El despertar del demonio.
Capítulo 12. Estabilidad mental.
Lo que debería ser una buena noticia, abecés resulta ser lo contrario cuando uno se da cuenta de la realidad.
Finalmente tras mucho tiempo de permanecer en un estado de coma, la princesa de la noche, Luna, había despertado. La reacción inicial de Celestia era de total alegría al ver que finalmente su hermana había despertado. Sin embargo su reacción inicial no fue la que Celestia o cualquiera que estaba presente en ese momento esperaba. En primera instancia Luna se presentaba en un estado de inexpresividad, pareciendo como si pese a estar despierta no estuviese en sí misma.
-¿Luna? Luna… soy yo… ¿me recuerdas?- murmura Celestia muy preocupada mientras se preocupaba más y más ante la falta de emoción y reacción de su hermana- Luna…. Por favor…- suplica Celestia, pero Luna no la mira a los ojos, Celestia intenta interponerse entre su mirada, pero la princesa ocultaba el rostro.
-tenemos que revisarla- murmura uno de los médicos- enfermera traiga las ampolletas-
-si doctor-
-debemos revisar sus signos vitales- le dice el medico a Celestia, luego este se dirige hasta con Luna- princesa ¿me escucha? Disculpe, necesito que se recueste- le dice el medico a Luna, pero la princesa seguía sentada, sin parecer que se percatase de quienes empezaban a rodearla.
-¿ella está bien?- murmura Celestia con dolor y preocupación por su hermana.
-lo sabremos pronto, Princesa ¿podría esperar afuera?-
-si…. – responde Celestia mientras se alejaba, pero en eso esta nota que su hermana aun la tenía sujetada del casco, Celestia mira a su hermana con preocupación, perdiéndose por unos instantes en mirar a su hermana, entran más médicos y enfermeras, y finalmente es una de las enfermeras la que separa a Celestia de su hermana, tirando de su silla de ruedas y así finalmente separándolas.
-Disculpe Princesa, luego de los exámenes le haremos saber los resultados cuanto antes- le explica la enfermera, Celestia por su parte no le prestó atención y en su lugar esta solamente se enfoca en doblar su cuello para intentar ver a su hermana mientras la enfermera la sacaba de la habitación y más médicos rodeaban a Luna.
-no reacciona a la luz-
-es evidente que aún está en un estado de trauma-
-enfermera páseme una ampolleta, quiero una muestra de su sangre- ordena un médico, y al poco tiempo a este se le entrega una ampolleta, la cual este coloca en el brazo de la aun inconsciente Luna, parecía que no había forma de que la princesa reaccionase, pero en eso justo cuando la aguja de la ampolleta entro en contacto con la piel de Luna esta dispara una onda expansiva que golpea a todos los médicos.
Luna mira exaltada a su alrededor, viendo a docenas de ponis a su alrededor, y al poco tiempo entrando por la puerta más ponis que venían a ver que era aquel estruendo que hace poco se provocó.
-¡princesa!-
-¡Luna!- grita Celestia desde la parte más alejada de la multitud, esta quería ver que es lo que pasaba, pero su condición de silla de ruedas no le permitió pasar entre la multitud.
-Princesa Luna… tranquila…- dice uno de los médicos que intenta acercarse a Luna. Por otro lado ls perspectiva de Luna era muy diferente, pues ella al ver a todos esos ponis rodeándola le hacían recordar cuando esta fue atacada por docenas de enfurecidos ciudadanos.
-¡ALÉJENSE DE MI!- grita Luna con terror mientras al hacerse para atrás provoca que esta caiga de la cama, los médicos van por ella, pero Luna expulsa otra onda expansiva que repele a los ponis, haciendo que se golpeen con fuerza contra las paredes, incluso Celestia que se encontraba hasta la parte de atrás resulto afectada por este golpe, más para su fortuna, la onda expansiva solo la empujo e hizo derrapar por el pasillo, mas no resulto lastimada a comparación con el resto de los médicos y enfermeras.
Luna intenta ponerse de pie a cómo puede, pues aún se encontraba gravemente lastimada, pero esta logra ponerse de pie en sus cuatro patas y aun cuando este le generaba un ardor en sus costados, esta sale por la puerta, pasando por los adoloridos ponis que ella había derribado.
Celestia aún se encontraba un poco desorientada cuando ve a Luna salir por la puerta, es aquí donde Celestia finalmente ve a su hermana completamente despierta. Luna se mostraba muy exaltada y sicótica, esta no dejaba de murmurar cosas que aparentemente no tenían sentido.
-Luna…- murmura Celestia sin habla. La princesa de la noche ignora completamente a Celestia e intenta salir corriendo de la escena. No pasa mucho tiempo antes de que se encontrase con algunos guardias los cuales se veían confundidos al no saber qué hacer, antes de que alguno pudiera deducir siquiera que era lo que pasaba, Luna les dispara un rayo el cual obliga a los guardias a hacerse a un lado mientras Luna seguía huyendo de todos y atacando a cualquiera que apenas se le pusiera en frente, en la mente de Luna ella aún estaba en la ciudad de Manehattan y todos los ponis que se presentasen ante ella solo querían lastimarla así como sucedió en la ciudad. Luna estaba muy confundida, no sabía que era lo que pasaba, su mente estaba echa un caos, no podía procesar el que ya no estaba en peligro, solo sentía un fuerte sentimiento de autodefensa, sentía que debía escapar y ponerse a salvo.
No muy lejos de hay una enfurecida Cadance aparece en los salones principales donde se encontraban la mayor parte de la guardia del imperio.
-¿princesa que es lo que pasa?-
-alguien está atacando a mis ponis, búsquenlo y deténganlo- ordena Cadance con severidad. Es entonces que docenas más de guardias van en busca de aquel intruso.
