El despertar del demonio.
Capítulo 23. Decisiones.
Celestia se encontraba sentada en su cama, con la mirada baja y contra el suelo, esta no miraba al frente suyo donde se encontraba su hermana quien se encontraba un tanto confundida y al mismo tiempo sorprendido, esta miro a su hermana con bastante curiosidad, ¿acaso sería posible que su hermana este…? Era lo que ella se preguntaba. Celestia por su parte pese a mostrarse inexpresiva en su mente se desempeñaba un caos, su corazón no dejaba de latir fuertemente al punto de que era capaz e escuchar sus propios latidos, Celestia intentaba negarse a que esto fuera verdad, y pese a que cuya única pista del acontecimiento era solo un leve malestar algo dentro de ella le decía que era verdad y que no importa cuanto lo niegue eso no cambiaría la verdad.
-¿hermana?- murmura Luna mientras se acerca a Celestia, está la toma por el hombro pero Celestia seguía manteniéndose con la mirada baja y perdida, de hecho ni siquiera pareciera como si esta mirara algo en específico, mas parecía como si se hubiera ido-¿quieres….? ¿Quieres que te traiga una prueba de… ?-
Celestia en lugar de responderle esta coloca sus cascos contra su vientre y comienza a frotarlo ligeramente por unos instantes, lentamente y con bastante delicadeza recorría sus cascos por su vientre y luego esta envuelve su vientre entre sus cascos.
-¿hermana?-
-creo que no hace falta Luna…. No se cómo no me di cuenta antes…-
-¿Qué dices?-
-en mi vida he presenciado muchos alumbramientos…. Buscando algo que no estaba hay… y cuando lo obtuve me di cuenta de que las cosas son muy diferentes cuando las experimentas tu misma… ¿o no Luna?-
-entonces… tu… estas…-
-estoy segura- murmura Celestia con inexpresividad- puedo sentir como se mueve dentro de mi…. En verdad…. Con tanto que tenía en mi cabeza… no me di cuenta antes… Discord no pudo someterme…. Yo no puedo anular sus poderes a menos que…. (Suspiro) aún recuerdo esa noche que tuve con Discord… salió de la nada… no me esperaba… estaba muy vulnerable, muy delicada y Discord apareció para consolarme… ahora, este es el resultado-
-eso…. Hermana ¿no crees que eso sea una buena noticia?-pregunta Luna un poco confundida ante todo lo que decía y la expresión que su hermana no dejaba de presentar, ella aun recordaba cuando se enteró de su primer embarazo y el segundo, pues en cuanto sucedió Luna presencio una cara que rara vez ha podido ver en ella, una expresión de verdadera alegría, alegría por el hecho de saber que sería madre, alegría por sentir como su bebe comenzaba a dar sus primeras pataditas dentro de ella, alegría que incluso provocaba que Celestia lo expresara en su máxima potencia, cuando se enteró del embarazo de Tara, Celestia corrió a los balcones y lo grito ante los cuatro vientos que sería madre, nunca antes se le había visto a la princesa del sol con tal actividad y energía, una verdadera alegría que solo puede sentir alguien solo como ella, alguien mayor que nunca ha tenido hijos y luego se le presenta la noticia es invadida por una felicidad sin precedentes, así es como se sentía Celestia en aquellos entonces, pero ahora, más que llena de energía Luna encuentra a su hermana apagada, como si en lugar de enterarse de una excelente noticia, se hubiera enterado de algún acontecimiento trágico muy semejante a que algún ser querido hubiese muerto. Luego de repasarlo en su cabeza, Luna comienza a comprender del porqué del estado de su hermana, al recordar que justamente no hace mucho tiempo Celestia decidio dejar ir a un hijo con tal de que este no sufriera más. Luna comenzó a imaginarse como lo mucho que eso afecto a su hermana y también que ella en lo personal tampoco se ha recuperado de la muerte de su esposo si que ella sabe por lo que está pasando. La princesa de la noche le sonríe a su hermana y coloca su casco sobre el hombro de su hermana, intentando buscar sus ojos, finalmente es Celestia la que regresa su mirada mirándose ambas a los ojos.
-no te preocupes, se lo que estás pasando, pero puedes volver a ser madre- dice Luna mientras coloca su casco contra su hombro y le da una sonrisa comprensiva.
-si... Lo sé bien Luna- responde Celestia- sé que puedo tener otro be…. Pero no ahora- dice ella con un tono cortante mientras agita la cabeza.
-pero… si estas…-
-no es momento de pensar en esas cosas Luna y lo sabes muy bien- murmura Celestia con severidad mientras se levanta en sus cuatro cascos.
-pero… no entiendo…. ¿A qué te refieres?-
-puedo volver a ser madre cuando yo quiera, pero no ahora- murmura Celestia mientras se acerca a la ventana y mira por esta.
-pero… si estas embarazada… ¿Cómo dices eso?-
-no le digas a Discord ni a Tara nada de esto- murmura Celestia con severidad.
-hermana…. ¿Qué es lo que intentas?-
-cuando venga el médico, veré si me pueden programar una cirugía-
-¡¿piensas abortar?!- exclama Luna.
-¡Luna! ¡no ves que Tara está a solo dos puertas!- exclama Celestia mientras se encamina a la habitación, pero en eso Luna se le interpone y la toma por los hombros.
-¡no me digas que serias capas!- dice Luna un tanto alterada.
-SI, si seré capaz- dice está haciéndola a un lado y abriendo la puerta de su habitación, esta se asoma y se fija por el pasillo, luego cierra la puerta y pone los seguros para que nadie la habrá.
