El despertar del demonio.
Capítulo 19. Feliz cumpleaños, Starlight.
Es de tarde en el Imperio de Cristal. Varios ponis andan por las calles, enfocados en sus propios asuntos. Entre estos, se encuentra un joven alicornio rojo oscuro, el cual ve las tiendas de una en una. El pequeño Wes Cruger ya llevaba bastante tiempo recorriendo el lugar. A pesar de que es el príncipe del imperio, nadie había reaccionado ante él, pues el potro tiene muy poca presencia, y al verlo sería difícil imaginar que es un príncipe.
Wes se encuentra en una misión que el mismo se impuso, encontrar un regalo para su amiga Starlight, cuyo cumpleaños será celebrado mañana. Sin embargo, la misión era una casi imposible, pues no dejaba de pensar "¿Qué regalo debería darle?"
El pequeño pasa frente a una joyería. Él sabe que a las yeguas les gustan esa clase de cosas, y seguro Starlight no sería la excepción, pero aun así no estaba seguro.
- No, eso es muy formal para nuestra edad – piensa Wes.
Sigue avanzando por las tiendas. Ve tiendas de ropa, pero él decide ignorarlas, pues no conoce las medidas de Starlight, y aunque las supusiera, no sabe absolutamente sobre lo que una chica busca en un vestido.
Wes llega a una juguetería, y decide entrar en ella. Va a una estantería donde hay peluches de animales, y empieza a pensar si eso sería apropiado. La joyería era demasiado formal, pero esto podría ser el otro extremo. Starlight cumplirá 14, y quizá un peluche sería muy infantil para ella, pero no está seguro de eso. Ve un peluche de un gato, y él sabe que a ella le gusta ese animal, pero…
- Creo que mejor no – pensó con pena.
Sale de la juguetería, y sigue merodeando por las tiendas. Al final, no ve nada que le parezca, y decide volver al castillo sintiéndose derrotado. En el camino ve unos restaurantes, y empieza a pensar en otra opción.
- Quizá pueda invitarla a comer. Luego de su cumpleaños, podríamos venir – empieza a pensar. En eso, ve en una de las mesas a una pareja de ponis de cristal. El potro ve lo felices que están charlando, y se imagina a sí mismo en esa situación con Starlight. Por un momento queda atrapado en su fantasía, pero se sacude la cabeza para regresar a la realidad – No, no creo que ella quiera eso. Quizá pueda comprarle chocolates… No, eso no-
Wes se encuentra en un gran dilema. Él quiere que el regalo de Starlight sea algo especial, pero tampoco quiere que sea algo que lo haga exponerse mucho, pues sabe bien que a la fiesta vendrán varios amigos de Starlight, y no quiere realmente llamar su atención. Él nunca tuvo amigos, de hecho Starlight es la primera, así que no quiere hacer algo que lo podría avergonzar frente a tantos ponis.
El tiempo se empieza a agotar, y aun no encuentra el regalo para su amiga. Allí mismo, algo hace clic en su cabeza, si él no sabía que regalarle a Starlight, entonces lo mejor sería consultarlo con la única poni a la que podría pedirle consejo, la princesa Twilight Sparkle.
Wes regresa lo más rápido que puede al castillo, y al llegar, corre con prisa por los pasillos. No le queda mucho tiempo, así que debe consultarle a Twilight inmediatamente. Finalmente, llega a la habitación que buscaba, pero reduce su velocidad al ver que la puerta está cerrada.
Antes de tocar la puerta, Wes escucha voces viniendo del interior. Reconoce las voces al instante, eran Twilight Sparkle y… Starlight.
-…pero son tus amigos, cariño. ¿No te emociona verlos al fin? – se escucha la voz de Twilight en la habitación.
- No sé, mamá, realmente nunca me escribieron desde que nos fuimos de Ponyville – se escucha la voz de Starlight sin mucha emoción.
- Starlight, sabes que las cosas no han sido fáciles para nadie desde el incidente en Ponyville.
- Lo sé, pero se anuncia mi fiesta, y de repente se anuncian. ¿De quién fue la brillante idea de hacerla pública?
- Intenta alegrarte, mañana cumples 14, y habrá una fiesta solo por ti.
- Si, supongo que será divertido.
Wes en ese momento retrocede. No puede evitar sentirse mal por haber escuchado la conversación entre madre e hija. Da pasos leves hacia atrás para que no lo oigan, pero al hacerlo, choca con alguien que estaba detrás.
- AH… - se tapa la boca para no gritar del susto.
- Tranquilo, alteza, no se asuste.
Wes se voltea y ve a una poni vistiendo una bata blanca. La reconoce sin problemas, era la Doctora Diane.
- Perdón – se disculpa el potro.
- No tiene que disculparse, yo solo venía a revisar a la princesa Twilight. Solo van 2 semanas desde que despertó, y aun necesita revisión. Em… ¿Le pasa algo a usted?
El joven alicornio duda de si contarle su dilema a la doctora. Él no conoce muy bien a esa pony, y no está seguro de si ella podría ayudarlo. Sin embargo, Twilight esta con Starlight, y realmente ya no le quedaban opciones, así que decide contarle.
- No sé qué regalarle a Starlight.
La doctora se queda en silencio por unos momentos, como si estuviera pensando en algo. Le echa una mirada a Wes, y luego a la habitación de Twilight.
- Los mejores regales son los que uno hace – explica ella con calma.
- ¿Cómo? Pero… ¿Qué le puedo hacer? – pregunta Wes confundido.
- Mmm… no sabría decirle. Solamente haga algo que venga de su corazón. Estoy segura que a la princesa Starlight le gustara lo que sea que le dé, si usted lo hace de corazón.
Esas palabras confundieron más que nunca a Wes.
- No entiendo.
- Solo piénselo, ya se le ocurrirá algo. Si me disculpa, tengo que revisar a la princesa Twilight.
- Sí, perdón por haberla retrasado.
- No es nada.
La doctora Diane entra en la habitación de Twilight, y Wes solo se limita a regresar a su habitación.
Más tarde…
La noche llega, y Wes se encuentra acostado en su cama, sin poder dormir. Por más que intentara pensar en que hacerle a Starlight, no se le ocurría nada. Empieza a pensar en cómo podrían resultar las cosas si no le da un regalo. Starlight recibirá bastantes regalos, así que seguro ni se preguntara por qué él no le dio uno.
- Tal vez ni deba intentarlo – pensó Wes con tristeza.
No, no quiere que esto se quede así. Ella es su primera amiga, y enserio quiere darle algo para agradecerle por eso. No lo hace solo por ella, sino por sí mismo.
Wes se rueda frustrado, tratando de pensar en qué hacer.
- ¡Ahhh! – grita al oír algo afuera de su ventana. Al ver, por unos instantes le pareció ver una sombra - ¿Penny? – se restriega los ojos, y al abrirlos no ve ninguna sombra afuera. Wes corre inmediatamente a su ventana, sintiendo una gran ansiedad, pero no ve nada al llegar. Revisa toda su habitación, pero no ve a nadie más, así que respira hondo para calmarse - ¿Habrá sido mi imaginación?
