, durmiendo finalmente mientras sus cascos rodeaban su vientre, esto debido a que ella se quedó dormida tras esta acariciar su vientre una y otra vez como un intento para lograr relajarse un poco, siendo que en estos momento estaba pasando por mucho estrés y preocupación dado a su anterior charla con Celestia, charla en la que Twilight quería negarse rotundamente en cuando Celestia se lo insinuó, pero Celestia le empezó a mostrar su punto, hablando con claridad y serenidad, siendo que la princesa del sol le explico más allá del gasto innecesario de recursos médicos en los tratamientos de sus hijos, el hecho de que esto no les beneficia en nada y que solo se está haciendo para que no dejen este mundo, Celestia no dejo de insinuarle a Twilight lo mucho que ambos están sufriendo en vida y que dejarlos vivir es solo una actitud egoísta y cruel de su parte, pues ellas como madres no sienten lo que sus hijos, sufren por verlos en ese estado, pero no piensan en que el sufrimiento de ellos es aún mayor e insoportable que ellas nunca podrían ni imaginárselos. Aun cuando Twilight seguía negándose, Celestia continuaba explicándole, sin importar que repitieras sus palabras. Al final Twilight salió de ahí llorando sin cesar y sin dejar una respuesta clara ante la petición de Celestia.

La alicornio lila se encontraba durmiendo finalmente, soñando con tiempos mejores, reviviendo en sus sueños los mejores momentos, aquellos días de alegría en que ella se encontraba con su familia, momentos que ella añoraba revivir una vez más, aunque sea en el mundo de los sueños.

Mientras Twilight dormía tranquilamente tras una noche de mucho estrés, una figura encapuchada aparece de entre las sombras y se posa junto a Twilight, observando a la alicornio dormir y respirar lentamente, prestando especial atención como su vientre abultado se inflaba aún más cuando esta respiraba.

-Twilight….- murmura el encapuchado mientras lentamente de entre su capucha sobresale su casco, el cual se ve tentado a tocarla, el encapuchado se queda inmóvil por unos instantes a solo centímetros de Twilight al creer que esta estaría a punto de despertar, pero tras ver que esta solamente se movió un poco para acomodarse entre las sabanas el encapuchado dio un suspiro y finalmente acerca su casco y acaricia la crin de la yegua.

-no hay momento en que no deje de pensar en ti- murmura el encapuchado mientras siente el calor de Twilight- sigues igual de hermosa-

El poni se queda por unos instantes acariciando la crin de Twilight, mientras este suspiraba- te extrañe mucho, no sabes cuánto te amo-

-yo también te amo….- se escucha, el encapuchado se congela al escuchar estas palabras, y con algo de temor baja la mirada en dirección con Twilight, la cual para su sorpresa y alivio aún se encontraba durmiendo pacíficamente- te amo… quédate con migo- murmura Twilight entre suspiros, la yegua aún estaba durmiendo pero soñando con aquel semental que amo. El encapuchado se acerca a ella lentamente y le da un largo beso a la yegua, el beso fue largo pero delicado, ambos se tomaron su tiempo, mientras Twilight aun creía que se trataba solo de su realidad del sueño, finalmente ambos se separan y el encapuchado empieza a alejarse de ella.

-Bast… ¡Bast!- exclama está despertando de repente y mirando en todas direcciones, mostrándose bastante agitada eh intrigada- fue… ¿solo un sueño?- murmura esta con algo de decepción y tristeza mientras colocaba sus cascos contra su pecho abrasándose a sí misma y empezando a llorar dado a la desconsolación que sentía en esos momentos- Bast… Bast…. ¿Por qué me dejaste?- murmura entre lágrimas.

A la mañana siguiente, Twilight es despertada por Spike y su hija Starlight, quienes le prepararon a la princesa un desayuno completo de huevos, jugo y cereales -¡feliz día de la madre!- exclama ambos al unísono mientras le presentaban a Twilight su desayuno. Twilight les agradece a ambos sus esfuerzos por complacerla en su día, pero no podía disimular que no se encontraba de humor, pues aun tenia presente su discusión con Celestia de la noche anterior.

-vamos Twilight, incluso los dos cooperamos para comprarte un regalo- suplica Spike.

-no lo sé Spike…. No me siento bien…- murmura Twilight-

-¿por qué? ¿Te pasa algo?- pregunta Spike un tanto preocupado.

-¿tuviste una pesadilla mami?- pregunta Starlight un tanto intrigada.

Twilight se queda pensando por unos instantes, aun pensando en lo de Celestia, pero luego recordando el sueño que había tenido en donde ella se encontraba reunida con toda su familia, luego mira a Spike y Starlight quien la miraban con bastante intriga y preocupación, Twilight les sonríe mientras pensaba - por lo menos aun los tengo a ustedes…. Y a ti- piensa mientras mira su vientre ya bastante crecido y lo acaricia suavemente.

-madre…. Em….-

-ya enserio…. ¿te sientes bien Twilight?-

-disculpe… solo estaba pensando en cosas…. Em…. De acuerdo… muchas gracias por el desayuno- suspira Twilight con una ligera sonrisa mientras usaba su magia para levitar una cuchara y tomar un poco del serial y luego le da una probada a los huevos- ¡esta delicioso! Spike te luciste-

-jeje, Starlight me ayudo-

-esta sabroso, muchas gracias- dice Twilight mientras bebe un poco del jugo de naranja- oh si, Spike ¿me arias un favor?-

-claro dime-

Twilight busca algo de entre su cajón y saca un pergamino el cual contenía un dibujo echo por el pequeño de Luna- Gloss hizo esta tarjeta para Luna, ¿podrías?-

-¡claro!- exclama Spike mientras toma el pergamino y con su fuego mágico lo envía hasta con Luna.

