El despertar del demonio.
Capítulo 13. El corazón de Celestia.
Se encontraba Luna sentada en su cama con bastante seriedad, mirando sus sabanas con inexpresividad, esta con su casco empieza a acariciar las sabanas y a extenderla un poco, quitando algunos dobleces que se habían marcado en estas, luego esta levanta su casco y lentamente lo acerca hasta su rostro colocándolo sobre algunos vendajes que cubrían parte de su mejilla, debajo de estos aun presentaba algunas quemaduras que no habían terminado de sanar aun, el contacto con su casco contra este le provoca un ligero ardor el cual la princesa no tomo mucha importancia, Luna da un largo suspiro de tristeza, no por el ardor, si no por el dolor que aun presentaba su corazón.
De repente a la cama de Luna se trepa un pequeño potrillo, muy alegre con una hoja de papel entre sus cascos.
-¡mami, mami!- exclamaba el potrillo con alegría mientras iba contra su madre- ¡mila ya telmine!- dice este mientras le muestra a Luna un dibujo de ella, su padre y el volando entre las nubes nocturnas, el dibujo en si era bastante sencillo, con trazos un tanto gruesos y un poco deformes en las figuras de los ponis, más sin embargo lo que llamo la atención de Luna era el coloreado del entorno, el cual estaba bien difuminado y mesclado entre los colores y ambientes del horizonte.
-wow- dice Luna.
-¡¿si te gusta?! ¡Si te gusta vedad! ¡¿Vedad que si?!- exclamaba el potrillo un tanto ansioso y emocionado.
-oh hijo, lo amo ¡eres todo un artista!- felicita Luna a su hijo mientras lo abrasaba- pero… em… ¿te ayudaron a colorear el entorno?-
-no mami ¡yo solito lo hice todo!-
-valla… ¿Cómo lo coloreaste?- murmura Luna un poco sorprendida al ver lo bien coloreado que estaba este.
-bueno, en realidad no pensaba colorarlo todo, pelo mila, yo le saque punta a mis lápices de cololes y se me callo un poco de ese polvito sobre mi dibujo, intente límpialo, pelo…. No se quitaba… ¡pelo vi cómo tomaba un color muy bonito!- le explica el pequeño Gloss a su madre, Luna mira los cascos de su hijo y nota como estos se encontraban manchados con tiza de sus colores, en su mayoría el color azul cielo se denotaba sobre estos.
-jeje, así que difuminaste el color- le dice Luna a su hijo con una risita.
-¿difuminal?- pregunta el potrillo.
-jeje, así se le dice a lo que hiciste hijo- le explica Luna con una risita- eres muy listo, y muy creativo- le dice Luna mientras le daba de besitos en la mejilla, el potrillo se empieza a reír mientras Luna le hacía de cosquillitas con sus besos.
-jiji, basta mami, jiji… ¡no puedo más!- exclamaba el potrillo entre risitas.
-¡te voy a comer!- exclama Luna con un tono aterrador y juguetón.
-¡jajaja! ¡Basta mami!-
-no soy tu mami ¡SOY EL MONSTRUO DE LAS COSQUILLAS!- exclama Luna con la voz real de Canterlot, el potrillo no dejaba de partirse de la risa mientras intentaba soltarse de los cascos de su madre he intentar salir huyendo, pero Luna no se lo permitía.
Mientras tanto, al otro lado del cristal se encontraba la princesa Celestia observando la escena con bastante nostalgia, pues en su mente esto le traía recuerdos cálidos y lejanos de cuando era más joven, y ella era el monstruo de las cosquillas y Luna la desafortunada y pequeña víctima.
-¡princesa!- se escucha, Celestia no despega su mirada del cristal, esta seguía observando a su hermana jugando con su hijo, riendo juntos con gran alegría y diversión. Por unos instantes, a la princesa del sol le parecio ver en su lugar a ella misma y sus hijos jugando, Celestia da un suspiro de nostalgia. La doctora Diane se acerca a Celestia y se coloca a un lado de ella, mirando también aquella tierna escena, quedando en silencio por unos momentos, ambas mirando a Luna y su hijo reír.
-ha mejorado mucho esta última semana- murmura la doctora con una sonrisa.
-si lo se…- dice Celestia con una ligera sonrisa.
-la terapia con su hijo está funcionando mejor de lo que esperábamos-
-si... lo se- murmura Celestia con una sonrisa- em…. ¿ella?-
-ella esta mejor, podrá salir de la enfermería en solo un par de días más, sin embargo requeriría seguir tomando medicamentos que calmen su ansiedad y deberá estar en observación constante, aunque, creo que eso usted lo puede hacer-
-¿disculpe?-
-medicamente, ya no hay nada que deba hacer, se le dará el alta en unos días, si usted gusta puede pasar con su hermana-
-yo….bueno…. no creo que….- excusa Celestia un poco nerviosa mientras empezaba a sudar y a tartamudear.
-bueno…. Como usted guste…. - suspira la Doctora- Em… disculpe pero tengo que retirarme- dice la doctora mientras deja a Celestia. La princesa se queda sola los siguientes minutos mirando a través del espejo a su hermana con su hijo.