Allí mismo, Wes tiene una idea. Lentamente levanta su casco y lo mira con atención. Cierra los ojos con miedo, como si ese casco pudiera hacer algo horrible. Respira agitadamente por unos instantes, y luego abre los ojos y ve de nuevo su casco. Él sabía lo que tenía que hacer. Intento pensar en alguna otra cosa, pero nada se le ocurrió. Si quería darle un regalo a Starlight, debía hacer algo que no se sentiría bien para él.
Oscuridad, es todo lo que hay en los túneles subterráneos del Imperio de Cristal. Casi nadie se atrevería a entrar a ese lugar, y Wes Cruger definitivamente no es de los que quisieran estar allí. La oscuridad sin duda era horrible, pero el pequeño aun así siente mucho miedo, pero no por la poca visibilidad, es más, él no tenía problemas avanzando en la falta de luz. El verdadero temor, viene de que ese lugar es el escondite de su padre, Carnage. Wes no tiene ningún deseo de encontrarse ahí con su padre, pues este no le tiene permitido ir allí. No se imagina como podría reaccionar su padre si lo encontrara.
- Tranquilo, Wes – se dijo a sí mismo – Él quizá no esté aquí.
Wes sigue avanzando, y llega a una zona rocosa, con varias rocas de colores saliendo de la tierra. Avanza lentamente por la zona, tratando de no tropezarse. Observa varias rocas saliendo del suelo, y finalmente encuentra lo que busca, un pequeño rubí de fuego. Aun esta algo metido en la roca, pero lo saca al jalarlo con su magia. El rubí aún tenía bastante suciedad, y otros elementos, pues acababa de ser sacado de la tierra. Wes lo observa con una sonrisa, pero recuerda que enserio no debe estar en ese lugar, así que sale corriendo por donde llegó.
Wes regresa corriendo a los pasillos del palacio, y empieza a correr por estos, a toda prisa, pues aún se siente asustado por haber ido a ese aterrador lugar. Corre sin fijarse en nadie a su alrededor, pero hay alguien que se sorprende al verlo corriendo.
- ¡Wes!
El potro se detiene al oír su nombre. Lentamente giro su cabeza, y vio a Starlight corriendo hacia él. Wes mira el rubí de fuego que trae, no podía permitir que Starlight lo viera. Solo se le ocurre una solución para el problema.
Starlight llega a donde estaba su amigo, y este se voltea totalmente.
- Ho… hola, Starlight.
- Hola, ¿Por qué estabas corriendo?
- ah… em… es que mi mamá me llamó.
- Entiendo.
Por un momento, hay un silencio incomodo entre los 2. Wes solo está pensando en alguna forma de irse para poder trabajar en el regalo.
- Mejor te dejo – dice Wes algo nervioso – Seguro quieres descansar para el día de mañana.
- Sí… - responde Starlight con la mirada baja - ¿Wes?
- ¿Sí?
- Vas a ir a mi fiesta, ¿verdad?
- Claro, voy a ir.
- Que bueno. Oye, ¿crees que mañana…?
-¿Eh?
Starlight se sonroja un poco, cosa que confunde a Wes, quien no quería retrasar más el regalo.
- En mi fiesta… quizá podríamos… no nada, olvídalo. Buenas noches.
La alicornio se va corriendo a su habitación dejando a Wes confundido. Enserio no entendió que fue lo que paso allí, pero mejor no le dio importancia, porque aún le falta hacer el regalo.
Wes sigue su camino por los pasillos, pero no va a su habitación. En uno de los pasillos, al asegurarse que nadie le observa, pone su casco en la pared, presionando un interruptor, el cual abre un pasadizo secreto en la pared. El joven alicornio entra por la apertura, la cual cierra oprimiendo otro interruptor adentro.
Finalmente Wes llega a un salón diferente, ubicado en la cima del palacio. A sus alrededores se podía ver todo el imperio de cristal descansando bajo la luz de la luna. En ese lugar alguna vez estuvo escondido el corazón de cristal, y ahora le serviría para ocultar lo que estaba por hacer.
Wes se mete un casco en la boca, sintiendo un gran asco, para sacar el rubí de esta. Lo deja en el suelo, y se jura a sí mismo no volver a hacer algo así nunca.
Una vez que calma su asco, Wes ve la piedra en el suelo. Aún no está del todo seguro de si enserio quiere hacer lo que está pensando, por lo que cierra los ojos, y respira hondo para tratar de calmarse. A su mente viene la imagen de Starlight. No puede evitar sonreír cuando piensa en los días que había pasado con ella. Finalmente abre los ojos, y levanta su casco delantero derecho. Tras dar una última respiración, Wes se concentra.
- Agghhhh – se queja del dolor.
Mientras sentía un molesto dolor, el casco de Wes se empieza a alargar poco a poco. El enserio habría preferido nunca tener que usar los poderes con los que nació, pero estaba dispuesto a hacerlo por esta ocasión. Su casco empieza a tomar una forma puntiaguda y blanca, hasta que Wes se detiene y empieza a respirar agitadamente. Mira su casco, el cual ahora es una gran y filosa garra hecha de hueso.
Wes recupera su aliento, y regresa su vista a la joya en el suelo. Sin perder más tiempo, Wes empieza a tallar una figura con el rubí, usando su gran garra. Esa piedra era demasiado dura para cortarla con cualquier instrumento, pero con sus poderes podía cortarla sin problemas.
Pasa toda la noche haciendo el regalo de Starlight.
Al día siguiente
Wes se encontraba posado frente a su espejo, mirándose a sí mismo y al traje de gala que traía puesto, dicho traje le apretaba un poco el cuello, y le provocaba una leve picazón en su lomo, cosa que lo incomodaba bastante, por otro lado este se sentía algo bien al verse así, bien vestido y presentable, puesto que él quería verse lo mejor posible para esta noche, aun cuando le daba pena admitirlo, esa era su verdad. Wes se dirige a su cama, donde reposaban una colección de corbatas y moños que irían con el traje, el potro usa su magia para levitarlos y se posa frente al espejo, donde coloca de uno por uno cada uno de los moños, intentando ver cual le quedaba mejor, pero ninguno le parecía al potro. Ante la indecisión el potro deja las corbatas en la cama, dando un suspiro voltea al espejo y abotona los botones de su saco, pero al hacerlo, este observa algo en el espejo que no le parecía en su persona, siendo que el parecía verse muy cachetón con los botones abrochados, este se desabrocha y según él se veía mejor, pero ahora se veía muy desarreglado y algo wandajo.
-no puedo…. Quizás un peinado diferente…- murmura el potro mientras presta atención a su crin- desde que tengo memoria…. Siempre he tenido ese mismo peinado….- murmura el potro mientras observa su crin exageradamente lacia y caída, siendo que ni un solo cabello estaba fuera de su lugar. Wes busca entre sus cosas un cepillo para el cabello, pero no encuentra ninguno, dado a la falta de necesidad por atender su crin, Wes sale de su habitación y se dirige hasta el cuarto de su madre, la puerta estaba cerrada, y a Wes le daba pena entrar así nada más.