-muchas gracias, le dije a Gloss Green que haría que se lo enviaras a Luna, pero creo que se me olvido decirte ayer-

-no te preocupes-

-supongo que a Luna le alegrara amanecer con una tarjeta echa por su hijo jeje- comenta Starlight.

-es una lástima que este pequeñina no pueda estar con su madre en su día especial- murmura Twilight mientras se levanta con algo de dificultad de la cama y se dirige hasta la cuna del potrillo, el cual aún se encontraba durmiendo.

Mientras tanto no lejos de ahí se encontraba Cadance en un balcón contemplando su reino con bastante indiferencia, a lo lejos está notaba como muchos potrillos salían junto a sus madres y se reunían en los parques y restaurantes para tener un desayuno familiar para celebrar su día especial, esto despertaba en Cadance un leve sentimiento de envidia, mas no era nada comparado a la tristeza que le hacía sentir el recordar que ya había perdido a dos de sus hijas, son estos días de ocio y alegría en los que Cadance mas se deprime, desde la "muerte" de Penny, Cadance no ha vuelto a ver con los mismos ojos las celebraciones que involucran a las familias, solo le generaba tristeza al recordarle todos aquellos seres queridos que ha perdido, su primer esposo, su primer bebé y ahora su hija, de no ser que aún le queda alguien quien amar, probablemente ya no existiría ni una pisca de amor en su corazón.

-¿mami?- se escucha, la princesa del amor voltea y ve a un pequeño potrillo rojo de crines verde oscuro con mechones negros, el cual mira a su madre con bastante timidez.

-Wes… mi cielo-

-quise… quise sorprenderte en tu cama… pe… pero no estabas….- murmura el potrillo mientras con su magia saca detrás de él un pequeño regalo envuelto en una envoltura purpura con un moño lila.

-oh mi cielo…. Discúlpame jeje- dice Cadance con una sonrisa- ven, ¡dale un abraso a tu madre!- exclama Cadance y el potrillo se acerca hasta con ella con algo de timidez y en eso Cadance arremete hasta con el apresándolo en un fuerte abraso y rápidamente levanta al potro y empieza a hacerle cosquillas en la barriga, el potrillo inevitablemente empieza a reír a carcajadas mientras su madre continuaba haciéndole cosquillas.


Era de mañana y una fría ventisca azotaba contra los edificios de Manehattan, las calles están completamente solitarias y abandonadas, como si no hubiera ni una solo alma, mientras los rayos del sol empiezan a emerger en lo alto de entre los muchos edificios y ciudades, es cuando comienzan a salir las primeras señales de vida, ponis que guardaban una expresión bastante fría e inexpresiva, dando pasos lentos y algunos hasta arrastrando los cascos contra el suelo, con la mirada baja todos ellos se dirigían a sus respectivos trabajos, de no ser así ninguno de ellos se encontraría presente entre las extensas calles de las ciudades, ya muchos de los ponis de esta ciudad habían perdido todo sentido de emoción.

10 días han pasado desde que casi 200 potrillos que en su mayoría no arrebozaban los 5 años de edad desaparecieron, y no se ha vuelto a saber nada al respecto sobre ellos. Este acontecimiento fue un golpe extremadamente duro para los corazones de la mayor parte de los ciudadanos de esta metrópolis que lentamente se va desmoronando desde adentro, desde los corazones de sus habitantes y solo faltara una chispa para hacer estallar este terreno de desgracia y dolor.

No hay a donde ir, la mayor parte de las familias con niños que quedan intentaron salir de la ciudad, buscar otro lugar, pero no todos pueden darse este lujo, muchos habían vivido en esta ciudad por generaciones completas, intentar abandonar la ciudad y empezar de cero en otro lado no era tan fácil, pues no todos tenían el dinero o los recursos para poder trasladarse de una ciudad a otra, que estuviese lejos de esta ola de asesinatos. Algunos pocos aun guardaban un poco de fe ante la princesa Luna, esperaban que pronto encontrara a los niños, o que al menos atrapara a los responsables de esta barbaría, pero el resto ya habían perdido toda fe.

Eran las 10 horas del día, se supone que a estas horas el tráfico en la ciudad es brutal, pero esta vez la ciudad esta solitaria, siendo pocas las carrozas que se encontraban deambulando por las calles, en su mayoría ponis sin familia y 100% enfocados en su trabajo que están lejos de darse una idea de lo que los demás sufren, puesto a que siendo que aún quedan muchas familias en la ciudad, ninguna quiere arriesgar a los niños, ya no solo por las desapariciones, sino también porque últimamente han habido varios ataques anarquistas de ponis que perdieron completamente el control, las noches son peligrosas, pues están infestadas de rufianes que saquean y hacen destrozos a propiedades ajenas como si del día del juicio se tratase, la primera noche que sucedieron estos atentados anarquistas fue caótica, sucediendo apenas 3 días antes de la recaída de Luna y razón por la que se le atribuyó al estrés, pues le costó mucho a ella y los guardias mantener apenas el orden de la ciudad. Actualmente los atentados anarquistas son menos frecuentes y la mayor parte de los rezagados están encarcelados temporalmente en los calabozos de la ciudad, sin embargo dado a que la mayoría no cometieron crímenes tan serios como el hurto o destrucción de vitrales y paredes de la ciudad, se espera la liberación de la mayoría dentro de un mes, luego de que estos se vean sometidos por un examen de conducta. Comúnmente a cada uno de ellos se les habría dado hasta un año entero de encierro, sobre todo ante los que atacaron la alcaldía de la ciudad, pero su castigo fue menor dado a que en la corte se dio el veredicto que estos atentados fueron causados por la confusión e ira del momento, siendo que varios de los anarquistas eran padres o estaban relacionados con alguno de los niños que desaparecieron apenas hace 10 días.