Luna intento ocultarse, intento buscar un momento de tranquilidad para poder poner sus pensamientos en balance, intentaba comprender lo que pasaba, pero esas visiones de todos aquellos ponis enfurecidos atacándola seguían en su mente, en eso está escucha como viene mas ponis y ella corre en la dirección contraria. Luna estaba por salir por un balcón, pero en eso se encuentra con docenas de guardias armados los cuales no se les dijo que aquel intruso que provocaba el caos era la princesa Luna, era de noche, todo estaba oscuro, y al ver la silueta de Luna la atacaron.
-¡atrápenlo!- exclaman los guardias.
Luna resulto herida, esta rápidamente se da la vuelta yendo por otra dirección, y al ver que aquellos guardias que aún no la habían identificado iban tras ella, la sicosis de la princesa de la noche solamente se acrecentó con este hecho, sus visiones de ponis persiguiéndola solo para lastimarla tomaban más fuerza ahora que ella era perseguida por todos estos guardias.
Luna intenta escapar, pero pronto esta divisa que por la dirección contraria también venían más ponis, la cabeza de Luna estaba por explotar así como su corazón, ella empezaba a sentirse acorralada, todos ellos venían por ella en todas direcciones, parecía que no podía escapar, su respiración cada vez era mayor, podía sentir como docenas de ponis venían por ella.
Luna intenta abrir sus lastimadas alas e intenta volar, probablemente en circunstancias normales, Luna nunca habria volado dado lo lastimadas que se encontraban sus alas, pero al verse ella ante tanto estrés y adrenalina, la princesa logro despegar del suelo momentos antes de que los ponis llegasen, estos al verla miran incrédulos y confundidos a la princesa volando sobre ellos, y más de alguno no logro evitar hacerse la pregunta ¿era esa la princesa Luna?-
Luna sale por una de las ventanas superiores, logrando salir del castillo, esta sintió un gran alivio ante esto, sin embargo eso mismo hizo que su adrenalina bajase empezando a sentir un intenso dolor en sus alas, aterrizando bruscamente y estrellándose en las calles de la ciudad de cristal.
Luna se levanta con bastante dificultad mirando en todas direcciones, cuando en eso a esta le parece escuchar a una multitud ir tras ella. Luna rápidamente reacciona y al verse incapacitada para volar, opta por correr e intentar ocultarse entre los callejones de la ciudad. Esta se oculta entre las sombras, esperando estar a salvo y oculta de todos aquellos que le quieren hacer daño, la princesa lentamente empezaba a calmarse un poco bajando su respiración y recuperando un poco la compostura, ya sintiéndose en condición de preguntarse qué es lo que pasaba, donde se encontraba y si el peligro había terminado.
Luna se arrodilla al sentir un intenso dolor en el costado, alas y uno de sus cascos, provocados tanto por lesiones que aún no se habían recuperados del todo, como por aquel ataque accidental por parte de los guardias que no la reconocieron al principio.
-¿Qué es lo que pasa? ¡Ender! ¡¿Dónde está mi bebé?!- pensaba Luna con bastante tristeza y miedo al recordar una imagen de su esposo muerto frente a ella, ante eso, al ya aparentemente asegurada su seguridad al menos por un momento, su mayor preocupación era el paradero de su hijo- ¡¿Dónde está?!-
Se escucha un galopeo, Luna se asoma con sumo sigilo, divisando a un guardia a lo lejos, aparentemente buscándola, Luna retrocede lentamente aún muy asustada cuando de repente algo la toma con fuerza desde el cuello. Luna es separada del suelo, colgando mientras algo o alguien la empezaba a estrangular.
-haces demasiado ruido- murmura el ser que estrangulaba a Luna con una sonrisa bien marcada, mientras la princesa intentaba lo imposible por soltarse, los ojos de Luna empezaban a ponerse enrojecidos ante la presión y falta de oxígeno, ella empezaba a retorcerse levemente y cada vez menos mientras mayor tiempo pasaba suspendida. Finalmente la princesa deja de moverse, y el ser la suelta, cayendo con fuerza ante el suelo.
En el castillo de Cristal se encontraba una muy preocupada Celestia llorando en el hombro de Discord.
-¡por favor Celestia dime que te paso!- le exclama Discord a su esposa, quien apenas acababa de llegar y estaba muy confundido con respecto a lo que había pasado con Luna.
-¡No lo sé! ¡Ella! ¡Ella! Ella despertó y…. ¡no sé qué le paso! ¡Discord!-
-tranquila… tranquila… ¿Dónde está?-
-¡Salió huyendo! ¡No sé a dónde fue!- llora Celestia en el pecho de Discord.
-está bien… está bien… ya… tranquila… iré a buscarla y…. – dice Discord quedándose callado, en eso Celestia voltea y divisa al final de pasillo a Cadance, cargando en su lomo a una inconsciente Luna. Celestia se separa de Discord casi de inmediato y usando su magia fuerza su silla de ruedas a ir hasta con ellas.
-¡Luna!- exclama Celestia al llegar con Cadance- ¿Dónde estaba? ¡¿Qué le paso?!-
-la encontré en un callejón, supongo que la conmoción y trauma que sufrió fue demasiado para ella, y termino desmayándose- responde Cadance intentando disimular una actitud preocupada, cuando en realidad era todo lo contrario.
-Luna… Luna….- murmura Celestia mientras intenta hacer que la princesa reaccionase, pero esta apenas y si se veía que respirase.
-¿se desmayó?- pregunta Discord.
-¿no viste como ataco a mis guardias y doctores? Je, es evidente que está dañada, fue demasiada emoción para ella, Discord, tu estuviste hay ¿no? Tú viste lo que esos ponis le hicieron, es natural que actuase a la defensiva, y al ya sentirse segura, caer rendida- comente Cadance mientras baja Luna de su lomo.