- 971, 972, 973, 974, 975- se escucha desde dentro de la habitación, cosa que confirmaba para el potro que quien se esperaba se encontraba dentro, el joven príncipe toca con algo de timidez la puerta, dando leves toqui dos que apenas se lograrían escuchar, luego de esto se retrae un poco nervioso.
- 976, 977, 978, 979, 980- se sigue escuchando.
-mejor…. Espero a que termine….- piensa el potro quien estaba a punto de darse la media vuelta cuando en eso.
-puedes pasar- se escucha, cosa que exalta un poco al potro, este aun con timidez y algo de nervios, se asoma por la puerta y ve a su madre, cepillándose su larga melena sin parar, contando cada una de las cepilladas mientras Wes solamente observa a su madre haciéndolo- 997, 998, 999, 1000- concluye Cadance dejando su cepillo de diamantes a un lado de su espejo, he inmediatamente se voltea a ver a Wes.
- hijo ¿te pasa algo?- pregunta Cadance al ver el rostro de su hijo un tanto desorientado.
-no… em… como… ¿Cómo supiste que yo era?- murmura Wes con algo de timidez y asombro.
-hay hijo jeje, solo tu tocarías así a mi puerta- ríe Cadance por un instante, pero luego esta vuelve a una actitud más comprensiva- ya dime ¿Qué te pasa mi cielo?-
-yo… em… veras… quería ver si me… me prestabas tu cepillo- murmura el potro mientras retrocedía un par de pazos al darle esto algo de pena.
-em, claro mi cielo… pero… ¿para que lo quieres?-
-quería… em…. Solo quería peinarme- murmura el potro con un tono de vos casi inaudible, pero Cadance pudo ser capaz de escucharlo claramente.
-¿peinarte? Je… pero… a ti no te gusta peinarte- murmura Cadance.
-lo se… solo quería….-
-ven-
-¿eh?-
-ve mi cielo, si quieres yo te peino- le dice Cadance, Wes obedece aunque aún con algo de timidez, Cadance lo envuelve entre sus cascos, lo coloca de espaldas, en dirección a su espejo para que el potro se viera- hijo ¿dime que te gustaría?-
-¿eh? ¿Qué cosa?-
-tu peinado-
-em…. No… no lo sé- murmura este apenado.
-¿Por qué quieres peinarte mi cielo?-
-solo quiero hacerlo… solo eso- reprocha el potro mientras no lograba evitar que sus mejillas se sonrojasen.
-oh, jeje está bien, mmmm hijo ¿sabes por qué rara vez te peino?-
-em… no….-
-mira…- dice Cadance mientras coloca su cepillo contra la crin de su hijo, y luego lo suelta, inmediatamente el cepillo cae, el potro se sobresalta y mira en todas direcciones, notando el cepillo en el suelo.
-ahora mira mi cielo- dice Cadance mientras con su casco obliga a Wes a mirarla, en eso Cadance repite la misma acción pero con ella misma, colocando el cepillo contra su pelo, y en eso Wes nota como el cepillo se atora levemente en la larga crin de Cadance y de igual manera baja, pero a un ritmo mucho más lento.
-hijo tú tienes mucha suerte, difícilmente se te enredan los cabellos, la verdad, te envidio, a mí me toman 3000 cepilladas tener mi crin así, y aun así no es tan suave y liza como la tuya, tu cabello es resistente, pero no se enreda, es suave, tu crin se acomoda sola, no necesitas peinarte mi cielo, jeje, si tuviera mi crin así, me ahorraría mucho tiempo jeje-
-entonces... ¿no puedo peinarme?- pregunta el potro un poco desanimado.
-bueno…. Si…. Pero tendrías que usar mucho gel…. Y ¿para qué quieres hacer eso? Solo dañaría tu perfecta crin-
-em…. yo… yo… solo…. Quería lucir un poco diferente…- murmura el potro mientras se suelta de su madre y estaba a punto de salir, pero Cadance se levanta y lo alcanza.
-Wes…. Que…. Em…. ¿Qué te pasa?-
-nada…. Será mejor que continúes… te faltan 2000 cepilladas- murmura Wes mientras bajaba la mirada y su crin le tapaba el rostro.
-tienes el cabello muy largo- murmura Cadance- creo que puedo hacer algo con eso.
-¿eh?-
Cadance se dirige a su mesa donde tenía sus demás productos y de un cajón saca una pequeña liga- haber ven- le dice Cadance, Wes obedece, Cadance toma su crin y rápidamente le prepara una cola de caballo a su hijo- listo, jeje, diría que te vez como todo un príncipe de no ser que ya lo eres jeje- Wes se sonroja, en eso su madre lo voltea y abotona su saco, dejando los primeros dos abiertos- así está mejor mi cielo- dice esta mientras le acomodaba las mangas a su hijo- ahora, bueno, a mí me tomara un rato más en arreglarme, pero creo que ya están comenzando a llegar los invitados, si quieres baja cariño, o espérame en tu habitación, como tú quieras mi cielo-
-si mami…- murmura Wes con un leve tono animado mientras salía de la habitación de su madre, el joven príncipe estaba por bajar, pero en eso recuerda que había dejado el obsequio de Starlight en su habitación, por lo que inmediatamente regresa apresuradamente, entra y en la cama lo encuentra, debajo de un puñado de moños de distintas formas y colores. Wes toma el obsequio y rápidamente baja hasta el salón donde se llevaría a cabo el evento. Al llegar, solo vería a varios meseros y asistentes acomodando las mesas de invitados, siendo que aún no había llegado aparentemente algún invitado, siendo esta la oportunidad perfecta para Wes.
-bien… ¿Dónde está la mesa de regalos? Tengo que darme prisa… no quiero que me vea- piensa Wes mientras oculta el pequeño obsequio en su saco, y con la mirada buscaba dicha mesa de obsequios, pero no la veía por ningún sitio cosa que lo inquietaba un poco, este se adentra un poco en la pista, caminando lentamente por el salón aun buscando dicha mesa de obsequios, es entonces que finalmente logra divisarla, hasta el fondo del salón, a un lado de una amplia mesa donde se encontraba el pastel ya listo, hay estaba la mesa de obsequios, Wes camina apresuradamente hasta aquella mesa, estando a punto de asomar el obsequio de su saco, cuando en eso divisa a una yegua sentada en esa misma mesa, que no había notado antes, y para su desgracia, no era cualquier poni, si no de las misma Twilight, quien entre sus cascos sostenía al pequeño Eclipse. El joven estaba a punto de retroceder y regresar por donde vino cuando en eso….
-¡Wes!- escucha como lo llaman, Wes voltea y ve a Twilight llamándole, el potro suspira y regresa, yendo con Twilight.
-buenas tardes princesa Twilight- murmura el potro con educación y algo de timidez.
