El despertar del demonio.
Capítulo 16. Armas de doble filo.
En la cima de una cornisa, se encontraba posado un unicornio azul, mirando en el horizonte con bastante seriedad, pensando en lo que alguna vez fue su vida pasada, vida que añora pero al mismo tiempo siente demasiado dolor de recordarla.
Diario de Night Light- Día: 573
Ha pasado un tiempo desde que volví a escribir en este diario. No me había nacido volver a escribir, pero con el nacimiento de mi nueva hermana, me he puesto ha pensar en muchas cosas.
Night Light, se supone que ese es mi nombre ¿no? Es el nombre que me pusieron mis padres al nacer.
La vida te trae sorpresas inesperadas, uno no puede saber que será de su futuro, que le espera a la vuelta de la esquina, uno nunca piensa en que las cosas puedan cambiar tan fácil, en un instante, todo puede cambiar y la vida que conocías terminara por siempre, en mi caso, ya van dos veces que puedo decir esto, la primera fue en aquella tormenta… mis recuerdos previos a ella no son muy claros, recuerdo una cabaña, y en ocasiones, también creo recordar a mi madre, sus ojos, como me cuidaba, ella ya no está, no recuerdo que paso, solo que esa noche de tormenta yo...
De pequeño me separe de mi familia, quizás algo muy terrible, era solo un potrillo d años a lo mucho, no recordaba nada, pero pareciera como si no importase mi pasado, mi madre adoptiva me dio todo lo que pudiera desear
Muchas cosas han pasado a lo largo de mi vida, sorpresa tras sorpresa, mis recuerdos de mi infancia no son muy claros, sobre todo aquellos que se desarrollan antes de llegar con Fluttershy quien me crio y cuido por poco más de 10 años y quien llegue a considerar mi madre…. Blu, así es como me pusieron, 10 años estuve con ella, hasta que nuevamente mi vida dio un giro inesperado, y me vi forzado a dejarlas, no solo a Fluttershy, sino también a aquella que consideraba el amor de mi vida.
Todo puede cambiar en un solo instante… ahora, estoy de regreso con mi familia, mi padre, mi hermana, ahora incluso soy tío y tengo una nueva hermanita, entonces… ¿Por qué no estoy feliz?
Me abro paso por los pasillos, paso por la habitación de mi padre y su nueva esposa, apenas echo un vistazo y logro divisar a aquella pequeña criatura que estos poseen entre sus cascos, sus rostros de alegría provocan un estado completamente opuesto en mi… no estoy seguro porque… quizás.. Por qué…. Aun la extraño….. no puedo regresar…. No puedo…. No después de lo que hice… no sería capaz de encárarlos… tengo miedo…. ¿Qué habrá sido de mi madre? ¿Algún día llegara a perdonarme? ¿Qué será de Lúthien? ¿y mis hijos? Ni si quiera sé si nacieron bien… y si son como yo….. ya habrán nacido…. Pero…. Mi corazón se destroza al solo imaginar lo que les pudo haber pasado.
Intente regresar, pero, me perdí en el bosque, nunca antes lo había recorrido, y no había forma de que supiera el camino de vuelta, sin mencionar lo extenso qué este sería, según me cuenta mi madre, les tomo barios meces pasar del Bosque Everfree, quise buscar a alguien que me llevara, pero el desgraciado guardia de cabello roza se negaba, y ni hablar de mi padre, creí que él me ayudaría, pero al final, se negó, había abandonado ese mundo y yo perdí la esperanza de algún día regresar, aun sueño con regresar algún día… pero quizás ya nadie me espere en ese mundo, les di la espalda, ¿Por qué ellos no me la darían a mí?
Para intentar distraer mi mente, me aventure nuevamente por el pasillo donde se encontraba la colección de armas del "Herrero" el amo de este castillo, y mi nuevo abuelo por así decirlo. Aquí se encuentra una amplia selección de armas de todo tipo, espadas, escudos, lanzas, cada una diferente a la otra, echa con distintos materiales, ¿cuáles? No lo sé, hasta antes de llegar a este sitio solo conocía los metales más comunes "oro, aluminio, cobre, bronce, hierro, etc." ¿Quién iba a saber que abría más variedad de metales y elementos? Según se dice la mayor parte de estas armas fueron forjadas por el mismo "Herrero" y algunos de sus hijos, según me han contado, guardan habilidades especiales ¿Qué clase de habilidades? no lo sé, y en momentos han llegado a picar un poco mi curiosidad. Cada una de las armas está detrás de un cristal reforzado y hechizado, si bien en estos pasillos es raro ver a algún guardia merodear, en las salidas de estos pasillos solo encontraras lobos gigantescos que resguardan las entradas para que ningún intruso tome algo que no le pertenece. Al principio no me atrevía a venir por estos lares, dado al miedo que me generaban los guardias y demás protecciones de este lugar, ahora, esto poco me tiene cuidado, supongo que ya me estoy acostumbrando a estar aquí.
Iba caminando por los pasillos, hasta que finalmente llegue al salón central que conecta estos pasillos, justo en el centro se encontraba una columna de cristal, y dentro se podía divisar una espada, echa con un material que no podía ser ninguna clase de metal, mas parecía una roca, dicha espada era enorme y poseía bordes acerrados y aspedos, mas parecía una estatua con empuñadura que una verdadera espada, la verdad, esta de toda la colección era mi menos favorita, la verdad nunca me gusto el diseño, y no entiendo a quien se le pudo haber ocurrido dejar esta cosa en el centro de esta exposición.
Esta vez al llegar me topé con algo que no esperaba, frente aquella espada de piedra se encontraba un alicornio blanco, de crines negras y ojos dorados como el mismo sol mirando aquella espada con un aire de severidad, ya anteriormente había visto algunos ponis y lobos que viene a ver este sitio, todos invitados de alguno de los hijos del rey, mas siempre estos están acompañados por ellos, este poni estaba solo, y aún más intrigante, era un alciornio. Los únicos alicornios que hay en estas tierras son los hijos del Herrero, por lo que me sorprendió mucho verlo, aunque, según se el "Herrero" tiene 13 hijos, de los cuales apenas conozco 7,
Vi como el alicornio levanto su casco y lo coloca contra el cristal, yo en ese momento estaba a punto de interferir puesto a que los cristales que resguardan las armas del "Herrero" están protegidos por un hechizo que repele a quien lo toque, pero en eso, el cristal no lo daña, de echo parecía como si el escudo no estuviese, el toco el escudo como si nada. El alicornio mantiene su pesuña contra el cristal por un rato, mirando el objeto con una expresión de tristeza, me vi tentado a leer su mente, pero en eso me di cuenta de que no podía acceder a sus pensamientos, sin importar cuanto me esforzara ¿Quién o qué es este sujeto? Quise preguntarle pero en eso escucho la vos de "13" quien saluda cordialmente al extraño, abrasándolo y diciendo que había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron, yo me retiro, limitándome a escuchar la conversación con ayuda de mis agudos oídos, según parecía, este sujeto vino solamente a este mundo para ver al bebé de "13" y mi padre, parecían hermanos, pero había algo que no cuadraba, entre sus pláticas, pude escuchar su nombre, me parecía que era "Serkis"
En el imperio de cristal se encontraban dos jóvenes alicornios acompañados de una carriola, paseando por las calles de la ciudad y terminando en la plaza central del imperio ambos ponis se detienen y preparan un pequeño pidgin.