El día de hoy es 10 de mayo, día de la madre en Equestria, comúnmente una celebración en la que incluso se organizaban festivales y días de campo en los parques donde se llevaban a cabo actividades y concursos donde los niños y sus madres participaban, un evento lleno de alegría y calidez, pero tras todo lo acontecido los parques parecen pueblos fantasmas, y todas las madres y sus hijos están recluidos en sus hogares, algunos incluso se habían olvidado del día que era, para ellas este día era solo uno más en el que tenían que estar resguardadas junto a sus niños para impedir que lo que sea que se los lleve venga por ellos.

En el parque de la ciudad, los columpios se movían al ritmo de la briza que los golpeaba, rechinando tras cada balanceo mientras las hojas caídas revoloteaban a su lado, el parque parecía sacado de una película de terror, pese a ser de día, no podía evitar tener una atmosfera llena de tristeza y desgracia, como si los espíritus de los niños perdidos estuvieran aquí, usando el viento para mover los juegos e intentar hacer un llamado ante los demás que no los ven, uno no puede pasar cerca de estos juegos y empezar a sentir un fuerte vacío en el pecho, se siente que algo no está bien en este lugar, como si una presencia extraña estuviese aquí entre los juegos infantiles sin usar. Sin embargo este día el silencio del parque se vería interrumpido de repente al escucharse la voz de una pequeña potrilla jugando entre estos juegos- ¡1, 2, 3, 4, 5, 6, 7! ¡Lo tengo! ¡8, 9,10! ¡10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2,1! ¡Si lo logre! Jijiji-

En medio del parque se encontraba trazado en el suelo el típico juego del avioncito y sobre este se encontraba jugando alegremente una pequeña potrilla color canela de ojos azules y crines rubias.

-¡otra vez!- exclama la potrilla mientras toma una piedrita y la arroja sobre el avioncito, esta cae sobre el recuadro marcado con el número 8, es entonces que la potrilla se para en sus patas delanteras con las traseras en el aire, al principio la pequeña empieza a tambalearse mientras lentamente levantaba otro más de sus cascos para estar parada sobre un solo casco delantero- ¡perfecto! Jijiji ¡1, 2, 3, 4, 5!- exclamaba la potrilla mientras brincaba cada uno de los recuadros de uno por uno y una vez que esta llego al número 8, la potrilla se detiene y sin colocar ni uno solo del resto de sus cascos contra el suelo, esta inclina el casco con el que se sostenía en pie y con la boquita toma con los dientes aquella piedrita que había arrojado, una vez que esta la tiene bien sujeta en su boquita esta dice entre dientes- ¡la tengo!- y continua su recorrido hasta llegar al final del avioncito.

-¡lo logre con un solo casco! Jijijiji- exclama la potrilla mientras brincaba de alegría, en eso esta se detiene al notar como a lo lejos desde una ventana la observaba un potrillo quien miraba con curiosidad desde su departamento, este miraba con bastante intriga y curiosidad a la potrilla jugar en el parque. La pequeña niña se sienta en el columpio y mientras se balancea esta le hace una seña al potrillo para que también viniera a jugar, el potro por su parte estaba en una sensación de indecisión, pues sentía muchas ganas de salir de casa y dirigirse al parque para jugar con aquella potrilla, sin embargo este no hace mucho había recibido un sermón de sus padres en el que le prohibían salir de casa, mas no se le dieron muchos detalles del por qué no, más que la típica que el roba chicos está merodeando por su comunidad, siendo que este potrillo apenas tenía 7 años, sus padres aun lo consideraban demasiado inocente y sensible como para que se le contara lo que estaba pasando en realidad.

La pequeña potrilla empieza a columpiarse con fuerza en el columpio dando unos alaridos de alegría y diversión, incitando aún más al potrillo a salir de casa y dirigirse a hurtadillas hasta la salida de su casa y correr al parque, sin embargo pronto este sería sorprendido por su madre quien rápidamente le reprendió.

-pe… pero mami….-

-¿Qué se supone que estabas por hacer muchachito?-

-yo… yo…-

-¡¿no te hemos dicho tu padre y yo lo peligroso que es salir?!-

-pero…. Vi una niña jugando en el parque….- murmura el potrillo con miedo, puesto a que le temía más a su madre que a su padre cuando estaba de malas.

-¡¿una niña?!- exclama la madre alterada- ¿Dónde?-

-en… en los columpios…. La vi en la ventana- responde el potrillo con algo de miedo ante su madre, acto seguido la madre corre hasta la ventana del potro y se asoma por esa enfocando su mirada en los columpios, sin ver nada más que un columpio moviéndose por el pasar del viento sobre de este.

-¿una niña?-

-si… sobre aquel…. ¿ya se fue?-

La yegua madura mira en todas direcciones buscando con la mirada a una niña entre los juegos, pero no ve nada más que los juegos abandonados.

-pero… ella estaba hay…. Me dijo que viniera a jugar…-

-quizás lo imaginaste….- murmura la yegua con seriedad mientras seguía buscando con la mirada, luego de un rato esta cierra la ventana y pone el seguro.

-mami… ¿pasa algo?-

-el… el desayuno está listo- suspira la yegua.

El potro ve a su madre retirarse y antes de pensar en seguirla hasta el comedor este da un último vistazo en dirección a la ventana y en eso este vuelve a ver a aquella potrilla sentada en el mismo columpio, meciéndose lentamente mientras sostenía un brillante globo rojo de su casco y con el otro sostenía un helado de fresa con cubierta de chocolate, y el potrillo escuchaba en su mente- ¡ven a jugar con migo!-

La potrilla seguía columpiándose ya a punto de terminarse su helado.