Celestia se baja de su silla de ruedas para poder estar a la altura de su hermana y sostener su cabeza.
-si me disculpan, iré a ver a mi hijo, él está muy asustado por toda esta…. Je, buenas noches- murmura Cadance mientras se retira, sin lograr disimular una sonrisa de satisfacción al ver la cara de Celestia.
Un latido de corazón resuena lentamente, al ritmo de la manecilla del reloj ubicado en la pared de la oficina, sentada sobre una silla se encontraba una exaltada y confundida princesa Twilight, esta sostenía sobre sus cascos a su bebé durmiendo plácidamente. Pasan varios minutos hasta que finalmente por la puerta entra la doctora Diane con una serie de documentos cargando en su lomo.
-buenas tardes princesa Twilight- dice la poni mientras tomaba asiento.
-hola…. Em…. Supe que…. Que hay noticias sobre mi hija… la princesa Lúthien-
-claro que si- murmura la doctora mientras vierte un poco de azúcar en su te –oh disculpe ¿quiere uno?- pregunta esta y Twilight niega con la cabeza mientras no dejaba de mirar a la doctora con algo de confusión.
-¿ella?- murmura Twilight con timidez- ella ¿va?-
-muy bien vera- murmura la doctora mientras saca una radiografía cerebral- ¿ve esto?- le señala un punto en la radiografía, Twilight asiente con la cabeza, pero no parecía entender aun- estas líneas y ondas representan la actividad cerebral de su hija, como ve estas se encuentran casi apagadas, natural tomando en cuenta su estado, se encontraba en un estado más allá de un simple sueño, un estado de el que era poco probable que llegase a despertar-
-en…. ¿Encontraba?-
La doctora saca otra radiografiar y se la muestra a Twilight- la primera radiografía es de hace 3 meces, está por otro lado, la tomamos pocas horas después de que sufriera esa convulsión hace algunos días, como ve, sus ondas cerebrales se alteraron drásticamente, básicamente su cerebro tubo una descarga poderosa la cual provocó la convulsión.
-eso…. Eso… es… es… ¿malo?- pregunta Twilight con un fuerte nudo en la garganta.
-bueno- suspira la doctora- al principio eso creímos, la convulsión que tuvo su hija fue una muy fuerte, existía la posibilidad de que se provocase un derrame cerebral, una fractura craneal, o incluso una ruptura de espina, la convulsión que tubo fue una muy violenta, fácilmente pudo haber terminado con su vida-
-¡por Celestia!- murmura Twilight con gran dolor.
-pero….- murmura la doctora con confusión y algo de preocupación, ambas se miran a los ojos- la convulsión debió matarla pero….- saca una tercera radiografía- está la tomamos esta mañana, han pasado 5 días desde la convulsión y ahora….-
-¿que? ¡¿Qué es lo que le pasa?!- exclama Twilight intrigada y asustada.
-las ondas cerebrales de su hija…. Se han normalizado-
-entonces… eso significa que... ella ¿está fuera de peligro?-
-no….-
-¡No!- suelta Twilight con cólera y tristeza.
-bueno…. En realidad…. Esto nos confunde a todos…. Medicamente, no existe una explicación que explique este fenómeno pero…-
-por favor…. Ya dígame que es lo que le pasa a mi hija….-
-Ya se lo dije….oh bueno... eso intento (suspiro) Las ondas cerebrales se han normalizado…. Y no me refiero a su estado anterior a la convulsión, si no….. ¿ve estas hondas?- le muestra la última radiografía- estas frecuencias se le conocen como frecuencias del sueño profundo-
-eso que significa….-
-significa que... su hija… ya no está en estado vegetal…..-dice la doctora con seriedad. Un silencio se cierne en el consultorio, como si las últimas palabras no hubieran significado nada, así como lo acontecido, parecía como si el tiempo se hubiese detenido, Twilight no se movía, apenas se veía que respirase. Pasan algunos minutos antes de que Twilight pudiera procesar lo que se le dijo.
-eso…. Eso…. Significa que… pero… ¿Por qué sigue despierta?-
-mire princesa, esto aún está bajo investigación, el estado de su hija continua siendo muy delicado, pero, según nuestros exámenes, estos últimos días, aj, es complicado de explicar-
-por favor…. Dígamelo todo… quiero saberlo-
-Muy bien…. Vera, el estado vegetal es un estado de inconciencia más allá del estado de coma, muchos creen que los que se encuentran en estado vegetal aún pueden sentir y escuchar, ese es un hecho que aún no ha sido comprobado científicamente por nuestros doctores, aunque se tienen muchas teorías provenientes del imperio grifo. Lo que si sabemos, es que conforme pase el tiempo, las neuronas se van degradando mientras el paciente se encuentre en el estado vegetal, es poco probable que uno logre salir de este estado, pero si un individuo logra salir, el individuo puede sufrir de daño cerebral permanente dependiendo del número de neuronas que mueran en el proceso- explica la doctora mientras Twilight solamente la miraba con intriga y con su bebe colocándolo contra su pecho mientras empezaba a temblar -ahora, su hija tras sufrir esa convulsión, de alguna forma sus neuronas se comenzaron a regenerar…
-re... ¿Regenerar?-
-si... vera... El estado de Lúthien sigue siendo muy grave, pero el que se reciba un aumento en las ondas cerebrales indica que ha salido del limbo en que se encontraba. Antes de aquel día, el estado de Lúthien no distaba mucho al de un cadáver, pues dependía mucho de todas las maquinas que hacían que siguiera funcionando su sistema….. de alguna forma, por milagro la princesa ha logrado recuperarse del trauma cerebral. Por mucho tiempo una de nuestras mayores preocupaciones era que Lúthien callera en la muerte Cerebral, pero gracias a Celestia esto no paso-
La doctora mira a Twilight y nota como esta seguía notándose conmocionada y confundida.