-no sé cómo me convenciste de esto- murmura la joven alicornio amarilla.
-ya te dije, no es bueno que se quede encerrado todo el tiempo, requiere de aire fresco- responde el otro.
-aj… como digas Wes- murmura Starlight con bastante pena mientras mira la carriola y ve a Wes sacando al pequeño Eclipse de esta, el alicornio rojo oscuro lo coloca entre sus cascos y con cuidado lo coloca sobre el césped.
-tranquila, esta parte de la ciudad es poco transitado, este es el terreno de prácticas para los juegos equestrianos, y está cerrado hasta el próximo mes cuando empiezan los entrenamientos, mmmm creo que este año se desarrollaran en Cloudsdale- comenta Wes como un vagó intento de romper el silencio.
-aja- fue la única respuesta que dio Starlight, causando una sensación de incomodidad para el otro potro.
En eso el pequeño eclipse empieza a mostrarse algo inquieto, Wes lo mira y nota como el pequeño bebé se mostraba bastante inquieto y alegre al ver unos pajaritos sobrevolando muy cerca de ellos, él bebe comienza a reír con bastante alegría, cosa ante los oídos de Starlight causo una sensación que nunca antes había sentido, por unos momentos la joven yegua soltó una sonrisa y con ello una ligera risita de ternura, como si la alegría del pequeño bebe se le hubiera contagiado.
-¿vez? Te dije que le gustaría- murmura Wes con una sonrisa.
-je, no sé a qué te refieres- murmura Starlight mientras volteaba en otra dirección -¿Cuándo vendrá tu madre?-
No estoy seguro…. Creo que dijo que regresaría en 4 días… mmmm quizás en un par de días más-
-okei…-
-¿Por qué preguntas?-
-por nada en especial- suspira ella.
-bueno…. Em…. Si no estás cómoda con esto…. Em… si quieres yo me hare cargo de tu hermanito… sé que no te agrada mucho cuidarlo-
-¿de qué estás hablando?-
-sé que no te gusta estar así…. – murmura Wes con un tono triste- no te culpo… realmente…. Nunca antes… estuve cerca de otros ponis que no fueran mi madre o mi hermana-
-Wes…. No te dejare solo con el bebé… es mi responsabilidad de echo.. en cuyo caso… el único que está en su derecho a dejarlo eres tu-
-la verdad… no me molesta cuidarlo… si quieres salir con tus amigas… adelante-
-amigos… aquí no tengo amigos Wes… todos mis amigos de Ponyville y Canterlot… ya no están… unos se mudaron a otras ciudades lejos… y otros…. –
-¿Por qué no intentas hacer amigos aquí? tu hermana me conto mucho sobre la facilidad que tienes para hacer nuevos amigos….-
-en realidad… no tengo ganas de eso….- suspira Starlight mientras se mostraba muy seria.
-¿Por qué no?-
-olvídalo si- murmura ella con un tono sombrío.
-de… de acuerdo- murmura Wes con algo de preocupación, siendo que este deseaba saber en verdad que era lo que estaba pasando por su mente, pues quería saber qué es lo que le pasaba para poder ayudarla, mas sin embargo no tenía el suficiente valor como para preguntarle.
Era de tarde en Canterlot, desde llegado el amanecer Celestia y Spike se encontraban revisando una serie de documentos y libros antiguos buscando una respuesta a una pregunta que aún no conocen. Luego de acomodar algunos libros que previamente Celestia había revisado, Spike salió de la biblioteca por un poco de té y galletas, dejando la charola a un lado de Celestia, en una parte de la mesa que no estaba tapizada de libros.
-no debiste- murmura Celestia mientras no despegaba su mirada sobre un antiguo libro de historia.
-Discord me dijo que vigilara que no te malpases con las comidas- explica Spike, pero luego se queda callado al ver que aquella charola de galletas que había traído, casi estaba por acabarse, este mira a Celestia y nota como esta tenía muchas morusas y migajas de las galletas a lo largo de sus labios mientras continuaba masticando, y al poco tiempo esta con su magia toma otra galleta y la introduce en su boca, todo esto lo hacía sin despegar ni por un instante su mirada de aquel libro.
-iré por mas….- murmura Spike mientras se retira y al poco tiempo regresa con otra charola, para cuando este llego, de aquella primera charola de galletas que trajo, ya solo restaban unas cuantas migajas.
-hay algo que no cuadra- murmura Celestia muy frustrada mientras cierra el libro con fuerza y lo deja caer sobre una pila de libros ya revisados.
-¿Qué cosa?- murmura Spike.
-estos documentos son más antiguos que yo…. Y no hay nada…. Nada referente a esa piedra- dice Celestia muy frustrada mientras colocaba sus cascos contra sus cienes empezando a brotárselas ligeramente para así poder calmar un poco su estrés.
-la gema…. ¿es verdad que fue la causante de aquel golpe a Manehattan?- pregunta Spike con algo de preocupación e intriga.
-no es seguro aun, no fue encontrada…. Pero es posible- murmura Celestia con bastante inexpresividad mientras introducía otra galleta en su boca- una gema que es capaz de provocar en los que la rodean un estado psicópatas descontrolados y sedientos de sangre, ¡no puedo dejar que algo con semejante poder siga por ahí, tengo que encontrarla! pero hay algo más… alguien se está burlando de mi… y resguarda esa gema, algo que sabe que es lo que es- piensa ella con bastante seriedad.
-¿princesa?-
-gracias por las galletas- murmura Celestia con bastante seriedad.
