El despertar del demonio.

Capítulo 20. El fracaso de Twilight.

-Bum, bum, bum- era lo único que se podía escuchar entre un inmenso silencio casi absoluto, pese a que en momento se podían escuchar algunas voces, ninguna lograba ser perceptible del todo, escuchándose más como murmullos que como otra cosa, siendo completamente incomprensibles para quien los escuchase, lo único claro era el sonido de un latido, lento pero palpitante latido de corazón resonando en todo momento sin parar, sin que nada más lo interrumpa, o eso se creía, cuando de repente se comienza a escuchar el llanto de un bebe, el chillido era tal que logro opacar casi por completo el latido que dado a esto mismo comenzaba a acelerarse rápidamente, una luz entra desplazando la oscuridad casi en su totalidad, es entonces que alguien que aparentemente se había ido regresa a este mundo.

El llanto para por sí solo luego de unos instantes, pero ya había provocado el despertar de una yegua que en un estado inicial, no recordaba quien era o donde estaba, tardaría algunos segundos en lograr reincorporarse, abriendo sus ojos y mirando con confusión una habitación que se encontraba casi a completa oscuridad, a excepción de algunas cuantas luces, pertenecientes a otro tipo de aparatos. La yegua quiere pedir ayuda, pero siente como algo le obstruía la garganta. Con algo de dificultad logra sentarse en lo que descubriría se trataba de una cama de hospital, y usando su único casco, toma de lo que parecía ser una manguera y tira de esta, extrayendo un largo tubo que se extendía por su interior, al finalmente sacarlo, ella logra ser capaz de respirar mejor, aunque ella no podía explicarse, el por qué después de tanto tiempo de reposo, sentía agotamiento. Se sienta en la cama, intentando poner en orden sus pensamientos, tardando unos momentos en lograr recordar apenas su propio nombre.

-mi nombre…. Mi nombre… es Lúthien….- murmura la yegua mientras sentía como todo le daba vueltas, esta coloca su casco contra su cien, como un intento de masajear su frente, ella abre un poco más los ojos, la vista finalmente se le aclara, y ella se encontraría con algo que pareceria haber sido sacado de sus peores pesadillas, al lograr distinguir su propio casco que tenía contra su frente. Era completamente imposible que aquel miembro le perteneciese, no podía ser posible que aquella malformación, aquel pedazo de carne envuelto en vendajes ensangrentados fuera suyo, pero pronto la realidad la golpearía con fuerza, estando a punto de dejarse caer en la camilla, pero logra reponerse. Aun con incredulidad, ella levanta y mueve su único casco, enfocando su mirada únicamente en él, esta lo mira, viendo que debajo de aquellos vendajes se encontraban una serie de costras negras y viscosas, las cuales serían lo único restante de lo que alguna vez era su piel. Seguía sin creerlo, por lo que esta intenta hacer magia, un brillo morado muy debilitado, tenue pero aun prevaleciente envuelve sus vendajes, y usando su magia retira una primera fila de vendas, permitiéndole ver con mayor detalle aquella masa amorfa de carne quemada, y logro ver debajo de algo de carne abultada algo blanco sobresaliendo, lo cual no tardaría en suponer que se trataban de sus propios huesos. Con su propia magia arranca un pedazo de costra, esto mismo provoca un sangrado muy semejante a cuando alguien pincha una cama de agua, la sangre era rojo intenso, y empezó a bañar sus relucientes sábanas blancas. La respiración de la yegua comienza a acelerarse, pese a que no podía sentir nada, ni siquiera una simple brisa, toda sensibilidad que pudo haber tenido, no siendo necesariamente dolor, si no como simple sensación de tacto, este ya no existía, por lo cual seguía pensando que esto no podía ser nada más que un sueño… no, una pesadilla, aun con todo esto, pese a ella no saberlo, su cuerpo por otro lado evidentemente no estaba bien, e iba de mal en peor.