-¿Dónde está tu madre?-
-oh… ella… ella… em… está arreglándose creo que bajara en una hora- murmura Wes.
-oh, jeje, Starlight también, está arriba con su tía Rarity, ella le preparo un lindo vestido jeje, no creo que tarde en bajar, jeje- comenta Twilight.
-¿así?-
-desidia bajar para atender a los invitados que fueran llegando, pero jeje, creo que aun es demasiado temprano.
-bueno… en realidad no… el festejo empieza a las 6:00, faltan 10 minutos- murmura Wes.
-sí, bueno, en verdad me siento muy agradecida-
-em… ¿por qué?-
-¿por qué? Tu madre… en verdad está organizando todo esto… creo que no había estado en una fiesta formal desde mi boda- murmura Twilight mientras por un momento bajaba la mirada al recordar un trágico suceso que paso en esa misma fecha.
-¿le pasa algo?-
-em… no…. Jeje, no, como iba diciendo muchas gracias por esto, no debieron… tomarse demasiadas molestias… es solo su cumpleaños-
-em... bueno… creo que… ejem… mami pensó que han pasado demasiadas cosas malas… y… bueno…. Con este festejo también celebramos indirectamente su recuperación- murmura Wes.
-oh Wes…. Aun así… me parece demasiado….-
-¿cree que a Starlight le guste?-
-em bueno…. Yo creo que si… además…- murmura Twilight, cuando en eso ve entrar por la entrada al salón a las princesas Luna y Celestia, junto a Discord, e incluso también las acompañaban Fluttershy y Rainbow Dash. Las ponis realmente no vestían nada en especial, con excepción del broche que Fluttershy poseía en el cabello, mientras que Celestia y Discord se encontraban vistiendo un sencillo traje de gala.
-¡princesa Celestia, CHICAS!- exclama Twilight yendo con ellas, pero en eso algo se arroja contra ella, cortándole la circulación.
-¡Twilight!- exclama un dragón púrpura.
-Spike….- murmura Twilight, voltea y ve a Tara en la espalda de Discord. quien extrañamente, pese a no tener ojos, parecía como si los mirara, cosa que incomodo un poco a la unicornio- ¡qué bueno que todos pudieron venir!- exclama Twilight alegremente.
-es un gusto estar aquí- se escucha una voz inexpresiva, Twilight busca con la mirada más atrás y ve a una poni terrestre, color gris con un atuendo azul oscuro, con una mirada inexpresiva.
-¿Maud?-
-em… yo la invite… es… espero que no te moleste…- murmura Fluttershy.
-em... no… al contrario…. Jeje em... bienvenida….- murmura Twilight algo incómoda mientras se acerca a Fluttershy y le susurra- ¿sabe lo de su?-
-si…- murmura Fluttershy un poco triste.
-oh… ¿y cómo lo tomo?-
-creo que esta mejor…. La veo mucho más animada que el mes pasado-
-¿enserio?-
-la verdad yo no noto diferencia- le susurra Rainbow Dash mientras todas miran como Maud se paseaba por el salón.
-me alegra que viniera, últimamente se ha recluido mucho en el bosque, pero es bueno que pase tiempo con nosotras ¿no creen?-
-¿y cómo la convencieron de venir?- pregunta Twilight.
-solo le dije que el imperio de Cristal estaba hecho de una variante de roca muy especial y único-
-en realidad es cristal….-
-¡el punto es que la sacamos de su agujero!- exclama Rainbow un poco molesta.
-¿Dónde está Starlight?- se escucha, todas voltean y ven a Tara, tomando de su garra a su padre.
-em… ella mi cielo bajara pronto-
-muchas gracias- murmura la joven princesa mientras su madre la tomaba.
-bueno... em... veamos, nuestro asiento es en la mesa numerada con el número 13- dice Fluttershy mientras lee su invitación-
-oh, jeje, esa está cerca de mi mesa- comenta Twilight.
-¿Twilight cuál es nuestro asiento?- pregunta Celestia.
-¿no viene en su invitación?-
-¡sí! Je, creo que nuestra invitación se perdió- comenta Discord- je es gracioso ¿no?¿pueden creer que no llego nuestra invitación?-
-Discord….- le reclama Celestia.
-¿cómo? ¿No llegaron?- pregunta Twilight extrañada.
-no (suspiro) bueno... la verdad solo nos enteramos de esta fiesta por que Fluttershy nos pidió que las llevaramos-
-oh entiendo...-
- jeje, seguramente la invitación se perdió ¿no crees?- dice Celestia con un tono divertido.
-si como digas cariño jeje-
-em… bueno, con respecto a su asiento mmmmmmm, creo que habrá que verlo con Cadance que es la que organizo el evento…. Mmmm si quieren pueden sentarse en mi mesa de mientras-
- oh no te preocupes Twilight, si quieres esperare a que Cadance venga-
-¿seguras? No tengo ningún problema, además esa mesa es muy amplia, solo requeriríamos de acercar unas sillas-
-¡PERO QUÉ ES ESO! ¡¿QUÉ SE VOLVIERON LOCAS?!- se escucha, todos voltean y ven a una alterada Rarity yendo con Rainbow Dash y Fluttershy- ¿Cómo se les ocurre venir así? Aj ¡ni siquiera están vestidas!-
-¡nunca se aclaró el tipo de fiesta que era! ¿No se suponía que era una de cumpleaños?- se escusa Rainbow Dadsh.
-bueno… yo si iba a ponerme un vestido... pero…. Mi habitación se quemó en el ataque… y… muchas de mis cosas se perdieron- murmura Fluttershy un poco triste.
-oh no te preocupes mi cielo, ahora, ustedes dos…. Tres….- murmura al ver a Maud dando golpecitos contra el suelo de cristal, evaluando la resistencia y características del material- ¡ustedes tres vengan con migo!-
-¿A dónde?- pregunta Rainbow Dash.
-arriba, por suerte siempre estoy preparada, y traje una pequeña muestra de mis vestidos más recientes, quizás tenga algo que les quede- dice Rarity mientras se lleva a las tres yeguas consigo.
Mientras tanto, en la mesa de los regalos, Wes se encontraba sentado a un lado, cuando en eso ve pasar rápidamente a Fluttershy y Luna dejando sus regalos antes de irse a otro sitio, Wes nota como dichos obsequios fueron colocados hasta el fondo, permitiendo que una pequeña cajita roja con un moño rojo aun fuera visible, Wes no quería esto, algo en el no quería que su regalo se viera, por lo que el potro, toma el pequeño obsequio, y levanta los otros para así colocarlo debajo de los otros dos, pero el sentía que aún se notaba su obsequio, por lo que optaría por ponerlo hasta el fondo de un rincón, pero en eso.
-¡Wes!- se escucha, el potro se exalta, y se da la vuelta topándose con un encanto, vistiendo un detallado vestido rosado con encajes amarillos pastel, y con vellos risos Wes quedo paralizado al ver el atuendo de Starlight, el cual en su mente le parecía angelical y hermoso.