Luego de un par de horas Spike regresa a los libreros, buscando algo que quizás pueda ser de utilidad mientras Celestia revisaba los libros que ya tenía consigo.
-bueno, esta es la sección privada donde están los documentos de Stars Will, mmmmmm no hemos revisado todos los libros aun, quizás haya alguno que le sea de utilidad- se decía Spike así mismo mientras caminaba por ese pasillo.
- todavía Recuerdo cuando Twilight venía a este sitio cada mañana, desde que se le permitió entrar en esta sección, jeje, no durmió por días enteros dado a la emoción que esto le provocaba… Twilight…. Espero que te mejores pronto... ¿Cómo estará Starlight y el pequeño Eclipse?- pensaba este con algo de nostalgia.
Spike revisa cada uno de los libros de reojo, revisando las contraportadas y los índices, la mayoría los descarta rápidamente dado a que él ya tenía una idea de su contenido al ser algunos de los que Twilight usaba para estudiar, muchos eran libros de estudios antiguos, reportes y algunos diarios del viejo hechicero, estos últimos eran los que más le interesaban a Celestia dado a que quizás en alguno de ellos venga la respuesta a este caos, Spike tenía esto en mente, y en base a este dato era como el enfocaba su búsqueda por esta extensa biblioteca.
-veamos….- murmura Spike mientras toma un libro ubicado en la parte más alta de una de las estanterías, dado a esta obviamente tuvo que usar una escalera para llegar a este- clasificación de criaturas de las tinieblas- murmura Spike con bastante seriedad, en eso este abre el libro revisando el índice.
- tejedoras de la muerte, dragones oscuros, murciélago vampiro de las montañas nubladas, Juvis- lee los títulos de algunos capítulos mientras iba pasando cada hoja, deteniéndose solo para ver algunas ilustraciones, las cuales le parecían muy tétricos y en algunos casos grotescos, cada una de las ilustraciones era solamente dibujos hechos a pesuña, sin embargo el detalle y realismo de cada uno hacían pensar lo contrario.
-por Celestia…. Uj…. Creo que no me gustaría estar cerca de ninguna de esas cosas- murmura Spike con algo de intriga mientras cierra el libro y estaba a punto de colocarlo en su lugar, cuando en eso este divisa algo que llamo su atención, Spike introduce su garra de entre los libros, llegando a tentar algo que se encontraba por detrás.
-¡Si! Aj… cre…. Creo que…. Lo tengo- murmura Spike con algo de dificultad mientras intentaba estirarse un poco más para alcanzarlo, sus dedos alcanzaban a tocarlo, pero aún le faltaba poco para poder tomarlo, con sus dedos intenta voltearlo y así tener más margen e agarre, pero al intentar llegar al borde Spike tenía mucho menos espacio para moverlo- falta poco… falta poco….- murmura este mientras daba un último estirón, con el cual finalmente logro tomar el libro, pero pronto se arrepentiría de ello al sin querer tumbar la escalera donde se encontraba recargado, quedando atorado por encima del librero.
-¡hay no! ¡Ahora que hago!- dice este muy exaltado mientras su corazón empezaba a ir fuertemente al ritmo en que el librero empezaba a balancearse dado al último impuso que Spike dio para tomar ese libro, el dragón se encontraba completamente inmóvil, esperando que el balanceo cesara, pues sabía que si este continuaba quizás el librero terminaría cayendo, aplastándolo junto a la tonelada de libros que este resguardaba, pese a tratarse de solo unos minutos, para el dragón esto fue eterno, pues en verdad se encontraba sobresaltado. Cuando finalmente cesa el balanceo, Spike da un suspiro de alivio, pero aun sus problemas no habían terminado, pues seguía colgando del librero, el dragón intenta acomodarse para bajar, dando gracias a que sabía cómo trepar y bajar, pero aún estaba con el pendiente de que un movimiento en falso podría significar que el librero callera sobre él.
-con cuidado… con cuidado- murmura Spike mientras introducía lo que tenía en su garra entre sus dientes, para así poder usar las dos garras, le toma algo de tiempo, pero finalmente logra llegar al suelo.
-uf…. Por poco- dice este entre dientes, es entonces que se da cuenta que aun traía algo consigo, lo saca de su boca y admira un viejo y antiguo libro de apuntes, que en efecto era del hechicero.
-aj… creo que me trague una telaraña- dice este con repudio mientras se limpiaba la lengua, nuevamente toma el libro y revisa su contenido, no tenía índice dado a ser un libro de apuntes, donde nada estaba organizado, siendo más el día a día del hechicero, entre las páginas Spike encontró barios apuntes de algunos experimentos y viejos hechizos, de los cuales, Spike ya había oído al encontrarse muchos de estos en sus libros de hechizos, pero es entonces que Spike se encuentra con algo en las páginas finales, se encontraba un relato, el cual no tendría tanta importancia dado a las cientos de vivencias que el hechicero contaba entre sus libros de apuntes, de no ser qué junto a este relato se encontraban algunas páginas sueltas, las cuales eran referente a un tipo de criatura diferente, de la cual nunca antes se había conocido.
-esta cosa….- murmura Spike bastante alterado mientras leía la descripción de la criatura, rápidamente este corre con el libro entre sus garras a toda prisa, saliendo del pasillo privado y regresando a donde estaba Celestia, pero al llegar Spike se sorprende al darse cuenta de que esta ya no se encontraba. Luego de dar un rápido vistazo por la biblioteca este estaba a punto de salir de la biblioteca para buscarla en su habitación, pero en eso frente a él aparece alguien muy conocido pero que no esperaba ver.
-¡la cena esta lista!- dice Discord apareciendo de repente frente al dragón, el cual da un grito ahogado antes de caer de espaldas, por fortuna para èl, Discord hizo aparecer un cojín el cual amortiguaría completamente su repentina caída.
-jeje, nunca pasa de moda- murmura Discord con una sonrisa mientras ve a Spike respirando agitadamente.
-¡Discord! ¡Esto no es gracioso!- reclama el dragón con bastante seriedad y algo de exaltación.
-¿a no? Je ¿pues yo creo que sí?- murmura el Draconequus mientras hace aparecer un guante blanco el cual cobra vida y ayuda a levantar a Spike, este al darse cuenta de lo que era retrocede un poco sobresaltado- okei, es hora de cenar ¡esta noche hice calabaza cosida y bañada en vinagre! y de postre ¡chirimoya endulzada con miel de maple!-
-¿chiri que….?-
-¿no se suponía que eras listo? Jeje, okei vamos o te quedaras sin cenar-
-Discord… em… ¿Dónde está la princesa Celestia?-
-oh, ya la lleve a la mesa, esta con Tara y Luna- responde Discord con despreocupación.