Alterada continua inspeccionando su cuerpo, su torso estaba completamente envuelto en vendajes, en su mayoría ensangrentados con su propia sangre que parecía no tener mucho tiempo, dado a lo tibia que aún se encontraba, Lúthien empezó a sentir como las paredes se le serraban , su ser no podía tolerar lo que presenciaba, esto no podía estarle pasando, de ser así, hubiera sido mejor que hubiera muerto en ese trágico incidente, la sangre comenzó a brotar en su cuerpo, ella misma sin querer había rasgado bolsas de sangre que se le habían formado a lo largo de su cuerpo, provocándole severos sangrados tanto internos como externos que podrían terminar con su vida en cualquier momento, eso quizás sería lo mejor, pues si continuaba así, en cualquier momento su mente se destrozaría por completo y entraría en una verdadera oscuridad de locura de la cual quizás nada podría sacarla.

Entonces un leve rayo de luz se hace presente ante ella, al voltear frente suyo, pudo ver un pequeño marco recargado sobre un estante cercano a su cama, ella intento tomarlo con su casco, pero este no logro tomar el objeto con firmeza dado a la falta de carne que este tenía, en lugar de eso, tubo el marco, cayendo fuera de su alcance, aun podía verlo, asomándose debajo de su cama, esta intento hacer brillar su cuerno con el fin de levantar el objeto, inicialmente el marco se cubrió por un tenue manto de energía morada, la cual le provocó que su vista se nublara por unos instantes, y aunque no lo sentía, empezaba a experimentar un agotamiento aun mayor que cada vez se acrecentaba conforme ella intentaba usar sus poderes para levantar ese marco, le tomo bastante concentración, pero finalmente logro levantarlo, intento tomarlo, pero este vuelve a caer, esta vez en su regazo, ella estira su único casco para tomarlo, y poder verlo, sin percatarse que empezaba a gotear sangre de todos sus orificios, de cada yaga y protuberancia este era cubierto por un manto de sangre y pus. Lúthien tomo el cuadro al fin, le dio la vuelta, pero solo divisaba figuras difusas, gracias a la oscuridad de aquella habitación, y de su cada vez peor vista. Acerco el cuadro a su rostro, he intento hacer un esfuerzo por enfocar, logrando así divisar las figuras, este era un cuadro no muy viejo de una serie de ponis, una familia, tardaría un momento en identificar quien era cada uno de ellos, una yegua lavanda, un unicornio amarillo de crines rojas, una potranca amarilla de crines moradas y rosadas, y por último, una yegua de piel blanca como la nieve y crines negras con destellos morados.

-soy yo… y mi….. que pasa…. Que está pasando- murmura ella cada vez más desorientada dado a la constante pérdida de sangre que esta comenzaba a presentar por cada uno de sus orificios, una gota de sangre cae sobre el cuadro asemejándose a lágrimas, la yegua empezaba a sangrar por los ojos, justo como si en lugar de lágrimas esta tuviera sangre. Empezó a tambalearse en la cama, como si en cualquier momento fuera a desmayarse dado al intenso sangrado que esta sufría.

De repente ella logra escuchar una risa, no una aterradora, molesta, o desconcertante, sino todo lo contrario, una riza de un pequeño bebe, provocando en ella una sensación más relajada y hasta esperanzadora, inmediatamente ella voltea en la dirección de la que cree proviene la risa, ¿Cómo es que pudo escucharla? Si frente a ella solo habría un grueso muro de cristal, pero hay estaba lo que ella buscaba, hay del otro lado del cristal se encontraba una yegua lavanda la cual cargaba un pequeño bebe de solo algunos meces, ninguno se había percatado aun de ella, pero no importaba, de repente en Lúthien empezó a surgir una fuerza que no sabría explicar de dónde vino, de la nada ella se levanta de la cama, se apoyó en su casco delantero, y de repente algo truena, la yegua estuvo a poco de tropezar, pero logro mantenerse en pie, sin prestar atención en lo que le acabo de pasar, pues a un lado de ella se encontraba un trozo de carne proveniente de ella, y sin mayor cuidado continuo caminando, sin importarle que empezaba a dejar tras de sí un rastro de sangre muy marcado así como algunos trozos de su carne carbonizada, despedazándose lentamente con cada paso que ella daba. Faltaba muy poco para que llegase con la yegua, a tropezones esta logro llegar hasta el cristal y antes de que la yegua lavanda lograse ubicarla, tropezando y estando a punto de impactar contra el cristal, ella coloca su casco para detenerse y evitar su caída, provocándoles un susto no malintencionado ante ella y él bebe que cargaba en cascos.