-¿todavía sigues de casería?- se escucha una vos siniestra y la potrilla en lugar de asustarse o inquietarse simplemente se empina el barquillo comiéndoselo de un solo bocado, es entonces que una cortina de tinieblas y oscuridad empieza a rodear a la potrilla entrando en una zona completamente negra, de oscuridad ilimitada y aun con la potrilla continua balanceándose en su columpio como si nada, es entonces que de entre el suelo surge un charco de sangre del cual brotan unos tentáculos escarlatas los cuales se enredan entre si y toman la forma de un poni escarlata, sin rastro de piel o algún tejido que recubra sus músculos expuestos y bañados en sangre- hoy será el día para hacer nuestro pequeño experimento ¿está todo listo?

-¡hola papi! jijiji- exclama la potrilla con una sonrisa bien marcada mientras un brillo dorado brotaba de sus ojos- ya envié a un puñado de ponis a enviar el mensaje-


Más tarde en el imperio de Cristal, se encontraba Celestia recostada sobre su cama, recién despertando de un largo letargo, eran las 11:00 horas y la princesa del sol apenas se estaba levantando, esta al ver la hora observa el cielo y nota como ya era de día, cosa que le sorprendió un poco puesto a que dado a que se quedó dormida se olvidó completamente de levantar el sol por sí misma.

-¿acaso Luna abra levantado el sol?- se preguntaba la princesa del sol mientras se sentaba en la cama.

-¿Cómo dormiste?- se escucha, Celestia únicamente suspira al reconocer la voz.

-Discord no estoy de humor, sal de donde te escondes por favor- murmura Celestia mientras se tallaba los ojos- tengo que hacer entender a Twilight de que esto es lo mejor para nuestros hijos, ninguno merece seguir sufriendo además Lúthien….- princesa Celestia con seriedad mientras esta mira en todas direcciones sin ver al draconequus por ninguna parte. Es entonces que se escucha un fuerte silbato que por unos instantes aturden a la alicornio blanca, esta de mero impulso se tapa los oídos y cierra los ojos con fuerza generando en si misma una mueca bien marcada de disgusto e irritación, el sonido del silbato fue tal que esta se había despertado completamente al punto de que estaba a punto de gritar y regañar a su esposo cuando en eso por la puerta entra un tren de juguete el cual dejaba una ligera estela de humo tras de sí igual que un tren de verdad.

-¡el tren del desayuno viene! ¡Chu, chu!- se escucha, Celestia habría reaccionado de forma negativa ante esto de no ser que esta vería a su hija mayor dentro de la cabina del conductor, reducida a un tamaño diminuto como el de un rato y aun lado de esta se encontraba también Discord quien tenía puesto un sombrero de maquinista.

-¡objetivo mamá amargada en la mira!- le susurra Discord a su hija al oído, esta suelta una ligera carcajada.

-jijiji ¡mamá amargada en camino! ¿Puedo sonar el silbato?-

-claro que si mi vida- responde Discord mientras chasqueaba los dedos y el cordón del silbato aparecía al alcance de su hija, esta rápidamente lo toma y tira de este, provocando que un fuerte estruendo se escuche en la habitación de Celestia, pues el silbato del tren de juguetee sonaba igual que uno real, Celestia se tapa con fuerza los oídos mientras Discord y su hija reían.

-¡muy bien! ¡Muy bien! ¡Vas bien mi cielo!- le instruye Discord a su hija quien pese a no tener el sentido de la vista era la que conducía el tren, obviamente Discord era el que tenía el control, pero este quería hacerle creer a su hija que ella era la que conducía- ¡alto!- exclama Discord y en eso la potrilla tira del freno quero este estaba atascado por lo que Discord interviene sin que su hija se percate tomando la palanca con su cola y ayudándole a tirar de esta, provocando que el tren se detenga a solo centímetros de la cama de Celestia, sin antes derribar el buro que tenían enfrente.

-¿chocamos?- pregunta Tara.

-mmm no lo creo- dice Discord mientras mira como el tren destrozo el buro de Celestia- ¡ahora activen el mecanismo de pastelillos instantáneo!- exclama Discord.

-¡sí!- exclama Tara mientras camina lentamente hasta el final de la cabina y esta estaba a punto de caerse del tren pero Discord usa su magia para hacerla cambiar de dirección, la potrilla llega hasta un muro donde se encontraba otra palanca- ¿papi es esta?-

-sipi- responde Discord, la potrilla tira de la palanca lo que provoca que uno de los vagones traseros se abra igual que un cobre y de este saliera un brazo de alambre con un guante blanco que simulaba la mano y los dedos, este mismo sostenía una charola de plata la cual se encontraba repleta de una variedad de pastelillos de coco, chocolate y vainilla, decorados con chispas de colores y chocolate rallado. La bandeja es acercada hasta Celestia la cual miraba bastante sorprendida todo lo que Discord y su hija habían preparado para ella, de repente frente a ella aparece Discord sosteniendo a tara entre sus patas ya con su tamaño normal y sosteniendo una jarra con chocolate caliente.

-¡Feliz día de la madre!- exclama Tara quien al verse ya muy cerca de su madre se suelta de los brazos de Discord y brinca hasta Celestia para darle un fuerte abrazo, la acción de la potrilla fue tan brusca que de no ser por la magia de Discord se abría derramado el chocolate caliente y los pastelillos, puesto a que ante la acción de la potrilla esta los pateo sin querer.

-Tara….-

-descuida los tengo- dice Discord mientras usa su magia caótica para acomodar los pastelillos que estaban flotando en el aire, y regresar a la charola donde se encontraban cuidadosamente acomodados.

-¿probaras los pastelillos que te hice?- pregunta la potrilla bastante ansiosa.

