El despertar del demonio.
Capitul14. La despedida.
Starlight se encontraba merodeando por los pasillos del imperio de cristal, la pequeña vestía un lindo vestido blanco con encajes negros, y también una flor de cartoncillo negro y un listón sosteniendo su linda melena. La pequeña se mostraba muy triste, caminando lenta mente con la mirada baja, esta no estaba muy segura de como sentirse al respecto, era la primera vez que ella asistiría a un evento de este tipo, la verdad nunca creyó tener que asistir a este tipo de celebraciones en su vida, y aun cuando su madre le dijo que si ella quería podía ir con Spike a otro sitio, la pequeña se reusó, pues sentía que no podía dejar sola a su amiga en su pesar, ahora mismo ella se encuentra encaminándose lentamente hasta aquella habitación donde esperaba ver a su amiga preparada. Esta llego con la idea de tocar la puerta, pero se daría cuenta de que esta ya se encontraba abierta.
-¿Tara?- murmura la pequeña princesa mientras se asomaba por la puerta y se encuentra con el hecho de que su amiga que siempre que la veía estaba en su cama, ya no estaba.
-aquí estoy- se escucha, Starlight entra a la habitación sin ver aun a su amiga, esta voltea en todas direcciones y finalmente la divisa fuera del balcón, cosa que le extrañaba dado a que el balcón de su habitación estaba muy alejado de su cama, y en cambio la potrilla estaba como si nada, con su cabecita en dirección a la parte inferior del balcón. Starlight va con ella y luego mira por la ventana, notando la cantidad de multitud que se acomodaba debajo y alrededor del castillo de cristal.
-son demasiados ponis ¿verdad?- pregunta la princesa.
-si…. Son… creo que…. Nunca llegue a ver tanta gente reunida…- murmura Starlight mientras mira a su amiga y nota que esta tenia puesta aun sus vendajes que le cubrían donde deberían estar sus ojos.
-cuando…. Luck Nació…. Yo era muy pequeña… pero recuerdo que cuando mami y papi, lo mostraron al público, Canterlot…. Fue mucha gente a verlo…..- murmura Tara con inexpresividad- ahora vienen a despedirlo-
-si….- murmura Starlight mientras se acerca a su amiga y la abrasa fuertemente por un largo rato- es hora de irnos- murmura esta mientras se separaba de ella.
-eso suponía- murmura Tara.
-em… ¿Por qué no te has vestido?- pregunta Starlight al notar que ella únicamente tenía una capucha ligera que le cubría la espalda.
-no le veo propósito a gastar tiempo en algo que no podrá apreciar, además… a Luck nunca le gustaron las formalidades…- murmura Tara con seriedad y luego esta suelta una ligera risita- aún recuerdo esa noche, en la gala del galope, Luck tenía dos años, apenas había aprendido a volar y era un poco torpe para caminar, al ver el carrito de postres lo asalto, se ensucio el trajecito que tenía puesto, mi madre obviamente le llamo la atención diciéndole que estaba ensuciando el traje, y él lo que hace es quitárselo, y ni siquiera se molestó en doblarlo, solo se lo quito y lo aventó, este callo en el tazón de ponche al momento en que el sobrino de mi mami se servía una copa de ponche- comenta Tara con nostalgia y una leve carcajada- mi hermano era muy tímido en público, pero cuando había golosinas de por medio se convertía en otro, je, desde ese día dejaron de servirse Postres en la gala del galope y en todo evento elegante.
-je, si, por eso no me gusta ir a ese tipo de fiestas, ya de por si nunca hay algo bueno que comer-
-je, si…. bueno... em... Creo que se nos hace tarde Starlight…-
-Si…. Ven, yo te llevare a tu asiento… ¿Dónde está tu silla de ruedas?-
-yo no necesito silla, mis piernas están bien- murmura la princesa.
-pero….-
-no te preocupes, si tú me guías no pasara nada-
-(suspiro) ¿Dónde están tus padres?- murmura esta, pues se le hacía raro que ella sola ayudase a Tara a bajar del castillo e ir hasta donde tenían que sentarse.
-Ellos querían que fuera con ellos, pero yo me negué- comenta Tara, Starlight se detiene y mira a Tara con algo de confusión e intriga- me negué… creo que piensan que no quiero asistir al funeral…. pero... no es eso…. solo que.… quería estar con tigo-
-¿por qué?-
-por que…. Este es el último día que estaré en el imperio, francamente… tú me has ayudado mucho amiga…. No se cómo será cuando regrese…-
-¿por qué?-
-papa es divertido, pero…. Pero…. Me gusta estar con tigo… pasaste tanto tiempo con nosotros que llegue a considerarte una hermana- murmura Tara.
-yo también Tara, todavía recuerdo cuando tu y yo… y Luck… jugábamos juntos, aprovechándonos de sus poderes para hacer algunas travesuras-
-si… lo recuerdo bien-
-el tiempo pasa… y las cosas cambian- murmura Starlight.