-lo que quiero decir es que su hija ya dejo el estado vegetal… sigue permaneciendo inconsciente, pero no está en coma tampoco…. Según los exámenes que le hemos hecho los últimos días, su estado actual se asemeja más al de un mamífero en estado de hibernación-
-pero… eso que significa…. Ella… ¿ella despertara?- pregunta con esperanza.
-es una posibilidad… pero aun no está fuera de peligro… la regeneración cerebral es una cosa, pero su cuerpo… continua en un estado muy delicado y severo, aun si logra recuperar todas sus frecuencias neuronales, ella no podrá despertar en ese estado, y si de casualidad, de nueva cuenta, de milagro ella logra despertar, su vida correría más peligros que nunca, estaría vulnerable a enfermedades e infecciones, la más mínima bacteria o germen que pesque podría costarle su vida. En el incendio perdió más del 90% de su piel, básicamente si despierta, el simple hecho de moverse podría significar una ruptura en sus vasos sanguíneos, o algún traumatismo interno, es muy peligroso que despierte-
-oh… por Celestia….- murmura Twilight con tristeza, justo cuando creía que estaría a punto de recuperar a su hija algo llega para bajarla de su nube y darle un golpe de realidad.
-lo siento…. Lamento que no podamos hacer nada- dice la doctora con pesar mientras mira a una destrozada Twilight, sentada frente a ella, ocultando el rostro y mirando a su bebe.
-Los injertos… - murmura Twilight.
-¿disculpe?-
-¿no podemos hacerle injertos de piel?-
-eso es algo que se intentó cuando recién había pasado todo, pero… su hija…. Nadie es compatible con ella, su cuerpo rechazaría la piel y provocaría una infección aún más grabe en ella.
-¡¿Qué hay de mí?! ¡Yo soy su madre!-
-usted si es compatible… no realizamos los injertos porque estaba embarazada-
-¡ya di a luz! ¡si necesita mi piel daré toda la que sea posible!- exclama Twilight, el bebé que tenía en cascos empieza a llorar. Twilight se calma y empieza arrullar a su bebe.
-lo siento… ya, ya… ya paso…. Perdóname cariño- murmura Twilight mientras mecía a su bebé entre sus cascos.
-la piel es el órgano más grande del cuerpo, su hija perdió el 90% de su piel ella es mucho más grande que usted, aun si le entregaras toda tu piel, no sería suficiente-
-no me importa-
-bueno… podemos hacer esto, podemos extraerle partes de su piel poco a poco, principalmente de los muslos y otras partes de su cuerpo, no podemos extraerle mucho, usted puede someterse a un tratamiento, se le darán medicinas y medicamentos para intentar acelerar el proceso de regeneración en usted-
-háganlo- dice Twilight con seguridad- no me importa cuántas veces me someta a este procedimiento, o si toman varios años, háganlo, extraigan todo lo que necesiten-
-muy bien pero...pero… los medicamentos que se le darán, son demasiado fuertes para su bebé… si usted decide someterse a este procedimiento experimental….-
-Entiendo… adelante, háganlo… dejare de darle pecho... no importa- murmura Twilight con bastante seriedad.
Más tarde ese día, Twilight se encontraba en las habitaciones de Lúthien, mirando a su hija con un aire esperanzador.
-Lúthien… resiste… por favor...- murmura esta mientras una lagrima rueda por su mejilla.
Luna despierta de repente muy exaltada, esta empieza a respirar agitadamente mientras miraba en todas direcciones, es entonces que esta nota que algo rodeaba sus cascos, intenta moverlos comprobando lo que se temía, esta se encontraba atada a su cama, Luna intenta soltarse usando su magia, pero en eso nota que también se le había puesto un collar con el cual ella no sería capaz de realizar ningún tipo de hechizo.
-¡No! ¡No! ¡Noooooooooo!- grita esta mientras se retorcía en la cama violentamente.
No muy lejos de ahí, detrás de un cristal polarizado se encontraba Celestia acompañada de unos médicos, Celestia miraba con inexpresividad a su hermana, mirando como Luna se retorcía e incluso llego a morder sus ataduras con el propósito de romperlas, mas esto le resulta inútil.
-¿tenían que atarla a la cama?-
-la princesa Cadance lo ordeno-
-Lo sé pero….-
-muchos de nuestros doctores y enfermeras aún están en cama dado a las lesiones que la princesa les provoco en su primer escape- explica una enfermera con bastante severidad, Celestia la mira y nota como esta tenía un ojo morado, producto de aquella arremetida que Luna dio contra ella y sus compañeros- además se requerían hacerle algunos exámenes médicos, de lo contrario ahora mismo tendría puesta una camisa de fuerza-
Celestia mira a los doctores, en el fondo sentía la necesidad de reprenderlos y exigirles que soltasen a su hermana, Celestia no soportaba verla atada igual que un animal salvaje, pero por otro lado, esta entendía muy bien el daño que había provocado, y aun cuando le dolía y enfurecía verla así, por el momento no tenía ningún argumento válido con el cual ayudar a su hermana.
-¡que es lo que está pasando! ¡Por favor! ¡Desátenme!- ordenaba Luna desde sus ataduras mientras se retorcía en la cama, al grado de tumbar las sabanas y almohadas, no importaba cuanta fuerza usase, ella no era lo suficientemente fuerte como para lograr romper sus ataduras, no podía hacer nada, estaba completamente indefensa.
Rápidamente entran dos enfermeros los cuales estaban preparando una probeta para sedar a Luna, la princesa empieza a actuar aún más violentamente al ver lo que estos estaban a punto de hacerle. Uno de los enfermeros la sostiene mientras otro preparaba la dosis para adormecer a la princesa y que esta dejara de generar tanto escándalo, pues sus gritos se escuchaban hasta barios pasillos más atrás.