-mira mami, ¿ves? Mira ¡somos nosotros! Aquí estas tú, también yo y papi- le señala el pequeño potrillo en su dibujo a su madre para que esta pudiera apreciar más su obra.
-si, si querido, jeje, dibujas muy bien mi cielo-
-jeje, si em… - dice este mientras mira su dibujo, prestando atención a la figura de su padre, cuando en eso este lo recuerda- em...mami ¿puedo preguntarte algo?- pregunta el potrillo con timidez.
-claro mi cielo-
-em ¿sabes si papi regesala ponto?- pregunta el potrillo con inocencia, al escuchar esas palabras Celestia siente un vacío en el estómago, y no podía hacer más que mirar helada y con un fuerte nudo en la garganta a su hermana, quien se mostraba muy seria de repente, al recordar a su marido muerto.
Gloss le pregunta a su madre si sabía algo de su padre, y si regresaría pronto, esas palabras provocan un dolor en el pecho de Luna, pues no hacía falta que se le dijese, pues antes de ser atacada por todos los ciudadanos, esta aun presenta en su mente el cadáver de quien alguna vez fue su esposo, a un lado de ella, destrozado.
-Tu padre… no está….- le dice Luna a su hijo, el potrillo no parece entender lo que esta le insinuaba, y le pregunta si ahora él era el que debía trabajar lejos, para lo que Luna quien no soportaba seguir con el tema, ya que esto le provocaba demasiada tristeza le dice que sí, y que espera que pronto regrese.
-pero…. El regresara ponto ¿velda?- pregunta el potrillo con inocencia y un poco de confusión.
Luna por su parte guarda silencio por unos instantes, luego mira a su hijo y simula una sonrisa- no te preocupes él siempre nos está cuidando- le dice Luna mientras abrazaba a su hijo, ocultando su rostro contra su pecho y aprovechando el momento para soltar algunas lágrimas que ya no la dejaban tranquila, intentando evitar que su hijo se diera cuenta. El abraso dura un par de minutos, Gloss empezaba a incomodarse, pues ya quería que su madre lo soltase, pero no sabía cómo pedírselo sin sonar grosero, por lo que simplemente intento empujarla, más evidentemente no podía apartarla aun si usaba todas sus fuerzas pues no tenía mucha fuerza. Luna al percatarse de esto intento calmarse rápidamente, se aguantó el llanto que estaba a punto de soltar y se separó de su hijo, usando rápidamente las sabanas para limpiarse las lágrimas que se corrían por su rostro.
-mami…..-
-¿dime mi cielo?- murmura ella mientras terminaba de secarse las lágrimas.
Celestia no podía resistir más, esto generaba en ella un intenso dolor y remordimiento, por lo que esta se da la media vuelta y se retira.
Celestia se encuentra con su esposo en el camino de regreso.
-¿Cómo sigue Luna?-
-mejor- responde Celestia con tono cortante.
-si pero…..- murmura Discord y nota como Celestia lo dejaba atrás, por lo que este se tele transporta y aparece justamente frente a ella, sin embargo Celestia hace como que no lo vio y continua moviéndose en su silla de ruedas a poco de golpear a Discord con la silla, sin embargo este se quita levitando sobre ella segundos antes.
-Cely…..-
La princesa del sol continua avanzando sin más hacia adelante, es entonces que esta se da cuenta que por alguna razón esta dejo de avanzar pese a que seguía moviendo la silla, Celestia mira desconcertada al suelo y nota que su silla de ruedas se encontraba montada en una caminadora lo suficientemente grande como para que su silla este en ella, Celestia se detiene cruzándose de cascos, y la caminadora la hace retroceder hasta Discord.
-hola cariño ¿Qué cuentas?- dice este con ironía.
-Discord, déjame ir a mi habitación- murmura esta con fastidio.
-perfecto, yo te llevo-
-No Discord, quiero estar sola-
-aja, ya dime que paso ¿Qué paso? ¿Peleaste con ella?-
-no- murmura ella con inexpresividad.
-¿entonces que paso entre ustedes? ¿Silencio absoluto? ¡Te dije que contaras un chiste!-
-Discord ya déjame sola, por favor- suplica Celestia.
-no hasta que me cuentes que paso…. a menos que... No me digas que ni siquiera entraste- dice Discord, Celestia al escuchar esas palabras intenta nuevamente dejar a su esposo atrás, pero este hace desaparecer las ruedas de su silla.
-¡DISCORD!-
-¿Por qué no has visitado a tu hermana?-
-¡de ahí vengo precisamente!-
-me refiero a por que no has dejado que ella te vea, ¡no que estés pegada al cristal igual que un potro viendo el teatro! ¿Así se dice?-
-no quería….yo no quería...-
-¿qué?-
-no quería interrumpir un lindo momento con su hijo?- murmura Celestia con un tono poco audible.
-¿no crees que habría sido un momento aún más lindo si tú hacías presencia con ella?-
-no Discord, claro que no- murmura Celestia mientras intenta hacer que su silla avance, olvidándose por unos instantes que esta ya no tenía ruedas.