-¿Por qué?-
-por qué no es necesario-
-hermana ¡Después de todo lo que nos ha pasado a ambas! ¡Esto e puede ser lo mejor que le pudo pasar a esta familia después de tanta desgracia!-
-después de todo lo que ha pasado- murmura Celestia con inexpresividad.
-¡en qué cabeza cabe hacer tal barbaridad!-
-Luna, no lo entiendes, ahora, puedes bajar la voz, te lo estoy pidiendo por favor- ordena Celestia mientras mira a esta con severidad.
-¡No! Es que… ¡no hasta que me expliques el porqué de este acto tan desalmado!-
-es mi cuerpo y puedo hacer lo que quiera-
-¡PERO MATAR A TU PROPIO BEBÉ!- exclama Luna con severidad.
-¡DIJE QUE TE CALLES!- grita Celestia mientras de su cuerpo brota una onda expansiva y de repente una cinta aparece aparentemente de la nada y cella la boca de Luna, el impacto inicial fue tan fuerte que esta cayó de espaldas, muy exaltada y sorprendida ante lo acontecido, esta mira a su hermana, mirándola con una mirada llena de ira. Tarda unos momentos antes de que la misma Celestia se dé cuenta de lo que había pasado.
Celestia se acerca lentamente hasta su hermana, y le ofrece su casco para ayudarla a levantarla, Luna al principio solo mira el casco con bastante confusión y miedo, pero Celestia mantenía este mismo en la misma posición, Luna finalmente levanta su casco pero se detiene a medio camino, y con la mirada mira fijamente los ojos de su hermana, luego esta baja su casco negándose a que Celestia le ayude, y en lugar de eso está coloca su casco sobre su boca y se quita la cinta, provocando un sonido rasposo que predomino en la habitación dado al extremo silencio que hay se presentaba.
-no lo llames bebé- murmura Celestia con inexpresividad mientras se daba la media vuelta - no es un bebé… aun no lo es-
Luna se levanta rápidamente, molesta, esta estaba a punto de salir de la habitación de Celestia de inmediato, pero en eso esta se da cuenta de que aún estaban los seguros puestos, rápido los busca con la mirada para quitarlos y salir cuanto antes.
-Luna ¿le dirás a Discord?- pregunta Celestia.
-¡claro que se los diré, esto es simplemente lo peor que se te ha ocurrido¡ ¡y si aun así lo vas hacer merecen saberlo!-
-eso me temía- murmura Celestia con un tono inexpresivo mientras mira en dirección al suelo, en eso una manta se enrolla en Luna tumbándola y haciéndola caer, antes de que la princesa de la noche entendiese lo que estaba pasando, Celestia se coloca sobre ella, cargando un hechizo en su cuerno.
-¿pero qué haces?-
-no espero que me perdones…. Pero no lo recordaras de todos modos- murmura Celestia mientras lanza un hechizo sobre Luna, esta intento quitársela de encima, pero ya era tarde, una intensa luz se expande por toda la habitación, iluminando las ventanas. Luego de unos instantes todo vuelve a la normalidad.
Celestia se encontraba de pie a un lado de su inconsciente hermana, esta se le queda mirando por unos instantes, para ella simplemente parecía como si estuviese durmiendo y le gustaba ver eso, pues le traía bellos recuerdos de una época muy alejada en la que las cosas eran mucho más simples y fáciles para ellas. Celestia coloca su casco contra su vientre, sintiendo una última patadita aparentemente de inquietud, siendo que pese a que no había forma de que el pequeño que cargaba en el vientre supiera lo que estaba pasando, este mismo podía percibir que algo estaba sucediendo gracias al carácter de su propia madre.
-lo siento…- murmura Celestia mientras lentamente se acercaba a ella, he intentaba levantarla.
En el imperio de Cristal se encontraba Twilight parada frente ante lo que a primera vista parecería un ataúd de cristal, mas sin embargo esto era más bien una cámara hiperbárica, que en términos simples vendría siendo una especie de capsula sellada y regulada a presión, dentro se encontraba una destrozada poni, la cual había perdido su forma hacia casi un año al punto de que si alguien que no supiera de su pasado, pensaría que ella era en realidad una criatura repugnante y agonizante al no tener básicamente ni un solo vestigio de la belleza y forma que antes poseía, solo huesos y carne ennegrecida, costaba trabajo pensar que siquiera aún estaba con vida, pero era verdad, pese a todo pronóstico, aquella princesa aún se aferraba a la vida.
-es muy fuerte- escucha Twilight, y a su lado se acerca la doctora Diane- realmente es de admirar, cualquiera en su estado ya habría dejado este mundo, no puedo creer que haiga alguien que se atreva a soportar tal castigo.
-ella siempre ha sido fuerte, desde que era solo una pequeña potrilla, siempre ha luchado-
-deberías estar orgullosa-
-siempre lo estuve… pero…. Aun pienso en… si sería mejor terminar con su sufrimiento-
-bueno, eso realmente es algo a lo que no puedo opinar, pues realmente la disección es de ustedes-
-en realidad solo de ella… ella es la que se aferra a la vida… creo que no sabe lo realmente grabe que se encuentra… pero ¿Quién soy yo para decidir por ella?-
-su madre- murmura la doctora Diane.
-¿cree que debería desconectarla?-
-bueno ya le di mi respuesta pero…. Siendo sincera hace 3 meces quizás le hubiera dicho que si… pero ahora- murmura ella mientras voltea a ver a través de la cámara.