-¿Qué estabas haciendo? ¿Estabas revisando mis regalos?- dice ella con un tono serio.
-¡que, no! ¡Yo…. Yo… yo solo….!-
-jijiji, tranquilo, no te pongas así…. Em… ¿ese regalo es para mí?- murmura Starlight mientras mira como Wes aun sostenía entre sus cascos el pequeño regalo de envoltura roja.
-emmm… em… si….-
-jeje, si claro, ¿Qué otra fiesta hay por aquí? ¿No?-
-si…. Em… lo dejare aquí….- murmura Wes- lo siento… no quería…-
-no te preocupes, solo estaba jugando-
-si…-
-mmmm sabes que… ¿puedo abrirlo?-
-¿eh? Pe… pero… ¿eso no se hace hasta el final de la fiesta?-
-je, si, pero ahora mi madre esta distraída con los invitados jeje, además, je, me llama mucho la atención… ¿Por qué no tiene etiqueta?-
-em…. Creo que se me olvido ponerla- murmura Wes mientras se muerde el labio, pues en el fondo tenía miedo que se supiera que era suyo, pues tenía miedo de que no le gustase, y así al menos, si no la agradaba el regalo, no se sentiría tan mal si no sabe de quién era.
-jeje, ten más cuidado con eso, porque puede que no lleve a saber que era tuyo, eh incluso le atribuya el crédito a alguien más, jeje-
-em... si… lo tomare en cuenta…- murmura Wes con timidez.
-¡sabes que, creo que si lo voy a abrir!- exclama Starlight- no vaya a ser que después lo confunda-
-de…. De acuerdo….- murmura Wes mientras lentamente se alejaba de ella, el quería irse, quería escapar, pero algo en él le impedía moverse.
-Wow…. Esto… esto… ¡es precioso!- exclama ella mientras mira el lindo collar que Wes le habia dado.
-¿enserio?- dice este incrédulo.
-¡sí! ¡es muy bonito!- exclama Starlight mientras se ponía el collar, en eso Wes no pudo evitar mirarla, y mirar como esta colocaba su regalo alrededor de su cuello, prestando atención al más mínimo movimiento que esta daba para acomodarse el collar de manera que pudiera verse pese a su vestido- ¿Dónde lo compraste?-
-em… yo… yo lo hice- suelta Wes mientras cerraba los ojos con fuerza, pues no dejaba de sentir cierto miedo que ni el mismo podía explicar.
- tu… ¿tú lo hiciste?- murmura Starlight sorprendida mientras le daba un vistazo más detallado al objeto, provocándole mayor intriga y admiración al verlo.
-si… - murmura Wes con un tono de voz poco audible, mientras ocultaba su mirada, pero se sentía expuesto, en eso nota que esto se debía a su cola de caballo, la cual sujetaba su cola de caballo, con la que el inconscientemente suele ocultarse en estos momentos.
-Wes… ¿estás bien?- murmura Starlight algo preocupada al notar como Wes se volteaba, y esta intentando verlo a los ojos, intenta seguir su rostro, pero Wes seguía evitándola.
-¡STARLIGHT!- se escucha la princesa voltea y ve a un grupo de potros de su edad llegando en grupo hasta con ella.
-chicos….- murmura Starlight sorprendida mientras era rodeada por sus amigos de la infancia, tal y como se había prometido, Cadance se encargó de buscar a la mayor parte de los amigos de la joven princesa y arreglárselas para que todos vinieran a este festejo. Starlight busca su espacio entre los potros que a su lado eran enanos pese a tener la misma edad, siendo que ella era una alicornio, su crecimiento y desarrollo era mayor que el de sus compañeros, siendo un poco más alta que la mayoría, esta levanta la mirada intentando buscar a Wes, pero el potro se había ido.
Llegando ya por la salida, se encontraba Wes, con la mirada baja, con el propósito de salir de la habitación he irse de ahí, pero en eso, este vería a una multitud entrar, el potro no se sentía cómodo ante tantos ponis, por lo que este retrocede lentamente, regresando a la pista, este intenta buscar otro sitio por el cual salir, pero en eso, este se topa con su madre, la cual le pide que lo acompañe a la mesa. Wes se queda sentado, mientras mira como rápidamente el salón se llenaba de multitud de jóvenes ponis junto a sus padres.
-Starlight… si tenía muchos amigos después de todo- piensa Wes con algo de tristeza al ver tantas caras desconocidas para él.
Cadance se da cuenta de que Wes se encontraba triste, y le habla.
- ¿Te pasa algo, cielo?
- ¿Eh? No, estoy bien – contesta Wes con una sonrisa calmada.
La fiesta transcurre con normalidad. La joven Starlight se encontraba bailando con un potro de su edad. La música era alegre, así que no se podría considerar un ambiente romántico. Ella conocía a ese potro, iba con ella a la escuela, pero realmente no le había hablado en mucho tiempo. La canción termina, y en ese momento otro joven se acerca a invitar a bailar a la princesa. Starlight acepta, pues con ese potro ocurre lo mismo que con el anterior, lo conocía, pero no le había hablado en mucho tiempo.
Al principio no hay problemas, pues Starlight si disfruta bailar. Había aprendido en el tiempo que vivió en Canterlot, cuando la separaron de su madre. Además, los chicos eran bastante agradables, pero eran demasiados. Cada vez que se sentía cómoda bailando con uno, otro llegaba, y no podía ser descortés y rechazar la invitación de un amigo. Sin embargo, después de varios bailes, Starlight empieza a cuestionarse las cosas.
- ¿Enserio tenia tantos amigos? – Piensa la alicornio - ¿Y por qué solo se aparecen hasta ahora?
Efectivamente, en la fiesta había demasiados potros de su edad, y ella no recordaba haber tenido tantos amigos cuando vivía en Ponyville... o en Canterlot. Empieza a recibir invitaciones de potros que no estaba segura de conocer. En medio del baile en el que estaba, ve a su alrededor, y se da cuenta de cómo la veían varios adultos. Algunos incluso parecían estar dándoles instrucciones a sus hijos.
Starlight no tarda en conectar los puntos, y empieza a pensar si realmente tiene amigos. Todos los potros con los que se encontraba, la invitaban a bailar y le decían lo hermosa que se veía. Muy pocos le preguntaban como había estado, o se disculpaban por no haber permanecido en contacto.
- ¿Solo les interesa mi título? – Pensó la joven princesa sin animo - ¿Hay alguno aquí que enserio le preocupe como me siento?
Starlight sigue bailando con la pareja que tiene enfrente. Ya no sentía ganas por seguir bailando, ya se había hartado, ahora solo mostraba una cara sin emoción. Sin embargo, siente algo en su cuello, que la hace reaccionar de golpe. Al bajar la mirada, ve ese lindo collar que Wes le regalo.
- Wes…. murmura ella.
-¿Dijiste algo? – pregunta la pareja de baile de Starlight.
- Em… - en ese momento logra divisar la mesa donde está sentado Wes, junto a su madre – Lo siento.