-necesito que revise algo- murmura Spike mientras le muestra el libro de apuntes al draconequus, a lo que este lo toma, sintiendo algo de repudio por estar este bañado en polvo y telarañas, hace aparecer un sacudidor para sacudir el libro y le da una revisada estando de cabeza.
-es importante que la princesa lo vea... esto podría ser...-
-na, puede esperar para mañana- dice este mientras arroja el libro con el resto de la pila.
-¡espera!- dice Spike mientras estaba a punto de ir tras el libro, pero Discord lo detiene.
-¿Qué intentas? ¿Sabes lo que me costó convencerla de acompañarnos a cenar esta noche?- murmura Discord con seriedad.
-es importante-
-mira, ya es muy tarde por hoy, me costó mucho hacerla dejar los libros para que viniera a cenar, ¿no la has visto? Está muy cansada, se supone que viniste a ayudarla con su investigación ¡no a hacerla trabajar más!- murmura Discord con un tono reprobatorio mientras voltea a Spike de cabeza- ahora ¿no crees que lo que sea que quieras mostrarle, puede esperar para mañana?-
-bueno…- murmura Spike pero en eso este se pierde en la mirada severa de Discord cosa que hizo que no saliera ni una sola palabra de su boca.
-muy bien- murmura Discord con un tono sombrío- ¡ven a cenar!- dice este con un tono más alegre mientras baja a Spike- ¡soy un genio! Je debí dedicarme a la cocina ¡estoy seguro que te gustara mis chirimoyas bañadas en miel de maple rellenas con mermelada de durazno! ¡Son extremadamente deliciosas! No es solo porque yo mismo lo diga jejeje-
Paso el resto del día con normalidad, en casi todo momento Wes estuvo a cargo del pequeño Eclipse, mientras Starlight hacia solamente de acompañante observando a determinada distancia como Wes jugaba con el pequeño, le daba de comer y arrullaba, esto mismo causaba en Starlight una gama de sentimientos y pensamientos que hacían conflicto en su cabeza.
Finalmente tras un largo día, Wes recostó al pequeño Eclipse en su cuna, la cual había sido cambiada a la habitación de Starlight para que supuestamente esta lo cuidase, luego de arrullarlo en su cuna y darle un biberón con leche tibia, el pequeño duerme pacíficamente, ante esto Wes deja de prestarle atención por un instante al bebé para ver a Starlight, esperando encontrarla recostada en su cama como hasta hace unos minutos ella estaba, pero al voltear ella ya no se encontraba. Wes se asoma por la puerta en dirección al pasillo y no tarda en darse cuenta que la habitación de alado se encontraba la puerta abierta, dicha habitación correspondía a Twilight, tiempo antes de que esta se sometiera al procedimiento médico.
Wes apenas se asoma y ve a Starlight sentada en el centro de la habitación, el joven alicornio se adentra un poco más, y en eso este nota como Starlight miraba fijamente una serie de retratos familiares, de ella y su familia, enfocando especial atención a un cuadro donde se encontraban ambas hermanas, ella y Lúthien varios años más jóvenes, juntas en un mismo marco, Wes da un paso y sin querer provoca un rechinido con este cosa que hace que Starlight voltee a verlo con la sola mirada, cosa que sobresalta la potro.
-¡los siento!... Starlight…. Em… solo quería avisarte que… que…. Que… tu hermanito ya está dormido…. Me voy… lo siento…- murmura Wes mientras retrocede lentamente para salir de la habitación.
-no me molesta tu presencia- murmura Starlight con seriedad- puedes pasar-
-em… de… de acuerdo- murmura este mientras entra en la habitación -te… ¿te pasa algo?-
-ese cuadro….-
-¿Cuál?- murmura Wes mientras voltea a verlo y divisa el retrato donde una pequeña Starlight se encontraba a un lado de su hermana.
-fueron las ultimas vacaciones familiares que tuvimos- murmura Starlight con seriedad, Wes se acerca y nota que tras de ellas se encontraba el museo de armas antiguas.
-wow… me han dicho que esa exposición es muy interesante-
-lo fue… había armas de todo tipo, algunas eran más antiguas que la misma Equestria según se- murmura Starlight con seriedad.
-je tú y tu familia debieron divertirse mucho- murmura Wes con una ligera sonría animosa para ella.
-en realidad…. – murmura Starlight mientras en su mente pasaba una fugas imagen de ella de pequeña levitando una espada oxidada y con esta arremetiendo contra Lúthien la cual se cubría con un escudo antiguo.
-Starlight… ¿te pasa algo?- pregunta el potro al verla ida por unos instantes.
-no… no es nada… em… ¿puedo preguntarte algo?-
-em… claro-
-Wes… ¿tu algunas vez pélate con tu hermana?-
-¿Cómo?... por… ¿Por qué me preguntas eso?-
-Em...no sé, solo quería saber cómo eran las cosas con tu hermana. La verdad…. Yo siempre tuve problemas con Lúthien- murmura Starlight con bastante seriedad mientras otra imagen aparecía en su mente; ella siendo empujada hasta un estante de lanzas provocando que este se rompiera y todas las lanzas cayeran, ella se levanta y con su magia hace que todas las lanzas leviten y sean disparadas.
Es entonces que Wes se queda serio por unos instantes, pensando en lo que es su hermana y lo que esta significo para él, guardando completo silencio por bastante tiempo, cosa que incomodo a Starlight, quien ya se sentía algo arrepentida por preguntarle.
-lo siento... no quería...- murmura Starlight con vergüenza.
- Penny siempre estaba en su mundo- responde Wes de repente, cosa que sorprendió un poco a la alicornio amarilla. - casi siempre estaba feliz, alegre... nada parecía molestarla realmente-
-¿Cómo era ella?-
-recuerdo que cuando era pequeña ella siempre se caía, tropezando con sus cascos o resbalando, pero ella nunca llego a llorar como tal mas bien se reía, todo el tiempo, se golpeaba la cabeza con algo, y esta soltaba una fuerte carcajada. Penny hablaba dormida. Cuando éramos más pequeños compartíamos habitación. La razón por la que pedí que se me diera otro cuarto es porque ella, abecés balbuceaba cosas. -¿qué cosas? - vuelve a preguntar ella, cosa que hace que Wes se quede pensativo por otro rato.