-tiene razón…. Si ella está luchando por seguir adelante… yo debería hacer lo mismo ¿No?- murmura Twilight mientras una ligera sonrisa se dibuja en su rostro al ver como poco a poco los ojos de Lúthien comienzan a abrirse, al principio esta mira a su alrededor, y luego esta gira los ojos en dirección a Twilight, clavando su mirada en dirección a ella, los ojos de Twilight comienzan a inundarse de lágrimas mientras mira como su hija la miraba, Twilight levanta su casco y lo coloca contra el cristal como una señal de que ella estará hay para su hija, que pese a las adversidades estará con ella por siempre.
Lúthien intenta hablar, pero de su boca solo sale un gemido completamente incomprensible, aun así, aunque hubiese podido decir algo, Twilight no la hubiera podido escuchar dado a la barrera que las dividía, que hacía casi imposible que el sonido pudiera entrar o salir.
-Lúthien… ¿puede oírme?- dice Twilight muy ansiosa.
-em… la cámara viene equipada con una bocina pero… - murmura la doctora Diane mientras señala la bocina que se encontraba fuera de la cámara, Twilight inmediatamente la toma.
-¡Lúthien! ¡Lúthien! ¿Puedes oírme?-
-disculpe…-
-¡¿Lúthien?!-
La doctora le quita la bocina- lo siento… no me explique antes… pero para que ella pueda escucharla, Lúthien debe tener la otra bocina a un lado de su oído… - murmura la doctora Diane.
-oh… entiendo- murmura Twilight un poco triste.
-no se sienta mal… el que haiga despertado es solo el primer paso, ahora, las posibilidades de que logre recuperarse son mayores- le dice con un tono animoso.
-sí, supongo que tiene razón- murmura Twilight con una ligera sonrisa mientras al mismo tiempo una lagrima rodaba por su mejilla, pronto su expresión cambiaria nuevamente por una de seriedad- ¿Cómo sigue Eclipse?-
-acabo de revisar a Eclipse…. Me temo que deberá estar en cama por un par de meces- murmura la doctora Diane con inexpresividad.
-¿hasta qué se le cierren las puntadas?-
-no... es joven y creo que sus puntadas se serraran en un par de semanas, es la ventaja de tener su edad… pero… hay que vigilar que no se exponga a enfermedades y cuidar sus niveles de potasio he hidratación, está muy delicado y lo mejor es que se cuiden bien esos aspectos, sobre todo por su estado.
-entiendo- murmura Twilight- sé que lo cuidaran bien-
-bueno… en realidad… no dije que no pueda visitarlo… además, para cuando se cierren sus puntadas estoy segura que le agradara que lo cargase de nuevo-
-no… no podría-
-¿Por qué no Twilight…? Desde esa noche… usted no pasa de la puerta para ver a su bebé…. Sé que lo que paso fue muy duro para ti pero… no puedes hacerle eso a tu bebé… estoy muy segura que él tiene muchas ganas de verte-
-¿usted tendría ganas de ver a alguien que… que…. ?- murmura Twilight mientras sus ojos comienzan a inundarse en lágrimas, y esta intenta hacer un esfuerzo por recomponerse.
-¿princesa?- murmura la doctora Diane con preocupación mientras estaba a punto de colocar su casco sobre su hombro para consolarla.
De repente frente a ellas aparece Discord quien se mostraba muy fastidiado.
-¡pueden creerlo! ¡Todos los ponis de este hospital corren al verme! ¡Ya nadie tiene decencia!-
-las cosas se piden por favor, y no es de buena educación aparecer de repente- comenta la doctora Diane mientras lee una papeleta que registraba los últimos avances en Lúthien.
-¿enserio? Mmmmmm quizás lo pruebe la próxima vez-
-¿Qué es lo que quieres?- pregunta la doctora Diane irritada.
-bueno, ejem, ejem, hola mucho gusto, mi esposa tuvo un ataque nervioso, la pobrecita está muy delicada y quisiera que por favor, si no es mucha molestia, si no es mucho inconveniente, si no tienen ningún problema, ni por más mínimo, minúsculo que este fuese que si por favor usted puede venir con migo y atender a mi esposa- dice Discord.
-no- responde la doctora Diane en corto.
-¡¿Qué?! ¡Pero si dije por favor chorrocientas veces!
-lo siento pero estoy muy ocupada- dice la doctora Diane con firmeza y sin una sola pisca de intimidación- ahora Twilight, ven con migo, vamos a ver cómo sigue Starlight-
-espera, espera, espera- dice Discord deteniéndolas- usted es la única doctora de este mugre hospital que no me tiene miedo y que es una experta en aparentemente toda materia conocida y por haber, así que usted vendrá con migo, además Celestia ya me regaño por la última vez que secuestre a un médico miedoso, y le jure con esta garra que no lo volvería hacer, por lo que mi mejor opción es que usted venga con migo por las buenas-
-y si me niego ¿qué? ¿Romperás tu promesa?-
-¡pues yo!... ah…-
-me lo suponía, pide las cosas con amabilidad e intenta no parecer un lagarto al que le pisaron la cola y quizás alguno de mis colegas acepte acompañarte- dice la doctora Diane con seriedad mientras estaba por salir con Twilight.
-¡espere, espere! ¿Está en cirugía?-
-no…-
-¿tiene un caso urgente en el que si usted no está presente por 10 minutos alguien morirá?-
-no tanto así pero…-
-¿tiene que correr a salvar la vida de un poni que se le atoro la cabeza en el retrete?-
-no….-
-¿está en sus días?-
-¡Nooo!-
-hay esta, puede venir con migo, le prometo que solo será por un par de horas a lo mucho, solo quiero que revise a mi esposa- dice Discord.
