ADVERTENCIAS: Fic corto de (4) CAP. & (?) EPÍLOGOS / Universo Alterno / OoC (Fuera del personaje es algo inevitable pero intentaré que no exista mucho).


REEDITADO: Amanecer
Por: ChibiFjola.

[*]

[*]

[*]

CAPÍTULO 4

El Comienzo del Fin

[*]

[*]

[*]

Subiendo en un empinado camino iban Hitsugaya seguido de cerca por Hinamori quien se le veía jadeante y cansada. Siendo compresible porque su cuerpo aún no había reposado adecuadamente después de haber sido curada por Hachigen.

—…Shirō-chan ¿Cuánto falta ya? —Cuestionó jadeante, doblegándose un poco y apoyando sus manos sobre sus rodillas.

— No seas molesta —Le reprochó ¡Ya era la vigésima vez que se lo pregunta! — Falta poco, sólo sé paciente.

Suspiró condescendiente. — Eso intento…

Rayos, en verdad intentaba serlo. Pero era difícil cuando sentía que se le iba el alma cada vez que da un paso hacia delante y es que su cuerpo parecía que estuviera hecho de plomo macizo. Sentía sueño, cansancio y para colmo, adolorida como si un auto la fuera atropellado por lo que es bastante complicado ser paciente ¿No lo creen?

Le podría incluir frío pero después de que su amigo le dio su chaqueta (que le queda ancha y como una bata, ha de agregar) para que se ponga sobre la ropa que le prestaron; un suéter rosa combinado con un short blanco, medias negras por arriba de la rodilla y zapatillas deportivas ya que su uniforme del colegio quedo impregnado de su sangre e inutilizable. Por lo que ya no tenía queja alguna por ese asunto.

— ¿Huh?

En eso la azabache se percato que la ruta que habían tomado se le hacía familiar, estando justamente en la colina empinada donde ellos suelen frecuentar para admirar los atardeceres de Karakura. Sin embargo, ahora el cielo estaba teñido de un color lavanda entremezclado con unos suaves tonos añil.

— Esto es… —Se sobresalto al sentir como su mano derecha era enlazada por otra de mayor tamaño, cuando aparto la vista del paisaje para centrarla hacía delante se encuentra con Hitsugaya quien tiene la habilidad de ser sigiloso al caminar, una cuestión que le ha sacado en más de una ocasión un verdadero susto.

— Debemos seguir.

Momo asintió algo aturdida ya que no salía de la impresión de que él haya tenido la iniciativa de agarrarle la mano. Tōshirō usualmente era muy serio pero sobretodo era muy torpe en cuanto a interactuar con los demás, siendo demasiado retraído en ello ya que para empezar ni sabía cómo actuar apropiadamente y en consecuencia tendía a ser malinterpretado fácilmente por las personas. También que no ayudaba su particular apariencia.

En fin, su amigo aparte de no ser socialmente abierto, eso incluía el hecho de que no era muy dado al contacto físico con otras personas ni siquiera con ella porque las reacciones de él cada vez que lo abraza son todavía incomodas… a pesar de que ya llevan siete años conociéndose.

El resto del recorrido reino un silencio sepulcral, ambos perdidos en sus propias reflexiones. En el caso de Momo era analizar la sensación que sentía al ser agarrada de la mano por él. No pudiendo creer que una simple acción le pudiera brindar tanto confort, sintiéndose protegida y cálida. Además, que su pequeña mano encajaba perfectamente en la mano masculina que no solo resaltaba por su tamaño y fuerza sino que su tono de piel bronceado contrastaba con la piel nívea de ella.

— Hinamori.

La aludida se sobresaltó, saliendo de sus pensamientos para alzar la mirada y encarar a su amigo que la miraba extrañado al principio.

— ¿Q-Qué sucede? —Preguntó nerviosa, temiendo el haber sido pillada de ver fijamente el enlace de sus manos.

— Nada… ¿Te sientes bien? —La ojicastaña cabeceo en afirmación para después preguntarle el motivo. A lo que él añadió: — Tu rostro está todo colorado.