Es entonces que Wes empieza a recordar algunas de las frases más comunes que su hermanita solía decir cuando era más pequeña; quiero comerme tus ojos ¿será verdad que todos tenemos un corazón rojo y palpitante? me gusta mucho tus alas ¿me las regalas? que chistoso hacen los gatitos cuando se queman ¿a qué saben los bebés rostizados? papi, papi, los niños molestan a Wes ¿puedo arrancarle la cabeza a mis compañeros del quinder?
-aj... - murmura Wes con escalofríos cosa que llamo la atención de Starlight quien no dejaba de preguntarse en que estaba pensando, y cuando este se da cuenta de ello inmediatamente responde- em... babeaba mucho... siempre bañaba las almohadas con sus babas. También se movía mucho al dormir... me tumbo de la cama barias veces-
-ya veo... bueno (suspiro) Yo molestaba mucho a Lúthien mientras dormía, pero yo si lo hacia apropósito -
-je Penny siempre se comida mi postre... Pero realmente nunca me importo, de echo… en ocasiones…. Ella misma decía compensarlo, dándome de los pastelillos que ella orneaba-
-¿Penny sabia ornear?-
-solo pastelillos… siempre los decoraba con un betún rojo, y solía poner pedacitos de chocolate blanco y rojo encima, decía que se llamaban corazoncitos de dulce, creo que los cocinaba desde los 5 años… -
Wow… ¿5 años? Jeje, yo la verdad… no aprendí a hervir el agua hasta los 9… y creo que aun ahora necesito un poco de ayuda para preparar algún platillo… siempre Spike me supervisaba y me decía que hacer… y cómo hacerlo… pero en realidad… nunca aprende a hacer nada sola... nunca sabía qué hacer si no había nadie que me dijera…-
-bueno… je, sé que algún día aprenderás, todo a su tiempo ¿no?-
- si jeje… (Suspiro) ¿Sabes?... Yo siempre me comía los waffles de Lúthien... y sus galletas... y sus dulces... y bueno... todo lo que me gustaba comer... Ella siempre me gritaba, pero lo seguía haciendo… y realmente nunca hice nada para compensárselo… no como Penny… que orneaba para todos… yo nunca… siempre que ayudaba a Spike en la cocina… era para que así se me diera mayor porción de postre… realmente nunca lo hice por los demás…..- murmura Starlight con pena.
-¿sabes? Penny siempre me brincaba encima y le gustaba asustarme cuando estaba desprevenido-
-Yo le clavaba agujas a Lúthien para ver si de veras no sentía dolor -
-Penny se reía cada vez que se golpeaba con algo. Una vez incluso se colgó del candelabro, y este le callo encima. Luego del estruendo y un paro cardiaco de mi madre, Penny solo se reía y decía "Otra vez, otra vez, otra vez." con gran emoción-
-Wes, no es tiempo para bromas.
-Perdón - murmura Wes apenado.
-Pensé que te lo estabas tomando enserio - reclama ella mientras se cruzaba de cascos.
-si... olvida lo que dije -suplica Wes.
-Bien, no lo vuelvas a hacer. Mira, Penny quizá no fue la mejor hermana, pero no fue tan mala como yo- dice esta con severidad y algo de culpa en su ser que intentaba disimular.
- bueno...- murmura Wes con algo de duda- Penny realmente nunca me hizo daño... Pero...-
-¡Yo si le hice mucho daño a Lúthien!... Pero ella nunca lo sintió - dice esta mientras su rostro empieza a mostrar la tristeza que hasta hace poco intentaba ocultar- Y siempre fue ella la que recibía el castigo -
-en realidad... Penny tampoco era tan buena - dice intentando consolarla.
-¡Yo soy peor, Wes! -empezar a soltar llanto.
- no... No sabes lo que dices... - murmura Wes mientras ocultaba la mirada.
-¿Que dijiste?- pregunta la potrilla amarilla pues no logro escuchar bien lo que este dijo.
-Nada- se muerde el labio.
-No, dijiste algo, no me engañas- reclama ella, intentando forzarlo a que le cuente y hable con claridad.
-bueno... en realidad... si te sientes mal por lo que hiciste... creo... que eso te hace mucho mejor poni. Nunca vi a Penny arrepentirse de algo en la vida- suspira Wes.
-Yo... em... pero... eso no cambia lo que hice ¡¿Que se supone que haga?!-
-mami siempre dice que uno recibe lo que merece, y que todos debemos pagar... creo... que si te sientes mal... lo mejor que puedes hacer es... no se... ser mejor poni... no repetir con tus acciones... e intentar ayudar... como lo estás haciendo ahora-
-¿Ahora?¿Hablas de Eclipse? -
-Si...- murmura el potrillo rojo.
-Je, seamos sinceros. Sin tu ayuda no podría hacer nada-
-No es verdad...-
-Si lo es. Sin ti no podría hacer que deje de llorar o que coma. No serví como hermana menor, y ahora soy un desastre como mayor.
-bueno…. En realidad… yo no sé de eso… Penny siempre decía que ella era la hermana mayor... pero realmente nunca se nos dijo quien nació primero- comenta Wes- bueno lo que quiero decir… es que…. Pese a lo… enérgica, traviesa (o aterradora- esto último lo pensó solamente) ella siempre decía que me cuidaba, y creo… que tú, sin importar cuanto peleabas con Lúthien sé que la querías y que realmente nunca hacías las cosas esperándole verdadero mal, y también que pese a todo eso, ella también te quería mucho-
-¿Cómo lo sabes?-
-porque pese a todo el miedo que yo siento por Penny, sé que aunque sea en el fondo… yo también la quiero- piensa Wes mas no es esto lo que le dice a Starlight, en lugar de eso se queda callado por unos instantes y luego se le ocurre algo mejor que decir- porque si no se amaran… nunca habría arriesgado la vida por ti….-
Ante esas palabras Starlight comienza a llorar desconsoladamente, ya ni siquiera se molestaba en intentar disimular o minimizar su pesar con solo unas cuantas lágrimas, esta vez, ella comenzó a llorar desconsoladamente con todo lo que da, su piel empezaba a tomar un tono rojizo, su nariz escurría y sus ojos eran cascadas de lágrimas.
-¡Discúlpate!- escucha Starlight su propia vos de pequeña mientras en su mente se hacía presente la imagen de ella y Lúthien chocando espadas una contra la otra.
Flashback.
La situación se volvía tensa, docenas de ponis miraban ,algunos horrorizados y otros bastante emocionados como dos jóvenes princesas se atacaban mutuamente, utilizando las espadas y demás armas de la exposición causando un gran desastre.