-sostenla bien-
-¡tú cállate y prepara esa cosa que me está mordiendo el casco!- exclama el poni que sostenía a Luna mientras apretaba los dientes.
-muy bien… solo dame un espacio libre, ¡que no se mueva nada!- exclama el otro mientras estaba a punto de clavar la aguja en el casco de Luna.
-esperen- se escucha, los dos enfermeros voltean y ven a la doctora Diane mirando a ambos con severidad- ¿Qué se supone que están haciendo?-
-la paciente despertó-
-¿paciente?- murmura esta con seriedad- okei como sea, ella finalmente despierta luego de un ataque nervioso ¿y lo primero que quieren hacer es dormirla?-
-la princesa Cadance nos ordenó que mantuviéramos a la paciente en orden y bajo control-
-ella está atada ¿no les parece suficiente?-
-bueno…-
-váyanse, quiero hacerle algunos exámenes a la princesa- murmura la doctora con seriedad.
-¿está segura que quiere estar sola con ella?-
-¡ella es muy peligrosa!-
-en mi opinión, los únicos que son peligrosos aquí, son ustedes dos- murmura ella mirándolos con severidad, ambos ponis se intimidan y se retiran dejando sola a la doctora con Luna.
-buenas tardes princesa Luna, yo soy la doctora Diane, y he venido a hacerte algunas preguntas ¿sí?- dice la doctora con un tono relajado y un tanto alegre mientras acercaba un banco para sentarse y preparando un blog de notas.
-¡suéltenme!-
-muy bien... em… por el momento eso no está a mi alcance, ahora, como iba diciendo, he venido a hacerle algunas preguntas, y si llegase a responderme créame que me sentiría muy agradecida.
-¡SUÉLTEME! ¡DÉJEME SALIR! ¡¿DÓNDE ESTÁ MI BEBÉ?!- grita Luna mientras se retorcía violentamente, más la doctora no parecía asustarse ante esto, sino más bien se notaba preocupada.
-por favor cálmese-
-¡NO ME VOY A CALMAR HASTA QUE ME SUELTE Y ME PERMITAN VER A MI FAMILIA!-
-princesa… por favor… no puedo ayudarla si usted no me ayuda primero- murmura la doctora.
-¡SUÉLTENME! ¡SUÉLTENME! ¡DONDE ESTÁ MI BEBE! ¡QUIERO A MI BEBE!-
-por Celestia ¿Por qué me deja las cosas tan difíciles?- murmura la doctora con sumisión.
-¡DONDE ESTÁ MI BEBÉ!-
-princesa, entienda que por ahora, no dejaran que usted vea a su hijo, si se comporta así-
-¡Y USTED QUE SE CREE PARA SEPARARME DE ÉL!-
-solo quiero ayudarla- murmura la doctora con incomodidad, pues no podía hacer mucho si Luna seguía así, tras insistir un poco más, finalmente Luna accede y empieza a responder a todo lo que esta le preguntaba, en su mayoría, preguntas capciosas y demás cosas un tanto simples como su color favorito, decir una palabra y que Luna le diga lo primero que se le venga a la mente entre otras cosas para evaluar su condición mental.
Celestia mira con bastante intriga a la doctora Diane, y mostrándose un poco sorprendida y aliviada al ver como la doctora Diane controlaba la situación ella sola, luego de que la doctora le mostrase unas tarjetas a Luna y esta le hiciera se una serie de preguntas, la doctora agradece la colaboración de Luna y se retira sin más.
-¿Cuánto tiempo la tendrán así?- pregunta Celestia con serenidad, intentando disimular su frustración y tristeza.
-por el momento ella deberá quedar completamente aislada de todos, hasta que recupere su estabilidad mental, ella no podrá salir de aquí- explica uno de los médicos.
-entiendo eso pero… no cree ¿Qué ella pueda recuperarse pronto?-
-no lo sabemos princesa, primero tenemos que evaluar su condición sicológica, tenemos que asegurarnos de que la princesa no represente ningún peligro para sí misma- explica el médico.
-¡o los demás!- agrega la enfermera de ojo morado.
-señorita, creo que usted termino por hoy- se escucha, y por un pasillo se divisa a la doctora Diane. La doctora va en dirección a Celestia.
-¿Cómo sigue mi hermana?-
-sin duda sufrió un trauma muy severo – suspira la doctora.
-¿Qué le pasara?-
-por el momento no podemos hacer mucho, por medio de terapias y medicamentos intentaremos estabilizarla, pero no hay ninguna garantía- explica otro médico, la doctora Diane lo mira con seriedad.
-no se preocupe, su hermana se repondrá- dice la doctora con un tono tranquilizador a la princesa.
-gracias…- murmura Celestia con inexpresividad mientras ocultaba su rostro con su larga crin al bajar la mirada.
-princesa… creo que… es mejor que se retire… nosotros le avisaremos si hay algún cambio- murmura la doctora Diane con preocupación.
-si…. Adiós- murmura Celestia con inexpresividad mientras se daba la media vuelta.
Celestia sale de la enfermería encontrándose con Cadance, sin embargo la princesa del sol no le hace caso a esta por estar tan sumida en sus pensamientos y sentimientos de melancolía y culpa que ni siquiera se percató de su presencia, Cadance mira como Celestia se retiraba lentamente.
-es tan gratificante verla así, valió la pena dejar a Luna con vida- piensa esta con bastante malicia.
Celestia se encierra en su habitación, con las luces apagadas esta avanza hasta su cama donde se baja de su silla de ruedas y arrastrándose hasta la cama, trepa por esta y se recuesta, con su cuerno hace que las cortinas se deslicen tapando la poca luz que pasaba por la ventanas, estando completamente a oscuras, una vez que sintió que nadie estaba presente, esta tapa su rostro con una almohada y empieza a llorar y a gritar.