Él bebe comenzó a llorar fuertemente dado al susto, era lo único que Lúthien podía escuchar, pese a la barrera de cristal, de alguna forma ella podía oír ese llanto, y era lo único que escucharía, pues la princesa Twilight, quien estaba muy sorprendida y exaltada por lo que presenciaba, no dejaba de mirar a Lúthien quien igualmente ella las miraba, con esos ojos ensangrentados, Twilight dijo algunas palabras, probablemente intento llamar a la yegua, pero el cristal, no permitió que le escuchase con claridad. Nuevamente un palpitar empezó a resonar, le tomo unos instantes a Lúthien entender que se trataba de su corazón, el cual hacia un gran esfuerzo por mantenerla, este cada vez se mostraba mucho más agitado, pero esto no le importaría a la yegua sin piel, aun cuando su cabeza daba vueltas y cada vez le era más difícil mantener la percepción, seguía recargada contra el cristal mirándolas. Finalmente Lúthien cae por su propio peso dado a su debilidad, no pudo mantenerse en pie aun cuando estaba recargada, desplomándose lentamente, primero arrodillándose y luego dejándose caer al suelo.

-¡LÚTHIEN! ¡LÚTHIEN! ¡POR FAVOR ALGUIEN! ¡AYUDEMEEEEEEEEEEE!- gritaba Twilight con gran desesperación mientras miraba como su hija se desplomaba dejando únicamente una huella de sangre contra el cristal, la princesa tomo a consideración el dejar él bebe en el suelo y ella misma entrar por la fuerza, destrozando las barreras para llegar con su hija que agonizaba, por suerte antes de que tomara la decisión llego la doctora Diane junto a algunos guardias y médicos que parecían no entender lo que pasaba ¿Por qué Twilight se encontraba de rodillas ante el cristal? ¿Qué era esa mancha de sangre en el vidrio? ¿Por qué el bebé lloraba con tanta fuerza? ¿Qué es lo que estaba pasando aquí? solo uno de entre el grupo parecía tener una idea y fue la primera en actuar, la doctora Diane inmediatamente acorrió contra las regaderas, dándose una ducha potente de agua hirviendo la cual sin lugar a dudas terminaría provocándole algunas quemaduras, pero aun con todo esto, ella sigue y se puso rápidamente una bata esterilizada unos guantes y un cubre bocas entrando así a la habitación de Lúthien, aun cuando el tiempo estaba sobre ellos, ella nunca se olvidó del procedimiento de higiene, si el cual no importaría si alguien entraba ahora, si no pasaba antes por este procedimiento, Lúthien corría un fuerte riesgo de morir de una infección, la cual sería imposible de tratar en su estado, siendo que ella moriría de todas formas en un periodo aún más corto.

La doctora entro y rápidamente tomo a Lúthien levantándola del suelo, ella sola intento llevarla hasta la camilla, y aunque le costó mucho trabajo logro aselo por su propia cuenta, pero el corazón de la yegua se había detenido, no tenía más tiempo, estaba contra reloj, y rápidamente ella corrió hasta una gaveta tomando una jeringa y un frasco.