-abecés… me gustarías que las cosas no cambiaran-
-te entiendo-
-¿no puedes venir con migo? Me gustaría tener una amiga cuando regrese-
-pero… ¿no habrá otros niños?-
-lo dudo mucho, desde lo que paso, dudo que familias con niños regresen a Canterlot.. y aunque los hubiera…. No sé si… ellos quieran jugar con migo-
-Tara… no puedo ir… mi madre está internada aquí…. no puedo dejarla ¿lo entiendes?-
-lo entiendo… no te preocupes, vamos, llévame al… ya sabes-
-si… em…. espera….- murmura Starlight mientras se quitaba la flor de origami del cabello y se la colocaba alrededor de la larga melena de Tara, peinándola y quitándole algunos mechones sueltos que se encontraban esparcidos a lo largo de su crin.
-iré a visitarte de vez en cuando ¿echo?-
-echo- murmura Tara con una sonrisa.
-amigas-
-las mejores- termina de decir Tara mientras abrazaba a su amiga que tenía a su lado.
Llego el momento en el que todos se reunieron en la plaza principal del imperio de cristal, la ceremonia fue llevada por Cadance y Luna, quienes organizaban aquel evento, en el cual asistieron ponis de todas las ciudades y pueblos, no solo del imperio de cristal, había de todo, desde periodistas sensacionalistas que simplemente venían a cubrir la noticia, hasta ciudadanos comunes, algunos incluso de muy lejos habían venido al funeral del pequeño Luck, un potrillo el cual más allá de su estatus de príncipe al ser hijo de la monarca del sol, en realidad el pequeño junto a su hermana y la pequeña Starlight, eran amados por casi toda Equestria, siendo queridos prácticamente desde su nacimiento, así como en su tiempo se llegó a considerar a Lúthien la princesa más hermosa de todas estos tres pequeños representaban para el pueblo de Equestria aquella inocencia y gracia que se encontraba en cada uno de ellos, al punto de que cuando se supo la noticia de que estos príncipes fueron lastimados hubo ponis a los cuales les dolió mucho este hecho, aun con todo el odio que se tenía ante la corona, los niños seguían siendo queridos.
Tara y Starlight llegan justamente al frente de la fila donde se encontraban las Manes y las princesas, sentándose en medio de ellos, justamente a un lado de Spike, (quien cargaba él bebe de Twilight) y Discord, Twilight por desgracia no pudo asistir dado a que aún no se había recuperado del todo y el exponerse a la intemperie y con tanta gente podría ser perjudicial para ella.
-Con permiso…- murmura Tara mientras ayuda a Tara a sentarse, Discord le ayuda con esto, y este se mostraba un poco feliz de ver que su hija viniese, sin dejar a un lado la tristeza que le generaba la situación. Mientras las dos jóvenes princesas se sentaban, al otro lado de la fila se encontraba Wes quien mira un poco curioso a ambas ponis llegar, pues este tampoco se esperaba que aparecieran.
Celestia sube al frente colocándose cerca de lo que vendría siendo un altar a su hijo, con una corona de flores azules celestes ( color favorito del potrillo, estas mismas fueron creadas por Discord) y barias cajas de regalos bien decoradas con moños blancos y azules, que se encontraban alrededor del altar, si bien no importaba si estas tenían algo o no dentro pues estas fueron colocadas dado a que al pequeño le encantaba recibir regalos en vida, también se podían encontrar algunos juguetes dejados por algunos de los niños del imperio de Cristal. Celestia mira al público que se encontraba, los cientos de caras de todos aquellos que han venido a ver a su hijo.
-Yo…. Me complace saber que hay muchos que vinieron a velar a mi hijo. Sé que las cosas se han puesto difíciles entre la corona y el pueblo, pero enserio aprecio que tengamos este momento de paz- murmura Celestia con un tono sumamente melancólico, quedándose muda por unos instantes al no poder hablar frente al público, en eso aparece Discord tras de ella.
-ven, si no quieres no es necesario- le dice este con un tono suave mientras le daba un leve masaje en los hombros y la ayudaba a salir del estrado.
No muy lejos de ahí se encontraba Cadance quien miraba con disgusto a Celestia- esto debería hacerme sentir feliz, Celestia está destrozada pero….- piensa esta mientras volteaba a ver al público- las calles del imperio están abarrotadas… ni siquiera cuando se hizo el funeral de mi Penny había tanta gente, ni siquiera por que el funeral se izo también en conmemoración de todos esos mocosos que murieron en la explosión- pensaba esta mientras rechinaba los dientes, sintiendo grandes celos por Celestia.
-¡espera!- dice Celestia deteniendo a su esposo quien ya estaba a punto de bajarla del estrado- tengo que hacerlo-
-¿segura?-
-si- murmura Celestia con seriedad pero al mismo tiempo con un leve tono de seguridad.
-muy bien…- murmura Discord mientras la regresaba al frente del estrado.