-Cely…. ¿Por qué no quieres ver a tu hermana?-
-porque estoy segura que ella no quiere verme- murmura Celestia con un tono melancólico, cosa que es notado por Discord.
Celestia se encierra en su habitación, pone todos los seguros y se tiende en su cama donde comienza a llorar por el resto de la tarde. Celestia se la pasó encerrada por bastante rato hasta que logro calmarse un poco, se escucha que tocan a su puerta.
-denme un segundo…- murmura Celestia mientras se limpiaba las lágrimas-
-ah… no, solo vine a avisarte que la cena esta lista- se escucha la vos de Discord, cosa que le extraño un poco a Celestia pues el mas bien solo aparecía de repente en la habitación o simplemente abrir la puerta y entrar.
-¿Discord?-
-iré por tara, si quieres te esperamos en el comedor- dice este.
-espera…- murmura Celestia mientras abría la puerta con su magia pero este había desaparecido.
Celestia baja más tarde, arrastrando su silla de ruedas con su magia mientras pensaba en el camino.
Luego de la cena Celestia va a la habitación de su hija, intentando buscar refugio y distracción de sus problemas. La alicornio blanca abre la puerta, y adentro ve a la potrilla ciega en su cama, usando sus cascos para leer un libro para ciegos.
-Hola, mami- murmura la potrilla mientras Celestia entraba, esta última se vio sorprendida ante eso pues sin la necesidad de que esta hablará, Tara se da cuenta que su madre estaba en la puerta.
-¿Cómo…?-
-Tu silla de ruedas hace mucho ruido, jeje-
Celestia pone una cara triste, y empieza a acercarse a la cama de su hija, quien cierra su libro.
-¿Cómo has estado, mi cielo?-
-Estoy bien, mami. ¿Cómo está la tía Luna?-
Al oir esa pregunta, Celestia enmudece. Tara se da cuenta que su madre se estaba tardando en responderle, asi que ella habla antes.
-¿Por qué no quieres hablar con mi tía?
Celestia vuelve a quedar paralizada, pero logra respirar hondo para calmarse.
- Aun eres muy joven, no lo entenderías.
-No soy una bebe, puedo entender- replica Tara con fastidio,
Celestia suspira y habla- Tu tía debe estar muy enojada conmigo.
-¿Por qué?-
-Ella ha perdido demasiado Tara, y todo fue por mi culpa. Tu tío Ender ya no volverá, y ahora tu tía está en un estado muy decadente. Ella me necesitaba, y yo no pude hacer nada por ella. Por eso me debe odiar.
Ambas ponis bajan la cabeza con tristeza, entrando en un momento de silencio, el cual fue roto por Tara.
- ¿Crees que Luck me odiaría si estuviera despierto? – pregunta Tara con tono melancólico.
Celestia reacciona al oir esa pregunta de su hija.
- ¡Por supuesto que no! – exclama Celestia – Tara no fue tu culpa lo que le paso a tu hermano. Nadie pudo hacer nada para evitarlo.
-Entonces, ¿por qué es tu culpa lo que le pasó a la tía Luna?
Celestia queda confundida al oír esa pregunta, pues no es algo fácil de responder.
- Son situaciones diferentes. Yo si le hice mucho daño a Luna. Ella siempre me pedía ayuda, pero yo nunca leí sus cartas. Yo solo la ignoré.
-Pero no provocaste que la atacaran – responde Tara con tristeza – Tu no le hiciste daño.
-Aun asi, no estuve con ella. Yo soy su hermana mayor y no pude protegerla- murmura Celestia con melancolía mientras intenta ocultar su llanto de su hija.
-al igual que yo con Luck- murmura Tara con la misma tristeza- ¡Yo soy su hermana mayor, y tampoco pude protegerlo!
-¡No es lo mismo!
-¡Sí lo es! ¿¡Por qué solo es culpa si te pasa a ti!? ¡O ambas somos culpables o ninguna lo es! ¡Si no vas a dejar de sentirte culpable, entonces deja que yo me sienta igual!- reclama la potrilla.
-Tara…- murmura Celestia, quien queda impactada por los gritos de su hija. Ella no es de las que levanta la voz para discutir con ella.
- Vamos a perder a Luck, ¿verdad?- murmura la potrilla, cosa que deja helada a Celestia- ¿Por qué los vivos no podemos mantenernos juntos? ¡Quiero que lo que queda de la familia siga junta!-
Celestia queda sin saber que decir. Tara respira agitadamente, pues había usado todo su aliento en esos gritos. Antes de que dijera algo más, Celestia le da un fuerte abrazo, y suelta algo de llanto. Tara le regresa el abrazo, pero ella no puede llorar.
-Lo siento, enserio lo siento.
-Por favor habla con la tía Luna. No quiero que sigan peleadas. Promételo.
-Lo prometo, mi cielo. Te prometo que lo hare- le responde Celestia con inseguridad y pena.