-tengo pacientes, y ahora mismo estaba por acompañar a Twilight de vuelta con su hija-
-¡por favor! Le prometo que solo serán un par de horas a lo mucho, y le juro que en cuanto termine, la regresare aquí de inmediato-
La doctora Diane se quedó pensando por unos instantes y estaba a punto de negarse cuando en eso Twilight interviene.
-valla, creo que… la princesa Celestia la necesita más que mi familia…-
-en realidad no quiero dejarte, aquí entre nos… aquí hay una bola de incompetentes-
-¡y así pensabas hacerme buscar otro médico!- interrumpe Discord.
-ya es muy tarde…. La verdad, si usted no quiere ir con la princesa Celestia, de todos modos iba a sugerirle que descansara, ya ha hecho mucho por nosotros-
-jeje, ya estoy acostumbrada a dormir solo 3 horas-
-aun así… gracias… bueno… yo me iré a la habitación de mi hija, con su permiso- dice Twilight con educación despidiéndose de ambos y luego retirándose del salón.
-bueno… ¿nos vamos?- pregunta Discord de la nada.
La doctora Diane finalmente acede a acompañar a Discord, apareciendo ante la princesa Celestia, quien se encontraba extrañamente en el pasillo del castillo.
-cariño… ¿no te dije que te quedaras en tu habitación?-
-em… realmente…- murmura Celestia pensando en una mentira.
-bueno, aquí traje la doctora, apúrate que cobra por minuto- le murmura Discord al oído de Celestia.
Todos aparecen en la habitación de Celestia, y Discord rápidamente la recuesta.
-¡muy bien que tiene mi esposa!- dice Discord pese a que apenas todos aparecieron en la habitación.
-lo sabré en un momento- murmura la doctora Diane mientras toma su maletín y de este saca una lamparita.
-diga ahhhh- dice ella, y Celestia obedece, la doctora coloca un palillo en la garganta de Celestia junto y con la lámpara ilumina su garganta para ver.
-mmmmm ¿algún síntoma que no me hallan platicado?-
-bueno yo….-
-¡no te preocupes querida ya le platique todo a la doctora!-
-aja, princesa algún otro síntoma que la aqueje- dice la doctora ignorando al draconequus, Discord se pone a flotar sobre la habitación y mira desde arriba como la doctora atiende a su esposa, mientras la doctora intentaba ignorar a Discord, mas sin embargo la presencia insistente de su esposo inquietaban un poco a Celestia.
-ejem… Discord… - dice Finalmente Celestia.
-¿si mi vida? ¡¿Te duele algo?! ¡¿Qué deseas?!-
-¿puedes salir?- dice Celestia.
-jeje ¿por qué?- pregunta Discord inocentemente y luego se topa con la mirada severa de su esposa, que rápidamente funciono como un letrero que amenazaban al Draconequus con no tener diversión por un largo tiempo.
-okei… me voy… por aquí…. adiós….- dice Discord asiendo aparecer una puerta tras él y saliendo por esta, y al cerrar la puerta esta desaparece.
-Disculpe a mi marido… el….-
-no importa, ya estoy acostumbrada… ahora por favor levante los cascos-
-¿Disculpe?-
-levante los cascos, hacia arriba-
-oh si…- obedece Celestia, la Doctora Diane mira a Celestia por un rato, y luego escribe algo en un blog de notas.
-muy bien- dice ella mientras le toma la temperatura con su casco.
-¿ha sentido dolores repentinos? ¿Se cansa con facilidad?-
-em... si…. Bueno… no con frecuencia… pero si últimamente si…-
-muy bien, puede bajar los cascos- murmura ella.
-¿es todo?-
-sí, usted está embarazada- dice la doctora finalmente, cosa que provoco que Celestia abriera completamente los ojos.
-co… ¿Cómo lo sabe? Si…. Ni… siquiera me ha hecho algún examen-
-con los síntomas que me dio su marido, sumado a verla puedo saberlo-
-no…. Eso… no puede ser….-
-¿no me cree? Bueno, esto no es algo que me conto su marido, pero puedo darme cuenta de que su aumento de apetito con solo ver sus mejillas, puedo ver algo de azúcar lo que significa que pese a que ya debió pasar la cena, usted inconscientemente busca la oportunidad de comer cuando puede-
-¿lo sabe por ver mis mejillas?-
-por eso, y por qué debajo de las sabanas aun puedo ver algunas migajas de galletas- murmura ella- oh, y son de las de naranja... esas que se bañan en azucar, jeje, esas me gustaban de niña-
-tengo un problema alimenticio… eso no significa que…- reprocha Celestia.
-tiene 3 meces-
-¿qué?-
-usted, tiene tres meces, lo puedo saber por el tamaño de su vientre, obviamente para cualquiera solo parecería que comió un poquitito de más, pero para un ojo más experto… mmmmm sabe que, quizás sean ya 4 meces mmmmm ¿o serán 3?- murmura ella mientras mira a Celestia detenidamente, esta última comienza a sentirse muy incómoda ante esto y rápidamente se tapa con las cobijas antes de que a la doctora se le ocurriera tocar su vientre.