Celestia se posa nuevamente al frente, estas se queda mirando el altar de su hijo, prestando atención a una fotografía que se encontraba en el centro de este, en ella se mostraba a Luck en una postura un tanto curiosa, mirando hacia la cámara con un gorrito de fiesta puesto, Celestia se pone a recordar que esa fotografía pertenecía al último cumpleaños que celebraron de su hijo antes de aquel trágico incidente que marco a todos. Celestia mira la foto con detenimiento, y en su mente recreaba lo acontecido en esa fiesta, los juegos, el pastel, las risas de los niños y sobretodo de su hijo, fue tanto el tiempo que Celestia quedo posada mirando únicamente la fotografía que Discord aparece una segunda ves para retirarla, pero en eso Celestia voltea al público, y arrastrando su silla de ruedas ella misma, se dirige hacia el micrófono.
Por mucho tiempo se creyó que el hecho de ser una princesa, nos hace inmortales, la verdad es todo lo contrario, y el día de hoy, con la partida de mi hijo, esto se demuestra ante todos.
Lo que hace que la vida sea tan valiosa es que no dura por siempre, lo que la hace tan preciada es que un día se acaba.
No digo esto para que sientan que no hay esperanzas, lo digo para que recuerden que el tiempo es una suerte, así que no lo malgasten, hagan que cada día valga, pase lo que pase, abrasen a sus familias, estén con sus amigos, sientan el calor de sus parejas, hagan valer su vida cada día, cada minuto, cada segundo, atesoren lo que tienen y vallan más lejos.
¡Vallan y alcancen sus metas, hagan realidad sus sueños! incluso si fracasamos, no importara siempre que lo den todo de su parte, lo mejor de sí mismos,
Pues no hay mejor forma de vivir.
Las palabras de Celestia fueron tales que algunos comenzaron a llorar en silencio, sollozando ante tal impacto que esto había significado en los corazones de todos, prácticamente todos los presentes empezaron a sollozar, todos, con excepción de una yegua rosada y malhumorada, la princesa Cadance seguía enfurecida, mirando a Celestia con repulsión, está un rato en darse cuenta del efecto que esto había generado en todos los presentes, así que para no provocar una escena dado al infierno que se desataba dentro de sí, esta se levanta y se retira dejando atrás a todos, hubo alguno que llego a verla retirarse, con bastante prisa y ocultando el rostro, sin embargo esos pocos que la vieron supusieron que ella se había retirado por no resistir más la melancolía en su corazón. El único que llego a notar que esta se encontraba molesta, era Wes quien estaba sentado junto a ella, y sentía algo de intriga del que es lo que pudo haberla molestado tanto.
Cadance entra súbitamente a su habitación, cerrando la puerta con fuerza, provocando un fuerte estruendo el cual nadie notaria al verse como la única en todo el castillo, o eso se suponía.
-valla teatro hay afuera- escucha Cadance y antes de siquiera voltear se genera una sonrisa en su rostro.
-¡Carni!- exclama está emocionada y corre a los cascos de la entidad oscura.
-¿me extrañaste?-
-¡sí! ¡No tienes idea!-
-je, veo que estas muy contenta de verme- murmura este mientras acariciaba con delicadeza la crin de Cadance- falta muy poco, ahora que Discord se irá, podre estas más tiempo aquí-
-¿Cuánto falta para que tú y yo?- pregunta Cadance con timidez y sonrojándose.
-no falta mucho- murmura este mientras se acercaba a los labios de Cadance y le daba un profundo y apasionado beso.
Tras finalizar la ceremonia del pequeño Luck, todos regresaron a sus hogares en orden y silencio, algunos de los cuales continuaban llorando aun tras esto, quedando las palabras de Celestia en el corazón de la mayoría de los ponis, muchos sentían una gran impotencia y cólera por la pérdida de este príncipe de Equestria que se había ido.
En donde se encontraba el altar se podía divisar un gran ramo de flores que alfombraba el alrededor del altar.
El cuerpo del pequeño en lugar de ser enterrado en las tierras santas del imperio de Cristal, fue cremado y sus restos se guardaron en una vasija de porcelana con decoraciones azules, dicha vasija ahora mismo era sostenida por Celestia, quien no se veía con ganas de alejarse de los restos, aferrándose bien a ellas como si de su hijo en vida se tratara.
Al día siguiente, Celestia junto a su hermana y el resto de su familia se reunieron en un balcón bastante amplio donde se encontraba un carruaje guiado por nadie. Al poco tiempo también llegarían, las manes, Spike y Starlight.
-es momento de que regresemos a casa mis queridos ponis- dice la princesa Celestia con autoridad- por favor, avísenme cuando se le dé el alta a Twilight-
-claro princesa-
-eso me recuerda…. Por favor, cuando despierte agradézcanle por mí el haberse echo cargo de mi bebé mientras yo estaba…. Ya saben- murmura Luna un poco apenada, pues cuando ella estaba internada fue Twilight quien cuido de su hijo y cuando ella finalmente pudo ver a su hijo y se le permitían las visitas, Twilight había sido internado por la extracción de su tejido para donárselo a su hija, dado a este la poni pasa la mayoría del tiempo sedada por los medicamentes que se le dan para tratar su situación.
