(New Haven, Connecticut. 25 de octubre de 2014. Casa de la familia Lam.)
(Bonnibel tararea una melodía mientras mueve el cursor en la computadora frente a la que está sentada.)
BONNIBEL: Te digo, la otra noche mi padre casi me descubre tocando algo de Robbie Williams… Mira, aquí está.
(Se hace a un lado para que Ruby pueda ver. Ella tiene un violín en las manos.)
BONNIBEL: También toqué 'Stockholm Syndrome'… la próxima vez que mis padres salgan, deberías ir a mi casa.
RUBY: (ríe) Si tus padres se enteran, te matan… ¿de verdad tocaste 'Stockholm Syndrome'?
BONNIBEL: Está en el video.
(Ruby observa el video y ahoga una exclamación.)
RUBY: Es estupendo. Estás loca.
(Ambas empiezan a reír. Ruby vuelve a pulsar 'play'. Su ceño se frunce cuando ve la parte final del video.)
RUBY: ¿Qué fue eso?
BONNIBEL: ¿Qué cosa?
RUBY: ¡Eso! (señala la pantalla. Es la parte en que las teclas del piano se pulsan solas.)
BONNIBEL: (se encoge de hombros) Algún error de la cámara, supongo.
RUBY: Bonnibel, la cámara no se rebobina sola.
BONNIBEL: Yo qué sé. Habrá sido el eco, o algo.
(Ruby se ve muy preocupada. Bonnibel resopla.)
BONNIBEL: Por favor, no pongas esa cara. Mira, tengo algo que enseñarte.
(Ella revuelve entre sus cosas y saca unas hojas de papel. Son partituras.)
(Ruby lo lee muy atentamente y alza la vista, sorprendida.)
RUBY: ¿Tú lo has hecho?
BONNIBEL: Estoy por terminar.
RUBY: ¿Cuándo vas a hacer la prueba?
BONNIBEL: Pasado mañana, tal vez.
(Ruby Lam, 19 años. Sonríe al recordar a su amiga.)
"Bonnibel compuso eso y quería probar qué tal sonaba; le gustaba componer música. Ella no sentía gusto por lo clásico; siempre prefirió tocar cosas más… modernas. Desde jazz a pop, pasando por lo alternativo. Tomábamos clases de música desde niñas, fue ahí donde nos conocimos."
"¿Se preocupó usted al ver la parte final del video?"
"Bastante. Es evidente ahora que algo andaba mal, pero Bonnie… no sé. Tenía una manera de hacer que los problemas se vieran bastante pequeños. Era capaz de convencerte de que la tierra es cuadrada."
(27 de octubre de 2014. Escuela Secundaria Ooo. Las chicas involucradas en el caso están comiendo a la hora del almuerzo. Lam está grabando.)
PHOEBE: "... Así que ahora Finn y yo estamos tomándonos un tiempo libre, ¡y el muy cínico piensa invitar a Bonnibel a la fiesta de Halloween que el equipo de futbol está preparando!"
LANA: ¿Qué esperabas? Finn juega futbol y obvio no quiere ir solo. Además, a ti ya te invitó alguien más.
PHOEBE: ¡Eso no quiere decir que no esté dolida! Además, no he aceptado.
RUBY: ¿De qué te preocupas? Es obvio que Bonnie no irá con Finn, ¿cierto, Bon?
(Bonnibel no responde. Ruby le sacude el hombro, solo se ve su mano.)
RUBY: Bon.
BONNIBEL: ¿Qué?
LANA: Phoebe quiere saber si planeas robarle el novio al que ya no quiere, o si solo debería preocuparse por Sarah.
SARAH Y PHOEBE: ¡Oye!
BONNIBEL: (visiblemente molesta) ¡Que no! (Se frota los ojos)
RUBY: Te ves horrible.
LANA: Pensé que eso era físicamente imposible.
BONNIBEL: Cállense ya... me siento cansada. No dormí bien.
LANA: ¿Te quedaste hasta tarde viendo The Vampire Diaries de nuevo?
(Bonnibel suspira melodramáticamente y se vuelve a frotar los ojos.)