-bueno, el resto de los síntomas son atribuidos al estrés, su marido me ha dicho que ha estado muy presionada con el trabajo y preocupada por lo del consejo, bueno, no soy experta en esos temas, pero si continúa así podría repercutir en él bebe, no es bueno para ninguno-
-¡por favor! No… no siga-
-bueno… mmmmm- murmura la doctora mientras revisa un documento- ¿no quiere tenerlo verdad?-
-¿eh?-
-su actitud me lo dice todo, es obvio que algo la inquieta, lo que sí me parece raro es ¿Por qué?-
-no le incumbe-
-esa respuesta curiosamente si me la esperaba, muy bien no me diga, no tiene por qué hacerlo- suspira ella mientras firma una receta- estando embarazada no puedo hacer mucho, lo que más le recomiendo es descansar, y pues si no quiere tenerlo puede darlo en adopción aunque se vería raro que una princesa de en adopción a un bebe suyo, sin embargo no es la primera vez que pasa, así que supongo que no hay problema-
-no… no quiero darlo a nadie… ¡no quiero que nazca!-
-¿piensa abortar?-
-si…- suspira Celestia un poco indignada, esperando algún regaño de la doctora, esta sin embargo se mantiene inexpresiva, aparentemente leyendo algo de un documento.
-bueno, si quiere abortar, diría que está en su derecho, pero el aborto es ilegal en toda Equestria después de que se cumple el primer mes y como usted ya tiene tres… aunque es la soberana y puede romper sus propias reglas si lo desea, la verdad, nadie la detendrá si eso es lo que quiere-
-¿no está molesta?-
-¿Por qué debería estarlo? Es su cuerpo ¿no? Yo soy solo una doctora que se le paga un sueldo y si mi paciente tiene nulo aprecio por la vida no hay nada que pueda hacer-
-¿me ayudara entonces?-
-¿a abortar? Je no, no está en mi área ni mis estudios hacer eso-
-pero…-
-si de verdad quiere hacerlo, conozco un centro médico de bajos recursos en Manehattan donde se practican ese tipo de operaciones, por mi parte es todo, solo le advierto, que si intenta abortar en ese estado, corre riesgo de pescar alguna infección severa ¿no le importa? Después de todo, no conozco ningún otro hospital que practique esa operación una vez pasado el primer mes, sin mencionar que si no quiere que nadie se entere, este es el método más adecuado, pues es ilegal y se guardara la mayor discreción que es lo que usted busca ¿no?- dice ella entregándole un papel con una dirección- bueno ya que es todo, me retiro, y si cambia de parecer o pesca alguna infección letal en la operación llámeme ¿sí?- dice la doctora con prisa mientras abre la puerta y sale dando un portazo.
Twilight se encontraba caminando por los pasillos del imperio de Cristal, pese a ya ser muy tarde , la princesa lavanda no sentía realmente el peso de sus ojos gracias a lo pensativa que esta se encontraba, no podía dormir, y de echo ni siquiera podía estar recostada, no dejaba de moverse y realmente no se sentía cómoda pese a lo suave y calientes que eran sus cobertores. Ella no podía simplemente recostarse y cerrar los ojos como si nada pasara, realmente Twilight estaba sufriendo por dentro.
Pese a que los recuerdos de aquella noche eran un tanto difusos gracias al golpe que sufrió, algo tiene ella bien claro, y es la imagen de sus dos hijos agonizando, Lúthien desmoronándose y desangrándose al otro lado del cristal y aquella imagen de su bebe con su hueso salido, gritando con tal dolor y agonía, un dolor que realmente ella no podría imaginárselo, pero estaba ahí, torturándola, desde que despertó de su inconciencia a ella le ha sido muy difícil poder dormir, porque cada vez que ella lo intenta aun escucha ese grito, ese fuerte, desgarrador y horrible grito de su pequeño porque su propia madre fue la que lo lastimo.
Twilight se la paso merodeando por los pasillos, hasta que sin darse cuenta, ella misma se ve frente a frente ante la habitación de su pequeño, Twilight siente como se le cerraba el aliento, sintiendo un fuerte peso en el pecho mientras se encontraba parada ante aquella habitación, no había nadie cerca, solo ella en aquella oscura habitación. Twilight estaba por entrar a la habitación, pero al estar a punto de abrir la puerta ella se congela, se escucha un chillido muy familiar para ella, el cual realmente no estaba presente, pero aun así ella podía escucharlo, una lagrima rueda por su mejilla y se aleja de la puerta a toda prisa, mientras esta intentaba aguantar sus lágrimas y tratar de recomponerse, pues pese a estar sola por estos pasillos, todavía cabía la posibilidad de que alguien estuviera cerca, y ella no quería que nadie la viera en ese estado.
Twilight continua caminando por el pasillo, hasta finalmente llegar a la habitación de su segunda hija, esta entra y tal y como si fuese costumbre, se encontró a Wes en la habitación, recostado en el sofá, lo que si fue una sorpresa para ella fue verlo aun despierto.
-Wes…. ¿Por qué aun estas despierto?- pregunta Twilight un poco intrigada.
-yo… no tengo mucho sueño- murmura el joven potro con algo de timidez.
Twilight voltea y ve a Starlight durmiendo aparentemente, Twilight se acerca lentamente hasta la cama de su hija y con delicadeza esta toma las cobijas y tapa a su hija que se encontraba descubierta de la espalda apenas un poco.
-no le gusta estar toda tapada…. Ella siempre se quita las cobijas siempre que la tapo- murmura Wes.
-si, a Starlight siempre le da mucho calor cuando duerme, pero no me gusta pensar que por dormir destapada le pueda dar un aire en la espalda o algo…- comenta Twilight.