-¡SE VAN A QUEDAR HAY PARADOS! ¡ENTREN A ESAS MALDITAS DUCHAS Y TRAIGAN SUS CULOS AQUÍ!- gritaba ella en el primer respiro que tuvo mientras preparaba la jeringa, al terminar clavo esta contra el pecho de la yegua, más precisamente donde estaba su corazón, inmediatamente la yegua soltó un fuerte respiro, ahora su corazón seguía latiendo, lo que se le había dado era una dosis baja de adrenalina, la cual hizo que su corazón volviese a latir, y ella despertara otra vez, su visión era tenue, pero podía verla silueta de la doctora que la ayudaba.

La doctora Diane intentaba por todos los medios mantener a Lúthien con vida, la princesa perdía mucha sangre, su cuerpo de estar en un estado decadente ahora estaba en un estado inestable, en el filo de la vida y la muerte que ella misma se había puesto, de haber despertado y quedarse en su cama no habría presentado tantos problemas, pero al levantarse eh intentar caminar provocó que barios estancamientos de sangres, pus y carne tronaran dentro y fuera de ella.

Tardan algunos minutos, pero finalmente entran a escena algunos médicos y enfermeros que se demoraron en el proceso de desinfección, y finalmente la doctora recibe la ayuda que tanto necesitaba, no había tiempo pare reclamos ni regaños, el punto era que ya están aquí, y si querían salvarle la vida a esta princesa, tenían que actuar ya.

-¡rápido necesito dos unidades de plasma! ¡ALGUIEN TRAIGA UNA CAMILLA CON RUEDAS NECESITAMOS OPERAR DE INMEDIATO Y LLEVARLA A UNA CÁMARA IPERBARICA, ¡DEPRISA! ¡AÚN PODEMOS SALVARLA!-

Desde el otro lado del cristal, se encontraba Twilight desplomada en el suelo, con su bebe a un lado de ella, el pequeño seguía sollozando, pero ya no llorada más que nada se veía desconsolado al ver el estado de su madre, el pequeño era demasiado joven como para entender siquiera lo que pasaba, pero si sabía que algo muy serio preocupaba a su madre, por lo cual dejo de gritar, pero siguió llorando, pues aun tenia incertidumbre y gran miedo al estar el en el suelo mientras su madre estaba de rodillas, mirando en dirección a aquel cristal.

La noticia se hizo llegar a Celestia, quien inmediatamente fue en tanto se enteró del asunto, al entrar a al pasillo se encontraría con una desconsolada Twilight en el suelo y junto a ella a su bebe aun sollozando, la princesa avanza lentamente hasta su estudiante, estando detrás de ella su hermana la princesa Luna y su esposo Discord.

-Luna…. Busca a Starlight-

-Si hermana…. Em… ¿Qué le digo cuando la encuentre?-

-dile que.… Lúthien despertó y que su madre la necesita a su lado- murmura Celestia con seriedad.

-Si….- dice Luna mientras rápidamente sale de la escena.

-Twilight….- murmura Celestia mientras se acercaba a un más a la alicornio lavanda, Celestia levanta su casco y lentamente lo acerca ante el hombro de Twilight quien permanecía completamente inmóvil ante el asunto, mirando sin parpadear siquiera como los médicos acercaba un respirador portátil y entubaba a Lúthien, pasa junto a ellas una camilla con ruedas, esta es cubierta por algunas mantas esterilizadas, y entra a la habitación, en donde rápidamente los médicos ayudan a levantar a la yegua y la suben en la otra camilla, para así transportarla. Twilight no dejaba de mirar esta escena ni por un instante, al punto que incluso se había olvidado que su pequeñito esta aun lado de ella pidiendo que la cargase, pero el pequeño no lograba hacer que Twilight reaccionara.

