El despertar del demonio.

Capítulo 11. Nuevas oportunidades

Un carruaje, tirado por 2 pegasos guardias reales, se aproxima al Imperio de Cristal. Los pegasos descienden poco a poco, hasta llegar a la entrada del palacio, quedando cerca del Corazón de Cristal. El único pasajero baja del vehículo, y camina hacia la entrada del castillo, donde unos guardias de cristal lo reconocen. El poni es un unicornio blanco de melena rubia, quien mantiene una mirada de impaciencia.

Los guardias escoltan al poni por los pasillos del castillo, pero en el camino se encuentran con la Princesa Cadance, quien mira al unicornio con inexpresividad, mientras este hace lo mismo.

-¿Vienes a ver al bebe de Twilight, Blueblood?

-¿Otro bebé? ¿Ya cuantos van? ¿7?- comenta el príncipe con desinterés - no ha venido a ver a ningún crio, excusa de sangre real.

-¿A qué vienes entonces? – pregunta Cadance manteniendo la calma.

-Vine a hablar con mi tía Celestia – responde más alterado – Ella retiró los vigilantes del edificio de suites donde este estaba instalado en Manehattan, y apenas pude escapar de un grupo de saqueadores. - reclama este entre dientes, mientras mira a Cadance con una mirada asesina, como un bajo intento de intimidarla. Mas sin embargo el efecto fue contrario siendo él el que resultaría siendo intimidado ante la mirada fría de Cadance. El príncipe retrocede un par de pasos bastante intimidado y luego mira hacia otro lado, enfocándose en un guardia real que estaba cerca de Cadance

- ¿¡Dónde rayos estaban mis cuidadores!? Primero pierdo mi suite en Canterlot, y ahora también la de Manehattan- descarga este su ira reprimida hacía con el guardia, aparentando que era contra Cadance, pero en realidad nunca la miro a los ojos.

-¿Por qué este estúpido sigue vivo? – piensa Cadance con fastidio.

La princesa solo se queda allí ignorando los berrinches del unicornio, el cual no parece mostrar ningún interés en la situación de la ciudad de Manehattan.

-Vine a ver a mi tía Celestia para que me den una nueva suite.

-Has lo que se te dé la gana – dice Cadance marchándose del lugar.


En otra habitación del palacio, se encuentra una alicornio lila en su cama, amamantando a una pequeña criaturita, cubierta por mantas. Twilight Sparkle tenía una gran sonrisa llena de paz, al tener a su nuevo bebé.

No se encontraban solos en su habitación, pero no la acompañaba su hija Starlight, sino un pequeño alicornio rojo oscuro, con melena verde oscura, la cual tiene algunos mechones negros. El pequeño Wes Cruger se encontraba sentado en uno de los extremos de la cama, viendo a Twilight. La mirada del pequeño no era una de ternura como la que tenían casi todos los que habían visto a su bebé, sino era más bien una mirada de curiosidad.

A Twilight no le molestaba la presencia del pequeño, pero el silencio la hacía sentir algo incomoda, aunque era difícil saber si el potro estaba igual. Él ya llevaba allí unos minutos, pero mantenía esa misma expresión de curiosidad.

-¿Has visto a Starlight, Wes? – pregunta Twilight rompiendo el silencio.

-La veo muy a menudo - responde Wes bajando la mirada- Normalmente se la pasa horas en el balcón, viendo al cielo.

-Oh, ya veo.

Twilight se muerde el labio, y pone una cara de preocupación.

-Mi pequeña Starlight, ¿cometí un error al decírtelo tan pronto? – piensa Twilight con tristeza.

-¿Ya le pusiste nombre?

-¿Eh?

Twilight sale de golpe de su melancolía, al oír esa repentina pregunta del potro, quien seguía viendo a su bebe.

-¿Ya le pusiste nombre?

-Em… aun no, jeje. Ya tengo varias opciones, pero aún no me decido.

-Okei.

El silencio vuelve a llenar la habitación, y Twilight vuelve a sentirse incomoda.

Ella realmente no habia pasado mucho tiempo con el pequeño Wes. No es que le desagradara el potro, sino que este simplemente era muy tímido para hablar con alguien que no fuera su madre, o alguien con quien tuviera cariño. Simplemente, Twilight no lo conocía bien, y no sabía cómo tratar con él.

-Y… dime Wes, ¿Cómo te va en la escuela?

-La escuela explotó hace 8 meses- responde bajando de nuevo la mirada.

Twilight se hela al escuchar eso. El potrillo tenía razón, ella ya había oído de ese incidente, pero se olvidó completamente de eso. Sin duda le pareció una falta de respeto hacia el pequeño. Quizá el habia perdido amigos en ese día, es más, el habia perdido a su hermana en esa explosión.

-Lo siento mucho, Wes – deja a su bebe acostado en la cama, y luego se acerca al hijo de Cadance y lo abraza – No fue mi intención.

El potro se empieza a sentir extraño. La única que lo había abrazado así era su madre, pero algo se sentía diferente con el abrazo de Twilight. Él no sabe cómo describir la sensación, pero sí la siente diferente. De todas formas, Wes empieza a empujar a Twilight con sus cascos. No tenía la fuerza para moverla, pero ella se da cuenta de que lo estaba incomodando, y se separa.

Antes de que Twilight le preguntara que ocurría, el potro habla.

-A veces visito la biblioteca para ver libros de historia.

Twilight queda confundida por ese repentino tema de conversación, pero era mejor a seguir con el incidente de la escuela.

-¿En serio? ¿Y qué has leído últimamente? – pregunta Twilight con un tono amable y maternal.