-si…. Ella siempre se acalora mucho….-
-Wes… ¿puedo preguntarte algo?-
-em… si…-
-¿te gusta Starlight?-
-¡¿eh?!-
-si te gusta… em… no sé cómo expresarme-
-yo… yo… yo la verdad… no sé a qué se refiere…- murmura Wes muy apenado.
-pasas más tiempo con ella que yo o Spike-
-lo hago porque… me... me gusta estar a su lado… solo eso… no me gusta verla triste… y abecés siento que necesita que este a su lado…-
-entiendo... ¿pero tú siempre estarás a su lado entonces?-
- si ella me pidiera que la dejara lo haría… me irire lejos si ella me lo pide…-
-jeje, entonces si te gusta- piensa Twilight mientras cobija a Wes con su ala.
-no me gusta verla triste…-
-a nadie le gusta ver a sus seres queridos tristes-
-seres queridos…- murmura Wes un tanto pensativo.
-¿ella no sabe lo que sientes?-
-no sé lo que siento- murmura Wes un tanto triste.
-si tu no lo sabes ¿Quién sabrá cariño?-
-no se… siento… no se… cuando estoy con ella siempre me siento raro… pero se siente bien… no sé qué es lo que me pasa…. –
-tranquilo mi cielo, es normal, es normal- dice dándole palmaditas en la espalda.
-¿normal?- dice Wes extrañado.
-sí, todos en algún momento nos sentimos así con alguien-
-¿por qué? ¿Qué significa esto?-
-jeje eso es amor-
-¿amor? Mmm mami siempre usa esa palabra… pero… no estoy seguro de que es… ¿Qué es el amor?-
-bueno, ella es la princesa del amor jeje, me sorprende que no lo sepas….- dice Twilight y luego nota la expresión confundida de Wes- veraz… el amor es… ¿Cómo te explico?... oh si, es un sentimiento de cariño muy grande que tienes por alguien muy especial para ti-
-como… como… ¿Cómo lo que yo siento por Starlight?- murmura Wes sonrojándose, bastante, este sacude la cabeza, y estaba a punto de irse, pero en eso nota que Twilight aun lo sostenía con su ala, el joven poni pudo soltarse, pero no quería parecer muy brusco y grosero.
-¿ella es muy especial para ti?-
-em… yo… yo…. Em… si- murmura Wes ocultando su rostro entre su crin y encogiéndose en hombros.
-entonces yo diría que si… no tengas miedo… eso es algo bueno-
-¿lo es? ¿Entonces por qué me siento así?- murmura este con mucho nerviosismo.
-Eso es lo que pasa cuando alguien te gusta. Tu corazón se acelera, sientes que se te va el aliento. Se siente raro, pero es parte de la felicidad-
-¿mi corazón?- murmura Wes mientras coloca su casco contra su pecho- no… no lo entiendo-
- no te preocupes lo entenderás, lo entenderás- dice Twilight mientras lo abrasaba.
Era de Tarde en Manehattan, y entre las calles más desafortunadas y desdichadas se encontraba una poni alta, tapada con una capucha pasa así intentar pasar desapercibida entre estos callejones, llenos de mendigos, muchos de los cuales eran ponis que perdieron sus hogares, aquellos que alguna vez vivieron en el sector alto de la ciudad ahora se veían en una situación muy difícil al perder la mayoría de sus bienes, solo podían dejar la ciudad o buscar un lugar entre la parte más pobre de la ciudad, no todos podían darse el lujo de abandonar la ciudad y es por eso que ahora muchos ponis que lo perdieron todo en la masacre del centro, buscaban resguardo aquí.
La poni se detuvo por unos instantes, olvidándose por unos instantes de a que había venido tras ver a una pequeña familia desamparada durmiendo en un bote de basura de gran tamaño, la escena en cuestión provoco una sensación empatía y lastima, por lo que esta saca de su capucha una pequeña bolsa de la cual arroja a los niños que se encontraban durmiendo, los niños al despertar se encontrarían con la agradable sorpresa de que dentro se encontraban algunos diamantes que no solo servirían para darles algo de comer esta noche, sino también un techo donde dormir, ellos miraron en todas direcciones buscando a quien les había dado tan generoso obsequio, pero quien fuese ya se había ido.
La poni encapuchada se encamina hasta llegar a un edificio que se encontraba hasta el final de un callejón, esta saca de entre su capucha un papel en el cual venia la misma dirección que poseía el edificio, ella se encamina lentamente hasta el lugar, entrando por una entrada que no poseía puerta, solo las bisagras de lo que alguna vez estaba ahí, al entrar se encuentra con una poni de un aspecto poco higiénico sentada en lo que parecía ser el salón de secretaría, esta se encontraba leyendo una revista mientras la poni encapuchada se acercaba, esta se detuvo por unos instantes ante el aparador, y luego volteo a un lado de ella, notando un salón repleto de docenas de ponis, cada uno con diferentes cuestiones médicas, entre las que más se destacaba, desnutrición, infección o enfermedad.
-tome una ficha o pague 300 bits si quiere que la atiendan de inmediato más gastos médicos-
-¿Qué?-
-¡pronto necesito que me enyesen el casco que me caí de un tercer piso mientras me….. Aquí está el dinero!- exclama un poni de mala pinta mientras dejaba caer sobre el aparador una serie de monedas.
-segunda puerta a la derecha- dice la encargada con inexpresividad mientras cambiaba de página, y con su magia guardaba el dinero, el poni del casco roto rápidamente corre en dirección a ese consultorio.