- ¡Starlight esto ya está yendo demasiado lejos!- escucha la vos de Lúthien mientras veía una imagen de ella repeliendo sus erráticos ataques con bastante facilidad, cual experta en esgrima.
Siendo que aquí en esta pelea, era Starlight la única de las dos contendoras quien realmente tiraba a matar contra Lúthien, mientras que esta solo se enfocaba en esquivar sus ataques y empujarla para intentar detenerla, logrando esto con relativa facilidad, sin embargo, cada vez que la poni blanca repelía una de las envestidas de Starlight, esta última se enfurecía aún más y más, intentando dar ataques más enserio, con el propósito inconsciente de herirla, pues no estaba en sí misma en ese momento, guiada completamente por la ira que sentía por esos momentos.
-¡DISCÚLPATE!-
-¿disculparme por qué?
-¡DISCULPATEEEEEEE!- exclama ella mientras daba un brinco y lograba herir a Lúthien en un costado, provocando que su sangre se derramara en el piso de madera, Starlight al ver el sangrada se queda pausada por unos instantes al no creer que en verdad le había echo daño, pero en eso Lúthien quien aún no se había percatado de su corte arremete contra Starlight, quitándole la espada y empujándola contra el suelo, Starlight empieza a gruñir y estaba a punto de levantarse para continuar atacando cuando...
-¡STARLIGHT, LÚTHIEN! ¡BASTAAAAAA!- se escucha la vos de Twilight. Una onda expansiva surge la cual detiene en el aire a ambas yeguas. Ambas estaban inmóviles, pero aun podían ver y escuchar, con bastante remordimiento ambas miran la mirada de decepción que su madre tenía sobre ellas, mientras una serie de flashes , producto de los turistas que poseían cámaras tomaban sobre toda la escena, capturando el momento para que este se difundiera posteriormente por toda Equestria.
Fin del Flashback.
-todo es mi culpa… todo es mi culpa…- murmuraba Starlight con bastante tristeza mientras una marea de lágrimas brotaba de sus mejillas.
Ante esta situación de Starlight, Wes no sabía que hacer por unos instantes, pero luego al ya no resistir mas el llanto de Starlight, Wes se acerca lentamente hasta ella y lentamente la rodea entre sus cascos, Starlight al percatarse de eso está brinca a sus cascos y oculta su rostro contra el pecho de Wes.
-¡fue mi culpa! ¡Fue mi culpa!- repetía ella sin parar, y esta vez, Wes no se molestó en preguntarle de que se atribuía la culpa, pues no quería empeorar las cosas.
-no te preocupes…. lo pasado pasado…-
-¡es mi culpa! Es... mi… mi… mi… culpa….- solloza ella- yo lo comencé todo… por mi… todo está así….-
-no te preocupes… uno abecés se arrepiente de las cosas… no podemos cambiar el pasado.… pero quizás.… el… futuro…-
-ya ni siquiera recuerdo porque estaba enojada ese día….- murmura Starlight con los ojos enrojecidos totalmente.
-perdóname… no quise acerté….- murmura Wes ya arrepentido por las palabras que hasta hace poco dijo, siendo que en su momento le parecía una mejor respuesta a lo que realmente estaba pasando por su mente en ese momento, puesto a que es verdad que él sabía que Penny y el, no eran realmente ponis o al menos eran algo muy diferente, en el fondo Wes sabía de su procedencia oscura, mas nunca se imaginaria siquiera la magnitud de esta.
-¿Por qué me salvo ese noche?- murmura Starlight con sus ojos completamente rojos mientras en su mente venia la imagen de Lúthien siendo consumida por las llamas.
-por qué te ama- murmura Wes y al terminar de decirlo se muerde los labios, puesto que hace poco esto mismo provoco su llanto.
-perdóname… si quiere…. Ya nunca… quise que….- murmura Wes mientras ve como lentamente Starlight se separaba de sus cascos, con sus ojos aun inundados en lágrimas y enrojecidos por el llanto, pero un poco mas calmada.
-no te culpes…- murmura Starlight con una ligera sonrisa mientras lentamente se acerca a Wes y le da un ligero vero en la mejilla, el corazón del poni rojo se acelera a mil por hora mientras se sonrojaba ante el acto de Starlight- en realidad… no sabes cuánto me ayudas…- murmura ella mientras mira al confundido y exaltado Wes a los ojos, para lo que Starlight se recuesta en su pecho y cierra los ojos para relajarse. Wes mira incrédulo y con gran confusión y nerviosismo como Starlight se acurrucaba entre su pecho para descansar.
-bien hecho hermanito- escucha Wes en su mente.
-Penny…- murmura Wes con gran asombro al reconocer la vos, cosa que hace que este salto por unos instante, provocando que Starlight resbalase.
-aj ¿Qué te pasa?-
-yo….-
-Jijiji- escucha la risita de Penny.
-lo siento…. Tengo que irme….- dice Wes exaltado mientras sale de la habitación apresuradamente. Corriendo entre los pasillos hasta salir al balcón donde por unos instantes creyó ver una silueta muy semejante a la de su hermana, pero al llegar, solo con el cielo nocturno se encontraría, Wes mira exaltado en todas direcciones, es entonces que este divisa algo en el suelo, se inca a recogerlo mirando con bastante asombro lo que esto era, un pastelillo de crema roja y con chocolate blanco encima.
-Penny….- murmura Wes con un nudo en la garganta.
En el reino de los minotauros, una tierra repleta de montañas y algunas escazas praderas se encontraba sobrevolando una carroza guiada por dos pegasos los cuales ya se encontraban bastante agotados dado a la larga jornada de vuelo a la que se vieron obligados a volar sin descanso por casi dos días completos sin reposo alguno, mientras cargaban tras de si una elegante carroza donde se encontraba una única pasajera, la princesa Cadance, quien en todo el camino a mantenido la misma postura mirando al frente de la carroza con la misma mirada inexpresiva. Mientras sobrevuelan por la ciudad, los pobres pegasos dan un suspiro de alivio y esperanza de por fin descansar, pese a que a lo largo del trayecto uno de ellos pregunto en mas de una ocasión si podían descansar, la princesa nunca llego a responderles ni dirigirles la mirada como si ignorara que estuvieran hay, y dado a que no quería defraudar a su princesa, no volvieron a preguntar y siguieron adelante.