-La fundación de Equestria fue muy interesante, y también leí historia del Imperio de Cristal.

-Que bien. Es muy importante que estudies. Yo también era así de pequeña, jeje.

-Pero… ¿puedes contarme sobre Sombra?

Twilight vuelve a helarse al oír esa repentina pregunta

- Som... ¿Sombra?

-¿Por qué ese potrillo querría saber sobre Sombra?- pensaba esta mientras miraba al potrillo con extrañeza.

-sí... em... ¿qué paso con él?-

-Bueno… em… Él era el antiguo gobernante del imperio. El hizo muchas cosas horribles, pero pudimos vencerlo con ayuda de tu mamá.

El pequeño traga saliva, y luego hace la pregunta que realmente quería sacar.

-¿Sombra era malo?- pregunta el potrillo un tanto confundido.

-¿Eh?

-¿Qué tal si él solo hacia lo que creía correcto? ¿Qué tal si él no sabía que lo que hacía era malo? ¿Cómo sabemos si estamos haciendo el bien o el mal? ¿Cómo sabemos que lo que creemos correcto es incorrecto?

La princesa queda totalmente confundida al escuchar todas esas preguntas. "¿Por qué Wes preguntaría algo así?" "¿Por qué alguien pondría en duda que Sombra era malvado?" Esas eran algunas de las preguntas que cruzaban por la mente de Twilight, pero hubo una que tuvo más prioridad.

-¿Por qué se ve tan triste?- piensa Twilight viendo como Wes parecía que pronto iba a llorar.

Twilight vuelve a abrazar a Wes, pero esta vez no la intenta separar, sino que recibe el abrazo. Ella quiere responder su pregunta, pero procura de que sea de forma suave, pues no quería contarle cosas demasiado fuertes a un potro de 12 años.

-Sombra hacia sufrir a muchos ponis. Gracias a él, los ponis de cristal no podían vivir tranquilos. Hacer sufrir a otros simplemente está mal.

El potro se queda muy pensativo con respecto a eso; siendo que, pese a que él sabía que algo muy serio se estaba desarrollando bajo las narices del todo, estaba muy confundido, y se preguntaba si contarle lo que le inquietaba a Twilight o cualquier otro ser. Sabía muy bien que lo que pasaría haría sufrir a muchos, Sin embargo, lo que más lo confundía era que ya antes había intentado aclarar sus dudas con su madre, pero ella siempre le decía que lo que hacían era lo correcto y que su padre haría de este un mundo mejor para ellos. Si Twilight tenía razón, entonces sus padres estaban haciendo algo muy malo, pero eran sus padres. ¿Qué eso no significa que ellos saben que es mejor?

-Wes, no sé por lo que estás pasando, pero sí sé que es importante que hagas lo que es mejor. Yo pensaba que lo mejor era quedarme sola estudiando en casa, pero luego me di cuenta que, al dejar que la magia de la amistad entrara a mi vida, podía hacer cosas maravillosas. Intenta formar lazos con otros, y entenderás lo que es correcto.

-Pero… - se separa del abrazo y mira a Twilight a los ojos -¿Cómo puedo saber si eso enserio seria lo correcto?

Twilight pone un casco en el pecho de Wes, y le sonríe de nuevo.

-Si te sientes confuso, no escuches a tu mente, escucha a tu corazón. Pregúntate, "¿Qué es lo que me hace sentir mejor conmigo mismo?" Allí entenderás.

Antes de que Wes dijera algo más, entra otra poni en la habitación.

-Princesa, he venido a tomar su presión, y a revisar a su bebé.

-Gracias, Doctora Diane.

Para asegurarse que su bebé no presentara ningún problema, Twilight había ordenado que un médico la visitara cada tarde. En la última semana no se habia descubierto ningún problema, pero Twilight aún no se sentía segura sobre la salud de su bebé.

Twilight regresa su vista al frente, pero ve que Wes ya no se encontraba allí. Dirige su vista a la puerta, y alcanza a ver como el potrillo salía por esta.


En los cielos sobre el bosque Everfree, Rainbow Dash se encontraba inspeccionando la zona. Ya llevaba bastante tiempo buscando, pero aún no encontraba lo que quería. Aún no habia ningún rastro de lobos, que la ayudara a encontrar a su amiga Pinkie Pie, o al hijo de Fluttershy.

Rainbow se adentra más en el bosque, y logra divisar una anormalidad. Desciende, y empieza a caminar calmadamente por la zona. La pegaso se encuentra con una parte del bosque que se veía devastada, como si hubiera sido escenario de un arduo combate.

Lo que más extraño es que este combate no parecía tener relación con aquel bélico combate que terminó con un gran sector del bosque, creando un gigantesco lago. Este combate pareció ser uno más reñido entre un número menor de contendores, o al menos, menos poderosos. Rainbow Dash encuentra árboles arrancados de raíz, marcas bien profundas de garras a lo largo de algunos troncos. Con solo la vista intento imaginar lo que pudo pasar aquí, pero aquellas marcas de garras de lobos entre los troncos, le dan la sensación de que aquí paso algo que probablemente tenga relación con Pinkie o incluso con Blu.

En ese instante, pasa su vista al cielo, y ve la posición del sol.

-¡Rayos, se me hizo tarde!

Se dispone a volar, pero se resbala con el fango y choca con una roca. Rainbow sacude la cabeza molesta, y se va volando, ignorando la roca con la que chocó. El objeto estaba algo enterrado, pero había unas escrituras que Rainbow no pudo ver. "Aquí yace la Gran y Poderosa Trixie" "madre amorosa y esposa de un idiota"

Rainbow regresa a Ponyville, pero mientras sobrevolaba el pueblo, nota a alguien caminando por el pueblo casi desolado.