-tu…. ¿tú los hiciste?- pregunta Celestia con sorpresa.

-¡si, si, si! oh bueno... en realidad... papi y la doctora Diane me ayudaron de echo…. ¡pero yo mescle todos los ingredientes y decore los pastelillos!-

-¡eso es fantástico mi cielo! ¡si probare todos! veamos, uno de cada uno, uno de chocolate, uno de coco y desde luego uno de vainilla-

-¡¿y los de fresa?!-

-¿fresa?- pregunta Celestia mientras miraba la charola, pues solo veía pasteles de coco, vainilla y chocolate. en eso Discord le da un codazo a su esposa mientras finge toser.

-a esos sin querer les echo veneno de ratas en lugar de chispas de colores, por favor sígueme el juego- le murmura Discord a su esposa mientras se mordía los labios.

-oh… si…. También comeré uno de fresa mi vida- dice Celestia con una falsa sonrisa.

-espero te gusten, nos esforzamos mucho en hacerlos, los hice con mucho cariño-

-Si... gracias mi cielo, yo también te quiero mucho-

-yo también te tengo un regalito jeje- dice Discord con una Sonrisa.

-por favor, no con la niña aquí- murmura Celestia mientras le tapa los oídos a su hija.

-¿eh? ¿De qué hablas mami?- pregunta Tara.

-eso mismo quisiera saber- murmura Discord con seriedad- yo solo quería mostrarte que Rarity termino de decorar y reconstruir tu habitación y la de Tara…. - murmura este mientras se cruza de patas, pero al instante se queda callado- ¡demonios!- exclama Discord mientras se da un zape en la cabeza, pues eso era una sorpresa para su esposa.

-¿enserio?- dice Celestia mientras le daba un dulce beso en la mejilla a su esposo- muchas gracias mi vida-

-por lo que sea….- murmura el draconequus mientras se sonrojaba, es entonces que de repente un pastel de vainilla a la boca de Discord y seguido de esto uno de chocolate a la de Celestia.

-¡vamos a comer estos pastelillos que hice!- exclama Tara mientras usaba su magia para levitar algunos pastelillos, Discord mira a su alrededor y nota algunos pastelillos embarrados contra la almohada y la pared, producto de los primeros intentos fallidos de su hija por atinarles, puesto a que solo se podía vasar en el tacto y el oído para encontrarlos, una sonrisa se dibuja en el rostro de Celestia y empieza a reírse y seguido de esto Discord y por ultimo Tara se echan a reír mientras comían los pasteles.

-¡Feliz día de la madre mami!- dice la potrilla mientras toda la familia se unía en un largo y cálido abrazo.


Era de tarde e Manhattan, desde que llegó el amanecer hasta la tarde se les informó a los medios y a los ciudadanos que en la tarde la princesa Luna daría un comunicado importante en la plaza central de la ciudad, es entonces que la mayor parte de la ciudad se reuniría, con la esperanza de que se anunciara que se encontraron a los niños o que al menos tienen al responsable para crucificarlo igual que en los tiempos medievales, frente a toda la sociedad.

Luna se encontraba detrás de la tarima, aun pensando en lo que les diría a los ponis, ella sabía que debía exponer lo que había acontecido con sus niños, pero también sabía que debía tomar este asunto con bastante delicadeza, pues no era algo que se pudiera digerir fácilmente, pero era necesario que lo expusiera se cuanto antes. La princesa de la noche estaba muy nerviosa eh insegura por lo que pueda pasar, temía ante la reacción de los ponis, puesto a que ella también era madre, podía imaginarse el dolor que muchos de sus súbditos estuvieron pasando desde que todo esto comenzó.

-princesa, casi es la hora- le anuncia uno de sus guardias.

-lo sé- suspira Luna con algo de miedo- ¿Dónde está Ender?-

-no lo eh visto desde que nos ordenó a anunciar su comunicado-

-okei… muchas gracias soldado- suspira Luna mientras tomaba un pedazo de pergamino que se encontraba en una mesita cercana, Luna lo desdobla y lo mira con bastante ternura, en este se encontraba plasmado un dibujo del cielo nocturno y la Luna resplandeciente tomando la forma de una cuna donde se encontraba recostada un dibujo de Luna, aparentemente durmiendo, y ya sobre el borde superior se encontraba escrito con una letra infantil y un poco deforme "feliz día mamá" este dibujo generaba en Luna un sentimiento de calidez puesto a que le hacía recordar a su hijo quien la estaba esperando en el imperio de cristal. Siendo así que pese a que su esposo no está a su lado en este momento en que ella se encontraba muy nerviosa e insegura, al menos sentía que su hijo se encontraba con ella por medio de su dibujo. Luna abrasa el dibujo como si este se tratase de su hijo con tal fuerza que llego a arrugarlo un poco.

-em ¿princesa?- dice un poni que le llama la atención, Luna voltea a verlo un poco apenada- disculpe, pero es hora, todos la están esperando-

-si… gracias- responde Luna mientras guardaba el dibujo y acto seguido se dirigía hasta la tarima, estando a la vista de todo el mundo, cientos y cientos de ponis, incluso los cielos estaban repletos con cientos de ponis pegasos, en su mayoría reporteros que vinieron a registrar el discurso de Luna, el número de ponis fue tal que esta por unos instantes empezó a sentir pánico escénico, era la primera vez que esta daba un discurso frente a tantos ponis, y en especial uno tan trágico, de no ser por un guardia que intervino y le dijo que todos la están esperando, probablemente se habría quedado paralizada. Luna camina hasta el frente de los micrófonos y luego de mirar por unos instantes a todos los ponis una vez más antes de atreverse a hablar.