Pasan un par de horas, y la princesa continua recostada en la cama el resto de la tarde, es entonces que esta se levanta y al divisar un reloj se percata que aún faltaba una hora para la cena, Celestia se levanta de la cama, y se sienta en esta, mirando con inexpresividad al suelo.
-Luna… ¿algún día podrás perdonarme?- murmura Celestia con inexpresividad mientras respiraba lentamente, Celestia mira a su alrededor y divisa no muy a lo lejos sus prótesis, asomándose por el armario, repletas de polvo. Celestia presta su atención aquellos objetos, mirándolos por varios minutos con inexpresividad. Finalmente Celestia hace brillar su cuerno y usando su magia hace que las prótesis leviten hasta donde ella se encontraba, Celestia toma las prótesis y las mira con inexpresividad, está sujeta los arneses y los inspecciona con algo de curiosidad.
-no puedo seguir siendo una inútil- murmura Celestia con inexpresividad mientras se colocaba las prótesis, amarrando los arneses contra sus caderas y asegurándose de que estén bien sujetas a su cuerpo. Celestia lentamente se levanta en sus cuatro patas delanteras, a esta le cuesta algo de trabajo lograr ponerse en sus cuatro patas, sentía que en cualquier momento perdería la inestabilidad y caería.
-¿Qué tal difícil puede ser?- murmura esta mientras le temblaban los cascos traseros, esta da un primer paso con su casco delantero y por el momento todo parece marchar perfectamente, pero al intentar mover una de sus patas traseras esta no logra pisar correctamente y tropieza, chocando con la cama, la cual fue la que impidió que esta callera de lleno contra el suelo.
-aj…. Vamos… tengo que hacerlo- se dice a sí misma, mientras se levantaba en sus patas delanteras, pero al intentar mover las traseras esta se tropieza con sus prótesis resbalando y cayendo de lleno contra el suelo. Celestia intenta levantarse pero nuevamente tropieza al usar sus prótesis. Una tras otra, ella intenta sin lograr nada más que golpearse a si misma contra el suelo.
-¿qué? ¡¿PERO POR QUÉ?!- exclama Celestia con fastidio y algo de dolor, pues en su último tropiezo está choco con un buro, golpeándose fuertemente contra este. Esta vez, Celestia se queda recostada en el suelo, pues el golpe que se había dado en la espalda aun le dolía bastante, esta coloca su casco contra su parte adolorida y empieza a gemir de dolor mientras se acurrucaba y mordía los labios.
-¿te rendirás tan pronto? – se escucha con un tono de vos desafiante, cosa que dado a la confusión y aun dolor que Celestia sentía en su espalda, no supo si lo pensó o fue dicho por alguien más, Celestia mira a su alrededor y no ve a nadie, para lo que esta no tarda en asumir que ella misma lo había pensado. Celestia se pone de pie, e intenta dar un par de pasos, pero nuevamente vuelve a caer, sin embargo esta vez ella se levanta casi de inmediato, pese al dolor que le generaba su anterior golpe que de hecho se había convertido en un moretón.
-si no logro superar esto, ¡no lograre superar nada! ¡Y NUNCA ME PERDONARÍA SI NO SOY CAPAZ DE HACER ALGO POR MI PROPIA FAMILIA!- exclama esta mientras nuevamente se ponía de pie, esta vez logra dar un par de pasos antes de volver a perder el equilibrio y control de las prótesis, llegando a golpearse contra la pared con fuerza y provocando que un cuadro de gran tamaño callera sobre ella, golpeándole las alas y el rostro, Celestia se levanta nuevamente, esta vez con un chichón en la cabeza que empezaba a formarse, esta da un grito y nuevamente ello intenta dando unos pasos apresurados antes de volver a perder el control y estar a punto de estrellarse contra la otra pared, pero de repente aparece un colchón frente a ella, amortiguando su golpe, Celestia se deja tender sobre el colchón, era un alivio para ella esta vez no haber chocado con algo más duro que su cabeza, pero aún estaba algo desorientada.
-¡¿pero que se supone que estás haciendo?!- se escucha, Celestia abre los ojos y ve a su esposo detrás de ella con una postura muy severa, cosa muy inusual en él.
-¿no lo ves? Intente caminar con estas cosas-
-sin mi… aja… sin mí, cuando sabes lo difícil que te es mantenerte de pie con esas cosas, ¡mírate! ¡Estas peor que Tara cuando se puso de terca con que podía ir sola al baño! ¡ELLA SOLO SE GOLPEÓ LA NARIZ CON LA PUERTA Y CALLO DE POMPAS! ¡PERO TÚ! ¡ESO ES SANGRE!-
-no es nada- murmura Celestia con inexpresividad.
-Celestia, sé que quieres recuperar tu postura de mandamás, pero ahora, no puedes hacer nada, no puedes caminar de la noche a la mañana, casi no practicas con tus prótesis, y por lo que veo cuando lo haces ES SOLO PARA GOLPEARTE ESA CABEZOTA DURA QUE TIENES- exclama Discord con severidad.