Starlight se aleja de su pareja, quien no comprendía que pasaba.
- Hola, Starlight-
- Bailamos-
- Te ves hermosa-
Varios jóvenes la intentan cortejar o invitar a bailar, pero ella solo los ignora. Su vista estaba dirigida a solo un potro. Finalmente llega a la mesa donde está su amigo, quien se ve confundido de que ella este allí. Starlight se acerca, y le extiende su casco.
- ¿Wes?-
- ¿S… si? -
- ¿Bailarías conmigo? -
El corazón del potro se acelera al máximo. Starlight lo estaba invitando a bailar. Enserio no sabía que decir. Sintió un gran temor, pues ¿bailar en público? El nunca hacia nada en público. Sin embargo, ver esos lindos ojos azulados de su amiga, hace que no piense en su pena. Sin siquiera pensarlo, extiende su casco y asiente con la cabeza. Solo se enfoca en la sonrisa de Starlight al invitarlo, y ni siquiera ve como su madre por poco se atraganta de la sorpresa de eso.
Starlight lleva a Wes a la pista de baile, pero en ese momento la música cambia. Antes, las canciones eran más alegres, y todos los que bailaron con Starlight lo hicieron con esa música, pero ahora… la música se vuelve lenta, siendo la apropiada para un vals lento.
Wes seguía perdido en los ojos de Starlight, sin comprender que pasaba, pero en el instante en que reacciono, todo cambio. Al ver su alrededor, se da cuenta de cómo todos en el salón los miraban. Las demás parejas habían dejado de bailar, pues tuvieron más interés en ver a la princesa con el potro que había elegido, el cual resultó ser un príncipe. Los jóvenes lo vieron con enojo, pues ellos querían bailar con la princesa. El alicornio empieza a sudar de los nervios, y siente como su respiración se vuelve más rápida.
- ¿Estas bien?- Pregunta Starlight un poco preocupada por Wes al notar como este empezaba a palidecer. Wes regresa su vista al frente, y ve la cara de preocupación de Starlight, pero esta vez no lo tranquiliza.
-L… lo… lo siento- Tras disculparse, Wes suelta el casco de Starlight y sale huyendo del salón.
-¡Wes! – grita Starlight mientras veía como este se perdía entre la multitud, intento alcanzarlo, pero de repente, como si fuera por arte de magia Wes había desaparecido.
Vergüenza, es todo lo que Wes se encuentra sintiendo en este momento. Ignorando el frio de la noche, el potro solo llora, ocultándose en uno de los balcones superiores del castillo. Sentía una gran vergüenza de sí mismo, Starlight lo invitó a bailar, y el solo salió huyendo. Seguro la había avergonzado, y en su fiesta de cumpleaños. Seguro no se lo iba a perdonar. El solo quería que Starlight tuviera un feliz cumpleaños, por eso convenció a su madre de que le hiciera la fiesta a la joven princesa. El sabía bien que Starlight había pasado por mucho últimamente, y por eso quería que ella tuviera algo de felicidad.
De repente, se escuchan unos pasos llegando al balcón.
- Estoy bien, mamá – murmura el potro entre sollozos.
-No lo pareces...- se escucha, y Wes levanta la mirada incrédulo. Su corazón empezó a latir a mil por hora mientras la princesa Starlight se sentaba junto a él. Wes se seca rápidamente las lágrimas pues no quería que ella lo viera así.
-co... ¿cómo me encontraste?- pregunta incrédulo.
- te perdí en el salón.. pero... creo que te conozco mejor de lo que crees...- murmura ella - Lo siento- suspira ella mientras baja la mirada.
- ¿Eh?-
Wes se sorprende al oír que Starlight se había disculpado con él.
- No quise ponerte en una situación tan incómoda.
-N… No, no tienes nada de que disculparte – responde Wes rápidamente – No fue tu culpa.
- Si lo fue – responde Starlight con tristeza – Yo enserio quería bailar contigo, pero no pensé en cómo te sentirías tú. Perdón, fui muy egoísta.
- … - Wes queda sin palabras.
- Es que eres tan bueno conmigo. Yo soy todo un desastre, pero gracias a ti pude arreglármelas con Eclipse. Y esta fiesta…
- ¿No te gusta?
- No es eso, es que… la mayoría dicen ser mis amigos, y ni siquiera parecen preocuparse por mí, cuando era más joven no me di cuenta... pero... ahora creo que solo se me acercan porque eso les conviene... que sea una princesa-
- Eso no es cierto, tu eres muy buena amiga-
- Je, ya no sé. Seguro la mayoría allí nunca fueron mis amigos. Solo puedo pensar en Tara y en ti-
Wes se sonroja de nuevo al oír eso.
- Em…en... ¿enserio piensa eso de nosotros?-
- Wes… enserio me gustas mucho – confiesa Starlight rápidamente - eres el potro más dulce que he conocido, pero… creo que ese es otro problema conmigo, nunca pienso en lo que sienten los demás. No pensé en lo que tú sentías.
- ¿Starlight?
Wes ve como la joven princesa se levantaba para irse.
- Está bien si no sientes eso por mí. Gracias por ser mi amigo. Creo que ya te lastime mucho, buenas noches-
Starlight se dirige hacia el interior, mientras Wes la observa. Una gran confusión llena el corazón del chico. ¿Ella enserio lo quería? Wes se levanta, pero su garganta se traba al intentar hablar. No sabe que decir, pero tiene que decir algo. Starlight se estaba marchando, y por un momento le pareció ver que sus ojos estaban llorosos.
-Es…
Las palabras intentan salir, pero se siguen trabando. Wes vuelve a pensar en la sonrisa de Starlight, y como ahora no tiene una. El enserio quiere que ella sea feliz, aunque… realmente ella también lo hace feliz a él.
-¡Espera!
Starlight reacciona de golpe al oír esa exclamación. Se voltea y ve a Wes de pie, temblando un poco. Aun así, el nunca elevaba su voz, era la primera vez que lo escuchaba exclamando.
- ¿Wes?
- La… la música aún se escucha… ¿quieres…? ¿Quieres… bai…?
Antes de que terminara, sintió un fuerte abrazo de Starlight.
- ¡Sí! ¡Sí quiero bailar contigo!- exclama Starlight entre lágrimas.
Starlight se separa tras aceptar la invitación, y se seca sus lágrimas de alegría. Ambos se toman del casco. Mientras se sujetan, lentamente empiezan a moverse hacia adelante y hacia atrás, siguiendo el lento ritmo de la música. En ese elevado balcón, nadie llegaría a molestarlos, el lugar perfecto para que ambos disfrutaran de ese momento.
- Gracias por este gran cumpleaños, Wes.
- P… pero yo no hice la fiesta – dice Wes apartando la mirada, pues si había sido su idea.
- No me importa la fiesta. Este collar y este momento contigo me hicieron el día.
Ambos se miran a los ojos. Los 2 sonríen, pero Wes sigue nervioso, pues aún hay algo que debe decirle a Starlight.