Finalmente la carroza aterriza en la cima de una colosal torre de roca sólida, pronto por unas escaleras que se encontraban en el fondo, aparecen dos filas de imponentes minotauros, los pegasos se exaltan eh intentan aparentar también imponencia, pero ninguno lograba disimular su cansancio, mostrándose patéticos para el grupo de minotauros armados.
-tranquilos- murmura Cadance con inexpresividad cosa que ayudo apenas un poco a que los dos guardias se calmasen un poco, mas sin embargo aún sentían miedo de aquel pequeño ejército de minotauros que los rodeaba.
-mi nombres Mi Amore Cadenza, soy la princesa del imperio de Cristal y eh venido a hablar de negocios con su rey Taurum Aurum- dice la princesa Cadance con total normalidad y sin mostrar ni una sola pisca de intimidación. De entre los gigantescos minotauros se hace presente uno más pequeño y con una vestimenta más formal a comparación de los demás que aparentaban ser grandes guerreros.
-oh por supuesto princesa, la esperábamos, pase por aquí- dice el minotauro, mientras le señalaba el camino para que pasara y el resto de los minotauros se abrían paso par a permitir su paso.
-traigan mis cosas- le ordena Cadance a los dos ponis antes de seguir al minotauro.
Los dos pegasos exhaustos se dirigen hasta la carroza y ahí se encuentran con dos costales, que había dentro no era de su incumbencia, pero pronto se darían una idea al intentar levantar una de las bolsas y sentir su excesivo peso.
-¿joyas?- murmura uno mientras intenta cargar la bolsa, pero esto le es bastante difícil, por lo que apenas logra dar algunos pasos pues el peso combinado con su cansancio, hacían que este poni estuviera en las ultimas de su desgaste físico- aj… son demasiado pesadas….-
-¿será oro?- murmura el otro mientras estaba a punto de acomodarse el costal en su lomo, en eso el otro da un grito ahogado al ver como una de las bolsas parecía moverse, cosa que hace que ambos caigan por el sobresalto- ¿Qué es lo que pasa?-
-se… se… se movió…-
-¿Cómo que se movió?-
-Oh vamos ponis, no tenemos todo el día- dice un minotauro impaciente quien con gran facilidad sostiene ambos costales, uno en cada brazo- caminen-
Los dos ponis siguen el pasillos y no tardan mucho en encontrarse con la princesa Cadance quien aún estaba encaminándose hasta un gran salón donde se reuniría con el señor de los minotauros.
-es aquí princesa- le indica el guía mostrándole una puerta- mi señor la espera-
-mil gracias- murmura Cadance con el mismo tono inexpresivo, mientras voltea tras de si encontrándose con los dos ponis.
-¿Dónde están los costales?- dice Cadance algo molesta.
-ah… bueno….- dicen ambos ponis, en eso se divisa a un gran minotauro quien llega con ambas bolsas, los dos ponis se encojen en hombros, uno incluso estaba a punto de excusarse, pero la mirada de Cadance intimidaba aún más que la imponencia del ejercito minotauro.
-el rey la espera-
-muchas gracias- murmura Cadance mientras hace brillar su cuerno para tomar ambas bolsas con su magia y entra al salón con bastante prepotencia, dejando a sus dos acompañantes quienes no dejaban de sentirse asustados por estar en este sitio, bajo de las miradas de aquellas bestias de gran tamaño, quienes los miraban como insectos.
-valla, valla, ¿pero que tenemos aquí? una princesa Alicornio, en tierras de minotauros.
-ahórrese la habladuría, le envíe una carta donde anunciaba mi presencia ¿no lo recuerda?- dice Cadance con severidad.
-je, si, puede sentarse- se escucha, y de entre las sombras aparece un imponente minotauro quien vestía una larga capa escarlata, y en su cuello tenía muchas cadenas de oro y diamantes. El minotauro da un fuerte pisotón en el suelo y una chimenea de gran tamaño se enciende rebelando el gran salón, sobre de este se encontraba un imponente escudo de metal negro, y en el centro se encontraba una colosal mesa de roca tallada con incrustaciones de rubís, tras esta hay una imponente silla echa con el mismo material, el minotauro se habré paso y se sienta en aquel trono, mientras se acomoda en la silla, nota a Cadance quien lo miraba con inexpresividad mientras lentamente dirige su mirada hasta aquel escudo que se encontraba por encima de la chimenea.
-oh disculpa ¿Dónde están mis modales?- dice el minotauro mientras chasquea los dedos, y en eso por una puerta más pequeña entran dos cabras las cuales cargaban consigo una silla de madera para la princesa, la cual dejan a un lado de la colosal mesa de roca, Cadance deja los dos costales en el suelo, a un lado de la mesa y pasa a sentarse en la silla de madera.
-¿gusta algo de tomar?-
-no gracias, no eh venido a merendar con usted- reprocha Cadance.
-oh si, negocios, je ¿Qué clase de negocios?-
-quiero que forjen algo para mí…- murmura Cadance mientras nota como el rey estaba con algunas cabras, las cuales lo estaban atendiendo- ejem- bufa Cadance-
-¿un arma? Je, creo que aún estamos en tiempos de paz ¿no?- se burla el minotauro mientras aparecían dos cabras las cuales le sirven una especie de bebida rojo intenso en una copa de mármol, da un largo trago antes de regresar su atención con Cadance- ¿segura que no quiere nada?-
-no gracias, en verdad necesito que me haga caso por un momento-
-sí, si, negocios, sabe, debió ser un viaje largo ¿Cuánto es del imperio de cristal para acá? ¿3 días?-
-dos días- responde Cadance-
Oh, jeje, es demasiado ¿no cree? ¿Segura que no quiere algo? Debe estar cansada-
-¡no! ¡y me gustaría que me hiciera caso de una vez!-
-je, que carácter - murmura el rey mientras come algo que Cadance intento ignorar, sobretodo porque era de carne, no tanto por el vegetarianismo de su pueblo, si no por el contrario, siendo que dejo de ser 100% vegetariana desde que nacieron sus hijos- ¿quiere?-
-no…. por favor… ya hágame caso- dice Cadance irritada.
-je, enserio, que actitud, que actitud jeje, eso explica por qué ya nadie la corteja- comenta el minotauro, son estas palabras las que hacen clik en Cadance quien de un momento a otro hace estremecer la habitación, el minotauro no se sobresalta, solo mira como su copa empieza a temblar y un poco de su bebida es derramada sobre su pierna- okei ¿Qué es lo que desea?- murmura con inexpresividad.