- ¿Maud?

La pegaso celeste se esconde detrás de una nube, y observa como la terrestre gris caminaba por el pueblo con su misma expresión seria. Rainbow aun sentía sospechas sobre Maud, pues ese encuentro que tuvieron hace días le pareció muy extraño. Lo único que Dash hace es mantenerse oculta, y mover lentamente la nube mientras sigue a Maud.

Después de unos minutos, Dash ve como Maud llega a un edificio en particular, Sugar Cube Corner, el antiguo lugar de trabajo de Pinkie. Rainbow Dash desciende, y empieza a observar desde la ventana del local abandonado. Al igual que muchos lugares, esa tienda habia sido víctima de la destrucción que provocaron los dragones.

Maud se queda parada en el centro del lugar, mirando con inexpresividad todo lo que habia a su alrededor, pero luego empieza a subir por las escaleras, hasta llegar a la habitación de Pinkie Pie. Rainbow se da cuenta, así que se eleva al balcón, y sigue observando la habitación desde allí.

La terrestre gris llega a la habitación de su hermanita, sujetando una fotografía en su casco. Rainbow no podía verla, pero luego Maud la deja sobre una mesita, donde Dash la logra distinguir. El vidrio de la foto estaba roto, pero la imagen se distingue muy bien. Esa fotografía es de la primera fiesta que habia hecho Pinkie, la cual fue para sus padres y hermanas.

Mientras recorría el lugar, Maud se encuentra con algo. Tirada en el suelo, se encuentra una bolsa de globos, que parecía ser una de las pocas cosas que habían sobrevivido. La recoge, y luego saca un globo, el cual mira sin ninguna expresión. Lo pone en su boca, y lo infla lentamente, de poco a poco. En comparación a Pinkie, cualquiera inflaría lento un globo, pues esta podía inflarlo al máximo de una sola inhalación.

Cuando el globo esta al máximo, Maud lo suelta, dejando que este se desinfle, mientras vuela por toda la habitación. Ambas yeguas ven como ese globo se mueve sin control, pero Dash lo veía con tristeza, y Maud con su expresión de siempre. Al ver que el globo llego al suelo, Maud se acuesta en la polvorienta cama de Pinkie Pie, y abraza la bolsa de globos en sus cascos.

Al ver esa escena, Dash siente una gran tristeza. Enserio empieza a sentir lastima por Maud, y también una gran culpa por haber dudado de ella. Era difícil comprender a una poni como Maud Pie, pues nunca expresaba nada con su cara o voz, pero allí mismo pudo identificarla como una hermana mayor que extraña a su hermanita. Rainbow empieza a dudar si debería ir a hablarle, pero eso sería revelar que la estaba espiando. La duda no dura mucho, pues vuelve a ver el cielo, y suspira antes de salir volando.

Rainbow llega volando a la plaza central, donde se encuentra con el resto de sus amigas y Discord, quien llevaba una canasta de picnic.

-Llega tarde señorita Dash, el expreso ya debió salir hace mucho – se burla Discord vestido como maquinista y viendo un reloj de bolsillo.

-Lo siento – responde Rainbow algo distraída.

-¿Te pasa algo? – pregunta Fluttershy preocupada.

-Pues…- se rasca la nuca- me encontré a Maud.

-¿A Maud? ¿Qué pasó?

-La vi entrando a Sugar Cube Corner. Se veía… bueno, como se ve siempre, pero se quedó acostada en la cama de Pinkie Pie.

- Oh, pobrecita – dice Fluttershy tapándose la boca con un casco- Enserio debe extrañar a Pinkie.

Fluttershy en el fondo sentía una gran culpa. Maud habia perdido a su hermana, y eso fue porque no pudo controlar a su hijo. Ella quería disculparse con Maud desde la última vez que la vio, pero está seguro no entendería en que forma Fluttershy fue culpable.

-Seguramente- responde Dash con pena- ¿Nos vamos?

Dash se pone al lado de Fluttershy, y Discord se prepara para chasquear sus dedos, pero…

-¡Espera! – lo detiene Fluttershy.

-¿Qué pasa? – pregunta Discord.

-Quiero invitar a Maud a que venga con nosotras. ¿Podrías esperarnos un rato, Discord?

El draconequs se cruza de brazos y pone una mirada de fastidio.

-Bien, pero solo porque lo pides tú, Fluttershy.

-Gracias.

-Yo te acompaño – dice Rainbow Dash.

Rainbow Dash y Fluttershy vuelan de regreso a Sugar Cube Corner, pero se detienen antes, pues se encuentran a Maud, quien ya habia salido del lugar. Ambas aterrizan frente a ella, y esta las mira cómo ve a todos.

- Hola, Maud- empieza Fluttershy con una sonrisa amable

-Hola- responde la terrestre sin emoción.

El ambiente se vuelve frío con esa respuesta de Maud, lo cual generalmente pasaba cuando se habla con ella.

-Em… ¿Recuerdas a Twilight Sparkle?- vuelve a hablar Fluttershy- Vamos a ir al Imperio de Cristal a ver a su nuevo bebé. ¿Te gustaría acompañarnos?

El silencio regresa al ambiente, mientras Maud solo se quedaba allí parpadeando, mientras las 2 pegasos sonreían de forma incomoda.

-Siempre quise conocer el Imperio de Cristal.

-Genial- comenta Rainbow Dash -¿Vienes?

Maud vuelve a quedarse otro rato en silencio, pero esta vez se queda viendo la cola de Fluttershy. La pegaso se da cuenta, y habla.