— ¡C-Claro que estoy bien! —Rezongó cabezudamente infantil. — ¿Y qué hacemos aquí? No deberíamos seguir… —Hizo el ademan de retomar su andar, sin liberarse del agarre de él. — ¿Ah?

Momo abrió desmesuradamente sus ojos al admirar embelesada la construcción que tenía enfrente, a unos diez o más pasos. Era una casa que se inclinaba a la arquitectura antigua de Japón o al menos a simple vista ya que si observabas bien podías detallar cierto estilo moderno. Se veía acogedor y tenía un amplio jardín de entrada que se hallaba cercado con un pequeño portón para ingresar al terreno.

La construcción costaba de tres pisos: el primero sería planta, el segundo que costaba de un pequeño balcón y el tercero que por poseer una ventanilla vendría siendo el traga luz, deduciendo que era el ático.

— ¡Vaaaya, es muy bonita! Pero… No entiendo ¿Qué sucede con la casa?

— Es tu sueño.

«Siempre lo he deseado…»

— ¿Eh? —Pronunció confundida Momo, ladeando la cabeza a un lado y luego al otro. No obstante, él no se mortifico por explicarse mejor… más bien tan sólo le sostuvo la mirada sin abandonar esa careta austera que lo caracteriza y deshizo su enlace de manos para cruzar sus brazos a la altura de su pecho…

Esperando pacientemente que ella misma entendiera lo que le dijo.

Transcurriendo los segundos donde la azabache tuvo distintas reacciones, todas y cada una de ellas expresadas en su jovial y delicada fisonomía. Primero manifestó facialmente que no tenía ni la menor idea de lo que su amigo le dijo con su escueta respuesta. Luego no tardo en fruncir ligeramente el ceño con los ojos cerrados, un tanto pensativa. Después sus ojos castaños se abrieron desmesuradamente, mirando al peliblanco con obvio impacto. Y finalmente al asimilar tal información, el rostro de Hinamori se tornó de un chillón sonrojo que se extendía hasta sus orejas.

— ¡¿QU…?!

Hitsugaya cubrió con sus manos la boca femenina, acallando su grito de incredulidad. Era demasiado temprano para un escándalo… a pesar de no haber ninguna otra casa más habitando en la cima de la colina.

— No grites, no es para tanto —Le rezongó calmadamente.

Ella asintió y más "tranquila" aparto las manos que cubría su boca para hablarle… muy frenética:

— ¿P-Pero por q-qué…?

Él bufó tediosamente, como si el simple hecho de contestarle le resultara agotador. — ¿No era eso lo que deseabas?

Momo frunció el ceño, sintiéndose frustrada ¿Acaso Tōshirō le tomaba el pelo o qué?

«Siempre lo he deseado…»

— ¡Yo sé lo que dije Shirō-chan! —Le rezongó infantilmente. — ¿Pero por…?

«…Tener una linda casa…»

— ¡Hinamori! —La llamó súbitamente con ese tono de reproche que suele usar cuando va a quejarse de algo que ella hizo o dijo. — ¿Acaso ya lo olvidasteis…?

«…con una perfecta vista del cielo…»

Los ojos turquesas se desviaron de los castaños para enfocarlos en la casa y… más nada, dando todas las señales corporales de que no iba a continuar hablando. Posteriormente Momo alcanzó a ver algo por el rabillo del ojo, capturando su atención por lo que viró su rostro hacía la vivienda donde observo como una luz dorada se proyectaba desde atrás…

«…pudiendo admirar los atardeceres de la ciudad…»

Una opresión en el pecho surgió en ella e impulsada por indescriptibles sentimientos encontrados, a pasos apresurados rodeo la casa para llegar a la parte trasera donde se halló con un amplio patio de poco verdor que finalizaba en un barranco que estaba cercado con gruesas barandas de madera. Momo se acerco al cercado para admirar un perfecto panorama de la ciudad de Karakura y en el horizonte, entre las edificaciones, salía el sol naciente…

Qué luz tan cálida…, pensaba Momo admirando fascinada el panorama, llevando una mano empuñada a la altura de su pecho y un tierno rubor se asomaba en sus mejillas. ¿Q-Qué es este sentimiento… que me resulta tan familiar?