BONNIBEL: Ojalá. Es solo que tuve un sueño muy extraño. (todas ponen expresión de susto pero Bonnibel se apresura a hablar.) Ay, por favor no empiecen con lo del fantasma.
LANA: Demonio.
(Bonnibel la fulmina con la mirada)
BONNIBEL: No es nada de eso. Soñé que estaba tocando el piano.
PHOEBE: Eso no es raro. Tú y Ruby van a la escuela de música desde que usaban pañales.
LANA: Ruby.
RUBY: ¿Sí?
LANA: ¿Por qué estás grabando esto?
(Todas miran hacia la cámara, como si acabaran de notarlo.)
LANA: Estuvo fallando y estoy probándola. Parece que ya funciona.
(La cámara se apaga.)
(De vuelta en el estudio.)
RUBY: Esa fue la noche en que sucedió el incidente del metrónomo. Un metrónomo es utilizado para medir el tiempo al tocar. A Bonnibel le hacía falta solo cuando tocaba algo nuevo, y a decir verdad, lo odiaba. Su padre le hacía utilizarlo siempre, ya que cuando le decía que tocara algo que no le gustaba a ella, comenzaba a tocar mal a propósito. Su sueño era que se rompiera.
(27 de octubre de 2014. Casa de la familia Pinkman. Bonnibel vuelve a acomodar su videocámara para que pueda verse el piano. Calienta las manos y comienza a tocar un nocturno de Chopin. Apenas ha comenzado a tocar y se escucha la voz de su padre.)
SEÑOR PINKMAN: ¡El metrónomo!
(Ella berrea de enojo y deja caer ambas manos sobre el piano. Se levanta, airada, y se va al fondo de la habitación, donde la cámara no alcanza a grabar. Regresa con un metrónomo en las manos y lo pone en una mesita junto al piano. Lo pone a funcionar y el cliqueo resuena en toda la habitación. Ella comienza a tocar de nuevo, pero pasan treinta segundos y el metrónomo se detiene.)
BONNIBEL: ¿Qué pasa?
(Bonnibel toma el metrónomo e intenta que vuelva a funcionar, pero solo cliquea una vez y se vuelve a detener. Ella se encoge de hombros y sigue tocando.)
SEÑOR PINKMAN: ¡BONNIBEL, USA EL MALDITO METRÓNOMO!
BONNIBEL: ¡Se descompuso!
(Ella sigue tocando sin prestar atención y su padre abre la puerta de golpe.)
SEÑOR PINKMAN: ¿Qué es esa tontería de que el metrónomo no sirve?
BONNIBEL: Ya no marca el tiempo.
(Él entra a la habitación y toma el metrónomo, como si no le creyera. Intenta ponerlo a funcionar pero vuelve a pasar lo mismo: emite un solo cliqueo y se detiene.)
SEÑOR PINKMAN: ¿Qué le has hecho?
BONNIBEL: Nada. Sólo lo usé como me dijiste y de repente comenzó a hacer eso.
(El señor Pinkman le da cuerda todas las veces que puede y el metrónomo sigue sin funcionar. Se queda estático con la manecilla hacia el lado izquierdo. Él trata de forzarlo hacia el otro lado y lo rompe.)
BONNIBEL: ¿Lo ves? Has terminado de romperlo.
SEÑOR PINKMAN: Ponte la chaqueta, vamos a comprar otro.
BONNIBEL: ¿Qué? Papá, no lo necesito.
SEÑOR PINKMAN: Claro que lo necesitas. Sigues tocando a destiempo incluso cuando lo usas.
(Bonnibel se pone la chaqueta a regañadientes y apaga la cámara. Tiempo después la vuelve a encender, visiblemente molesta. Hay un metrónomo nuevo sobre la pequeña mesa junto al piano. Calienta las manos una vez más, pone a andar el metrónomo y cuando lleva tocando un minuto, vuelve a pasar lo mismo. Bonnibel se para, abre la puerta y llama a su padre.)
BONNIBEL: ¿Papá…?
SEÑOR PINKMAN: (Se asoma.) ¿Qué sucede?
BONNIBEL: El metrónomo volvió a hacer lo mismo.
SEÑOR PINKMAN: ¿Cómo va a hacer lo mismo? ¡Es nuevo!
