Rin Noto es una de mis pacientes más extrañas, a veces pienso que sería mejor que la tratase otro doctor y no yo. Es mi culpa que ella esté aquí, lo sé, por mi negligencia al volante y un par de tragos en la cabeza.
Había conducido bajo efectos del alcohol y el impacto contra el auto le había causado daños, entre ellos TDAH.
Según los informes y descripciones de sus allegados, ella solía ser una chica muy activa y energética incluso con todas las actividades que realizaba. Incluso creo que poseía TDAH antes del accidente, lo que me sorprende es su perspectiva positiva de la vida, a pesar de que sus padres básicamente le habían abandonado aquí.
A pesar de las terapias, medicamentos, incluso ambas juntas, ella siempre está tan positiva, alegre, parlanchina, impaciente, olvidadiza. En estos momentos está tumbada en el piso dibujando, no sería extraño si no lo hiciera en frente del rincón más oscuro de la habitación. Al parecer no estaba tan concentrada porque en cuanto me acerqué para ver lo que dibujaba, ella se giró y me brindo una sonrisa.
Un día soleado, muchos árboles y casas a los lados de un auto azul oscuro, un pequeño punto dentro de él. Supongo que estaba dibujando aquel día.
─ ¿Qué haces, Rin? ─pregunté mientras me acuclillaba para ver mejor el dibujo.
─Dibujo lo último que recuerdo antes de despertar aquí ─El accidente, es lo que siempre dibujaba como "lo último que recuerda".
─ ¿Por qué lo dices tan alegre? ─Me cuestioné más a mí mismo que a ella, porque realmente no entendía cómo podía estar tan alegre en esta situación─ Digo, ¿no extrañas a tus padres?
Rin volvió a sorprenderme cuando negó con la cabeza, esta se recostó y tomó sus crayones para volver a su lugar anterior.
─ Me siento muy feliz de estar aquí y conocer niños nuevos, Señor Sessh ─ Ella me había puesto el apodo de Sessh poco después de iniciar sus tratamientos. Rin empezó a colorear en la única esquina blanca─ ¡He tenido muchas experiencias muy divertidas aquí!
A pesar del ánimo en sus palabras no me dirigía alguna sonrisa, o al menos su mirada, sólo se dedicaba a garabatear el poco espacio en blanco tenía en su recamara. Una vez fue la más descolorida de todo el recinto porque estaba recién construida, pero ella se encargó de pintarrajearla con pinturas, crayones y muchas calcomanías.
Rin se apartó, sentándose en el piso, y me dejó ver su dibujo. Éramos nosotros, supongo, y el hospital, muchas flores y unas cuantas mariposas volando alrededor, pero no podía ver los Kanji desde mi posición.
─Señor sessh debería dormir más –puso un puchero─ Aunque... si no se hubiese dormido mientras conducía, yo no estaría aquí. ─sonrió ampliamente con los ojos cerrados y sus brazos jugueteando tras su espalda- Tampoco te hubiera conocido.
Me acerqué un poco más y le abracé. Desde aquí sí podía leer sus desastrosas letras, porque a pesar de tener veintitrés años, es toda una niña por dentro. Tan pura e inocente.
"El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento."