Una sensación de nostalgia colmaba su pecho… ¿Tal vez sea porque el ocaso era similar a los atardeceres de Karakura…? No, era distinto, lo sabía porque el sol surgiendo desde las sombras… con todos los colores que abrazan a este mundo, podía sentir una corazonada de que una historia empieza a girar otra vez…

— ¿Te gusta?

La azabache salió de su letargo, volteándose para ver como Hitsugaya se aproximaba hasta situarse a su lado. Ambos admiraron el amanecer de Karakura… por primera vez juntos, reinando un silencio agradable e intimo entre ellos dos.

— ¡Sí! —Contestó finalmente ella, volteando a verlo con una risueña sonrisa que parecía volverse más deslumbrante con los rayos del sol bañando su pequeña figura.

Tōshirō cerró sus ojos al mismo tiempo que una imperceptible sonrisa se dibujaba en sus labios, complacido en el fondo. — Que bueno. Y Hinamori…

— ¿Hmhp? —Pronunció en clara señal de que lo escuchaba, ya que volvió su vista al paisaje. Sintiendo que no podía apartar su mirada ante lo hermoso que era el panorama.

— Feliz cumpleaños.

La aludida mostró desconcierto, recapacitando que su amigo estaba en lo cierto… ¡Hoy era tres de junio! Lo había olvidado por completo. Viró su rostro hacía él… E inmediatamente turquesa y castaño se cruzaron, absortos en verse a los ojos. Manteniendo un diálogo visual ignorando todo su entorno en ese momento. Entonces durante ese intimo silencio, la adolescente le sonrió… de esa manera que a él le encanta mientras que decía risueña:

— ¡Gracias!

.

~…No me importa qué tipo de problemas tengamos. No importa si es que cometo errores. Si estoy a tu lado… ¡Definitivamente no me arrepentiré! Porque no pienso perder de vista lo más importante… nunca más. ~

.

— ¿Huh, ir a dónde?

Preguntó con cierto abatimiento la cumpleañera al ver a su amigo que después de haber disfrutado de tan lindo amanecer, le decía que su recorrido aún no había finalizado porque faltaba un lugar a donde ir. Y esa noticia a Momo no le gusto mucho… ¡Se sentía agotadísima! (Si fuera por ella, se tiraría ahí mismo al suelo para dormir como dios manda).

— A buscar tus cosas en el albergue, y hablar con tus cuidadores sustitutos.

Ella frunció ligeramente el ceño, no muy convencida con la idea. — Mmm… mejor yo hablo con ellos, aunque no sé como lo haré para empezar.

Y es que la adolescente tenía con creces razón. Enserio ¿Cómo podrá convencer a su familia sustituta que se irá a vivir a otro domicilio y… con otro "adolescente", a solas? Aunque no significa que va abandonar sus estudios o algo por el estilo, seguirá con su vida… pero acompañada por su querido amigo Shirō-chan.

— Tengo un mejor plan —Sacó del bolsillo de su pantalón una especie de mechero. Momo automáticamente mostró disgusto.

— ¿Una herramienta de shinigamis? ¡Ni hablar!

— ¡Tonta! Es el mejor método para evitarnos inconvenientes después.

Cabeceo en negativa enérgicamente. — Yo lo hago a mi modo, y si no funciona usamos tu modo ¿De acuerdo? —Él iba a rehusarse por lo que rápidamente ella agregó: — Por favor… ¿Siiiií?

Tōshirō no pudo negarse a esa petición, menos si ella usó esos ojitos de borrego con ese tono dulce y suplicante que derrite todas sus defensas. Suspiró resignado, cabeceando de mala gana en afirmación.

— ¡Yay! ¡Gracias!

Celebró Hinamori para luego marchar como soldado colina abajo mientras que tarareaba alguna melodía. Un comportamiento muy común en ella que no ha variado en todos estos años desde que el joven shinigami la conoció, siempre actuando de esa manera tan infantil, inocente y sobretodo adorable.

— Apenas empezamos el día… y has dado muchas "Gracias".