BONNIBEL: ¡Pues lo hizo! ¡Mira!
(Ella le demuestra una vez más, y el metrónomo parece haberse descompuesto de nuevo.)
SEÑOR PINKMAN: ¿Cómo haces eso?
BONNIBEL: Yo no lo hago.
SEÑOR PINKMAN: Has sido tú, estoy seguro.
BONNIBEL: ¡Si quisiera romperlo, lo estrellaría contra la pared!
SEÑOR PINKMAN: Estás castigada.
BONNIBEL: ¡¿QUÉ?!
SEÑOR PINKMAN: Tienes prohibido salir durante el resto de la semana. Sólo podrás ir a tus clases y a la academia de música. Si Ruby quiere practicar contigo, debe ser aquí.
BONNIBEL: ¡Yo no he roto el metrónomo! ¡Tal vez si no me hubieras hecho usarlo todo el maldito tiempo, no se habría descompuesto, en primer lugar!
(En ese momento el metrónomo nuevo salió disparado hacia la pared y se hizo pedazos. Bonnibel y su padre lo miran, desconcertados.)
SEÑOR PINKMAN: ¿Has sido tú?
BONNIBEL: ¿Quién crees que soy? ¿Carrie?
SEÑOR PINKMAN: No saldrás hasta que yo lo diga, y no puedes recibir visitas de nadie, ¿entendido?
BONNIBEL: ¡Papá!
SEÑOR PINKMAN: Y tienes especialmente prohibido ir a esa fiesta de Halloween para la que me pediste permiso.
(Bonnibel quiere seguir protestando pero su padre sale de la habitación, airado. Ella parece recordar el metrónomo que acaba de romperse y va a examinar los pedazos, extrañada. Empieza a mirar a su alrededor, y toma la cámara.)
RUBY: Seguramente Bonnie examinó la grabación cuantas veces pudo.
BLAKE: ¿No le comentó nada a nadie?
RUBY: Si estaba asustada, no lo demostró. Nosotras nos enteramos de esto hasta después de que pasara todo.
BLAKE: ¿Piensa que comenzó a creer que algo extraño pasaba esa noche?
RUBY: (Resopla) Pues claro. Bonnie era escéptica, pero no tan cerrada de mente como para ver algo así y seguir en negación.
BLAKE: ¿Cuál fue su comportamiento en días posteriores?
RUBY: Un poco extraño. Estaba como ida. Recuerdo que la noche anterior a la fiesta de Halloween, estaba algo nerviosa y pensativa, pero no quiso hablar de ello. Pensamos que era porque su padre la había castigado.
(Noche del 31 de octubre de 2014. Hay una fiesta en casa de un estudiante de la secundaria Ooo. Lana está grabando todo con su celular.)
LANA: La noche es joven y yo también, perras.
(Hay subtítulos en pantalla; por la música alta y los gritos de otros chicos, se escucha poco la conversación.)
PHOEBE: No me llames 'perra', perra.
LANA: Uy, la perra se enfadó.
PHOEBE: Zorra.
LANA: Lo dice la que viene con otro chico a menos de una semana de romper con su novio.
PHOEBE: ¡Shhh, calla! No quiero que Finn se entere o no dejará de molestarme.
LANA: ¿Por qué viniste con Pete, por cierto?
(Lana hace zoom con su teléfono para grabar a un chico muy alto y regordete que está hablando con otros chicos, y todos empiezan a reír de lo que dice.)
PHOEBE: Es muy dulce, a diferencia de Finn, él se preocupa por mí. Además siempre huele a canela y sabes que amo ese olor. Ven, te lo voy a presentar.
(Lana pausa su grabación. Cuando vuelve a reanudarla, se pone a grabar todo lo que ve. Graba a una pareja que se besa en un sillón, a unos chicos jugando al ping-pong con cervezas y alguien le bloquea la vista. Es un chico alto, fornido y rubio.)
LANA: Hola, Finn, ¿qué hay? ¿Te la estás pasando bien?
FINN: ¿Con quién ha venido Phoebe?
LANA: Mmm… ni idea.
FINN: Sé que vino con alguien y por eso me ha estado evitando toda la noche.
LANA: No la he visto.
(Finn suelta un bufido de hastío.)