-Ciudadanos de Manehattan, yo su princesa Luna eh venido para anunciarles lo que sucedió con todos los niños-

Ante esas palabras por unos instantes se inició un escándalo causado por ponis que no dejaban de preguntar cosas referentes al paradero de los niños, madres inquietas y asustadas rogando por que estén bien, tardo un rato en que se volviera a mantener el silencio para que nuevamente Luna continuara.

-¡verán, desde que todo comenzó, su servidora junto a un grupo de los investigadores más capaces de la ciudad nos empeñamos en encontrar a sus niños, por desgracia no pudo evitarse la tragedia, se derramo mucha sangre inocente en esta ciudad y no podemos permitirnos que esto nos desmorone como sociedad, debemos ser fuertes y continuar adelante!-

-¿de qué está hablando?-

-¿Qué paso con los niños?-

-¡¿Dónde están mis hijos?!-

-¡¿Qué es lo que intenta decirnos la princesa?!-

-no se referirá a…..-

Se escuchaban los murmullos de cientos de ponis cada vez más inquietos e intrigados.

-¡mis queridos ponis, lo siento mucho, pero les aseguro que hice todo lo que estuvo a mi alcance, perdónenme!- anuncia Luna.

-¡LOS NIÑOS, ¿QUÉ LES PASO A LOS NIÑOS?!-

-¡¿DÓNDE ESTÁN LOS NIÑOS?!

-NO PUEDE SER… ¡NO PUEDE SER!-

-¡TODOS ESTÁN MUERTOS!-

-NOOOOOOOOOOOOOOO-

-¡se edificara un monumento en su honor, y también se hará un fideicomiso para apoyar a las familias afectadas!- empieza a comunicar Luna.

-¡¿Qué usted no lo entiende?-

-¡nuestros niños están muertos!-

-¡POR QUEEEEEEEE!-

-¿CÓMO SE SENTIRÍA USTED SI ALGO LE PASARA A SU HIJO?-

-¿CÓMO PUDO DEJAR QUE ESTO PASARA?-

-TAL DEBERÍAMOS IR POR SU NIÑO Y HACERLE LO MISMO QUE LE HAYA PASADO A LOS NUESTROS-

-¿CÓMO CREE QUE NOS SENTIMOS?-

-¡USTED ES UNA INÚTIL ¿NUNCA HA LLEGADO A HACER ALGO BIEN COMO PRINCESA?!-

-USTED ES UNA INÚTIL, NADA DE LO QUE HIZO SIRVIÓ DE ALGO, NO SALVO A NUESTROS HIJOS, FUE USTED QUIEN LOS DEJO MORIR A TODOS ELLOS-

-POR SU CULPA NUESTROS HIJOS ESTÁN MUERTOS-

-¡LA PRINCESA LUNA NO HA HECHO MÁS QUE TRAERNOS DESGRACIAS DESDE SU LLEGADA, COMO PUDO PERMITIR QUE SE LLEVARAN A TODOS NUESTROS NIÑOS!

No tardaron en escucharse insultos dirigidos a la princesa de la noche, pero por otro lado la princesa no se movía de su lugar, en lugar de eso se encontraba completamente inmóvil escuchando cada uno de los insultos que eran dirigidos contra ella, de repente se escucha un estruendo, era una botella que impacto contra un escudo mágico que protegía a la tarima y a princesa de la noche, puesto hay tras la vez que unos manifestantes empezaron a arrojarle basura días atrás, aunque si el escudo no estuviera hay, aun así Luna seguiría en su lugar, sin importar si era alcanzada y golpeada por lo que se le era arrojado, ella sentía gran culpa en su corazón que la carcomían por dentro, no podía resistirlo más, sentía que todo lo que le pasara ahora, nunca se compararía a lo que ella realmente merece, ella sentía que les había fallado a todos.

Mientras tanto no muy lejos de ahí, observando desde lo alto de un edificio se encontraba Carnage quien observaba con gusto como todos los presentes empezaban a insultar a la princesa de la noche y otros más le arrojaban cosas contra su escudo protector.

-qué triste, todos ellos extrañan a sus niños, jeje, hay que aliviar su angustia, es momento de liberarlos- dice Carnage con una sonrisa bien marcada en su rostro, en eso este hace brillar su cuerno y no tarda mucho tiempo en empezar a cubrir el cielo una espesa nube de tormenta, la cual casi nadie se percató dado a que en su mayoría estaban demasiado ocupados insultando y maldiciendo a Luna y su linaje. No fue hasta que se escuchó un fuerte relámpago que todos comenzaron a callar y prestar atención con bastante extrañeza ante la tormenta que los cabria.

-qué extraño…-

-¿pero qué es esto?-

-no es tiempo de tormenta….-

-alguien se meterá en serios al programar una tormenta para hoy y no avisar-

Es entonces que empezaron a caer las primeras gotas de la lluvia, es aquí cuando todos quedan helados al encontrarse con la desagradable sorpresa de que no era agua lo que caía del cielo.

-¿pero qué es esto? Esto no es agua... esto es….-

-¡ES SANGRE!- gritan todos del pánico y antes de que siquiera comenzaran a dispersarse y huir de la escena algo más cae del cielo, golpeando a una yegua, esta daría un fuerte grito al ver que lo que callo junto a ella era un potrillo sin piel, al poco tiempo más cuerpos empezaron a caer a su alrededor, docenas de cuerpos más que se desploman sobre los presentes los cuales no podían creer lo que estaba pasando, todos esos niños que habían desaparecido ahora estaban cayendo sobre ellos, varios de los cuales sin piel, otros despedazados por completo, otros más con signos de tortura, sin sus ojos y con las bocas cosidas formando una siniestra sonrisa de lado a lado.