- Em… Starlight…
La joven princesa presiente lo que viene, y pone una sonrisa antes de interrumpir a Wes.
-Road.
- ¿Qué?
- Ese es mi nombre completo, Starlight Road.
- ¿Q… Qué?- pregunta Wes aun confundido.
La joven princesa suelta una risita al ver la cara de confusión de su amigo.
- Jeje, ya se, no muchos lo saben. Siempre todos me llaman por mi primer nombre, y piensan que solo me llamo Starlight, así que se me ocurrió que solo le diría mi segundo nombre a ponis especiales.
Wes vuelve a sonrojarse al escuchar que ella enserio lo consideraba tan especial. No importa cuántas veces lo diga Starlight, esos cumplidos nunca dejaran de sorprenderlo.
El joven se calma, y vuelve a ver a los ojos a su amiga.
- Starlight Road… yo… te quiero mucho-
La princesa sonríe, ella siempre quiso que cuando se le declararan dijeran su nombre completo, en señal de que el poni que lo hizo era realmente alguien especial para ella.
- ¿Wes?-
- ¿Si?-
La música cada vez sonaba más bajo, hasta que finalmente paró. Ambos ponis se quedan parados mirándose a los ojos. La princesa mantiene una mirada coqueta, la cual confunde al príncipe. Lentamente Starlight Road se acerca a la cara de Wes, poniendo sus labios cerca de los suyos. Finalmente hace contacto, haciendo que el corazón de ambos se acelere.
Wes no podía describir lo que sentía. Ya lo sentía desde hace tiempo, cuando empezó a pasar tiempo con ella. Era una sensación que nunca había experimentado. En un principio se asustó, pero con forme pasaban los días, se dio cuenta que esa sensación en su corazón se sentía bien. Ahora mismo esa sensación estaba presente, y con más fuerza que nunca. Se olvidó del frio a su alrededor, y se enfocó en la calidez en su corazón, y en los labios de Starlight Road. Sea lo que fuera lo que estaba sintiendo, le gustaba, y quería seguir sintiéndola al lado de ella.
Los dos potros empiezan a bailar libremente al ritmo de la música por el balcón, sin la más mínima preocupación de llegar a caer, pronto sus cascos dejan el suelo y comienza a bailar en el aire, dejando de lado su mundo y enfocándose solo en ellos dos.
No muy lejos de ahí, observando desde una ventana no muy lejana, se encontraban dos yeguas, la doctora Diane y la princesa Twilight, quienes observaban sorprendidas y cautivadas dicha escena.
-mi niña….. Ya…. Ya es una yegua…- murmura Twilight con una mescla de tristeza y alegría.
-si… ya no son niños- murmura la doctora Diane con una sonrisa.
En eso se escucha un leve alarido, Twilight mira a un lado de ella, y nota a su pequeño Eclipse un tanto somnoliento.
-oh… creo que es mejor que lo lleve a la cama- murmura Twilight.
-si adelante jeje, no te preocupes, yo me asegurare que no se propasen esta noche-
-Gracias… -murmura Twilight retirándose.
Alejándose un poco de la fiesta se encontraba la princesa Twilight, con su pequeño Eclipse en cascos, ya era de tarde y la alicornio lila se dirigía a su habitación con el propósito de recostar a su pequeño para que este durmiera una siesta. Esta entra a su habitación y con mucho cuidado coloca a su bebé dentro de su cuna, inmediatamente esta lo cobija con sumo cuidado y posteriormente esta se queda a su lado observándolo, sintiendo algo de ternura cuando soltaba un ligero bostezo.
-fue un día muy agotador ¿no es verdad mi cielo?- le susurra Twilight mientras colocaba su casco contra la barriguita de su pequeño y comenzaba hacerle un cariñito suave, en eso Twilight nota como su pequeño comenzaba a cerrar los ojos, esta dejo de frotar su barriguita y procedió a taparlo con las cobijas para que este durmiera bien, pero al hacer esto el pequeño empezó a soltar un ligero alarido, dando pataditas el pequeño se quita las cobijas y abre sus cascos ampliamente, para que su mami lo cargara.
-lo siento mucho cariño, pero ya es hora de dormir- murmura Twilight- ya es noche y estás cansado mi cielo- le dice ella a su bebe pero este no parecía escucharla, pues seguía suplicando porque lo cargase de nuevo.
-lo que me hacía falta, otra Starlight, creo que lo sacaron de su padre, Lúthien nunca fue así de dependiente, aunque me extraña un poco pues Bats siempre fue muy tranquilo y un poco tímido….- piensa Twilight mientras no evitaba en ponerse triste por unos instantes al recordar a su esposo fallecido el cual pese al tiempo que ha pasado aún sigue extrañando. El pequeño bebé no dejaba de mostrarse inquieto y pese a parecer tener algo de sueño por unos instantes, esta somnolencia parecía haber desaparecido en el ahora que se encontraba en su cuna, por lo que Twilight decide acceder a cargarlo, esperando que así el pequeño se quedara dormido en cualquier momento mientras ella lo tenía entre sus cascos.
-está bien SHHHH tu ganas (suspiro) ya estas con mami- mi pequeñito, ¿me extrañaste verdad?- murmura ella con un tono maternal y cariñoso, el pequeñito le sonríe cosa que cautiva a la alicornio, siendo que no podía resistir la ternura que esto generaba en ella, era tal el sentimiento que por unos instante Twilight creyó ver a Lúthien de bebé en lugar de su pequeño, un sentimiento de melancolía y nostalgia empezó a hacerse presente en ella.
-¿quieres estar con migo?- murmura Twilight mientras mira a su pequeño el cual la miraba con una ligera y agradable sonrisa- de acuerdo… pero… calladito ¿si?- murmura Twilight. Es entonces que la unicornio lila se adentra entre los pasillos del casillo del cristal, buscando llegar a una determinada y ya conocida habitación para ella, cargando a su pequeño en su lomo, con un biberón en la boca y con una pañalera pequeña, esta se dirige a la enfermería, quizás hubiera sido mejor que esperase a que el pequeño se durmiera, pero aparte de que ella ya tenía muchas ganas de venir, aún estaba la probabilidad de que el pequeño despertase, y al no estar nadie en esas habitaciones gracias a la fiesta de Starlight, la cual no quería interrumpir su festejo para encargarle a su hermanito, sintió que lo mejor era (si tantas ganas sentía por ir) llevarlo consigo, así podría vigilarlo, sin mencionar que dejando de lado la actitud dependiente de su pequeño, le era agradable y relajaba un poco el que la acompañase.