FINN: ¿Bonnibel no ha venido?
LANA: Ni vendrá.
FINN: ¿Qué? ¿Por qué?
LANA: Está castigada.
FINN: (Sorprendido) ¿Castigada por qué? ¿Por sacar sobresaliente en todo?
LANA: Ya déjalo por la paz, Romeo. Estás solo esta noche… aunque yo podría ayudarte con eso.
(Finn ignora el flirteo de Lana y se marcha.)
LANA: Tú te lo pierdes.
(Sarah se le acerca, está riendo abrazada a Ruby.)
SARAH: Hay que llamar a Bonnie. Debe pensar que la olvidamos por completo.
(Ella ya está marcando. Lo pone en altavoz y todas se acercan. Suena el timbre pero nadie contesta. Vuelve a marcar y sucede lo mismo. Lo intenta una tercera vez y nada.)
PHOEBE: Qué raro.
LANA: A lo mejor es que está haciendo tarea, ya conocen a Bonnie.
RUBY: ¿A esta hora? Pasa de las tres de la mañana, Lana.
LANA: Hey, todas esas calificaciones tan perfectas no se consiguen solas.
SARAH: No, pero si estuviera haciendo tarea ya nos habría contestado por lo menos para decirnos que dejáramos de molestar.
RUBY: O si estuviera dormida.
(Esta vez, Ruby es quien le marca y esta vez salta directamente al buzón. Todas fruncen el ceño.)
RUBY: Algo no anda bien.
PHOEBE: A lo mejor tenía mucho sueño y apagó el celular para que no siguiéramos llamándole.
LANA: Me suena a algo que ella haría.
RUBY: Me preocupa… me dijo que sus padres salieron a la fiesta de un político y la dejaron sola.
LANA: Ajá, ¿y crees que hay alguien asesinándola en este momento? Ruby, los Pinkman tienen un equipo de seguridad digno de un ermitaño sociópata.
RUBY: Ya sé, pero…
PHOEBE: A ver, ¿qué sugieres? ¿Que vayamos a su casa a ver cómo está? ¿Y si sus padres ya volvieron y solo la metemos en problemas?
(Ruby no sabe qué responder y se queda en silencio.)
LANA: Hagamos esto… vayamos a casa, ya es tarde. Mañana tratamos de localizar a Bonnie y si sigue sin contestar, llamamos a su casa.
SARAH: ¿Y si en su casa tampoco contestan?
LANA: Pues vamos a su casa y nos enteramos de una vez de qué pasa.
(Todas asienten, incluso Ruby, a regañadientes.)
LANA: Bueno, hora de despedirnos.
(Lana voltea el teléfono para grabarse a sí misma despidiéndose con la mano.)
(Lana está en el estudio.)
BLAKE: El sábado primero de noviembre, hicieron una llamada a casa de la familia Pinkman.
LANA: No, primero intentamos llamar de nuevo a Bonnie, pero seguía contestando el buzón. Luego marcamos a su casa y nadie contestó. Fuimos todas a su casa y abrió la puerta una de las mucamas; ella nos explicó que Bonnie estaba enferma y la habían llevado al hospital, pues tenía una fiebre que no bajaba. No nos contestó nadie porque ella había acompañado a los Pinkman al hospital y acababa de regresar. Nos explicó que Bonnie había mejorado de manera repentina y estaría en observación; sólo debía hacerse unos cuantos estudios. Al día siguiente fuimos a verla, pero sus padres nos insistieron que la dejáramos descansar; se les veía realmente preocupados.
BLAKE: ¿Ella asistió a clases ese lunes?
LANA: No, asistió el martes. Se veía demacrada, pero no solo eso: estaba asustada y se sobresaltaba por cualquier ruido. Cuando le preguntamos qué le pasó a su teléfono, se puso a temblar y nos dijo que se le cayó, pero nos dimos cuenta de que mentía. Nosotras supusimos que era por algún delirio que tuvo por la fiebre. Fue tarde cuando pudimos hacer finalmente la conexión.
(Lana se queda en silencio, aprieta los labios y las lágrimas le brillan en los ojos.)
LANA: Fue esa noche. Yo lo sé.
Fin de la tercera sesión.