Mientras dos médicos tiraban del carrito, otros más se encargaban de llevar y mantener el respirador, y el plasma que estaban conectados a Lúthien. Todo el equipo médico salió apresuradamente del salón, pasando por donde estaba Twilight y demás curiosos, la alicornio al ver la camilla inmediatamente reacciona, levantándose de golpe y yendo contra ella, Discord la detiene, Twilight intenta zafarse, pero el draconequus la tenía bien sujeta, ella únicamente quería llegar con Lúthien, pero aunque quisiera, no podía hacerlo en esta condición, finalmente los forcejeos se detienen al escucharse un fuerte y desgarrador grito, un frio se siente en todos los presentes, inclusive la camilla se detuvo, Twilight y Discord bajan la mirada lentamente y se encuentra con él bebe gritando con tanta fuerza que incluso se puso rojo, no se habían dado cuenta aun de lo que había pasado, pero la verdad pronto los golpearía. Celestia inmediatamente toma al bebe que estaba en el suelo, y ve con horror como de una de las patas traseras del bebe sobresalía el hueso de su patita, Twilight al levantarse bruscamente he intentar avanzar piso al bebe con tal fuerza que le había roto su patita, provocando que el mismo hueso se asomara.

Twilight intento gritar, pero de si solo un gemido salió, quiso ir con su bebe, pero al ver lo que le habia echo ella se congelo. El momento hizo que todo se detuviera, nadie podía creer lo que se acababa de presenciar, ni siquiera los gritos desgarradores del bebe eran suficientes para traer de vuelta a la realidad a todos los presentes. Eso hasta que se empiezan a escuchar una serie de alarmas, eran los signos vitales de Lúthien los cuales estaban descontrolados y activaban las alarmas en los aparatos a los que estaba conectada, la princesa sin piel empezó a convulsionarse fuertemente, cosa que finalmente saco de Shock a los presentes.

-¡rápido llévenla a la sala de operaciones!- exclama la doctora Diane mientras se quita el cubre bocas y corre en dirección a Celestia que sostenía al bebe- ¡Corran!- exclama ella al ver aun parados a los demás médicos.

-tenemos que llevarlo a urgencias- murmura la doctora con un nudo en la garganta mientras rápidamente le hacía un torniquete.

-¡si! Si….- Murmura Celestia mientras todos menos Twilight salen de escena. Mientras todos los demás se movían apresuradamente, en el camino él bebé deja de gritar, y rápidamente pierde aquella energía, mostrándose muy somnoliento y debilitado dando a la pérdida de sangre y el Shock al que había entrado.

-¡asegúrate que no se duerma!- exclama la doctora Diane.

-¡si, si!- responde Celestia mientras hacia lo posible por mantener al bebe despierto, el cual había entrado en un Shock, siendo que su respiración empezó a hacerse más y mal lenta, y rápidamente su temperatura empezaba a descender.

-¡se está poniendo frio!- exclama Celestia aterrada.

-¡se está poniendo catatónico! ¡No dejes que cierre los ojos!-

-¡vamos despierta! ¡Por favor!- dice Celestia muy alterada mientras sacudía al bebe. El bebe se convulsiono en los cascos de Celestia, ella no podía pensar en otra cosa que no fuese en el pequeño, al ser ella la que lo cargaba, sentía como su corazón se detenía, y por un instante la imagen de su hijo muerto vino a ella, Celestia no podía permitirse que esto pasara otra vez, no podía dejar que otro pequeño inocente muriese en sus cascos.

-¡NO DEJES QUE CIERRE LOS OJOS! ¡SI LO HACE NUNCA DESPERTARA!- grita la doctora Diane mientras estaban a punto de llegar al salón de urgencias.


Tras todo el caos que había pasado, solo se encontraba Twilight, aun paralizada, sin creer lo que había pasado, sin creer lo que acabo de hacer ella misma, lastimar a su bebe, en su mente estaba a punto de colapsar, su hija mayor estaba muriendo y no tuvo el tacto ni la prudencia de pensar por un instante en el bebé que hasta hace poco la acompañaba, siendo ella la que lo había traído aquí, y ella misma la que le provocaría el daño, el grito de su pequeño Eclipse seguía en su mente, torturándola pese a que él bebe se había ido junto a los demás, ya ni siquiera Celestia se molestó en ir por ella, pues el tiempo corría y ahora también él bebe peligraba, siendo mayor prioridad asegurar el bienestar del pequeño que el de Twilight. Twilight no dejaba de culparse por todo lo acontecido, ella fue la que lastimo a su bebe, aún tenía esa imagen presente, el hueso de su patita sobresaliendo en su niño, ella no dejaba de pensar en todo en lo que había fallado y provocado con su ineptitud, ella lastimo a su propio bebe, ella fue la que no protegió a Starlight cuando la necesitaba en aquel incidente, ella fue la que dejo que Lúthien diera su vida por ella.