-buenas tardes, vengo a hacerme una si…-
-page o tome una ficha-
-em… está bien... - toma una ficha, y ve que se trata de la que posee el número 127, voltea y nota que apenas va en el 56, para lo que inmediatamente esta saca de entre su capucha algunos diamantes, cosa que logro cambiar la expresión de la encargada, de una inexpresiva a una de total asombro ante semejante cantidad de diamantes.
-quiero que se me haga una cirugía cuanto antes- dice finalmente con seriedad.
-¡¿trasplante de corneas o de riñón?! ¡Si es de corazón me temo que deberá esperar como todos, o solo que quiera pagar un cargo extra para conseguirlo de inmediato aunque… creo que no hay problema por eso jeje!-
-nada de eso... yo… quiero…- susurra- quiero practicarme un aborto-
-oh si, ejem, salón cuatro, la atenderán cuanto antes- dice ella mientras deja su revista de lado y toma todas la joyas, abrasándolas entre sus cascos con fuerza.
-gracias…- murmura ella mientras se encamina por un pasillo igual o más sucia que el resto de los salones, la yegua se detiene ante la puerta al estar esta serrada por dentro, esta quiere tocar pero en eso la puerta se abre sola.
-puede pasar- se escucha desde el otro lado, ella entra y se encuentra a un médico con una bata amarilla con alguna que otra mancha marrón.
-buenas tardes-
-eh venido a que se me practique una operación de….-
-¿aborto o cesaría?-
-a... Aborto…-
-muy bien, por favor súbase a esa bascula- dice el medico mientras se levantaba de su asiento y se iba en dirección a la báscula, donde el medico la pesa.
-aja, muy bien, ahora aja, si- dice el medico con indiferencia- ¿me permite ver su vientre?-
-em… si…- dice ella levantándose parte de su capucha, descubriendo solamente su vientre, teniendo aun su cara cubierta y teniendo cuidado de no descubrir su marca de belleza, el medico palma el vientre con bastante delicadeza, al principio esto no la llego a incomodar, pero en esto esta sintió como el casco del médico comenzó a bajar un poco más, para lo que ella inmediatamente se baja la capucha para cubrirse.
-entonces… ¿puede practicarme la operación o no?- dice irritada y con un ligero tono amenazante.
-oh pero claro, jeje, siéntese por favor, antes quisiera explicarle como ira el asunto- el medico busca algo entre su cajón y saca un largo gancho tipo pinzas de fierro oxidado.
-básicamente la cosa es esta, hay dos formas de practicar un aborto, podríamos abrirle el vientre y extraer el feto directamente pero la cirugía es muy costosa y deja marca-
-que… ¿Qué otra forma hay?-
-bueno, en eso entra mi amiguito, básicamente usted se recuesta sobre la mesa de operaciones, y mientras monitoreamos su vientre, yo meto este fierro en su vagina y lo uso para raspar su útero y así despedazar al bebe, sacando la mayor parte con las pinzas, posteriormente con una manguera extraemos los trozos más pequeños y limpiamos el área afectada- termina de decir el médico y mira a la yegua que pese a no mostrar su rostro podía darse una idea de que está pensando- ¿está de acuerdo con que ágamos esto?-
-claro, ¿Dónde quiere que me recueste?
-¿segura?-
-si, muy segura-
-pero… ¿ya le mencione que si queda un mínimo pedacito, aun el más pequeño de su bebe…. Puede causarle una infección que se extenderá por todo su cuerpo?-
-no importa, adelante, hagan la cirugía-
El medico aprieta los dientes y de repente este se alarga y se transforma en Discord quien le arrebata la capucha a la yegua mostrando a una avergonzada Celestia.
-¡Discord!-
-¡Celestia!-
-pe… pero… se suponía que te quedaste a cuidar de Tara-
-¡y tú que solo ibas a firmar unos papeles en esta ciudad! Dice Discord con una expresión que nunca antes habida presenciado Celestia en su vida, aquella mirada de rabia contenida de su marido, una rabia seria y severa contra ella misma.
-co… como…-
-Tara me lo dijo todo mientras estabas en consulta, será ciega mi niña pero no es nada sorda también me conto la doctora Diane de tu plan para matar a ¡NUESTRO BEBE! Solo quise ver si eras tan idiota como para continuar, y en verdad, me tienes muy decepcionado-
-Discord….-
-¡mira a dónde has llegado! A un hospital de mala muerte con tal de matar a ¡NUESTRO BEBE! SIN IMPORTAR QUE CON ESTO TAMBIÉN ATENTAS CONTRA TU PROPIA VIDA ¿crees que invente lo de las pinzas? ¡PUES ASÍ ES UN ABORTO DE VERDAD! ¡COMO SE TE OCURRE SIQUIERA!-
Celestia comienza a llorar.
-¡OH YA AHARA ESTAS LLORANDO! ¡TODO SI TODO SE RESOLVIERA CON LÁGRIMAS! Pues NOOOO- exclama Discord entre dientes- ¡en verdad esto es lo más estúpido que jamás se te pudo ocurrir en la vida, y créeme que nunca creí que alguien con más de 2000 años de edad hiciera cosas tan estúpidas eh irresponsables! ¡me tienes decepcionado Celestia! ¿No quieres al bebe? okei, cuando nazca yo me iré junto a los niños y te dejaremos trabajar en paz ¡PIOJOSA ADICTA AL TRABAJO! ¡Puedo dejarte hacer muchas cosas PERO MATAR A MI BEBE! Así es ya no es nuestro ahora es MI BEBE, eso nunca Celestia, eso nunca, no sabes que decepcionados nos tienes, Tara lo sabe, ella lo sabe, y estoy seguro que después de esto, no querrá estar más con tigo-
-Discord… por favor… Basta….- llora Celestia.