— ¿Huh? —Espetó, deteniendo su andar para voltearse a verlo con ojos curiosos. — ¿Hay algo de malo en eso?

— No… —Se paso una mano por su cabeza, revolviendo su cabellera blanquecina. — Sólo decía, has estado con eso ya por un rato ¿Sabes?,…Y para serte sincero se siente extraño viniendo de ti.

— ¡Oye! —Le rezongó, haciendo un puchero infantil e hinchando los mofletes aparentando enfado. — ¡Además…! —Situó una mano en su cintura y la otra la alzó con el dedo índice en un gesto que realzaba el hecho de que estuviera explicando algo realmente importante. — ¿Cómo no sentirme agradecida, eh?

El peliblanco arqueo una ceja extraño e impertinente por el semblante aparentemente serio (y algo infantil) de su amiga.

Sin advertencia sonrió dulcemente, enlazando sus manos a la altura de su pecho mientras que un tierno sonrojo se asomaba en sus mejillas y su miraba castaña se tornaba de un brillante ámbar. Confesando: —…Sí gracias a Shirō-chan puedo ver más atardeceres…

«…Q-Quiero quedarme… aquí y… ver m-más atardeceres…», automáticamente Hitsugaya recordó las palabras de Momo antes de que Hachigen procediera a curarla, una frase que no concluyó en decirle pero no hacía falta porque sabía la parte restante que tan sólo logró pronunciar mudamente.

— ¡Y no sólo eso, ahora también podré ver los amaneceres! —Manifestó regocijante, no pudiéndose contener de soltar risueñas y pequeñas carcajadas. — ¡Todo gracias a ti! Eres asombroso Hitsugaya-kun.

— Hinamori…

— Pero la mejor parte… ¡Es que los podré ver contigo!

A continuación Momo se dio media vuelta, retomando su andar. Ignorante que el último complemento de su confesión provoco que los colores se le subieran a su amigo, tornándose sus mejillas de un brillante carmín y su corazón se agito en su pecho… latiendo frenético.

— ¡…A-Ah!

Repentinamente, sin advertencia, la azabache sintió como su brazo fue tomado por una mano y fue jalada hacía atrás. Siendo retenida pero logró mantener el equilibrio, luego se volteo a ver confundida a su opresor quien era nada menos que Tōshirō que sonrojado la miraba con una mueca infantilmente austera.

— ¿Hit… Hitsugaya-kun? —Le llamó extrañada, no se espero tal acción y el hecho de que la observe fijamente… estando sus rostros muy cerca. Pues hacía que se pusiera nerviosa.

— En verdad eres una grandísima tonta —Le rezongó con inofensivo reproche. Y Momo lo sabía, años de amistad no fueron en vano. — Parece que todavía no lo entiendes… ¡Así que escucha bien Hinamori, porque no volveré a repetirlo!

Se inclinó un poco más ante la evidente diferencia de estatura, acortando la distancia de sus rostros, quedando; sus frentes afirmada a la otra, sus miradas enlazadas, sus narices se rozaban y peligrosamente sus bocas estaban a escasos centímetros… como para besarse. Provocando que las mejillas de ella se encendieran de un vivo rojo manzana.

— Durante estos siete años he ganado muchas cosas,… cosas a las cuales no tengo intención de renunciar. Razón de porque lo único que me ata a estar en éste mundo eres tú —Ella se estremeció de pies a cabezas al verse reflejada en esas profundas gemas turquesas que tiene Tōshirō por ojos. —…Así que como shinigami, tu alma me pertenece y cuando tengas la edad suficiente… te haré mía.

— Ah, ¿Eso es todo?

Él se quedo tieso como una estatua, desconcertado ante la reacción tan espontánea de Momo quien dejo de estar nerviosa y su sonrojo se borro de un soplo al igual como cuando apagas la flama de una vela. ¡Esa IDIOTA…! ¡¿Sabe lo que le costó decir algo tan… íntimo?!

Por otro lado, la adolescente se liberó fácilmente del agarre (debido a que el shinigami seguía sin salir del shock) e imponiendo una distancia prudencial entre ellos.