-mami… ya no soy un bebe- balbucea el pequeño Gloss.
-jiji, no hijo- le dice Luna mientras le hacía cosquillitas.
-yo se lo diré… cuando despierte- murmura Starlight con pena.
-gracias- dice Luna.
Starlight se aleja del grupo y se dirige con su amiga.
-cuídate- dice Starlight mientras abrazaba a su amiga.
-tú también- dice está recibiendo el abraso.
-cuando mama´ despierte te prometo que iré a visitarte- dice Starlight.
-gracias- murmura Tara con una sonrisa.
No muy lejos de ahí se encontraba Wes observando la despedida desde su habitación. Finalmente tras una larga despedida entre los presentes, Luna, Celestia y sus hijos suben al carruaje, ya a punto de irse.
-¡esperen!- se escucha una voz irritante y muy familiar, todos voltean y ven al príncipe Blueblood haciendo un esfuerzo por llegar con ellos.
-aj, pero que servidumbre hay aquí, le dije a esa criada de pelo arcoíris que me levantase temprano-
-¡a quien le dices criada!- exclama Rainbow Dash entre dientes mientras estaba a punto de arremeter contra el príncipe, pero Applejack y Fluttershy logran detenerla.
-¿vienes a despedirte?- pregunta Luna.
-¿eh? No, iré con ustedes a Canterlot, perdí mis aposentos en Manhattan, y según se mis aposentos de Canterlot no sufrieron mucho daño, aquí mi habitación es muy pequeña e incómoda sin mencionar que el servicio de sirvientes de aquí es horrible- se queja el príncipe Blueblood, siendo que pese a ya tener una apariencia madura seguía comportándose como un niño mimado.
-Okei, adelante sube- suspira Celestia con desinterés mientras Luna que estaba a su lado rueda los ojos.
-¡finalmente se me tratara como se debe! ¡Y recuperare al menos una parte de mis tesoros!- piensa este mientras subía al carruaje apresuradamente, llegando a empujar a Tara y a pisar el casco de Luna mientras tomaba asiento- ¡tu esposo no pudo aparecer un carruaje más grande! ¡Esto es indignante, estamos todos apretados!- dice este mientras se estiraba en el asiento, obligando a Luna y Celestia a orillarse.
Discord chasquea los dedos y hace que el carruaje se extienda dos metros más, al punto de casi desbordarse de la cornisa, al pasar esto se provoca un leve temblor en el interior del carruaje que hace que el príncipe tropiece y caiga de boca dado al sacudón.
-listo- murmura Discord mientras se estiraba- ahora, mmmmmm Fluttershy tú y Rainbow irán a Ponyville ¿no? Ya no hay trenes que pasen por halla, si quieren las puedo llevar-
-oh Discord muchas gra…..- murmura Fluttershy.
-¡ir sentada junto a ese infeliz! ¡Lo mataría a él antes de sentarme a su lado!- interrumpe Rainbow Dash.
- creo que concuerdo con ella- piensa Rarity.
Finalmente tras tantas despedidas Discord usando sus poderes hacer que el carruaje flote en los aires y una vez en el cielo este desaparece en las nubes. Antes de desaparecer en el aire desde el suelo se encontraba Starlight quien miraba en dirección a la carroza, divisando a Tara recargada junto al cristal, es entonces que la potrilla aun sabiendo que ella no podía verla, no dejo de agitar su casco, como signo de despedida ante su amiga.
Twilight se encontraba sola en la enfermería, recostada en su cama, mostrándose muy pensativa y confundida, su corazón no dejaba de latir apresuradamente mientras ella dentro de sí intentaba calmarse, pero en su mente todo era un caos, con cientos de ideas cruzándose por su cabeza al mismo tiempo.
Finalmente la princesa no lo resiste y se levanta de la cama, para salir a caminar y así intentar relajarse, tratando de distraer su mente con la caminata, pasando por los pasillos del castillo, sin percatarse siquiera que no había nadie, ni siquiera los guardias nocturnos que cuidan de los balcones y salones imperiales, ella estaba completamente sola, sin embargo esto importaría poco para ella, pues en su mente seguía confundida, al punto de que aun si hubiese alguien rondando por los pasillos, posiblemente ella no le habría puesto atención. Twilight continúan caminando con la mirada baja y aparentemente sin un rumbo prefijo, pues solo caminaba, y no se mostraba interesada en algún sitio en específico, al menos, no conscientemente. Es entonces que la princesa levanta por unos instantes la mirada y se encuentra con la sala de maternidad, Twilight se queda posada por unos instantes frente a la entrada, como si el tiempo se hubiera detenido para ella, cuando finalmente reacciona, esta mira con intriga en todas direcciones como si nuevamente le importase si alguien se encontraba cerca y la viera hacer lo que estaba a punto de atreverse. Twilight entra a paso lento por el salón de maternidad, no tarda mucho en llegar a la habitación donde se encontraban los bebés. En esta sala se encontraban varios pequeños recién nacidos, sin embargo uno se destacaba entre los demás, en el centro de la habitación, se encontraba una pequeña criatura envuelta en una sábana rosada.