-Oh, notaste a Angel. No sé por qué se metió allí. Sal de allí pequeñito.

De la cola, sale la cabeza del conejito blanco, quien mira a Maud con una mirada desafiante. Maud le regresa una mirada inexpresiva, que solo parece molestar más al conejo.

-¿Nos vamos? – pregunta Rainbow

-No gracias – responde Maud sin dejar de ver a Angel.

-¿Qué? ¿Por qué?- pregunta Fluttershy confundida.

La poni gris solo señala con su casco al conejo de Fluttershy.

-Ustedes váyanse, igual tengo cosas que hacer. Gracias por la invitación.

La terrestre se marcha de allí, dejando confundidas a las 2 pegasos. Fluttershy intenta ir tras ella, pero es detenida por Dash.

-Déjala Fluttershy, quizá sea alérgica a los conejos, o algo así. Y quizá sea mejor darle su espacio.

Fluttershy vuelve a ver a Maud alejándose, y suspira.

- Muy bien, vayamos a ver a Twilight.

Las 2 pegasos se marchan volando, mientras el conejo en la cola de Fluttershy suspira aliviado al ver como se alejaban de la terrestre gris.


De vuelta en el imperio de cristal, 2 potrillas se encuentran charlando en extremos de la cama habitación. Una es una alicornio amarilla, de crin morada con mechones rosados; la otra, es una alicornio blanca de crin blanca, quien lleva una venda que cubre sus ojos, o más bien la falta de estos.

-Voy a extrañar mucho tus visitas, Starlight – comenta Tara.

-Aja- responde la otra potrilla con seriedad.

-¿Te pasa algo?

- ¿Eh? Ah, no. Solo que también te voy a extrañar cuando te vayas a Canterlot – contesta rápidamente Starlight tratando de simular otra actitud.

Tara ya no puede ver nada, pero aun así es capaz de darse cuenta cuando su mejor amiga habla de forma extraña.

-Starlight enserio me gusta me visites con frecuencia; pero, ¿no deberías estar con tu nuevo hermanito y tu mami?

Al oír esa pregunta, Starlight se queda cayada, intentando pensar cómo responder a eso.

-Puedo estar con ellos después. Ahora quiero parar el tiempo que pueda con mi mejor amiga.

Tara no se queda satisfecha. No puede confirmarlo, pero está segura que Starlight debe estar poniendo una sonrisa falsa, lo cual sí está haciendo.

- Starlight, ¿estas celosa de tu hermano?

La alicornio amarilla se sorprende al oír eso.

-¿Qué? ¡No! ¿¡Cómo puedes pensar algo así!? ¿¡Qué no me conoces!? ¿¡Cómo puedes pensar algo así de mí!?

-Te conozco bien. Si no estás ceñosa, ¿qué te ocurre?– responde Tara con pena.

-¿Y cómo te has sentido, Tara?- pregunta Starlight rápidamente.

-¿Qué?

-¿Cómo te sientes? ¿Ya estas mejor de tus…? Em…

-Me siento mejor. Starlight, no me cambies el tema.

- Solo quiero saber cómo estás. ¿Tiene algo de malo? Sé que cuando estés mejor podemos seguir divirtiéndonos, cuando te visite en Canterlot. Bueno, quizá no como antes, pero seguro que encontramos algo que podamos hacer. Oh, ¿recuerdas cuando jugábamos palabras encadenadas, y hacías aparecer cualquier cosa que dijéramos?

-Starlight.

-¿O recuerdas cuando convertiste todos los vegetales del castillo en dulces? Ese día sí nos enfermamos.

-Starlight

-¿O recuerdas cuando…?

-¡Starlight! – grita Tara ya harta de esa situación, lo que hace que la potrilla amarilla se quede callada de la sorpresa – Solo dime que ocurre. ¿Por qué no quieres ir con tu mami?

Sintiéndose derrotada, Starlight suspira y empieza a hablar.

-Enserio, no es porque no quiera ver a mi hermanito, o este celosa.

-¿Por qué es entonces?

-Verás… después de que naciera mi hermano, mamá me contó que quiere desconectar las máquinas de Luthien, para matarla.

Starlight pone atención a su amiga, pues le interesa saber su reacción. Un tercio de minuto pasa, y Tara permanece con la cabeza baja, hasta que decide hablar.

-Mi… mi mami también quiere hacerle eso a Luck- dice Tara con tristeza.

La otra pony abre los ojos al máximo al enterarse de eso. Al instante, la mirada de sorpresa es reemplazada por una de enojo.

-¿¡CÓMO PUEDEN HACER ALGO ASI!? ¿¡CÓMO PUEDEN SOLO DEJAR QUE SUS HIJOS MUERAN!? ¡SE SUPONE QUE LAS MADRES DEBEN CUIDAR A SUS HIJOS! ¡SON UNAS MALDITAS!

-¡STARLIGHT! – grita Tara - ¡No hables así! ¡Ellas son nuestras madres!

-¡Ellas quieren matar a mi hermana y a tu hermano! ¡Quieren quitárnoslos!

-¡Eso ya lo sé! ¿¡Cómo crees que me siento!? ¡Yo ni siquiera sé cómo esta Luck! ¡No he podido estar con él! – su tono de voz empieza a cambiar, como si estuviera algo mocosa - Solo sé que está muy mal, y que mi mami y papi están sufriendo mucho por eso. Tu mami también debe estar igual. Ella debe estar sufriendo mucho.

Starlight reconoce ese tono de voz de Tara. Muchos no lo notarían porque ya no tiene ojos, pero ella conocía bien a su amiga. En ese momento, Tara estaba llorando sin poder derramar lágrimas.