-mami….-
-si lo hare…. ¿quieres que te lea un cuento?-
Tara sonríe- si mami… por favor-
Celestia se encontraba en la habitación de su hijo, mirando a este a través de un grueso cristal que los separaba, Celestia mira el cristal con el deseo de poder estar más cerca de su niño que está sufriendo, pero por motivos que ella no puede controlar, no puede entrar y hacer algo tan simple como tomar a su hijo del casco o acariciarle la mejilla, no podía ni hacer lo más sencillo, no podía tener ni el más mínimo contacto con su pequeño, cosa que era lo que más le pesaba y dolía devastando su ser.
La princesa del sol observa con bastante melancolía y dolor, cada cicatriz, cada costra, cada llaga, cada gota de pus, cada centímetro de carne podrida quedaba grabada en la mente de Celestia, esta tenia grabado en su mente la condición de su hijo, aun si ella no estuviese aquí observándolo, seguiría presenciando el estado de su pequeño en su mente, incluso en sus sueños, no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera se el sufrimiento de su familia, sus seres queridos, sus hijos y hermana menor, todos están sufriendo, y Celestia únicamente observaba con impotencia a su familia. En más de una ocasión ella ha pensado en la rendición, en su inutilidad y su culpa.
Mientras Celestia miraba aquel cuerpo inerte que era su ser más amado, su pequeño eh inocente hijo, ella presentaba en su mente algunos recuerdos de cuando Luck era solo un pequeño recién nacido, una criatura tan pequeña y delicada, apenas del tamaño de un conejito, durmiendo entre sus cascos plácidamente, era tan pequeño que incluso este cabía perfectamente en la garra de Discord, siendo capaz de cargarlo con una sola garra, un pequeño bebe curioso, alegre, que aun cuando en ocasiones este usaba sus apenas prematuros poderes del caos para darle vida a sus juguetes o cambiar sus vegetales por dulces, realmente Luck siempre fue un buen potrillo, muy tímido y callado cuando se presentaba ante desconocidos y ponis los cuales el potrillo apenas conocía, y muy juguetón y activo cuando pasaba tiempo con su hermana y su padre.
Los ojos de Celestia se enrojecen, haciendo un gran esfuerzo por mantener la compostura, esta estira su casco como un intento por alcanzar a su hijo y tomarlo, pero aparece el cristal que le impide poder tocarlo, quedando el casco contra el cristal.
-Luck….- murmura Celestia con pena.
De repente se escucha como alguien entra a la habitación, seguido de algunos pasos, Celestia por su parte continua con su mirada clavada contra el cristal, sin molestarse en ver a quien sea que haya entrado, probablemente era algún médico, o incluso su esposo, Twilight no pudo haber sido porque está por el momento se encuentra internada dado a que recientemente tubo una operación en donde se le extrajo un 30% total del tejido de su cuerpo, rápidamente Celestia asumió que el que había entrado era su esposo Discord, probablemente para hablar con ella, por su parte no se encontraba con deseos de discutir, y esperaba que Discord pronto decidiera dejarla si no se molestaba en voltear siquiera.
-¿Cómo sigue?- se escucha, Celestia se paraliza por unos instantes, por un momento ella creyó que se trataba de su imaginación, no podía procesar que ella estuviese precisamente en este momento aquí, con ella. Celestia queda completamente paralizada, no sabía qué hacer, no sabía si voltear siquiera, un largo silencio incomodo se cierne, es entonces que antes de que la princesa del sol tomara el valor para hacer algo, es cuando pasa junto a ella una maltrecha princesa Luna, quien se acerca al cristal y mira por este al potrillo. Luna guarda un minuto de silencio mientras su mirada se enfocaba en aquel potrillo, Celestia continuaba en un estado de incredulidad, sorpresa y miedo. Temor a que su hermana le hablase, temor a que ella la odie por todo lo que ella asumía era su eterna culpa. Luna continuaba en un estado inexpresivo, mirando al potrillo, luego esta voltea mas no es para ver a Celestia, si no a Lúthien, quien se encontraba a la siguiente puerta. Luna avanza algunos pasos y enfoca su mirada la yegua sin piel, divisando como esta poseía nuevos vendajes y algunas costuras a lo largo de su cuerpo.
-supe que Twilight decidió donarle algo de su….- murmura Luna.
Celestia no supo por unos instantes si estaba hablando con ella, le tomo un momento poder procesar que estaba hablando con ella al ser la única poni en la habitación además de ella.
-he…. Si…. Ahora mismo Twilight está internada- responde Celestia un poco distraída, pues seguía sin procesar que Luna le hablase así de normal y con tanta serenidad- se…. Se está recuperando… de… em…-
-es demasiado horrible…. Pobres criaturas…. Pobre Twilight- murmura Luna- ¿y tú?-
-¿eh?-
-¿Cómo sigues hermana?- pregunta Luna, esto mismo dejo aún más confundida a Celestia quien no terminaba de comprender hacia donde iba este asunto y en todo caso quien debería preguntar eso es ella y no al revés- ¿Cómo sigues Celestia?-
-yo…. Yo….. Estoy bien….-
-¿enserio?- pregunta Luna, Celestia asiente con la cabeza- ¿entonces por qué no has ido a verme?- los ojos de Celestia se abren completamente al escuchar esas palabras, intento decir algo pero de si solo salió un alarido poco audible.