Desde el estrado, Luna mira incrédula lo que sus ojos veían esta tampoco podía creer lo que estaba presenciando, tal cantidad de matanza, crueldad, sangre y muerte a su alrededor, ante tal horrida imagen, y antes de que ella pudiera hacer o decir algo para interferir, desde lo lejos algo es arrojado y es impactado con fuerza contra el escudo que protegía a Luna, esta quedo helada al ver que el cuerpo que le fue arrojado no era ningún otro más que su amado esposo Ender. Luna no podía creer lo que esta veía, su esposo muerto, con un gran agujero en el cráneo y barias heridas prominente a lo largo de su torso, el impacto de ella fue tal que por un momento Luna perdió el sentido del tiempo, quedando exhorta en sus pensamientos, su mundo entero se había desmoronado en ella, al punto que se desconectó del físico, no podía asimilar que su esposo estuviera muerto, sumado a la culpa que aun sentía por la pérdida de los niños, la princesa no se percataba del mar de sangre que se generaba a su alrededor, y así no estaría preparada para lo que vendría.

Cualquiera caería en la locura y la merced del odio, odio por aquellos que no hicieron nada para evitar esta calamidad, una rabia con incontenible empezaba a manifestarse en los corazones de todos los ponis de Manehattan, como un veneno esta empezaba a recorrer sus corazones, la tristeza estaba siendo dejada atrás, gracias a un sentimiento más fuerte y devastador.

Desde lo alto de un edificio, se encontraba Carnage observando como cada uno de los ponis empezaba a perder el control y la cordura, con una sonrisa bien marcada en su rostro, esperaba que un espectáculo aun mayor comenzara. Es entonces cuando pasa, un aura rojiza empieza a recubrir las calles de Manehattan como si fuera se niebla, lentamente se desplazaba por la ciudad sin que nadie se percatase, muchos ponis se desplomaban en el suelo destrozados completamente y ni así se percataban de lo que los asechaba.

-el experimento está funcionando, la gema está reaccionando a el dolor de todos estos ponis, y si continua así… - piensa Carnage, de repente, una onda expansiva surge de las profundidades de la ciudad y golpea con fuerza a todos los ponis, los cuales se vieron afectados por esto casi al instante, un brillo escarlata empezó a manifestarse en los ojos de todos los ponis quienes no tardaron en dar un grito de guerra al aire y atacarse los unos a los otros. Ahora ningún poni era consciente de sus acciones, un infierno se desataba en los corazones de cada uno de ellos, voces que los incitaban a buscar justicia propia, voces que les decían que debían matar, sin embargo pera a lo que parece ser, no todos se veían guiados por esta necesidad de pelear, de acecinar, puesto a que había unos pocos ponis que no sabían lo que estaba pasando y miraban aterrados como sus congéneres atacaban brutalmente a los demás, y pronto estos seguirían con ellos, obligándoles a también luchar. Una masacre se llevó a cabo en la plaza de la ciudad, todos los ponis se mataban uno a uno, todos buscaban saciar esta sed de sangre.

-ES MOMENTO DE MOSTRARLE AL MUNDO UNA PROBADA DEL VERDADERO PODER DE LA GEMA SANGRIENTA- exclama Carnage con excitación mientras todos los ponis se mataban uno a uno.

Mientras tanto Luna seguía desorientada mirando el cuerpo de su esposo caído, eso hasta que llegaron dos guardias quienes la toman e intentan hacer que reaccionara.

-¡princesa tenemos que irnos!- le decía uno de los guardias a la princesa de la noche mientras este intentaba levantarla.

-¡no reacciona! ¡Tendremos que cargarla!- dice el otro guardia.

De repente el escudo de protección es rodeado por cientos de ponis bañados en sangre quienes buscaban la sangre de Luna, al ser considerada ella la verdadera culpable de todas sus desgracias, cada uno de ellos deseaba hacer pagar a la princesa de la noche de las formas más despiadadas y crueles que uno se pueda imaginar, de no ser por el escudo protector ellos ya tendrían a Luna entre sus cascos.

-¡hay no ¿Qué aremos?!-

-estamos rodeados…-

-¡princesa! ¡Reaccione! ¡Reaccione!- exclamaban los guardias que escoltaban a Luna.

El por qué ellos y otros mas no se vieron afectados puede variar, siendo que había varios factores por las que uno pudo librarse del hechizo de rabia, el por qué Luna y algunos de sus guardias no se vieron afectados, fue por el mismo escudo de protección que resguardaba a Luna, por ello ninguno de ellos que se encontraban detrás del escudo para proteger a la princesa no sentía esta ira acecina pese a haber visto la sangre y los cuerpos, todo gracias a que la onda expansiva que disparo la gema sangrienta no era lo suficientemente poderosa como para traspasar el escudo, de echo esta onda expansiva de ira y muerte. y la razón del por qué unos pocos más se libraron del hechizo pese a no ser protegidos por un escudo protector fue porque este mal solo afecto a todos aquellos que sintieran en ese momento una ira incontrolable, la misma que genero el saber que los niños estaban muertos.

Finalmente los guardias logran hacer que Luna empieza a reaccionar.

-¿Qué es lo que está pasando?- dice Luna con confusión y terror al ver la masacre y a cientos de ponis bañados en sangre golpeando su escudo.

-¡tenemos que irnos!-

No muy lejos de ahí, bailando bajo la lluvia se encontraba una pequeña potrilla rosada que brincaba uno a uno los charcos de sangre sin importarle que su lindo y estilizado pelaje rosado se manchara de rojo.

Estoy cantando bajo la lluvia,

Simplemente cantando bajo la lluvia.

Qué sensación tan gloriosa,

Soy feliz

Me estoy riendo de las nubes,

Tan oscuro ahí arriba,

el sol está en mi corazón,

Estoy bailando y cantando bajo la lluvia

¿Por qué estoy sonriendo, y por qué canto?