-Pero…

-Yo amo muchísimo a mi hermanito. Cuando supe lo que iba a pasar, me dolió mucho. Yo no quiero que Luck se muera, pero no quiero que siga sufriendo. He sentido que mi mami está muy preocupada por nosotros, y no piensa en ninguna otra cosa. ¡Tampoco quiero que ella siga sufriendo!

La alicornio amarilla queda impactada por esas palabras, e incluso se queda pensativa un momento, pero luego vuelve a enojarse.

-¡No está bien que los dejemos morir! ¡Yo quiero mucho a Luthien! ¡Si de verdad amaras a tu hermano, no aceptarías que muriera!

Starlight se tapa la boca al procesar lo que acababa de decirle a su mejor amiga. Sin duda acaba de decir algo horrible, y solo se queda allí esperando que su amiga le regresara el grito.

-El día en que Luck nació, no sabía cómo sentirme– dice Tara de forma serena- No sabía que se sentiría tener un hermanito, en especial porque mami me dijo que como hermana mayor tenía que cuidarlo. Yo no quería esa responsabilidad, yo solo quería seguir divirtiéndome contigo o con mi papi. Cuando lo vi por primera vez, solo vi una carga, y por eso me mantenía alejada de él.

-Tú… tú nunca me habías contado esto.

-Un día, mami me pido que lo vigilara, pues ella estaba ocupada, y papi hacia las cosas que siempre hace. Pudo pedírselo a algún sirviente, pero seguro quiso que me acercara más con él. Él tenía un año, pero sus poderes eran una locura. Convirtió mis libros en rocas, convirtió mis juguetes en animales, y tuve que perseguirlo por todo el castillo. ¿Quieres saber lo que paso cuando lo agarre? Él pequeño travieso se reía, fue el día cansado de mi vida, pero él se reía, y… - pone una sonrisa – yo también me empecé a reír. Allí lo entendí, Luck no era una carga, era mi compañero de caos. Desde ese día, empezamos a hacer más cosas juntos, como convertir el ponche de las fiestas en jarabe de chocolate, o cambiar la armadura de los guardias por un vestido.

-¿Tara?

Starlight se da cuenta de cómo el tomo de su amiga se empieza a volver melancólico de nuevo.

-¡Yo amo mucho a mi hermanito, y quede destrozada cuando me entere lo que le pasó! ¿Piensas que eres culpable por lo que le pasó a Luthien? No lo eres, ella solo te protegió. ¡Yo si soy culpable de lo que le pasó a Luck! Yo soy su hermana mayor, y no pude protegerlo. ¡Perder mis ojos no es nada comparado a perderlo a él! ¡Así que no vuelvas a decir que no lo amo!

Una onda expansiva sale del cuerpo de Tara por la ira que sentía. Para Starlight solo se sintió como una brisa, pero Tara queda confundida por esto

-Perdón, enserio lo siento – se disculpa Starlight tratando de no llorar – Me… mejor me voy.

Starlight lentamente se va corriendo de la habitación, cerrando la puerta de golpe cuando sale. Tara escucha el sonido del golpe, pero no hace nada para intentar detener a su amiga. La potrilla blanca se queda en su cama triste y confundida. Se encuentra mal por la discusión con su amiga, pero cuando disparo esa onda expansiva le pareció poder ver a su amiga, y a todo en la habitación.


En otra habitación, el pequeño Wes Cruger entra. Se ve muy cansado, pero no por sueño, sino por el gran dilema que atraviesa. Él sabe que algo ocurrirá pronto, pero no está seguro de revelarlo. Por el momento, el potro solo se aproxima a su cama, con la intención de dejarse caer, pero…

Algo inmediatamente toma al chico por detrás, y le tapa la boca para que no hable.

Wes oye como su sujetador le hablaba, o más bien sujetadora, pues es una voz femenina. El tono es muy agresivo, pero si entiende lo que dice.

-No digas nada, no digas lo que piensas. No aquí, o eso te matará.

El pequeño es soltado, y rápidamente mira a sus alrededores, pero no ve a nadie. El miedo empieza a llenar el corazón del potrillo. Rápidamente empieza a revisar su habitación. No encuentra nada, en el armario o debajo de la cama. Su respiración se empieza a hacer más agitada, así que sale de su habitación, pues no se sentía seguro allí.

Empieza a caminar por los pasillos intentando calmarse. Piensa en ir a ver a su madre, pero descarta esa opción, pues no quería arriesgarse a hablar de más. Sigue caminando, hasta que llega a un cruce de pasillos. Él se percata que alguien va a pasar por allí, por lo que se detiene, paralizado del miedo. Escucha los pasos acercarse, pero sus patas no respondían para correr. Finalmente ve una pequeña sombra pasando, la cual resulta ser de una potrilla alicornio amarilla, quien caminaba con tristeza.

Starlight apenas se percata de que alguien observa como pasaba por allí.

- Oh, hola Wes.

-Ho... Hola Starlight.

La potrilla ve como el potro suda.

-¿Te encuentras bien?- pregunta ella preocupada.

-¿Eh? Ah sí – dice el nervioso – no pasa nada.

-Ok, entonces me voy. Buenas noches.

En ese momento Wes nota como Starlight también se ve triste y preocupada, y luego recuerda la conversación con Twilight, en la que le dice que intente formar lazos con otros ponis.

-¿Te… te…?

Starlight se voltea al ver que el potro le habla.

-¿Qué?

-¿Te encuentras… bien?

Esa pregunta la agarra fuera de guardia. En las pocas ocasiones que habia hablado con Wes, nunca le había preguntado nada.