-Celestia…. ¿sigues molesta con migo?-
-¡¿eh?! ¡No! ¡No!- exclama Celestia.
-¿entonces por qué….tu no...? ¿tú me odias?-
-Luna…. Yo no te odio…. Nunca lo hice….. te amo…. Yo te amo…. Mi hermanita….- murmura Celestia con melancolía mientras miraba a Luna a los ojos, pero esta ocultaba su mirada volteando ligeramente la cabeza, tapándose con su larga crin. Luna se da la media vuelta es aquí cuando Celestia observa las cicatrices que su hermana tenia a lo largo de su torso, y en sus costados ya no tenía su marca, en su lugar solamente se encontraba una mancha arrugada que simulaba ser la piel de sus caderas.
Luna se sienta y mira en dirección donde se encontraba Luck- yo también te quiero- murmura Luna.
-pero…. Pero…. No estas….-
-nunca estuve enojada con tigo-
-pe… pero si ¡todo es mi culpa! ¡Todo esto, todo ha sido mi culpa!-
-¿Por qué dices eso?-
-yo… yo te abandone… yo…. Te deje sola-
-así como yo lo hice el día que perdiste tus patas traseras y a tu…..- responde Luna mientras voltea a ver a su hermana de repente, en eso Celestia nota los ojos inundados de lágrimas de Luna.
-pe… pero…-
-hermana… cuando yo te…. Ninguna de las dos llegaremos a ningún lado si continuamos con esto- murmura Luna- ambas…. No te odio, de hecho, yo creí que tú me odiabas a mí-
-por… por qué dices eso…-
-¿no lo recuerdas? Antes…. De… lo que paso en Manehattan, tu…. Estabas destrozada por lo que le había pasado a Luck, a Tara…. A tus piernas, sabía que pasabas por una situación muy dura, pasabas por algo que yo no podía imaginar, has que…. Ahora sé cómo te sentiste en esos momentos, y puedo darme una idea de cómo te sientes ahora, porque… siento que ahora tu eres la que se siente como yo me sentía antes, sientes culpa por ti misma ¿me equivoco?-
-no… creo que no Luna….- suspira Celestia.
-no… yo no… nunca… estuve enojada con tigo… estaba frustrada… no podía…. Estaba enojada…. Pero…. No es tu culpa… nunca lo fue… tu solo protegiste a tu familia... ya hora…. Me siento como una tonta…. Tu no hiciste nada malo… yo por otro lado….-
-Celestia….-
Luna intenta acercarse a su hermana, pero ahora era ella la que la evitaba, mas no era precisamente por algún sentimiento de rencor, sino porque ella misma no se consideraba merecedora de su perdón, aun cuando ambas anunciaron lo que cada una sentía, y todo aquello que les pesaba en el corazón, Celestia seguía sintiéndose inconforme, sentía gran culpa, y no se sentía merecedora del perdón de su hermana.
Celestia mira al frente y divisa el cuerpo de su hijo a través de cristal, la princesa del sol mueve su silla de ruedas y lentamente se dirige hasta este, deteniéndose a solo centímetros del cristal que los dividiera y sin despegar la mirada de su hijo.
-¿no me crees verdad?- murmura Luna.
-no merezco….- murmura Celestia en un tono de voz casi inaudible.
-¿Por qué no?-
-yo… yo…. No lo sé….-
- ¿no lo sabes?-
Celestia empieza a llorar- en realidad…. Si… pero… no quería decirte..-
-decirme que-
-Luna…. POR FAVOR MÍRATE- exclama Celestia apuntando ante las cicatrices de su hermana, Luna se queda inmóvil y deja que Celestia lo diga- ¡NO LO ENTIENDES! ¡NO IMPORTA LO QUE SE DIGA! ¡TODO ESTO ES MI CULPA! ¡FUI YO QUIEN NO PUDO CONTROLAR LAS COSAS! ¡FUI YO LA QUE TE ALEJO Y DEJO QUE TE HICIERAN DAÑO! ¡POR MI CULPA TU BEBÉ NO TIENE PADRE Y TÚ NO TIENES A TU ESPOSO! ¡FUI YO LA CAUSANTE DE TODO ESTO!- exclama está volteando de repente, volteando a ver a su hermana con los ojos inundados de lágrimas.
-yo no te perdono, porque no hay nada que perdonar, aunque… si lo hubiera, ten por seguro que te perdonaría, porque te amo- dice Luna con un tono sumiso y comprensivo.
-¡pero tu esposo…! ¡Tu rostro!... tu belleza… todos te trataron como si fueras… ¿no te importa? -
- Uno no tiene que fijarse en lo que no tiene, si no en lo que aún tenemos, aun te tengo a ti hermana, y a mi bebé, los amo, amo a tu familia tanto como a la mía, siempre estaremos juntas, por favor hermana, entiende, no estás sola-
-lo que tenemos….- murmura Celestia con inexpresividad.