Twilight entra a la habitación y abriéndose paso sigiloso entre las demás cunas, esta se dirige hasta aquella cuna donde se encontraba la criaturita cubierta con la manta rosada, al llegar esta se detiene y se queda parada por unos instantes, como si no pudiera creer lo que estaba presenciando, lentamente Twilight levanta su casco y lo acerca contra el pequeño durmiente, toma la sabana, lista para descubrir al pequeño, pero algo en ella se lo impedía, era como si no tuviera el valor suficiente para enfrentarlo ¿por qué? ¿Por qué no tendría valor de ver a un bebé durmiendo? Ella estaba a punto de alejarse y salir de ahí, pero en eso una ventisca que no debería estar hay azota contra Twilight y la pequeña cuna, mandando a volar la sabana, Twilight mira en todas direcciones muy confundida, se suponía que no hay ventanas ¿por dónde pudo entrar una ráfaga de viento tan fuerte? no importa ya, Twilight mira al pequeño infante con bastante sorpresa y asombro, una pequeña alicornio con piel blanca como la leche y crines negras como plumas de cuervo con destellos purpuras al ser bañada con la luz de la luna.
Pese a la fría ventisca que resoplaba, la pequeña potranca no se inmutaba, no había señal de que esta despertase, ni siquiera soltó una mueca de incomodidad ante la ventisca, simplemente siguió durmiendo como si nada pasara. Twilight acerca su casco hasta la potrilla, palmando su frente, sintiendo como está aún estaba caliente, pese al frio que empezaba a manifestarse. La pequeña seguía respirando, y entre bostezos la pequeña balbuceaba palabras sin forma alguna, simples balbuceos de bebé, e incluso llego un momento en el que ella empezó a hacer burbujas con su saliva, se formó una grande que estuvo varios segundos de pie, inflándose más y más hasta que finalmente estalla y salpica a Twilight con algunas gotitas de saliva, Twilight pasa su casco por su mejilla y empieza a reír. Twilight acaricia con su casco el vientre de la bebé, haciéndole un cariñito delicado en un añoro por hacerle cosquillitas, mas esta no tenía el valor de despertar a la pequeña de su letargo, simplemente está usando su magia levita la manta que hace un momento había sido volada con el viento, tapando a la pequeña con mucha delicadeza, y justo cuando finalmente había terminado, nota como la pequeña lentamente empezaba a abrir sus bellos y delicados ojos morados. La bebe empieza a sonreírle a Twilight, esta se pierde en la tierna mirada de la pequeña, aquella risita tierna empezaba a cautivar su delicado corazón ya debilitado, la poni lila toma a la bebe entre sus cascos rodeándola con estos, mientras no dejaba de mirar a la pequeña criatura, esta comienza a acurrucarse entre los cascos de ella, una ligera sonrisa se empieza a dibujar en su rostro.
-no te preocupes pequeñita, yo te voy a cuidad, mi pequeña princesa-
-hoy parece que tienes un lindo sueño- murmura la pequeña Starlight mientras nota como una sonrisa se formaba en el rostro de su madre. Sentada sobre una silla se encontraba la joven princesa, observando a su madre dormir pacíficamente. Esta su casco contra la crin de su madre y comienza a acariciarla- descansa- murmura ella mientras con su magia levitaba las sabanas de su madres y la tapaba con estas, cubriendo los vendajes que Twilight tenía alrededor de su vientre.
Starlight se levanta y estaba a punto de irse, cuando en eso esta se encuentra a Wes, el cual se sobresalta cuando la potrilla lo mira.
-¡disculpa! ¡Yo solo!- murmura el potrillo avergonzado mientras estaba a punto de irse apresuradamente.
-espera- dice ella, Wes se detiene, aunque aún se mantiene nervioso- ¿Por qué me estas siguiendo?- dice esta con un tono severo.
-yo… yo….- murmura el potro muy nervioso y asustado- lo siento… no lo volveré a hacer-
-jeje, estoy jugando solamente- dice Starlight con un tono juguetón, Wes se le queda mirando un tanto extrañado, al notar como rápidamente Starlight le muestra una sonrisa y al segundo siguiente esa sonrisa desaparece y esta vuelve a tener una mirada baja y un tanto depresiva.
-¿te pasa algo malo?- pregunta Wes con timidez.
-no….-
-es… ¿estas segura?-
-si Wes…. Muy segura- murmura Starlight con tristeza.