¿Qué sería de Twilight ahora? Ya no estaba en sí, perdida completamente en su mente, aun con los gritos de aquella inocente criaturita, gritos de dolor por que su madre lo había pisoteado igual que un muñeco, el pequeño indefenso no podía hacer nada, ni siquiera pudo prever que algo así le pasaría, mucho menos Twilight que en ese momento solo pensaba en estar con Lúthien, y ahora, ¿Qué haría? Su desesperación y falta de prevención causo esto, todo lo que la representaba, el orden, la serenidad y el amor, todo parecía perder significado y desmoronarse en ella.

Dentro del salón donde se encontraba la camilla de Lúthien empezaron a emerger docenas de serpientes rojas que empiezan a reptar por toda la habitación, estas se desplazan por todas partes siseando con gran fuerza, esos siseos para Twilight eran los gritos ahogados de su bebe y de Lúthien incendiándose. Escuchaba a sus seres queridos gritar del dolor y la agonía mientras ella continuaba inerte.

-todo es tu culpa- escucha Twilight en su mente, una vos muy semejante a la de Lúthien empezó a adentrarse en ella y susurrarle cosas, Twilight al reconocer por fin la vos mira en todas direcciones, pero no ve a nadie- eres una inútil, no puedes hacer nada bien, tus amigas te abandonaron, tu familia se desmorona, y tú solo te sientas a ver como sufren, como si esta fuera una especie de diversión ¿verdad?-

De repente de entre las sombras surge Carnage, quien lentamente avanza hasta Twilight con una sonrisa bien marcada en su rostro.

-¿nos dejaras morir?- dice Carnage con la vos de Lúthien.

Twilight inmediatamente voltea y ve frente a ella a Lúthien, pero, no era la que ella esperaba ver, si no esta era una versión infantil de su hija, una Lúthien previa a la edad en que perdió a su casco derecho.

-dijiste que me protegerías, que estarías con migo- dice la falsa Lúthien con un rostro de decepción.

-¡no es verdad! ¡Yo hago todo lo que puedo, YO DARÍA MI VIDA POR USTEDES!- grita Twilight.

-¿entonces por qué? ¡DEJASTE QUE ESTO PASARA!- grita ella mientras de repente aunque sea por unos instante se muestra a la Lúthien sin piel y envuelta en llamas.

-¡NOOOOOO!- Grita Twilight, las llamas se apagan y nuevamente aparece la Lúthien pequeña, pero sin su casco derecho, la potranca mira con indiferencia su casco mutilado.

-al menos fue el día más feliz de tu vida ¿no?- dice esta con inexpresividad y por unos instantes, se escuchan unas campanas de boda, Twilight no logra evitar recordar aquel día en que Lúthien perdió su casco, coincidido con el día en que ella se casó con Bast- fuiste feliz, mientras yo estaba debajo de un montón de herramientas ¡VERDAD!-

-¡yo! ¡Yo solo!-

-¡¿tu solo que?! ¡no me has hecho nada más que pasar infortunios y desgracias por tu culpa! ¿crees que eres una buena madre? ¡una que deja que sus hijos sufran, que los lastima, que provoca que estén al borde de la muerte! Por tu culpa perdí mi vida, lo perdí todo por ti y no conforme con eso, también harás que mis demás hermanos, sufran también, ¿Cuándo estarás feliz? ¡CUANDO TODOS ESTEMOS SEPULTADOS!-

-¡Nooooooo! Nunca…. Nunca…. Nunca quise hacerles ningún mal…. Solo… solo quería protegerlos…. – chilla Twilight mientras ve como la pequeña Lúthien desaparecía ante sus ojos.