Parece soleado en primavera

Con alegría en mi corazón,

Por qué cada nueva tarea es insignificante

Cantaba la potrilla mientras jugueteaba con una esfera roja y bailaba bajo la lluvia de sangre y entrañas de niños destazados, finalmente la potrilla da una maro meta en el aire y toma impulso para arrojar aquella esfera que sostenía entre sus cascos, ella lo arrojo con tal fuerza, digno de un pase de futbol americano que no tardo en recorrer un largo trayecto hasta impactar contra el escudo que protegía a Luna y los guardias. Al impactar la esfera se rompió y libero un gas escarlata el cual rápidamente cubrió todo el escudo disolviéndolo en segundos ante las miradas incrédulas de Luna y los presentes, y antes de que estos pudieran reaccionar, también son bañados por aquella neblina rojiza.

- ¡TODOS A ELLA!- exclaman los ponis que estaban bañados en sangre y corren hasta la princesa y los guardias reales. Luna en un principio intenta usar su magia para tele transportarse a ella misma y los demás a un sitio más seguro, pero antes de que esta pudiera hacerlo esta se percata de que no era capaz de siquiera hacer brillar su cuerno, Luna incrédula no tenía otra opción más que correr por su vida mientras era perseguida por cientos de ponis enfurecidos deseosos de derramar su sangre. Los guardias intentaron proteger a su princesa, y apenas pudieron detener a los agresores por un corto periodo de tiempo, apenas lo suficiente para que Luna abriera sus alas e intentara huir volando. Los guardias eran golpeados, apuñalados e incluso mordidos hasta que la muerte. Luna no podía hacer nada por ellos, no tenía magia y ahora que ya no estaban sus guardias ella era el siguiente blanco.

Muchos ponis pegasos intentaron atraparla en el aire, pero ella apenas logró evadir a algunos pocos gracias a que en tiempos antiguos ella era una excelente voladora de obstáculos de combate, pero aun así no era suficiente, eran demasiados ponis pegasos que iban tras ella, y desde el suelo no podría ponerse peor con docenas de unicornios disparándole sus rayos para derribarla. Mientras Luna volaba intentaba razonar con algunos de los ponis, pero ninguno parecía escuchar.

Estaba sola, atrapada, y sus alas no podrían sacarla de la ciudad, estaba en el centro de esta, y no podía buscar una ruta recta y directa que la sacara de la ciudad, pues así la atraparían ponis que son más rápidos que ella, sin mencionar que esta empezaría a mostrar agotamiento, pronto la atraparían y le harían lo peor. Luna suplicaba a sus ponis, les suplicaba, les pedía perdón por todo, perdón por sus niños, perdón por no ser más competente y aunque no venía al caso, también pidió perdón a su hermana.

Luna empezaba a mostrar signos de agotamiento, en eso a esta se le ocurrió volar en lo alto y buscar resguardo en las nubes de tormenta hasta que se le pasara el efecto de aquel gas que la incapacitaba con sus poderes mágicos, ante esa posible esperanza, Luna dio un último esfuerzo para llegar a las nubes de tormenta, empezó a dejar a tras a varios de los pegasos que la seguían muy de cerca, por un momento creyó que lo lograría, faltaba muy poco, pero en eso Luna ve a una poni pegaso que precisamente provenía de las nubes de tormenta, esta le sonreía macabramente mientras sostenía una recipiente de metal entre sus cascos.

-¡princesa bonita, es momento de que no lo sea más!- exclama la poni mientras arrojaba el líquido contra Luna, esta intento cubrirse pero antes de que lo hiciera es bañada por ese líquido el cual le cubre sus alas, sus cascos y parte de su rostro, Luna empezó a gritar, pues sentía que se quemaba, esa cosa no era más que aceite hirviendo ¿de dónde y cómo esa poni logro llevar aceite hirviendo hasta allá arriba?

Luna gritaba y se retorcía del dolor en el aire mientras sentía como su piel estallaba, pues esta se hinchaba descomunalmente y reventaba producto de las quemaduras siendo expuestas a la sangre fría que caía del cielo, esto le generaba llagas muy grandes y bolsas de pus estallaban exponiendo su carne roja y tierna. Pronto esta sería tomada en el aire por docenas de pegasos que la obligaron a bajar, y aun sin ellos esta pronto habría caído en los aires, pues las quemaduras de sus alas producían en Luna un dolor insoportable con el cual ella no sería capaz de seguir agitando sus alas dado al dolor que esto le provocaba.

Luna es llevada hasta la plaza, donde sería cruelmente golpeada por cada uno de los ponis, casi al punto de querer despedazarla por completo, uno a uno los ponis se peleaban por hacerle daño a Luna, la princesa de la noche estaba conmocionada, solo podía sentir el dolor de cada una de las patadas y golpes que se le daba mientras veía los rostros enfurecidos de todos aquellos que alguna vez la adoraron, uno incluso tomo un cuchillo y le arranco a Luna su Cutie Mark por completo, dejando la piel de sus caderas expuesta.

El final de Luna parecía estar cerca, muerta en los cascos de los suyos, muerta por medio de su propio pueblo que ahora la odia y no dejaban de insultarla mientras la lastimaban. Luna suplicaba, lloraba por su vida, pedir perdón, no importaba lo que esta hiciera o dijera, nadie la escuchaba, no tenía magia, sus alas estaban heridas, y no podía contra la fuerza de todos los que se aferraban a ella, estaba atrapada, no había salida para ella sola. La tortura duro pocos minutos, pero aun así cada segundo se sintió eterno, Luna no resistía más el castigo que se le daba, así que empezó a cerrar los ojos y esperar que pronto su martirio acabase, ya dispuesta a recibir los cascos huesudos de la muerte.