-No, ¡no estoy bien! – grita Starlight asustando un poco al potro - ¡Mi mama quiere matar a Luthien, y mi mejor amiga me dice que es lo mejor para que dejen de sufrir!

Después de que Starlight se desahoga, Wes se queda algo asustado por eso.

-¿Va… van a matar a Luthien? ¿Por qué? Luthien es muy buena. Ella siempre fue buena conmigo.

-Sí, mi mama se rindió con ella. Siempre habla de que siempre hay que hacer lo correcto, y ahora acepta que maten a Luthien.

Las palabras de Starlight hacen que Wes vuelva a pensar en la lección que le dio Twilight.

-¿Y si… eso es lo correcto?

-¿¡Que!?

-Tu mama dijo… em… que hacer sufrir a otros está mal. Creo… que no quiere que Luthien sufra.

-¿¡Y qué hay de mí, Wes!? – vuelve a gritar Starlight soltando lagrimas – ¡Me está haciendo sufrir a mí!

Wes vuelve a sentirse intimidado por los gritos de la potrilla. No tiene idea de cómo reaccionar. Quizá podría correr, pero algo lo estaba manteniendo allí.

En ese momento, Wes lentamente se acerca a Starlight, y hace lo mismo que hizo Twilight cuando lo vio triste. Aún con incomodidad, Wes le da un abrazo a Starlight. La potrilla piensa en apartarlo, pero no lo hace, solo acepta el gesto.

-Twilight… quería saber dónde estabas. Creo… que está preocupada por ti. ¿Podrías hablar con ella? No quiero que siga preocupada.

Las ganas de gritar desaparecen del corazón de Starlight. El abrazo del potro la empieza a calmar. Wes le habia hablado con mucha inseguridad, pero aun así fue capaz de mostrar que está preocupado.

-¿Por qué debería hablarle?

-Ella es tu mama… ¿verdad? – pregunta el aun sintiéndose incomodo – Se supone que le hables siempre.

Starlight finalmente se calma totalmente. Wes claramente no entiende su situación familiar, pero sus palabras eran simples y efectivas. No siente ganas de discutir las ultimas cosas que le dijo, pues sabe que lo mejor es hablar con su madre.

La potrilla se separa del abrazo, y pone una sonrisa al ver la cara de inseguridad de Wes, la cual le causa algo de ternura.

- Muchas gracias, Wes – dice dándole un beso en la mejilla al potro – Eres muy amable.

Starlight se marcha del lugar, dejando solo a Wes. El potro solo se queda ahí paralizado, con un casco en la mejilla besada. Una gran confusión llena su mente, pues nunca habia experimentado esa sensación antes. Wes no entiende que es lo que acababa de pasar.


En el otro extremo del castillo, Celestia está en la habitación de su hermana, viendo como esta reposaba con múltiples heridas. Celestia está sentada en su silla de ruedas, pero eso le da igual al ver el daño en su hermana.con gran parte de su cuerpo envuelto en vendas para tratar sus quemaduras y fracturas, la princesa de la noche seguía aun conectada a varios aparatos que indicaban sus signos vitales, sin embargo nada parecía indicar que Luna llegase a despertar, cosa que le dolía aun mas a Celestia.

Mientras mira a su hermana dormir, algunos recuerdos vienen a la mente de la princesa del sol. La alicornio blanca sonríe; y, con delicadeza, acaricia la crin de su hermanita.

-La verdad yo nunca pensé que me casaría. Siempre imagine que serias tú la que se casara y me diera sobrinos. Es curioso cómo pasan las cosas, ¿verdad? Cuando te vi en ese vestido de novia, solo podía pensar en cómo mi hermanita bebe finalmente iba a formar su propia familia. Eso era algo que siempre desee para ti.

Luna seguía durmiendo, mientras Celestia hablaba. La alicornio blanca siempre habia oído rumores de que los que están en coma pueden escuchar. Fuera verdad o no, Celestia solo sigue hablando sin esperar nada.

-Aún recuerdo cuando eras solo una bebe- empieza Celestia con nostalgia y tristeza - Me sentía tan feliz de tenerte en mi vida. Cuando mamá y papá murieron, tú eras lo único que me quedaba. Quise ser la mejor gobernante para crear un reino donde todos, incluyéndote, vivieran en paz. Supongo… que me enfoqué demasiado y te deje de lado. La primera vez que te descuide, tu acabaste en la luna por mi culpa; ahora… ahora…

Celestia no termina pues el llanto le gana, y empieza a soltar varias lágrimas.

-Cuando naciste prometí cuidarte, y es la segunda vez que fallo- murmura Celestia entre llanto, tomando el casco de su hermana – Jamás podré compensarte por esto. Nada puede traer a Ender de vuelta. Nada de lo que haga hará que merezca tu perdón, Luna. Aun así… -sigue soltando más llanto – yo solo… yo solo… quiero que despiertes. No importa si nunca me perdonas, yo solo quiero volver a oír tu voz. No importa si son palabras de odio, yo solo quiero que te mejores.

El tiempo sigue pasando. Celestia no dice nada más. La alicornio blanca se queda allí viendo como su hermana sigue en coma. El llanto sigue saliendo por varios minutos, hasta que se acaban las lágrimas.

La princesa del sol ve el reloj en la pared, y ve que se hacía tarde.

- Me tengo que ir. Prometí a Tara que la visitaría, y le leería una historia antes de dormir. Buenas noches, Luna.

Celestia respira hondo para calmarse, pues no quería mostrar esa actitud con su hija. Usa su cuerno para agarrar las ruedas de su silla, y moverlas, pero al intentar retroceder.