El joven Wes mira a Starlight con un poco de intriga y preocupación, este no sabía bien que es lo que estaba pasando en la mente de la joven princesa, pero solo con mirar su expresión y comportamiento más tranquilo, podía notar que ella no estaba bien, y que algo le pasaba.
Starlight regresa su mirada a su madre, regresando a su postura depresiva y perdiéndose nuevamente en sus pensamientos de culpa, tristeza y dolor, la potrilla se sentía sola nuevamente, su madre estaba internada ahora, su mejor amiga ya había regresado a Canterlot, Spike cuidaba de su nuevo hermanito la mayoría de las veces, y aunque abecés ella le ayuda a cuidar de este, la joven princesa aún no se siente capacitada como para hacerse responsable por su hermanito de solo algunas semanas de nacido, abecés ella tiene miedo de que algo le pase mientras ella lo cuida, pues es tan pequeño y delicado que incluso le da miedo cargarlo si alguien no está presente, en especial por el desafortunado historial de enfermedad que ha tenido su familia.
Starlight le prometió a su madre que cuidaría de su hermanito mientras ella estuviera internada, pero la princesa no se siente aun lista como para hacerse responsable de su hermano, en especial siendo este aún demasiado pequeño, por ello ella se encuentra ahora aquí, cuidando de su madre.
De repente Starlight siente como algo la rodea con sus cascos, la potrilla se muestra un tanto confundida, es entonces que esta se da cuenta de que se trataba de Wes dándole un fuerte abraso.
-Wes… que… ¿Qué haces?- pregunta esta mientras sentía como el potro la rodeaba completamente con sus cascos y ella empezaba a sonrojarse un poco.
-te doy un abraso…. Eso…. Ayuda… ¿no?- dice el potro un tanto confundido, pues ni el mismo sabía lo que estaba haciendo, solo tenía en su mente aquella imagen en la que Twilight lo abraso cuando él se sentía confundido.
Starlight deja que Wes continúe y termina contra el pecho de este llegando a escuchar sus latidos por unos instantes, la paz que Starlight llego a sentir por unos momentos fue tal que incluso empezaba a cerrar los ojos, hasta que en eso se da cuenta de lo que estaba pasando, separándose bruscamente de Wes un tanto exaltada, Wes sintió miedo y vergüenza ante esto e igualmente se separó de Starlight.
-gracias- murmura Starlight mientras le regresaba el abraso- es lo que necesitaba- murmura esta con una ligera sonría mientras se iba dejando al potro un tanto confundido.
En Canterlot, un carruaje aparece y aterriza en el gran salón del trono, atravesando los muros, y estando cerca de arremeter contra los tronos reales y arrollarlos.
Discord aparece y abre el carruaje, un delicado casco blanco se asoma y Discord inmediatamente lo tomo y ayuda a salir como todo un caballero, con todo y traje de botones.
- gracias- suena una vos masculina mientras se bajaba del carruaje, cosa que hace que Discord abra completamente los ojos y suene de repente un sonido de platos rompiéndose, el draconequus se separa bruscamente del unicornio blanco.
-ejem- dice Discord con disgusto y repudio, mientras miraba con bastante desprecio a Blueblood, quien lo miraba con desinterés.
-mis cosas están en el maletero, llévalas a mi habitación- dice el príncipe mientras se habría paso por el salón del trono. Discord estaba a poco de usar sus poderes para hacer volar a este príncipe hasta la luna de forma literal, el draconequus empezaba a rechinar los dientes a una provocación de hacer realidad su fantasía.
-Discord- se escucha desde el interior del carruaje, cosa que logra distraerlo, este inmediatamente voltea y ayuda a su esposa a salir del carruaje, Celestia mira a su alrededor.
Mientras todos bajaban Discord nota que dentro se quedó un balde- eso es…-
-mami no se sentía muy bien en el camino- dice Tara mientras se limpiaba con un trapo una mancha de vómito, pues cuando empezó, Blueblood la uso como escudo para no ser salpicado.
-pero…. ¿está bien? ¡Cariño estas bien!-
-si… estoy bien mi cielo…- suspira Celestia.
- pero…. ¿Por qué no me dijeron?-
-ya habían pasado poco más de la mitad del camino mi cielo- murmura Celestia.
-pero….- murmura Discord mientras le tomaba la temperatura a Celestia sacando un termómetro de la nada.
-estoy bien…. Solo me marie un poco, je… no debí comer tanto en el desayuno- balbucea Celestia con el termómetro en la boca.
-¿estas segura que te sientes bien?- murmura Discord preocupado.
-si mi cielo…. Si no fuera así, créeme que te abríamos pedido que te detuvieras- dice esta mientras se quita el termómetro y se lo entrega a su esposo.
-bueno…. No tienes temperatura…- suspira Discord.
-nop, solo estoy un poco cansada por el viaje…. ¿Por qué aterrizaste en la sala del trono?- murmura Celestia con inexpresividad al darse cuenta de lo que había pasado.