Celestia vuelve a mirar a través del cristal, observando a su hijo, esta coloca su casco contra el cristal cierra los ojos e inclina su cabeza en dirección al cristal, recargándose en este.
-hermana…. Quieres estar con tu hijo ¿verdad?-
-cualquier madre quisiera estar con sus hijos Luna-
-me refiero…. Se lo que sientes…. Ninguna madre desearía ver a sus hijos en ningún estado de…. En realidad…. Puede que nunca logre imaginar lo que tu estas sintiendo en estos momentos….-
-No lo hagas Luna, no desearía este mal a nadie, mucho menos a ti… solo…. Solo es el castigo que me toco llevar…-
-¿es verdad que planeas? Que Luck…-
-si yo estoy sufriendo…. Mi hijo debe estar pasando un infierno…. El no merece continuar así… creí tener el valor…. Pero…. No… soy débil…. Sé que tengo que dejarlo ir… pero… no puedo…. No puedo hacerlo…. Es mi bebé- murmura Celestia con melancolía y de no ser por la silla de ruedas se abría desplomado- soy demasiado débil-
-no, no lo eres, eres muy fuerte hermana, siempre eh admirado eso de ti-
-¿Qué dices?-
-tu, has hecho mucho…. Tú, todos los ponis te respetan, te tienen confianza, siempre has representado para ellos como una figura de autoridad, incluso el consejo te tiene mucho estima y respeto, Celestia, yo siempre te he visto como mi ejemplo a seguir…. Y creo que nunca llegare a ser como tú-
-Luna… tú no sabes lo que dices…. Tú no quieres ser como yo… eh cometido muchos errores en el pasado, y lo sabes bien-
-todos cometemos errores, y todos en algún momento nos vemos vulnerables, ahora pasas por una situación muy dura de tu vida, pero sé que podrás salir adelante, ya lo has hecho... si decides dejar ir a Luck… creo que estás haciendo lo correcto hermana, tienes razón…. Nadie merece continuar viviendo así, y si hay algo en que pueda ayudarte…. Por favor pídemelo-
-¿enserio lo crees?-
-esta decisión…. La tomaste por él, pensando en que era lo mejor para él, siendo así, me parece una decisión valiente y correcta que difícilmente otra madre podría tomar-
-tome la decisión… pero aun… no tengo el valor de…. Llevarla a cabo… es mi hijo… no puedo….-
-¿quisieras despedirte de él? ¿No es cierto?-
-si… es lo que más añoro- piensa Celestia.
-¿sabes algo? Desde hace algunos días… Gloss me pregunta con frecuencia por su padre, el cree que esta en un viaje de trabajo, no eh tenido el corazón para decirle la verdad ¿Cómo puedo explicarle a un niño de menos de dos años que su padre ya no regresara? Gloss quiere mucho a su padre… no sé si lo entienda siquiera… no sé cómo se tome la noticia… es tan pequeño….-
-no sé qué decirte Luna…. Es una situación delicada-
-hermana… quiero hacerte un trato- murmura Luna y Celestia la mira con algo de intriga- quiero que…. Le borres la memoria a mi hijo….. No puedo… no puedo lidiar con esto… la muerte de Ender fue algo muy doloroso para mí, y no quiero que mi hijo pase por esto… aún es muy pequeño….-
-entiendo…. No hay problema… hermana…-
-a cambio yo….-
-no tienes que hacer nada por mí... lo hare si me lo pides-
-no espera... no he terminado... yo te ayudare... te... Te permitiré hablar con tu hijo…-
Celestia queda por unos instantes conmocionada e incrédula- pe... pero... ¿cómo?-
-por medio de sus sueños- explica Luna
- pe… pero… eso es imposible… según los médicos…. Mi hijo…. No… el no…. No tiene sueños… no puedes acceder a su mente…..-
-en realidad… puedo inducirlos a ambos en un sueño conjunto, si uso todo mi poder…. podre hacer que estén juntos... al menos por algún tiempo... Hermana ¿quieres ver una última vez a Luck?-
Sin decir una palabra, Celestia asintió con la cabeza mirando con intriga a su hermana. Luna hizo brillar su cuerno y este generó un manto el cual envolvió a Celestia y posteriormente envolvería también a Luck. Para la princesa del sol todo se ilumina entrando en un blanco intenso, no podía distinguir nada, ella se encontraba muy desorientada y confundida, eso hasta que antes de que siquiera pudiese comprender lo que pasaba, algo la estruja con fuerza.
-¡mami!- se escucha de repente, Celestia sentía como su corazón explotaba, esta abrió completamente sus ojos pese a no lograr ver nada aun, ella sabía quién era el que la estaba abrasando con tal fuerza, por lo que ella antes de que siquiera pudiera distinguir lo que tenía enfrente esta se abalanza y abrasa con fuerza a aquel pequeño potrillo.
-¡Luck!- exclama Celestia con gran alegría mientras empezaba a darle de besitos a su hijo.