-has hecho de todo ¡menos protegernos! ¡Estábamos mejor lejos de ti, con Starlight en Canterlot y yo en el imperio de Cristal! realmente nunca te necesitamos-

-perdóneme… perdónenme…. Nunca…. Perdónenme….- suplica Twilight mientras sus ojos se enrojecían y bañaban en lágrimas todas sus mejillas- lo admito ¡LO ADMITO! ¡Soy una mala madre! ¡Soy una mala madre! ¡No he hecho más que….!- murmura ella pero se calla al ver frente a ella nuevamente a Lúthien, pero esta vez en su forma más inocente y pulcra, ella de bebé.

-realmente nunca me amaste- escucha Twilight en su mente mientras lentamente se acerca a quien creía en ese momento era su bebe- sé que intentaste regalarme a la primera pareja que se ofreciera, sé que nunca me quisiste, ¡sé que solo fui un accidente para ti, una niña que nunca debió nacer!-

-no es verdad… no lo es…. No lo es….- murmura Twilight entre lágrimas mientras intenta cargar en cascos a la pequeña bebé, ambas mirándose fijamente mientras Twilight la acomodaba entre sus cascos- yo te amo…. siempre te he amado... y siempre te amare... -

-¡NO ES VERDAD!- se escucha fuertemente, él bebe desaparece, Twilight mira desconcentrada en todas direcciones, cuando en eso algo la toma por la cabeza y la estrella fuertemente contra un cristal, rompiendo parte de este, Twilight cae al suelo con fuerza con una contusión muy severa en esta, un leve sangrado empezó a surgir de ella, la alicornio estaba mareada, desorientada, todo le daba vueltas, lo único que logro divisar frente a ella fueron algunos cristales rotos, producto de su golpe.

-si en verdad te importamos, haznos un favor y termina tu misma con esto- escucha Twilight en su mente mientras aquellos cristales que yacían frente a ella parecían despedir un brillo propio- sabes que hacer-

Twilight lentamente levanta su casco, he intenta tomar uno de los cristales más grandes, sin embargo aún estaba muy desorientada por lo que no lograba distinguir con claridad la distancia de los cristales y de ella, su mente aún estaba muy confundida, por lo cual tampoco pudo hacer uso de su magia para acercar los cristales. Palmando el suelo, Twilight logra finalmente tomar uno de los vidrios, esta se sienta en el suelo, mirando el cristal, prestando especial atención en su filo, ella apretaba el vidrio tan fuerte que empezó a sangrar de su casco dado a la presión que esta generaba. Lentamente ella empezó a colocar el cristal contra su cuello, preparándose para una tajada limpia y concisa que terminara finalmente con su miseria, tal y como la falsa Lúthien le hacía creer, Twilight cierra los ojos, mientras genera presión contra su cuello, provocando un primer y pequeño corte que logro hacerla sangrar un poco.

-perdónenme- murmura Twilight mientras estaba a punto de soltar el corte sobre de si, pero en eso…

-¡NOOOOOOOOOO!- se escucha, y antes de que Twilight pudiera hacer la acción alguien se abalanza sobre ella y le obliga a soltar el cristal, estrellándose este contra el suelo y despedazándose completamente en trozos de cristales mucho más pequeños- ¡mama que estabas haciendo! ¡mamá!- Exclama una alterada Starlight mientras intentaba hacer reaccionar a su madre- ¡¿Qué le pasa?!-

-no lo sé…. – dice Wes confundido mientras Starlight intentaba hacerla entrar en si y en eso nota una mancha de sangre en la cabeza de Twilight, ambos potros se sienten muy exaltados y asustados al ver la sangre.

-¡mamá, mamá! ¡Que te paso!- exclama Starlight alterada.

-lo... lo siento mucho...- murmura Twilight mientras ocultaba su rostro contra el pecho de su hija, ensuciando su vestido con sangre y finalmente cayendo inconsciente.