Twilight entra a la habitación de cristal, donde detrás de un cristal transparente, se podía ver hay, el cuerpo inerte de su hija, siendo que ya había pasado casi un año entero desde el incidente, Twilight encuentra aún a su hija en la misma postura que ha mantenido desde que la internaron, recostada en una camilla, envuelta con vendas, con apenas algunas partes de su piel expuesta, divisa Twilight, pese a la distancia que impedía ver a detalle el cómo se encontraba Lúthien, Twilight de tantas veces que había venido a verla, ya se había dado una visión de cómo esta se encontraba, al punto de que casi podía imaginarse cada quemadura, cada hueso expuesto y costra cubierta por aquel grueso vendaje que la envolvían. Ahora Twilight vino con otro objetivo en mente, esta vez, vino para ver si podía ver algo diferente, según los reportes de los médicos, la mayor parte de la piel que ella dono, fue usada para intentar reconstruir el rostro de su hija, pero desde su perspectiva solo podía ver la postura de su hija, recostada en la cama, mientras aquellos aparatos que estaban conectados a ella, soltaban señales de luces de focos aparentemente al azar, debido a que el estado de la joven princesa era extremadamente delicado, la habitación donde se encontraba no solo estaba completamente esterilizada, sino que también estaba diseñada para que nada pudiera entrar más que por esa pasillo de aire presurizado y limpio que actualmente se encontraba sellado. Por esto, el cristal era lo suficientemente grueso como para bloquear los sonidos provenientes de los aparatos que mantenían con vida a Lúthien.
Twilight vino esperando ver una diferencia con el estado de su hija, pero al no verlo, esta sintió gran decepción y tristeza, era como si al menos por un instante ella hubiera creído que el donar su piel realmente haría una diferencia, pero el que la realidad le golpee finalmente, demostrándole que lo que hizo realmente fue muy poco, casi terminarían desmoronándola, de no sé qué esta ves, aun conservaría un poco de esperanza, planeando en su mente el donar el resto de su piel, ya antes había hablado con los médicos respecto al tema, y sabe que una vez donado tal cantidad de su piel, no podría volver hacerlo en un largo tiempo, una espera de quizás años, pues el nuevo tejido que tiene debía fortalecerse para poder ser trasferido otra vez, si lo hiciera ahora, ese mismo tejido sería muy frágil, cosa que no les serviría, Twilight no planeaba esperar tanto, si bien no podía donar tejido que recién se acabó de restaurar, eso no significa que no pueda donar piel del resto de su cuerpo, incluido su propio rostro, a conciencia de perder completamente con esto su propia belleza, con marcas horribles que difícilmente llegaran a borrarse y por sobretodo, dejando bajo riesgo constante su propia salud, ella estaba decidida a continuar con esto, mientras exista esta ligera oportunidad, ella seguirá teniendo fe, y lo arriesgara todo con tal de ver una vez más a su hija, aunque sea en su lecho de muerte, verla de nuevo y aunque esto ya es más una fantasía que realidad lejana, ver una vez más la sonrisa de su pequeño fruto, Lúthien.
Cuando termina de buscar algo que no encontrara, Twilight se mantiene parada frente al cristal, mirando aparentemente a Lúthien recostada, pero en realidad su mente ya se había ido a otra parte, regresando al mundo de sus recuerdos, aquellos vellos y tiernas vivencias que tanto añora y desea con toda su alma, recuerdos de Lúthien de bebe, recuerdos de ella con Bast, aquellos pocos recuerdos donde Lúthien y Starlight no peleaban y jugaban como verdaderas hermanas amorosas, aquellos momentos que aunque muy raros, era los que Twilight mas atesoraba en su ser.
De repente su transe se ve interrumpido al sentir algo húmedo en el pecho y un sonido chirriante que ella tardaría en identificar, Twilight mira y nota que su hijo estaba vomitando la leche, debido a que se había atragantado con la botella, ante el malestar el pequeño empieza a llorar, dando un chillido en un inicio leve pero poco a poco este iría aumentando al ver como su madre tardaba en reaccionar.
-oh... disculpa… - dice la alicornio lila mientras se daba la media vuelta, y alejaba a su hijo de su pecho, notando que este se había bañado un poco por su propio vómito, Twilight busca con la mirada la pañalera y la ubica al fondo del pasillo, donde ella la había recargado sobre una banca, esta camina apresuradamente para sacar algunos pañuelo, empezando con limpiarse a sí misma y luego al pequeño, lo coloca en su pecho de nuevo he intenta arrullarlo, pero el pequeño estaba irritado por el malestar, por lo que le costaría a Twilight lograr calmarlo. Finalmente esta logra calmarlo, y le da su chupón para que se relaje un poco.
-disculpa…. Mami… estaba un poco distraída- murmura Twilight mientras busca entre su pañalera una manta pequeña, la cual le cuesta un poco de trabajo lograr sacarla, incluso llega a tumbar algunas cosas, Twilight bufa y usa su magia para tomar los objetos que se salieron y guardarlos dentro de la pañalera, mientras comienza a acomodar a su pequeño entre la manta y nuevamente lo recarga sobre su pecho.
-¿mejor?- suspira Twilight mientras mira a su pequeño- bien….- murmura esta mientras busca un bote de basura, para tirar los pañuelos manchados con vomito de bebé.
-¡eh!- balbucea el pequeño con una mirada un tanto seria, cosa que a Twilight no le gustaba ver en ninguno de sus hijos.
-¿si que pasa mi cielo? ¿Por qué tan serio?- le dice Twilight con un tono divertido, y en eso esta le hace una mueca para que el pequeño se ría un poco, logrando su cometido, luego de eso esta le hace cosquillitas, cosa que en efecto hace que el pequeño empiece a reírse a carcajadas.
-¡¿Por qué tan serio? ¿Por qué tan serio?! ¡No me gusta verte serio!- exclama Twilight entre risitas mientras le hacía cosquillas al potro cosa que hacía que el pequeño se riera aún más.
-jeje, ya es tarde mi cielo (suspiro) es hora de ir a la cama- le dice mientras lo acomodaba, por inercia, Twilight da un último vistazo en dirección al cristal, pero en eso, esta nota algo inaudito, no podía ser posible, por lo que Twilight se acerca lentamente, con un fuerte nudo a la garganta, mientras todo se sumía silencio, aun los balbuceos de su pequeño, volvieron a ser inaudibles ante la conmoción que ella tenía ahora, escuchando únicamente los latidos de su corazón, con un frio recorriéndole la espalda, mira a través del cristal, y solo ve una camilla, con la sábanas ensangrentadas, Twilight gira la mirada y nota como en el suelo se encontraban varios cables y un rastro de sangre, su hija ya no estaba, ella intenta buscar con la mirada, dirigirla hasta la única salida de esa habitación, de repente, algo golpea el vidrio, Twilight dado a la impresión no logra evitar soltar un alarido, que provoca de nueva cuenta el llanto del pequeño al asustarlo con esto. Twilight mira con asombro he incredulidad al cristal y ve una yegua envueltas en vendas ensangrentadas, con la escasa piel visible debajo de estrás, eran más bien costras negras rojizas y algo de carne expuesta, la yegua se encontraba posada detrás del vidrio mirando a Twilight y al bebe, recargando su único casco contra el vidrio como si intentara alcanzarlos.
Twilight no deja de mirar con incredulidad aquella yegua y ante esto apenas logra soltar una palabra que sonó más como alarido ahogado - Lu... Lúthien-