-jeje basta mami, jeje- murmuraba el potrillo entre risitas mientras Celestia lo rodeaba con sus cascos, finalmente todo es claro para Celestia y esta logra ver a su pequeño hijo, completamente sano, tal y como ella lo recordaba antes de aquella tragedia.
-mi pequeño y apuesto hijo, ¡estás bien! ¡! Estas…!- murmura está muy emocionada mientras se separaban del abraso para poner verse el uno al otro.
-te extrañe mucho mami-
-yo también… no tienes idea…. Ven…. Ven por favor… déjame abrasarte un poco más- suplica Celestia mientras tomaba a su hijo por las mejillas y luego volvía a abrasarlo, es aquí cuando Celestia se percata de su entorno, siendo una tierra de nubes esponjadas con ligeros toques rosados, las cuales se asemejaban al algodón de azúcar, por debajo de ellos no parecía haber nada, como si estuvieran en la cima de una montaña de nubes, solo se divisaban más nubes esponjosas hasta donde alcanzaba la vista. Luego de un rato el potrillo se separa de su madre y abre sus alas y sale volando mientras daba de risitas traviesas.
-¡Luck!- exclama Celestia con intriga cuando en eso esta se percata de algo que no se esperaba- no…. No puede ser- ella mira en dirección a sus patas, y nota sorprendida que poseía sus cascos traseros aquellos que se le habían amputado, habían regresado.
-¡mami a que no me encuentras!- exclama el potrillo mientras se perdía en las nubes. No tardo mucho tiempo antes de que Celestia comprendiera se lo que estaba pasando.
-okei, jovencito, será mejor que te escondas bien ¡por qué iré por ti!- exclama Celestia y emprende el vuelo, esta al principio empieza sobrevolando las nubes, siguiendo lo que ella creía eran las risas de su hijo, sin embargo las risas se escuchaban en diferentes direcciones. Esta siguió buscando, pero no encontraba a su hijo, en ocasiones el potrillo se asomaba desde detrás de alguna nube para mantener el interés en su madre, esta continuaba buscándolo hasta que finalmente Celestia decide atravesar las nubes en lugar de rodearlas, una a una, cada nube iba desvaneciéndose conforme ella las atravesaba con gran velocidad.
-¡mami eso es trampa!-
-je lo dice el que está usando su tele transportación para huir- murmura Celestia con astucia. Es entonces que finalmente esta atraviesa una nube en donde se encontraba oculto su hijo, ambos chocan y ruedan en el aire, estrellándose contra una nube, el potrillo callo en el pecho de su madre mientras Celestia cayó de espaldas, el potrillo empieza a reír, y seguido de él también Celestia, es entonces que el potrillo intenta levantarse y escapar de ella, pero rápidamente Celestia lo toma y empieza a comérselo a cosquillas y besos, provocando que el potro soltara fuertes carcajadas mientras se retorcía eh intentaba escapar de su madre.
Cuando las carcajadas terminan, ambos se tienen en una nube, recostados juntos, con Luck recargado contra el vientre de su madre, siendo envuelto por los cascos y alas de su madre, Celestia simplemente observaba a su hijo acurrucándose contra su pecho, Celestia suelta una ligera sonrisa mientras una lagrima brotaba por su mejilla.
-mami…. ¿Por qué estás tan triste?-
-no estoy triste… al contrario... es… estoy feliz…. ¡muy feliz en realidad!-
-yo también estoy muy feliz….- murmura Luck mientras se acurrucaba entre los cascos de su madre igual que un pequeño potrillo recién nacido, deseoso de sentir el calor y seguridad que le proporcionaba su madre, con su oído contra su vientre y cobijado por sus alas. Celestia por su parte nuevamente revivía aquellos hermosos momentos es que su Luck era solo un recién nacido, y se la pasaba la mayor parte del tiempo recostado con ella, mientras esta únicamente lo observada dormir, admirando la ternura de su pequeño bebe, esos momentos que una madre tanto añora y aprecia. Luck se encontraba aparentemente durmiendo recargado contra el pecho de su madre escuchando el palpitar de su corazón, Celestia empieza a acariciar la crin de su hijo.
Es entonces que el entorno empieza a cambiar, pareciendo como si comenzara a oscurecer, apareciendo lo que vendría siendo una luna azul predominar en lo alto del cielo y de esta surge una columna de luz azul que se posa a solo un par de metros de ambos. El potrillo al poco tiempo se levanta y mira a su madre a los ojos con una ligera sonrisa.
-Luck… ¿pasa algo?- pregunta Celestia intrigada.
-es momento ya- murmura el potrillo.
-¿qué? ¿Qué dices?-
-te quiero mucho mami- murmura el potrillo- por favor diles a papi y Tara que también los amo-
-que… no… ¿No?- exclama Celestia mientras toma a su hijo por el casco, aferrándose fuertemente a él.