-porque tu habitación está a solo un par de puertas, y así no tendrás que pasar por las escaleras mi cielo- dice Discord con cariño.
-supongo que está bien- suspira Celestia, quien estaba aún algo mareada y agotada como para reprenderlo, sin mencionar que viéndolo desde otro punto de vista era un detalle tierno, y dejando de lado la alfombra dañada, no causo ningún daño en el salón del trono. La princesa del sol usa sus cascos para mover su silla de ruedas, pero en eso Discord toma de la silla, y de paso coloca a Tara en el regazo de Celestia, quedando junto a la vasija donde se contenían las cenizas de su hermano, esto Tara lo sabía, y no estaba muy segura de como sentirse ante esto.
-¡muy bien! ¡Ahora señoritas les mostrare su nuevo hogar!- exclama Discord mientras arrastraba la silla de ruedas con Luna Cargando a su hijo caminando a un lado de ellos, y por detrás una montaña de maletas flotantes que pertenecían a ellas, quedando únicamente en el carruaje las maletas de Blueblood y el balde con el vómito de Celestia, las puertas del carruaje se sierran con seguro, dejando encerradas las maletas del príncipe de risos dorados.
-muy bien, esta será su habitación, Luna- dice Discord mientras abría la puerta del cuarto de Luna- muchas de las cosas son las que tenías en tu cabaña, espero no halla problema- dice Discord un tanto emocionado, puesto a que él se la paso los siguientes meces arreglando el castillo, y esperaba que se le felicitara y alagase por esto.
-no… es prefecto… muchas gracias Discord... no debiste- dice Luna con una sonrisa mientras se adentraba en la habitación.
-espero les guste- murmura Discord mientras hacía que las cosas de Luna aterrizaran a un lado de su puerta- si quieres en un momento regreso y te ayudo a desempacar-
-Jeje, no gracias- dice Luna- es solo que…-
-¡muy bien pasemos a la siguiente habitación!- dice Discord mientras se lleva la silla de ruedas y tras ellos los seguían las maletas de Celestia y Tara.
La siguiente puerta por verse era la habitación de la joven Tara, la cual era muy diferente a como era originalmente, probablemente si la potrilla no hubiese perdido la vista, su primera reacción seria de completo disgusto e incluso algo de molestia por lo que su padre había hecho con su habitación, mas sin embargo la potrilla pronto se daría cuenta de que algo no andaba bien con su cuarto al entrar y pisar el alfombrado.
-¿una alfombra?-
-sip- dice Discord con orgullo mientras veía a su hija desplazarse por su habitación, mientras que a su lado se encontraba Celestia con una mirada bastante sobresaltada.
-¿pero qué hiciste a la habitación de nuestra hija?- murmura Celestia.
-ahora es más segura para ella- dice Discord con orgullo y astucia mientras contemplaba que prácticamente cada centímetro cuadrado de la habitación estaba de alguna forma acolchado y suave, con muebles hechos de un material esponjoso y peluche asemejándose a las nubes, todo el piso y paredes alfombrado con un tapis especial que recibía los golpes y de alguna forma evitaba que sin importar si ella tropieza o chocase con algo no se haría ni el más mínimo daño.
-¿te gusta?- le pregunta Discord a su esposa, pero esta no le responde- saque la idea de uno de los libros de cuentos que le leíamos a nuestros niños, jeje tierra de algodón de azúcar y galletas, lo malo del algodón de azúcar es que es muy pegajoso pero pude encontrar un material similar, pensaba usar nubes, pero esas se deshacen muy fácil- comenta Discord- pensaba en hacer que todo el castillo fuera así, pero no estaba muy seguro así que me gustaría consultarlo con tigo-
-¡No!- responde Celestia inmediatamente.
-bueno mmmmmm supongo que pasa su habitación está bien, pero aun así habrá que hacer arreglos para convertir este castillo más adecuado para ella ¿no crees?-
-Discord….. Luego hablaremos de eso- suspira Celestia.
-¿Qué opinas hija?-
-está bien…. Em…. Gracias papi- murmura Tara mientras comienza a dar del saltos en el alfombrado, pareciéndole un poco divertido para ella.
- ves le gusta, quizás debamos hacer lo mismo con el resto del castillo-
- qué bueno que no puedes ver hija- piensa Celestia mientras Discord la llevaba a su habitación- quizás ese cuarto te habría encantado a los 4 años, pero ahora que estar por cumplir 14…. no se cómo reaccionarias al ver tanto rosa-
Finalmente Discord le muestra la que sería su habitación de ambos, Celestia se muestra un poco sorprendida, pues parecía como si este lugar se hubiese congelado en el tiempo al permanecer completamente intacto y tal cual ella lo recordaba.
-¿Qué te parece?-
-me encanta….-
-también… em… - dice Discord mientras se dirigía a una cortina y tiraba de este mostrando una pared repleta de retratos familiares- aquí… puse algunas fotografías nuestras…. Mira…. Aquí esta cuando Tara tenía cuatro años… y aquí… cuando tú y yo nos… bueno…. – murmura Discord mientras contemplaba un cuadro donde se mostraban en su boda, destacando Celestia con su hermoso vestido de bodas.