-Discord… sé que soy una inútil, pero algo se tiene que hacer, tengo que regresar, solo yo puedo arreglar las cosas, ¡Cadance tuvo una reunión con el consejo hace una semana! ¡ella me expuso que uno de los temas a tratar era mi puesto como parte del consejo! ¡Tengo que regresar antes de que intenten quitarme mi cargo a mí y a mi hermana!-
-¡tú no puedes regresar al consejo en esas condiciones! Son solo un montón de ancianos que se creen importantes ¿Qué tiene de especial?-
-Discord, el consejo existe por una razón, por medio del consejo de gobernantes EH EVITADO CIENTOS DE CONFLICTOS ENTRE LAS NACIONES POR MÁS DE 1000 AÑOS-
-aja…. Y eso…. Significa que….-
-Discord…. Han pasado muchas cosas… lo que paso en Manehattan, fue algo de grado mayor, apenas me estoy poniendo al tanto de los detalles, si el consejo considera que nuestro rol como princesas es inútil, podrían destituirnos y obligarnos a abandonar el trono, nos veríamos obligadas a cederles el control de ¡mi reino!-
-bueno, pues… visto de esa forma…. Si es algo serio ¿No? Jeje ¿pero qué pueden hacer?-
-Discord… no somos los únicos que pueden usar magia…. El que seamos alicornios… no nos hace intocables- suspira Celestia con rendición.
-pero…-
-yo…. No puedo hacer nada…. Ni siquiera… ni siquiera…. Puedo proteger a mi propia familia- llora Celestia, Discord la abrasa para intentar consolarla.
Luego de visitar a la habitación de su hijo, Celestia va (como es de costumbre cada tarde) a visitar a su hermana, está en el camino siguió pensando en una serie de cosas que involucraban su culpa y su dolor ante lo que toda su familia está pasando y que hasta el momento ella no ha podido hacer nada por ellos.
Celestia entra a la habitación de vigilancia, por la que por medio de un cristal se observaba a Luna, 5 días han pasado desde entonces, Luna ha sido sometido terapias y el uso de medicamentos que moderan su conducta violenta, adormeciéndola. Ahora esta se encontraba recostada en su cama, con la mirada perdida contra el techo mientras la doctora Diane le mostraba unas imágenes en unos blogs, manchas de tinta las cuales Luna debía decir que veía y así evaluar su estado mental.
-¿Qué ves aquí?- dice la doctora mostrándole una nueva tarjeta.
-eso… es un ojo- mientras pensaba en las miradas de todos los ponis sobre ella.
-¿y esta?-
-una pesuña- murmura Luna con inexpresividad mientras en su mente esta veía la imagen cientos de cascos ensangrentados sujetándola y golpeándola.
-¡muy bien! ¿Qué ves aquí?-
-eso…. Eso….- murmura Luna mientras levantaba la cabeza para ver mejor aquella mancha de tinta, esta para ella poseía una forma muy curiosa, pues ella creyó verse a sí misma sujetando algo, rápidamente su mente proceso esa mancha como ella sujetando a su bebé recién nacido- es mi bebé…. – murmura Luna con una lagrima rodando en su mejilla. La doctora Diane enmudece al escuchar esa respuesta. Luna por su parte se entristece, pues ella tenía muy en claro que dado a su condición no se le permitiría que su hijo la visitase, aunque en este momento, era lo que más añoraba su alma.
La doctora Diane sale de la habitación y se encuentra con Celestia.
-¿Cómo sigue?-
-parece que un poco mejor…-
-¿todavía tiene esas pesadillas?- pregunta Celestia con intriga, para lo que la doctora asiente con la cabeza y con lastima en su ser.
Cuando Luna esta despierta, y no está intentando soltarse de sus amarras, esta se la pasa en un estado inexpresivo la mayoría de las veces, pero cuando esta duerme, presenta una serie de pesadillas, se retuerce en la cama e incluso se le ha visto gritar del pánico, perdida en sus propios sueños los cuales ya no es capaz de controlar ella misma, estando a la merced de sus pesadillas que la torturan noche tras noche, Celestia no ha presenciado esto, pues no se le permite verla cuando oscurece, sin embargo la doctora Diane la mantiene al tanto de lo que su hermana pasa, mas sin embargo, esta misma a suavizado las cosas que le dice a Celestia, pues los sueños de Luna, van más allá de una simple pesadilla, siendo verdaderos terrores nocturnos, al revivir su tortura y persecución aquel trágico día en Manehattan.
-ella… ¿aun presenta actitudes violentas?- pregunta Celestia.
-solo con otros médicos… parece que ya se acostumbró a mi presencia- murmura la doctora con pena- ¿quiere verla?-
Celestia se queda paralizada al escuchar eso, pues si bien ella quería ver a su hermana, esta no sabría cómo puede esto ayudarla, pues Celestia presenta en su mente el cómo trato a su hermana antes del incidente, asumiendo que ella en este preciso momento la odiaría, y Celestia no podía soportarlo, no podía soportar que su hermanita la odie, era demasiado para ella, y por eso, no tendría el valor de ver a su hermana a los ojos, bajo el temor de encontrar odio en sus ojos.
-Gloss- murmura Luna desde su habitación mientras mira con inexpresividad contra el techo, mas sin embargo esto mismo fue escuchado por Celestia y la doctora, las cuales se le quedaron biendo a Luna con bastante lastima.
-no… pero…. Creo… que… tengo una mejor idea- murmura Celestia mientras mira a la doctora a los ojos.
Luna se encuentra despierta en su habitación, viendo una pared con inexpresividad. Ya no sigue tratando de soltarse, pues se le acabaron las energías para eso. Sus cascos siguen atados, con una soga bien amarrada, la cual tiene algunas marcas de mordidas, las cuales no ayudaron a romperla. Su mente no está en calma, esa ansiedad aún sigue en ella, pero su cuerpo ya no tenía energía para esta. Al no poder moverse, lo único que puede hacer es pensar.
Su vida ahora es un desastre, y jamás podrá volver a ver a su familia completa. Su esposo Ender fue brutalmente asesinado, y ahora ni siquiera le permiten ver a su hijo. Todo lo que ella quiere en este momento es ver a su amado hijo.
La princesa escucha unos pasos entrando a la habitación, pero los ignora. Pensó que seguramente eran más médicos que querrían sedarla.