-su gente es conocida por crear las mejores herramientas, artículos y…-
-¿armas?-
-sí-
-Je, ¿para eso tanta confidencialidad? Sé que Equestria dejo de comprarnos armas hace 500 años, pero aun así ¿Por qué tanta discreción? no le veo sentido a que alguien como usted venga asta acá solo por un cargamento de escudos y lanzas, si hubiera mandado una carta donde especificara el pedido, se lo hubiéramos enviado en un mes a lo mucho-
-en realidad, solo quiero dos objetos-
-¿dos? Je, que clase de artilugios necesita, siendo que usted vino personalmente debe ser algo muy interesante ¿no?-
-quiero que forjen una armadura de ulectanium-
-¿ulectanium? ¿Bromea?- dice el minotauro bastante extrañado-
-no, no lo hago-
-el ulectanium es el metal más pesado de todos, si un insignificante poni usara una armadura, ¡no! Un simple chaleco hecho con ese material, no solo no podría moverse, sino que incluso corre el riesgo de morir aplastado, ni siquiera el más fuerte de mi raza resistiría llevar tanto peso encima, no imagino como seria si usara una armadura de cuerpo entero-
-lo sé muy bien- murmura Cadance mientras una gota de sudor frio brota por su frente.
-bien, como quiera, el ulectanium es un metal caro ¿eh? Pero siendo usted, se lo dejare a mitad de precio ¿le parece?-
-muchas gracias-
-je, una armadura de ulectanium, ese metal se usa para hacer grilletes y pesas jeje, que locura, jeje, aun así, no lo veo necesario que viniera personalmente, igual pude fabricársela si me enviaba una carta-
-aún hay otro objeto que quiero que hagan-
-¿así? ¿Qué cosa será?- dice el rey minotauro interesado, en eso la princesa saca algo envuelto en una servilleta y con su magia lo acerca hasta el rey minotauro, el cual lo toma y rápidamente lo desenvuelve, y saca de este una roca negra como la misma oscuridad, el rey rápidamente quita aquella sonrisa de su rostro y la cambia por una expresión más seria. Mientras tanto, sin que el rey o ninguno de los sirvientes se percatasen, uno de los costales que yacían a un lado de Cadance comenzó a moverse ligeramente.
-¿reconoce ese material?-
-¿Cuál es su interés?- pregunta el rey con seriedad.
-no es secreto para el consejo, que en sus tierras hay una mina repleta de este material, ¿Cuánto es? Realmente nunca se ha molestado en informarnos, pero sabemos que usted lo tiene todo-
-este material, es patrimonio de mi raza- murmura el rey minotauro con inexpresividad.
-lo sé, y por eso he venido, su raza es la especie más talentosa en el arte de la herrería, sus capacidad no tienen sin igual, eh venido a que se me forje un arma especial- dice Cadance
-una objeto echo con este material… ¡para ustedes los ponis!- murmura el rey con inexpresividad y un ligero tono de indignación, denotándose algo de rabia en su voz- ¡es inaudito!-
Es entonces que con toda calma la princesa levita uno de los costales y se lo muestra al rey- le pagare medio quintal de oro y joyas-
-medio quintal, ¡MEDIO QUINTAL! ¡CREE QUE LE DARÉ UN ESCUDO O UN SIMPLE BRAZALETE ECHO CON ESTE MATERIAL CON SOLO MEDIO QUINTAL!- exclama el rey entre dientes mientras da un golpe en la mesa, provocando que el oro se derrame por toda la habitación- ¡este material es muy escaso ya, y es demasiado valioso para ser vendido por esa mísera cantidad, sobre todo a ustedes los ponis!-
-¿Cuánto cree usted que debería pagar por un objeto hecho con este material?- dice Cadance, en eso el rey se muestra un poco pensativo, mientras tanto, de entre el costal de oro que se encontraba desparramado, surge una serpiente negra de ojos rojos, la cual rápidamente repta fuera del costal y se esconde en las sombras de la habitación.
-quiero, 5 quintales de oro- dice el rey con una sonrisa maliciosa, ante esas palabras Cadance queda boquiabierta.
-pe... pero… con esa cantidad… llenaría esta habitación entera….. – murmura Cadance ya mostrándose bastante sorprendida.
-exacto-
La princesa estaba a punto de negarse, pero en eso está mira detrás del rey, posada sobre la chimenea se encontraba la serpiente negra la cual miraba toda la escena, y está mirando a Cadance a los ojos asiente la cabeza.
-es… está bien…. Usted gana, pero tendrá que darme tiempo para….- murmura ella aun con inseguridad.
- tómese el que usted guste ahora…. ¿un arma?- murmura el rey con inexpresividad- ¿Qué clase de arma? No creo que sea un escudo ¿verdad? en ese caso mmmm ¿Un martillo? ¿Un mazo?-
-jeje, no, lo que quiero, es una espada….-
-¿una espada? ¿Bromea cierto?-
-no… yo quiero… una espada echa con ese metal-
-pero que desperdicio- murmura el rey mientras se levanta de su asiento, y se dirige a la chimenea, es entonces que este toma el escudo que se encontraba posado en la chimenea, el rey chifla, y por la puerta entra una cabra la cual se coloca frente al rey, es entonces que el rey le arroja el escudo a la cabra la cual lo toma un poco extrañada, el rey aplaude y por la puerta entran tres cabras las cuales cargan un inmenso mazo, el rey empuña el mazo, y mira a la cabra que tiene el escudo con malicia.
-este metal, no sirve para hacer espadas… no tiene buen filo, no serviría para destajar….- murmura este mientras mira a la cabra con malicia, es entonces que levanta el mazo en lo alto y arremete un poderoso golpe con el mazo contra la cabra, la cual asustada se cubre con el escudo que el rey le entrego, es entonces que pasa, una poderosa onda expansiva surge devastando la habitación, apaleando la chimenea, golpeando a Cadance haciendo que esta caiga de espaldas mientras una fuerte ventisca azota su crin con fuerza y violencia, destrozando lo que sería la mesa de roca y las pertenencias del rey, dejándolo completamente expuesto, con algunos rasguños leves en su cuerpo, y frente a él un gran cráter, del cual surge una asustada pero ilesa cabra que aún tenía el escudo en cascos, el mazo que tenía el rey en las manos se había destrozado por completo mientras que el escudo seguía intacto.
-este material es perfecto para hacer escudos o mazos para destruirlo todo- murmura el rey con una sonrisa y algo de excitación mientras mira a una sorprendida Cadance quien no podía creer lo que acabo de presenciar.