— Si es eso, no me preocupa —Hitsugaya se sintió abatido. No. Más bien derrotado sin ganas de nada al ver que su amiga no había captado sus intenciones. Creyó haber sido claro pero nuevamente… volvían al punto de partida y eso en parte es por culpa de la ingenuidad natural de Hinamori. — Ya que… ¡No pienso darle mi alma a otro que no sea tú!

Tōshirō se conmovió ante esas palabras, vislumbrándose en sus ojos turquesas un destello renovado en que manifestaba éxtasis por su revelación… aunque tenía el presentimiento que Momo no tenía ni idea de la naturaleza de aquellas palabras o su gravedad, todo por esa inocencia inmaculada que es una de sus virtudes pero también… un defecto que trae mucha polémica (especialmente a él), como ahora.

Tonta…, pensó admirando esa resuelta sonrisa de la adolescente que tanto a él le gusta. Oh, bueno, que importa., se dijo resignado, dejando el asunto por la paz y retomando su recorrido. Después de todo no tenemos que cambiar tan de repente., Ya que a fin de cuentas, no mintió cuando le dijo "cuando tengas la edad suficiente" y pasará un tiempo hasta que llegue ese momento. Por ahora… es mejor ir de poco a poco, avanzando juntos al mismo ritmo.

…Y por supuesto, como el "Dios" de Hinamori, se encargara de hacer realidad sus sueños y esperanzas.

— ¡Shirō-chan…!

El aludido salió de sus reflexiones para ver a lo lejos como la pelinegra risueña agitaba uno de sus brazos, un gesto similar cuando saludas o despides a alguien.

— ¡Vamos~! Si no te apuras vas a quedarte atrás.

Hitsugaya sonrió imperceptiblemente, sintiendo nuevamente ese extraño sentimiento cálido esparciéndose dentro de él. Pudiendo sentir como retumbaban en su pecho los latidos acelerados de su corazón.

.

Lo que siento ahora…
Probablemente sea amor.
Gracias por enseñarme…
Éste sentimiento tan maravilloso.
Momo.

.

— ¡Shirō-chan~!

Aparentó enfado y le rezongó un "¡Ya voy!", corriendo hacía donde está ella para alcanzarla.

[*]

[*]

[*]


THE END.


NOTA DE AUTORA
Este es el final DEFINITIVO de la historia. Los llamados "Epílogos" (que todavía no defino cuantos serán, pero me asegurare que sean pocos): serán capítulos donde se desarrollara escenarios —mayormente a la perspectiva de Momo (humana)— sobre escenarios que obvie escribir durante los cuatro capítulos al no quererlos sobrecargar cuando era en aquel entonces un Two-shot.

Espero que haya sido de su agrado está historia que surgió en mi cabeza hace años, cuando me quede "estancada" en BLEACH, en el arco de la Batalla en Karakura luego de ver a Hitsugaya apuñalando a Hinamori por la espalda por mero error (Gracias TiteKubo, gracias Aizen ¬¬*).

Desde entonces viví por una buena temporada desalentada al creer muerta a la pequeña Teniente… hasta que me enteré que seguía viva (sin estar en coma) y posteriormente con nuevo look en el último arco del manga. Así que por dicho motivo que estuve suspendida erróneamente del estado de Momo, creé esté final alternativo…

Y si has llegado a leer hasta el cuarto capítulo de la reedición de Amanecer, espero que de corazón haya sido de su agrado.

No sé si nos seguiremos leyendo en los Epílogos, ya seas un antiguo o nuevo lector del fic Amanecer, pero fue un placer publicar está historia y me siento feliz de haberlo escrito ºuº. Y honestamente, creo que es lo más importante como escritora novicia que soy.

¡Hasta la próxima!

…Creo…

.

.

.

PD: Para los que esperaban en este mes de Octubre que actualizara los fic(s) HitsuHina de:

Pasión Congelante /-/ Eternamente Maid /-/ Look at me /-/ Recopilación: Deseos del Alma /-/ Pide un Deseo.

Solamente diré que la próxima vez (quizás después de Noviembre), estás historias estarán en mi prioridad de actualizar.