-mami…. Es hora de que regreses-
-¡No! ¡No te dejare! ¡No! ¡Tú eres mi bebé! ¡No te abandonare!-
-mami…. Sabes que las cosas…. No pueden ser así-
-¡No! ¡No te abandonare! ¡Nada nos separara!- exclama Celestia con gran exaltación y comienza a llorar desconsoladamente- ¡tú no sabes cuánto he sufrido sin ti, mi bebe, por favor… no me dejes!-
-mami…. Yo- murmura Luck y en eso este saca su casco y deja que sea iluminado por la luz de la luna azul, revelando su verdadera forma, un pequeño y maltrecho casco carcomido, con los huesos expuestos y algo de pus saliéndole. Celestia queda helada al ver eso- nuestra realidad es otra-
-¡No! ¡Si esa es nuestra realidad! ¡No quiero despertar!- exclama Celestia muy alterada.
-mami…. Luna me está ayudando a bloquear mi dolor…. Si me quedo…. El regresara de todas formas… y no quieres verme en ese estado… y yo tampoco quiero que me veas así– murmura Luck mientras se acerca a su madre y coloca su casco contra su mejilla acariciándola y mirándola a los ojos- mami, no es bueno vivir en un sueño, por favor, déjame ir-
Celestia deja de llorar pero su rostro aún estaba inundado por las lágrimas, nuevamente esta toma a su hijo dándole un fuerte abrazo, el cual vendría siendo su última despedida antes de partir juntos por el remolino de luz echo por Luna.
Celestia abre los ojos y se encuentra con su rostro cubierto en lágrimas, pasa su casco por su rostro para intentar limpiarse pero aun así siguió sollozando. Esta mira al frente y divisa a una muy agotada y exhausta Luna.
-discúlpame… no pude aguantar mucho tiempo- murmura Luna mientras suspira.
-no…. No te preocupes, hiciste algo muy bueno por mí, y en verdad te lo agradezco- murmura Celestia- muchas gracias hermana- murmura esta mientras caía en un fuerte e intenso llanto desconsolador.
Luna avanza hacia su hermana y se inca para abrasarla fuertemente, Luna se aferra fuertemente contra ella, ocultando su rostro contra la crin de Celestia, esta última por unos instantes se queda inmóvil y cuando finalmente entiende lo que pasaba esta lentamente levanta sus cascos y rodea a su hermana con estos, uniéndose en un largo abraso, la situación fue tal que ambas comenzaron a sollozar, y antes de que se dieran cuenta las dos ya se encontraban llorando, soltando y desahogando todo lo que pesaban consolándose la una sobre la otra, sintiendo por primera vez entre un mar de llanto una calidez indescriptible.
Luna y Celestia se encontraban recargadas contra la pared, un largo silencio se guardó entre ambas más este no era un silencio incomodo o tenso, era más un silencio de reposo y calma en el que no era necesario decir una sola palabra, no había nada más que decir, y aunque aún había dolor en los corazones de ambas dado a las adversidades y tragedias que han sufrido, las dos sabían que se tenían la una a la otra, y que siempre han estado unidas por su hermandad y amor que se tienen.
Tras pasar algunos minutos, las cosas se calman entre ambas yeguas.
-es tarde…. Creo que… es momento de hornos…- murmura Luna.
-si…- murmura Celestia mientras estaba a punto de usar su magia para mover su silla, pero en eso Luna le ayuda, siendo ella la que mueve la silla, estaban a punto de salir de la habitación cuando en eso- espera hermana-
-¿Qué pasa?- pregunta Luna un poco intrigada.
Celestia centra su mirada nuevamente contra la ventana donde se encontraba Luck- hijo…. Tu… no te preocupes…. no tienes que sufrir mas- pensaba esta mientras movía su silla de ruedas, dejando atrás a Luna, esta mira extrañada y confundida como su hermana se movía hasta la puerta de la habitación de su hijo, y usando su magia esta la abre y entra.
-¡Celestia que estás haciendo!- exclama Luna mientras va tras ella y estando a punto de detenerla.
-algo quedaba haber hecho hace mucho- dice Celestia mientras mira a su hermana con una mirada severa. Luna se detiene y mira como Celestia se acerca hasta la cama de su hijo. Celestia se detiene y mira al maltrecho potrillo reposar en su cama.
-Luck…. Siempre serás mi bebé… siempre te tendré en mi corazón- murmura Celestia con melancolía mientras se acercaba hasta el rostro del potrillo, y sin importarle que este se encontraba en un estado desecho y que rallaba en lo putrefacto, le da un tierno beso en la mejilla. Celestia sigue llorando pero esta vez de una forma más calmada y controlada. Esta acaricia la mejilla del potrillo, observando el cuerpo desecho del pequeño, luego de contemplarlo unos instantes Celestia se acerca a los controles de los aparatos que mantenían con vida a su hijo. Lentamente los signos vitales decaen y en cuestión de segundos, el potrillo deja de respirar dejando por fin este mundo, pese a que Celestia no se percató de ello, el apagar los artefactos hizo sonar las alarmas de los médicos quienes al poco tiempo estaban ahí, más sin embargo Luna los detuvo, y es así como todos presencia como Celestia observaba como su hijo finalmente moría.
-ahora hijo mío, podrás descansar- murmura Celestia mientras no dejaba de mirar a su pequeño ahora sin vida- adiós….-