-¿Eh?

La princesa siente como algo la estaba sujetando en su casco, y queda paralizada de la impresión. Lentamente baja su mirada hacia su casco, y ve que era Luna quien la sujetaba.

-¡Llamen a un doctor! – grita Celestia.

Rápidamente, unos guardias entran por la puerta.

- ¿¡Que ocurre princesa!? –pregunta uno de ellos preocupado.

- ¡Traigan a un doctor AHORA! – grita Celestia con fuerza.

Los guardias se asustan y se van corriendo a cumplir sus órdenes. Celestia solo regresa su atención a su hermana.

- ¿Luna? ¿Me escuchas, Luna? Reacciona por favor.

Celestia sigue intentando hacer que su hermana despierte. Una gran alegría habia llenado su corazón cuando sintió como le apretó el casco.

Lentamente, la princesa de la noche abre un poco los ojos, y lo primero que ve es a su hermana sonriendo, mientras nuevas lágrimas salían. Las lágrimas de tristeza se habían acabado, estas son de alegría.


Después de reflexionarlo, Starlight se dirige a la habitación de su madre. Ya no está segura de que es lo que debe sentir. Por ahora, solo quiere ir a esa habitación a dejar que las cosas pasen como se suponga que deban pasar.

La potrilla se acerca a la puerta, pero ve que esta estaba abierta; y, al asomarse, ve que su madre no estaba sola.

-Es una hermosura, querida.

-Es muy lindo, Twilight.

En la habitación, se encuentran las amigas de la princesa de la amistad. Todas están alrededor de la cama, viendo a la pequeña criaturita que Twilight sujeta entre sus cascos. Ellas siempre visitan a Twilight cada 2 semanas, pero en esta ocasión lo adelantaron para ver a su nuevo hijo. Starlight ve con atención a ese pequeño alicornio purpura oscuro, con la crin de los mismos colores que su madre. El pequeño duerme, sin percatarse de todo lo que pasa a su alrededor.

-Parece que alguien tiene que pagar – dice Applejack con tono de burla a Rainbow y a Rarity.

-Bien – bufa Rainbow Dash.

Tanto ella como Rarity le dan 5 bits a Fluttershy y a Applejack.

-¿Qué está pasando?- pregunta Twilight confundida.

-Apostamos por el género del bebe- vuelve a hablar Rainbow de mala gana- Yo aposte las ultimas 2 veces que sería niño y perdí. No es justo que ahora si apostara que sería niña.

Todas las amigas se empiezan a reír por la actitud de Rainbow Dash, aunque lo hacen con cuidado de no despertar al bebe. Sin embargo, el momento no cambia, Twilight aun siente esa alegría de estar junto a sus amigas. Es esta clase de momentos los que ella extraña mucho, y que no han podido tener muy seguido debido a todas las tragedias.

El momento es interrumpido cuando Twilight se percata que están siendo observadas.

-¿Starlight? – pregunta Twilight y todas voltean a ver a la puerta – Ven aquí, hija.

Starlight se intenta ocultar, pero no funciona, pues su madre ya la habia visto.

- Starlight ven aquí- vuelve a pedir Twilight, pero esta vez con tono de súplica.

La pequeña alicornio no quería entrar, pero varias palabras empiezan a llegar a su mente. Intenta ignorarlas, pero esas conversaciones con Tara y Luck la habían hecho reflexionar. Finalmente, Starlight abre un poco más la puerta, y se aproxima a la cama de su madre. Starlight mira a su madre con inexpresividad, pues no sabía cómo sentirse. Había tantos sentimientos en ella que no sabía si aún estaba molesta o si estaba triste en realidad.

Twilight se da cuenta y mira a sus amigas. No es necesario decirles nada, pues ellas entienden que les estaba pidiendo un momento a solas. Las amigas de la princesa dejan la habitación, dejando solo a la madre con sus 2 hijos, en un ambiente tenso.

-Starlight- empieza Twilight - enserio lo sien…

Twilight no termina su oración, pues Starlight le tapa la boca con un casco.

-Lo entiendo. No creo llegar a aceptarlo nunca, pero lo entiendo. Has lo que creas mejor para nosotras.

Esas palabras llegan al corazón de Twilight, quebrándola. Unas grandes hordas de llanto intentan salir de sus ojos, pero Twilight hace un gran esfuerzo por resistirlas. No quiere actuar así en un momento donde debe ser fuerte por Starlight, y su nuevo hijo; sobre todo cuando sabe que esas palabras tampoco debieron ser fáciles para la potrilla.

-Mama- murmura Starlight- ¿Cómo era tu vida antes de que yo llegara?

-¿Eh?

-¿Cómo era tu vida con Luthien, sin mi alrededor?

-¿Por qué quieres saber?

-Por favor- vuelva a murmurar la potrilla, pero esta vez con algo de tristeza.

Twilight al principio duda en esto, pero finalmente accede.

-Era bastante lindo. Siempre me la pasaba jugando con ella, y enseñándole cosas – empieza Twilight, sin intención de contarle los momentos duros cuando Luthien se enfermaba – Yo le enseñe a leer y hablar, e incluso si primera palabra fue "estrella", como las de mi marca, jeje – continua Twilight con nostalgia – Cada noche le contaba una historia antes de dormir, y estuve pendiente de estar para ella todo lo posible.

Starlight escucha atentamente todas las palabras de su madre, hasta que finalmente habla.

- ¿Entonces yo solo fui un estorbo?

-¿Qué? ¡No! Tú nunca fuiste un estorbo para nosotros.