- ¿Princesa?-
Luna reconoce la voz. Es esa doctora que la había visitado antes, sin embargo no recuerda su nombre, aunque tampoco le importa saberlo. La alicornio solamente ignora a la doctora.
En ese momento, Luna siente como la molestia en sus cascos desaparece. Baja la mirada, y ve que la doctora había cortado sus sogas con unas tijeras. Después de eso, la yegua se va, sin quitarle el collar que anula la magia. Ahora podía moverse, y piensa en qué hacer cuando se levante, pero antes de hacerlo, escucha una voz.
- ¿Mami?-
Los ojos de Luna se abren al máximo al oír esa voz. Es imposible no reconocer el propietario de esta. Se gira, y allí lo ve. Junto a esa doctora se encontraba su hijo, Gloss Green.
- ¿Gloss?- murmura Luna con incredulidad, mientras lentamente una ligera sonrisa se dibujaba en ella.
-¡Mami!- exclama el potrillo corre hacia la cama de su madre, e intenta subirse, pero esta estaba algo alta. La doctora Diane se acerca, y usa su casco para subir a Gloss a la cama. Luna lo ve fijamente, e incluso siente algo de dolor en una herida sobre la que se paró el niño, pero no le hace caso al dolor. Un tic nervioso se forma en el ojo derecho de Luna, pues esto le provoca demasiada confusión para el estado actual de su mente.
-jeje, tu ojo- El potrillo suelta una risa inocente al ver el tic nervioso de su madre, sin saber lo que eso significa. Esa risa suena como un canto angelical para la princesa de la noche. La risa de Gloss la está calmando, haciendo que poco a poco el tic desaparezca poco a poco.
- ¿Gloss? Jeje – a Luna se le contagia la risa de su hijo. El potrillo se estaba riendo de su apariencia chistosa, lo cual también genera risas en Luna – Ven aquí.
El potrillo empieza a avanzar a los cascos de su madre, causándole algo de dolor a Luna, pero es un dolor que vale la pena. Finalmente llega, y Luna le da un gran abrazo con todo su amor.
-Te extañe, mami – murmura el potrillo soltando algunas lágrimas – No te vayas ota vez.
-Jamás te abandonare de nuevo, mi cielo – responde Luna también soltando su llanto – Mami no te volverá a dejar nunca- lo besa en su cabecita - Mami siempre te va a proteger.
Las heridas en su cuerpo ya no le importan a Luna, pero la herida en su corazón finalmente empieza a sanar, gracias a la presencia de su hijo.
Mientras tanto, fuera de la habitación, se encuentran Celestia y otros médicos observando la tierna escena. En un principio claramente todos los presentes se opusieron a que el pequeño entrase a la habitación con su madre, y de echo más de algo casi enloquecida al ver como la doctora desataba a Luna, ante el posible tiesto del pequeño, sin embargo todo pareció ir bien, y solo por eso ninguno intento detenerla por el momento, aun así mas de alguno estaba preparado con una jeringa de sedantes para dormir a la princesa en caso de que esta se ponga violenta ante el pequeño.
La doctora Diane entra a la habitación donde se encontraba Celestia y los demás médicos.
-Muchas gracias doctora – dice Celestia viendo feliz a su hermana.
-Yo no hice nada, fue el niño el que calmó a su madre.
-Pero usted lo llevo con ella-
-usted fue la de la idea- suspira la doctora con una sonrisa y sigue viendo la habitación.
-Los niños pueden llegar a ser una molestia, pero su cariño nos da tranquilidad – responde la doctora viendo calmadamente la escena.
-Usted lo ha dicho-
-que quede claro que si algo le pasa a ese niño la culpa será….-
-Shhhhh- calla la doctora Diane al médico que interrumpe.
Una hora pasa, y el reloj marca las 8 de la noche, y los observadores se dan cuenta que ni Luna ni Gloss se mueven. Sin decir nada, los médicos van a la habitación de Luna, donde esta se encontraba abrazando a su hijo, mientras ambos dormían. Los doctores intentan quitar a Gloss de los cascos de Luna, pues no iban a dejarlo allí. A pesar de sus esfuerzos, Luna no soltaba a su hijo, aun estando dormida. La expresión calmada de Luna desaparece, pues aun dormida se da cuenta que algo amenaza su paz.
La Doctora Diane está presente, pero ella solo observa el vidrio polarizado donde se encuentra Celestia, sin embargo la situación cambia cuando la princesa del sol hace presencia en la habitación.
-Déjenla – susurra Celestia en voz baja, pero con autoridad.-
-Pero princesa –dice un medico semental – No podemos dejarlos la noche solos- La salud mental de la princesa Luna aun es peligrosa.
-Mi hermana ha sufrido demasiado, merece pasar una noche con su bebe.
-Pero…
-Es una orden- dice de nuevo Celestia - Yo asumiré la responsabilidad de lo que ocurra.
Los médicos se miran preocupados, pero dejan la habitación al ver esa mirada de autoridad y poder de Celestia. La que no deja la habitación es la doctora Diane, quien sigue viendo a Luna con su bebe.
- Vendré mañana a revisar el estado de la princesa-
-Gracias, Doctora Diane-
La doctora hace una reverencia, y deja a Celestia en la habitación.
La princesa del sol se acerca a su hermana, y ve como sonríe mientras abraza a su hijo. Celestia aún no se siente con el valor de ver a su hermana a los ojos, pero si puede acariciar su crin mientras duerme.
- Descansa, Luna- murmura Celestia con pena.
Celestia deja la habitación, dejando a su hermana durmiendo con su pequeño.
Esa noche, Luna duerme totalmente en paz. Ya no tiene esas horribles pesadillas de su experiencia en Manehattan. Por primera vez en mucho tiempo, Luna consigue tener tranquilidad en sus sueños, siendo acompañada de su hijo Gloss Green, quien es la mayor luz de su vida.