-¿te pasa algo?- pregunta Celestia al notar a su marido un poco perdido.
-aun con todo lo que ha pasado… aun eres muy hermosa- murmura Discord.
-si….- murmura Celestia mientras hacia una cara de asco.
-¿seguras que estas bien?-
-si… solamente tengo…. Mal sabor de boca- murmura esta.
-¿una menta?- dice Discord sacando de la nada un tubo de pastillas de menta.
-je gracias….- dice tomando una.
-muy bien… si quieres recuéstate, mientras yo desempaco las cosas… por lo mismo deje la cama preparada- murmura Discord mientras habría un par de cajas, sacando de una de estas las prótesis de Celestia, las cuales inmediatamente guarda en el armario.
-Discord… por favor…. Has eso después….-
-mmmmm nop-
-Acabamos de llegar-
-hay mucho que hacer-
-Jeje, desde cuando eres tan trabajador-
-¿Qué dices? Siempre eh sido muy trabajador, por si no lo sabias, ejecutar el caos es todo un arte y un trabajo minucioso, no es algo que se pueda tomar a la ligera- comenta Discord.
-jeje, lo que digas- murmura Celestia mientras se tendía en la cama- ¿Qué cenaremos esta noche?-
-no lo sé, supongo que tendré que cocinar algo- comenta Discord.
-¿tu, cocinar?-
-sip ¿hay algún problema?- comenta Discord- intente convencer a los sirvientes de regresar, apenas convencí a algunos guardias y mozos, ellos vendrán en una semana creo, pero eh tenido dificultades con mucamas y cocineros- murmura Discord con disgusto- ponis cobardes-
-bueno…. Si lo que cocinas es comida, supongo que no hay problema-
-¡a no! ¡Ahora de castigo comerán papel corrugado con salsa de soya!- exclama Discord y en eso ambos se echan a reír.
-jeje, eso es lo que más amo de ti, siempre encuentras la forma de hacerme reír- piensa Celestia mientras se levanta y en eso esta divisa la urna donde se encontraban los restos de su hijo, Celestia la levita con su magia y la toma entre sus cascos, mostrándose nuevamente un poco triste.
-no te preocupes…. Ya nunca más los dejare- dice Discord mientras tomaba a Celestia del casco y la besaba profundamente en la boca, dándole un fuerte abraso en el que la vasija quedaría en medio como si esta se tratase de su hijo.
Pasada un par de horas, Discord deja a Celestia, prometiéndole que regresaría con algo sabroso para la cena. Celestia se encontraba recostada en su cama, con el recipiente donde contenía los restos de su hijo, fuertemente abrasados contra su pecho, mientras recordaba los buenos tiempos, cuando su niño era solo un pequeño e inquieto bebé, los cumpleaños, los juegos, pero el recuerdo que finalmente la desmorono e hizo que callera en llanto fue la primera vez que lo vio, cuando este había nacido luego de varias horas de un parto duro y agotador, verlo tan pequeño y delicado, siendo acercado por uno de los médicos a ella, y Celestia esforzándose por mirarlo, acerca su casco para tocarlo, y en eso el pequeño la toma con su pequeña garra de agila, pues había nacido con la forma de su padre, pero aun así era para ella lo más hermoso que nunca antes había visto, su niño, su pequeño bebé.
Celestia se levanta, limpiándose las lágrimas con las sabanas, aun sosteniendo con fuerza la urna.
-te amo mamá- escucha ella en su mente mientras recordaba la última vez que lo vio con vida, esta mira la urna y recuerda en eso las últimas palabras que le dijo su hijo.
-por favor déjame ir-
Celestia solloza, pero deja de llorar, esta abraza con más fuerza la urna mientras miraba alrededor de su habitación, en eso mira en dirección a su armario.
Al poco tiempo por la puerta entra Discord, cargando con sigo un platón con una ensalada, un pastel y una tetera, pero se encuentra con la sorpresa de que su esposa no se encontraba en la habitación. Asustado y preocupado deja la bandeja y busca por todo el castillo, más pronto sus miedos terminarían al finalmente encontrarla, pasada al borde del balcón de la torre más alta de Canterlot, y en su lugar este sentiría gran asombro al ver a su esposa usando las prótesis, estando como si las prótesis formaran parte de ella, perfectamente de pie sin parecer que en cualquier momento caería, esta estaba firme, mirando hacia el atardecer de su hermana.
Discord estaba a punto de llamar a su esposa, pero en eso esta nota que saca la urna donde se contenían las cenizas de su hijo, Celestia mira la urna y luego la abre dejando que las cenizas se esparzan con el viento.
-ahora…. Podrás descansar en paz…- murmura Celestia con una lagrima rodando por su mejilla- hijo mío… ahora serás libre-