-¡y sigues llorando! ¡Eso no te va a funcionar esta vez!-
-¡YA CÁLLATE!- grita Celestia y en eso todo el hospital se estremece.
-okei… eso si asusto un poquito…-
-¡tú no entiendes! ¡No entiendes nada!- llora Celestia- no lo entiendes… no lo entiendes… no lo entiendes- continua llorando Celestia mientras se tiraba en el suelo y se tapaba los ojos con sus cascos. En eso está empieza a sentir una brisa, esta mira frente suyo y ve una hermosa playa frente a ella.
-siempre odie los hospitales- murmura Discord mientras hacía aparecer una silla flotante y se sienta en esta- muy bien, dices que no te entiendo, ahora, cuéntame todo entonces, soy todo oídos, y no, si esperabas que haría aparecer un par de orejas gigantes estas muy equivocada, esto va enserio
-Discord… -
-espera- la detiene el draconequus malhumorado, hace chasquear los dedos y hace aparecer algunas cámaras flotantes- así siempre recordare lo idiota que eres-
-bien… como quieras… Discord… realmente… nunca quise hacer esto… no quise…. Te lo juro-
Discord en lugar de hablar saca un letrero que dice "¿entonces porque estabas en ese lugar?" como parte de su ley del hielo.
-Discord…. Tu sabes mejor que nadie, como me sentí cuando, perdimos a Luck, él era mi bebe…. Mi príncipe… y yo…. Yo… yo…. – se toma unos momentos para calmarse un poco pues ya estaba entrando en un desconsolado llanto- yo cuando murió… cuando vi en lo que se había convertido por mi culpa… no lo resistí… y ahora… con este nuevo beba… tenía miedo… yo… tenía mucho miedo, de perderlo…-
-pero si lo que intentaste hacer fue…- murmura Discord.
-quería…. Quería deshacerme del… antes de que… no lo resistiría... Discord… yo no sería capaz de resistir…. Otra perdida…. si dejaba que el embarazo continuara al menos un par de semanas más…. Si me encariñaba con el pequeño…. No podría resistir si llegaba a pasar algo…. No lo toleraría… aun si nace bien…. Nada asegura que pueda crecer sin correr algún peligro ¡viste lo que le pazo a Luck! ¡Viste lo que le paso a Tara! ¡A Twilight! A Luna…. Mientras esa gema este fuera… cosas terribles pueden pasar en cualquier momento, y si pierdo a este bebe… por causa de esa cosa… o por que no hice lo suficiente por protegerlo…. Mi corazón… no resistiría otra perdida como esa- dice Celestia entre lágrimas mientras se tira en la arena y comienza a llorar.
-Luck… mi Luck…. Mi bebe….- murmura Celestia entre sollozos mientras enterraba su rostro en la arena, es entonces que esta siente como la arena se convierte en unas sábanas, esta levanta su cabeza y nota que se encontraba ya en su habitación, mira al frente y ve a Discord parado de espaldas ante ella.
-yo tampoco lo he olvidado- murmura Discord.
-Discord… en ese caso... debes saber cómo me siento….-
-se cómo te sientes… pero… no logro concebir lo que intentaste hacer-
-Discord… tú no sabes… lo que es tener…. Tener una pequeña vida dentro… yo…. Esa una sensación indescriptible…. Desde mucho antes de que nasca, una madre se conecta con el pequeño… si…. No sabes lo que esto… eso provocaría en mí… si llego a perderlo-
-intentar abortar no es una solución… es un escape-
-es mejor que perderlo cuando ya le puse un nombre, cuando ya imagine que hará de grande, o si será niño o niña, es mejor que perderlo cuando ya tenga esas ilusiones y sueños, y luego verlos despedazarse ante mi…-
-tienes miedo… de perderlo después de amarlo….-
-si….-
-¿y aun quieres hacerlo?-
-¿eh?-
-abortar ¿aun quieres hacerlo?-
-yo… yo….. ya ni se…. Ya no se nada- solloza Celestia mientras se tapa su rostro con sus cascos, en eso está siente como algo la toma de estos, Celestia mira y ve a Discord suspendiéndola entre sus garras.
-lo siento-
-¿eh?-
-perdona…. No quise… ser tan duro… no quise herirte…- murmura Discord mientras con su pata de oso limpia una de las lágrimas de Celestia- dije cosas que en verdad… ahora me arrepiento….-
-dijiste la verdad…. Esa es la pura verdad-
-no lo es, tú no eres una mala poni… bueno eres un poco cascarrabias... pero... solo estas asustada, y cuando uno está asustado, abecés comete tonterías…-
-puedes hacer lo que quieras…. Ya no te dure nada, si crees que es mejor que este bebe no nazca, adelante, ya no te detendré… pero…. Si… si…. Si llegas a decidir… con… conservarlo…. Te juro, por toda Equestria, por todo el poder del universo, por mi vida, que dar hasta mi último aliento por protegerlos y asegurarme de que este bebe… y tu... y tara, sean felices y vivan lo mejor posible por todo el poder que poseo-
-Discord…- murmura Celestia mientras se acerca lentamente hasta el draconequus y le da un profundo y delicado beso, el cual él le devuelve ante el acto, mientras en ambos comenzarían a brotar de sus mejillas una lágrima la cual rodaría y terminarían uniéndose en las sabanas de la cama.