-Lo fui para Luthien – dice finalmente soltando unas lágrimas- Todo lo malo que pasó, fue por mí. Fue por mí que la enviaron lejos, y por mi culpa la quemaron. No soy más que una plaga en esta familia.

-No lo eres

-Si lo soy- vuelve a hablar Starlight, pero sin gritar – Si yo no estuviera, Luthien no estaría como está, y quizá papa no estaría- se traba con su llanto- no estaría…

Antes de que Starlight termine, Twilight la levita con su magia, y la acerca para darle un fuerte abrazo con un casco, mientras sujetaba a su bebe con el otro.

-Nada de eso fue tu culpa – dice Twilight finalmente soltando su llanto – Tu padre y Luthien solo hacían lo que era necesario por los que aman. Yo haría lo mismo por ti.

-¿Por qué? Yo no merezco nada de eso. Solo he hecho cosas malas.

- ¿Por qué? Porque te amo. A ti, a Luthien, a tu hermano, a tu padre; yo los amo a todos más que a nada. Y todos te amamos. Ese amor jamás va a desaparecer, no importa que pase. Tu padre y Luthien nunca nos dejaran mientras sigamos recordándolos. No pienses en lo malo que pasó, piensa en todo lo bueno que viviste. Piensa en esos momentos que tomabas el té con tu padre, piensa en esos momentos donde no peleabas con Luthien. Solo piensa en esos momentos felices.

Starlight se aferra con fuerza a su madre, dejando salir todo el llanto que tiene. Twilight hace lo mismo. Madre e hija se abrazan con fuerza, mientras dejaban salir todo.

-Pero eso no cambia todo lo malo que hice.

-Starlight, tu aun sigues viva – dice Twilight separando a su hija y viéndola a los ojos – Aun puedes ser una mejor hermana.

Twilight le acerca su bebe a Starlight, quien lo mira insegura.

- No creo poder – murmura la potrilla.

- Yo sé que puedes – dice Twilight poniendo una sonrisa entre lágrimas – Solo tienes que seguir adelante. Es difícil, pero debes intentar ser feliz. Se feliz por ti, y por tu hermanito.

La pequeña alicornio seguía insegura; pero allí, sentada en la cama, toma a su hermano entre sus cascos y lo mira. El pequeño lentamente abre los ojos, mostrando que era del mismo azul que los de su padre. Una gran calidez entro en el corazón de la hermana mayor.

-¿Ya le pusiste nombre, mamá?

-Aún no, mi cielo.

Starlight sigue viendo a su hermano, quien se estaba riendo al verla.

-¿Puedo ponérselo yo? Se me ocurrió uno- pregunta ella con timidez.

La pequeña hace una señal para que su madre se acerque, y cuando esto pasa, le susurra el nombre al oído. Al separarse, Twilight pone una sonrisa, y asiente con la cabeza.

- Es un buen nombre- comenta Twilight.

Starlight se seca las lágrimas, y mira de nuevo al bebe.

- Hola Eclipse, yo soy tu hermana Starlight.

El recién nombrado, Eclipse, ríe al escuchar su nombre y tener a su madre y hermana a su lado.

Ninguna se percata que están siendo observadas. En lo alto de una gran torre, se encontraba un poni encapuchado, viendo ese lindo momento en familia. No se le ve la cara, pero una gran tensión se le nota.

Él se encuentra recordando el momento en que Twilight dio a luz a Eclipse. Recuerda bien como la yegua adolorida gritaba el nombre de su amado Bast, o más pensarlo en voz alta, hasta el punto de alucinar con él. El encapuchado solo se molesta entre dientes de pensar en ese día.

Luego de un rato, desaparece en las sombras, y reaparece en otra habitación, donde se encuentra una yegua cubierta de vendajes, y en coma. Todos estaban ocupados con el despertar de la princesa Luna, por lo que nadie está vigilando la habitación de Luthien.

Lentamente, se empieza a acercar a la cama de la yegua.

-Ya lo perdí todo. Jamás tendré oportunidad de regresar con Twilight, ella simplemente nunca lo olvidara a él – se descubre la cabeza, revelando su piel naranja, su crin azul, y una expresión molesta – Aunque estuvieras despierta no sabrías quien soy – toma una jeringa en una mesa y se la clava en su pata – Soy Flash Sentry, tu padre – se extrae un poco de sangre, sin hacer ninguna mueca – Ya perdí a los que me importaron alguna vez. Ella te querrá muerta, pero no dejare que maten a mi hija.

El pegaso se aproxima a la cama de Luthien, y le mete la jeringa de forma intravenosa, dejando que su sangre entre en Luthien.

Inmediatamente, la alicornio comienza a convulsionarse, y de su cuerpo sale una fuerte onda expansiva que empuja a Flash contra la pared.

-¿Qué fue eso? – piensa Flash sobándose la cabeza.

Al voltear a ver a Luthien, ve que ella se habia calmado, pero aún seguía en su estado vegeta.

- ¡Demonios! ¿Por qué no despiertas?

Una gran decepción invade al semental, pues él esperaba que su sangre de Wampira hiciera despertar a su hija, pero parece que sus heridas son demasiado graves para eso.

-¡Pero qué has hecho!- se escucha.

Flash voltea y ve a una doctora, la doctora Diane para ser más exactos, e inmediatamente se da cuenta que estaba totalmente rodeado de docenas de guardias.

-¿Por qué me siento tan asustado? – piensa Flash confundido viendo a todos los ponis rodeándolo.

Flash no pierde el tiempo, así que se oculta en las sombras y desaparece de la habitación, evitando enfrentase a todos esos guardias.

Sin que nadie se diera cuenta, el casco de la poni en coma se mueve apenas un poco.